Mostrando entradas con la etiqueta malvinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta malvinas. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de junio de 2013

Base de datos que ofrece el panorama a nivel mundial de los daños producidos por los transgénicos

© Google Maps

GMOEvidence (
http://gmoevidence.com/) tiene en su sitio web un recurso que muestra el daño producido por los transgénicos y el herbicida Roundup en países de todo el mundo. La mayoría de los cultivos transgénicos están diseñados para tolerar el herbicidaRoundup.

Las evidencias de los daños causados por los transgénicos y Roundup se encuentran diseminadas en miles de páginas de información. Los administradores de este nuevo sitio web GMOEvidence, han rastreado por todos ellos para crear así una base de datos fácil de usar, diseñada con la ayuda de SustainablePulse http://sustainablepulse.com/ ).

GMOEvidence ha localizado documentos con información de investigaciones científicas y trabajo de campo, todos ellos publicados en la red, para así crear una amplia biblioteca que pone a disposición de las personas que la quieran consultar la información con los daños causados por los transgénicos y Roundup, todo ello reunido en un sólo sitio.

GMOEvidence incluye trabajo de científicos tan respetados como el Profesor Gilles-Eric Séralini y de sus colegas del CRIIGEN y laUniversidad de Caen, incluyendo su más reciente investigación de referencia sobre los transgénicos y Roundup. Otros científicos de los cuales también se ofrece su trabajo son Arpad Pusztai. Jack Heinemann y Andrés Carrasco.

Casos de especial interés son los defectos de nacimiento presentados por los lechones alimentados con soja transgénica en Dinamarca, las enfermedades producidas por el polen transgénico en Filipinas, la infertilidad de los cerdos en Iowa, y defectos de nacimiento en humanos, que se ha asociado con la fumigación de herbicidas en la soja transgénica en Argentina.

Fuente: http://www.gmwatch.org/index.php?option=com_content&view=article&id=14891:database-of-gmo-evidence-gives-worldwide-picture-of-harm

Las semillas mutantes de maíz y el Santuario transgénico de Monsanto en San Luis, Argentina

© Archivo Vanguardia
La multinacional produce actualmente tres semillas de maíz que comercializa en la Argentina. Una es el Maíz MON810, semilla al que han injertado genes transgénicos a través de bombardeo con micropartículas, logrando que las plantas que se generan de estas semillas, mientras estén vivas, en muchas de sus células, secrete una proteína tóxica para insectos lepidópteros (mariposas) que atacan estos cultivos: es la toxina Bt, procedente del bacilo turingiensis ( un bacillo de la tierra y que naturalmente produce esta proteína-toxina para poder competir con gusanos, también de la tierra, ya que ambos grupos se alimentan de residuos orgánicos de los suelos), en el ambiente naturalmente hay pequeñísimas cantidades de estas toxinas Bt producidas por los bacilos.

El maíz MON810 contiene entre otros genes implantados, genes que convierten en resistentes a los antibióticos de uso común en medicina humana (resistencia a aminoglucócidos) utilizados como marcadores del proceso de manipulación. La Unión Europea prohibió el ingreso de esas semillas a su territorio en 2004, a través del art. 2 de la Directiva 18/ 2001 del Parlamento Europeo y del Consejo Ejecutivo de 12 de marzo de 20011 por ser una amenaza para la salud pública (el Ministerio de Salud argentino parece que nunca se dio cuenta de ello).

Paralelamente muchos países de Europa denunciaron el impacto ambiental que estas plantas venenosas de maíz generan, al secretar insecticidas (como la toxina Bt) todo el tiempo durante el que están vitales, como si fueran una usina permanente de insecticidas; ocasionando un impacto en la biodiversidad mucho mayor a la que generan las fumigaciones esporádicas con insecticidas, las que ejercen sus efectos venenosos durante 2 o 3 días después de la aplicación, mientras que la secreción de la toxina por la planta se prolonga varios meses y sus efectos sobre el ambiente también.

Últimamente científicos canadienses detectaron la toxina Bt en sangre de cordón umbilical de niños recién nacidos y en la sangre de mujeres embarazadas, confirmando la amplísima contaminación generada por este tipo de cultivo. Es preciso reconocer que esta toxina no es inocua para los humanos, por lo que la preocupación médica está aumentando [2].

En la Argentina el maíz MON810 se conoce como MaízGard® (MG) y se utiliza desde 1998 comercializado por la firma deMonsanto Dekalb. En 2004 Monsanto incorporó un maíz resistente a glifosato. Es el Maíz NK603 aquí conocido como Roundup Ready Maíz [2]. Esta semilla permitió rociar con glifosato los cultivos de maíz y también a la población rural vecina del cultivo, con las consecuencias ya conocidas, sobre todo por los vecinos de Bº Ituzaingo de Córdoba.

La ventaja de esta semilla es que se puede fumigar con glifosato los cultivos de maíz de manera de que no crezcan plantas entre los surcos, entonces el maíz progresaría fuerte y alto sin competencias por el sol, el agua o los nutrientes del suelo. Pero glifosato no es atóxico como todavía afirma Monsanto, ni se puede tomar un vaso lleno de Roundup como propone el Ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación Lino Barañao, el glifosato produce cáncer, malformaciones y es disruptor endócrino3. Incluso recientemente se publicó una prueba independiente de seguridad biológica de este maíz NK603 en ratones a largo plazo y la tasa de cáncer que presentaron los animales alimentados con este maíz de Monsanto y con glifosato fue muy pero muy superior a la que presentaban el grupo de animales alimentado con maíz orgánico (normal) [4].


El nuevo maíz mutante de Monsanto 


En agosto de 2012 el gobierno nacional, aprobó nuevas semillas manipuladas por las grandes empresas de biotecnología y agrotóxicos, entre ella una de Monsanto y Dow: el maíz MON89034 x TC1507 x NK603. Esta es una versión mejorada del maíz Bt (MON810), aquel que generaba una toxina que permanentemente mataba a algunos insectos perjudiciales para el cultivo. Ahora el nuevo mutante de maíz no sólo genera un veneno Bt sino que sintetiza tres, tres toxinas diferentes, que se secretan todo el tiempo. El nuevo maíz (si aún se le puede llamar así) es capaz de matar todo tipo de orugas y gusanos de mariposas que traten de anidar en sus chalas, hojas o espigas, y ahora también es capaz de exterminar a las vaquitas de San Antonio, un coleóptero que suele anidar en su raíz (según los anuncios oficiales).

Este nuevo maíz, que según anuncio la Presidenta Fernández de Kirchner durante su encuentro con los líderes de Monsanto en Junio del año 2012 en Washington, USA, se llamaría comercialmente: "Intacta".

También quedará intacto bajo la lluvia de glifosato, para el que tiene dos genes injertados ajenos al genoma del maíz, que le darán la capacidad de sobrevivir a esa nube tóxica. Además será resistente a un segundo herbicida: el glufosinato de amonio que comenzará a llover sobre los 12 millones de personas que viven en las zonas de cultivos transgénicos del país. Como las plantas silvestres se están manifestando resistentes al glifosato (crecen yuyos entre las hileras de maíz transgénico) se intenta ahora agregar otro herbicida a la mezcla de agrotóxicos que aplican a los cultivos, en este caso glufosinato, no menos tóxico que glifosato).

El maíz que Monsanto cultivará en San Luis y preparará en Malvinas Argentinas vendrá a generar niveles de contaminación y daño ambiental nunca imaginados

Pensar que muchos países desarrollados rechazan al maíz que produce una sola toxina Bt, y nosotros autorizamos y cultivaremos un maíz que tiene tres venenos Bt, cuyo impacto es desconocido y que fue autorizado por la CONABIA y el SENASA en base al principio de equivalencia sustancial de transgénico con orgánico; equivalencia que imaginan hipotéticamente, pero que no demuestran, y afirman como real con temeraria irresponsabilidad (Resolución Nº 382/2012, Ministerio de Agricultura de la Nación) [5].

Intacta, el nuevo maíz mutante de Monsanto, significará una escalada más en la carrera por aumentar la cantidad de herbicidas con los que se bañan nuestros campos; hoy Argentina consume 280 millones de litros-kg de glifosato por año, glufosinato lo acompañará rápidamente aportando su propia y reconocida toxicidad en humanos; y la realidad demostrará como es falso el argumento de que estos manipuleos genéticos disminuyen el uso de agrotóxicos; no estamos disminuyendo agrotóxicos, estamos incorporando nuevos [6].

La experiencia nacional demuestra que desde que se aprobó la soja RR no deja de crecer el consumo de venenos agrarios; con venenos es imposible impedirle a la naturaleza penetrar en los extensos monocultivos con plantas (malezas) e insectos que se adaptan a los agrotóxicos; esta pelea contra la naturaleza sólo le conviene a las empresas de biotecnología que inventan una solución falsa y dañina todos los años para sostener su negocio, el monocultivo extensivo es insustentable. Además Intacta tiene la ventaja, para Monsanto, de ser híbrido, nadie podrá guardarlo para volver a sembrarlo porque ya no vuelve a crecer; inevitablemente contaminará genéticamente a otros maíces vecinos y las empresas multinacionales cobrarán derechos de propiedad genéticas a los productores; ya nada será como antes.

Este maíz no es recomendable para alimento humano, en poco tiempo no podrá convertirse en mazamorra o en locro, maicena o polenta, este es un maíz pensado supuestamente para forraje de animales, aunque en Estados Unidos y en Europa cada vez es más fuerte el reclamo contra estos "alimentos" por la gran cantidad de animales que abortan sus crías o presentan rendimientos pobres [7]. En poco tiempo quedara reconocido que este maíz mutante solo servirá para generar biocombustible.


San Luis: el Santuario transgénico de Monsanto


Para generar estas semillas se realiza entrecruzamiento convencional de distintas especies de maíces transgénicos, intercalando líneas o surcos de plántulas de distintas características. Como el maíz es de polinización abierta y anemófila, propensa al cruzamiento, requiere polen de otra planta; se busca que se entrecrucen las especies y generen así el nuevo maíz acumulando las características genéticas de los precursores. Este proceso necesita un control muy cerrado y escasas posibilidades de contaminación genética por otras siembras.

Monsanto encontró el santuario ideal para reproducir sus semillas transgénicas de maíz venenoso en el Valle de Conlara en el norte de San Luis. En esa zona rodeada por montañas existe un clima muy estable y predecible, con escasas lluvias que pueden alterar la reproducción del maíz, viento adecuado y sobretodo un ambiente controlado. Esta zona posee aguasubterránea de calidad y cantidad suficiente, desde el riquísimo acuífero subterráneo del valle que se encuentra a 60 o 150 metros de profundidad. El Estado de San Luis ofrece disposición de energía eléctrica suficiente para que puedan funcionar las enormes bombas de extracción que proveen agua a inmensos sistemas de riego por pivot de 600 a 900 metros de extensión.

Rutas de acceso y comunicación de calidad e incluso un aeropuerto internacional para los ejecutivos y técnicos de Monsanto que proceden de EEUU, fueron ya construidos por el gobierno de San Luis.

Como el acuífero se extiende hacia el norte penetrando en Córdoba, a la zona del oeste de Villa Dolores, allí también Monsanto estaría arrendando campos previamente apoderados por la firma Cresud, experta en especulación inmobiliaria.

La producción de semillas requiere trabajo manual intensivo (sobretodo el despanojado), hay momentos en que algunas inflorescencias o panojas (espigas) de una líneas de plantas tiene que ser extraídas manualmente y ese trabajo lo hacen más de 2500 trabajadores golondrinas por año, contratados precariamente en forma estacional para trabajar en 17000 ha según algunos cálculos (en San Luis, Bs As, Córdoba y ahora extendiéndose a Catamarca). Son públicos los episodios de trata de personas y trabajo esclavo que compromete a Monsanto en Provincia de Bs As, que lesionan la dignidad humana. 

También trascendió que la explotación laboral de empresas multinacionales semilleras y cerealeras, como NIDERA, PIONEER, MONSANTO, y la nacional DON MARIO, se concreta a través de otra multinacional: MANPOWER, y su subsidiaria RURAL POWER: proveedora de trabajadores temporarios que son reclutados en provincias del noroeste o en Bolivia (como ejemplo esta el Sr. Emilio Jimenez delegado de estas agencias "esclavistas" en Atamisqui, Santiago del Estero. Alrededor de 300 plantas despanojadas generan una bolsa de semillas de maíz (entre 60 y 80 mil semillas necesarias para sembrar una ha), las bolsas son vendidas a entre 100 y 150 u$s y el costo laboral es de 2 u$s, la explotación económica es abismal [8], sin considerar los riesgos para la salud del trabajador de los que nadie se hace responsable, menos que nadie la obra social del cómplice gremio de los peones rurales. Es de destacar que una bolsa de granos de maíz, no para semillas, tiene un precio de 80 a 100 pesos y la bolsa para semillas cuesta más o menos lo mismo pero en dólares.

El trabajo es duro y con grandes riesgos de contaminación, no se puede escatimar esfuerzos físicos y químicos en la producción de semillas. Los jóvenes de la zona ya tuvieron sus experiencias de severas cefaleas, vómitos, descomposturas, convulsiones, etc. y rechazan las ofertas de empleo en las semilleras.

Estos sembradíos reciben aplicaciones de agrotóxicos mucho más intensamente que los cultivos de maíz para forraje. Nada debe alterar la posibilidad de generar las semillas más óptimas y de esta manera la exposición de los operarios, como así también de la población del Valle de Conlara, es extrema. La mayoría de las aplicaciones se realizan por vía aérea según comentan los médicos del Valle, la dispersión de los venenos es máxima e incontrolable y se multiplican los casos de cánceres y niños con malformaciones congénitas.

En conclusión, la semilla INTACTA, el nuevo maíz mutante de Monsanto, que se cultivara en San Luis y preparará en Malvinas Argentinas, es una verdadera amenaza a la salud humana y al ambiente general de nuestro país. El maíz es el alimento que permitió a los humanos progresar a través de 7000 años en América, su semilla es convertida ahora a través de biotecnología en un asesino serial capaz de resistir la lluvia combinada de venenos en fumigaciones aéreas o terrestres sistemáticas, que matarán a todas las plantas cercanas al cultivo menos al nuevo mutante; y será también una usina permanente de toxinas insecticidas cuya consecuencias ambientales en nuestro delicado equilibrio ecológico-sanitario (recordar epidemia de dengue 2009) serán irreparables. Con esta base de información se debería desencadenar la aplicación inmediata del principio de precaución de la legislación ambiental y frenar el proyecto Intacta de Monsanto.


Soja y maíz Intacta y mercados cerrados


Monsanto también tiene desarrollada una semilla de soja Intacta de similares "aptitudes" que la de maíz, la soja Intacta también fue autorizada por el gobierno nacional con la misma falta de certezas. Todavía no se comercializa y se siembra masivamente porque no tiene mercado; es decir, los compradores a nivel internacional, sobretodo China, no la aceptan como producto y el lobby de la empresa sobre el gobierno chino es intensísimo en estos momentos. Una vez aceptado por China y otros países asiáticos, Brasil y Argentina empezaran a sembrar intensamente maíz y soja Intactas y consecuentemente a fumigar también intensamente con glifosato y glufosinato a sus poblaciones rurales.


Las falsedades de la necesaria-necesidad de avanzar con el proyecto Intacta de Monsanto


El supuesto mayor rendimiento de los cultivos transgénicos

Los pregoneros de la biotecnología y el uso masivo de agrotóxicos sustentan sus "convicciones" en que el aumento de la producción de granos de los últimos 15 años se sostiene en esos productos, sin embargo las evaluaciones independientes de los investigadores, sobretodo norteamericanos lo desmienten. Incluso las estadísticas oficiales de más de una década en Estados Unidos (por lejos el mayor productor de transgénicos a nivel global) muestran que en promedio, los cultivos transgénicos producen menos que los cultivos convencionales, y que en conjunto, usan mucho más agrotóxicos. Pero el dato más significativo es que el aumento total de rendimiento de maíz en esos años en todo Estados Unidos fue de 13 por ciento y el 75-80 por ciento del aumento se debió a variedades y enfoques de producción no transgénicos. Resumiendo: si no se hubieran sembrado transgénicos en Estados Unidos, el total de producción de maíz hubiera sido mayor. ¿Por qué los agricultores de Estados Unidos y de Argentina siguieron sembrando transgénicos aunque tengan menor rendimiento y la semilla sea más cara? No tuvieron otra opción: las trasnacionales de transgénicos (que también son las mayores de venta de agrotóxicos) controlan a su vez la mayoría del mercado de otras semillas comerciales, que hay que multiplicar cada año para su venta. Las empresas sólo multiplican las que quieren vender, que son transgénicas, porque aumentan la dependencia del agricultor, aumentan la venta de sus agrotóxicos [9,10].

La supuesta falta de alimentos para cubrir las demandas mundiales

El segundo argumento apela a la moral colectiva, a la necesidad de que nos "sacrifiquemos" aumentando la producción de alimentos porque el mundo "tiene" hambre. La FAO (Organización para la Agricultura y los Alimentos de la ONU) anunció ya en el año 1986 que se producían alimentos suficientes para toda la población mundial [11] y partir de ese año la producción de alimentos superó permanentemente al crecimiento de la población mundial. Pero es claro que muchos millones de personas siguieron pasando hambre.

En 2011 la ONU anunció que la población mundial llego a 7000 millones de habitantes y que de todos ellos 1000 millones están hambrientos; pero también demostró que 1500 millones de personas son obesas, a los que la propaganda del mercado de alimentos induce a comer de más y mal, muy mal. Simultáneamente la FAO informó que actualmente se tiran sin consumir 1300 millones de toneladas de alimentos que podrían cubrir las necesidades de 2.000 millones de personas [12,13]. La persistencia del hambre es porque hay personas que no pueden pagar por su comida; los alimentos se distribuyen por un mercado capitalista controlado por grandes grupos multinacionales encabezados por Monsanto; no faltan alimentos a nivel mundial, el hambre es consecuencia de la inequidad del sistema; el aumento de la producción de granos con la consecuente destrucción de la naturaleza (agua, suelos biodiversidad), apropiación de tierras, desalojos de campesinos, exterminio de pueblos originarios, concentración de la riqueza, etc. solo está cimentada en la búsqueda de maximizar las ganancias de los grupos que dominan el de los alimentos, sus socios locales y los gobiernos asociados. Es decir, no sobran alimentos, se distribuyen mal, porque el mercado de alimentos no busca que cada uno pueda comer, su objetivo exclusivo es ganar dinero. 

Este proyecto de maíz mutante y venenoso de Monsanto ocasionara graves consecuencias directas ambientales y sanitarias al Valle de Conlara en San Luis, donde se cultivaran las semillas y a Malvinas Argentinas en Córdoba donde una factoría de Monsanto acondicionara las semillas. E indirectamente acentuarala dependencia de insumos controlados monopólicamente, intoxicará con nuevos venenos (glufosinato y toxinas Bt) a enormes zonas de nuestro país afectando la salud de las poblaciones rurales y deteriorando la biodiversidad. Malvinas Argentinas, un humilde pueblo trabajador cercano a la Ciudad de Córdoba, caracterizado por sus carencias y la dignidad de sus habitantes, no merece convertirse en la factoría de este temible maíz venenoso. La historia de las factorías de Monsanto en todo el mundo sólo refieren contaminación, dolor y muerte; no queremos eso para Malvinas Argentinas y tampoco queremos que sea cómplice de este negocio macabro que impulsan Monsanto y los gobiernos de los estados nacional, provincial y municipal, deslumbrados por el productivismo extractivista de corto plazo.

El Valle de Conlara de San Luis es un lugar paradisiaco, entre las sierras comechingonas al este y las sierras centrales al oeste, con tradición turística y comunidades campesinas que conservaron las ricas características de la naturaleza del Valle. El gobierno de San Luis empezó a instalar la infraestructura necesaria para que sea explotado por Monsanto cuando confirmaron la riqueza del acuífero del lugar. Para imaginar el futuro del valle hay que conocer como quedaron los lugares donde Monsanto se instaló en EEUU, en Europa, o en Asia. No queremos ese destino para Conlara..
Referencias:

1- DIRECTIVA 2001/18/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 12 de marzo de 2001 sobre la liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente y por la que se deroga la Directiva 90/220/CEE del Consejo. http://eurlex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2001:106:0001:0038:ES:

2- Toxinas peligrosas de maíz genéticamente modificado que se encuentra en la sangre de mujeres y fetos.
http://translate.google.com/translate?sl=en&tl=es&js=n&prev=_t&hl=es&ie=UTF-8&layout=2&eotf=1&u=http%3A%2F%2Farticles.mercola.com%2Fsites%2Farticles%2Farchive%2F2011%2F10%2F06%2Fdangerous-toxins-from-gmo-foods.aspx%3Fe_cid%3D20111006_DNL_art_3

3- El Glifosato no es agua con sal. http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/el-glifosato-no-es-agua-con-sal/

4- Toxicidad a largo plazo de Roundup y del maíz modificado genéticamente para resistir al Rounduphttp://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/toxicidad-a-largo-plazo-de-roundup-y-del-maiz-modificado-geneticamente-para-resistir-al-roundup/

5- Resolución Nº 382/2012, Ministerio de Agricultura de la Nación.http://www.boletinoficial.gov.ar/Content/Xml/Avisos/01/2012/07/25/4355432.xml

6- No estamos eliminando agroquímicos, estamos introduciendo nuevos. A. Carrasco.http://www.puntal.com.ar/v2/article.php?id=100501

7- Los efectos del glifosato (Roundup®) en los suelos, los cultivos y los consumidores: las nuevas enfermedades en el maíz y la soja GM y en los animales alimentados con ellas. http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/los-efectos-del-glifosato-roundup-en-suelos-cultivos-y-consumidores-nuevas-enfermedades-en-maiz-soja-gn-y-animales-alimentados-con-ellas/

8- Sobreexplotados rurales. TRABAJO AGROPECUARIO EN CONDICIONES DE SERVIDUMBREhttp://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-5011-2011-03-06.html

9- Transgénicos, ¿producen o no? http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/transgenicos-producen-o-no/

10- Los cultivos con Organismos Geneticamente Modificados no tienen mejores rendimientoshttp://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/evaluando-la-contribucion-de-los-rasgos-geneticamente-modificados-al-rendimiento-de-los-cultivos-%C2%BFadopcion-o-alternativas-para-la-politica-agricola/ 

11- Stauber JC, Fonti D, Heinzmann M. Estudios interdisciplinarios sobre ambiente y producción de alimentos. Centro de Bioética de la Universidad Católica de Córdoba Editorial de la UCC. 2012-09-14

12- Global food losses and food waste. FAO-ONU Düsseldorf, Germany. 2011http://www.fao.org/docrep/014/mb060e/mb060e00.pdf

13- 1300 millones toneladas de alimentos se tiran a la basura. http://www.gastronomiaycia.com/2011/07/10/1-300-millones-de-toneladas-de-alimentos-se-tiran-a-la-basura/

EcoPortal.net

Red Universitaria de Ambiente y Salud - Médicos de Pueblos Fumigados www.reduas.fcm.unc.edu.ar

lunes, 15 de abril de 2013

Murió Margaret Thatcher, una brutal guerrera de la clase dominante


Quienes recuerdan lo que Thatcher hizo a los mineros (y a muchas otras comunidades de la clase trabajadora) preferirán inmortalizarla como el poeta Shelley inmortalizó a otro político conservador, Lord Castlereagh, después de la masacre de Peterloo en 1819: "Encontré el asesinato en el camino/ tenía una máscara como Castlereagh". Y es que a lo que se dedicaba Tatcher era al asesinato. A veces el asesinato era metafórico (de industrias y comunidades). Con todo, destruyó vidas humanas.

Otras veces el asesinato era real. Supervisó la guerra sucia que se estaba desarrollando entonces en Irlanda. La crueldad de Tatcher también se hizo manifiesta cuando condenó a los huelguistas de hambre irlandeses a la muerte en vez de concederles el reconocimiento como presos políticos por el que estaban luchando.

Los 907 miembros del personal militar argentino y británico muertos en las Islas Malvinas en 1982 no habrían muerto si Thatcher no hubiera decidido retomar por la fuerza una absurda anomalía colonial. Su legado fue que continuara la posesión británica de las Malvinas, lo que sigue envenenando las relaciones con Argentina.

Thatcher se regodeaba con la guerra. Cuando finalmente su gobierno decidió prescindir de ella en noviembre de 1990, suplicó permanecer como primera ministra hasta que terminara la guerra que estaba por llegar contra el Iraq de Saddam Huseín.

Aunque fue moralmente despreciable, probablemente Thatcher podía afirmar que fue la última dirigente británica de importancia histórica mundial. Asumió el cargo en mayo de 1979 en una coyuntura histórica crítica.

En aquella década la economía mundial estaba entrando en su segunda gran recesión, prueba de que el largo periodo de bonanza de las décadas de 1950 y 1960 había más que acabado. Por debajo de la crisis económica hubo un brusco descenso de la tasa de beneficio sobre el capital en comparación con los años del último periodo de bonanza.

Recuperar la rentabilidad exigía forzar la tasa de explotación de los trabajadores. Pero, particularmente en Gran Bretaña, la clase dirigente estaba atrapada entre la espada y la pared. Se enfrentaba a una clase trabajadora bien organizada y combativa que durante el periodo de bonanza había construido en los centros de trabajo una poderosa estructura organizativa de base.

El movimiento de los trabajadores británicos, dirigido por los mineros y estibadores, había acabado con el predecesor conservador de Thatcher, Ted Heath, entre 1972 y 1974. La gran revuelta por el jornal de 1978-1979, el "invierno del descontento" que destruyó el Contrato Social introducido por los laboristas después de Heath, mostró la persistente fuerza de este movimiento.

Antes de que Thatcher ganara las elecciones generales de 1979, ya se había calificado a sí misma de "Dama de Hierro" para representar una forma de hacer política de la clase dirigente mucho más dura y combativa de lo que se había vuelto común en los años del periodo de bonanza. Desenterró las ortodoxias del libre mercado que habían sido enterradas con la Gran Depresión de la década de 1930.

Más que cualquier otro prominente político capitalista Thatcher promovió lo que pronto se conocería como el neoliberalismo. Pronto tuvo un aliado inmensamente poderoso en el nuevo presidente republicano de derecha de Estados Unidos, Ronald Reagan.

Pero Reagan se enfrentaba a un movimiento de los trabajadores menos poderoso y en la época en la que asumió la presidencia en enero de 1981 se pudo beneficiar del impacto de la brutal recesión impuesta por Paul Volcker, director de la Reserva Federal estadounidense, en octubre de 1979.

A Thatcher y a sus aduladores les gustaba elogiar su valor. De hecho, particularmente en sus primeros años en Downing Street, fue cautelosa y a menudo hizo todo lo posible para evitar confrontaciones prematuras que pudieran provocar una respuesta demasiado poderosa de la clase trabajadora.

Gozó de una enorme ventaja que heredó de sus predecesores, el primer ministro laborista Harold Wilson y después de él, Jim Callaghan. El Contrato Social finalmente falló, pero consiguió integrar a una cada vez más burocratizada capa de prominentes representantes sindicales para colaborar en la administración y el Estado.

Esto significó, por ejemplo, que los jefes de la gigante empresa del automóvil British Leyland podían actuar en contra de uno de los más poderosos de estos representantes. Derek Robinson, el enlace sindical de la fábrica Longbridge en Birmingham, se encontró apartado del taller y se consiguió discriminarle.

También significó que a menudo el sectarismo falsificó la solidaridad. Esto hizo que para Thatcher fuera más fácil aislar la épica huelga de mineros de 1984-1985.

Pero también tuvo suerte. Si los armeros argentinos hubieran colocado las espoletas adecuadas en sus bombas, la mayoría de los barcos de guerra británicos habrían acabado en el fondo del Atlántico sur y Thatcher habría tenido que dimitir en medio de la ignominia.

También fue afortunada con sus enemigos, lo cual fue cierto respecto a sus oponentes laboristas: primero Michael Foot y después Neil Kinnock ocultaron una política cada vez más de derecha detrás de un globo de aire caliente de retórica.

Por encima de todo esto fue cierto respeto a los dirigentes sindicales que para su eterna vergüenza permitieron que los hombres y mujeres de las comunidades mineras lucharan solos durante un año. Escuadrones militarizados de policía ocuparon pueblos mineros y los compinches de Thatcher organizaron un sindicato esquirol a medida que la desesperación y las privaciones minaban la voluntad de lucha de los mineros.

Pero hubo momentos en los que se la podría haber derrotado, sobre todo en julio de 1984, cuando una operación organizada de esquiroles provocó una huelga nacional de estibadores y también ese mismo otoño cuando los sustitutos de los mineros (supervisores) amenazaron con abandonar el trabajo. En ambas ocasiones la burocracia sindical acudió a rescatarla.

En el periodo subsiguiente a su victoria Thatcher trató de radicalizar sus intentos de remodelar Gran Bretaña para el individualismo posesivo del mercado. Para finales de la década de 1980 ella y su ministro de Hacienda Nigel Lawson habían maquinado la primera bonanza creada por la burbuja financiera de la era neoliberal.

Pero al final Thatcher intentó hacer demasiado. Jactanciosamente en 1989-1990 impuso el impuesto de capitación [poll tax] por el cual todo el mundo, fueran millonarios o indigentes, tenía que pagar la misma cantidad [de impuestos] para financiar el gobierno local.

Llegó una explosión social caída del cielo, los mayores disturbios que había visto Londres desde la década de 1930 y un movimiento de masas de 14 millones de personas que se negaban a pagar ese impuesto. Finalmente, el instinto de supervivencia obligó a los conservadores a echar a Thatcher de su búnker y a abolir el impuesto.

Esta es la lección más importante del mandato de Thatcher. Por suerte ha muerto cuando está entrado en vigor un ataque aún mayor al estado de bienestar que cualquiera de los que ella preparó.

La mejor forma de venganza de clase de Thatcher sería crear un movimiento social aún mayor para acabar con el gobierno de coalición y sepultar todo lo que ella levantó aún más profundamente que el ataúd en el que va a yacer. 

jueves, 14 de marzo de 2013

Demandan al estado nacional por el uso de agroquímicos pero Monsanto no se detiene


Desde hace al menos diez años, ambientalistas, científicos y damnificados comenzaron a advertir sobre las consecuencias del uso indiscriminado de agroquímicos y también, sobre una posible irreversibilidad en caso de que se hiciera caso omiso de estos avisos. Ahora, un equipo de abogados argentinos decidió tomar cartas en el asunto y presentó una demanda colectiva por daño ambientalcontra la implantación de cultivos y la venta de organismos genéticamente modificados (OGM´s), conocidos como transgénicos, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La nómina de demandados está encabezada por el estado nacional y seguido por las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santiago del Estero, el Concejo Federal de Medio Ambiente y las empresas que los comercializan como Monsanto, Syngenta, DuPont, Novartis, Nidera, Dow AgroSciences, Pioneer, Agrevo, Ciba Geigy y ArgenBio and Bayer.

La demanda tiene por objeto que se suspenda provisionalmente la liberación descontrolada de OGM´s y se etiqueten los productos que los contengan y que se prohíba también la aplicación de los agroquímicos utilizados para su cultivo hasta tanto se determine científicamente su inocuidad para el ambiente y la salud de los seres vivos. Los abogados ambientalistas además reclaman que el Congreso legisle sobre bioseguridad y condene a las firmas demandas a reparar el medioambiente y pagar indemnizaciones en caso de que sea necesario.

Sin embargo, pese a la gravedad de la situación planteada, nadie parece dispuesto a ponerle el cascabel al gato. En Malvinas Argentinas, en la provincia de Córdoba, una orden judicial le prohibió a Monsanto seguir con la construcción de su planta, resistida por los vecinos. Pero la multinacional hace caso omiso y camiones, grúas, retroexcavadoras, y hormigoneras siguen adelante, trabajando dentro del predio cercado. El abogado de la organización Malvinas Lucha por la Vida, doctor Federico Macciocchi, indicó que la Cámara del Trabajo, a través de su Sala Segunda, revocó el fallo habilitante e hizo lugar a la medida cautelar de paralizar las obras, aunque todo sigue igual.

Si bien la década del 90 marcó el avance de las multinacionales cuestionada, nada cambió con el paso de los años. A mediados de 2012, Monsanto anunció un nuevo desembarco en Argentina por 1800 millones de pesos para montar una nueva planta para semillas de maíz y otro de 170 millones de dólares para dos estaciones experimentales de maíz y soja en Córdoba y Tucumán. La planta de Malvinas está planeada como la más grande de Latinoamérica, con 200 silos de almacenamiento y ventilación de cereal. Un estudio de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Córdoba, concluyó que no era recomendable la construcción de la planta ya que actualmente ya se detectaron casos de malformaciones congénitas, abortos espontáneos y enfermedades respiratorias y de piel, provocadas por las fumigaciones rurales.

La esperanza de la Corte

En Buenos Aires, los profesionales que acudieron a la Suprema Corte enumeran en el expediente los casos de daño a la salud de personas afectadas por agroquímicos entre los que se cuentan casos de cáncer, leucemia y bebés nacidos con malformaciones.

Los cultivos transgénicos, encabezados por la soja y el maíz en Argentina se comercializan con los herbicidas y pesticidas que requieren para su desarrollo, en forma de paquete. Justamente, el caso más común es el de la soja 'Roundup Ready' (RR) de Monsanto, una semilla resistente al herbicida Roundup, a base de glifosato. La soja transgénica ya colonizó el 59% de la tierra cultivable en Argentina, de acuerdo a un estudio elaborado por el Centro de Biodiversidad de Noruega. Actualmente, en el Congreso, ya se prepara la ley sobre el uso de semillas que impedirá a los agricultores usar las semillas de la cosecha anterior sin pagar a Monsanto.

"Fuimos directamente frente a la Corte Suprema, porque ya sabemos los juzgados como actúan con estos temas, por eso tratamos de lograr la competencia originaria", explicó una de las demandantes, Graciela Cristina Gómez a plazademayo.com y señaló que "la novedad es que se está atacando directamente al modelo productivo de transgénicos y estamos pidiendo el etiquetado de los alimentos transgénicos, queremos saber qué comemos".

La modificación artificial del ADN de las plantas se aprobó en Argentina en 1996. Argentina fue el segundo país del mundo en autorizar la soja RR gracias al visto bueno de Felipe Solá, en esa época, secretario de Agricultura de la gestión de Carlos Saúl Menem, (de 136 folios del expediente, 108 son de Monsanto, en inglés y sin traducción). En 2012 se aprobaron 10 nuevas semillas transgénicas en el país. De acuerdo a los demandantes, se usan 200 millones de litros de agroquímicos en cada campaña rural, en algunos casos muy cerca de poblaciones y a sabiendas de los daños que podrían causar a esas personas.

"Nosotros estamos mirando la legislación Europea, si no entra el transgénico tampoco se usa el veneno, estamos yendo al meollo de la cuestión que es la Resolución 167/96 firmada por Solá", remarca Gómez y recuerda un caso ya difundido por plazademayo.com, el de Fabián Tomasi, quien estuvo cuatro años sin DNI por carecer de huellas digitales, producto del manejo de los agroquímicos, sin protección. El mismo Florencio Randazzo, admitió la situación ante la abogada que se encargó de la gestión.

"Es un desafío muy grande y no hay un antecedente parecido, por eso este grupo se formó con estos abogados reconocidos, tres de ellos del fallo Mendoza, el caso del Riachuelo", admite la letrada y remarca que "la prueba documental es muchísima, las historias clínicas son muy extensas, solo la de Estanislao de Mercedes, el niño afectado por Leucemia LLA, consta de 4 Tomos, sumado a la de Julietita de Santiago del Estero y Fabián Tomasi de Entre Ríos". En la acción participan también el doctor Jorge Mosset Iturraspe, y los mismos patrocinantes del leading case del fallo Mendoza.

Pese a la fortaleza de las pruebas y los avales internacionales obtenidos, los juristas son realistas: "Si es cierto que lo puede rechazar como ya lo hizo con otros amparos, dejando pasar un tiempo de dos años, lo cual sería vergonzoso, que de aquí a dos años y sin dar ninguna explicación, o basarse en la decisión del procurador".

Mala leche

"En Canadá 86 mujeres embarazadas tenían en su sangre restos de glufosinato, glifosato y Bt, sin estar expuestas ni vivir en el campo, sino por el consumo de alimentos contaminados", detalla Gómez para enumerar algunos de los argumentos de la demanda.

Sin ir más lejos, un trabajo realizado por un organismo estatal, avala el planteo de estos abogados. El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) investigó en maternidades del conurbano bonaerense la composición de la leche materna y encontró valores de plaguicidas superiores en un 15 por ciento por sobre los tolerados en el Código Alimentario Argentino.

Según publicó el organismo en su último boletín, las futuras madres incorporan estos compuestos por la ingesta de agua, frutas y verduras en su alimentación y se trata de residuos de pesticidas que alteran la calidad nutricional del alimento y que podrían causar trastornos en la salud de los bebés.

Los estudios del organismo se realizaron conjuntamente con el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá de la ciudad de Buenos Aires, el Hospital Posadas de Haedo y la Maternidad Santa Rosa de Vicente López, y se centraron en un grupo de madres que habían dado a luz en esos establecimientos.

lunes, 11 de marzo de 2013

Pese a la orden judicial, Monsanto continúa con los trabajos en Malvinas Argentinas


© Desconocido
La Cámara que ordenó la paralización de las obras intimó al abogado de la Municipalidad a que devuelva el expediente que debió regresar el viernes pasado a los Tribunales. Hasta que esto no suceda, la jueza de Primera Instancia no puede ejecutar el parate.

Vecinos de Malvinas Argentinas denunciaron ayer que la multinacional Monsanto sigue adelante con la construcción de la planta en el predio sobre la Ruta A188, a pesar de que una resolución judicial del 22 de febrero pasado la obligó a suspender los trabajos. El freno a la planta regirá hasta que la Justicia resuelva el amparo que obtuvieron los ambientalistas.

Las organizaciones ambientalistas de Córdoba tomaron nota de que Monsanto proseguía con los trabajos el viernes pasado, cuando realizaron un acto de repudio a la capacitación obligatoria sobre agroquímicos para fiscales provinciales, dictada por el Ministerio de Agricultura, el Colegio de Agrónomos de Córdoba y la Fiscalía General, en un predio colindante al lugar donde se quiere instalar la multinacional.

De hecho, los sitios Web de las organizaciones ecologistas y las cámaras de Canal 10 registraron el trabajo de camiones, grúas, retroexcavadoras, y hormigoneras.

El abogado de la organización Malvinas Lucha por la Vida y presidente del Club de Derecho, Federico Macciocchi, explicó a LA MAÑANA que la Cámara del Trabajo, a través de su Sala Segunda, revocó el fallo de la jueza Claudia Salazar, haciendo lugar a la medida cautelar de paralizar las obras de la planta de Monsanto.

Aunque la Cámara notificó a la Municipalidad de Malvinas sobre dicha resolución, es el juez de primera instancia (la jueza Salazar), quien debe ejecutar esa medida. "El expediente todavía no puede remitirse al juzgado debido a las picardías por parte del abogado de la Municipalidad de Malvinas, Gustavo Asís, que han hecho que eso dilate", indicó Macciocchi. Ese expediente se encuentra en poder de Asís, más allá del plazo de devolución que venció el viernes pasado a las 10 horas, por lo que la Sala Segunda que ordenó la paralización de las obras lo intimó a que lo restituya en 24 horas, señaló el letrado.

Por lo tanto, el estiramiento de los plazos procesales por parte del municipio donde se radicará la planta de semillas transgénicas, por ahora da vía libre a la empresa para que continúe con sus planes, pese a la obvia intención de la Justicia de paralizar el emprendimiento hasta que Malvinas dé todos los detalles del proyecto.

viernes, 1 de marzo de 2013

Ordenan a Monsanto suspender obras en la planta de Malvinas Argentinas


© Desconocido
Una resolución paralizó en forma cautelar los efectos de la ordenanza que posibilitaba que la firma Monsanto avanzara con la primera etapa de la planta secadora de semillas

La Mu­ni­ci­pa­li­dad de Mal­vi­nas Ar­gen­ti­nas de­be­rá ar­bi­trar los me­dios ne­ce­sa­rios pa­ra que se sus­pen­da la rea­li­za­ción de la obra ci­vil vin­cu­la­da con la im­ple­men­ta­ción de una plan­ta se­ca­do­ra de se­mi­llas de maíz en la ru­ta A188 (km 9), de la ciu­dad de Mal­vi­nas Ar­gen­ti­nas. Es­to, co­mo con­se­cuen­cia de la re­so­lu­ción dic­ta­da por la Sa­la 2ª de la Cá­ma­ra del Tra­ba­jo de la ciu­dad de Cór­do­ba, que or­de­nó la sus­pen­sión de los efec­tos de la Or­de­nan­za Nº 821/2013, que da­ba a la em­pre­sa Mon­san­to Ar­gen­ti­na SAIC per­mi­so de obra pa­ra la pri­me­ra eta­pa del pro­yec­to.

El tri­bu­nal hi­zo lu­gar al re­cur­so de ape­la­ción pro­mo­vi­do por la Fun­da­ción Club de De­re­cho Ar­gen­ti­na con­tra la de­ci­sión de la jue­za en lo Ci­vil, Co­mer­cial, de Con­ci­lia­ción y Fa­mi­lia de Fe­ria, Clau­dia Za­la­zar, que el 25 de ene­ro ha­bía re­cha­za­do la cau­te­lar in­no­va­ti­va y, de ofi­cio, or­de­nó pro­hi­bir cual­quier obra vin­cu­la­da con el fun­cio­na­mien­to de la eta­pa ope­ra­ti­va del pro­yec­to, aun­que ha­bía per­mi­ti­do la rea­li­za­ción de la obra ci­vil. Es­ta úl­ti­ma aho­ra tam­bién que­dó sus­pen­di­da cau­te­lar­men­te has­ta que se re­suel­va el fon­do de la cues­tión plan­tea­da por me­dio de una ac­ción de am­pa­ro, en la que se ob­je­ta la cons­ti­tu­cio­na­li­dad de la or­de­nan­za mu­ni­ci­pal que per­mi­tía la ini­cia­ción de las obras sin cum­pli­men­tar pre­via­men­te con el pro­ce­di­mien­to es­ta­ble­ci­do por la Ley Ge­ne­ral del Am­bien­te y la Ley Pro­vin­cial 7.343.

En la re­so­lu­ción, la ca­ma­ris­ta la­bo­ral Sil­via Díaz pon­de­ró que "el am­bien­te, en su no­ción uni­ta­ria, es un bien pú­bli­co, no en el sen­ti­do pa­tri­mo­nial, si­no vin­cu­la­do con la so­be­ra­nía, de ti­tu­la­ri­dad co­lec­ti­va", así co­mo un "de­re­cho hu­ma­no de ter­ce­ra ge­ne­ra­ción". Lue­go, des­ta­có que el prin­ci­pio pre­cau­to­rio que im­pe­ra en la ma­te­ria "im­por­ta una pres­crip­ción pa­ra que las ac­ti­vi­da­des po­ten­cia­les cau­san­tes de ries­gos am­bien­ta­les gra­ves de­ban ser evi­ta­das, aun cuan­do no ha­ya cer­te­za cien­tí­fi­ca de los ries­gos in­vo­lu­cra­dos". "Se di­ce de él, que es co­mo un 'in du­bio pro am­bien­te o in du­bio pro na­tu­ra', que im­pli­ca, en ca­so de du­da, el de­ber de es­tar en fa­vor del am­bien­te y en con­tra de la ac­ti­vi­dad con­ta­mi­nan­te", aña­dió.

En el mis­mo sen­ti­do, la vo­cal, a cu­yo vo­to se ad­hi­rió su par Luis Fer­nan­do Fa­rías, es­gri­mió que re­sul­ta "ra­zo­na­ble" or­de­nar a la Mu­ni­ci­pa­li­dad de Mal­vi­nas Ar­gen­ti­nas que se abs­ten­ga de au­to­ri­zar cual­quier obra ten­dien­te a la im­ple­men­ta­ción de la plan­ta, "pues ta­les ac­tos cons­ti­tu­yen un des­co­no­ci­mien­to de la ac­ción de am­pa­ro en trá­mi­te, de los de­re­chos in­vo­lu­cra­dos y de la pro­tec­ción que les dis­pen­sa el sis­te­ma le­gal". "Avan­zar en la au­to­ri­za­ción de obras in­vo­lu­cra una mo­di­fi­ca­ción de la si­tua­ción pree­xis­ten­te que pue­de afec­tar la efi­ca­cia ju­rí­di­ca del trá­mi­te y de la de­ci­sión sus­tan­cial (de en­tor­pe­ci­mien­to del trá­mi­te y de la de­ci­sión del am­pa­ro). Es­ta cir­cuns­tan­cia es la que de­be con­si­de­rar­se pa­ra re­sol­ver la pe­ti­ción de la me­di­da cau­te­lar, pues el ob­je­to del am­pa­ro no es di­lu­ci­dar si la plan­ta re­sul­ta con­ta­mi­nan­te o no, si­no que se cum­plan los re­cau­dos que im­pe­ra­ti­va­men­te im­po­ne la nor­ma­ti­va ya ci­ta­da pa­ra otor­gar a la fir­ma Mon­san­to la fac­ti­bi­li­dad de obra", ar­gu­men­tó.

Fi­nal­men­te, el tri­bu­nal, por ma­yo­ría, con­si­de­ró que no re­sul­ta­ba con­sis­ten­te la afir­ma­ción de la jue­za de Fe­ria en or­den a que "las obras (ci­vi­les) ini­cia­das o a eje­cu­tar­se no im­pac­ta­rían so­bre el am­bien­te, pues és­tas es­tán in­mer­sas en un pro­yec­to ge­ne­ral de ins­ta­la­ción de la plan­ta se­ca­do­ra de se­mi­llas sos­pe­cha­da de pro­vo­car un im­pac­to ne­ga­ti­vo en el am­bien­te". "En ma­te­ria am­bien­tal, se de­be po­ner én­fa­sis de ma­ne­ra fun­da­men­tal en lo pre­ven­ti­vo, en la an­ti­ci­pa­ción de la tu­te­la, acor­de con la pro­pia fun­cio­na­li­dad de las me­di­das cau­te­la­res, y en la obli­ga­ción por par­te de la Jus­ti­cia de bus­car re­sul­ta­dos ade­cua­dos y úti­les en tiem­pos ra­zo­na­bles. Con­for­me a to­do lo ex­pues­to, la me­di­da re­que­ri­da por los am­pa­ris­tas re­sul­ta idó­nea pa­ra sa­tis­fa­cer el prin­ci­pio pre­cau­to­rio que ri­ge en ma­te­ria am­bien­tal, pro­por­cio­nan­do una pro­tec­ción ade­cua­da del de­re­cho hu­ma­no fun­da­men­tal en jue­go", con­clu­yó.

En di­si­den­cia, el vo­cal Mi­guel An­gel Azar se pro­nun­ció por el re­cha­zo del re­cur­so de ape­la­ción. Es­to, a par­tir de la pre­mi­sa de que la sus­pen­sión cau­te­lar de to­das las obras ya ha­bía si­do so­li­ci­ta­da por los de­man­dan­tes y ya se ha­bía re­suel­to -lo que es­tá fir­me- que a di­cha pe­ti­ción se la con­si­de­ra­ría opor­tu­na­men­te, por­que tal re­que­ri­mien­to que­da­ba com­pren­di­do en el plan­teo de fon­do (am­pa­ro) y, por en­de, de­man­da­ba un ma­yor de­ba­te. Por esa ra­zón, Azar en­ten­dió que la nue­va me­di­da cau­te­lar, en ca­so de ser dis­pues­ta, im­pli­ca­ría "un ade­lan­to de opi­nión" so­bre la cues­tión de fon­do.

martes, 19 de febrero de 2013

Malvinas le saca la careta a Monsanto


© desconocido
Malvinas Argentinas es una localidad situada en el departamento Colón, provincia de Córdoba. Se encuentra a 14 km al este del centro de la ciudad de esa provincia,comunicada por las rutas nacional 19 y provincial A188.

Su población experimentó un importante crecimiento, en el último censo, realizado en 2001, pero lamentablemente hoy es noticia desde que la llegada de la empresa Monsanto revolucionó a su gente.

Matias Marizza es educador en el colegio Héctor Valdivielso situado en Malvinas Argentinas. En estos momentos, los maestros, los obreros, los que atienden el almacén, los estudiantes, las madres, los padres, los y las jóvenes se han convertido en luchadores de la vida. ¿Por qué? Porque han tenido que salir a las calles a pedir una vez más que aquellos que irrumpen con su poder omnipotente la serenidad del lugar los dejen vivir en paz.

"El intendente de Malvinas, Daniel Arzani, esta en su cuarto período de gobierno, lo que ha configurado un escenario político que se traduce en el espacio publico, de un pueblo dividido en dos, los que están a favor o en contra del intendente. La noticia de la llegada de Monsanto ha reconfigurado este escenario, que quedo dividido en quienes están en contra de la empresa, y quienes defienden incondicionalmente al intendente, que no son posiciones necesariamente contrapuestas", cuenta Matías.

En este sentido explica además, que la instalación de Monsanto en Malvinas tiene que ver con varias razones: por un lado un acuerdo del Gobierno Nacional (FPV) provincial (UPC) y municipal (Radical) por otro, la necesidad de trabajo que existe en Malvinas, lo cual parece ser un escenariopropicio para la instalación de esta planta ya que traería el "progreso al pueblo".

Además de que en la zona hay un acuífero importante; la ubicación estratégica, en el centro del país, a minutos de la ciudad cordobesa hace mucho mas "propicio" el negocio. "La planta quiere ampliar la frontera sembrada de maíz transgénico que se ubica en la región centro del país", agregó el educador.

En palabras del Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo - Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente) Monsanto es una empresa que ingresó a la Argentina como industria plástica primero, y como productora de semillas no transgénicas después. Sin embargo, sus actividades productivas y comerciales crecieron explosivamente a partir de la decisión que tomaron varios funcionarios públicos de Argentina en una oscura reunión de la CONABIA, el organismo de la Secretaría de Agricultura de la Nación, el 21 de septiembre de 1995. Ese organismo consideró que en lo referente a bioseguridad agropecuaria no había inconvenientes para que se comercializara la soja RR (Round-up Ready). Las cartas habían sido echadas sin previo debate público ni consulta. Argentina ingresó de la mano de Felipe Solá y un grupo de funcionarios a la experimentación abierta de organismos genéticamente modificados. Todos ellos aprobaron al enigmático vegetal de pequeña estatura el 25 de marzo de 1996. La piratería de Monsanto, que se había apoderado de los genes naturales de la soja ingresaba legalmente al país. En cuanto al glifosato ya había sido aprobado en 1977 por el SENASA, que lo revalidó en 1999. Hacia fines de la década de 1990 Argentina empezaba a pagar el precio de tener instituciones públicas y funcionarios poco serios, más preocupados por complacer a las corporaciones internacionales que en proteger la salud de los ciudadanos. En base al criterio de dosis letal 50 -absolutamente inapropiado para clasificar plaguicidas- el glifosato ya estaba incluido internacionalmente en la Clase Toxicológica IV: "productos que normalmente no ofrecen peligro".

Frente a la complicidad de los gobiernos que continúan permitiendo que su propio pueblo muera en manos del "Capitalismo serio" es que Malvinas Argentinas decidió organizarse y repudiar la falta de medidas que protejan el medio ambiente, la salud y la vida de las personas.

"Cuando nos enteramos por los medios en julio de 2012, un vecino llamo a Raúl Montenegro (FUNAM), nos juntamos unos 150 vecinos que ya teníamos una idea, y decidimos organizarnos para la lucha. Se hicieron marchas en Malvinas (10 hasta ahora), esto no es un dato menor ya que no había habido nunca marchas, si cortes de ruta, pero no marchas", señaló Matías.

En relación a la lucha concreta, el educador detalló que "se hicieron folleteadas informativas casa por casa, edición de revistas y presencia en las calles continuamente contando lo que sabemos. En relación al espacio político hubo presencia en la legislatura provincial junto a distintos legisladores que apoyan la causa y han entregado distintos proyectos que el oficialismo (UPC) congela y ni siquiera deja discutir. También presentamos un proyecto de ordenanza por iniciativa popular en el Consejo Deliberante de Malvinas, que seguimos hasta que lo trataron y lo rechazaron sin discutirlo. Hemos presentado al intendente pedidos de consulta popular, informes de contaminación y todos los pedidos fueron rechazados. En el espacio jurídico presentamos un amparo para impedir que la planta se construya hasta tanto no este el informe de impacto ambiental y las audiencias publicas, esto camina, pero muy lento. Asimismo, participamos y organizamos eventos con otras organizaciones socioambientales de la provincia y de la nación (uac, festivales, marchas)".

La respuesta de las autoridades frente a los reclamos es que "no hay certezas de que la planta contamina", a pesar de los informes, del historial de Monsanto en el mundo. Señalan que en Malvinas es necesario el trabajo. "Provincia no habla de esto, Nación mucho menos", critica Matías y enfatiza en que el horizonte de la lucha es que: "La planta no se instale ni en Malvinas ni en ningún lado, y que en definitiva seamos los vecinos mediante el voto quienes decidamos"

No hemos visto en las noticias centrales hablar sobre las consecuencias negativas de la instalación de la multinacional Monsanto en nuestro país. ¿En quién piensan nuestros mandatarios cuando deciden, bajo la excusa del "progreso" dejar entrar una empresa sobre la que hay pruebas contundentes de daño ambiental y humano?

Córdoba no es un caso aislado. El veneno del Glifosato con el que las personas son rociadas para sostener el imperio sojero son la prueba mas fehaciente de que lo que menos importa en el mega negocio bajo el que se hizo este acuerdo, es la gente.

El cese al Fuego en Gaza no detendría que se pueda hacer Regional esto mas adelante

 0:14: 🔥 El coronel Douglas McGregor advierte sobre la situación peligrosa en la que se encuentra Israel y la falta de apoyo de Estados Uni...