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miércoles, 21 de agosto de 2013

¿Estamos Poseídos? (2º parte) En busca del nombre



Comentario: Recomendamos leer la primera parte antes de proseguir con la segunda.

Traducido de Gladys Molina del artículo original de Paul Levy; "Are We Possessed?"

Cuando "vemos" un demonio, cuando sabemos su nombre, ésto nos ayuda a conseguir "hacernos con" y controlar la situación. El nombrarlo es un ejercicio de exorcismo, ya que disipa el poder del demonio sobre nosotros. Jung dice:
"El acto de nombramiento es, como el bautismo, muy importante en cuanto a la creación de personalidad, porque un poder mágico se ha atribuido al nombre desde tiempos inmemoriales. El saber el nombre secreto de una persona [o de un demonio] es tener el poder sobre él."
En otra parte, Jung escribe: "Para la humanidad siempre fue como una liberación de una pesadilla cuando se encontraba un nombre nuevo." Encontrar el nombre es un acto de poder. Jung comenta:
"En el momento en que designes por su símbolo al arquetipo vivido, te sientes aliviado, es un momento bueno y positivo, aún siendo horrible...Por lo tanto, la antigua medicina egipcia consistía en dar a la cosas el nombre correcto...Un nuevo nombre siempre produce un efecto extraordinario, no podemos racionalizar estas cosas, lanzan un hechizo, son símbolos, y realmente influyen en el inconsciente como al igual que el inconsciente influye en nosotros."
Es muy importante para nosotros el volver a introducir la palabra "demonio" y "posesión" de vuelta a nuestro vocabulario, sin el temor de que seremos vistos como primitivos, locos o incluso poseídos nosotros mismos si usamos esas palabras. Necesitamos ampliar nuestra fluidez psico-espiritual que nos permita navegar por las aguas vivas de nuestro paisaje interior y exterior.

El estar "endemoniado" - tomados por fuerzas psíquicas inconscientes - es algo que nos pasa a todos nosotros, y es nuestra gran ventaja la de ser capaz de nombrar correctamente nuestra experiencia. Encontrar el nombre nos empodera a comprometernos creativamente con estas partes de nosotros mismos que emergen desde las sombras "en el nombre de la curación." 

¿Cómo hacemos una palabra? La "deletreamos" (spell=deletrear/conjuro/hechizo). En la búsqueda de las palabras de nuestra experiencia, estamos echando un "conjuro positivo," cuya órbita no local e influencia son liberadoras. Somos entonces capaces de la conjugación consciente y de dar voz a nuestra experiencia, que es dar un paso hacia y acceder al espíritu creativo.

En el aprendizaje de formas nuevas y creativas para expresarnos, estamos disipando la maldición-(mal-dicción) bajo la que estábamos, de no ser capaces de simbolizar nuestra experiencia. Al aprender a deletrear/lanzar hechizos (spell=deletrear/hechizo) conscientemente, el mundo ya no está escrito en piedra, con nosotros como sus víctimas pasivas, cuando nos damos cuenta y aprovechamos el poder creativo y transformador de la Palabra, el Logos.

Como dice la Biblia: "Y primero fue la palabra. Y el Verbo era con Dios. Y el Verbo era Dios." La creación de un nuevo lenguaje con el fin de re-crearnos a nosotros mismos nuevamente, nos adentra en las figuras arquetípicas del "Sanador Herido" y el "Artista Creativo." En la animación de estas figuras arquetípicas, activamos y participamos creativamente en nuestro propio proceso evolutivo, ampliando y perfeccionando las formas en las que tel-empáticamente comulgamos y telepáticamente nos comunicamos entre nosotros, así como con nosotros mismos.

Además, parte del restablecimiento de la palabra "demonio" y "posesión," como lleno de significado, es el de complementar estas palabras con la idea de que si tenemos una reacción y llegamos a ser "accionados" por estas palabras, la figura dentro de nosotros que se acciona o dispara podría ser el mismo demonio que nos está poseyendo (por favor, ver mi artículo "Accionado por el Mal").

He acuñado el nombre de "Demonio no-local" ("DNL" para abreviar) para "capturar" este elusivo, mercurial demonio no local que "ronda" nuestro mundo. Al igual que la acuñación de una moneda, cuando acuñamos una frase y encontramos el nombre, creamos moneda corriente en el reino de la mente con la que ejercer el comercio entre sí, así como con nosotros mismos. Esto es para generar consciencia, que es algo de valor genuino.

Una vez que vemos cómo el DNL opera clandestinamente en todo el campo subyacente de consciencia mediante la ocultación y ofuscación en y a través de nuestro inconsciente, enganchándose e insinuándose en nuestros puntos ciegos, hemos simultáneamente retirado su poder a la vez que nos hemos empoderado a nosotros mismos, creando una riqueza de nuevas formas que nos permite responder de manera creativa que previamente no estaban disponibles.

Siendo no-local, una de las formas en que el DNL se encarna es a través de nuestras re-acciones inconscientes internas, para encontrarse con la multitud de formas-alteradas y disfraces del DNL en el mundo exterior. La forma de tratar más eficazmente con un demonio es volver nuestra atención con valentía hacia lo que se desencadena dentro de nosotros. El texto gnóstico; El Evangelio de Felipe, dice:
"siempre y cuando se oculta la raíz de la maldad, permanece fuerte. Pero cuando se reconoce, se disuelve. Cuando se revela, perece... En cuanto a nosotros, excavemos tras la raíz del mal que está dentro de cada uno de nosotros y que produce sus frutos en nuestros corazones. Nos domina. Somos sus esclavos. Nos lleva en cautividad, para obligarnos a hacer lo que no queremos, y lo que queremos, no lo hacemos. Es poderosa porque no la hemos reconocido." (II, 3, 83,5-30)
El origen de los demonios se encuentra dentro de nosotros mismos. En comparación a existir "en virtud" de algo, los demonios sólo pueden vivir por la "falta de virtud" de nuestras propias mentes oscurecidas y sin examinar. La cita Gnóstica anterior trae a la mente el famoso pasaje de Pablo en el Nuevo Testamento: "Lo que me gustaría hacer, no lo hago, y lo que no haría, lo hago." (Romanos 7:15 Versión Rey Jaime), que es una expresión clara y sencilla de nuestra propensión humana para la posesión, si alguna vez la hubo.

Un complejo autónomo no-iluminado y no reconocido nos obliga a actuar diabólicamente en contra de nuestras mejores intenciones, como cualquiera de nosotros que hayamos luchado contra toda forma de comportamiento adictivo sabe por experiencia propia. El estar poseído por demonios es un problema tan antiguo como la humanidad.

Todos somos chamanes y curanderos potenciales, porque al metabolizar la oscuridad y asimilar nuestros propios demonios, les añadimos luz y "aligeramos" de manera no-local, la sombra colectiva para todo el mundo (por favor, ver mi artículo, "Todos somos chamanes-en-Formación.") Si los demonios no están integrados, tampoco lo está el alma humana, es decir, que la adopción e integración de nuestros demonios es fundamental para la evolución del alma. Jung sopesa: "¿Cómo se puede integrar el mal? Sólo hay una posibilidad: El asimilarlo, es decir, elevarlo al nivel de la consciencia."

Elevar los demonios al nivel de la consciencia les resta su existencia autónoma, ya que vuelven a juntarse a la unidad profunda de la psique. Jung comenta: "Entonces el opus magnum [el 'gran trabajo' de la alquimia] está terminado, el alma humana está completamente integrada." (Véase mi artículo "El Arte Sagrado de la Alquimia").

LO DEMONÍACO

© render.ru
Para citar al señalado psicólogo Rollo May, lo demoníaco es "cualquier función natural que tenga el poder para hacerse cargo de toda la persona [o nación entera]...lo demoníaco puede ser tanto creativo o destructivo [es decir, demoníaca]...la violencia es lo demoníaco vuelto torcido...en épocas [como la nuestra] tienden a haber momentos en donde lo demoníaco se expresa en su forma más destructiva."

Lo demoníaco no es una entidad metafísica objetiva existente en el sentido Cristiano, sino que es una función arquetípica de la experiencia humana, una realidad psíquica, así como una realidad existencial en la que todos participamos.

Lo demoníaco es una energía arquetípica que puede apoderarse de una persona, un grupo o una nación. Jung escribe:
"Sabemos que un arquetipo puede irrumpir con fuerza demoledora en una vida humana individual y en la vida de una nación."
Los arquetipos son entidades dinámicas vivas, instintos psicológicos o campos de información de influencia que proporcionan la plantilla subyacente de los patrones humanos de comportamiento, percepción y experiencia. Lo demoníaco se anuncia mediante el reclutamiento de las personas a su servicio, alistando los seres humanos como instrumentos de su revelación a-cuerpo-entero de sí mismo. Jung comenta:
"Uno aun no se da cuenta, cuando un arquetipo es constelado inconscientemente y no entiende conscientemente que uno es poseído por el mismo y obligado a cumplir su fatal objetivo."
Lo demoníaco se expresa a través de nuestro reclutamiento a su causa y obligándonos a actuar externalizandolo inconscientemente a fin de darse forma viva a sí mismo en la tercera dimensión.La palabra demoníaca está relacionada con "el diablo," que a su vez se relaciona con la palabra diabólica, cuyo significado interior es dividir, separar, y des-integrar. Al ser divisivo, lo diabólico nos escinde en varios trozos fragmentados y compartimentados. Jung comenta:
"La posesión por el inconsciente significa hacer trizas en muchas personas y cosas, una disyunción. Por eso, según Orígenes [un teólogo Cristiano temprano], el objetivo del Cristiano es el de llegar a ser un ser humano interiormente unido."
Convertirse en un verdadero seguidor de Cristo, que es el símbolo del Ser totalmente integrado, es transformar la naturaleza diabólica de la disyunción en una sagrada conjunción, donde se conectan todas las partes de la psique y los opuestos se unen. Esta es la razón por lo que la mayor protección contra los demonios es estar en contacto con nuestraintegridad intrínseca, que ha de ser "dueña de sí misma", - en posesión de la parte de nosotros que no es 'poseíble,'- que es el Ser, la totalidad de nuestro ser.

El antónimo de la palabra diabólico es simbólico, que, además de ser el lenguaje de los sueños, significa reunir, unir e integrar. Lo demoníaco es un fenómeno cuántico, que contiene tanto lo simbólico y lo diabólico codificado dentro de sí en un estado de superposición, es decir, que oculto dentro de lo demoníaco está la semilla creativa de su propia transformación. Ambas fuerzas constructivas y destructivas están plenamente presentes en lo demoníaco simultáneamente, y cualquiera de las energías puede, potencialmente manifestarse, dependiendo de cómo una consciencia observadora interactúa con ello.Para citar a Jung:
"...el demonio de la voz interior es a la vez nuestro mayor peligro y una ayuda indispensable."
Escondido en lo demoníaco está nuestra voz interior, nuestro espíritu guía, nuestro ángel y nuestro genio. Jung se refiere a lo demoníaco como "la creativa desapercibida", es decir, es la creatividad todavía no "hecha realidad" o lograda por el yo. El desarrollo de un yo sano y fuerte es de vital importancia para entrar en relación a y expresar creativamente las energías demoníacas dentro de nosotros. Una de las cosas más destructivas de la psique humana es la creatividad no realizada.

Si lo demoníaco no es honrado y tratado religiosamente (es decir, cuidadosamente considerado con reverencia y un sentido de lo sagrado), se constela negativamente y se convierte verdaderamente en "demoníaco," en el sentido destructivo de la palabra. Jung comenta:
"En términos generales lo demoníaco es ese momento en que un contenido inconsciente del poder aparentemente abrumador aparece en el umbral de la consciencia. Pudiendo cruzar el umbral apoderándose de la personalidad. Entonces es posesión."
Antes de que un arquetipo pueda ser conscientemente integrado, siempre se manifestará físicamente, ya que, en palabras de Jung, "...fuerza al sujeto en su propia forma." En su forma negativa, que es una verdadera forma virulenta de la locura, a nosotros, debido a nuestra inconsciencia, se nos convierte en un conducto viviente de la encarnación de una energía malévola, depredadora y rapaz inhumana, que sólo se preocupa por la alimentación de su propio narcisismo insaciable, en última instancia, victimizando, consumiendo y canibalizando tanto a nosotros mismos como a otros en el proceso. Al describir este momento de ser poseído, Jung elabora:
"La bestia de presa se apodera de él y pronto le hace olvidar que es un ser humano. Su animal le afecta obstaculizando cualquier reflexión que pueda interponerse en el camino de sus cumplimientos de deseos infantiles, llenándolo en su lugar con una sensación de un nuevo derecho ganado a la existencia y le intoxica con el ansia del botín y de la sangre."
Esta energía en-toxicante, que es el yo narcisista campando a sus anchas mientras se auto-encanta, es el combustible que anima cualquier forma de adicción. "La intoxicación," para citar a Jung, es "esa forma más directa y peligrosa de la posesión," que salvo que se reflexione sobre ella, y así es iluminada y transformada por la luz de la consciencia, conduce inevitablemente a la autodestrucción.Jung nos recuerda que:
"La locura es la posesión por un contenido inconsciente que, como tal, no se asimila a la consciencia, ni puede ser asimilado ya que la existencia misma de tales condiciones es negada."
Entonces caemos en la regresión infinita y perpetúa retroalimentación de negar que estamos en la negación, una cepa de creación propia de la locura a la que le he dado el nombre de "egofrenia maligna" o "enfermedad del yo", para abreviar. Esta es una forma de auto-engaño, disociación y ceguera psíquica en la que estamos mintiendo en última instancia, y ocultando de nosotros mismos. Llegado a cierto punto este proceso se atrinchera dentro de la psique de tal manera que desarrolla impulso suficiente para convertirse aparentemente en su propia auto-generada entidad autónoma. Entonces nos hemos convertido en un "problema" para nosotros mismoscreando nuestro propio monstruo de Frankenstein en el proceso, que es nosotros. Podemos entonces decir que somos la encarnación de la enfermedad del yo en persona de carne y hueso, su revelación en forma humanaSimilar a ser poseído por un demonioestar apoderado por la enfermedad del yo es al mismo tiempo su propia auto-revelación y, codificada dentro de la aparente patología, está su propia medicina.

Una de las principales formas en que los demonios se empoderan en nosotros es cuando somos inconscientes de nuestra sombra. Jung dice:
"Cualquiera que no sea consciente de su sombra, sea demasiado maravilloso, demasiado bueno, tiene una idea equivocada de sí mismo, y en tal medida esa persona está poseída."
En la medida en que no somos conscientes de nuestra sombra es la medida en que no somos conscientes de nuestro potencial para promulgar involuntariamente nuestro inconsciente de una manera que podría ser hiriente. Jung escribe:
"Si no vemos el lado negativo de lo que hacemos, de lo que somos, estamos poseídos...Sólo a través de la comprensión de los aspectos inconscientes, por regla general, podemos liberarnos de la posesión."
Comprender los "aspectos inconscientes" es arrojar luz sobre las partes dormidas más oscuras de nosotros mismos - "el lado negativo de lo que hacemos" - que es esencialmente el acto de toma de consciencia. Los demonios están actuando a cabo por sí mismos a través de nuestros puntos-ciegos psíquicos. Jung comenta:
"...el demonio que está siempre contigo es la sombra tras de ti, y está siempre en donde tus ojos no lo están."
Los lugares en los que somos poseídos por nuestro inconsciente son los lugares en nosotros mismos en donde no somos capaces de ver, donde "nuestros ojos no están," donde no somos capaces de la especulación auto-reflexiva. Simbólicamente, esto es como un vampiro que no proyecta reflejo en el espejo. Jung escribe:
"Ya que nadie es capaz de reconocer exactamente dónde y cuánto de él mismo está poseído e inconsciente, simplemente proyecta su propia condición a su vecino, y por lo tanto se convierte en un deber sagrado el tener las mayores armas de fuego y el gas más tóxico."
Curiosamente, Jung se refiere simplemente a la "proyección de la sombra," un proceso en el que proyectamos nuestros propios aspectos no-abrazados (nuestra "propia condición") sobre el prójimo, como "la mentira." Uno de los significados de la palabra "diablo" es "el mentiroso." (Por favor véase mi artículo "La Proyección de la Sombra: El Combustible de la Guerra" y "La Proyección de la Sombra es su Propia Medicina"). La proyección de nuestra sombra sobre los demás es una actividad que es en sí misma una expresión del diablo que se esconde dentro de nosotros, al acecho detrás de la proyección. Hablando sobre lo fácil que es para los "demonios" encontrar una nueva víctima, Jung comenta:
"...eso no será difícil. Todo hombre que pierde su sombra, toda nación que cae en la justicia propia, es su presa."
Jung comenta sobre el estado de estar poseído por arquetipos tales como el demoníaco cuando escribe:
"Porque un arquetipo tiene vida propia, la vida que le es propia y peculiar al arquetipo muestra su autonomía por el hecho de que puede devorar la propia vida de uno. Es tan fuerte que uno puede ser engullido por él y no ser nada más que ese arquetipo. Por supuesto, uno no lo sabe."
El arquetipo invisible sin forma se ha in-formado a sí mismo y se ha hecho visible a través de la persona, grupo o nación de la que se apodera. Se puede decir que es la viva encarnación del arquetipo, ya que son la revelación hinchada completa en toda regla, en la forma.Una cualidad esencial de ser poseído por el inconsciente es la de no saber que estamos poseídos porque si lo supiéramos, no estaríamos poseídos. Para citar a Jung:
"Cuando eres sólo uno con una cosa eres completamente idéntico - no se puede comprender, no se puede discriminar, no se puede reconocer."
Cuando somos idénticos con algo, no somos capaces de diferenciarnos de él, es decir, no tenemos la libertad de elección con respecto a aquello con lo que nos identificamos inconscientemente. Cuando nos identificamos con y representamos el inconsciente, somos verdaderamente inconscientes.Jung conjetura:
"supongamos que yo soy idéntico a un arquetipo, yo no lo sé y el arquetipo por supuesto que no me lo va a decir, porque yo ya estoy poseído e inundado por el arquetipo...Así como no presto atención al martillo que uso, lo uso y después lo tiro a la basura. No es un martillo personal. Esa es la forma en que el arquetipo utiliza el hombre, simplemente como un instrumento, como una herramienta de un tipo muy transitorio."

El Tarot de Carl Jung y los arquetipos.
A pesar de que un arquetipo se expresa a través de los individuos, un arquetipo es impersonal. Los arquetipos que nos alistan para sus fines, tomando posesión de nosotros como un objeto de propiedad, y nos abandonan cuando ya no les somos útiles. Jung continúa:
"Pero el hombre está, por supuesto, en una situación horrible. Él está poseído, y no puede defenderse a sí mismo, porque él ni siquiera sabe que está poseído, y esa es una maravillosa oportunidad para el inconsciente."
El no saber que estamos poseídos por el inconsciente, es como si los padres no estuvieran en casa, creando una oportunidad para que los niños (el inconsciente) actúe sin restricciones. Jung dice:
"Las fuerzas que estallan fuera de la psique colectiva tienen un efecto confuso y cegador."
El surgimiento de fuerzas inconscientes del inconsciente colectivo normalmente evoca confusión y ceguera, es decir, pérdida del conocimiento. Jung continúa,
"...en la misma medida que la influencia del inconsciente colectivo aumenta, la mente consciente pierde su poder de liderazgo. Imperceptiblemente se convierte en el dirigido, mientras que un proceso inconsciente e impersonal va tomando el control. Así, sin notarlo, la personalidad consciente es zarandeada como una figura en un tablero de ajedrez por un jugador invisible. Este es el jugador que decide el juego del destino, no la mente consciente y sus planes."
Es como si un invisible golpe de estado hubiera tenido lugar dentro de la psique. Cayendo en el autoengaño, la mente consciente está bajo la ilusión de que ella está decidiendo, de que está en control, mientras que en realidad está siendo dirigida y manipulada como un títere. Citando a WH Auden: "Somos vividos por Potencias que simulamos entender."

Jung dice: "El diablo es la sombra imitando a Dios." Cuando estamos poseídos por el inconsciente, una energía arquetípica más potente, se desplaza de forma y toma nuestra forma aparente, que absorbemos en, identificamos con y consideramos que es quienes somos.

Engañados y embaucados por el hábil "arte de vender" de este impostor de nosotros mismos, "compramos" su versión de quienes somos. Vivimos entonces una simulación de nosotros mismos, imitándonos a nosotros mismos, convirtiéndonos en una copia maestra, un duplicado de nuestro ser original. En la medida en que inconscientemente estamos poseídos por el demonio, es como si un parásito psíquico se hubiera hecho cargo de nuestro cerebro y nos haya bureado, su anfitrión, a pensar que estamos alimentando y fortaleciéndonos nosotros mismos, mientras que en realidad estamos nutriendo al parásito.

Es como si nuestro alma hubiera sido secuestrado por una fuerza arquetípica más profunda, y haya sido sustituido por una pálida imitación de nosotros mismos, y, en la medida en que hemos sido apoderados, ni siquiera nos damos cuenta. Los arquetipos, señala Jung, "tienen la más desagradable de las cualidades de aparecer con nuestro propio aspecto." El espíritu del inconsciente nos suplanta, engañándonos incluso a nosotros mismos, mientras se encubre con nuestra forma. Este espíritu mercurial "se ha vestido de nosotros" como un disfraz, apareciendo como nosotros mismos, o por lo menos como quienes nos imaginamos ser.

CONTINUARÁ...

Proximamente la 3º y la 4º parte.

Comentario: 
Para más información sobre esta visión esotérica del origen del mal no se pierdan este otro artículo de Paul Levy:

Los Maestros del Engaño: Wetiko

Para una visión más científica del origen del mal les recomendamos, fervientemente, la lectura de Ponerología Política:

- Reflexiones sobre Ponerología Política

lunes, 13 de mayo de 2013

Signos de la Patocracia: El mercado "barre" las inquietudes morales individuales, constata un experimento

© Desconocido
Muchas personas expresan objeciones contra el trabajo infantil o la explotación de los trabajadores pero, al mismo tiempo, ignoran sus propios estándares morales cuando actúan en el mercado, por ejemplo al comprar los productos más baratos sin tener en cuenta su modo de producción. Esta erosión de la moral individual se produce en el contexto comercial gracias a diversos mecanismos, como compartir la culpa con otros o la focalización en los beneficios, ha revelado un estudio realizado en Alemania.

Muchas personas expresan objeciones contra el trabajo infantil, la explotación de los trabajadores o la producción de alimentos que implique crueldad contra los animales.

Sin embargo, al mismo tiempo, suelen ignorar sus propios estándares morales cuando actúan en el mercado, por ejemplo al comprar los productos electrónicos, de moda o de alimentación más baratos, sin tener en cuenta como han sido producidos, por ejemplo. 

Por tanto, cabe deducir que el mercado reduce las inquietudes morales individuales, algo que ha constatado una investigación realizada por economistas de las universidades de Bonn y Bamberg, en Alemania.

Armin Falk, de la University de Bonn, y Nora Szech, de la Universidad Bamberg, ambos economistas, demostraron con un experimento que los mercados erosionan este tipo de inquietudes. En él, se constató en concreto que, aunque nuestra moralidad afecte a nuestra toma de decisiones no relacionadas con el mercado (llevadas a cabo individualmente), nuestros estándares morales se reducen de manera significativa cuando participamos en alguna acción mercantil (comprar o vender) con una, varias o muchas personas.

"Nuestros resultados demuestran que los participantes en el mercado violan sus propios estándares morales", afirma Falk en un comunicadode la Universidad de Bonn. "Es importante comprender el papel de los mercados y otras instituciones en la toma de decisiones morales. Esta es una cuestión que los economistas deben abordar", añade Szech.

Comercio y vidas 

En el experimento, que aparece detallado en Science, cientos de individuos fueron enfrentados a la decisión moral de escoger entre recibir una cantidad económica y matar a un ratón o salvar la vida del animal y olvidarse del dinero.

Los animales implicados en la investigación fueron ratones criados en laboratorios fuera de Alemania, que ya no eran necesitados para las investigaciones y que, por tanto, iban a ser aniquilados. Lo que los científicos hicieron fue proponerles a los participantes salvar a uno de estos ratones: si decidían moralmente, los científicos compraban al animal. De lo contrario, el ratón moría - que era el destino que ya tenía asignado-. Los ratones que fueron salvados están sanos y ahora viven bajo las mejores condiciones posibles en laboratorios, asegura el comunicado de la Universidad de Bonn.

Falk explica que esta situación fue diseñada para poder analizar el efecto de las consecuencias inmorales en las decisiones humanas. De este modo, "observamos si la gente estaba dispuesta a dañar a una tercera parte a cambio de recibir dinero.
Dañar a otros de manera intencionada e injustificada está normalmente considerado como una acción no ética".

El experimento se desarrolló de la siguiente forma: los voluntarios decidieron en primer lugar entre la vida de un ratón o el dinero, en un contexto de no-mercado (a nivel individual). De este modo, se determinaron los estándares morales de cada uno de ellos.

Después, estos estándares fueron comparados con las acciones de los participantes en dos situaciones comerciales, en las que había bien sólo un comprador y un vendedor (mercado bilateral) bien una gran cantidad de compradores y de vendedores (mercado multilateral), que podían comerciar unos con otros.

Si cualquier oferta de mercado presentada en ambas situaciones era aceptada, se completaba un negocio, y un ratón moría. En comparación con la situación individual, en estos casos un número significativamente mayor de sujetos estuvo dispuesto a matar al ratón a cambio de culminar el negocio. 

Reducción de la culpa y de la responsabilidad 

Este es el resultado principal del estudio: los mercados provocan una erosión de los valores morales. ¿Pero cómo? Los economistas ofrecen la siguiente explicación: "En los mercados, la gente utiliza diversos mecanismos para disminuir sus sentimientos de culpa y de responsabilidad". 

Más concretamente, en las situaciones comerciales, los individuos se centran en la competición y en los beneficios, más que en las inquietudes morales. Además, la culpa puede ser compartida con otros: en los mercados con muchos compradores y vendedores, los individuos pueden justificar sus propios comportamientos señalando que su propio impacto en los resultados (inmorales) es insignificante. Por último, en estas situaciones, la gente ve que otras personas también violan las normas morales.

"Esta lógica es una característica general de los mercados", afirma Falk. Las excusas o justificaciones apelan al dicho de "si yo no lo compro o lo vendo ahora, otro lo hará". Para los bienes moralmente neutros, sin embargo, este efecto tiene una importancia menor. Szech explica que: "Para los bienes sin relevancia moral, las diferencias de decisiones entre las condiciones de mercado o las individuales son pequeñas. La razón es, simplemente, que en estos casos la necesidad de compartir la culpa o de excusar el propio comportamiento no existe".

Referencia bibliográfica: 

A. Falk, N. Szech. Morals and Markets. Science (2013). DOI: 10.1126/science.1231566.

Comentario: Este es el resultado de una sociedad psicopática, la cual obedece a una doble moral y a una pérdida de los verdaderos valores humanos. Para abordar en está temática desde la perspectiva corporativista, les recomendamos el siguiente documental:

Documental: La Corporación:¿Instituciones o psicópatas? La patología del comercio 

jueves, 25 de abril de 2013

Los políticos como empleados corruptos del poder económico


© Desconocido
Al amparo de la representatividad institucional que le otorga el "voto popular", el político construye su propio negocio capitalista haciendo lobby y gerenciando "cosa pública" para los poderes económicos y financieros que controlan y se reparten áreas de influencia en el Estado capitalista. Cómo funciona esa estructura políticos-dueños del poder real que la prensa del sistema oculta.

Por encima del poder político se sitúa un supra poder (de naturaleza oculta) fundamentado en un trípode: Las grandes cámaras empresariales, las embajadas extranjeras y los monopolios de medios de comunicación. El político es sólo la expresión gerencial de ese poder.

Las mayorías, alienadas y embrutecidas por el descerebramiento mediático, creen habitualmente que "el poder" son los presidentes y los gobiernos de turno.

En esta concepción masificada, alimentada por los propios analistas de la prensa convencional, un "Presidente" es algo así como una entidad supra independiente que toma decisiones autónomas por encima de la trama estructural del poder económico y empresarial.

En sus análisis (y así como hacen desaparecer la dinámica de las relaciones capitalistas) los comunicadores del sistema presentan un escenario de conflictos cuyo eje sólo pasa por las competencias y las guerras entre políticos y partidos.

Este enfrentamiento, entre políticos con otros políticos por el posicionamiento electoral, por un lado, y las peleas del gobierno de turno con la "oposición", por otro, nunca se asocia con el establishment económico (el poder detrás del trono) y marca la dinámica de la "información" que a diario consumen las mayorías.

Por lo tanto, para el nivel promedio estadístico masivo (incluido los intelectuales) el poder de decisión es una área de exclusiva competencia de la "clase política" y del gobierno de turno, en perpetua lucha por el sillón presidencial y por el resto de los gobiernos provinciales y comunales y sus áreas legislativas.

Y aquí, se produce la primera distorsión reduccionista: La estructura gerencial (los políticos) es confundida con los patrones (el poder empresarial que controla el Estado capitalista y todo el sistema económico productivo).

Lo que la prensa (tanto en los países centrales como dependientes) presenta como guerra de los políticos por el poder, es en realidad una guerra de los grupos económicos por los mercados y por un mayor posicionamiento en las áreas de decisiones del Estado capitalista.

En este juego, los políticos son sólo intermediarios institucionales de esta guerra, tomando posiciones según su vinculación dentro de la red empresarial para la cual prestan servicios como "lobbystas" en los niveles gubernamentales, legislativos y judiciales.

En el Ejecutivo nacional, en los gobiernos provinciales y comunales, en las cámaras del Congreso, los políticos son sólo la polea de transmisión (y de ejecución) de los intereses de los grandes grupos económicos que se reparten el comercio interior, el comercio exterior, y toda la estructura económica productiva del país.

O sea que, la función especifica de la "clase política" no es la de detentar el poder de decisión económica (el poder real del Estado capitalista), sino la de cumplir funciones gerenciales (cuando están en puestos gubernamentales) o de hacer lobbys (impulsar leyes favorables a sus representados) cuando están en la cámaras legislativas.

Para que esto se entienda mejor: Todo el desarrollo de la carrera de un político (sin excepción a la regla) está marcado por su condición de lobbysta de algún grupo económico.

La relación empieza cuando inicia su carrera en el escalón más bajo de la pirámide política, pasando por distintos puestos, desde concejal, diputado, intendente, gobernador hasta Presidente, según la suerte que le toque en el negocio.

Las empresas y bancos pagan de dos maneras por los "servicios"institucionales de un político: Financian sus campañas y lo habilitan con un porcentaje de los contratos que consiguen con el Estado.

Si llegan a los puestos más altos (presidente, gobernador o alcalde), sirven al poder colocando a los operadores de los grupos económicos como funcionarios o asesores claves en los gabinetes gubernamentales.

Esta dinámica es la que le permite a los políticos transformar el gerenciamiento de "cosa pública" en una empresa comercial paralela realizada con el control del Estado. Esta actividad capitalista privada (ejecutada con el Estado como herramienta) es lo que le permite al político convertirse en un próspero millonario y manejar cuentas secretas en los paraísos fiscales.

O sea que, al amparo de la representatividad institucional que le otorga el "voto popular", el político construye su propio negocio capitalista haciendo lobby y gerenciando "cosa pública" para los pulpos económicos y financieros que controlan y se reparten áreas de influencia en el Estado capitalista.

Si las mayorías tomaran conciencia de esta macroestafa con el Estado dejarían de legitimar a los políticos con su voto en la urna.

Y eso no sucede por una sencilla razón: Los medios de comunicación (guardianes y protectores del sistema) imponen y nivelan la idea de que si la gente no vota se puede ingresar al caos y al "vacío" de poder.

Lo que no tiene ningún sustento lógico, dado que el Estado de las corporaciones económicas funciona al margen del formalismo de las instituciones que le otorgan barniz "democrática" al macro-robo capitalista de trabajo social y de recursos naturales.

Donde el "voto popular" solo cumple el papel de legitimación social de la estafa institucionalizada con las elecciones y la participación masiva.

El poder oculto

Los que toman las decisiones estratégicas (a través de los políticos) son los factores del poder económico que hacen lobby de presión e influencia sobre el gobierno y los parlamentos.

Esta estrategia (de presentar al gerente como si fuera el patrón) está orientada a hacer desaparecer la estructura del poder real que controla los hilos del Estado por encima de los gobiernos y los sistemas parlamentarios y jurídicos.

Por encima del poder político se sitúa un supra poder (de naturaleza oculta) fundamentado en un trípode: Las grandes cámaras empresariales, las embajadas extranjeras y los monopolios de medios de comunicación.

Las embajadas extranjeras (principalmente las de EEUU y la UE) cumplen función de "lobbystas" de sus bancos y empresas en el país en que se encuentren.

Las grandes cámaras empresariales, su vez, nuclean a los grandes bancos y empresas multinacionales que mantienen la hegemonía y el control de toda la actividad económico productiva, y a su vez manejan el mercado interno y el comercio exterior (las áreas clave de la economía).

Los grandes consorcios mediáticos (aparte de integrar el sistema como una corporación más) son ultradependientes de los grandes bancos y empresas que pautan el grueso de sus facturación con la publicidad comercial.

A su vez, presionan al gobierno nacional y a los provinciales para el otorgamiento de la publicidad institucional de Estado, que complementa su facturación y su rentabilidad por ingresos publicitarios.

Este trípode estratégico constituido por las embajadas (el poder imperial trasnacional), las grandes cámaras empresariales (el poder económico) y los consorcios de la comunicación (el poder mediático) constituye el centro del poder estratégico que controla el Estado capitalista, tanto en los países centrales como en los de la periferia dependiente.

Cuando la prensa otorga (a través de la información) el poder de decisión a los políticos y a los gobiernos de turno, lo que hace es diluir la comprensión y sacar el poder real de la vista de las mayorías.

Y hay una explicación de fondo: Los políticos no son nada más que un fusible.

Además de su función gerencial al servicio de los grandes grupos económicos, están para preservar el anonimato de los centros de decisión que controlan el poder real.

Comentario: Para ahondar aún más en la raíz del problema, les recomendamos la siguiente lectura:

Ponerología Política: Una ciencia de la naturaleza del mal ajustada a propósitos políticos 

martes, 26 de febrero de 2013

El Corazón de las Tinieblas IV




Comentario: Como complemento a este artículo los invitamos a la lectura de:
¿Qué Es un Psicópata?

Continúa de aquí

Este artículo sobre el trabajo de Lobaczewski ha resultado ser de lo más interesante. ¡Explica tantas cosas!

Hoy quiero compartir con ustedes un fragmento que explicaría la existencia de las conspiraciones, que como los lectores constantes de este sitio seguramente sabrán, son muy reales a pesar de lo que nos quieran hacer creer.
De acuerdo a Lobaczewski:

En cualquier sociedad en este mundo, los individuos psicopáticos y algunos de los otros pervertidos crean una red activa ponerológica [o sea, de maldad] de conspiraciones comunes,parcialmente alienada de la comunidad de gente normal. Algún papel inspiracional de la psicopatía esencial en esta red también parece ser un fenómeno común.
Están conscientes de ser diferentes ya que obtienen sus experiencias de vida y se familiarizan con diferentes modos de luchar por sus metas. Su mundo está por siempre dividido entre "nosotros y ustedes" - su mundo con sus propias leyes y costumbres y ese otro mundo extranjero [el de la gente normal] lleno de ideas y costumbres presuntuosas a la luz de las cuales son condenados moralmente.

Su "sentido del honor" los puja a hacer trampa y vituperar ese otro mundo humano y sus valores. En contradicción con las costumbres de la gente normal, sienten que el comportamiento normal es el no cumplimiento de sus promesas y obligaciones.

También aprenden cómo sus personalidades pueden tener efectos traumatizantes en las personalidades de aquellas personas normales, y cómo tomar ventaja de esta raíz del terror para propósitos de alcanzar sus metas.


La dicotomía de mundos es permanente y no desaparece incluso si tienen éxito en cumplir con sus sueños de ganar poder sobre una sociedad de gente normal. Esto prueba que la separación está biológicamente condicionada.

En tales personas surge un sueño como una juvenil utopía de una mundo "feliz" y un sistema social que no los rechazaría o forzaría a someterse a leyes y costumbres cuyo significado es incomprensible para ellos. Sueñan con un mundo en el que su simple y radical modo de experimentar y percibir la realidad [o sea, hacer tramoa, destruir, utilizar a otros, etc] dominaría, donde se les aseguraría, por supuesto, seguridad y prosperidad. Esos "otros" - diferentes, pero también más capaces técnicamente - deberían ser puestos a trabajar para alcanzar esta meta. "Nosotros", después de todo, crearemos un nuevo gobierno, uno de justicia [para los psicópatas]. Están dispuestos a luchar y sufrir en nombre de tal mundo feliz, y también por supuesto, a causar sufrimiento para otros. Tal visión justifica matar gente cuyo sufrimiento no los mueve a sentir compasión porque "ellos" no son de la misma especie.
O sea: los psicópatas (gente que carece de sentido moral, culpa, remordimiento y empatía) se saben diferentes a la gente normal, y para realizar su sueño de vivir en un mundo donde no sean castigados por cometer todos los crímenes que se les antoje, se alían con otros psicópatas, a quienes identifican con facilidad, y crean conspiraciones que mantienen ocultas de la gente normal. Conspiraciones que pueden existir en cualquier nivel de la sociedad, incluso los más elevados estratos de gobierno.

Ahí lo tienen, queridos lectores. Un fundamento científico que contradice la falsa idea de que las conspiraciones son imposibles porque "no hay nadie tan malo como para hacer eso" o de que "no podrían ponerse de acuerdo".

Valiosísima información, ¿no creen?

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