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martes, 19 de noviembre de 2013

Ya es oficial - Es hora de abandonar las nocivas pautas alimenticias bajas en grasa


Traducción por el equipo Sott.net
La historia de la convicción nacional de que la grasa en la dieta es mortal, y su evolución desde la hipótesis al dogma, es una en la que los políticos, los burócratas, los medios de comunicación y el público han jugado un papel tan importante como los científicos y la ciencia.

~ Gary Taubes
Finalmente alguien del mundo convencional de la nutrición ha dado un paso adelante para declarar lo obvio: Suecia, primer país en recomendar dieta alta en grasa para tratar la obesidad y la diabetes (o el artículo en inglés). Los lineamientos convencionales ya no pueden ignorar lo que los medios alternativos han estado diciendo durante años: las grasas de origen animal son buenas para nuestra salud. Cada persona en el mundo debería tomar esta oportunidad de redimir nuestra dieta ancestral que nos vimos prosperar como seres humanos inteligentes. Ya es hora de hacer rendir cuentas a la aberración de una dieta que se ha apoderado de nuestro mundo hoy en día, con los alimentos procesados ​​y de altos carbohidratos que perpetúan el peor estado de salud de la historia humana que jamás se ha visto.

La Gran Agra, Gran Farma (NdT - en inglés: Big Agra, Big Pharma) y la industria alimenticia reinan sobre una población lisiada con demencia, diabetes, obesidad, cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, alergias, problemas respiratorios, problemas digestivos y trastornos del estado de ánimo que ningún lineamiento convencional puede sanar o curar satisfactoriamente. Si se logra algo, es una muy mala calidad de vida, como mucho, requiriendo algo entre 4 a 12 pastillas al día para mantener, y que poco a poco va envenenando incluso al más resistente.

Las enfermeras alrededor del mundo entrenan a las personas diabéticas con las pautas alimenticias que sólo perpetúan y empeoran su enfermedad. Usted podría estar familiarizado con el siguiente argumento: "En el cálculo de los requerimientos de insulina, ignora las grasas, ya que no aumentan la insulina." ¡Ahí tienes una gran idea para la cura! sin embargo, el lavado de cerebro y la falta de pensamiento crítico es tal que los profesionales de la salud no pueden reconocer la solución justo en frente de ellos, incluso si ellos mismos lo dicen. Luego un protocolo sin sentido es aconsejado de que la gente tiene que comer hasta 5 veces al día, incluyendo siempre una comida de carbohidratos, sólo para que la insulina prescrita no lleve los niveles de azúcar en la sangre a niveles peligrosamente bajos. La mayoría de los folletos y lineamientos dadas a los pacientes diabéticos están escritos y publicados por las compañías farmacéuticas que luego venden la misma insulina prescrita. Imagínese si la gente supiera que sólo tienen que retirar los carbohidratos con el fin de disminuir sus necesidades de insulina. ¡Dios no lo quiera que alguna vez deban curar su diabetes con una dieta baja en carbohidratos!

No pierdas la cabeza

Los vegetarianos y los miembros de las sociedades agrarias tienen cerebros más pequeños y, tal como están las cosas, el mundo en general - los vegetarianos y las personas que hacen dietas "equilibradas" similares - ven sus funciones cognitivas sufrir como ningún otro momento de la historia humana.

El peso en seco de nuestro cerebro es 60% de grasa. El colesterol juega un papel vital en nuestros procesos mentales, el 25% del colesterol libre de nuestro cuerpo se encuentra en el sistema nervioso. Contrariamente a la creencia popular y dogmática, sin grasa somos tostadas, figurativa y literalmente hablando. De hecho, más problemas vienen de tener niveles bajos que de los niveles altos de colesterol. Una gran cantidad de problemas de salud, así como los problemas comunes de "envejecimiento" son consecuencias de no conseguir lo suficiente de las buenas grasas en nuestra dieta. Atrás quedaron los días en que las personas de edad fallecían pacíficamente en su cama después de una vida larga vivida llena de experiencias y con completas capacidades cognitivas. Ahora la demencia senil es considerada como la forma normal de terminar su vida cognitiva.

Hoy en día, un estadounidense desarrolla la enfermedad de Alzheimer cada 68 segundos. En el 2050, un estadounidense desarrollará la enfermedad cada 33 segundos. Se estima que 5.2 millones de estadounidenses de todas las edades tienen la enfermedad de Alzheimer en el 2013. El número de personas que viven con demencia en todo el mundo se estima en 35.6 millones. Este número se duplicará para el 2030 y más del triple en el 2050. Por no hablar de la depresión, la ansiedad y otros problemas psiquiátricos. La depresión afecta a 121 millones de personas en todo el mundo y éstas son las estadísticas convencionales del 2011. Para la mayoría, las cosas han empeorado desde entonces.

El número de estudios publicados a lo largo de los años que quitan la culpa colocada en las grasas de origen animal y que la ponen donde pertenece - el azúcar - es abrumadora. Hemos llegado a un punto sin vuelta atrás. Es hora de hacer responsables a las políticas convencionales que perpetúan pautas alimenticias que han demostrado ser poco saludables desde el principio.

Drácula a cargo del banco de sangre


Directores de empresas de alimentos en otras administraciones corporativas.
Es difícil imaginar cómo eran las cosas antes de la revolución agrícola, pero aún sin tener que ir tan atrás, ten en cuenta que tenemos una gran discrepancia de cómo solíamos comer sólo un par de cientos de años atrás. Según el neurobiólogo Stephan Guyenet, el consumo de azúcar ha aumentado constantemente en EE.UU. hasta el punto que en 1822, los estadounidenses consumieron la cantidad de azúcar añadida en una lata de 12 onzas (354 ml.) de refresco una vez cada cinco días, mientras que en el 2005 los estadounidenses estaban consumiendo esa cantidad de azúcar cada siete horas. La peor parte es que sus números ni siquiera incluyen la cantidad de azúcar en las frutas y almidones 'seguros', que es básicamente lo que nuestros gobiernos recomiendan: arroz, pasta, pan, cereales, patatas, etc. A juzgar por los números de Guyenet, el aumento es tan constante que si las tendencias actuales continúan, ¡para el 2606 la dieta de los EE.UU. será 100% de azúcar y realmente viviríamos en una Idiocracia!

Nuestros fisiologías no tienen, básicamente, defensa contra este tipo de ataque. La carga de azúcar en nuestra dieta ha crecido anormalmente, exponencialmente y grotescamente de lo que nuestros antepasados ​​paleolíticos conocieron. Para un alimento que, no tenemos necesidad alguna de consumir, la cantidad de consumo de azúcar solamente en EE.UU. es completamente inaceptable y excesivo, por cortesía de la industrialización y la comercialización del sistema alimentario estadounidense. Olvídese de las Grandes Empresas, son ahora Gigantes Negocios, y están a costa de su salud.

Como dice el profesor Simon Capewell de la Universidad de Liverpool, poner la industria alimenticia en la mesa de la política es como poner a Drácula a cargo del banco de sangre. El conflicto de intereses es masivamente excesivo. En lugar de admitir que la industria alimenticia es parte del problema, ¡se le pide que dé una solución! No están interesados ni remotamente en la salud, pero muy interesados en las ganancias a corto plazo, la industria alimenticia se está aprovechando de la epidemia de obesidad y de su sufrimiento mediante la fabricación de alimentos procesados ​​que se comercializan dudosamente como "más saludable".

Hay un enorme interés económico y personal en la propaganda de hacerlo sentir mal "Por tu culpa" impulsada por las compañías farmacéuticas, centros de pérdida de peso, académicos, el gobierno y de la industria alimenticia. Usan y abusan de la investigación y de la ciencia genuina para las relaciones públicas y el encubrimiento de los conflictos de interés evidentes. Ellos dependen de que usted esté preocupado acerca de los riesgos de la obesidad y de que te preocupes que es tu culpa. Siempre es lo mismo con las guías dietéticas estándar: los participantes pierden un poco de peso, y luego la mayoría lo ganan de nuevo, y después un poco más.

Punto sin retorno

La evolución es la mejor guía de lo que debe ser nuestra dieta óptima. Nuestra dieta paleolítica cazadora-recolectora cuyo tipo y cantidad de grasa consumida cambiaba con las estaciones, latitudes, y el ir y venir de las edades de hielo - define la historia humana. Se necesita tiempo para cualquier población para adaptarse a nuevos factores en su entorno. Cuanto más tiempo hemos estado comiendo un alimento en particular como especie, y cuanto más cerca el alimento esté en su estado natural, es menor el daño que probablemente haga. Hemos estado comiendo como hombres de las cavernas durante todo el curso de la historia humana. Eso nos hizo lo que somos. Según lo informado por Gary Taubes en Good Calories, Bad Calories ("Calorías buenas, Calorías malas"):
Es lo que el epidemiólogo británico Geoffrey Rose quiso decir cuando escribió su seminal redacción en 1985, Sick Individuals and Sick Populations ("Individuos enfermos y poblaciones enfermas"), y describió las medidas aceptables de prevención que podrían recomendarse para el público como aquellos que eliminan los "factores antinaturales" y que restauran la "normalidad biológica" - eso es... las condiciones a las que presumiblemente estamos adaptados genéticamente. "Tales medidas normalizadoras", dijo Rose, "se pueden presumir de ser seguros, y por lo tanto debemos estar preparados para defenderlos sobre la base de una presunción razonable de beneficio."
Entre más enfermos y gordos estemos, mayor será la necesidad de comer una dieta fisiológica de acuerdo a nuestra constitución corporal, es decir, una dieta baja en carbohidratos. ¿Por qué esperar que el excluir o restringir grasas de origen animal nos regrese a la "normalidad biológica"? Es precisamente esto lo que nos trajo al actual desastre y catástrofe en la salud. ¿Por qué los almidones "seguros" - verduras, frutas, tubérculos, legumbres y granos - nos restaurarían la salud cuando los carbohidratos son precisamente el grupo de alimentos que no es necesario para que funcione la máquina humana?

Los gurús de la salud recomiendan un mínimo de 120 a 130 gramos de carbohidratos al día con el fin de dar a nuestros cerebros azúcar. Pero el cerebro no lo necesita cuando no hay carbohidratos en la dieta y cuando se consume la grasa suficiente. Nuestros cerebros se curan y funcionan al máximo con el combustible de la grasa - cetonas. Parece que toda la entidad científica se ha vuelto contra nosotros. Los psicópatas se han apoderado del asilo, mientras que la humanidad sufre como no ha sufrido antes. Como Gary Taubes explica,
"Una respuesta simple, después de todo, sugiere que se debería haber sabido desde el principio; sugiere que en algún lugar a lo largo del camino, nuestras autoridades de salud pública nos habían llevado por el mal camino. Una respuesta compleja permite un considerable margen en la asignación de la responsabilidad; eso también permite un aplazamiento indefinido de cualquier acción o reconocimiento de error".
No es sólo nuestra salud; es prácticamente toda nuestra civilización como la conocemos. No hemos conocido otra forma de vivir por demasiado tiempo y fijate lo que nos ha traído: salud deteriorada, guerras, hambruna, esclavitud, y sufrimiento interminable. De acuerdo conGreg Wadley y Angus Martin de la Universidad de Melbourne:
Dentro de unos pocos miles de años de la adopción de la agricultura de cereales, el antiguo estilo de organización social de los cazadores-recolectores comenzó a disminiur. Grandes sociedades, jerárquicamente organizados aparecieron, en torno a los pueblos y luego ciudades. Con el auge de la civilización y el Estado llegaron las clases socioeconómicas, la especialización laboral, los gobiernos y los ejércitos.

El tamaño de las poblaciones que vivían en unidades coordinadas aumentó dramáticamente por encima de las pre-agrícolas. Mientras que los cazadores-recolectores vivían en bandos igualitarios y autónomos de cerca de 20 personas estrechamente relacionadas, además con, a lo mucho, un nivel tribal de organización, en cambio las primeras aldeas agrícolas tenían entre 50 y 200 habitantes, y las primeras ciudades 10,000 o más. La gente "tuvo que aprender a limitar las fuerzas profundamente arraigadas que trabajaban para aumentar los conflictos y la violencia en grupos grandes"(Pfeiffer 1977:438).

La agricultura y la civilización significó el final de la recolección de comida - un método de subsistencia con metas y recompensas a corto plazo - y el comienzo (para la mayoría) de regular arduo trabajo, orientado a los beneficios futuros y a las exigencias de sus superiores.

"Con la llegada de las grandes comunidades, las familias ya no cultivaban la tierra para ellos y para sus necesidades inmediatas, sino para los desconocidos y para el futuro. Trabajaban todo el día en lugar de un par de horas al día, como lo hacían los cazadores-recolectores. Había horarios, cuotas, supervisores, y castigos por holgazanear" (Pfeiffer 1977:21).
Durante cientos de miles de años, nuestros antepasados ​​practicaban la caza y se movían en manadas, comiendo una dieta baja en carbohidratos. El hecho es, que nuestros cuerpos están diseñados y han evolucionado para vivir y prosperar sin consumir carbohidratos en absoluto, siempre y cuando haya bastante proteína nutritiva y grasa disponible, y agua para beber. La grasa de origen animal era nuestra energía primordial, ya que era - y sigue siendo - el combustible más eficiente, denso y de larga duración. Nos volvimos inteligentes - Homo sapiens sapiens - porque consumimos grasa animal y carne.

Depende de nosotros tomar el asunto de nuestra salud en nuestras propias manos. Corre la voz y haz que las autoridades asuman la responsabilidad y que estén conscientes sobre el informe del Comité de Expertos de Suecia. Es oficialmente tiempo de dejar las perjudiciales pautas alimenticias bajas en grasa.

Para mayor información, vea:

La dieta cetogénica - Una visión general
Suecia, primer país en recomendar dieta alta en grasa para tratar la obesidad y la diabetes
Comité de expertos de Suecia: Una dieta baja en carbohidratos es más efectiva para la pérdida de peso (en inglés)
La programación mental antigrasas que las grandes industrias farma-agro-alimentarias te agradecen.
Entrevista con Chris Masterjohn: Los beneficios para la salud del colesterol
No son las grasas, es el azúcar quien está causando la epidemia de obesidad
Masiva Crisis Nerviosa: Millones de personas al límite mientras la pandemia de estrés causa estragos en la sociedad
Coma como un Cavernícola y vea como su peso extra desaparece
Cuerpo Primitivo , Mente Primitivo: Más allá de la dieta paleolítica para la Salud Total y una Vida más larga (en inglés)
La dieta paleolítica revisada
La dieta del hombre de las cavernas
La cetosis es el estado fisiológico óptimo para el ser humano
¡Gracias Cetosis!
Sabiduría dietética antigua para los niños del futuro
Alimentación moderna vs. alimentación sana, fuentes de toxicidad, el rol de las reacciones inflamatorias y las sensibilidades alimentarias en las enfermedades crónicas, modernas o idiopáticas
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Gabriela Segura, MD
Gabriela Segura es una cardiocirujana que nació en una familia multiétnica en América Central. Su continua aventura con la ciencia médica, la curación alternativa y la verdadera naturaleza de nuestro mundo, la ha llevado a vivir a Costa Rica, España, Canadá, Uzbekistán, Francia e Italia. Sus pasatiempos favoritos son SOTT, investigar y pasar tiempo con la naturaleza. Sus escritos se puede encontrar en The Health Matrix

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Quieres acelerar tu metabolismo y quemar más grasa? activa tu grasa parda


En algún momento del camino, parecemos haber confundido la comodidad con la felicidad' .- Dean Karnazes
'Ningún hombre es más infeliz que el que no ha sufrido adversidad, porque muere sin probarse a si mismo' .- Séneca
Muchos de los inventos que contribuyen a lo que llamamos progreso son en realidad más capas de aislamiento entre nosotros y la naturaleza. Con frecuencia, el objetivo de estas capas adicionales es hacernos sentir más 'cómodos'. No hay nada malo con la comodidad per se, pero cuando sentirse cómodo es nuestro objetivo de vida, perdemos algo valioso.

El problema con esta persecución continua de la comodidad, es que cuanto más nos aislamos de la naturaleza, cuanto más dependemos de apoyos externos para realizar actividades que nuestro cuerpo podría hacer por si mismo, más sufre nuestra salud.

Como he explicado alguna vez, somos hijos del hielo. Pasamos buena parte de nuestra evolución en el último período glacial, que empezó 110.000 años atrás y terminó hace sólo 10.000. Nuestro cuerpo no sólo está bien adaptado al frío, sino que lo espera.

Al 'eliminar' el invierno (con plumones, ropa térmica, calefacción central, asientos de coche calefactados, zapatos de suela gruesa...) nos desconectamos de uno de los elementos con los que evolucionamos, el 'estrés térmico'. Y cada vez hay más evidencia de que esto juega un papel relevante en la epidemia de obesidad de las últimas décadas (estudios).

Siempre va a ser un factor secundario si lo comparamos con la alimentación y el ejercicio física, los dos pilares fundamentales, pero es una pieza más del puzle de nuestro bienestar.

Nuestro cuerpo prospera con más variabilidad, menos rutina. En el ejercicio, en la comida, y también en la temperatura.

Antes de entrar en materia, exploremos algunos beneficios comprobados de la exposición al frío:
  • Mejora la quema de grasa y absorción de glucosa por parte de los músculos (estudio), gracias en parte a la mayor activación de la hormona adiponectina ante la exposición al frío (estudio). Niveles bajos de esta hormona están ligados a obesidad, diabetes, y másenfermedad cardiovascular (estudio).
  • Fortalece el sistema inmunológico (estudio): Si bien es posible que una exposición prolongada al frío debilite la función inmunológica (hay controversias al respecto), parece claro que exposiciones cortas e intensas lo robustecen (estudioestudio), a la vez que aumentan la presencia de ciertos antioxidantes, como el glutatión (estudio).
  • Alarga la longevidad de las células, previniendo la ruta mTOR e incentivando la autofagia (eliminación de la 'basura metabólica' de las células), de manera similar a lo que se logra con ayunos intermitentes. Muchos de los estudios que existen todavía son en ratones, pero es una línea de investigación prometedora.
  • Disminuye el dolor asociado a diferentes condiciones, como la artritis (estudio), a través de la estimulación de la noradrenalina (estudio).
  • Mejora síntomas de depresión leve (estudio).
Esto no quiere decir que sea mala idea resguardarse de los elementos, pero debemos tener también exposiciones breves e intensas (algo como intervalos de alta intensidad de frío).

En cursos de supervivencia te enseñan la regla de los 3. Tu vida corre peligro después de 3 minutos sin oxígeno, 3 horas sin refugio (a bajas temperaturas), 3 días sin agua, 3 semanas sin comida.

Es decir, para tu cuerpo, después de obtener oxígeno, mantener la temperatura corporal es lo más importante. Necesita esos 36.5ºC (+/- 1ºC), y cualquier desviación pequeña representa una alarma. Por eso tiene mecanismos para mantener ese rango térmico a toda costa, y la activación periódica de estos mecanismos es beneficiosa. Si nunca se activan, se atrofian, y en los últimos años hemos descubierto una interesante relación entre la exposición al frío y nuestro metabolismo.

Parece obvio pensar que si expones tu cuerpo al frío, éste debe quemar calorías para mantener la temperatura interna. Nadie discute que así sea. Muchos 'expertos' opinan sin embargo que no es una cantidad suficiente como para ser significativa. ¿Pasar 1 hora a cero grados para quemar 100 calorías? ¿el equivalente a una manzana?). Sé que la respuesta es "No, gracias".

Pero una vez que nos olvidamos de la famosa fórmula que ciega a tanto 'experto' (calorías ingeridas menos calorías quemadas), los beneficios de la exposición al frío van mucho más allá de las calorías que se queman en el momento, y tienen mucho más que ver con los cambios metabólicos (como siempre), concretamente con la acción de dos elementos:
  • Adiponectina, que como vimos antes tiene un efecto anabólico y favorece la quema de grasa.
  • La activación del tejido adiposo marrón (o grasa parda), que es el tema de hoy. Sé que cuando oyes hablar de grasa la pregunta suele ser '¿cómo la elimino?', pero en este caso preguntarás '¿cómo puedo tener más?!'.
Grasa parda

La grasa parda, grasa marrón o tejido adiposo marrón, es un tipo de grasa muy especial, cuya misión principal es producir calor, lo que consigue a través de sus numerosas mitocondrias.

La gracia de este tipo de grasa es que puede generar energía saltándose los sistemas energéticos de nuestro cuerpo, tomando directamente grasa (blanca) y glucosa para producir calor, sin producción de ATP, de ahí que también se le conozca coloquialmente como 'grasa quema-grasa'.

Cuando nacemos, tenemos una cantidad importante de grasa parda. Es lógico, ya que los bebés son incapaces de tiritar o moverse para escapar del frío, y la naturaleza los dotó de este mecanismo para mantener la temperatura.

Durante mucho tiempo se pensó que los adultos perdían completamente la grasa parda. Estudios recientes demuestran que no es así (hombresmujeres). Conservamos cierta cantidad de este tipo de grasa (las mujeres más), concentrada en el cuello, espalda alta, y pecho.

Y lo más interesante es que exposiciones controladas al frío no sólo activan esta grasa marrón, sino que se cree que es posible desarrollar más (estudio). La cantidad de grasa marrón que tiene un individuo juega un papel relevante en la tasa metabólica basal, es decir, en la cantidad de calorías que utiliza el cuerpo en reposo (estudio).

Algunas estimaciones (estudio) apuntan a que sólo 50 gramos de grasa parda puede representar hasta el 20% del gasto energético de un adulto. Nada mal.

Si bien la activación y desarrollo de nueva grasa parda se logra con exposición al frío, su efecto va mucho más allá, y estudios recientesindican que la grasa parda permite disipar buena parte de las calorías excedentes en forma de calor, evitando que se acumulen como grasa normal. Uno de los efectos que nota mucha gente que realiza terapias de frío es que su cuerpo tiende a generar más calor durante el día, es decir, aumenta el metabolismo.

Por otra parte, múltiples estudios demuestran una correlación inversa entre cantidad de grasa marrón y grasa visceral e índice de masa corporal (estudioestudio).

Parece que (al menos en ratas) el ayuno (estudio) y el ejercicio (estudio) pueden aumentar la actividad de la grasa parda, pero en cantidades muy inferiores a su principal disparador, la exposición al frío, conocida formalmente como termogénesis inducida por el frío.

Divirtiéndose con la termogénesis inducida por el frío

El frío, al igual que muchos de los estresores de los que hablamos generalmente: ayunos intermitentes, ejercicio, exposición a bacterias (otro día tocaremos este tema)... genera una adaptación positiva, a través de un concepto denominado hormesis. Este término se origina en el mundo de la toxicología, pero aplica a muchos procesos biológicos. Podríamos resumirlo como la habilidad de un organismo de fortalecerse cuando es sometido a estrés. ¿Recuerdas cómo crecen tus músculos? es otro ejemplo de este mismo principio.

Suficiente teoría. Imagino que ya quieres saber cómo empezar a disfrutar de todos los beneficios asociados a desafiar tu miedo al frío. Como siempre, debes empezar poco a poco. Enumero varias alternativas, de las más sencillas, a las más extremas. Avanza a tu ritmo.

Menos ropa, menos calefacción

De vez en cuando, sal con menos ropa en invierno. No digo que pases horas en la nieve en ropa interior (recuerda la regla de las 3 horas sin refugio), pero un paseo de 20-30 minutos con ropa ligera (en vez de enrollado bajo varias capas de tejido) facilitará una adaptación positiva al frío.

Entrena al aire libre en invierno. Varios estudios demuestran mayor pérdida de grasa en estas condiciones (estudio).

Baja la calefacción. Apágala de vez en cuando. No se trata de que estés tiritando en la habitación, pero una leve piel de gallina es saludable (también para tu bolsillo).


Michael Phelps
Sumérgete, nada

La conductividad del agua es varias veces mayor que la del aire, por lo que es mucho más eficiente a la hora de 'extraer' el calor de tu cuerpo, generando mayor activación de la grasa parda.

Habrás oído que Phelps consume 12.000 calorías. Es imposible quemar esas calorías por muchas horas que nade al día (y según la foto parece que no las acumula como grasa). Buena parte de su gasto calórico se va en mantener la temperatura corporal bajo el agua.

Lo ideal es nadar en el mar o en un lago. Si no es posible, la piscina es otra opción. Intenta que el agua no supere los 20-24ºC. Por desgracia, muchas piscinas climatizadas están más cerca de los 30º.

Duchas frías

En la mañana, termina tu ducha normal con 2-3 minutos de agua fría, con foco en la espalda y cuello. No sólo despertará tu cerebro más rápido que una inyección en vena de cafeína, sino también tu grasa parda durmiente.

Recuerda que también mejora tus niveles de testosterona.

Como fase previa para la adaptación al frío, algunos expertos recomiendan sumergir la cara en agua helada durante 5 minutos al día. No te olvides de tomar algún descanso para respirar (regla de los 3 minutos sin oxígeno... ).


Chaleco de hielo
Aplica hielo

Ponte una bolsa de hielo, por ejemplo enrollada en una toalla, detrás del cuello, mientras lees, estudias, ves la televisión. 20-30 minutos es suficiente.

También puedes probar con un 'chaleco de hielo', pero quizá es un poco excesivo.

Baños de hielo

Algunas personas hablan maravillas de los baños de hielo. Personalmente creo que hay una línea entre incomodidad y dolor que debe cruzarse sólo si sabes lo que haces. Agua a menos de 10ºC, o aire a menos de 0º, puede ser peligroso para los no iniciados (el veneno está en la dosis).

Si te animas, empieza sumergiéndote hasta la cintura en agua con hielo (10-15ºC), 2-3 veces a la semana durante 10 minutos. Cuando te acostumbres a esto, prueba a sumergirte hasta el cuello.

Baño de hielo
Lo que afirman los amantes de esta técnica (reconozco que no soy uno de ellos), es que cada vez pueden aguantar más tiempo, o con agua más fría, sin tiritar. La explicación es que la adaptación logra activar por más tiempo la grasa parda, antes de pasar a la siguiente línea de defensa, los escalofríos, en la que el cuerpo contrae rápida y repetidamente los músculos para generar calor.

Si quieres experimentar, adelante, pero empieza gradualmente. Y quizá antes de que te des cuenta, serás como Wim Hof, el hombre de hielo.


Estar cómodo estando incómodo

Como decía al principio, tenemos excesivo miedo a la incomodidad, a salir de nuestra (cada vez más estrecha) zona de confort. Nuestro cuerpo prospera cuando es sometido a adversidades físicas de manera frecuente (pero no crónica). Los beneficios van más allá de lo físico. La adversidad fortalece también tu mente. Sólo saliendo de tu zona de confort puedes conocerte a ti mismo, y progresar.

Debemos exponernos a los elementos (en su justa medida), al calor y al frío, en vez de depender constantemente del termostato de nuestros habitáculos.

martes, 17 de septiembre de 2013

Entrenar como un humano del Paleolítico ayuda a ser mejor atleta


© SINC
Cuanto más parecido sea el estilo de vida del deportista moderno al de sus antepasados, las adaptaciones al entrenamiento serán mejores.
Un estilo de vida paleolítico, con ejercicio suave diario, esfuerzos periódicos intensos, poco carbohidrato e hipoxia, ayudaría a los deportistas modernos a mejorar sus adaptaciones al entrenamiento y aumentar el rendimiento. Es la conclusión de un trabajo de revisión en la revista Sports Medicine.

Cada cuatro años, en los juegos olímpicos participan unos 10.000 hombres y mujeres que dedican varios años al entrenamiento físico para lograr que su rendimiento sea el mejor posible en el momento de la competición.

Aunque cada atleta se prepara específicamente para las demandas fisiológicas de su prueba, todos tienen una característica en común: son Homo sapiens. Es decir, comparten un genoma que es el resultado de la evolución y que escapa a su control individual.

Investigadores de la Universidad Católica de Brasilia (Brasil), la del País Vasco y la de A Coruña, junto con la investigadora independiente Laurinda Abreu, han publicado un artículo en la revista Sports Medicine en el que afirman que cuanto más parecido sea el estilo de vida del deportista moderno al de sus antepasados, las adaptaciones al entrenamiento serán mejores y, por lo tanto, el rendimiento también.

"El entrenamiento de un deportista no se puede alejar mucho de las exigencias competitivas; sin embargo, sí se pueden hacer modificaciones en el estilo de vida y en el entrenamiento que afectarán positivamente a su adaptación fisiológica, ya que su genoma está más adaptado al estilo de vida ancestral", declara a SINC Daniel Boullosa, profesor e investigador de la Universidad Católica de Brasil y autor principal del estudio.

Debido al curso de la evolución, los cambios genéticos ocurren muy lentamente en el Homo sapiens, mientras que la actividad física y los hábitos alimentarios han experimentado cambios muy rápidos en pocos siglos.

"Presentamos pruebas científicas que apoyan la validez de este modelo. El patrón ancestral al que nos referimos en el estudio se caracteriza, entre otras muchas cuestiones, por la prevalencia de actividades físicas diarias prolongadas y de baja intensidad, intercaladas con esfuerzos periódicos muy intensos de corta duración", explica Boullosa.

En la actualidad Adrián Varela-Sanz, coautor de esta investigación, está analizando los resultados para crear un modelo y comparar dos entrenamientos de fuerza y resistencia de carga similar y corta duración, pero con una organización diferente.

"Nuestra especie (Homo Sapiens) y, por lo tanto nuestro genoma, son los mismos desde hace 200.000 años. En cambio, lo que sí ha cambiado es el entorno y las condiciones para la supervivencia, por lo que hay un desajuste grande entre nuestra carga genética, que está adaptada a unas exigencias determinadas favorecidas por la evolución durante millones de años, y el estilo de vida actual", apunta el investigador.

Falta de oxígeno y alimentación irregular

Según detallan los científicos, se sabe que nuestros ancestros homínidos vivieron predominantemente en condiciones de hipoxia moderada - menor presión de oxígeno - entre 1.000 y 2.000 metros de altitud, mientras que el consumo de carbohidratos en la dieta era probablemente menor que en la actualidad.

"Existen evidencias científicas que sugieren que vivir en condiciones de hipoxia mejora los resultados principalmente en deportes de resistencia, aunque también hay ya algunas pruebas en deportes de equipo. Otro ejemplo se refiere al ayuno y al entrenamiento", añade.

Aunque está comprobado que el carbohidrato en la dieta es importante para responder a las demandas físicas de deportes muy intensos, también se ha demostrado que la señalización molecular necesaria para la adaptación muscular es mayor cuando se entrena con poca carga de carbohidrato en determinadas circunstancias.


Comentario: A diferencia de lo que propone el artículo, las necesidades de hidratos de carbono para el ser humano es de cero. Es decir, no hay tal cosa como un hidrato de carbono esencial. Por lo contrario, existen amino ácidos (de las proteínas) y ácidos grasos (de las grasas) esenciales. Es decir, debemos consumirlos o sí o sí para nuestra subsistencia. La madre naturaleza en su infinita sabiduría no hizo tal cosa como un hidrato de carbono esencial.

Durante cientos de miles de años, nuestros ancestros practicaron la caza y el arreado, con una alimentación baja en carbohidratos. No necesariamente descartaban los carbohidratos o los consideraban poco saludables, probablemente fue más debido a que hemos pasado la mayor parte de nuestra historia evolutiva en condiciones de una era de hielo en las que los vegetales y frutas simplemente no estaban disponibles, y donde lo estaban, eran muy diferentes a las frutas y verduras disponibles hoy en día. El hecho es que nuestros cuerpos están diseñados, han evolucionado, para vivir y sobrevivir sin consumir carbohidrato alguno, mientras haya cantidades de nutritivas proteínas y grasas disponibles, y agua para beber. Estudios de excrementos humanos fosilizados de entre 300 mil a 50 mil años atrás, han revelado esencialmente una total falta de material vegetal en la alimentación de las muestras analizadas.

Durante cientos de miles de años, nuestros ancestros practicaron la caza y el arreado, con una alimentación baja en carbohidratos. No necesariamente descartaban los carbohidratos o los consideraban poco saludables, probablemente fue más debido a que hemos pasado la mayor parte de nuestra historia evolutiva en condiciones de una era de hielo en las que los vegetales y frutas simplemente no estaban disponibles, y donde lo estaban, eran muy diferentes a las frutas y verduras disponibles hoy en día. El hecho es que nuestros cuerpos están diseñados, han evolucionado, para vivir y sobrevivir sin consumir carbohidrato alguno, mientras haya cantidades de nutritivas proteínas y grasas disponibles, y agua para beber. Estudios de excrementos humanos fosilizados de entre 300 mil a 50 mil años atrás, han revelado esencialmente una total falta de material vegetal en la alimentación de las muestras analizadas.
"Esto se puede entender si nos fijamos en que la dieta de nuestros ancestros siempre fue muy irregular, ya que pasaban de épocas de abundancia a épocas de hambre con mucha frecuencia", asegura el científico.

Respecto a los deportistas de resistencia, los investigadores destacan que cada vez está más aceptada la mayor efectividad del entrenamiento polarizado, en el que se entrena principalmente a baja intensidad (80%), a pesar de que las demandas competitivas sean a intensidades superiores.

"En este sentido, una estrategia muy interesante para adaptar este concepto a los deportes intermitentes, como el fútbol o el tenis, sería controlar que fuera del entrenamiento regular se practique un ocio activo de baja intensidad, sin pasar muchas horas sentados o tumbados, para favorecer las adaptaciones fisiológicas del entrenamiento específico", concluye Boullosa.
Referencia bibliográfica:

Daniel A. Boullosa, Laurinda Abreu, Adrián Varela-Sanz, Iñigo Mujika. "Do Olympic Athletes Train as in the Paleolithic Era?" DOI 10.1007/s40279-013-0086-1

Comentario: El estado metabólico en el que ser humano vivió por casi 3 millones de años (con una dieta muy baja en carbohidratos, moderada en proteínas y alta en grasas) se llama Cetosis. La cetosis ha beneficiado enormemente a muchas personas con enfermedades crónicas como la epilepsia, diabetes mellitus, obesidad, enfermedades neurodegenerativas y hasta cáncer por mencionar solo unas. De nuevo, al parecer la programación de los hidratos de carbono está más enraizada de lo que aparece.

La dieta cetogénica constituye una auténtica senda para la transformación de nuestro cuerpo y nuestra mente. Para el lector interesado, SOTT recomienda fuertemente la lectura en el foro cassiopaea.org del hilo Dieta Cetogénica: camino hacia la transformación, donde podrá conocer y aprender de la experiencia de quienes han experimentado con esta extraordinaria "forma de alimentarse".

También puede informarse más acerca de la Dieta Cetogénica leyendo estos artículos:

La dieta paleolítica revisada

La dieta cetogénica - Una visión general

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Entrenamientos por Intervalos para quemar grasa ¿Por qué funcionan y cómo empezar?

Aprende a entrenar tu cuerpo con los sistemas energéticos

Cetosis y desempeño deportivo (o impacto de las dietas bajas en carbohidrato en tu rendimiento)

El Ejercicio Científico de 7 Minutos

viernes, 23 de agosto de 2013

El papel de la carne en la transformación del homínido en hombre


© Desconocido
Uno de los elementos fundamentales en llegar a ser lo que somos, es el tener, en términos relativos a nuestro tamaño corporal, un cerebro grande y equipado con un número considerable de neuronas: 86 mil millones, según cálculos recientes, contra los 28 mil millones de nuestros parientes más próximos, los chimpancés. Un cerebro que les permitió a nuestros ancestros desarrollar todas las capacidades que en el curso de millones de años los han convertido en los humanos que piensan, se relacionan, compiten, componen sinfonías, curan enfermedades y, que inventan tantas cosas que no alcanzaría el tiempo para nombrarlas.

El cómo se llegó a disponer de esa pequeña masa gelatinosa con casi 1400 centímetros cúbicos y que cabría en una mano, es algo que no deja de sorprender. El cerebro humano no es el más grande en el reino animal pero sí el que empaqueta con mayor eficiencia los diferentes tipos de neuronas y el que establece las redes más complejas entre ellas. Para nosotros es un hecho natural hacer uso de nuestro órgano más preciado, el segundo según lo considera con su buen humor Woody Allen, sin detenernos a pensar que no siempre fue así.

Hace 4.4 millones de años existió en el África un homínido que caminando erguido tenía un cerebro similar a un chimpancé, Ardiphitecus ramidus, Ardie. El caminar erguido redujo su cavidad torácica y con ella su aparato digestivo. El alimento con hierbas y ocasionales insectos que aportaban proteína no fue suficiente y acabó llevándolo a la extinción, como a tantos otros que le sucedieron en el experimento.

Habrían de pasar unos millones de años más hasta que apareciera Homo erectus, y él sí haría la gran revolución, incorporar la carne a sudieta. Su cerebro llegó a tener 1000 centímetros cúbicos y la mandíbula y los dientes de un tamaño menor. Antes se habían hecho otros intentos por mejorar la dieta, extrayendo médula ósea de huesos de animales o peleando con las hienas los restos dejados por los grandes cazadores felinos.

"Comer carne siempre ha sido considerada una de las cosas que nos han hecho humanos, con la proteína contribuyendo al crecimiento de nuestros cerebros", dice Charles Musiba, profesor asociado de antropología en la Universidad de Colorado y uno de los autores de un artículo aparecido en la revista PLOS ONE donde se informa que el consumo de carne se inició hace 1.5 millones de años.

Un fragmento de hueso, de unos 6 centímetros de largo fue encontrado en La Garganta de Olduvai, en Tanzania, el sitio que se puede considerar "la cuna de la humanidad". El hueso pertenece a un infante de 2 años y muestra signos de osteoporosis simétrica, una alteración ósea asociada con anemia, debida, según el estudio, a la falta de carne en la dieta. "La presencia de osteoporosis asociada con anemia indica indirectamente que al menos en el Pleistoceno temprano la carne se había vuelto tan esencial para el funcionamiento adecuado en los homínidos, que su pérdida llevó a una condición patológica deletérea" señala el estudio.

Pero el consumo de carne no es por sí mismo una condición única para lograr el crecimiento cerebral. Algunos simios comen esporádicamente carne y siguen anclados en su estado.

Es el procesamiento de la carne lo que al final importa. Richard Wrangham, primatólogo de la Universidad de Harvard viene defendiendo desde hace años la hipótesis de que nuestros ancestros, después de procesar la carne reblandeciéndola a palos, pasaron a cocinarla con el fuego que habían domesticado. Su idea se basa en que una carne cocida necesita una inversión menor de energía para extraer las calorías que hicieron posible ese crecimiento notable del cerebro.

Para comprobar sus ideas, Wrangham se fue al laboratorio pero no encontró casi nada que le ayudara a entender el impacto nutricional de cocinar. Inició una colaboración con el fisiólogo Stephen Secor de la Universidad de Alabama quien estudia la fisiología y el metabolismo de anfibios y reptiles. El equipo de Secor alimentó serpientes pitón con las siguientes dietas: carne molida cocida, carne entera cocida, carne molida cruda o carne entera cruda. Las pitones alimentadas con carne cocida gastaron 12.7% menos energía digiriéndola y 23.4% si estaba molida y cocida.

El calor del cocimiento gelatiniza la matriz de colágeno en la carne animal y abre las moléculas de carbohidratos que están muy empaquetadas en los vegetales, haciendo la absorción mucho más fácil. Nuestros ancestros debieron aprender a aderezar sus comidas con vegetales asados multiplicando así sus fuentes nutritivas. Pasaron a necesitar menos tiempo masticando (los chimpancés necesitan 5 horas), tiempo que pudieron dedicar a otras cosas, a alejarse mucho más de la vida salvaje, organizando y planificando sus tareas futuras.

La carne desempeñó un papel esencial en el desarrollo cerebral. Lo hizo hace millones de años y lo sigue haciendo pues el cerebro es un órgano voraz en energía. Consume el 20% de la totalidad de la de un cuerpo en reposo y necesita reposición continua para seguir funcionando.

Hay quienes dicen que la carne ya no es necesaria y que se puede prescindir de ella; sin embargo, es un hecho que sigue siendo esencial, sobre todo para los infantes. Cada vez que pensamos en el beneficio que nos trajo al habernos liberado de andar a cuatro patas buscando comida entre la hierba y estancados como nuestros primos los chimpancés, le hacemos unas buenas reverencias a la estufa en la cocina.

Comentario: Para abarcar mayor información recomendamos:
La dieta cetogénica - Una visión general 

jueves, 22 de agosto de 2013

La dieta cetogénica - Una visión general



Una dieta cetogénica se basa en fuentes de grasas animales.
La cetosis es un tema a menudo mal entendido. Su presencia es sinónimo de hambre o una señal de advertencia de que algo está mal en tu metabolismo. Pero nada podría estar más lejos de la verdad, excepto si usted es una persona con diabetes tipo 1 descompensada. [1]

Las Cetonas -al contrario del mito y la creencia popular- son una fuente de energía curativa muy necesaria y esencial en nuestras células que provienen del metabolismo normal de la grasa. Todo el cuerpo utiliza cetonas de una manera más segura y eficaz que la fuente de energía procedente de los hidratos de carbonos - azúcar, conocida como glucosa.

Nuestros cuerpos producen cetonas si comemos una dieta carente de carbohidratos o una dieta baja en carbohidratos (menos de 60 gramos de carbohidratos por día). [2] Al comer una dieta muy baja en carbohidratos o ningún carbohidrato en absoluto (como un cavernícola), nos convertimos en ceto-adaptados.

De hecho, lo que hoy se conoce como la dieta cetogénica fue el tratamiento número uno para la epilepsia hasta que las grandes farmacéuticas llegaron con sus cócteles peligrosos de medicamentos antiepilépticos. Tomó varias décadas antes de que escucháramos una vez más acerca de esta dieta, gracias en parte a un padre que lo exigía para su niño de 20 meses de edad con convulsiones severas. El padre del niño tuvo que enterarse sobre la dieta cetogénica en una biblioteca, ya que nunca fue mencionada como opción por su neurólogo. Después de sólo 4 días en la dieta, los ataques cesaron y nunca regresaron. [3] La Fundación Charlie se creó a partir del nombre del niño y su exitosa recuperación, pero hoy en día la dieta cetogénica está disponible para todo el mundo y se está extendiendo a través del boca a boca gracias a sus efectos curativos.

© Facebook
En tu alimentación, el huevo y la panceta son tus aliados, no tus enemigos.
No sólo se utiliza como un estilo de vida saludable, sino que también se usa para condiciones tales como espasmos infantiles, epilepsia, autismo, tumores cerebrales, enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Lou Gehrig, depresión, apoplejía, traumatismo craneal, enfermedad de Parkinson, migraña, trastornos del sueño, esquizofrenia, ansiedad, el TDAH [Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad], irritabilidad, enfermedad del ovario poliquístico, síndrome del intestino irritable, el reflujo gastroesofágico, obesidad, enfermedad cardiovascular, acné, diabetes de tipo 2, temblores, insuficiencia respiratoria y virtualmente todos los problemas neurológicos, también el cáncer, y las enfermedades en las que los tejidos necesitan recuperarse después de una pérdida de oxígeno. [4]

Nuestros órganos y tejidos del cuerpo trabajan mucho mejor cuando utilizan cetonas como una fuente de combustible, incluyendo el cerebro, el corazón y el núcleo de los riñones.

Si alguna vez has tenido la oportunidad de ver un corazón trabajando en tiempo real, pudiste haber notado el grueso tejido adiposo que lo rodea. De hecho, los cirujanos del corazón llegan a ver esto todos los días.

Un corazón que late alegre es uno que está rodeado por capas de grasa saludable.
 Tanto el corazón como el cerebro trabajan al menos un 25% más eficiente en cetonas que con el azúcar en la sangre. 

Las cetonas son el combustible ideal para nuestro cuerpo, a diferencia de la glucosa - que es dañina, menos estable, más excitatoria y, de hecho, acorta su esperanza de vida. Las cetonas son no glicolisantes, es decir, que no tienen un efecto caramelizante, de envejecimiento en su cuerpo. Una cetosis saludable también ayuda a matar de hambre a las células cancerosas, ya que son incapaces de usar cetonas como combustible, porque dependen de la glucosa sola para su crecimiento. [5]

La fábricas de producción de energía en nuestras células - la mitocondria - funciona mucho mejor en una dieta cetogénica, ya que son capaces de aumentar los niveles de energía de una forma estable, con combustión duradera, eficiente y constante. No sólo eso, una dieta cetogénica induce cambios epigenéticos [6], que aumentan el rendimiento energético de nuestras mitocondrias, reduce la producción de radicales libres y favorece la producción de GABA [ácido gamma-amino butírico] - un importante químico cerebral inhibitorio. El GABA tiene una influencia esencial relajante y su producción favorecida por la cetosis también reduce los efectos tóxicos de las vías excitatorias en nuestro cerebro. Además, datos recientes sugieren que la cetosis alivia el dolor, aparte de tener un efecto anti-inflamatorio en general. [7]

La dieta cetogénica actúa en varios niveles a la vez, algo que ningún medicamento ha sido capaz de imitar. Esto se debe a que las mitocondrias están específicamente diseñadas para utilizar la grasa para obtener energía. Cuando nuestras mitocondrias usan grasa como fuente de energía, se reduce su carga tóxica, la expresión de los genes productores de energía se incrementan, su rendimiento energético se incrementa, y se disminuye la carga de los productos finales energéticos inflamatorios.

La clave de estos efectos curativos milagrosos se basa en el hecho de que el metabolismo de las grasas y su generación de cuerpos cetónicos (beta-hidroxibutirato y acetoacetato) por el hígado sólo pueden ocurrir dentro de la mitocondria, dejando los productos químicos dentro de la célula, pero fuera de la mitocondria, fácilmente disponibles para estimular poderosos antioxidantes anti-inflamatorios. El estado de nuestra mitocondria es la clave definitiva para una salud óptima y, si bien es cierto que algunos de nosotros podrían necesitar de un apoyo adicional en forma de suplementos nutricionales para curar estas muy necesarias fábricas de energía [mitocondrias], la dieta sigue siendo la clave final para un equilibrio adecuado.

La fuente energética básica de nuestro mundo moderno es el azúcar que necesita ser procesada primero en la matriz célular antes de que pueda ser pasada a la fábrica de energía de la célula- la mitocondria. Las fuentes de energía de la grasa no requieren este proceso, sino que van directamente a la mitocondria para usos energéticos. Es decir, es más complicado crear energía del azúcar que de la grasa. Como Christian B. Allan (PhD) y Wolfgang Lutz (MD) dijeron en su libro Vida Sin Pan:
Los carbohidratos no son necesarios para obtener energía. La grasa suministra más energía que una cantidad similar de hidratos de carbono, y las dietas bajas en carbohidratos tienden a hacer que su sistema de producción de energía sea más eficiente. Además, muchos órganos prefieren la energía de la grasa.
El hecho es que obtienes MÁS energía por molécula de grasa que del azúcar. ¿Cuántas enfermedades crónicas y autoinmunes tienen un componente de déficit de energía? ¿Qué hay de la fatiga crónica? ¿La fibromialgia? ¿La artritis reumatoide? ¿La esclerosis múltiple? ¿Cáncer? De regreso a Allan y Lutz:
Las mitocondrias son las plantas de energía de la célula. Debido a que producen la mayor parte de la energía en el cuerpo, la cantidad de energía disponible está basada en lo bien que las mitocondrias estén trabajando. Cuando pienses en la energía, piensa en todas aquellas mitocondrias produciendo ATP para hacer que todo el cuerpo funcione correctamente. La cantidad de mitocondrias en cada célula varía, pero hasta el 50 por ciento del volumen celular total puede ser las mitocondrias.Cuando te cansas, no des por hecho que necesitas más carbohidratos; más bien, piensa en términos de cómo puedes maximizar tu producción de energía mitocondrial... 

Si te pudieras reducir a un tamaño lo suficientemente pequeño para entrar en la mitocondria, ¿qué descubrirías? La primera cosa que aprenderías es que ¡las mitocondrias están principalmente diseñadas para utilizar la grasa para producir energía!
En pocas palabras, ¡permite que la grasa sea tu medicina y la medicina sea tu grasa!

Van a pensar que con toda esta información deberíamos ver las dietas cetogénicas recomendadas a diestra y siniestra por los profesionales de la salud, pero, por desgracia, ese no es el caso. Nutricionistas convencionales recomiendan carbohidratos, o sea azúcar, como el principal alimento básico de nuestra dieta. El problema con esto (y hay varios de ellos) es que en presencia de una dieta alta en carbohidratos no somos capaces de producir cetonas a partir del metabolismo de las grasas, por tanto, privamos a nuestros cuerpos de mucha curación por la producción de cetonas. El hecho es que vivimos en un mundo que utiliza la glucosa como combustible primario. Esto significa que comemos un alimento que no cura en absoluto, en más de un sentido.
He estado haciendo la dieta baja en carbohidratos durante una semana y media y tengo que decir que ¡¡¡estoy empezando a sentirme increíble!!! Los primeros días me dolía la cabeza, me sentía aletargada, y mis piernas se sentían tan pesadas. Pero después de que pasé eso, tengo tanta energía. Ya no me canso alrededor de las 3 de la tarde. La mejor parte es que no estoy constantemente pensando y obsesionada por la comida. Siento un verdadero sentido de calma interior. Mi piel se ve mejor, mi cabello se ve mejor. He estado comiendo tocino y huevos para el desayuno, una chuleta de cerdo u otro pedazo de carne para el almuerzo, y por lo general un poco de cerdo y, a veces, un poco de judías verdes para la cena. ¡También he perdido algo de peso! Guauu!!! -Angela, Estados Unidos. Foro de Sott.net.
Hemos estado en una dieta cetogénica por casi tres millones de años y nos ha hecho humanos. Fue en ese estilo de vida en el que nuestros cerebros fueron nutridos y evolucionaron. Pero ya no, a menos que todos hagamos un esfuerzo para recuperar esta sabiduría perdida. Hoy en día, el cerebro humano no sólo se está reduciendo, sino que la atrofia cerebral es la norma a medida que envejecemos y somos plagados de enfermedades tales como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la demencia senil, etc.

Mientras tanto, nueva investigación está empezando a dilucidar el papel clave de nuestra mitocondria en la regulación del ciclo celular - el proceso fundamental por el cual un solo huevo fertilizado unicelular se desarrolla en un organismo maduro, así como el proceso por el cual el pelo, la piel, las células de la sangre y algunos órganos internos se renuevan. En los eventos complicados y altamente coreografiados que rodean la progresión del ciclo celular, las mitocondrias no son simples espectadores produciendo energía, sino que son participantes completamente desarrollados. [8]

Debido a la gran cantidad de energía necesaria para hacer todos los nutrientes necesarios para la división celular, tiene sentido que exista algún tipo de coordinación. Esta conexión ignorada y pasada por alto entre la mitocondria y el ciclo celular es algo que merece más consideración mientras vamos entendiendo el papel de la dieta en nuestros cuerpos. Vamos a tener que echar un vistazo más de cerca a este tema de la cetosis, ya que realmente es la clave para desbloquear las vías de transformación que nos llevarán a una increíble vida saludable.

La disfunción mitocondrial

Las mitocondrias son mejor conocidas como las plantas eléctricas de las células, ya que producen la energía de la célula. Pero también conducen la orquesta genética que regula cómo las células envejecen, se dividen y mueren. Ayudan a dictar cuales de los genes son activados o desactivados en cada célula de nuestro organismo. También proporcionan el combustible necesario para hacer nuevas conexiones neuronales, reparar y regenerar nuestros cuerpos.

Sin importar si somos amas de casa, deportistas o gente del trabajo, la energía es un tema que nos concierne a todos, todos los días y en todos los sentidos. Nuestro bienestar, el comportamiento y la capacidad para realizar las tareas que tenemos por delante es nuestra medida individual de energía. Pero, ¿cómo obtenemos energía de los alimentos que comemos?

Hay muchos mitos artificiales sobre la producción de energía en el cuerpo y qué alimentos suministran energía. La ciencia convencional dice que los carbohidratos son los que las mitocondrias usan como combustible para la producción de energía. Este proceso se denomina metabolismo oxidativo porque el oxígeno se consume en el proceso. La energía producida por las mitocondrias se almacena en unas "baterías" químicas, una molécula única llamada trifosfato de adenosina (ATP). El ATP lleno de energía puede ser transportado por toda la célula, liberando energía a pedido de unas enzimas específicas. Además del combustible que producen, las mitocondrias también crean unos subproductos relacionados con el oxígeno llamados especies reactivas de oxígeno (ROS), comúnmente conocidas como radicales libres. Pero lo que no nos dicen es que las mitocondrias fueron diseñadas específicamente para utilizar la grasa para obtener energía, no los carbohidratos.
Fuente: Christian B. Allan (PhD) y Wolfgang Lutz (MD) "Vida sin pan" [Life Without Bread]

Hay varios pasos muy complicados en la creación de ATP en la mitocondria, pero un vistazo a 5 partes principales de la producción de ATP será todo lo que usted necesita saber para entender cómo se crea la energía dentro de nuestras mitocondrias y por qué las grasas son la clave para optimizar su función. No te enfoques tanto en nombres específicos, sólo trata de ver el cuadro completo.

Paso 1 - La transportación de la fuente de combustible a base de alimentos hacia la mitocondria

El combustible debe primero entrar en la mitocondria, donde toda la acción sucede. El combustible puede provenir de los carbohidratos o puede provenir de las grasas. Los ácidos grasos es el nombre químico para la grasa, y los ácidos grasos de tamaño medio y grande entran en la mitocondria completamente intactos con la ayuda de la L-carnitina. Piense en L-carnitina como un tren subterráneo que transporta los ácidos grasos a la mitocondria. La L-carnitina (de la palabra griega carnis, que significa carne) se encuentra principalmente en los productos animales.

El combustible procedente de los carbohidratos necesita primero ser desbaratado fuera de la mitocondria y el producto de este desglose (piruvato) es el que es transportado dentro de la mitocondria, o puede ser utilizado para producir energía de una manera muy ineficiente fuera de la mitocondria a través del metabolismo anaeróbico que produce ATP cuando el oxígeno no está presente.

Paso 2 - El combustible es convertido en acetil-CoA

Cuando el piruvato - producto del desglose de carbohidratos - entra en la mitocondria, primero tiene que ser convertido en acetil-CoA mediante una reacción enzimática.

Los ácidos grasos que ya están dentro de la mitocondria se desglosan directamente en acetil-CoA en lo que se llama beta-oxidación.

El acetil-CoA es el punto de partida de la siguiente etapa en la producción de ATP dentro de la mitocondria.

Paso 3 - La oxidación del acetil-CoA y el Ciclo de Krebs

El ciclo de Krebs (conocido como el ciclo del ácido tricarboxílico o ciclo del ácido cítrico) es el que oxida la acetil-CoA, por lo tanto, removiendo electrones de la acetil-CoA y produciendo dióxido de carbono como un subproducto en la presencia de oxígeno en el interior de la mitocondria.

Paso 4 - Los electrones son transportados a través de la cadena respiratoria

Los electrones obtenidos de la acetil-CoA - que en última instancia vino de carbohidratos o grasas - son transportados a través de muchas moléculas como parte de la cadena de transportación de electrones en el interior de la mitocondria. Algunas moléculas son proteínas, otras son moléculas de cofactores. Uno de estos cofactores es una sustancia importante que se encuentra principalmente en alimentos de origen animal y se llama coenzima Q-10. Sin ella, la producción de energía mitocondrial sería mínima. Esta es la misma coenzima Q-10 que los medicamentos de estatinas bloquean, produciendo efectos devastadores sobre la salud de las personas. El paso 4 también es donde el agua se produce cuando el oxígeno acepta los electrones.

Paso 5 - La fosforilación oxidativa

Como los electrones se desplazan por la cadena de transporte de electrones, causan fluctuaciones eléctricas (o gradientes químicos) entre la membrana interna y externa en la mitocondria. Estos gradientes químicos son las fuerzas impulsoras que producen ATP en lo que se denomina fosforilación oxidativa. Entonces, el ATP se transporta fuera de la mitocondria para que la célula lo use como energía para cualquiera de sus miles de reacciones bioquímicas.

Pero ¿por qué la grasa es mejor que los carbohidratos?

Si no hubiera mitocondria, entonces el metabolismo de la grasa para la energía sería limitado y no muy eficiente. Pero la naturaleza nos ha proporcionado durante nuestra evolución de mitocondrias que utilizan específicamente la grasa para obtener energía. La grasa es el combustible que los animales utilizan para recorrer grandes distancias, cazar, trabajar y jugar, ya que la grasa da ATPs más llenos de energía, que los carbohidratos. Bioquímicamente, tiene sentido que si somos mamíferos superiores que tienen mitocondrias, entonces tenemos que comer grasas. Mientras que el metabolismo de hidratos de carbono produce 36 moléculas de ATP a partir de una molécula de glucosa, el metabolismo de grasa produce 48 moléculas de ATP a partir de una molécula de ácido graso en el interior de la mitocondria. La grasa suministra más energía por la misma cantidad de alimento en comparación con los carbohidratos. Pero no sólo eso, la quema de grasa por la mitocondria - la beta oxidación - produce cuerpos cetónicos que estabilizan la sobreexcitación y el estrés oxidativo en el cerebro, que están relacionados con todas sus enfermedades, sino que además provoca cambios epigenéticos que producen mitocondrias sanas y llenas de energía; y la disminución de la sobreproducción de los radicales libres dañinos e inflamatorios, entre muchas otras cosas!
Las mitocondrias regulan el suicidio celular, conocido como apoptosis, de modo que las células viejas y disfuncionales que tienen que morir lo harán, dejando espacio para otras nuevas para que entren en escena. Pero cuando la función de las mitocondrias se atrofia y envían señales que indican a las células normales que mueran, las cosas salen mal. Por ejemplo, la destrucción de las células del cerebro conlleva a cada condición neurodegenerativa conocida incluyendo la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson y así sucesivamente. La disfunción mitocondrial tiene implicaciones de gran alcance, ya que la salud de la mitocondria afecta íntimamente cada célula, tejido y órgano en el cuerpo.

Los catalizadores de esta destrucción es generalmente la producción incontrolable de radicales libres que causan daño oxidativo a los tejidos, grasa, proteínas, ADN, haciendo que se oxiden. Este daño, llamado el estrés oxidativo, es la base del colesterol oxidado, arterias rígidas (tuberías oxidadas) y daño cerebral. El estrés oxidativo tiene un papel clave en la demencia, así como en el autismo.

Nosotros producimos nuestros propios antioxidantes para mantener un control sobre la producción de radicales libres, pero estos sistemas son fácilmente abrumados por un ambiente tóxico y una dieta alta en carbohidratos, en otras palabras, por el estilo de vida y dieta de hoy en día.

Las mitocondrias también tienen interesantes características que las diferencian del resto de las otras partes estructurales de nuestras células. Por ejemplo, tienen su propio ADN (referido como ADNmt) que está separado del ADN ampliamente conocido en el núcleo (que se refiere como n-ADN),. El ADN mitocondrial proviene en su mayor parte de las madres o línea madre, por lo que las mitocondrias también son consideradas como la fuerza vital femenina.

Este ADNmt está ordenado en una configuración de anillo y carece de una proteína protectora alrededor, dejando su código genético vulnerable al daño de los radicales libres. Si no comes suficientes grasas animales, no puedes construir una membrana mitocondrial funcional que lo mantendrá sano y evitará que muera.

Si tienes cualquier tipo de inflamación en cualquier parte del cuerpo, se daña tu mitocondria. La pérdida de la función o la muerte de las mitocondrias está presente en casi todas las enfermedades. Los factores dietéticos y ambientales dan lugar a estrés oxidativo y, por lo tanto, a la lesión mitocondrial como la vía final común de las dolencias o enfermedades.

Autismo, ADHD, Parkinson, depresión, ansiedad, enfermedad bipolar, el envejecimiento del cerebro... todos están vinculados con la disfunción mitocondrial del estrés oxidativo. La disfunción mitocondrial contribuye a la insuficiencia cardíaca congestiva, la diabetes de tipo 2, trastornos autoinmunes, envejecimiento, cáncer, y otras enfermedades.

Considerando que el n-ADN proporciona la información que tus células necesitan para codificar las proteínas que controlan el metabolismo, la reparación y la integridad estructural de tu cuerpo, el ADN mitocondrial dirige la producción y utilización de la energía de la vida. Una célula puede todavía cometer suicidio (apoptosis), incluso cuando no tiene núcleo ni n-ADN.

Debido a su papel energético, las células de los tejidos y órganos que requieren más energía para funcionar son más ricos en números mitocondriales. Las células en el cerebro, los músculos, el corazón, los riñones y el hígado contienen miles de mitocondrias, que puede comprender hasta el 40% de la masa de la célula. De acuerdo con el Prof. Enzo Nisoli, un adulto humano posee más de diez millones de millones de mitocondrias, que constituyen un 10% de su peso total del cuerpo. [9] Cada célula contiene cientos de mitocondrias y miles de ADNmt.

Como el ADNmt está menos protegido que el n-ADN porque no tiene recubrimiento de "proteína" (histonas), es exquisitamente vulnerable a las lesiones al desestabilizar moléculas tales como pesticidas neurotóxicos, herbicidas, excitotoxinas, metales pesados y productos químicos volátiles entre otros. Esto inclina la balanza de producción de radicales libres hacia el extremo que luego conduce al estrés oxidativo dañando nuestra mitocondria y su ADN. Como resultado, tenemos la sobreexcitación de las células y la inflamación, que no solo es la raíz de la enfermedad de Parkinson y otras enfermedades, sino también problemas del estado de ánimo y problemas de comportamiento.

Suficiente energía significa una vida feliz y saludable. También se refleja en nuestro cerebro con el pensamiento enfocado y agudo. La falta de energía significa problemas del estado de ánimo, demencia y función mental disminuida entre otros.

Las mitocondrias están estrechamente relacionadas a la capacidad de la corteza prefrontal - el capitán de nuestro cerebro - de estar completamente funcionando. Las células del cerebro se cargan en las mitocondrias, que producen la energía necesaria para aprender y memorizar, y prender neuronas armoniosamente.

La familia de genes de sirtuinas trabaja mediante la protección y mejora de la salud y función de la mitocondria. [10] Están influenciados positivamente por una dieta que es no glicolisante, es decir, una dieta baja en carbohidratos en lugar de una dieta alta en carbohidratos que induce la disfunción mitocondrial y la formación de especies reactivas de oxígeno.

Otra cosa que contribuye a la disfunción mitocondrial es una infección viral latente, como las de la familia del herpes. Como ya he mencionado en El ADN viral "basura", la dieta cetogénica que mejora el ADN y puntapiés cometarios, la mayoría, si no todo, de tu ADN "basura" tiene propiedades similares a un virus. Si un virus patógeno se apodera de nuestro ADN o ARN, podría conducir a la enfermedad o cáncer.

El virus Herpes simplex es un patógeno humano esparcido y que va directamente hacia nuestro ADN mitocondrial. Virus del herpes simplex establece su latencia en las neuronas sensoriales, un tipo de célula que es altamente sensible a los efectos patológicos de daño en el ADN mt. [11] Una infección viral latente podría conducir a la pérdida de células cerebrales en enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. [12] Como especulé en los ataques de corazón, SFC, infección por el virus del herpes y el nervio vago, una infección por el virus del herpes latente podría conducir a más enfermedades de las que nos gustaría admitir.

Los miembros de la familia del virus del herpes (es decir, el citomegalovirus y el virus Epstein-Barr, que la mayoría de la gente tiene como infecciones latentes!), pueden ir tras nuestro ADN mitocondrial, causando enfermedades neurodegenerativas por la disfunción mitocondrial. Pero una dieta cetogénica es la única cosa que ayudaría a estabilizar el ADNmt, ya que las mitocondrias funcionan mejor con la combustión de grasa. Como suele suceder, la enfermedad de Alzheimer es una condición en la que una dieta cetogénica tiene su mayor potencial de efecto curativo. [4]

El papel de la disfunción mitocondrial en las enfermedades "modernas" es impactante. Fuentes energéticas óptimas son esenciales si queremos sanar enfermedades crónicas. Es en nuestras mitocondrias donde se encuentra la interfaz entre el combustible de los alimentos que vienen de nuestro medio ambiente y las demandas de energía de nuestro cuerpo. Y es un metabolismo basado en la combustión de grasa, metabolismo de cetonas, que señala los cambios epigenéticos que maximiza la producción de energía dentro de nuestras mitocondrias y que nos ayuda a sanar.
Yo no puedo creerme cómo mi cuerpo está respondiendo. Creo que soy completamente intolerante a los carbohidratos. He luchado con extrema fatiga/cansancio por tantos años, inclusive con una mejoría del sueño en una habitación oscura, que no puedo decir lo maravilloso que es despertar en la mañana, salir de la cama y no arrastrarme de vuelta, pasando por el día sólo con la voluntad, principalmente. También, problemas intestinales crónicos de hace tiempo se están finalmente resolviendo. Un par de personas en el trabajo han hecho comentarios en el sentido de que soy una "mujer diferente", más tranquila, no más hiperactividad bajo presión, el estrés parece que se resbala por mi espalda. He perdido un poco de peso y, aunque yo no me peso, mi ropa está definitivamente más floja. He tenido la curva en el medio durante tantos años que me había resignado a la lucha de agacharme para ponerme los zapatos! -Bluefyre, 56 años, Estados Unidos. foro Sott.net
Cetosis - una mirada más de cerca

La presencia de cetonas en la sangre y en la orina, una condición conocida como cetosis, siempre ha sido considerada como una situación negativa, relacionada a la inanición. Si bien es cierto que las cetonas se producen durante el ayuno, las cetonas también se producen en tiempos de abundancia, pero no con un montón de carbohidratos, ya que un metabolismo de hidratos de carbono suprime la cetosis. En la ausencia de la mayoría de los carbohidratos en la dieta, las cetonas se formarán de la grasa para abastecer la energía. Esto es cierto incluso si se consumen grandes cantidades de grasas y suficientes proteínas, algo que difícilmente es una inanición.

Como ya hemos visto, una dieta cetogénica ha sido demostrado ser útil en un gran número de enfermedades, especialmente las neurológicas. Estrictamente hablando, una dieta cetogénica es una dieta alta en grasas en el que los carbohidratos o bien se eliminan por completo o casi son eliminados de manera que el cuerpo tiene las fuentes mínimas muy básicas de glucosa. Eso hace que las grasas (ácidos grasos) sean una fuente de combustible energético obligatorio para el cerebro y otros órganos y tejidos. Si tu ingesta de carbohidratos es alta, vas a terminar almacenando tanto la grasa como los carbohidratos en tu tejido adiposo gracias a la hormona insulina. Una dieta cetogénica no es una dieta alta en proteínas, que dicho sea de paso, también puede estimular la insulina. Se trata básicamente de una dieta basada principalmente en alimentos de origen animal y en especial sus grasas.
Recientemente he hecho mi trabajo anual de sangre (colesterol, etc) Durante el examen, el médico me dijo que todo parecía genial! Luego, me animó a seguir en mi gran dieta "baja en grasa, alto contenido de fruta y verduras" que debo estar siguiendo! Me limité a sonreír. La próxima visita le voy a hablar de mi "dieta" real. ja, ja. -1984, Estados Unidos. Foro Sott.net.
Entre los subproductos del metabolismo de la quema de grasa están los llamados cuerpos cetónicos - acetoacetato, β-hidroxibutirato y acetona - que se producen en su mayor parte por el hígado. Cuando nuestros cuerpos están funcionando principalmente en grasas, grandes cantidades de acetil-CoA se producen, que exceden la capacidad del ciclo de Krebs, lo que lleva a la producción de estos tres cuerpos cetónicos dentro de las mitocondrias del hígado. Nuestros niveles de cuerpos cetónicos en la sangre suben y el cerebro fácilmente los usa con fines energéticos. Los cuerpos cetónicos cruzan la barrera hemato-encefálica muy fácilmente. Su solubilidad también los hace fáciles de transportar por la sangre a otros órganos y tejidos. Cuando se utilizan los cuerpos cetónicos como energía, liberan acetil-CoA, que luego va al ciclo de Krebs de nuevo para producir energía.

En los niños que fueron tratados con la dieta cetogénica para el tratamiento de la epilepsia, se vio que se vuelven libres de crisis, incluso mucho después de que terminó la dieta, lo que significa que no sólo la dieta resultó ser de protección, sino que también modificó la actividad de la enfermedad, algo que ningún fármaco ha sido capaz de hacer. [13] En la enfermedad de Alzheimer, mientras los niveles de cuerpos cetónicos aumentan, la memoria mejora. ¡Los cerebros hambrientos de la gente por fin reciben la muy necesaria grasa que tanto necesitan! De hecho, todas y cada una de las enfermedades neurológicas mejoran en la dieta cetogénica.

Los beneficios de una dieta cetogénica se pueden ver tan rápido como en una semana, progresando gradualmente durante un período de 3 semanas. Hay varios cambios en la expresión de los genes que involucran el metabolismo, el crecimiento, el desarrollo y la homeostasis entre otros.

El hipocampo es una región del cerebro que es muy vulnerable al estrés que le hace perder células cerebrales. El hipocampo tiene que ver con la memoria, el aprendizaje y la emoción. Lo que pasa con una dieta cetogénica es que promueve la codificación de genes que crean las mitocondrias en el hipocampo, poniendo a disposición más energía. Una carga mitocondrial más grande y más energía significa más reservas para resistir mucho más estrés. [14]

En algunos modelos animales, hay un aumento del 50% en el número total de mitocondrias en el hipocampo, lo que resulta en más ATP en el cerebro. [15] Otros estudios en animales muestran cómo la comunicación entre las células cerebrales en el hipocampo seguiría siendo constante por un 60% más tiempo al estar expuesto a un estímulo estresante en comparación con sus contrapartes que no tenían una dieta cetogénica. [16] Esto es muy importante, ya que el exceso de estrés puede dañar el hipocampo y su capacidad para recuperar la información, haciéndote "despistado" o con "cerebro disperso", además de afectar la capacidad de la corteza prefrontal de pensar y controlar el comportamiento.

Una dieta cetogénica también aumenta los niveles del neurotransmisor calmante - GABA que a su vez sirve para calmar la sobreexcitación que está en la base de las principales enfermedades neurodegenerativas, sino que también la ansiedad y otros problemas del estado de ánimo. Una dieta cetogénica también incrementa las vías antioxidantes que nivelan la producción excesiva de radicales libres de un ambiente tóxico. También mejora las vías anti-inflamatorias.

La cetosis también limpia nuestras células de proteínas que actúan como "desecho" y que contribuyen al envejecimiento interrumpiendo un buen funcionamiento de la célula. [17] Básicamente hace esto por lo que se conoce como la autofagia que preserva la salud de las células y los tejidos mediante el reemplazo obsoleto y dañado de los componentes celulares con unas nuevas. Esto evita las enfermedades degenerativas, el envejecimiento, el cáncer, y lo protege contra infecciones microbianas. Una dieta cetogénica no sólo te rejuvenece, también hace que una persona sea mucho menos susceptible a los virus y a las infecciones bacterianas. [18] Esto es muy importante debido al número cada vez mayor de extrañas infecciones virales y bacterianas que parece ser que vienen de nuestra atmósfera superior [19] (para más información vea Nueva luz sobre la Peste Negra: la Conexión Viral y Cósmica), o debido a los altos niveles de radiación que crean más cepas patógenas (vea Desintoxícate o muere: terapias naturales de radio-protección para tolerar la contaminación nuclear de Fukushima). De una forma u otra, somos más vulnerables que nunca, debido al estado de nuestras mitocondrias. Pero podemos prepararnos para lo peor con la cetosis.

Autofagia mejorada con las cetonas, es muy importante porque la autofagia puede apuntar los virus y bacterias que crecen dentro de las células que son muy problemáticas. [20] Los virus y las bacterias intracelulares pueden llevar a una disfunción mitocondrial grave y la cetosis sigue siendo por mucho nuestra mejor opción contra ellos.


A Paoli, A Rubini, J S Volek y K A Grimaldi. Más allá de la pérdida de peso: una revisión de los usos terapéuticos de las dietas muy bajas en carbohidratos (cetogénica). European Journal of Clinical Nutrition (2013) 67, 789-796
La producción de cuerpos cetónicos a través del ayuno intermitente y la dieta cetogénica es el tratamiento más prometedor para la disfunción mitocondrial. [21] Los beneficios de longevidad vistos en la investigación de restricción calórica es debido al hecho de que nuestros cuerpos cambian a un metabolismo de quema de grasa dentro de nuestras mitocondrias. Con una dieta cetogénica, entramos en un metabolismo de quema de grasa sin restringir la ingesta calórica.

La cetosis lidia eficazmente con todos los problemas de una dieta rica en carbohidratos - la que es recomendada por la ciencia convencional: ansiedad, antojos, irritabilidad, temblores y problemas de ánimo, entre otros. Es un crimen desalentar el consumo de una dieta rica en grasas teniendo en cuenta que una dieta cetogénica reduce los tumores en modelos animales y humanos, y mejora la capacidad de resistencia de nuestro cerebro contra el estrés y la toxicidad.

Además de aumentar la producción de valium natural de nuestro cuerpo - GABA - el incremento de la producción de acetil-CoA generada a partir de los cuerpos cetónicos también impulsa el ciclo de Krebs para aumentar el NADH (nicotinamida adenina nucleótido reducido) mitocondrial que nuestro cuerpo utiliza en más de 450 reacciones bioquímicas vitales - incluyendo la señalización de la célula y la asistencia en la reparación del ADN en curso. Debido a que el cuerpo cetónico beta-hidroxibutirato es más rico en energía que el piruvato, se produce más ATP. La cetosis también aumenta la producción de importantes antioxidantes que lidian con elementos tóxicos de nuestros entornos, incluyendo el glutatión.

Las mitocondrias del hipocampo de animales alimentados con la dieta cetogénica, también son resistentes al daño del ADNmt y son mucho menos propensos a cometer suicidio celular - apoptosis - en momentos inapropiados.

Como Douglas C. Wallace, PhD, Director del Centro de Medicina Mitocondrial y Epigenómica dice, "la dieta cetogénica puede actuar en múltiples niveles: Puede disminuir la actividad neuronal excitatoria, aumentar la expresión de genes bioenergéticos, aumentar la biogénesis mitocondrial y la producción de energía oxidativa , y aumentar la producción de NADPH mitocondrial, así, disminuyendo el estrés oxidativo mitocondrial ". [21]

La ceto-adaptación resulta en cambios importantes en la forma en que construimos y mantenemos la composición de membranas óptimas ("mem-brain" "mem-brana" [brain en inglés es cerebro]), no sólo debido a las grasas saludables que proveemos a través de la dieta, pero también debido a la menor producción de radicales libres y mediadores inflamatorios, junto con una mayor producción de antioxidantes. Es realmente el estado de equilibrio ideal.

Además, es posible que desees tener en cuenta este extracto de La evolución del cerebro humano: La influencia del agua dulce y los recursos alimenticios marinos [22] [Human Brain Evolution: The Influence of Freshwater and Marine Food Resources]:
Hay dos ventajas clave para tener cuerpos cetónicos como el principal combustible alternativo a la glucosa para el cerebro humano. En primer lugar, los seres humanos suelen tener importantes reservas de grasa corporal, por lo que hay una fuente abundante de ácidos grasos para producir cetonas. En segundo lugar, el uso de cetonas para cubrir parte de las necesidades de energía del cerebro cuando la disponibilidad de alimentos es intermitente deja libre un poco de glucosa para otros usos y reduce en gran medida tanto el riesgo de degradación del músculo perjudicial durante la síntesis de la glucosa, así como la función comprometida de otras células que dependen de la glucosa, es decir, las células rojas de la sangre. Un atributo interesante de la absorción de cetonas por el cerebro es que es de cuatro a cinco veces más rápido en los recién nacidos e infantes que en los adultos. Por lo tanto, en un sentido, el uso eficiente de cetonas por el cerebro infantil significa que podría decirse que tiene una mejor reserva de combustible que el cerebro adulto. Aunque el papel de cetonas como una reserva de combustible es importante, en los niños, son algo más que un combustible de reserva cerebral - también son el principal sustrato para la síntesis de lípidos del cerebro.

He planteado la hipótesis de que la evolución de una mayor capacidad para hacer cetonas coevolucionó con la expansión del cerebro humano. Esta capacidad incrementada está directamente ligada a la evolución de las reservas de ácidos grasos en los almacenes de grasa del cuerpo durante el desarrollo fetal y neonatal. Para expandir tanto el tamaño del cerebro y aumentar su sofisticación tan notablemente, habría requerido un suministro fiable y abundante de energía por un período muy largo de tiempo, probablemente por lo menos un millón, si no dos millones de años. Al principio, y hasta cierto punto, las necesidades energéticas de un cerebro homínido algo grande podría ser provistos por la glucosa y reservas de corto plazo de glucosa como el glucógeno y la síntesis de glucosa a partir de aminoácidos. Como los homínidos comenzaron lentamente a evolucionar con cerebros más grandes después de haber adquirido un suministro de alimentos más seguros y abundantes, una mayor expansión del cerebro hubiera dependido en la evolución significativa de las reservas de grasa y tener acceso rápido y fiable al combustible en los depósitos de grasa. Los depósitos de grasa eran necesarias, pero todavía no eran suficientes sin un aumento coincidente en la capacidad de la cetogénesis. 

Esta combinación única de depósito de combustible excepcional en la grasa corporal, así como una rápida y abundante disponibilidad de cetonas como combustible cerebral que sin problemas podrían sustituir a la glucosa, fue la reserva de combustible clave para la expansión del cerebro homínido, una reserva que, aparentemente, no estaba disponible en otras terrenos - basados en mamíferos, incluidos los primates no humanos.
Es indiscutible que una dieta cetogénica tiene efectos protectores en el cerebro. Con todas las pruebas de su eficacia en la disfunción mitocondrial, se puede aplicar a todos nosotros que vivimos en un entorno altamente estresante y tóxico. Los cuerpos cetónicos están sanando cuerpos que nos ayudaron a evolucionar y hoy en día nuestras mitocondrias siempre están dañadas de una forma u otra ya que las probabilidades de este mundo tóxico están en contra nuestra. Obviamente, va a haber gente con tales ADNmt tan dañados o con mutaciones que nacieron, que no pueden modificar sus sistemas (por ejemplo, defectos en el metabolismo de la L-carnitina), pero incluso en algunos de esos casos, se puede detener o retrasar daño adicional. Nuestros antepasados sanos nunca tuvieron que hacer frente a los niveles de toxicidad que vivimos hoy en día y, sin embargo, comieron de manera óptima. Teniendo en cuenta el tiempo y el entorno actual, lo menos que podemos hacer es comer de manera óptima para nuestra fisiología.

La manera de tener cuerpos cetónicos curativos circulando en el torrente sanguíneo es teniendo una dieta alta en grasas, carbohidratos restringidos y proteínas moderadas. Junto con el ayuno intermitente que aumentará la producción de cuerpos cetónicos, y ejercicio de resistencia que creará mitocondrias con mtDNA saludable, podemos vencer las probabilidades en contra de nosotros.

Lo que se considera hoy en día una "dieta normal" es en realidad una aberración basada en la corrupción de la ciencia que beneficia a las grandes agroindustrias y farmacéuticas [Big Agra y Big Pharma]. Si fueramos atrás en el tiempo a los días antes de que la dieta moderna se convirtiera en la norma por los intereses corporativos y agrícolas, encontraríamos que la cetosis era el estado metabólico normal. El estado metabólico humano de hoy es aberrante. Es hora de cambiar eso.
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Referencias


[1] Un miembro de la investigación del Foro sott.net tiene diabetes tipo 1 y está haciendo la dieta cetogénica. En circunstancias normales, diabéticos (incluidos los de tipo I) reportan resultados sorprendentes en una dieta baja en carbohidratos. Ver Diabetics Solution del Dr. Bernstein por Richard K. Bernstein, MD (Little, Brown and Company: 2007).

[2] Esto varía entre cada persona, pero el rango general es de entre 0 y 70 gramos de hidratos de carbono, además de la ingesta moderada de proteínas, entre 0,8 y 1,5 gramos de proteína por kg de peso corporal ideal. Las mujeres embarazadas y los niños no deben tener su proteína restringida.

[3] Las dietas cetogénicas en el control de las convulsiones y trastornos neurológicos por Eric Kossoff, MD, del Hospital Johns Hopkins, Baltimore, Maryland. The Art and Science of Low Carbohydrate Living [El Arte y Ciencia de vivir con Bajos Carbohidratos]por Jeff S. Volek, PhD, RD y Stephen D. Phinney, MD, PhD. Beyond Obesity, LLC, 2011.

[4] A Paoli, A Rubini, J S Volek y K A Grimaldi. Más allá de la pérdida de peso: una revisión de los usos terapéuticos de las dietas muy bajas en carbohidratos (cetogénica). European Journal of Clinical Nutrition (2013) 67, 789-796

[5] J Rainer Klement, Ulrike Kämmerer. ¿Hay un papel para la restricción de carbohidratos en el tratamiento y prevención del cáncer? Nutr Metab (Lond). 26 de octubre 2011; 8: 75.

[6] Si el código genético es el hardware para la vida, el código epigenético es un software que determina cómo se comporta el hardware.

[7] David N. Ruskin y Susan A. Masino, El sistema nervioso y la desregulación metabólica: Nuevas Evidencias Convergen en la Terapia de Dieta Cetogénica. Front Neurosci. 2012; 6: 33.

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