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viernes, 2 de agosto de 2013

"Los mitos que Monsanto quiere que creamos"



Los activistas no se rinden ante los gigantes transgénicos y, a pesar de que poseen menos recursos, hacen lo posible para llamar la atención sobre el problema de los organismos genéticamente modificados, conocidos también como OGM.

Esta semana ha estado marcada por varias noticias relevantes en el campo de los productos transgénicos. En Francia el Consejo de Estado anuló el decreto que prohibía desde marzo de 2012 cultivar en territorio del país semillas de maíz transgénico de la multinacional estadounidense Monsanto.

La polémica entre los partidarios y los opositores de este tipo de productos no cesa ni en el espacio virtual. Así, esta semana un grupo de empresas biotecnológicas, incluida Monsanto, creó un foro en línea para combatir las crecientes críticas a las que son sometidas por parte de los movimientos sociales que se oponen a los productos modificados genéticamente a causa de sus efectos nocivos.

Daisy Luther, una activista y escritora independiente de EE.UU., ha compilado en su sitio web la lista de los mitos más relevantes sobre los transgénicos que "Monsanto quiere que creamos".


Mito 1: Nadie ha comprobado que los OGM sean nocivos para la salud Los portavoces de Monsanto han afirmado muchas veces que es falso que se haya demostrado que los organismos genéticamente modificados son perjudiciales para la salud.

La realidad: Varios estudios realizados por expertos asocian las dietas basadas en OGM a tumores grotescos, fallos de los órganos, lesiones gástricas, daños hepáticos y renales, reacciones alérgicas severas e incluso con la muerte prematura.


Mito 2: La tecnología empleada para obtener OGM es comparable a los cruces tradicionales para mejorar la resistencia de los cultivos"¿Quiere oír algo interesante? Es posible que todo lo que usted ha comido durante toda la vida fuera genéticamente modificado. Y lo mismo se puede decir de sus padres... y de sus abuelos. Durante más de 10.000 años los seres humanos han criado selectivamente plantas y animales. Las vacas que usted ve en los campos tienen poco parecido con los antiguos uros de los que descienden. Y el maíz que usted come es la versión doméstica de una planta salvaje llamada 'teocinte'", dice la página oficial de Monsanto.

La realidad: "A diferencia de las semillas híbridas, las semillas de los OGM no se crean con métodos naturales de baja tecnología. Las variedades genéticamente modificadas de las semillas se obtienen en un laboratorio con sofisticados métodos de alta tecnología como la manipulación genética. […] Por ejemplo, Monsanto ha cruzado el material genético de una bacteria conocida como 'Bt' ('Bacilo thuringiensis') con el maíz. El objetivo era crear una planta resistente a las plagas. Esto significa que cualquier parásito que intente comer la planta de maíz morirá, ya que el pesticida forma parte de las células de la planta", se explica en un artículo del portal The Food Renegade.


Mito 3: No hay diferencias nutritivas entre los OGM y los alimentos tradicionalesLas empresas de biotecnología insisten en que no hay ninguna diferencia entre los nutrientes que contiene la comida genéticamente modificada y los de los productos orgánicos

La realidad: Un informe publicado en el blog Moms Across America este marzo indica que sí existen diferencias nutricionales entre el maíz transgénico y el orgánico. El informe realizado por la compañía productora de maíz orgánico De Dell, la única de este tipo en Canadá, mostró que no solo los valores nutritivos son diferentes, sino que los niveles de elementos tóxicos también varían.


Mito 4: Los OGM no dañan el medio ambiente Las compañías transgénicas insisten en que el cultivo de organismos genéticamente modificados no es más perjudicial para el medio ambiente que el cultivo de productos orgánicos.

La realidad: Como ejemplo la autora del artículo cita la isla de Molokai, en Hawái, donde la calidad del agua y del aire es deplorable por culpa de una instalación para experimentos de Monsanto de casi 800 hectáreas ubicada en esa zona.

Esta semana 'Süddeutsche Zeitung' ha publicado un artículo que describe cómo los partidarios y exempleados de las compañías transgénicas han declarado una 'ciberguerra' contra los ecoactivistas y los científicos independientes, poniendo como ejemplo la multinacional Monsanto, cuyos empleados a veces ocupaban altos cargos en el Gobierno de EE.UU. y varias instituciones oficiales, y algunos de los cuales tienen estrechos vínculos con el estamento militar e incluso la CIA.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/101889-mitos-monsanto-gmo

lunes, 29 de julio de 2013

La República Unida de la Soja recargada


© Desconocido
En el año 2003, la corporación Syngenta publicó un aviso publicitando sus servicios en los suplementos rurales de los diarios argentinos Clarín y La Nación bautizando con el nombre de "República Unida de la Soja" a los territorios del Cono Sur en los que se sembraba soja -Integrados por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia-. A partir de allí, esta declaración explícita de neocolonialismo quedó como "marca de fábrica" del proyecto que desde las corporaciones se estaba instrumentando.

Durante el año 2012 se produjo en estos países una embestida de las corporaciones del agronegocio sobre los territorios y las instituciones imponiendo nuevos transgénicos, mayores riesgos por aplicación de agrotóxicos y cambios en las políticas que sólo tiene precedentes en la primera imposición de los transgénicos, durante la segunda mitad de los años 90. Esta nueva avanzada corporativa se da en un marco distinto, ya que ahora ocurre con la presencia en toda la región (por lo menos hasta junio del año pasado) de gobiernos "progresistas" críticos del neoliberalismo y que en algunas de sus políticas han comenzado a modificar las políticas neoliberales impuestas en los años 90 con una mayor presencia del Estado regulando la economía y asumiendo un rol activo en aspectos sociales, educativos y sanitarios.

Sin embargo, en términos de modelo agrícola y producción de alimentos no sólo no ha habido en todo este tiempo un cambio de modelo ni una autocrítica a los problemas producidos por la implantación masiva del cultivo de soja transgénica con alto altos niveles de uso de agrotóxicos. Por el contrario, este modelo se ha ido consolidando y es defendido a rajatabla por todos los gobiernos de la región que lo asumen como política de Estado, en todos los casos. Los graves problemas que han surgido o se han agudizado, tales como los impactos de los agrotóxicos, los desplazamientos de campesinos y pueblos originarios, la concentración de la tierra o la pérdida de producciones locales, son considerados "efectos colaterales" y se abordan, cuando la presión social lo consigue, de manera fragmentada y puntual. No incluimos en este análisis a Bolivia, pues si bien la región de la "medialuna", con Santa Cruz de la Sierra a la cabeza, es parte de la "República Unida de la Soja" las posiciones, políticas y debates planteados desde el Gobierno de Evo Morales se diferencian ampliamente del resto de los gobiernos (y esto le vale el enfrentamiento con estos sectores del poder de la medialuna que claramente han planteado su intención separatista).

Ya en otros A Contrapelo 1 2 3 hemos ido denunciando que este avance fue consolidando la imposición del modelo productivo de los agronegocios, y el Cono Sur se ha convertido en la región donde más transgénicos se siembran en el mundo y en la que mayor cantidad de agrotóxicos se aplican per cápita a nivel global. En este A Contrapelo intentaremos brindar algunas luces que ayuden a comprender cómo se está produciendo este avance y sus consecuencias a nivel de las comunidades campesinas y la sociedad en general.

Los impactos del "modelo" no reconocen fronteras entre el campo y la ciudad y se sienten profundamente en ambos espacios: las poblaciones fumigadas en los territorios rurales y en las zonas periféricas de las ciudades, las y los campesinas/os desplazadas que día a día migran para engrosar los cordones de pobreza de las grandes urbes, las economías regionales destrozadas con su correlato de los altos precios de los alimentos en las ciudades, los alimentos contaminados enfermando a unos y a otros. En fin, una catástrofe socio-ambiental que hace agua por todas partes y que ya no permite "mirar para otro lado".

Los responsables de esta cadena destructiva son un puñado y tienen nombre y apellido: Monsanto y algunas corporaciones biotecnológicas más a la cabeza (Syngenta, Bayer); terratenientes y pooles de siembra que controlan millones de hectáreas (Los Grobo, CRESUD, El Tejar, Maggi son algunos de los principales); Cargill, ADM y Bunge transportando los granos al otro lado del mundo. Y, por supuesto, los gobiernos de cada uno de los países que apoyan de manera entusiasta este modelo. A ellos se suman un extenso número de empresas que aprovechan el "derrame" y proveen servicios, maquinaria agrícola, fumigaciones, insumos, etc.

En números concretos, esta región cubre en la actualidad una superficie de más de 46 millones de hectáreas de monocultivo de soja transgénica, fumigadas con más de 600 millones de litros de glifosato y provoca una deforestación de -como mínimo- 500 mil hectáreas por año.

© Friends for Earth
Quema de un bosque cerca de Mariscal Estagarribia , en la región de Boquerón de Paraguay. La agricultura industrial en esta región tan seca está volviendo tierra de cultivo magro este vasto bosque.
Si bien las consecuencias de este modelo se expresan a nivel regional de manera contundente e interconectada, intentaremos diseccionar sus impactos para analizarlos de manera más profunda. El telón de fondo del golpe de Estado en el Paraguay resulta insoslayable, pues es allí donde los poderes fácticos han actuado de manera más brutal y explícita. Sin embargo, su carácter ejemplificador es válido para toda la región y sin duda ha intentado marcar un rumbo y un límite a los gobiernos de la región.

Repasemos un decálogo (con complementos) de los resultados concretos e indiscutibles de esta última embestida del agronegocio.

El agronegocio mata

Este hecho se ha expresado de manera continua durante estos últimos años y, tal como lo hemos expresado, fue en Paraguay donde más duramente se han sentido sus impactos. Quizás podamos ubicar el pico de violencia en la matanza de Curuguaty, perpetrada el 15 de junio del 2012 en donde - y como resultado de tensiones y represión estatal y paraestatal- murieron once campesinos y seis policías. La matanza fue utilizada para emprender el juicio político y dar el golpe institucional que terminó con la gestión del presidente Lugo.

Previo al Golpe, y más aun posteriormente, se desencadenó una ola represiva sobre los dirigentes campesinos que -en la nueva etapa- se comenzó a expresar bajo la forma de asesinatos selectivos que cobraron la vida de los líderes campesinos Sixto Pérez, Vidal Vega y Benjamín Lezcano, acribillados en un lapso de 8 meses de gobierno de Federico Franco.4 La CONAMURI (Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas) ha dicho que en el caso del asesinato de Benjamín Lezcano se observa "el mismo modus operandi que se practicó en los casos de Sixto Pérez - el 1°de septiembre pasado, en Puentesiño (Dpto. Concepción) - y de Vidal Vega - el 1°de diciembre último, en Curuguaty (Dpto. Canindeyú). El objetivo, igualmente, parece ser común: descabezar las organizaciones campesinas".5

En Argentina, durante los últimos tres años se produjeron en Santiago del Estero tres asesinatos de campesinos ligados directamente al avance del modelo sojero (Sandra Ely Juárez, Cristian Ferreyra y Miguel Galván) y en la provincias de Formosa y Salta el hostigamiento a las comunidades es permanente y sostenido.6

En Brasil, también el movimiento campesino y especialmente el MST (Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra) han sufrido la violencia del agronegocio y recientemente la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) divulgó un informe preliminar de la violencia en 2012 contabilizando 36 muertes motivadas por conflictos agrarios.7 Durante el año 2013 ya son tres los dirigentes del MST que han sido asesinados (Cícero Guedes dos Santos, Regina dos Santos Pinho y Fabio dos Santos Silva).

Todo esto se da en el marco de una avanzada de la criminalización de las luchas sociales que no sólo se expresa en la persecución y estigmatización de los movimientos sino también en forma concreta en la avanzada de leyes represivas. El caso de la aprobación de la Ley antiterrorista en Argentina en diciembre del 2011 se suma a las leyes ya existentes en varios de los países de la región.

El agronegocio contamina

© Grain
Marcha de protesta en Buenos Aires por el asesinato de Cristian Ferreyra, noviembre del 2011
Una de las grandes mentiras que desde las corporaciones, los medios masivos y un sector de la academia se utilizó para justificar la introducción de las semillas transgénicas, fue que las mismas ayudarían a emplear menos agrotóxicos en la agricultura. Tal como muchas organizaciones lo anunciaron durante las últimas dos décadas, la realidad ha marcado absolutamente lo contrario y hoy en día el incremento del uso de agrotóxicos es cada vez más alarmante y sus impactos en toda la región son cada vez más difíciles de ocultar.

Todo esto no puede extrañarnos si asumimos el hecho evidente de que quienes impulsan las semillas transgénicas son las corporaciones dedicadas a la venta de agrotóxicos, con Monsanto a la cabeza, y que las semillas transgénicas que más se cultivan tienen como característica diferencial la resistencia a herbicidas.

Brasil está al frente de las estadísticas convirtiéndose desde el año 2008 en el mayor consumidor per capita de agrotóxicos del mundo y responsable del 20 % de todos los agrotóxicos usados en el planeta; con un consumo per cápita de 5,2 litros de agrotóxicos cada año.8 9. La escalofriante cifra de 853 millones de litros de agrotóxicos empleados durante el año 2011, con un crecimiento del mercado brasileño del 190 % en la última década, es más que elocuente. El 55 % de este consumo de agrotóxicos se empleó en cultivos de soja y maíz, siendo la soja responsable del 40% del consumo total.10 Solamente el glifosato representa cerca del 40% del consumo de agrotóxicos en Brasil.

Argentina no se ha quedado atrás. Durante el año 2011 se aplicaron 238 millones de litros de glifosato que implican un incremento del 1190 % con respecto a la cantidad utilizada en el año 1996, año en que se introdujo la soja transgénica resistente al glifosato en el país.11

En Paraguay, que es el sexto productor mundial de soja transgénica, el uso de glifosato en las cifras del año 2007 significó la aplicación de más de 13 millones de litros de este agrotóxico.12

En Uruguay, también de la mano del avance de la soja transgénica las cifras llegan a un mínimo en el año 2010 de más de 12 millones de litros.13 Es justamente en Uruguay donde en la actualidad, y a raíz de la contaminación del agua en la ciudad de Montevideo, la población urbana está comenzando a reaccionar con alarma frente a la falta de disponibilidad de agua potable para el consumo.

© Glyn Thomas / Friends of the Earth
Silvino Talavera, de once años, hijo de Petrona Villasboa, murió a consecuencia deque resultó rociado con plaguicidas durante una fumigación, mientras transitaba en bicicleta por un camino que conecta dos campos de soja [soya], a 80 metros de su casa en Pirapey, Itapúa, Paraguay.
El balance regional nos permite suponer un mínimo de aplicación de más de 600 millones de litros de glifosato, cifra escalofriante y que tiene su correlato en las innumerables denuncias que se producen cada día por los daños ya mencionados a la salud, a los ecosistemas, a la agricultura y a las comunidades que semejante baño de agrotóxicos produce.

El glifosato, ampliamente promocionado por su "baja toxicidad" por Monsanto, está siendo cuestionado por múltiples motivos entre los cuales debemos destacar:

- El impacto en las comunidades ya es imposible de ocultar y son miles las personas que desde los "pueblos fumigados" denuncian los problemas de salud que sufren por su aplicación: nacimientos con malformaciones en aumento, intoxicaciones agudas fatales, problemas respiratorios, enfermedades neurológicas, aumento de los casos de cáncer, abortos, enfermedades de la piel, etc.

- Las investigaciones científicas independientes confirman esta grave problemática y los estudios que vinculan al glifosato con desarrollo de tumores y malformaciones en el desarrollo de embriones han sido publicadas en los últimos años en las más prestigiosas revistas científicas.

- Los efectos sobre la salud de los "coadyuvantes" usados en la preparación del Roundup, principalmente el surfactante Poea(polioxietilamina), también están demostrados y se lo asocia con daño gastrointestinal y al sistema nervioso central, problemas respiratorios y destrucción de glóbulos rojos en humanos.

- Los daños ambientales del glifosato también se encuentran ampliamente confirmados en la realidad de los territorios y en las investigaciones realizadas: su vínculo con la destrucción de biodiversidad es innegable al mismo tiempo que su efecto tóxico sobre anfibios está demostrado y publicado.

Pero tan grave como estas cifras, son las del incremento del uso de otros agrotóxicos que se emplean asociados al glifosato o para compensar su falta de acción frente al surgimiento inevitable de malezas resistentes. Así es como el empleo del paraquat ha crecido llegando a utilizarse 1,2 millones de litros en Argentina y 3,32 millones en los cinco países productores de soja. Es importante recordar que el paraquat está vinculado a desórdenes neurológicos y por esta razón fue prohibido en 13 países de la Unión Europea en el año 2003.14

Sin lugar a dudas, el empleo de agrotóxicos es otra de las formas que tiene el agronegocio de matar.

El agronegocio impone los transgénicos

La introducción de nuevos transgénicos ligados al uso de nuevos agrotóxicos es parte de la estrategia de las corporaciones, y ha estado a la orden del día durante el año 2012.

El anuncio oficial de la presidenta argentina Cristina Fernández en el Council of Americas el 15 de junio del 2012 sobre las nuevas inversiones de Monsanto en Argentina preanunció lo que sería durante el resto de año una catarata de proyectos, anuncios e intentos de modificación de la legislación que marcó la agenda oficial y corporativa durante los meses siguientes.

Así fue que en agosto del 2012 el Ministro de Agricultura Norberto Yahuar anunció junto a ejecutivos de Monsanto la aprobación de la nueva soja rr2 "Intacta", que trae como novedad la acumulación de la resistencia al glifosato con la producción de la toxina Bt. O sea que la única novedad es la conjunción de las dos únicas características que la industria biotecnológica logró poner en el mercado en 20 años de existencia.

Pero además de este anuncio existen aprobaciones y ensayos de campo de otros transgénicos, entre los que destacan los de soja y maíz resistentes a nuevos herbicidas, entre ellos el glufosinato y el 2,4 D. Andrés Carrasco, investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) de Argentina planteaba hace pocos meses con claridad la problemática: "hay un aspecto interesante a considerar en lo inmediato en la Argentina, es que 5 de esos 10 eventos transgénicos aprobados, 3 de maíz y 2 de soja, combinan la resistencia al glifosato con otra al glufosinato de amonio (un bloqueante de la síntesis del aminoácido glutamina) para reforzar los efectos de aquel. La necesidad de asociar en las nuevas semillas el glifosato con el glufosinato, da cuenta de las inconsistencias de la tecnología de los transgénicos tanto en su construcción como en su comportamiento en el tiempo. Sin embargo, se sigue huyendo hacia delante intentando remediar las debilidades conceptuales de la tecnología transgénica, con soluciones que tienden a ser cada vez más peligrosas".15

En Paraguay, a pocos meses del golpe institucional, el Ministerio de Agricultura aprobó el maíz transgénico que venía siendo resistido por las autoridades del gobierno depuesto y que enfrenta un rechazo explícito y contundente por parte de las organizaciones campesinas, debido a la amenaza que representa para las muchas variedades locales de maíz cultivadas por pueblos indígenas y campesinos. Así fue como en octubre del 2012 se aprobaron cuatro variedades de maíz transgénico de Monsanto, Dow, Agrotec y Syngenta.16 Ya en el mes de agosto el presidente de facto Franco había autorizado por decreto la importación de semillas de algodón Bt-rr, probando claramente para quién gobernaba.

En Brasil la escalada comenzó a fines del año 2011 cuando se anunció la aprobación por parte de la CTNBio (Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad) del primer frijol transgénico comercial "íntegramente desarrollado en Brasil" y resistente al mosaico dorado del frijol. Este evento, por ser desarrollado por una institución pública como el Embrapa y por poseer características distintas a los transgénicos más difundidos (Bt y rr) fue utilizado como bandera pro transgénica destacando su importancia "social y alimenticia".17 Sin embargo, su aprobación ha sido fuertemente cuestionada por funcionarios públicos, la comunidad científica y la sociedad civil. Así es que Renato Maluf, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea), cuestiona su rápida liberación en respeto al principio de la precaución. "Creemos que es una temeridad la prisa por liberar un producto que consumirá toda la población y sobre el cual no tenemos certeza de seguridad alimenticia y nutricional", lamentó. Mientras tanto, Ana Carolina Brolo, asesora jurídica de la organización humanitaria Tierra de Derechos, coincidió con Maluf al indicar que "fue una aprobación comercial que tuvo como característica la falta de respeto a la legislación nacional e internacional de bioseguridad".18

El balance general es que la avalancha de nuevos transgénicos se ha intensificado y en la mayor parte de los casos la misma implica su cultivo ligado a agrotóxicos, en algunos casos los mismos que ya se están utilizando (glifosato fundamentalmente) y, en otros, la introducción de nuevos herbicidas aún más tóxicos y peligrosos (dicamba, glufosinato, 2,4 D). En Brasil el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), integrante de la Vía Campesina, denunció en abril del 2012 la pronta aprobación de semillas transgénicas de soja y maíz resistentes al herbicida 2,4 D.19 Estas mismas semillas ya se encuentran en etapa de experimentación a campo en Argentina.

El agronegocio se propone controlar de manera absoluta las semillas

La imposición de nuevas leyes de semillas también ha estado a la orden del día en toda América Latina, pero tuvo en Argentina, y con una ligazón directa al acuerdo con Monsanto antes mencionado, uno de los focos de acción más visibles y activos. El mismo día del anuncio de la aprobación de la soja rr2 "intacta" el Ministro de Agricultura anunció el envío de un Proyecto de Ley de Semillas para que fuera tratado en el Congreso antes de fines del 2012.

El proyecto nunca se hizo oficialmente público, ni se sometió a un debate amplio, si no que fue discutido a puertas cerradas dentro del Ministerio de Agricultura por una parte de los sectores del agronegocio argentino. Sin embargo, su contenido trascendió las fronteras del Ministerio y su análisis permitió confirmar lo que ya se podía presumir luego del anuncio oficial: la nueva Ley busca subordinar la política nacional de semillas a las exigencias de la UPOV y las transnacionales.

El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) denunció que "La ley propuesta no protege los conocimientos ni la biodiversidad, sólo fomenta la privatización y protege la propiedad sobre lo que es un patrimonio colectivo de los pueblos, especialmente de las comunidades campesinas y los pueblos indígenas; abre las puertas para que se profundice la expropiación y privatización de la biodiversidad agrícola y silvestre de Argentina; ilegaliza o restringe gravemente prácticas que han estado en vigencia desde los inicios de la agricultura, como es el seleccionar, mejorar, obtener, guardar, multiplicar e intercambiar semilla libremente a partir de la cosecha anterior; fortalece las condiciones para que se profundice la introducción de nuevos cultivos transgénicos y su expansión, al otorgar propiedad sobre variedades sin exigir prueba efectiva de mejoramiento y en base a la simple expresión de un carácter y otorga a las empresas semilleras el poder de policía, ya que deja en sus manos el asegurar que las disposiciones de la ley se observen adecuadamente".20

La movilización de diversos sectores logró que se postergara su presentación y debate en el Congreso Nacional; pero la amenaza de su imposición permanece latente.

Es muy claro que controlar este primer eslabón de la agricultura es uno de los objetivos principales de las corporaciones para de esta manera poder tener control sobre todo el sistema agroalimentario y garantizarse así un monopolio sin fisuras. Y también es claro que este control impacta de manera directa sobre los pueblos, impidiendo el ejercicio de la soberanía alimentaria y condenando al hambre a millones.

El agronegocio destruye los bosques

La deforestación en toda la región ha cobrado una escala dramática y aún con medidas que intentan detenerla (como la Ley de Bosques en Argentina o las regulaciones que se generan en Brasil) la misma no sólo no se ha detenido sino que durante estos últimos años se ha intensificado, teniendo como principal detonante el avance de la frontera agrícola (o el desplazamiento de la frontera ganadera como consecuencia de lo anterior).

Un vez más, Brasil encabeza las posiciones con 28 millones de hectáreas de pérdida neta de bosques para el período 2000-2010 21 con una desaparición de 641.800 hectáreas de bosques amazónicos entre agosto del 2010 y julio del 2011 22 festejada como un gran triunfo por las autoridades nacionales.

Las cifras para Argentina nos dicen que "entre 2004 y 2012 las topadoras arrasaron 2.501.912 hectáreas, el equivalente a 124 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. Otra forma de decir lo mismo: en Argentina se arrasan 36 canchas de fútbol por hora. Los datos surgen del cruce de relevamientos oficiales y de oenegés. El último informe de la Secretaría de Ambiente de la Nación relevó el período 2006/2011 y contabilizó que se arrasaron 1.779.360 hectáreas de monte nativo".23

En Paraguay la situación es quizás una de las más graves en términos de porcentaje de deforestación: por un lado, la deforestación histórica en la región oriental que significó que entre 1945 y 1997 se perdiera el 76.3% de la cobertura boscosa original por su conversión a tierras para la producción agropecuaria.24 Y por otro, la actual deforestación en le región occidental (bosque chaqueño) donde el año 2011 culminó con una pérdida de 286.742 hectáreas de bosques, lo que superó en un 23% a la cifra de 232.000 hectáreas deforestadas durante 2010.25

Una mirada global a esta tragedia nos permite cobrar mejor dimensión de los que está ocurriendo: un estudio publicado por la FAO en el año 2011 26 señala que el promedio anual de pérdida neta de bosque en el período 1990 y 2005 es de cerca de 5 millones de hectáreas (en el mundo), de los cuales 4 millones se encuentran en Sudamérica.

Aquí también el agronegocio vuelve a matar: a los ecosistemas únicos de la región y a todos los pueblos que durante milenios han vivido, crecido y convivido con los bosques, cuidándolos y alimentándolos.

El agronegocio concentra la tierra en pocas manos

La concentración de la tierra es otro de los fenómenos que ha caracterizado los últimos años de implantación de la soja transgénica en todo el Cono Sur. Países en los que ya la concentración de la tierra era enorme vieron durante estos años como esa concentración se profundizaba y se reducía el número de manos que la controlaban.

© Glyn Thomas / Friends of the Earth
Caseríos precarios a la orilla de la carretera, ocupados por gente expulsada de su tierra por los monocultivos de soya en el Alto Paraná, Paraguay.
Fue también Paraguay, uno de los países con peor distribución de la tierra en América Latina, donde el impacto se hizo sentir más y hoy ostenta la escalofriante cifra de un 2 % de los productores controlando el 85 % de la superficie agrícola. Esta situación se agrava aún más cuando desde los países vecinos - fundamentalmente Brasil, pero también Argentina- se está produciendo una embestida sobre sus territorios para avanzar con el cultivo de soja transgénica.

Veamos algunas de las cifras en cada uno de los países 27 :

- En Paraguay, en el 2005, el 4% de los productores de soja manejaron el 60% del total de la superficie con este cultivo.

- En Brasil, en el 2006, el 5% de los productores de soja manejaron el 59% del total del área dedicada a ese cultivo.

- En Argentina, en el 2010, más del 50 % de la producción de soja estuvo controlada por el 3% del total de productores, a través de extensiones de más de 5.000 hectáreas.

- En Uruguay, en 2010, el 26% de productores controló el 85% del total de tierras con soja. En ese mismo año, el 1% del total de los productores tuvieron a su cargo el 35% de la superficie cultivada con soja.

El modelo impuesto ha significado una profunda transformación en la forma en que se produce la concentración de la tierra ya que en la actualidad y en su mayor parte la misma no es adquirida si no arrendada por los grandes productores. Por otro lado, los productores ya no son personas físicas identificables sino pooles de siembra alimentados en su mayor parte por grupos de inversión especulativos.

Las consecuencias para las comunidades locales, campesinos y pueblos indígenas son siempre las mismas: la expulsión de sus territorios, en muchísimos casos a través del uso directo de la violencia, como ya hemos compartido analizando otras facetas de este modelo.

Si bien las cifras de los expulsados son difíciles de evaluar porque no existen estadísticas certeras para cada país y mucho menos a nivel regional, algunos investigadores han encontrado, por ejemplo, que en Paraguay el avance de la soja llevaría a una cantidad de familias campesinas expulsadas que alcanzaría el número de 143 mil, más de la mitad de las 280 mil fincas con menos de 20 hectáreas registradas en el censo agropecuario de 1991 28 como consecuencia del avance de las soja para alcanzar las 4 millones de hectáreas que el agronegocio se propone. Para Argentina este modelo ha generado un éxodo rural sin precedentes que para el año 2007 ya suponía la expulsión de más de 200.000 agricultores y trabajadores rurales con sus familias del agro argentino (26). En Brasil, desde la década de los años setenta del siglo XX la producción de soja ha desplazado a 2,5 millones de personas en el estado de Paraná y a 300.000 en el de Río Grande do Sul.29

El agronegocio busca consolidarse como dictador en la República Unida de la Soja

El golpe institucional en Paraguay demuestra cómo el agronegocio, con las corporaciones actuando junto a los terratenientes y cómplices a nivel nacional, no se detiene frente a los avances y los límites, que aun tímidamente, intentan instrumentar algunos gobiernos.

En Paraguay el gobierno del presidente Lugo, aún con minoría parlamentaria, intentó desde algunas áreas de gobierno (Ministerio de Salud, Ministerio de Medio Ambiente, Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas - Senave) poner límites a algunas cuestiones graves como lo son los impactos de las fumigaciones y la aprobación de nuevos transgénicos, en especial el maíz rr y el algodón Bt. También estableció un diálogo con las organizaciones campesinas en la búsqueda de frenar la histórica violencia existente en el campo fruto de la tremenda concentración de la tierra que existe en el país.

Los poderosos sectores del agronegocio agrupados en la UGP (Unión de Gremios de la Producción), que cuenta con el apoyo de corporaciones como Monsanto y Cargill, desató una guerra contra las autoridades responsables de estas áreas, pidiendo su cabeza y amenazando y ejecutando acciones públicas en ese sentido.

La matanza de Curuguaty fue la excusa que encontraron para derrocar -de la mano de sus aliados parlamentarios- al presidente Lugo en menos de dos horas de sesión y así imponer sus intereses en todos los ámbitos.

Así fue como junto con el presidente Lugo salieron todos los funcionarios comprometidos con estos procesos de cambio y rápidamente se impusieron las medidas que el agronegocio pretendía: fin a los límites a las fumigaciones, aprobación de nuevos transgénicos, promesas de cambio en la Ley de Semillas, etc.

La reciente elección que consagró al empresario Horacio Cartés como nuevo presidente llevando nuevamente al gobierno al partido Colorado fue el último paso para consagrar la impunidad y el poder ilimitado del agronegocio.

Sin embargo, en el resto de los países de la región la situación - si bien no presenta la cruda realidad de Paraguay- también es evidente la manera en que el agronegocio establece las políticas públicas en las cuestiones referidas al agro y la alimentación e interfiere en cualquier intento de modificación de las mismas desde otras perspectivas diferentes a las de sus intereses corporativos.

Todo esto confirma algo que a nivel global se está haciendo evidente y que se denuncia en todo el mundo: la democracia es incompatible con el dominio del control corporativo y es necesario desmantelar sus estructuras para poder pensar y avanzar en cualquier proceso de democratización que privilegie el bien común.

El agronegocio somete y coloniza a las instituciones de investigación y que regulan la ciencia y tecnología en cada país.

Las universidades e institutos de investigación de toda la región, salvo honrosas excepciones, se encuentran colonizadas por el poder y los fondos de las corporaciones del agronegocio que las utilizan como engranaje para imponer sus transgénicos y sus modelos de producción industrializados.

Durante el año 2012 cobró estado público y fue denunciado por la sociedad civil el acuerdo de Monsanto con el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) en Uruguay para incluir en el germoplasma de soja local que maneja el instituto transgenes propiedad de la empresa.30La firma del acuerdo fue cuestionada por la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), la gremial que agrupa y representa a los productores familiares en la Junta Directiva del INIA y por diversas organizaciones de la sociedad civil, entre ellas REDES-Amigos de la Tierra. El convenio, no accesible al público, suscitó un pedido de informes por parte de legisladores del Frente Amplio (FA).

También con posterioridad al golpe en Paraguay, el nuevo ministro de Agricultura y Ganadería del país guaraní, Enzo Cardozo anunció que "Paraguay va a producir su propia semilla transgénica que va a estar a disposición de todos los productores". La producción estaría a cargo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agropecuaria (IPTA), que recibiría "transferencia tecnológica" de Monsanto, para la cual el gobierno comandado por el presidente de facto Federico Franco pagaría un monto a convenirse.31

Pero Monsanto ya posee acuerdos de "cooperación" con instituciones públicas en Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil desde mucho antes de esta última avanzada y las utiliza como mano de obra barata para sus investigaciones y como cadena directa para realizar la "extensión rural" de sus transgénicos. De la misma manera muchos de los funcionarios políticos actúan como brazo ideológico de las corporaciones en sus intentos de imponerse, siendo un caso paradigmático el del Ministro argentino de Ciencia y Tecnología Lino Barañao, que no pierde ocasión para ejercer su descarado lobby pro-transgénico.

El agronegocio es una forma más de extractivismo que está saqueando los territorios

La agricultura industrial es una actividad extractivista porque sus principios se basan en considerar a los suelos un sustrato inerte del que se extraen nutrientes (proteínas y minerales) sobre la base de la utilización de tecnología y productos químicos sin respetar a los suelos como organismos vivos ni reponer los nutrientes extraídos de forma natural.

Este extractivismo se expresa de manera brutal con el cultivo de soja transgénica pues ni el discurso de la "siembra directa" puede encubrir la cruda realidad de que la soja no devuelve ni remotamente la cantidad de nutrientes que extrae a los suelos, ni puede la siembra directa sostener la estructura y capacidad de retención de agua de los mismos.

Ya en otros documentos hemos compartido la forma en que en Argentina se están degradando los suelos y se están extrayendo millones de toneladas de nutrientes y miles de millones de litros de agua.32

Veamos algunas de las cifras concretas solamente para Argentina (los valores no están disponibles para los otros países):

El monocultivo de soja repetido año tras año en los campos produce una intensa degradación de los suelos con una pérdida de entre 19 y 30 toneladas de suelo en función del manejo, la pendiente del suelo o el clima.

La soja produjo durante la temporada 2006/2007 (con una producción de 47.380.222 toneladas) una extracción neta de:

- 1.148.970,39 toneladas de nitrógeno,

- 255.853,20 toneladas de fósforo,

- 795.987,73 toneladas de potasio,

- 123.188,58 toneladas de calcio,

- 132.664,62 toneladas de azufre y

- 331,66 toneladas de boro.

También cada cosecha de soja que se exporta se lleva 42 mil quinientos millones de metros cúbicos de agua por año (datos de la temporada 2004/2005).

El agronegocio actúa en complicidad con los grandes medios masivos de comunicación

Todo este proceso de imposición cuenta en toda la región con un aliado poderoso: los medios de comunicación corporativos y dominantes que actúan como brazo comunicacional incondicional del agronegocio (la única condición son la millonarias publicidades con que se llenan páginas y horas de radio y televisión).

Los mecanismos con los que funciona esta alianza se reducen a algunos lineamientos básicos que podemos resumir en:

- La ponderación absoluta de la agroindustria como panacea para la producción de alimentos creando una ligazón absoluta con el "progreso", el "desarrollo" y el bienestar de la sociedad.

- La cooptación del discurso del desarrollo sustentable para convertir, desde la propaganda, en "sustentable" cualquier iniciativa desde miradas parciales y fragmentarias.

- La negación absoluta de todo debate o información sobre las luchas sociales de resistencia, los debates científicos o económicos o los impactos en las comunidades y en el ambiente.

- La estigmatización y criminalización de los movimientos y organizaciones sociales mostrándolos como "subversivos", violentos, antisociales o "atados al pasado".

Quizás uno de los países donde esta alianza es más evidente es en Paraguay, donde la mencionada UGP está vinculada al Grupo Zuccolillo, dueño del poderoso diario ABC Color que fue uno de los medios desde donde se montó la campaña golpista contra Lugo. Zuccolillo es además presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP.33

Y por si esto fuera poco: el agronegocio cambia el clima

El vínculo entre la Crisis Climática que estamos sufriendo a nivel global y la agricultura industrial se halla ampliamente demostrado y presenta cifras alarmantes: como mínimo, entre el 44 y el 57 % de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) se deben a la cadena de producción agroindustrial en sus distintas etapas.

Es evidente que un territorio donde la agricultura industrial se ha impuesto de manera brutal tiene que ser uno de los principales contribuyentes a esta crisis global. Pero también resulta evidente en toda la región que la conjunción de los problemas globales con aquellos regionales tal como la deforestación están trayendo consecuencias gravísimas, que se sufren en las zonas rurales con extensos periodos de sequía y ciclos de inundaciones, y en las ciudades con lluvias, fenómenos climáticos extremos e inundaciones para los cuales no existe infraestructura capaz de contener y cuyas principales víctimas son justamente los expulsados del campo.

Consideraciones finales

Esta dramática realidad encuentra en toda la región una amplia y articulada movilización que está enfrentando el despojo desde la resistencia local, la movilización, la denuncia pública, la construcción de alternativas y la lucha en todos los frentes posibles que van desde las vías legales hasta la desobediencia civil y la recuperación de territorios por parte de las comunidades despojadas.

Si bien es cierto que existe aún una gran fragmentación de las luchas sociales, también es una realidad que ninguna de ellas se queda en el análisis, en la mera lucha puntual, sino que se está construyendo una mirada integral que pone a la soberanía alimentaria en el centro de las luchas y a la autonomía y el bien común como horizontes.

Esperamos que este A Contrapelo sume una semilla a los nuevos cultivos y culturas que en el Cono Sur están germinando.

Notas

1"¿Las corporaciones del agronegocio gobiernan en América Latina?, GRAIN, 25 de junio de 2007

2"¿Monsanto prepara el desembarco final sobre las semillas en América Latina?", GRAIN, 27 de abril de 2007

3"Monsanto y las regalías semilleras en Argentina", GRAIN, 8 de octubre de 2004

4"El asesinato selectivo de líderes campesinos, una práctica más frecuente", BASE-IS, 15 de marzo de 2013

5"Plan de exterminio", Reportaje a Magui Balbuena de CONAMURI por Radio Mundo Real, 23 de febrero de 2013

6"El árbol y el bosque", Biodiversidadla, 10 de abril de 2013

7"Un militante del MST es asesinado", MARCHA, 3 de abril de 2013

8"A luta constante contra os agrotoxicos", Brasil de Fato, 11 de enero de 2013

9"Especial sobre agrotoxicos", Brasil de Fato, junio 2012

10"Agrotóxicos, segurança alimentar e nutricional e saúde", Associação Brasileira de Saúde Coletiva, 2012

11"Producción de soya en el Cono Sur de las Américas", GENOK, 31 de julio de 2012

12"Alimento sano, pueblo soberano", CONAMURI, noviembre del 2011

13 Ibid. 11

14 Ibid. 11

15Un nuevo veneno, el glufosinato, lettro de Andrés Carrasco, Biodiversidadla, 31 de agosto de 2013

16Aprobado el uso de 4 tipos de semillas transgénicas de maiz, Paraguay.com, 25 de octubre de 2012

17"Aprueban la producción y comercialización del primer transgénico brasileño", Agro Noticias FAO, 16 de septiembre de 2011

18"Fríjol transgénico desata polémica alimentaria", IPS, 30 de septiembre de 2011

19"Brasil: MPA denuncia próxima aprobación de transgénicos resistentes al 2,4-D", Vía Campesina , 24 de abril de 2012

20"¡NO a la privatización de las semillas en Argentina!", MNCI - CLOC-VC Argentina - GRAIN - AT - ACBIO, 2 de octubre de 2012

21"¿Tiene sentido declarar un Día Internacional de los Bosques?", Boletín N° 188 del WRM, 3 de abril de 2013

22"Deforestación en Amazonia cayó a mínimo histórico", Hoy, 5 de junio de 2013

23"El árbol y el bosque", Mu 63, 15 de marzo de 2013

24"Paraguay: cómo se pierde el 90% de los bosques de un país, Vanessa Sánchez, Soitu.es, 11 de agosto de 2008

25"Continúa sin pausa la deforestación en el Chaco paraguayo", EA , 20 de febrero de 2012

26"Sudamérica, la peor en deforestación a nivel mundial", BBC Mundo, 30 de noviembre de 2011

27 Ibid. 11

28"Los refugiados modelo agroexportador", Javiera Rulli, Repúblicas Unidas de la Soja, GRR, 2007

29"Una reflexión sobre la reciente expansión del cultivo de la soja en América Latina", Segrelles Serrano, José Antonio, Grupo Interdisciplinario de Estudios Críticos y de América Latina, 25 de junio de 2007

30"Una reflexión sobre la reciente expansión del cultivo de la soja en América Latina", Segrelles Serrano, José Antonio, Grupo Interdisciplinario de Estudios Críticos y de América Latina, 25 de junio de 2007

31"La espada de Monsanto sobre América Latina", Marcha, 4 de octubre de 2012

32"Extractivismo y agricultura industrial o como convertir suelos fértiles en territorios mineros", GRAIN, Revista Biodiversidad, sustento y culturas N° 75, enero 2012

33 Ibid. 31

jueves, 27 de junio de 2013

¿Por qué Monsanto es la pero compañía sobre la faz de la Tierra?


© Desconocido
La mayoría de las personas saben de las atrocidades anti-natura que Monsanto ha cometido, pero para los que no, aquí una lista de ellas.

¿Qué hace Monsanto? Monsanto es una de las multinacionales que abarca el mercado alimenticio, usa una serie de semillas transgénicas para sus cultivos y también abarca el mercado global de pesticidas. Monsanto ha sido criticado también por limitar la variedad de semillas, y por lo tanto cultivos en el mercado, más lamentablemente ninguno de estos ejemplos no se compara a otras de las acciones y creaciones en las que ha estado involucrada la multinacional:

1. Monsanto estuvo involucrada en la creación de la primera bomba nuclear en la Segunda Guerra Mundial y operó una planta nuclear en la década de los ochenta para el gobierno estadounidense.

2. En 1944 Monsanto inició con la creación de DDT, un pesticida que después se prohibió en Hungría en 1968, Noruega y Suecia en 1970, Estados Unidos en 1972. Durante la Convención de Estocolmo en el 2004 se prohibió su uso general, ya que se acumula en tejidos grasos y en la leche y causa daños irreparables en los riñones e hígado.

3. Durante la Guerra de Vietnam, Monsanto fue una de las 7 compañías que le dieron Agente Naranja al gobierno de Estados Unidos(sin embargo su fórmula era cien veces más fuerte que las demás) como parte de su programa de Guerra Química. El gobierno de Vietnam estima que a causa del Agente Naranja murieron 400,000 personas y en los años siguientes medio millón de bebés nacieron con defectos.

4. Somatotropina bovina (abreviado como BST), es una hormona de crecimiento artificial ampliamente utilizada en Brasil, Estados Unidos y México. Ha sido prohibida en el resto del mundo ya que se ha ligado con problemas de salud (cómo cáncer). La hormona es utilizada por Monsanto.

5. El uso del aspartame fue aprobado en 1974 y para 1998 era el causante principal de quejas relacionadas a los aditivos. El edulcorante no calórico causa dolores de cabeza, diarrea, cambios de humor, vomito etc. también se ha ligado al cáncer y diabetes. Monsanto fundó la compañía a NutraSweet en 1980 y gozó el monopolio de los venenosos endulzantes sin calorías unos años.

6. Desde la década de los noventa la variedad en semillas (y cómo consecuencia en cultivos) ha disminuido un 90% ya que Monsanto se ha dedicado a comprar todas las semillas y vender exclusivamente las que ellos han manipulado genéticamente. El problema con esto último es que no sólo han comprado gran parte de las semillas orgánicas, sino han estado comprando a las compañías que venden semillas y así han reducido el número de semillas - por lo tanto comida.

7. La solución de Monsanto a la muerte de abejas no fue analizar y renovar sus tóxicos métodos de cultivo. Estos son demasiado nocivos para la fauna que poliniza las plantas por lo que han afectado ecosistemas enteros. En vez se han enfocado en un acercamiento completamente anti-natural: abejas biónicas.

Entonces: ¿Es Monsanto la peor compañía del mundo? Es probable que así sea, pero esto es en gran parte porque lo permitimos y hasta lo alentamos al comprar sus productos en vez de apoyar a productores locales y orgánicos. El problema con Monsanto es que es difícil detectar sus cultivos, no vemos en el supermercado jitomates o manzanas que dicen Monsanto. Para evitar comer sus productos (o los de las otras multinacionales como Cargill, Halliburton, Bechtel, o De Beers) hay que enfocarnos en consumir sólo productos orgánicos. Los alimentos procesados indudablemente tendrán algún producto/ingrediente transgénico, criado y formulado reteniendo químicos y pesticidas. Algunas de las marcas que utilizan productos Monsanto, que deberíamos evitar a toda costa son:

Estudio: Herbicida de Monsanto produce enfermedades fatales

Un científico del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y su colega concluyeron que, contrariamente a las afirmaciones de la industria, el ingrediente activo del Roundup, el glifosato, interfiere con la digestión humana y la biosíntesis de nutrientes, lo que puede causar una serie de enfermedades fatales. La mayoría de las enfermedades crónicas que la sociedad occidental padece en forma de plaga, de hecho, son las mismas consecuencias residuales que pueden surgir debido a la exposición al Roundup. Este impresionante hecho plantea algunas preguntas serias sobre la seguridad del suministro de alimentos en general, muchas de los cuales se derivan de, o contienen ingredientes procedentes de organismos genéticamente modificados (GM) que se rocían con Roundup.

Para llegar a esta conclusión, el científico independiente y consultor Anthony Samsel y el investigador del MIT Stephanie Seneff evaluaron una gran cantidad de investigaciones científicas sobre el glifosato, incluyendo los datos que muestran que la toxina altera el equilibrio microbiano en el intestino; perjudica el transporte de sulfato y suprime la actividad normal de varios miembros de la familia de las encimas del citocromo P450 (CYP) , que son utilizadas por el cuerpo para descomponer las toxinas y producir sangre. Y en el proceso de su búsqueda, estas dos mentes inquisitivas determinaron que los efectos negativos del glifosato en los mamíferos, lo que incluye a los seres humanos, se han subestimado.

"La inhibición de las enzimas del citocromo P450 (CYP) que causa el glifosato es un componente de su toxicidad en los mamíferos que ha sido pasado por alto", escriben los autores en su resumen. "Los residuos se encuentran en los principales alimentos de la dieta occidental, compuesta principalmente de azúcar, maíz, soja y trigo. Las consecuencias se traducen en la mayoría de las enfermedades y condiciones asociadas con una dieta occidental, incluidos los trastornos gastrointestinales, obesidad, diabetes, enfermedad del corazón, depresión, autismo, infertilidad, cáncer y la enfermedad de Alzheimer ".

La exposición al Roundup vinculada a los trastornos cerebrales, problemas reproductivos y al cáncer

El descubrimiento de que el glifosato inhibe directamente la actividad de la enzima CYP es digno de mención, ya que esta clase de enzimas son responsables de la regulación del metabolismo. Cuando las enzimas CYP se bloquean dejan de funcionar como se espera, pudiendo llegar a una condición conocida como disbiosis intestinal, que a su vez puede conducir a la enfermedad inflamatoria del intestino y a otros trastornos gastrointestinales crónicos. Dichos trastornos, como usted ya sabe, a menudo están vinculados a los trastornos del espectro autista y otras condiciones cerebrales.

Más allá de esto, también se ha demostrado que el glifosato interfiere directamente con la función reproductiva. Como un conocido quelante, se ha demostrado que la pulverización del Roundup sobre los cultivos puede no sólo agotar los nutrientes de los mismos, sino también bloquear su absorción desde el suelo. Cuando se ingiere, el glifosato y sus residuos pueden causar un daño similar en los seres humanos, ya que agota y disminuye la biodisponibilidad de importantes nutrientes reproductivos como el sulfato de colesterol y el zinc. Además se ha demostrado que el glifosato atraviesa la barrera placentaria y daña el desarrollo de la vida humana en el vientre de las madres.

"Contrariamente a la idea errónea de la corriente generalizada de que el glifosato es relativamente inofensivo para los seres humanos, la evidencia disponible muestra que el glifosato puede más bien ser el factor más importante en el desarrollo de varias enfermedades y condiciones que se han convertido en cronicas en las sociedades occidentalizadas", explican la autores en su discusión.

jueves, 20 de junio de 2013

Monsanto, la crisis de las abejas y la reacción rusa


© Desconocido
Los dirigentes rusos declaran estar más que preocupados por la desaparición manifiesta de abejas. Se estima que en EE.UU. han desaparecido masivamente. Y lo mismo se reconoce en diversos mapeos europeos. Suponemos que los rusos han registrado algo similar. En efecto, Putin acaba de ponerle un ultimato a EE.UU. conminando a su gobierno a que disponga medidas contra los gigantes de la ingeniería genética que se han ido adueñando de la agroindustria sobre la base de semillas transgénicas.

Como prueba y expresión del autismo planetario que vive Argentina en particular y la "República Unida de la Soja"1 en general, los debates de hace apenas un mes entre los gobiernos ruso y estadounidense sobre la progresiva extinción de las abejas ha sobrevolado nuestras ausentes cabezas, como si la fumigación aérea que se ha enseñoreado en "el país de la soja" hubiese hecho ya efecto adentro de ellas.

En efecto, Putin acaba de ponerle un ultimato a EE.UU. conminando a su gobierno a que disponga medidas contra los gigantes de la ingeniería genética que se han ido adueñando de la agroindustria sobre la base de semillas transgénicas.

Los dirigentes rusos declaran estar más que preocupados por la desaparición manifiesta de abejas. Se estima que en EE.UU. han desaparecido masivamente. Y lo mismo se reconoce en diversos mapeos europeos. Suponemos que los rusos han registrado algo similar.

Dando prueba de su capacidad de reacción (ya veremos de dónde proviene tanta "capacidad") Monsanto ha hecho públicos dos "acontecimientos": en primer lugar ha comprado la compañía que investiga (¿aba?) la desaparición de abejas. La empresa se denomina (¿aba?) Beeologics y estaban empeñados en crear un medicamento antivirósico puesto que habían llegado a la conclusión de que las abejas están desapareciendo masivamente por la pérdida del sentido de orientación (que hace que en lugar de un 100% o un 99% a veces no lleguen a un 6% de retorno) provocado... por un virus.

Otras investigaciones que trabajan sobre el mismo problema, la extinción galopante de abejas, dudan de la existencia de semejante virus (y por lo tanto del valor, de la posibilidad, de un agente antivirósico) porque abonan otra pista: alteraciones sufridas por las abejas provenientes de... agrotóxicos. Que existen en el polen de las flores que liban las abejas y que las desorientan. Y por lo tanto, el avance de la agroindustria con su consiguiente "paquete tecnológico" con venenos incluidos sería el causante directo del abejicidio. Gran parte de tales agrotóxicos son producidos, en el mundo entero, por Monsanto ("escoltado" por SyngentaBayerDupont y un corto etcétera).

La pregunta del millón es: ¿a santo de qué Monsanto pudo tener interés en comprar BeeologicsNo podemos creer en un repentino interés por reconocer las causas de la pérdida masiva de abejas mientras se les acrecienta "maravillosamente" el éxito del agribusinessmediante contrarreformas agrarias y acaparamientos de tierras en prácticamente toda la periferia planetaria, incluidos los gobiernos títeres ultraliberales o los progresistas del Cono Sur americano. Más bien nos tememos alguna jugarreta para desviar el interés o la investigación, actividad "laboratoril" en la que este consorcio tiene experiencia.

En segundo lugar, ni corto ni perezoso, mientras deglute a BeeologicsMonsanto ya ha ofrecido la "solución" ante las "disfuncionalidades" tecnológicas: un nuevo eslabón tecnológico, como si los desarrollos tecnológicos fueran parte de la solución y no del problema que tenemos cada vez más en todo el planeta.

Esa solución, aunque cause vergüenza ajena decirla, son robots, abejas robots. En rigor, minidrones que se encargarían según los calenturientos think tanks de Monsanto de polinizar como si fueran los insectos alados que polinizan por los menos el 75% de las plantas del mundo desde hace millones de años.

Observe el sufrido lector que "la solución" ofrecida reconoce tácitamente el biocidio; el exterminio de especies, en este caso animales, y de enorme trascendencia para la vida planetaria en general (reproducción del reino vegetal) y la humanidad en particular...

Pero además, basta pensar en el despliegue energético de una abeja, agitando sus alas y llevando y trayendo polen y néctar. "Aviones" que no pesan ni un gramo.... y ahora piense, lector, en lo que pesarán los minidrones que harían ese trabajo, y su consiguiente gasto energético, no ya en los millones de flores de un campo sino en los billones, trillones de flores que en la Tierra existen. Ciertamente, conociendo a Monsanto, todos estiman que las abejas-robot tendrían un solo fin: mantener los cultivos agroindustriales, es decir que la extinción de abejas significará la pérdida de polinización para bosques, praderas, cordones fluviales, costas, zonas de montaña, y el largo etcétera de que está compuesta, todavía, nuestra biosfera.2

Llamativamente, el verdadero escándalo de la desaparición de abejas, que también se registra en el sur americano -hay testimonios de apicultores- no ha entrado en los circuitos informativos habituales, ni televisivos ni gráficos, ni Ka ni antiKa...

Pero la crisis de las abejas es apenas una faceta de las últimas "movidas" de Monsanto. Este año, particularmente ha registrado varios otros asuntos, a cada cual más preocupante que el anterior aunque en nuestras latitudes platenses apenas si han llegado a la tapa de los diarios o a los zócalos televisivos. "Nuestro" ministro de Agricultura, Norberto Yahuar, más precisamente denominable como embajador de Monsanto en Argentina, no ha entendido necesario atender tales cuestiones...

El presidente Obama, con su función al servicio de los poderes corporativos, y tal vez previendo la resistencia creciente a los productostransgénicos, ha "avanzado" en su complicidad con la expansión monsantiana de venenos en el planeta. A fines de marzo de 2013, el 26,firmó con fuerza de ley una Protection Act que impide cualquier tipo de demandas ante empresas productoras de semillas transgénicas que sobrevengan por los resultados que den tales semillas.

Una verdadera ley de Irresponsabilidad Social Empresaria

Una verdadera ley mafiosa. Donde el "productor" se protege, mejor dicho es protegido de antemano, por el poder "público" eludiendo toda responsabilidad sobre lo que pone en el mercado. Si hasta ahora teníamos un capitalismo "voraz e insaciable", como se lo suele tipificar, ahora se trata, además, de un capitalismo impune que no necesita escabullirse a causa de daños por sus obras. Está defendido de antemano.

La irresponsabilidad asumida y el "todo vale" de estas "disposiciones" la hacen equiparable a aquellas otras decisiones presidenciales como la de Richard Nixon en 1970 cuando los dólares pierden la última atadura con el oro, como si fuera la última prenda en un proceso de strip-tease.

Es contra esa "protección" del agente de Monsanto en la Casa Blanca que los dirigentes rusos han reaccionado.

Pero Monsanto parece estar permanentemente a la ofensiva. Seguramente que sabe con qué bazas juega. La pandilla de Obama se caracteriza por haber reclutado "generosamente" personal de Monsanto para su Casa Blanca.3 El periodista estadounidense Jon Rappoport ha hecho un relevamiento muy significativo de cómo Obama fue "armando" su dream team:4 en puesto clave del Ministerio de Agricultura, Tom Vilsack, el gobernador de Iowa, mascarón de proa del Governor's Biotechnology Partnership [Liga de gobernadores partidarios de la ingeniería genética]; como hombre de confianza en la FDA [Dirección Nacional de Alimentos y Medicamentos, órgano "madre" del supuesto control sobre lo que ingieren los norteamericanos] el que Rappoport califica "zar" de las cuestiones de seguridad alimentaria Michael Taylor quien ha usado profusamente las "puertas giratorias" pasando de Monsanto a gobiernos y de gobiernos a Monsanto repetidas veces en las últimas décadas. Porque los gobiernos pasan, pero Monsanto queda; el representante para el comercio agrícola ha sido Islam Siddiqui, un ya viejo y conocido lobbysta... de Monsanto, claro.

Un personaje que fuera hasta recientemente clave en el equipo de Obama, la mujer que gorgojeara tan festivamente al enterarse del asesinato atroz y patoteril de Gadafi, Hillary Clinton, ha trabajado por años para un bufete que ha representado... a Monsanto. Y la jueza de la Corte Suprema de EE.UU. designada por Obama, Elena Kagan, fue en su actividad abogadil defensora de Monsanto...

Monsanto tiene más "eventos transgénicos" aprobados durante la presidencia de Obama, que bajo ninguna otra, igual que la era K en la más reciente historia transgénica argentina...

La runfla que nos muestra Rappoport es altamente significativa: Bill Gates5 y George Soros son grandes accionistas de Monsanto. Y nos informa que la presidencia Obama tuvo antes un único contribuyente mayor que estos multimillonarios: Goldman Sachs. Sobran las palabras.

Precisamente por sentirse tan fuerte, Monsanto no parece perdedor ni siquiera en escaramuzas como la que acaba de descubrirse, en Oregon, EE.UU. Plantaciones de trigo transgénico que, ahora se sabe, venía siendo cultivado desde hace años.

Hecho significativo, puesto que el trigo transgénico ni siquiera está legalizado (Monsanto tuvo que suspender sus intentos de introducirlo en el mercado por la resistencia muy generalizada alrededor del año 2000) aunque desde hace aproximadamente un año ha vuelto a anunciarlo, pero figurando todavía en la etapa de "aprobaciones legales"; por eso lo de Oregon resulta medio un misterio: la existencia en cantidades apreciables de un trigo que no se consideraba podía existir ha despertado estupor y la reacción, apoyada por más y más investigaciones que revelan los peligros, nada leves sino bien graves del suministro de plantas transgénicas a diversas especies, ha disparado la alarma.

Se ha producido una verdadera corrida de los mercados trigueros, aunque "por casa" "todo bien". Tampoco ante esto, la sociedad argentina y sus circuitos mediáticos, parecen haber reaccionado. Ni los medios K ni los antiK parecen enterados (salvo las previsibles "noticias" que puedan haber aparecido en página par a una columna, bien abajo y con letra chica), pese al carácter público de la info. Observe el lector que Japón, Rusia y Corea del Sur, por ejemplo, han suspendido TODAS sus compras de trigo a EE.UU. En Europa, países como Hungría han decidido incluso la quema de cultivos de trigo presuntamente transgénico (algo que el país ya había efectivizado, en 2011, con maíz transgénico).

Pero aquí seguimos en el-mejor-de-los-mundos agrícolas.

Y la imagen de un Atila hipermoderno y altamente tecnologizado se ajusta como el guante a la mano sobre "nuestros" campos. Mientras, en avisos radiales, por ejemplo, los asesinos de la naturaleza hacen propaganda invocando "mulitas inteligentes" (Nidera) que adoptan la tecnología salvadora. ¡Mulitas que están desapareciendo junto con el resto de la fauna y flora de los monocultivos industriales! En todo caso, el ecocidio salva no mulitas sino dólares, campestres o ka...

Notas:

1 Con ese nombre, publicitarios y "creativos" de las transnacionales con Monsanto a la cabeza, que están en pleno operativo planetario de apropiación de los alimentos de la humanidad, han definido territorios, sojales, cada vez más masivamente, expandiéndose en el corazón de América del Sur; buena parte de Argentina, Bolivia, Uruguay, Brasil y prácticamente por todo Paraguay.

2 Véase Celeste Fassbinder, "De terror: Monsanto lanzará abejas robot mientras amenaza toda vida eliminando abejas naturales", BWN Argentina, 3 jun. 2013.

3 Véase, p. ej.: <http://www.globalresearch.ca/monsanto-protection-act-signed-by-obama-gmo-bill-written-by-monsanto-signed-into-law/5329388>.

4 Véase asimismo el informe de Infowars: <http://www.infowars.com/how-did-barack-obama-become-monsantos-man-in-washington/>

5 Quien ha hecho públicas sus preocupaciones "demográficas", sólo que si a la vez se lo ve tan ligado a una empresa que ha convertido a los alimentos en "un arma de destrucción masiva" (atinada definición de Paul Nicholson, de Vía Campesina), los afanes por "frenos" demográficos toman un tinte más que sombrío...

lunes, 10 de junio de 2013

Afirman que "el glifosato no es inocuo"


Así, además de extraer sangre de las poblaciones expuestas a fumigaciones, los investigadores también tomaron sangre de donadores sanos, es decir, que no poseen ningún daño genético, y en laboratorio expusieron esas células a distintas concentraciones de glifosato.
© desconocido
Malformaciones por el uso del glifosato, cada vez más frecuentes.
"Los valores que encontramos son también aumentados cuando están expuestos a distintas concentraciones. Es decir que el Glifosato no es inocuo para el material genético", afirmó Aiassa al respecto. Y continuó: "podemos decir que el Glifosato está causando un daño del material genético en células humanas porque lo hemos probado en distintas concentraciones, como así también su metabolito que es el Ampa".

Además, señaló que existen muchos estudios en el país y el mundo que han comprobado esta situación. Incluso, a nivel local, el investigador Fernando Mañas ha hecho experimentos similares en células de médula ósea de ratones, encontrando nuevamente el daño ocasionado por los agroquímicos.

En base a estas evidencias, los especialistas cuestionaron la clasificación establecida por el Senasa para el glifosato como un producto de escaso o nulo riesgo toxicológico.

"Las clasificaciones en realidad se basan en lo que es la toxicidad aguda y no están viendo lo que es la toxicidad crónica. O sea, que el producto tenga una banda verde no significa que no sea tóxico. Eso es lo que por ahí es difícil de visualizar por las personas que están en contacto con estas sustancias habitualmente", aseguró la investigadora local y se refirió especialmente a los aplicadores de plaguicidas.

Por otro lado, los profesionales de la Unrc indicaron que los estudios hechos hasta ahora no permiten distinguir el efecto particular de otros agroquímicos, aunque están comenzando a avanzar en este tipo de investigaciones.

"Cipermetrina, Atrazina, Clorpirifos y Glifosato son los plaguicidas más utilizados en las zonas donde nosotros hemos trabajado.
Ahora estamos haciendo un trabajo en colaboración con la Universidad de Rosario en ratas expuestas al Clorpirifos", relataron los científicos.

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