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martes, 17 de septiembre de 2013

A 12 años del 11-S ¿podemos aprender algo de la historia?


Han pasado 12 años desde aquel trágico 11 de septiembre de 2001, cuando un supuesto grupo terrorista , según la versión oficial, destruyó las torres gemelas y atacó al Pentágono.

Preocupados por el tren de vida cotidiano, y más aún hoy, haciendo frente a la crisis para poder alimentar a nuestras familias, a veces solemos olvidar lo que eso significó no sólo para Estados Unidos, sino para el resto del mundo.

¿Recuerdan cuando al viajar, no era necesario desnudarse y pasar por todos los controles que hoy son rutinarios en un aeropuerto? ¿Recuerdan cuando no existían tantos prejuicios hacia los musulmanes? ¿Recuerdan cuando les parecía seguro enviar a su hijos al colegio? ¿Cuando los derechos humanos todavía se respetaban? ¿Qué pasó desde ese entonces? ¿Por qué la sociedad vive atrapada por el miedo, y sigue escondiéndose detrás del televisor, la comida chatarra y la negación de los hechos?

Cada vez más y más gente está al tanto de que el ataque "terrorista" del 11-S fue orquestado por líderes psicópatas y no por unos muñecos kamikazes. Se le ha comparado con el atentado a Pearl Harbor, que también fue planeado y ejecutado por el gobierno de Estados Unidos. Más y más latinos saben hoy en día que las dictaduras en América Latina no fueron el producto aislado de unos locos tiranos, sino que esos últimos fueron entrenados y apoyados por Estados Unidos, que bien explotó la situación y el choque emocional de esos tiempos.

Se sabe también que la guerra en Irak se basó en una mentira, y causó la muerte de alrededor de un millón de civiles inocentes (adultos y niños), a quienes nuestros líderes suelen referirse como "daño colateral". A veces nos preguntamos si aquellos que aceptan este término sin chistar permanecerían tan inmóviles si el daño colateral fuese su propia familia algún día. Sus seres más queridos reducidos a una "cosa", y ni siquiera una "cosa esencial", sino secundaria.

Obama asesino
© Desconocido
El gobierno de Estados Unidos y el carismático Obama están intentando convencer a la población de que un ataque a Siria es necesario, por "nuestro propio bien". Sin embargo, no se ha comprobado ninguna de las supuestas sospechas que tanto peligro deberían implicar. Es más,todo lo que han declarado hasta ahora como "hechos" (la palabra favorita de John Kerry), es poco más que una suposición (por no decir una mentira atroz y consciente).

The paranoia switch
© Martha Stout
Martha Stout, una psicóloga estadounidense que ha escrito libros sobre el trauma y los efectos que uno acarrea a causa de éstos, así como la sociopatía, publicó en 2007 una obra titulada The Paranoia Switch("El botón de la paranoia"). En él se describe cómo una nación puede verse ahogada por el pánico y cómo nuestros líderes se aprovechan de nuestro estado emocional para promover sus planes de dominio y para generar sufrimiento.

Si bien la autora pareciera estar convencida de que detrás del 11-S estuvieron realmente 19 terroristas musulmanes (lo que nuestra investigación y la de muchos otros contradice), su análisis sobre por qué la humanidad no parece aprender de la historia nos parece muy acertado, y hoy más que nunca.

Para demostrar su hipótesis, la Dra. Stout aporta el ejemplo del McCartismo, Pearl Harbor y la Guerra Fría, entre otros.

Analiza lo que denomina "guerra límbica" (término que hace referencia al sistema nervioso límbico, asociado con las emociones y la memoria). Frente a un suceso traumático (ya sea en nuestra vida personal o bien tras un ataque "terrorista"), nuestro cerebro sufre una suerte de cortocircuito. En lugar de poder organizar lo sucedido, recordar las circunstancias del momento y agregarlo a nuestra "biografía", las emociones que surgieron en ese instante no son catalogadas de la misma manera. Por consiguiente, años más tarde quizás reaccionemos automáticamente a un olor, sonido, lugar, o persona que nuestro subconsciente asocia al evento traumático, pero sin que podamos recordarlo completamente, o sin que seamos siquiera conscientes de que estamos reaccionando. Cuando ese miedo vuelve a surgir una y otra vez, y actuamos basados en éste, es como si tuviéramos un botón para encender y apagar la luz, pero al pulsarlo encendiéramos la paranoia. El miedo a un enemigo externo, sea o no éste el culpable del trauma, fomenta ese ciclo de paranoia, y es un arma muy potente para aquellos líderes que no tienen nuestros mejores intereses en mente.

Bien, ¿qué tiene esto que ver con el 11-S, y con la posible guerra en Siria?

El 11-S fue el pretexto de Bush hijo para emprender una nueva y "falsa" guerra imperial contra "el eje del mal", expresión utilizada por el entonces presidente de los EE.UU. para describir a los regímenes que "supuestamente" apoyan el terrorismo. Primero fueron Afganistán, Irak y Libia, metiendo también en la bolsa del "enemigo" a Irán y muchos otros. Nada ha cambiado desde el odio a Vietnam, Japón, Rusia y Corea del Norte. Siria es el país que más recientemente se ha añadido a esta lista infame.

A 12 años del 11-S, la historia se repite ante esta inminente guerra contra Bashar al Asad por haber atacado, "supuestamente", con gases neurotóxicos a la población de un suburbio de Damasco. Cambien "Asad" por "Hussein" y "gases neurotóxicos" por "armas de destrucción masiva" y tienen la misma historia del 2003 en versión 2013.

A 12 años del 11-S, las calles de Europa y Estados Unidos vuelven a inundarse con pancartas de "No a la guerra", mandando un mensaje claro a nuestros líderes de que el mundo NO quiere más guerras. La historia se repite.

¿Consiguió algo la humanidad manifestándose masivamente contra la guerra de Irak? ¿Lo conseguirá ahora? Creemos que no es suficiente que cientos de personas se manifiesten contra nuestros líderes psicópatas, mientras que miles y miles de personas agachan la cabeza o miran hacia otro lado, traumatizadas por este mundo horrible en el que vivimos. El problema es que la campaña bélica no es más que una distracción para evitar que la gente con conciencia moral se preocupe ante el verdadero peligro: el cambio climático (y no hablamos aquí de las mentiras del calentamiento global). Cada vez más "señales de los tiempos" indican que se aproxima una era de hielo, y un evento cataclísmico jamás presenciado por las generaciones hoy con vida, pero cíclico y registrado en el pasado. Estamos ignorándolo porque los títeres patocráticos nos mantienen distraídos con el circo de la guerra.

Cuando uno mira las noticias mundiales, parece como si existiera un flujo constante de acontecimientos importantes saltando regularmente, como si se tratara de un show orquestado para mantenernos enfocados en una cosa, luego otra y otra, sucesivamente. Esto no sólo desvía nuestra atención de otras cuestiones que están ocurriendo simultáneamente, sino que, al parecer, nos hace olvidar rápidamente lo que sucedió en un período alarmantemente breve. A esto se suma que esos acontecimientos suelen ser traumatizantes debido a la miseria que traen consigo, el dolor y el sufrimiento de miles de personas, sin darnos tiempo para procesarlo todo adecuadamente.

Una población traumatizada es una población pasiva y nuestros líderes lo saben.

El 11-S fue indudablemente un suceso extremadamente traumático para muchísima gente. No sólo fue atemorizante en sí, sino que además despertó antiguos miedos instintivos que muchos llevamos dentro: el miedo a morir en un incendio, a las alturas, al encierro, a locos kamikazes, etc. Luego la propaganda mediática se encargó del resto, y de mantener el miedo, despertándolo en cuotas regulares. Para quienes cometen crímenes de guerra (y este término es ridículo en sí, como bien dijo Timothy Trepanier en su artículo más reciente: "no existe nada semejante a un crimen de guerra. La guerra misma es un crimen, punto."), es necesario crear un enemigo perpetuo, a fin de mantener a la población sumisa. Detrás de cada atentado o amenaza terrorista subsiguiente al 11-S, encontramos pruebas de mentiras, manipulación, y un sufrimiento enorme infligido en ciudadanos inocentes. Siria es simplemente el último ejemplo.

Martha Stout divide la guerra límbica en seis etapas, de la siguiente manera:
Estas etapas no tienen un principio y un fin bien definidos, sino que convergen, de manera casi imperceptible. La primera fase siempre implica un evento traumático, por lo general una guerra o un ataque. Las cinco siguientes son básicamente reacciones al miedo impuesto en la mente de la gente tras la tragedia inicial. No sólo en Estados Unidos, sino también en todas las naciones y a lo largo de toda la historia, la seis etapas que describo a continuación se superponen a la guerra límbica.

1. Trauma grupal

Una guerra límbica surge tras alguna forma de catástrofe nacional. Más comúnmente, se trata de una guerra o de un ataque único, abrupto y lo suficientemente brutal como para generar miedo a lo largo de una nación. El desastre bien podría ser natural (como un terremoto, o una erupción volcánica), pero los desastres naturales no se prestan tanto a iniciar el proceso, ya que la paranoia no suele ser tan fuertemente inducida tras "actos de Dios" como lo es tras sucesos traumáticos perpetrados por seres humanos como nosotros. Dado que los recuerdos traumáticos permanecen en el cerebro como trozos incoherentes de imágenes y sensaciones que, juntos, constituyen un desencadenante neurológico - el botón de la paranoia - la nación que ha vivido un trauma es peligrosamente susceptible a insinuaciones de una amenaza continua, ya sea que se trate de la verdad, o se la haya imaginado o fabricado.
Ya podemos ver hasta qué punto el mundo se volvió paranoico tras el 11-S, y el terrorismo se convirtió en una realidad para muchos, sin que por lo tanto existieran pruebas de que ese era verdaderamente el problema. ¿Quién se ha beneficiado hasta ahora de la Guerra contra el Terror? Nosotros seguro que no, pero los líderes lo están pasando muy bien, ¿eh?
2. El/Los instigador/es del miedo

En la segunda etapa, una persona o un grupo explotan el miedo del público para fomentar sus planes personales. Sus motivaciones pueden diferir bastante. [...] por lo general, existe un plan más definido, y las principales fuentes de motivación son, de lejos, la ambición y las ansias de poder.

Por lo general, sin importar cuál sea su ideología política o su lugar inicial en la sociedad, podemos describir a esos individuos como autoritarios, en el sentido común de la palabra: "alguien que fomenta la sumisión ciega a una autoridad" [...].·Los instigadores autoritarios del miedo nos recuerdan, con frecuencia y en forma dramática, el alto grado de peligro en el que nos hallamos, ya sea que la amenaza restante sea importante, o incluso real. Esta técnica le funciona muy bien a los autoritarios sedientos de poder. Cuando se pulsa un botón de paranoia una y otra vez, la población vuelve a sufrir un trauma - el terror los acecha repetidamente - y la gente que siente mucho miedo tiende a sentirse atraída hacia una personalidad autoritaria, a alguien que insiste en tomar todas las decisiones en su nombre, que proclama a los cuatro vientos que los protegerá, y que nunca admite sus errores. [...] La segunda etapa es la más importante. Si los líderes dispuestos a pulsar el botón de la paranoia fueran rechazados por el pueblo, nunca ocurriría una guerra límbica, y se podrían evitar las siguientes etapas (3 a la 6). Si el público acepta a los instigadores del miedo, el proceso continúa. [...]
Seguramente el lector pueda recordar varios ejemplos de instigadores del miedo en sus países respectivos. ¿Les suena conocido? ¿Podríamos decir que se trata de una etapa universal, y de líderes muy similares, sin importar su grupo étnico, su historia, y la tragedia que estén explotando en cada época? Cabe señalar aquí que un instigador de miedo no necesariamente es un líder temerario, de esos a quienes tan sólo la cara revela. Pueden ser extremadamente carismáticos, como Obama. Los psicópatas que más éxito tienen son aquellos que logran seducir a la gente, obtener puestos de poder, y no realizar actos ilegales o antisociales evidentes (aunque hoy en día, los patócratas parecen tener cada vez menos miedo del descubierto. Su arrogancia extrema les hace creer que son invencibles. Bueno, lo son, hasta que hagamos algo al respecto.)

Y aquí yace nuestra mayor vulnerabilidad. No hemos aprendido a decirle NO a los psicópatas. La mayoría de la población aún alberga esperanzas de que, en el fondo, todos seamos "iguales", y de que sea posible razonar con individuos tan patológicos. Vivimos atrapados en el miedo, sin darnos cuenta de que, cual un marido que golpea a su mujer, la patocracia es quien fomenta el miedo y después nos convence de que está aquí para protegernos. Por eso nos cuesta tanto divorciarnos de ella.

másrcara de la cordura
© Desconocido
El psicópata, con su máscara de la cordura, puede camuflarse entre nosotros, suele ser encantador, y dar la impresión de poseer las cualidades que el resto de nosotros tanto anhelamos, como la seguridad en sí mismos, el éxito, etc.
Gran parte del por qué las personas tienden a aceptar a estos instigadores del miedo se debe a que normalmente tendemos a proyectar nuestra concepción del mundo y de nosotros mismos en los demás. La mayoría de las personas que poseen una conciencia moral, o al menos el 'cimiento' de la misma, tienden a pensar que los demás también son empáticos, y que por lo tanto sienten vergüenza, pudor, culpa, al realizar actos moralmente inaceptables, o incluso al imaginarse a sí mismos cometiéndolos. Nos es muy difícil, sino casi imposible en la mayoría de los casos, imaginar que existen individuos que no sienten nada de esto y que, al parecer, están cableados (es decir diseñados) para funcionar, en palabras simples y llanas, como depredadores que imitan la expresión de nuestras emociones, usando una máscara de la cordura que les permite camuflarse entre nosotros como personas normales, cuando en realidad son muy diferentes. Esta capacidad para camuflarse, apoyada por nuestra tendencia a proyectar nuestra percepción del mundo en los demás y nuestros sesgos cognitivos, hacen que seamos siempre vulnerables a estos instigadores del miedo, a no ser que tomemos consciencia de la situación y que actuemos en consecuencia, aprendiendo a fortalecer nuestra mente, como si se tratara de una profilaxis contra una enfermedad contagiosa.
3. El chivo expiatorio

El líder instigador del miedo es capaz de aumentar la ansiedad y la paranoia de la población al sostener que otro grupo u otra raza se merece ser culpable por la crisis. Tal líder quizás esté convencido de la responsabilidad del grupo que se ha identificado, o tal vez sea sólo oportunista. Sin importar cuál sea la motivación, establecer con éxito la existencia de un chivo expiatorio retarda el proceso social de sanación, que avanza a paso de gusano.

En sus orígenes, los conflictos violentos y las guerras no son tanto el producto del odio de muchos, como del poder y la influencia de unos pocos. Eso no significa que no sintamos odio, pero podríamos superarlos más fácilmente, y vaciarnos de gran parte de su veneno, si no estuviéramos bajo la influencia de unos pocos que se sirve del odio como herramienta.

Este aspecto de la guerra límbica abarca una deformación interesante de la realidad: en muchos casos, el grupo externo que el líder ha designado como ofensor sólo se relaciona de manera tangencial, o simbólica (o no se relaciona en absoluto) con el desastre que provocó un trauma en la nación durante la primera etapa. [...] Poco después de Pearl Harbor, informes de alta credibilidad indicaron que no existía nada semejante a una "quinta columna" japonesa-estadounidense. Tras la Segunda Guerra Mundial, no existió una gran conspiración comunista en Washington, en nuestra comunidad académica, ni en Hollywood. [...]

En esta tercera etapa, el foco del líder, que yace en rebelarse en contra del chivo expiatorio, puede aportar confusión al tema a tal punto que el grupo no estará bien preparado para defenderse adecuadamente de la verdadera amenaza.
¿Dónde estaban las armas de destrucción masiva? ¿Dónde los terroristas poderosos escondidos en cuevas? ¿Dónde el verdadero peligro? ¿Por qué se diaboliza a ciertos grupos musulmanes, cuando el poder sionista posee armas extremadamente peligrosas (químicas, por cierto) y las utiliza despiadadamente en el pueblo de Palestina? ¿Cuándo el mismísimo Estados Unidos empleó armas químicas como el agente naranja en Vietnam?


Un ataque químico REAL lanzado por Israel a plena luz del día en una escuela de la ONU para refugiados palestinos en medio de su actividad (Gaza en el 2009)
Qué tan rápido se ha olvidado como en el año 2004 los militares estadounidenses usaron toneladas de fósforo blanco en el barrio iraquí de Fallujah, asesinando de la forma más horrible imaginable a cientos de civiles iraquíesAsí lo hizo Israel en Gaza en el año 2009. El fósforo blanco es un arma química que provoca lesiones por quemaduras extremadamente dolorosas y profundas, y penetra el organismo una vez que las partículas se incrustan debajo de la piel. Partículas incandescentes de fósforo blanco pueden producir quemaduras extensas, ya que continúan quemándose mientras haya oxígeno atmosférico presente. Las armas que contienen fósforo blanco son particularmente desagradables porque siguen ardiendo hasta desaparecer, a menudo carcomiendo a las víctimas hasta sus huesos.

Crear enemigos que atemoricen a las personas es fundamental para mantenernos sumisos ante una autoridad que promete protegernos, obviando las señales claras de que esta autoridad no aboga por nuestros intereses más humanos. Lo importante aquí para los instigadores de miedo es crear una narración, semejante a un cuento infantil, en la que existen villanos terroríficos y héroes carismáticos que aparecen para salvar el mundo. Las palabras empleadas en cualquier discurso son importantes para determinar el efecto de la historia contada en los que la leen, escuchan o viven directamente, pues el marco conceptual creado por esas palabras es el que determina en gran medida la manera en que el público percibirá la realidad. En este sentido, volvemos a destacar términos como "terroristas" y "terrorismo", que sistemáticamente son asociadas con ciertos grupos (gracias a los medios masivos de comunicación) a quienes los detentores del poder buscan convertir en los nuevos villanos. Así se genera una suerte de realidad virtual, forjada en la conciencia de la gente y dificultando cada vez más la tarea de despertar de tal pesadilla globalizada.
4. La regresión cultural

Cuando se tiene una idea clara de a quién echar la culpa, las ansias primitivas de venganza puede cristalizarse alrededor de ese blanco. Y, una vez que se la murmura apenas, la idea de una venganza legítima es un pensamiento difícil de erradicar en el ser humano. Con toda la energía que el miedo extremo puede generar, se persigue, encierra o ataca al enemigo designado. Y la sensación gratificante de que se ha tomado revancha dura bastante tiempo.

Por lo general, fomentar un ambiente de "nosotros contra ellos" desata una ola gigante de patriotismo a través de una nación traumada. El nuevo énfasis, inspirado en el miedo, de la fidelidad nacional le permite al líder autoritario dividir la población psicológicamente en dos grupos: los "patriotas", que apoyan a la autoridad y sus planes, y los "no patriotas" - los traidores, los miembros conspiradores, los subversivos, los cobardes - que se niegan a hacerlo. Esta división silencia toda idea alternativa y dificulta el acceso a la verdadera información. La paranoia mantiene las protestas en su grado más bajo.

Se amenazan los derechos civiles. Los emprendimientos humanitarios se ven bloqueados. [...] Ahora protegida, la intolerancia sale de su escondite. La guerra límbica, y la manipulación de la gente en manos de sus propios líderes, están en su apogeo.
Abu Ghraib
© AP
Trato inhumano en la prisión de Abu Ghraib
Y vemos cómo hoy se utiliza el término "disidente" contra quienquiera se oponga a los dictados de la patocracia. Las prisiones como Guantánamo y Abu Ghraib, ¿acaso no son lechos de tortura para algunos "sospechosos", juzgados cruelmente sin pruebas de sus actos? ¿Dónde han ido a parar los derechos humanos?
5. Entendimiento y contragolpe

Arthur Miller, autor dramaturgo durante la época de McCarthy y acusado de ser subversivo, escribió: "Pocos de nosotros podemos abandonar la creencia de que la sociedad debe, de alguna u otra manera, tener sentido. Tan sólo pensar que el Estado ha perdido la cabeza y está castigando a tanta gente inocente es intolerable. Por lo tanto, se deben negar internamente las pruebas."

Afortunadamente, no es posible negar las pruebas eternamente. Las guerras límbicas llegan a su fin, y sus instigadores acaban expuestos. En esta etapa comienzan las protestas, pequeñas y tímidas al comienzo, pero cada vez más numerosas y directas a medida que pasa el tiempo. En algunos casos, es más fácil para la sociedad rebelarse contra una pequeña pista falsa que contra el problema mayor. [Por ejemplo, la gente se opuso a McCarthy por un rumor sobre su homosexualidad, y no por el trato que impuso a tantos inocentes acusados de ser "comunistas"]. [...] Sin importar que sea de naturaleza tangencial, cuando se abre una brecha en la represa, pronto se desata una inundación general de frustración grupal y de rabia, y el guerrero límbico se ve obligado a "nadar" por salvar su vida política. Nunca volverá a obtener el control absoluto sobre las emociones de un país, y la sociedad tenderá a juzgarlo severamente.
Obama premio nobel
© AFP
El carismático Obama recibiendo el Premio Nobel de la Paz. ¡Vaya! Con ejemplos así, vamos muy bien....
Quizás aquí esté uno de los problema en este ciclo del que la humanidad nunca aprende. En lugar de buscar un detalle por el cual culpar al líder, ¿qué tal si tomásemos consciencia de la presencia de psicópatas en el poder? ¡Obama, el premio Nobel de la Paz, está promoviendo una guerra sin fundamento! Algo anda muy mal en nuestra psique si no vemos esta gigantesca contradicción.
6. Arrepentimiento y olvido:

A medida que el miedo que el trauma había generado comienza a reducirse, nos es difícil recordar por qué permitimos que se nos engañara fácilmente para que adoptásemos el plan autoritario. Muchos de nosotros acabamos en un estado de disonancia y culpa, y esta condición incómoda promueve el olvido, un regreso al estado inicial de negación que Arthur Miller mencionó. Por ende, una experiencia que podría habernos inoculado contra problemas futuros, acaba siendo relegada al olvido.
En otras palabras, es fácil olvidar nuestra propia responsabilidad, porque duele admitir que fuimos ciegos, que preferimos la comodidad de una mentira. Pero está en nosotros NO olvidar. Por una vez en la historia de la humanidad, podríamos al menos intentarlo.

Algo que hemos olvidado, porque el botón de la paranoia facilita que lo hagamos, es que, en realidad, las tácticas de manipulación no cambian. Es la manera en que se ha descrito siempre al enemigo. Cicero creó su propio 11-S con la propaganda de la conspiración catalinia. Para dar un ejemplo, a continuación compartimos titulares de periódicos, de artículos publicados en 2001, y muy recientemente:

titulares
© SOTT.net
Titulares de periódicos sacados de Internet, y traducidos del inglés.
A 12 años del 11-S el mundo no ha cambiado, seguimos en este círculo vicioso de guerra y terror. Y la humanidad no podrá salir de él hasta que no comprenda de qué forma está siendo sometida y acallada. En definitiva, hasta que no entienda quiénes son los verdaderos enemigos:los psicópatas en el poder.

Tal y como lo expresó Andrzej Lobaczewski en su obra La ponerología política:
Ponerología política
© Les Editions Pilule Rouge
Comprender la naturaleza de los fenómenos patológicos macrosociales nos permite adoptar una actitud y una perspectiva saludable al abordarlos, lo cual, a su vez, nos ayudará a erguir una protección mental contra el envenenamiento potencial de sus contenidos enfermizos y de la influencia de su propaganda. La incesante contra-propaganda emitida por algunos países caracterizados por un sistema humano normal podría fácilmente ser reemplazada por información científica directa y vulgarizada acerca del tema. El punto esencial es que sólo podemos conquistar este enorme cáncer social contagioso si comprendemos su esencia y sus causas etiológicas . Eso eliminaría el misterio del fenómeno, el cual constituye la principal causa de su supervivencia. ¡Ignoti nulla curatio morbi! ("No intente curar lo que no conoce.")

Comprender así los fenómenos que resalta este estudio nos conduce a la conclusión lógica de que las medidas para sanar y reordenar el mundo deben ser completamente diferentes de aquellas utilizadas hasta la fecha para resolver los conflictos internacionales. Las soluciones a dichos conflictos deben funcionar más bien como los antibióticos modernos, o, mejor aún, como la psicoterapia apropiadamente aplicada, en vez de optar por las armas de otros tiempos como los garrotes o las espadas, o incluso los tanques o los misiles nucleares. El objetivo debe ser reparar los problemas sociales; no destruir la sociedad. Podríamos trazar una analogía entre el método terapéutico arcaico de la sangría. en oposición a los tratamientos modernos que fortalecen al enfermo a fin de poder efectuar la cura correspondiente.

Con respecto a los fenómenos de naturaleza ponerogénica, el simple hecho de poseer el conocimiento apropiado puede comenzar a sanar a cada ser humano y ayudar a que su mente recobre el equilibrio.

Comentario: 
El 11-S: la verdad definitiva
© Les Editions Pilule Rouge
Para mayor información sobre el 11-S, no podemos dejar de recomendar el libro de Joe Quinn y Laura Knight Jadczyk:

El 11-S: la verdad definitiva

El 11-S: la verdad definitiva es el libro imprescindible sobre los secretos del 11 de Septiembre. Nunca antes se ha recopilado tanta información con un solo propósito: el de revelar la agenda secreta del 11-S y de responder a la pregunta: ¿por qué?Laura Knight-Jadczyk y Joe Quinn logran dejar al descubierto los planes clandestinos detrás del ataque a los Estados Unidos. Revelan por primera vez incluso la oscura intención detrás del golpe al Pentágono, por qué las Torres Gemelas fueron seleccionadas como blanco y, finalmente, quién estuvo detrás de todo el plan.

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De los creadores del: Ataque al Pentágono (video) y SOTT.net.

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martes, 13 de agosto de 2013

Escuelas de entrenamiento para no caer en las provocaciones de los blancos en los sesenta

El Movimiento de Derechos Civiles Afroamericano abarca los movimientos sociales en los Estados Unidos entre 1955 y 1968, cuyo objetivo era poner fin a la segregación racial y la discriminación contra los estadounidenses negros. El movimiento se caracterizó por grandes campañas de resistencia y desobediencia civil, boicots y otras actividades no violentas. Durante este período se aprobó la Ley de Derechos Civiles (1964), que prohibió la discriminación por "raza, color, religión u origen nacional" en el trabajo, en las escuelas y en todos los locales públicos, así como la Ley de Derechos Electorales (1965).

El presidente Johnson y Martin L. King en la firma de la Ley en 1964.
A pesar de todos estos logros, todavía quedaba mucho para que en el día a día la integración fuese total... sobre todo en el Sur. Como la política del Movimiento era la no violencia, se crearon escuelas para afroamericanos para no caer en las provocaciones de los blancos que se oponían a la integración...

viernes, 9 de agosto de 2013

Operación terror, quien da la alarma


© Desconocido
Estados Unidos y sus aliados británicos y franceses han lanzado una alerta: de aquí al final de agosto pueden producirse ataques de la red terrorista internacional al-Qaeda contra varias de sus embajadas a través del mundo. Lo asegura la NSA, que se enteró al interceptar una comunicación telefónica de Ayman al-Zawahiri. La alarma desencadenó la inmediata adopción de excepcionales medidas de seguridad y el cierre de varias embajadas... por un fin de semana. ¿A qué viene todo ese aspaviento?, se pregunta Manlio Dinucci.

El presidente Obama es mantenido constantemente al tanto de la situación... mientras juega al golf. Ha sonado la enésima alarma terrorista. De un momento a otro, la fantasmal al-Qaeda puede atacar objetivos vinculados a los intereses estadounidenses, principalmente en el Medio Oriente y en el norte de África. Se alerta a los ciudadanos estadounidenses que se hallan en el extranjero. Se ordena el cierre temporal de numerosas embajadas de Estados Unidos mientras que los marines están listos a intervenir desde Sigonella [Italia] para proteger las embajadas estadounidenses situadas en el sur de Europa.

El mérito de esta oportuna alerta es de la "comunidad de inteligencia" [de Estados Unidos]. Esta se compone de 17 agencias federales. Además de la CIA, encontramos en ella a la DIA (Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa). Pero cada rama de las fuerzas armadas estadounidenses - las fuerzas terrestres, la fuerza aérea, la marina de guerra y la infantería de marina - tiene su propio servicio de inteligencia. Como también lo tienen el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad de la Patria [Homeland Security].

Entre esos servicios, que compiten encarnizadamente entre sí por la obtención de respaldo político y de fondos federales, se encuentra la Agencia de Seguridad Nacional [National Security Agency o NSA]. Esta agencia se especializa en la intercepción de las comunicaciones telefónicas e informáticas (las que supuestamente han permitido descubrir el nuevo complot terrorista), a través de las cuales espía no sólo a los enemigos sino también a los amigos de Estados Unidos, como lo confirma el «datagate» suscitado por las revelaciones del ex contratista Edward Snowden. En 10 años, el personal de la NSA aumentó en un tercio su personal civil y militar - llegando a alcanzar la cifra de 33 000 personas - , multiplicó por 2 su presupuesto y multiplicó por más de 3 la cantidad de compañías privadas que trabajan para ella - que aumentó de 150 a 500. El cuartel general de la NSA, en Fort Meade (Maryland) ya es más grande que el Pentágono y está a punto de ser ampliado en un 50%. Y al mismo tiempo sigue ampliando sus diferentes centros, que tienen cada uno su propio sector de intervención. El centro [de la NSA] situado en Texas se encarga de las escuchas en Centroamérica y Sudamérica; el de Georgia tiene a su cargo [las escuchas del] Medio Oriente; el de Hawai espía los países del Pacífico, incluyendo Rusia y China; y el de Australia, toda Asia. El centro [de la NSA] en Inglaterra (cuyo personal crecerá en un tercio, alcanzado la cifra de 2 500 personas) espía los países de Europa, el Medio Oriente y el norte de África. Y en Utah acaba precisamente de construirse un nuevo centro destinado a la ciberguerra, o sea para los ataques contra las redes informáticas de otros países.

Pero la guerra en la que se ha especializado la NSA no es únicamente informática. Esa agencia indica al Mando de Operaciones Especiales - que opera en más de 70 países con unos 70 000 especialistas - y otras unidades especializadas en operaciones secretas, quiénes son las personas consideradas peligrosas para Estados Unidos y que deben por lo tanto ser eliminadas mediantes ataques con drones [aviones teledirigidos] y acciones de tipo comando. A través de una red informática especial cifrada - laReal Time Regional Gateway - la NSA hace llegar a los jefes de las fuerzas armadas y de los servicios secretos la lista de «objetivos» y toda la información necesaria para localizarlos y liquidarlos con drones o comandos.

La NSA dispone para ello de la tecnología más avanzada, como la que permite localizar a alguien siguiendo la pista de su teléfono celular... aunque esté apagado. Esas «acciones letales selectivas» - subrayó el presidente Obama (el 23 de mayo de 2013) - son «legales» ya que «son parte de una guerra justa, que se libra en defensa propia». Como las operaciones sicológicas, rebautizadas como «Military Information Support Operations», a las que se dedican unidades especiales para «influir en la opinión pública internacional para que apoye los intereses y los planes militares estadounidenses».

Entre ellas se halla la actual alarma terrorista (que pudiera incluso completarse con algún atentado firmado por al-Qaeda), para demostrar que Estados Unidos está siendo agredido y que tiene por lo tanto derecho a la «defensa propia».

martes, 23 de julio de 2013

Cárceles inhumanas en USA: la institucionalización de la tortura


30 mil presos cumplirán una semana en huelga de hambre en las cárceles de California en repudio a la sistemática violación de los derechos humanos. La protesta ya se extendió a 22 de las 33 cárceles de este estado con mayor población carcelaria.
© Desconocido
La huelga comenzó en Pelican Bay State Prison y fue organizada por un grupo de prisioneros que denuncian "la política abusiva de aislamiento". El superpoblado sistema penitenciario de California, de acuerdo a un informe de Amnistía Internacional, mantiene 3 mil presos en unidades de aislamiento de máxima seguridad (Security Housing Units, SHU), más de mil se encuentran en Pelican Bay, sin ventanas al exterior ni acceso directo a luz natural. "Se encuentran aislados dentro de la prisión con mínimo contacto con el personal de allí, las consultas con personal médico, de salud mental y de otro tipo suelen llevarse a cabo con una barrera de por medio; no se permite el contacto con ninguna de las visitas, incluidas las de familiares y representantes letrados, y una mampara de cristal separa a los presos de los visitantes", según revela el mismo informe.

Esta metodología abusiva los obliga a pasar 22 horas y media en una celda de dos metros y medio cuadrados, y se les concede una hora y media para salir a un pequeño patio y hacer ejercicios. Los huelguistas reclaman que esta política sólo se lleve a cabo durante un lapso no mayor de cinco años, más de 2 mil se encuentran allí por períodos "indeterminados" por ser supuestos miembros de pandillas carcelarias. Además piden cambios en las condiciones de vida, mejora de la alimentación, aumento del acceso a programas de salud y educación, el derecho a realizar llamadas mensuales y el fin de los castigos grupales. Según denuncias judiciales, al menos un preso en California, "muere innecesariamente cada seis o siete días debido a deficiencias constitucionales", por otro lado, la tasa de suicidios ha llegado a ser un 80% más alta que la media nacional.

Un expreso que pasó casi siete años en un módulo de seguridad en Pelican Bay explicó a Amnistía Internacional cuál es el objetivo de esa política: "Torturar [...] torturar a la gente. No hay programas de rehabilitación, ni iglesia, ni educación, ni suministros para artistas. Dicen que no podemos tener compañeros de celda porque sería demasiado peligroso, pero no es verdad. No es verdad cuando dicen que todos los recluidos en el módulo de seguridad son lo peor de lo peor. Muchos reclusos llevan más de 15 años en régimen de aislamiento, algunos más de 20".

En Pelican Bay, según datos del Departamento de Prisiones y Rehabilitación de California, durante el 2011 había más de 500 internos por periodo indefinido de aislamiento desde hacía al menos 10 años; de ellos, más de 200 habían pasado allí más de 15 años y 78 más de 20, en muchos casos, habían permanecido desde que comenzaron a funcionar en 1989.

La huelga, la tercera de amplio acatamiento en los últimos dos años, echa luz al inhumano sistema penitenciario de los Estados Unidos que aumenta su tasa de reclusión pese a las constantes denuncias de hacinamiento. Según un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso, la población carcelaria en los centros penitenciarios federales aumentó 790% desde 1980, lo que lo ubica en el país con más población carcelaria. La mayoría de los presos son víctimas de la exclusión y criminalización por parte del Estado, devenido en un "Estado Penal", por pertenecer a las clases con menores ingresos y a una minoría racial, negra y latina.

miércoles, 17 de julio de 2013

Los documentos secretos del Watergate salen a la luz 40 años después


© AFP
Registros de la corte que detallan las historias personales y las declaraciones de los cuatro hombres implicados en el caso Watergate ya están disponibles para el público, lo que pone fin a 40 años de secretismo.

Los Archivos Nacionales y Administración de Documentos de Estados Unidos (National Archives and Records Administration) ha hecho públicas 75 páginas de documentos en respuesta a la decisión de un juez de levantar el secreto oficial.

Los nuevos documentos incluyen informes preparados en 1973 después de las entrevistas con cuatro de los cinco ladrones implicados. Los informes previos a la sentencia incluyen evaluaciones psicológicas y los detalles sobre sus familias y la historia criminal.


El hotel Watergate en Washington es famoso por el histórico escándalo de espionaje al Partido Demócrata que forzó al presidente Nixon a dimitir y que comenzó el 17 de junio de 1972, cuando cinco hombres fueron detenidos en las oficinas centrales del Partido Demócrata ubicadas en el edificio. Los individuos fueron acusados de robo, pero la noticia no tuvo ningún impacto mediático y durante los nueve meses siguientes tampoco despertó el interés de la policía.

No fue hasta que los reporteros empezaron a investigar el asunto, que uno de los detenidos acuso públicamente (en marzo de 1973) a John Mitchell, director del Partido Republicano y hombre de confianza del presidente Nixon, de haber dirigido la operación, lo que hizo estallar el escándalo.

Al mes siguiente, el director del FBI admitió la destrucción de una evidencia debido a las presiones de la administración, momento a partir del cual comenzaron a renunciar los funcionarios cercanos al presidente Nixon, que finalmente tuvo que dejar la presidencia el 9 de agosto de 1974.

viernes, 1 de marzo de 2013

La historia oculta de la tortura con agua




© Desconocido
Introducción de Tom Engelhardt
A veces, el mundo puede ser visualizado como algo muy simple, en blanco y negro. Permítanme darles un ejemplo. Imaginen que los iraníes secuestran a un ciudadano estadounidense en un tercer país. (Si prefieren, pueden reemplazar a los iraníes por militantes de Al Qaeda o por norcoreanos o chinos.) Lo acusan de ser un terrorista. Lo encierran en una cárcel sin presentar cargos en su contra, sin juicio ni sentencia diciendo que creen que posee información crucial (quizás incluso del tipo "bomba de tiempo" -y los iraníes tienen alguna experiencia genuina con bombas de tiempo). En las semanas posteriores, lo torturan con el "submarino" (le sumergen la cabeza en el agua) una y otra vez. Lo desnudan, le colocan un collar y una correa de perro. Le ponen una capucha, le tiran perros encima. Le echan agua helada y lo dejan desnudo en las noches frías. Lo cuelgan por los brazos del techo en la postura "strappado". Estoy seguro de que no tengo que continuar con más detalles. ¿Hay alguna duda sobre lo que nosotros (o nuestros líderes) diríamos o pensaríamos de los responsables de esto?
Los llamaríamos bárbaros. Diríamos que han pasado los límites de la civilización. Torturadores. Monstruos. La personificación del Mal. Nadie en el gobierno de EE.UU., al leer el reporte de inteligencia de la CIA sobre el trato dispensado a ese estadounidense se preguntaría: "¿Esto es tortura?" Nadie en Washington tendría la urgencia de calificar como "técnicas perfeccionadas de interrogación" a lo que le hicieron al detenido. Si en una audiencia de confirmación en el Senado, le preguntaran a un candidato a director de la CIA si los actos de los iraníes fueron, de hecho, un método de "tortura", y este respondiera que no es un experto en el tema, ni un abogado ni un experto legal y por lo tanto no podría catalogarla como tal, no sería confirmado en el cargo. Y probablemente no tendría ningún cargo en Washington por el resto de su vida. Si le preguntaran si cree que los iraníes que cometieron esos actos y sus superiores que les dieron las órdenes deben ser enjuiciados en EE.UU. o en una Corte Internacional, el presidente jamás diría que en este momento es mejor "mirar hacia delante, no hacia atrás", ni tampoco el departamento de justicia les daría luz verde.

¿Entiendes lo que quiero decir? Cuando el mal es el mal, todo queda muy claro. Solo es cuando, como dice Nick Turse, autor del libro Kill Anything that Moves: The Real American War in Vietnam, los brutales actos en cuestión son cometidos por estadounidenses, siguiendo órdenes de sus superiores, que las cosas se vuelven complejas, con matices, abiertas a interpretaciones, comprensibles en términos humanos y explicables en el contexto de que existe una "bomba de tiempo" (aunque esta sea imaginaria).

Trata de mantener la calma -aunque empieces a sentir una opresión en el pecho y que el corazón te late alocadamente. Trata de no caer en pánico cuando sientas que el agua te entra por la nariz y la boca, mientras tratas de contraer la garganta y calmar la respiración y mantener algo de aire en los pulmones y luchar contra la creciente sensación de ahogo. Trata de no pensar en la muerte, porque no hay nada que puedas hacer, porque estás atado, porque alguien te echa agua en la cara y te ahoga lenta y deliberadamente. Estás en sus manos. Te sientes en agonía.

En resumen, eres la víctima de "tortura con agua". O del "submarino". O del "tratamiento de ahogo". O de la "asfixia húmeda". O de cualquier otro sobrenombre dado a esta forma de brutalidad que hoy se la llama con el eufemismo de "waterboarding" (sumergimiento en agua).

Esta práctica se volvió ampliamente conocida en EE.UU. tras saberse que la CIA la había estado usando contra presuntos terroristas después del 11 de septiembre. Recientemente, resurgió el debate con las representaciones cinematográficas de la técnica en el premiado film Zero Dark Thirty (La noche más oscura) y las menciones en las audiencias de confirmación en el Senado del nuevo director de la CIA John Brennan. La tortura con agua, sin embargo, tiene una historia sorprendentemente larga, que se remonta al siglo XIV. Ha sido usada de manera constante por las fuerzas armadas de EE.UU. desde principios del siglo XX, cuando fue empleada por contra los luchadores filipinos que luchaban por la independencia de su país. Los militares estadounidenses continuarían usando este método brutal en las décadas siguientes, y durante las guerras en Asia también habría víctimas.

La tortura con agua en Vietnam 

Durante más de una década, he investigado las atrocidades cometidas en la guerra de Vietnam. Durante ese tiempo, he conocido tanto a gente que aplicó la tortura con agua a sus víctimas como a personas que fueron atormentadas con ella. Los estadounidenses y sus aliados de Vietnam del Sur usaban la usaban con regularidad contra los combatientes prisioneros y contra los civiles detenidos para obtener información o simplemente como una forma de castigo. Aunque el uso se mantuvo secreto, una foto de esta forma de tortura apareció en la portada del Washington Post, el 21 de enero de 1968.

El acceso a documentos, que habían sido mantenidos secretos durante mucho tiempo, ayudó a llenar los huecos. "Mantuve al sospechoso en el suelo, le coloqué un trapo sobre la cara, y luego eché agua sobre el trapo, forzando el agua en su boca", explicó el sargento David Carmon en su testimonio ante investigadores por delitos cometidos por el ejército, en diciembre de 1970. Según la sinopsis de la investigación, el sargento admitió haber usado tanto tortura con electricidad como con agua al interrogar a detenidos, que murieron poco después. Según los resúmenes de los testimonios de testigos oculares entre los miembros de la unidad de Carmon, el prisionero identificado como Nguyen Cong fue "golpeado y pateado", perdió el conocimiento y sufrió convulsiones. Un doctor que examinó a Nguyen, sin embargo, declaró que el prisionero no presentaba ninguna anomalía. Carmon y otro miembro del equipo de inteligencia militar luego "golpearon a los vietnamitas y les echaron agua en la cara con un bidón de cinco galones de agua", según un resumen de su declaración. Un informe oficial de mayo de 1971 dice que Nguyen Cong se desmayó y "fue llevado hasta su jaula de reclusión, donde lo encontraron muerto más tarde".

Años después, Carmon me dijo por e-mail que el abuso de prisioneros en Vietnam era generalizado y estimulado por los superiores. "Nada estaba prohibido, nada estaba más allá de los límites fuera de herir gravemente a un prisionero".

Trascendió que las víctimas de tortura con agua no eran solo los vietnamitas prisioneros sino también miembros del personal militar estadounidense. Algunos documentos que hallé en el Archivo Nacional de EE.UU. ofrecen un vistazo a una historia aterradora que pocos estadounidenses conocen.

"A mí me hicieron "un trabajo con agua", le dijo un ex prisionero estadounidense a un investigador militar, según un informe del ejército de 1969. "Me esposaron y me llevaron a la ducha... Me sostuvieron la cabeza debajo del agua durante cerca de dos minutos y cuando jalé hacia atrás para respirar, me golpearon en el pecho y el estómago. Esto duró unos 10 minutos, durante los cuales me golpearon tirándome al suelo dos veces. Hasta que pararon cuando les rogué que lo hicieran."

Otra víctima declaró que su compañero de celda había unido las colillas de los cigarrillos para armar uno completo. Cuando los guardias descubrieron el "contrabando" lo agarraron y lo empujaron hacia las duchas. "Tres de los guardias me sostenían mientras que el cuarto sostenía mi cabeza bajo el agua de la ducha", declaró. "Esto duró por un rato y yo pensaba que me iba a ahogar." Después, hicieron lo mismo con su compañero de celda, quien, al regresar a la celda admitió que "había confesado" como resultado de la tortura.

Hubo otro detenido que declaró que los prisioneros esposados eran llevados a las duchas. "Los guardias sostenían la cabeza del prisionero hacia atrás y lo obligaban a tragar agua", explicó. "Esto obligaba a que el preso resista lo que les daba una excusa a los guardias para golpearlo." También declaró que estos no eran hechos aislados. "He presenciado tratamientos como este aproximadamente nueve veces."

"Cruel o inusual"

Esto no fue, de hecho, la primera vez que ciudadanos estadounidenses fueran objeto de tortura con agua en alguna guerra en Asia. En la II Guerra Mundial, militares japoneses usaron la tortura con agua contra presos de EE.UU. "Me sometieron a lo que ellos llamaban la 'cura de agua'", declaró el teniente Chase Nielsen después de la guerra. Cuando le preguntaron sobre esa experiencia, respondió: "Sentía que me estaba ahogando, en el límite entre la vida y la muerte".

La misma tortura fue sufrida por los pilotos estadounidenses capturados durante la Guerra de Corea. Uno de ellos hizo la siguiente descripción: "Me doblaban la cabeza hacia atrás, me ponían una toalla en la cara y echaban agua sobre la toalla. No podía respirar... Cuando me desmayaba, me sacudían y comenzaban de nuevo".

Por los delitos cometidos contra los prisioneros, incluyendo la tortura con agua, algunos oficiales japoneses fueron condenados y sentenciados a cumplir largas condenas, mientras que otros les aplicaron la pena de muerte.

La respuesta legal a los torturadores estadounidenses en Vietnam fue muy diferente. Mientras que investigaban los alegatos contra el sargento Carmon, por ejemplo, los agentes del ejército descubrieron que en la unidad del sargento existía un patrón de conducta "cruel y de maltrato" contra los prisioneros en el periodo de marzo de 1968 a octubre de 1969. Según un informe oficial, los agentes determinaron que la evidencia respaldaba cargos formales contra 22 interrogadores, muchos de ellos implicados en el uso de tortura con agua, tortura con electricidad, golpes y otras formas de maltrato. Pero no les presentaron cargos, ni les hicieron corte marcial ni les dieron ningún castigo ni a Carmon ni a nadie, según los registros.

Hubo una impunidad similar hacia los estadounidenses que torturaron a sus conciudadanos en Vietnam -usando una de las formas más extrañas de tortura con agua. Aunque un informe de 1969 del Inspector General del Ejército se refiere a "alegatos de brutalidad y maltrato", haciendo notar que "el tratamiento con agua fue aplicado como una forma de castigo y constituye un maltrato de prisioneros", no fue enjuiciado ninguno de los miembros de las fuerzas armadas, ni mucho menos sentenciado a un larga condena ni ejecutado por sus crímenes. De hecho, los implicados -guardias militares del centro de detención informalmente conocido como la cárcel de Long Binh- se libraron, aparentemente, de cualquier castigo.

Este récord de impunidad ha continuado hasta años recientes. Mientras que la CIA reconoció el uso del submarino después del 11 de septiembre y el presidente Obama declaró que esta práctica es un método de tortura, su gobierno declaró que nadie será enjuiciado por usar ni este ni ninguna otra forma de "técnica perfeccionada de interrogación". Como le señaló un vocero de la CIA al medio ProPublica el año pasado, el Departamento de Justicia "declinó presentar cargos en todos los casos", después de revisar el tratamiento que la Agencia le había dado a más de 100 detenidos.

El informe de 1969 del Inspector General reporta de manera inequívoca la definición del "tratamiento con agua" impuesto por militares estadounidenses contra prisioneros de ese mismo país como "cruel e inusual". Sin embargo, los abogados del gobierno de Bush en la era posterior al 11 de septiembre, trataron de redefinir la asfixia con agua de prisioneros indefensos como algo que no llega a ser tortura, regresando básicamente a los estándares éticos de la Inquisición española.

Al menos el informe de 1969 sostenía que la tortura con agua "fue ejecutada sin autorización" contra aquellos prisioneros estadounidenses. La situación actual es radicalmente diferente. En años recientes, los que determinaron y aprobaron técnicas de tortura no fueron meros brutos de bajo nivel jerárquico y sus superiores inmediatos, sino funcionarios de alto rango de la Casa Blanca, como la Consejera de Seguridad Nacional Condoleeza Rice y el vicepresidente Dick Cheney. Por el libro de memorias del propio George W. Bush sabemos que este presidente dio una orden entusiasta ("Damm right!") autorizando el uso de la tortura con agua, de la misma manera que el presidente Obama se ha asegurado de que ninguna persona del gobierno involucrada en autorizar o facilitar la tortura tenga que rendir cuentas de sus actos.

En 1901, un oficial estadounidense fue sentenciado a 10 años de trabajo forzado por torturar con agua a un prisionero filipino. Hacia fines de la década de 1940, esta práctica de varios siglos era tan repudiada que a aquellos hallados culpables de usarla les daban una larga condena o, incluso, la pena de muerte. Hacia fines de la década de 1960, todavía era percibida como un castigo cruel e inusual, incluso cuando los torturadores estadounidenses de vietnamitas y de presos estadounidenses no fueron sometidos a juicio. En el siglo XXI, cuando la tortura con agua pasó de las duchas de las prisiones del sudeste asiático a la Casa Blanca, se transformó en una "técnica perfeccionada de interrogación". Hoy, el funcionario elegido por el presidente para dirigir la CIA, se niega a rotular al submarino como "tortura".

¿Qué dice sobre una sociedad cuando los códigos morales y éticos del tratamiento de presos va en retroceso? ¿Qué se supone que debemos pensar de los líderes que autorizan, promueven o protegen prácticas brutales y de los ciudadanos que los respaldan y permiten que esto suceda? ¿Qué significa cuando la tortura que, por definición, es cruel, se vuelve usual?

[Nota del autor: No soy el primero en escribir sobre la aplicación de la tortura con agua a prisioneros de EE.UU. en Vietnam. Véase el libro de Cecil B. Currey de 1999 Long Binh Jail: An Oral History of Vietnam's Notorious U.S. Military Prison (La cárcel de Long Binh: Una historia oral de la notoria prisión militar de EE.UU. en Vietnam). También recomiendo el relato, fascinante y desgarrador, de una víctima de tortura con agua, The Question (La pregunta), del periodista Henri Alleg, sobre la tortura que le infligieron militares franceses en Argelia en los años 50.]

lunes, 25 de febrero de 2013

La Manera Norteamericana de Vivir: Listas de matanza y torturas.



El próximo candidato a director de la CIA, John Brennan, y uno de los Drones de la CIA que quiere que conozcas.
¿Cuántos estadounidenses saben que su gobierno se ha cobrado la autoridad para matar arbitrariamente a sus conciudadanos cuando quieran, y que pueden hacerlo "legalmente", sin ninguna evidencia de que el ciudadano en cuestión sea ninguna amenaza para nadie, y mucho menos para el gobierno de los EE.UU o sus "intereses"?

¿Cuántos estadounidenses saben que el gobierno de EE.UU. ha respondido a las causas judiciales incoadas por la 'ACLU' de cuestionar la autoridad del gobierno de EE.UU. por participar en los asesinatos selectivos de ciudadanos norteamericanos, diciendo que se trata de una cuestión política y que los tribunales de EE.UU. y los jueces no tienen voz en el cuestión ("No existe ningún foro judicial apropiado para evaluar estas consideraciones de orden constitucional")? Apostaría a que no muchos saben de esto. Pero eso es precisamente lo que el gobierno de EE.UU. ha hecho, según un papel filtrado (libro blanco) sin firmar y sin fecha del Departamento de Justicia, obtenida por la 'NBC News'. Usted puede leer el libro blanco aquí.

La real justificación legal definida por los abogados del Departamento de Justicia en el 2010 se mantiene en secreto por el gobierno, pero el 'libro blanco', explica que, no sólo el gobierno ha decidido que los asesinatos selectivos son legales sin el debido proceso judicial, pero que sin evidencia de ningúna amenaza inminente de un objetivo es necesario para que ese objetivo sea considerado una amenaza inminente. (Vaya usted a saber).

En un verdadero doble lenguaje orwelliano, el 'libro blanco', explica:
"La condición de que un líder de la operación representa una" amenaza inminente" de violencia en contra de los Estados Unidos, no requiere que los Estados Unidos tengan que tener una clara evidencia de que un ataque específico contra personas e intereses estadounidenses se llevará a cabo en un futuro inmediato".
¿Entendiste eso? Un "líder de operación" (es decir, cualquier ciudadano estadounidense que el gobierno decida que representa una amenaza para las personas o los intereses de Estados Unidos) no tiene por qué estar planeando hacer nada para acabar en la 'Lista de matanza', también eufemísticamente (y sin sentido ) conocida como la "disposición de matriz". Para ser justos, el documento reconoce que en la consecución de esta política de poner como objetivos de asesinato a los ciudadanos y ciudadanas de Estados Unidos existe "el riesgo de privación errónea de la vida de un ciudadano", pero mira el lado bueno, si llegas a ser erróneamente privado de tu vida por un avión no tripulado de la CIA, tu familia siempre puede demandar.

La extensión total de la última ronda de locura que se ha apoderado del gobierno de Estados Unidos, salió a la luz la semana pasada cuando el nominado de Obama para la dirección de la CIA, John Brennan, fue "interrogado" frente a un panel de audiencia del Senado de confirmación, presidido por la siempre 'parecida bruja' Dianne Feinstein. Obama ya había designado a Brennan como director de la CIA en 2008-9, pero fue rechazada sobre la base de su anterior apoyo entusiasta a la tortura y sus entregas extraordinarias bajo el mando de Bush (donde se desempeñó como director del "Centro de Integración para la Amenaza Terrorista" desde el 2003 hasta el 2004, una oficina a través de la cual se tamizaba y recopilaba información para los 'informes secretos de inteligencia diarios' de Bush) lo que lo convirtió en no apto para el trabajo. Esa decisión fue muy inusual, ya que es un monstruo homicida amante de la tortura que consigue sus ganancias al ordenar el abuso y la mutilación de personas inocentes, que es más o menos la descripción del trabajo del director de la CIA. Así que tal vez la verdadera razón por la cual fue rechazada la nominación de Brennan en el 2008 fue porque no era lo suficientemente torturador, mutilador y asesino feliz para proteger al pueblo estadounidense por la aplicación de la hegemonía estadounidense empresarial en los países extranjeros.

Esta vez, sin embargo, las cosas serían diferentes. Brennan llegó a la audiencia con un plan para probar sus credenciales para el primer puesto en la CIA, con el argumento del derecho del gobierno de EE.UU. de matar a ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso. (Un infiltrado de Washington me ha informado que, si eso no funcionaba, Brennan planeaba comerse a un bebé en la televisión en vivo). Sin duda, el defender el derecho legal del gobierno para matar arbitrariamente a los ciudadanos estadounidenses está a un paso más del programa de tortura de Bush, y ¿convencería esto al Senado de que Brennan era realmente el hombre adecuado para el trabajo?

Gran parte del debate en la audiencia se centró en torno al programa de la CIA de aviones no tripulados, los aviones no tripulados son el arma de elección para los cobardes con una inclinación al asesinato en masa, aunque de ninguna manera es el único instrumento de muerte ejercido por la CIA y militares de EE.UU.

Aquí el senador Ron Wyden pregunta si a Brennan no le importaría explicar al pueblo estadounidense si deben o no estar preocupados por el hecho de que el gobierno de los EE.UU. (también conocido como la CIA) podría matarlos en cualquier momento:


Observe la respuesta de Brennan a la pregunta: al igual que el "libro blanco" sobre asesinatos selectivos, Brennan da un doble discurso orwelliano y quiere ¡"optimizar la transparencia y optimizar el secreto"!... ¡Secreto transparente será entonces! (El oxímoron no presenta un problema de lógica para una mente patológica). Brennan luego cita supuestos "límites legales" al programa de asesinatos de un ciudadano de los EE.UU., y afirma que el pueblo estadounidense debe estar "muy contento" de que los psicópatas en la CIA sólo decidirían matar a un norteamericano como un "último recurso". Los límites legales aquí son irrelevantes porque el gobierno de los EE.UU. ya ha decidido que, si un ciudadano de los EE.UU. encaja en el perfil, entonces puede eliminarlo como y cuando lo desee. Por otra parte, supongo que podrían proporcionar algunas comodidades a la familia del ciudadano asesinado que fue de repente e inesperadamente exterminado por el gobierno de EE.UU. como un "último recurso".

La siguiente en cocinar a Brennan fue la presidente (persona/cosa) de la audiencia de confirmación en el Senado, Dianne Feinstein, quien asumió el nuevo trabajo de hacerle preguntas a Brennan que ya contenían las respuestas que Brennan mismo habrían dado:


La persona acerca de la cual Feinstein le está preguntando a Brennan es el ciudadano de los EE.UU. Anwar al-Awlaki, quien fue asesinado en un ataque teledirigido de la CIA en el 2011, junto con Samir Khan, un ciudadano americano paquistaní. La Familia Samir Khan se reunió con el FBI y se les dijo oficialmente que él no estaba bajo ninguna acusación, ni fue acusado de ningún delito. Mientras que el gobierno de EE.UU. ha alegado, como Feinstein dice en el vídeo de arriba, que al-Awlaki estuvo implicado en el terrorismo contra los intereses de Estados Unidos, aunque nunca han presentado ninguna prueba de tales afirmaciones. En la audiencia del Senado, en el intento de hacer quedar bien a Brennan mostrando que al-Awlaki era un malvado (ciudadano de los EE.UU.) terrorista que merecía ser blanco de asesinato, Feinstein presenta el caso del gobierno contra al-Awlaki, específicamente en el que él estaba involucrado de alguna manera:
  • El atacante de ropa interior, Abdul Mutallab, que era más probable un chivo expiatorio controlado mentalmente que recibió ayuda directa por un "bien vestido" a bordo del avión con destino a Detroit.
  • El ridículo caso del 'coche bomba' en Time Square por el pakistaní-americano Faisal Shahzad. Una víctima de la operación 'aguijón' del FBI cuya idea de un 'coche bomba' fue un coche con un par de barriles de gasolina y algunos petardos.
  • El Atacante pistolero de Fort Hood, Nidal Malik Hasan, quien evidentemente no fue un pistolero solitario.
  • La 'Tinta para impresoras bombas para aviones de carga' del 2010 (justo antes de las elecciones de mitad de período en los EE.UU.) que se encontraron en un paquete 'Fed Ex' y un avión de carga de UPS, los cuales se originaron en Yemen y estaban destinados a los EE.UU. Por extraño que parezca, la policía británica y perros policía adiestrados eran completamente incapaces de encontrar ningún rastro de explosivos en las impresoras e incluso se insistió en que no había ninguno, hasta que los agentes del MI6 trasladaron la impresora y el cartucho en un helicóptero de la policía a un laboratorio del gobierno de Londres, el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa en Fort Halstead, y, posteriormente, "descubrieron" la bomba en una búsqueda final.

La senadora Dianne Feinstein explica por qué los estadounidenses pueden ser legalmente asesinados por la CIA en la audiencia de confirmación en el Senado
El punto aquí es que las denuncias de vínculos entre al-Awlaki y cualquiera de estos ataques o intentos de atentados son falsos, porque en todos los casos, la única prueba en contra de al-Awlaki proviene de funcionarios de la CIA. Además, hay muchas pruebas de que estos ataques particulares eran, en esencia, operaciones de "bandera falsa". El hecho de que, dos semanas después de que hicieran volar en pedazos a Al-Awlaki con un avión no tripulado de la CIA, su hijo Abdulrahman de 16 años de edad nacido en Estados Unidos, tuvo la misma suerte mientras cenaba con sus primos en un restaurante en Yemen, debería poner este punto bien claro: la CIA y el gobierno de EE.UU. asesinan a quien quieran cuando quieran, y no necesitan ninguna evidencia de cualquier mala acción por parte del "objetivo" para hacerlo. La única prueba que necesitan presentar es que habían decidido (basados ​​en la información de inteligencia secreta que nadie verá) que la persona en cuestión era un "terrorista del mal".

Lo qué Feinstein estaba claramente tratando de hacer aquí es ayudar a Brennan a justificar el asesinato selectivo de los ciudadanos estadounidenses sobre la base de una realidad fabricada de la 'amenaza terrorista'. Durante varios años, la CIA ha estado empleando "ataques de firmas" [N.d.T.: en inglés "signature strikes"] - que es un eufemismo para atacar y matar gente sin saber siquiera lo que son - como parte de su "programa de aviones no tripulados". Así que no estamos hablando sólo de quitar del camino a 'combatientes enemigos' aquí, no estamos hablando sólo matar "terroristas conocidos" aun cuando no se tiene información de que están planeando un ataque contra los intereses de Estados Unidos, estamos hablando de matar a la gente con misiles en pleno conocimiento de que NO hay conocimiento siquiera de quiénes son estos "objetivos". Y ese mismo "programa de aviones no tripulados" ha sido oficialmente extendido a los habitantes de la región de la 'patria' Américana . ¿Todo bien con eso? bien.

Así que ya lo tienes. Los estadounidenses ahora pueden ser asesinados por su gobierno sin el debido proceso, si se salen de la línea de tal manera que logren poner sus nombres en la lista de "terroristas domésticos". Y para ser honestos, no tienen a nadie a quien culpar sino a sí mismos. Ciertamente, los que han comprado de una manera u otra la mentira de la amenaza terrorista y el evento al que dio lugar - los ataques del 9/11- no se pueden quejar. Ellos fueron engañados, pero han tenido, por cierto, un montón de oportunidades para no creer las mentiras y despertar al hecho de que en realidad, era todo acerca de la expansión del Imperio y el control de los recursos (incluidos los recursos humanos) en el extranjero y en casa. Lo extraño es que alrededor del 50% de la población estadounidense han sospechado durante mucho tiempo que el 9/11 fue un trabajo interno de algún tipo, sin embargo, la persistente propaganda de la "amenaza terrorista" parece haber podido más. ¿De qué otra manera podemos explicar el hecho de que el gobierno de EE.UU. ha sido capaz de obtener consentimiento para la tortura de gente inocente? ¿De qué otra manera podemos explicar el hecho de que la mayor democracia que se supone existe en la Tierra termina reivindicando el derecho a asesinar a ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso?

Hacer que estadounidenses aterrorizados acepten la tortura como aceptable y necesaria, fue el primer paso de desnaturalización de su humanidad, y preparó el camino para la aceptación de la idea de que los estadounidenses se podrían considerar "combatientes enemigos" y ser asesinados por su propio gobierno, todo en nombre de la protección y de 'Salvar vidas estadounidenses ", como afirma Brennan.

Evidencia Torturada

Se ha entendido desde hace mucho tiempo que la tortura no funciona como un medio para obtener información precisa de una persona. Si una persona sabe las respuestas a las preguntas a las que se le somete, en la mayoría de los casos, la amenaza de la tortura es suficiente para hacerle soltar la sopa. Pero la CIA ha secuestrado a gente de las calles de pueblos y ciudades extranjeros con poca ó ninguna prueba de que la persona en cuestión sepa algo de interés. La gente así, que no conoce las respuestas a las preguntas que se les hace, puestas bajo tortura harán lo que sea necesario para detener el abuso. Ha habido innumerables informes de este tipo de información de "inteligencia" siendo extraida y utilizada para justificar la continuación de la "guerra contra el terror '.

Entonces, la pregunta es: ¿por qué la CIA y el gobierno de los EE.UU. seguirán promoviendo la práctica de tortura cuando las probabilidades son de que recibian falsas confirmaciones de que sus sospechas u obtengan falsa evidencia de sus creencias? Para responderla, es necesario entender primero que la "guerra contra el terror" en su totalidad es falsa. No existe una "amenaza terrorista islámica" contra los EE.UU. y la llamada "libertad y democracia". Cuando entiendas esto, entenderás que el hecho de que la tortura no produzca información precisa, no sólo no es un problema para la CIA y los belicistas, si no, que es precisamente lo que están buscando. Es decir, las personas que han planificado y llevado a cabo la "guerra contra el terrorismo" como tapadera para una guerra de conquista imperial, no están buscando evidencia real de una amenaza terrorista contra los EE.UU., porque saben que no existe ninguna. Lo que están buscando es fabricar pruebas de una amenaza terrorista para respaldar la "guerra contra el terror", y qué mejor manera de conseguir tal "información" que de algún chico que lo secuestran de la calle y lo torturan hasta que esté de acuerdo en que es parte de un complot terrorista que ellos mismo inventaron?

La misma lógica está detrás del Centro de torturas del gobierno de EE.UU. en la Bahía de Guantánamo. ¿Por qué el gobierno de los EE.UU. mantienen hombres allí si ellos no representaban una amenaza «terrorista»? Bueno, ese es precisamente el punto. Ellos los mantienen allí para crear la impresión en el pueblo estadounidense de que existen algunos tipos de amenaza terroristas. Aquellos amenazados, desafortunados, encarcelados y torturados a diario (de diferentes maneras) existen sólo para producir falsas pruebas, lo que constituye la esencia de la fabrica narrativa de una "guerra contra el terror", con "terroristas reales".

La cosa es que entendiendo totalmente por qué el gobierno de EE.UU. y la CIA está exigiendo que no necesitan pruebas de terrorismo para asesinar a quienes quieran. Si tuviesen que presentar pruebas de cualquier intención terrorista cada vez que quieran asesinar a un montón de gente, ¿cómo podrían matar a gente inocente y salirse con la suya? La "guerra contra el terror" no es, ni nunca ha sido, una lucha contra el terrorismo. Siempre ha sido acerca de la protección de los intereses estadounidenses (también conocido como 'la derecha estadounidense para dominar y esclavizar la mayor parte del mundo posible") y para hacer eso, van a tener que matar a un montón de personas terroristas que se interpongan en su camino.


La gran mayoría de los asesinados por los ataques con aviones no tripulados en Afganistán y Pakistán son civiles, incluyendo niños.
Hasta la fecha, la CIA y sus aviones militares no tripulados estadounidenses han matado cerca de 4.000 personas. El ministro del Interior paquistaní, Rehman Malik,afirmó que 336 aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán sólo se han cobrado más de 2.300 víctimas, el 80% de los cuales eran civiles inocentes. La gran mayoría de los muertos en Pakistán, Yemen, Afganistán, Somalia e Irak, han sido blanco de ataques por resistirse a la ocupación de EE.UU. en sus diversas formas (que incluye el apoyo de EE.UU. a los gobernantes corruptos y brutales). No hay nada nuevo en eso. El Imperio Británico hizo exactamente lo mismo. La única diferencia es que el moderno imperio estadounidense ha formulado la totalidad de su expansión imperial a través del saqueo y el asesinato, en términos de la lucha contra una "guerra contra el terror", y han llegado a significativos extremos para la fabricación de la "amenaza terrorista" como la sustancia para su historia encubierta.

En el improbable caso de que en un futuro el registro histórico rompa con la tradición y se abra para revelar la verdad, se recordará que, en la gran "guerra contra el terrorismo" del siglo 21, los terroristas ganaron. Ellos lograron su objetivo de destruir "las libertades estadounidenses" forzando al gobierno de EE.UU. a despojar a sus ciudadanos de todas las libertades más fundamentales consagradas en la Carta de Derechos, y de alguna manera, lograron que el gobierno de los EE.UU. viera a los ciudadanos estadounidenses como enemigos potenciales que necesitaban ser controlados por la amenaza de un 'inminente' ataque. Además, se recordará que los "terroristas" estaban en realidad dentro del gobierno de EE.UU. y sus agencias secretas como la CIA, y quesu plan desde el principio fue engañar al público estadounidense y al mundo para que aceptase su propia esclavitud. También se podrá señalar que la razón por cual la elite se esforzó por el control de los EE.UU. (y de la población mundial), solo fue para garantizar que, cuando los pueblos del mundo vieran que la verdadera amenaza a sus libertades, y sus propias vidas, era la de unacatástrofe cíclica en forma de bombardeo de meteoritos/fragmentos cometarios hacia la Tierra, no habiera oportunidad para una revolución de masas, sino más bien para una apatía más generalizada basada en el miedo, y signada por la resignación a su condición de ganado con destino al matadero.

El cese al Fuego en Gaza no detendría que se pueda hacer Regional esto mas adelante

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