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miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Estamos poseídos? (4ª y última parte) Psicosis colectiva



Comentario: Y llegamos al final de este viaje con la última parte de este fascinante artículo. Si te perdiste las partes anteriores puedes leerlas aquí: 1ª parte2ª parte3ª parte

Traducido de Gladys Molina del artículo original de Paul Levy; "Are We Possessed?"

Jung nunca se cansó de advertir que el mayor peligro que enfrenta la humanidad es caer inadvertidamente en nuestro inconsciente en masa, de forma que nos convertimos en instrumentos para que una epidemia psíquica cause estragos en el mundo, tal como lo vemos hoy en día. (por favor, ver mi artículo "Diagnóstico: Epidemia Psíquica").
Jung escribe que las epidemias psíquicas "...son infinitamente más devastadoras que la peor de las catástrofes naturales. El peligro supremo que amenaza a individuos, así como a naciones enteras es un peligro psíquico."

Comentario: nuestros lectores más incondicionales notaran que esta idea de una epidemia psíquica y las terribles consecuencias que puede ocasionar a nuestro planeta ha sido tratada en numerosos Enfoques SOTT.

No se puede acabar con el mal si antes no lo hemos comprendido y ese es el principal objetivo de SOTT, comprender "el mal", e intentamos apoyar nuestras convicciones desde todas las disciplinas posibles. Así que, para aquellos lectores que encuentren estas ideas de Levy muy abstractas, poco prácticas o demasiado espirituales, la Ponerología Política de Andzrej Lobaczewski plantea, desde una perspectiva científica, un estudio metodológico del origen del "mal" y de cómo se llega finalmente a esta "Epidemia Psíquica".

Y ahora disfruten de la lectura de esta última parte, donde Paul Levy guarda para el final una "sorpresa" esperanzadora.

Estamos en medio de una psicosis colectiva que se ha vuelto tan normalizada que muy pocas personas ni siquiera hablan de ello, que es en sí mismo una expresión de nuestra locura colectiva. (Por favor véase mi artículo "¿Por qué no vemos nuestra locura colectiva?") Jung escribe:
"...las psicosis colectivas se basan en un arquetipo constelado, aunque, por supuesto, este hecho en absoluto se tiene en cuenta. En este sentido, nuestra actitud se sigue caracterizando por una inconsciencia prodigiosa."
Una vez que se activan los contenidos arquetípicos en el inconsciente, Jung elabora, es como si "hubieran tomado posesión de ciertos individuos, irresistiblemente uniéndolos mediante la atracción mutua y tejiéndolos en grupos pequeños o grandes que fácilmente podrían engrosar en avalancha."
La gente que ha caído en su inconsciente naturalmente se atrae y conecta entre sí, mientras recíprocamente refuerzan la locura ajena. Se consigue conjurar una burbuja compartida impenetrable de creencias rígidas en torno a ellos que desvía y resiste cualquier auto-reflexión que amenace su punto de cosmovisión fija. Cualquiera que les refleje de vuelta su estado inconsciente es demonizado y visto como hereje, blasfemo y enemigo. 

Aunque usa a individuos como sus instrumentos, el mal necesita las masas inconscientes para su génesis y proliferación en el escenario mundial. Las masas siempre están engendrando caldos de cultivo de epidemias psíquicas. En una psicosis colectiva hay una mentalidad de rebaño, donde la gente deja de pensar por sí misma permitiendo que otros piensen por ellos, como ovejas ("borregos") que sólo siguen a donde quiera que sean dirigidos.
Jung escribe que quien compre el acordado conjunto de pensamiento de grupo "está infectado con la lepra del pensamiento colectivo y se ha convertido en un recluso de esa insalubre finca de siembra llamada elEstado Totalitario."
Cuando cedemos nuestro poder, siempre hay alguien portando la autoridad del Estado quien estámás que contento en aceptar nuestra ofrenda, alimentando la insaciable voluntad de poder de la sombra. Jung comenta:
"El bastón del pastor pronto se convierte en una barra de hierro, y los pastores se convierten en lobos."
Siendo arquetípico, el proceso recíproco de las personas regalando su poder a otras personas que lo abusan, simplemente porque pueden hacerlo, se ha estado recreando continuamente a lo largo de toda la historia.
Jung nos advierte que "Las cosas más peligrosas del mundo son inmensas acumulaciones de seres humanos que son manipulados por unas pocas cabezas."
En una psicosis colectiva, los muchos son manipulados por los pocos que sienten atracción por mantener el poder sobre los demás. Jung señala que:
"El que prefiere el poder, está por lo tanto, en la visión cristiana, poseído por el diablo. El psicólogo sólo puede estar de acuerdo."
En una epidemia psíquica, las masas, dirigidas e inspiradas por los pocos que están perversamente poseídos por y adictos a la necesidad del poder, conspiran en conjunto, apoyan y refuerzan mutuamente las creencias irracionales de los demás, las necesidades narcisistas y miedos, creando una cultura increiblemente loca. 

Esta cultura, o falta de ella, es a la vez la causa y el efecto de su locura, ya que colectivamente encarnan la profecía auto-cumplida viviente. Se convierten en instrumentos mediante los cuales el DNL, el demonio no local, se reproduce, como una hidra de múltiples cabezas, en, como, y a través del campo.

Bendiciones Disfrazadas
Jung escribe: "Este estado de posesión se manifiesta casi sin excepción en el hecho de que los poseídos se identifican con el contenido arquetípico de su inconsciente, y porque no caen en la cuenta de que el papel que está siendo lanzado sobre ellos es el efecto de nuevos contenidos aún por entender, ejemplifican éstos concretamente en sus propias vidas, convirtiéndose así en profetas y reformadores [en el sentido negativo, como caer en una inflación megalómana]."
Las personas que han sido engullidas por el arquetipo y han caído en el inconsciente, en lugar de aclarar e integrar el significado de los contenidos inconscientes activados dentro de sí mismos, involuntariamente escenifican la dimensión simbólica mítica de "el papel que les está siendo lanzado" en forma concretizada, literal sobre el escenario de la vida.

Los nuevos contenidos se entienden cuando nos damos cuenta de que el rol que llega a través de nosotros tiene su origen en el propio inconsciente colectivo, como si estuviéramos interpretando un papel en un drama cósmico. Además de conferir sobre nosotros una opción de cómo queremos interpretar este papel, este descubrimiento también nos despierta a la identificación personal con el papel. La parte de nosotros que ha sido inconscientemente poseída se libera, creando más consciencia en el proceso.

Cuando llegamos a ser absorbidos por el inconsciente, por citar a Jung:
"...el inconsciente en gran medida expulsa y suplanta la función de la mente consciente. El inconsciente usurpa la función de la realidad y la sustituye por su propia realidad. Pensamientos inconscientes...se manifiestan en juicios inquebrantables sin sentido, sostenidos en la cara de la realidad."
Cuando nos encontramos haciendo caso omiso a las pruebas fácticas y celebrando una creencia "mágica" que racionalmente sabemos de ser incierta, estamos bajo un hechizo, siendo "impulsados" por el inconsciente, que está en ese momento en el asiento del conductor. Los factores psíquicos que hacen posible la posesión son la sugestionabilidad, la falta de discernimiento crítico, la falta de voluntad o incapacidad de auto-reflexión, el miedo, y la tendencia a la superstición y prejuicios. 

Los contenidos que nos apoderan cuando somos poseídos por el inconsciente aparecen como fobias, afección exagerada, convicciones peculiares, idiosincrasias, planes obstinados, compulsiones y obsesiones, todos de los cuales no están abiertos a debate o corrección.

Los demonios trabajan a través de nuestra psique, "gestionando nuestras percepciones" de tal manera que somos incapaces de ver su influencia. Los demonios deslumbran, hechizan, y endemonian la consciencia de tal manera que nos cegamos a nuestra propia asumida perspectiva subyacente. Caemos bajo su hechizo cuando nos extasiamos por nuestra propia versión de la realidad, de tal forma que creemos que el mundo "objetivamente" existe como lo percibimos, separados de nuestra propia mente.

En otras palabras, caemos bajo el poder de los demonios cuando nos obsesionamos con nuestro punto de vista fijado no negociable e imaginamos que lo que estamos viendo objetivamente existe, en estado sólido, fuera de nosotros mismos, de manera aplicable a todos. Entonces atraemos hacia nosotros toda la evidencia que necesitamos para demostrarnos a nosotros mismos la verdad aparente de nuestro punto de vista evidente, lo que confirma el espejismo de que estamos separados de, y no participando en contribuir a crear la misma situación en la que nos encontramos, que estamos en última instancia, creando. A esto lo llamo "Síndrome Delirante Aparticipatorio", o SDA por sus siglas (Por favor véase mi artículo "Deliraciones de separación").

Por otro lado, rompemos el hechizo de los demonios cuando nos damos cuenta de que cada momento de nuestra experiencia es inseparable de nuestra propia consciencia, que es reconocer la fluida, no objetiva y, por tanto, "naturaleza onírica" de la realidad. Al igual que figuras en un sueño, los demonios son nuestra propia energía, en última instancia hablando, y no separados de nuestra mente (por favor, ver mi artículo "Dios, la Imaginación").

Al igual que un sueño, la forma en que observamos el mundo literalmente evoca, el mundo que estamos observando. Esto significa que es a través de nuestra consciencia en sí que podemos intervenir en la matriz subyacente de la creación y encontrar el punto de apoyo en el que podemos cambiar el sueño despierto que estamos teniendo, que es la "evolución en acción". Curiosamente, no nos habríamos despertado ni tenido esta realización sin la cooperación antagonista de los demonios, es decir, los demonios son secretamente aliados disfrazados, los catalizadores de consciencia apareciendo como adversarios, bendiciones disfrazadas (véase mi artículo "La Luz de la Oscuridad").

No eres el único
Jung escribe: "La regla psicológica dice que cuando una situación interna no se hace consciente, ocurre exteriormente, como destino."
En la medida en que no estamos conscientemente trabajando sobre la integración, a través del proceso de individuación, el contenido y conflictos inconscientes que se activan dentro de nosotros, es el grado en que estos contenidos psíquicos se manifestarán externamente y serán inconscientemente llevados a cabo colectivamente de una manera literal, concreta en el escenario mundial. Jung comenta:
"Uno no debe eludir este conflicto escapando a un estado prematuro y anticipado de redención, de lo contrario uno lo provoca en el mundo exterior. Y eso es del diablo."
Un contenido psíquico activado no realizado conscientemente en el curso de la individuación se manifiesta externamente, donde es "ideado" en, como, y por el mundo exterior. Para utilizar la metáfora de Jung, el patrocinador de este proyecto o esta proyección es "el diablo."
Jung dice: "Las potencias mundiales que dominan sobre toda la humanidad, para bien o para mal, son factores psíquicos inconscientes...Estamos inmersos en un mundo creado por nuestra propia psique."
Esto trae a la mente diversas citas de la Biblia acerca de "poderes y principados" que gobiernan sobre la humanidad, que es la expresión metafísica equivalente de nuestra situación psicológica.

El Evangelio de Lucas, por ejemplo, tiene el diablo diciendo que los reinos del mundo están bajo su control (4:5-6). El Evangelio de Juan habla del diablo como "el príncipe de este mundo." (14:30, 16:11). La primera carta de san Juan dice que "el mundo entero está bajo el poder del maligno." (5:19). Pablo habla de Satanás (Gal. 1:04.; Cor 4:04) como "el dios de este mundo.". Tanto si lo llamamos un demonio o un factor psíquico inconsciente, la fuerza que nos gobierna está creada por una expresión de nuestra propia psique.

Reflexionando sobre la Primera Guerra Mundial, Jung dice:
"Cuando el destino, durante cuatro años enteros, juega una guerra de horror monumental en el escenario de Europa - una guerra que nadie quería - a nadie se le ocurrió preguntar exactamente quién o qué había causado la guerra y su continuación."
Del mismo modo, en la actual "guerra contra el terror," una guerra que nadie, o al menos muy pocas personas quieren, debe ocurrírsenos preguntar exactamente quién o qué ha provocado esta guerra y su continuación. Jung continúa:
"Nadie cayó en la cuenta de que el hombre europeo estaba poseído por algo que le privó de toda voluntad. Y este estado de posesión inconsciente seguirá sin inmutarse hasta que nosotros los europeos nos asustemos de nuestra 'divina-omnipotencia' [inflación]. Tal cambio solo puede comenzar con individuos, porque las masas son bestias ciegas, tal como las conocemos a nuestro pesar."
El verdadero portador de la vida es el individuo. La transformación real no viene a través de los movimientos de masas, o nuevas leyes, sino a través de cambios en el individuo.

Hablando de los efectos de la identificación con el inconsciente y el ser poseído e inflado por éste, Jung escribe:
"Todo lo que supere un determinado tamaño humano evoca poderes igualmente inhumanos en el inconsciente del hombre. Demonios totalitarios son provocados."
Como resultado de convertirse en demasiado unilaterales en un universo multilateral, los "demonios totalitarios" se "imaginan," tanto en el inconsciente y, sincrónicamente, en el mundo exterior. Eventos en el mundo exterior son reflejos simbólicos de lo que estamos soñando en el interior de nosotros mismos (por favor, ver mi artículo "El Contagio del Microbio de la Syncronicidad"). Lo que esto significa es que la forma más eficaz para cambiar el mundo es cambiar nosotros mismos. Jung escribe:
"...los acontecimientos históricos de nuestro tiempo han pintado una imagen de la realidad psíquica del hombre en colores indelebles de sangre y fuego, y le han dado una lección de ejemplo práctico que nunca será capaz de olvidar si - y esta es la gran pregunta - ha adquirido hoy la suficiente consciencia para mantenerse al día con el ritmo frenético del demonio dentro de él."
¿Seremos cada uno de nosotros, capaces de mediar, canalizar y transformar la energía demoníaca arquetípica que está fluyendo a través de nosotros, en creatividad de tal manera que podamos constructivamente construir un mundo nuevo? Esta es la pregunta en cuya respuesta descansa la futura supervivencia o la destrucción del mundo tal como lo conocemos.
Jung dice, "la humanidad, debido a su desarrollo científico y tecnológico, en medida creciente se ha entregado a sí mismo a los peligros de la posesión...El peor pecado del hombre es la inconsciencia...¿Cuándo vamos...con toda seriedad a buscar las vías y medios que le exorcicen, para rescatarlo de la posesión y la inconsciencia, y hacer de esta la tarea más vital de la civilización?"
¿Cuándo vamos a hacer "la tarea más vital de la civilización," el exorcismo de los demonios que nos están poseyendo? En otras palabras, ¿cuándo vamos a hacer que nuestra tarea más vital sea "despertar?"

Jung vio esta manifestación demoníaca actual como expresión arquetípica de los trastornos potencialmente catastróficos que acompañan a las grandes transiciones de una época a otra. Cuando un arquetipo como el demoníaco aparece, tanto en nosotros mismos como en el mundo, las cosas se vuelven críticas, con posibilidades de bueno y malo por igual. De cómo resulten las cosas en realidad depende de cómo la consciencia responda ante la situación.

Durante una manifestación colectiva de lo demoníaco, tal como la que tenemos hoy en día, el gran peligro es un movimiento de masas en el que millones, o incluso miles de millones de personas caigan en su inconsciente juntos, encendiendo una epidemia psíquica que genera una guerra apocalíptica que hace estragos en la vida en la Tierra y destruye la biosfera del planeta (ver mi artículo "Las Dimensiones Arquetípicas de los Acontecimientos Mundiales"). Para citar a Jung:
"El inconsciente funciona a veces con la más increíble astucia, organizando ciertas situaciones fatales, experiencias fatales, que hacen que la gente despierte."
La catástrofe sólo puede evitarse si suficientes personas se despiertan a lo que se nos ha revelado mientras escenificamos a través del inconsciente, y luego conectamos con los demás con el fin de des-activar, asimilar y transformar los posibles efectos perjudiciales del demonio activado. Podemos entonces, bajo la dirección del Ser, nuestra integridad intrínseca, ayudarnos unos a otros a marcar el comienzo de una nueva era de paz sostenible, la comprensión y la cooperación mutua. Nuestra existencia muy continuada como especie en este hermoso planeta depende de esta compresión. 

El ser pesimista y creer que no podemos cambiar la trayectoria del comportamiento suicida de nuestra especie en trance es estar bajo un hechizo, es estar caído bajo una "maldición del demonio." Habiendo caído bajo tal hechizo, sólo fortalecemos y solidificamos nuestra hechizada convicción, actuando como si no hubieran otros resultados posibles. El pesimismo es alimento para los demonios (Véase mi artículo "Nuestra situación es grave y no hay necesidad de pesimismo").

Es una locura no invertir nuestra energía creativa en imaginar que podemos "unirnos," e igual locura el pensar que no podemos. Si no estamos invirtiendo nuestra imaginación creativa en formas para que podamos sanar y despertar, entonces ¿qué estamos pensando?

Al igual que en un sueño nocturno, cuando un número suficiente de nosotros estemos lúcidos en el sueño despierto de la vida, podremos conectar con los demás y juntar nuestra lucidez, cambiando el mundo de manera positiva en el proceso (por favor, ver mi artículo "Sueño Lúcido").

Si la gente me dice que soy un "soñador" cuando yo profeso estas creencias idealistas y aparentemente ingenuas, me limitaré a decir que, en
palabras del fallecido John Lennon: "Yo no soy el único."

Hay cada vez más cantidades crecientes de nosotros - ¿millones de personas? ¿Miles de millones? - por todo el planeta que, de diversas maneras están siendo reclutadas por el mismo Ser para ser canales de un proceso más profundo de despertar, facilitando una amplia gama de posibilidades totalmente nuevas y nunca antes imaginadas que se hagan disponibles para nosotros.

El universo está soñando despierto en sí a través de nosotros. Cuando un número suficiente de nosotros simplemente reconozca el profundo, patrón arquetípico que está sucediendo, es decir, que el universo se está despertando a sí mismo a través de nosotros, podemos "unirnos" e "imaginar," y ayudarnos a profundizar y estabilizar nuestro mutuamente compartido despertar, lo que yo llamo "soñar despiertos."

Como sanadores heridos, chamanes, soñadores y artistas cuyo lienzo es la vida misma, podemos crear conjuntamente un "Art-Happening Llamado Despertar Global."

El verdadero demonio es nuestro aferramiento al yo. En la medida en que estamos bajo la influencia aparente de un demonio es el grado en que nos aferramos y agarramos, tratando de sujetarnos a nuestro concepto de nosotros mismos como un ser discreto y separado, cuando en realidad no hay nada (ninguna "cosa") a qué aferrarse. En la medida en que estamos aferrados o agarrados, hemos caído en el auto-refuerzo, el patrón habitual de contraer contra nosotros mismos, y al hacerlo estamos bloqueando nuestra propia luz. Podemos, en este mismo momento, salir de nuestro propio camino y dejar que brille nuestra luz.
© Kristoffer Frisk

FIN

¿Estamos Poseídos? (3ª parte) Renunciando a la humanidad



Comentario: Recomendamos leer la primera y la segunda antes de proseguir con esta inquietante tercera parte.

Traducido de Gladys Molina del artículo original de Paul Levy; "Are We Possessed?"

Describiendo la experiencia de ser dirigidos y asumidos por el inconsciente, Jung continúa:
"cada vez que un poderoso contenido emerge del inconsciente, que aún no podemos llegar a entender con nuestra conciencia, existe el peligro de que toda la consciencia del yo sea derribada hacia la inconsciencia y disuelta... La Consciencia es completamente vaciada, porque sus contenidos se sienten atraídos por el inconsciente como por un imán. Este proceso conduce a una pérdida completa del yo, de forma que la persona en cuestión se convierte en un mero autómata. Tal persona en realidad ya no se encuentra ahí. "
© The book of zombies
¿A cuántas personas conocemos, incluyendo a veces a nosotros mismos, que como zombis, compulsivamente y mecánicamente promulgan sus patrones habituales sin la espontaneidad y la creatividad, como un robot programado? Jung dice:
"Sólo se puede modificar la actitud propia y así salvarse de caer ingenuamente en un arquetipo y a ser obligados a tomar parte en comportamientos en detrimento de la propia humanidad. La posesión por un arquetipo convierte al hombre en una figura plana colectiva, una máscara tras la cual ya no podrá desarrollarse como un ser humano, sino llegando a estar cada vez más atrofiado."
Cuando estamos poseídos por un arquetipo, es como si estuviéramos congelados en el tiempo, similar a lo que ocurre en un trauma, en el que nos obsesionamos en un punto de vista rigidizado que se refuerza a sí mismo. Nos identificamos inconscientemente con la "persona", la personalidad de fachada que hemos creado para la protección y la presentamos al mundo, no tenemos profundidad real, y dejamos de crecer y evolucionar.

El "alterar" o modificar nuestra actitud sería el salir de nuestra "alter-personalidad," que es dejar de adorar el "altar" del falso yo de forma compulsiva y ritualista, y pasar a nuestro auténtico yo. 

Jung elabora sobre el proceso de caer bajo el hechizo de un arquetipo activado cuando escribe:
"...un arquetipo se moviliza dentro de él afectándole como un narcótico. Eso es típico, cuando te metes en una situación en la que se convierte en un arquetipo constelado, padecerás este peculiar efecto hipnótico, quedándote repentinamente dormido. Tiene una fascinación peculiar que te hace inconsciente. "
La imagen de Dorothy y sus amigos durmiéndose en el campo de amapolas cuando se acercan a la Ciudad Esmeralda en la película "El Mago de Oz" expresa simbólicamente esta situación arquetípica de caer bajo un hechizo cuando nos acercamos a lo sagrado.
Jung señala que "Las potencialidades del arquetipo, para el bien y el mal por igual, trascienden nuestras capacidades humanas muchas veces, y un hombre puede apropiar su poder sólo mediante la identificación con el demonio, dejándose poseer por él, renunciando así a su propia humanidad."
Al identificarse inconscientemente con y ser poseído por el demonio, a nivel personal y humano renunciamos a nuestra humanidad y nos convertimos en una cáscara vacía. Al mismo tiempo, sin embargo, accedemos, y nos convertimos en canales de, e inflados por, una energía más potente, una energía arquetípica y no humana que nos atraviesa. Cuando estamos poseídos por un arquetipo, somos una yuxtaposición paradójica de cualidades subhumanas y sobrehumanas a la vez. Jung continúa:
"...cualquiera poseído por un arquetipo no puede dejar de tener todos los síntomas de una inflación. Porque el arquetipo es nada humano, ningún arquetipo es propiamente humano. El arquetipo en sí es una exageración y alcanza más allá de los confines de la humanidad...Así que cualquiera poseído por un arquetipo desarrolla cualidades inhumanas."
Cuando llegamos a ser apoderados por un arquetipo nos inflamos, inconscientemente identificándonos con poderes divinos, olvidando al mismo tiempo nuestra humanidad. Jung aclara:
"...vemos el efecto característico del arquetipo: se incauta de la psique con una especie de fuerza primigenia y la obliga a transgredir los límites de la humanidad. Causando la exageración, una actitud engreída (inflación), la pérdida de la libre voluntad, lo ilusorio y el entusiasmo en el bien y el mal por igual."
Interesantemente, uno de los significados de la palabra "maldad", etimológicamente hablando, es transgredir fronteras. Continuando con su descripción sobre el estado de estar poseído por un arquetipo, Jung dice:
"...cuando una persona tiene un contenido inconsciente - por ejemplo un determinado arquetipo se constela - entonces su consciencia, sin darse cuenta de lo que es, se llenará con la emanación o la radiación de ese arquetipo activado. Y entonces se comporta de forma inconsciente, como si él fuera ese arquetipo, pero expresa la identidad en términos de su personalidad del yo... Porque él inconscientemente juega un papel y trata de representar algo que él ha tomado como de ser su propio ser."
Comportándose como si él, como yo, fuese ese arquetipo, juega a un papel arquetípico mítico y se identifica inconscientemente con él ("al que ha tomado como de ser su propio yo"), engañándose a sí mismo, y potencialmente a otros, en el proceso. Jung continúa:
"Ves, el arquetipo inconsciente activado es como un sol naciente, una fuente de energía o calor que calienta la personalidad del yo desde el interior, y luego la personalidad del yo comienza a irradiar como si fuera Dios sabe qué."
El arquetipo sin forma adquiere y se expresa a través de la forma limitada y particular de la personalidad del yo. El arquetipo activado transfigura el yo desde el interior a fin de adaptarse a sus propósitos. Jung continúa:
"Es un hecho psicológico el que un arquetipo pueda apoderarse del yo e incluso obligarle a actuar como él - el arquetipo - haciendo la voluntad del arquetipo. Un hombre puede adquirir dimensiones arquetípicas y ejercer los efectos correspondientes."

Influir en el campo


© Desconocido
Fusionada e inflada por el hipnóticamente fascinante campo de fuerza del arquetipo, la gente así poseída se convierte en portavoces y amplificadores del arquetipo para transmitir y extenderse de forma no local, encarnándose por todo el campo de la consciencia. Jung escribe:
"las personas que constelan un arquetipo tienen tal efecto hipnótico."
Las personas que son cautivadas por un arquetipo tienen un efecto cautivador sobre los demás, cuando estamos bajo la fascinación de un arquetipo, involuntariamente tenemos una influencia fascinadora sobre los demás. Jung señala que
"la identificación con una figura arquetípica presta fuerza casi sobrehumana al hombre común y corriente."
Las personas poseídas por su inconsciente tienen un efecto magnético, carismático y "posesivo" sobre el inconsciente de los demás. La parte de ellos que está hechizada evoca la parte sugestionable y endemoniada correspondiente de la psique de los demás y la engancha, embelesándola y arrastrándola en su giro arquetípico. En otras palabras, cuando alguien está poseído por un arquetipo, son, literalmente el canal a través del cual ese arquetipo, tanto a nivel local y no local, se está materializando en el campo, que es decir, que ejercen gran influencia energética en su entorno. Jung dice:
"Pero el poder del arquetipo no es controlado por nosotros; nosotros mismos estamos a su merced a un grado insospechado... porque todo el mundo está 'poseído' en cierto grado por su preformación específicamente humana, está firmemente aferrado y fascinado por ello y ejerce la misma influencia sobre los demás sin ser consciente de lo que está haciendo. El peligro es precisamente esta identificación inconsciente con el arquetipo."
Hasta el punto en que nos identificamos con y por lo tanto poseídos por el arquetipo, es la medida en la que no somos conscientes de la correspondiente influencia que tenemos en el inconsciente de los demás. Esta es una situación peligrosa porque estamos actuando inconscientemente, de tal manera que esto garantiza que vayamos a abusar de nuestras cuestiones de poder no resueltas en la medida en que permanezcamos inconscientes. Jung va directo al grano cuando escribe:
"Cuando alguien es capaz de realizar el arte de tocar en el arquetipo, puede aprovecharse de las almas de las personas como el que toca la cuerdas de un piano."
La conexión con el arquetipo es como arrancar un acorde de mayores dimensiones de nuestro ser, que activa inmediatamente una resonancia en el inconsciente colectivo del que lo oye. Al igual que el péndulo con el swing mas fuerte arrastra a todos los otros péndulos en su apogeo, la persona que está canalizando el poder viviente de la fuerza arquetípica más profunda puede potencialmente en-colar y en-tranzar a otros.

Este poder puede ser usado para el bien mayor - en ayudar a las personas a despertar - o puede ser usado para el mal más profundo con el fin de manipular, des-empoderar y esclavizar a otras personas. Siendo arquetípica, esta energía fundamentalmente no es ni buena ni mala, pero potencialmente puede manifestarse en cualquier dirección dependiendo de nuestra intención.

Hablando del poder hipnótico del arquetipo, Jung escribe:
"Te trinca por debajo de la cintura y no en tu mente, tu cerebro simplemente no cuenta para nada, tu sistema nervioso simpático es agarrado. Es un poder que fascina a la gente desde dentro, es el inconsciente colectivo el que se activa, es un arquetipo común a todos ellos, que se ha avivado."
Cuando se constela un arquetipo, la lógica racional y los hechos no tienen ningún efecto. La profunda emoción que es característica de un arquetipo activado garantiza que, en palabras de Jung:
"...la posibilidad de que la razón tenga algún efecto cesa y su lugar es ocupado por los lemas y las quiméricas de deseos y fantasías. Es decir, resulta en una especie de posesión colectiva que se desarrolla rápidamente en una epidemia psíquica."
© alldayplus
El identificarse inconscientemente con un arquetipo es extremadamente peligroso, en cuanto a que está en la raíz de las psicosis, tanto individuales como colectivas. Nuestra tendencia a caer sin saberlo en las garras de un arquetipo, anima lo que está siendo escenificado en el teatro del mundo, es decir, que el origen de los acontecimientos mundiales es el inconsciente de la humanidad (por favor, ver mi artículo "Todo está en la psique")

Jung escribe: "Nadie puede caer en la cuenta de un arquetipo sin primeramente haberse identificado con él." Hablando de nuestra tendencia inicial para la identificarnos y llegar a estar enganchados por arquetipos activados, Jung continúa, "...no puedes ser consciente de ellos sin haber sido exhaustivamente capturado por ellos."

Nadie puede entender su demonio sin primeramente haberse identificado inconscientemente con él, es decir, alcanzado por él, y por lo tanto, poseído por él. En el proceso de integración, tenemos que aprender a experimentar nuestro demonio arquetípico tanto desde el exterior como desde el interior. Experimentar el arquetipo desde el exterior significa experimentarlo de forma objetiva, como algo aparte de nosotros, que significa separarnos de él, porque un arquetipo, en palabras de Jung, "...puede ser verdaderamente entendido sólo si se experimenta como una entidad autónoma." En última instancia, tenemos que ver ambos el arquetipo como objeto fuera de nosotros mismos, así como experimentar lo que se siente con relación a nosotros, lo cual es una experiencia dentro de nosotros mismos.

Tal vez haya una razón oculta en el plan más profundo de las cosas por la que, nosotros como especie, tenemos una tendencia a ser apoderados por nuestro inconsciente. Jung señala que "...los complejos autónomos están entre los fenómenos normales de la vida y conforman la estructura de la psique inconsciente."

Tener complejos autónomos, o tener un demonio o dos de repuesto en el armario, es un fenómeno humano "normal," algo que todos poseemos, al mismo tiempo que nos posee. Identificándose con nuestro inconsciente de tal manera que actuamos escenificando, es decir, estar poseídos, parece ser una expresión natural de la experiencia humana. ¿Podría haber un potencial evolutivo oculto, una teleología subyacente, un misterioso propósito u objetivo, que nos está poseyendo para que actuemos como lo estamos haciendo?

Tal vez estemos siendo ideados para ser los mismos instrumentos y parteras a través del cual los arquetipos se transforman, transforman al mundo y a nosotros mismos también. Ser poseído por el inconsciente es, paradójicamente, la forma en que aprendemos a no ser poseídos, que claramente aun no hemos aprendido todavía, o no estaríamos poseídos.

Al diferenciarnos del arquetipo, lo hacemos consciente, mientras nos creamos a nosotros mismos en relación a él. Al relacionarnos con el arquetipo de manera consciente, no caemos bajo la esclavitud del arquetipo, sino que somos capaces de mediar, humanizar y canalizar sus energías trans-personales y sus contenidos de manera constructiva, creativa y enriquecedora de la vida. A medida que nos conectamos con el otro a través de nuestra lucidez, podemos potencialmente convertirnos en un vehículo a través del cual los propios arquetipos se transforman y evolucionan, que instantáneamente y no-localmente, tiene un efecto transformador evolutivo por todo el campo entero de la consciencia colectiva.

Mitológicamente hablando, la figura del "aspirante a héroe," que somos todos nosotros en potencia, siempre está habitada por un demonio. El tener un demonio instalado en nosotros es la misma cosa que "hace" de nosotros un héroe. Nuestra lucha heroica contra la garra paralizante del demonio es iniciática, en cuanto a que suscita nuestros latentes poderes creativos. El llegar a la concordancia y la lucha con nuestro demonio, es decir, con nosotros mismos, nos creamos a nosotros mismos. El demonio es la fuente de toda creatividad. Se necesita verdadero valor para hacer batalla con estas fuerzas internas y arrancarles el mítico "tesoro difícil de alcanzar," que no es otro que nuestro ser de alma-llena. Jung comenta:
"Como consecuencia de la situación política y los espantosos, por no decir diabólicos, triunfos de la ciencia, somos sacudidos y estremecidos por secretos y oscuros presentimientos, pero desconocemos la salida, y muy pocas personas realmente extraen la conclusión de que esta vez el tema es el por largo tiempo olvidado alma del hombre."
Cuando caemos en la cuenta de un arquetipo tal como el demoníaco, somos capaces, de adentro hacia afuera, de canalizar su poder trans-personal en un creativo, alma llena, espíritu vivificante que proviene de una fuente más allá de nuestro yo. Codificado en lo demoníaco está todo cuanto necesitamos para nuestra curación y auto-realización, como si lo demoníaco fuera una compensación del campo más unificado y unificador de la consciencia, que nos ofrece exactamente lo que se requiere para despertar. Los demonios son como máquinas nautilos psíquicas que soñamos para ayudarnos a desarrollar los músculos de la comprensión. Alquímicamente transmutando en el acto la potencial destrucción de lo demoníaco en estimuladores de nuestra propia lucidez creativa, damos a luz a nuestro demonio, nuestro guía espiritual. O más bien, en ese momento nuestro demonio nos da a luz a nosotros.

El caer en la cuenta de un arquetipo como lo demoníaco, es comprendernos a nosotros mismos como un agente activo y participativo en la creación de nuestra experiencia de nosotros mismos en relación con el mundo. Esta toma de consciencia viene con una gran responsabilidad.

Se nos ofrece una elección: o seguimos destruyéndonos a nosotros mismos, o aprendemos juntos cómo crear un nuevo mundo. 

Todo depende de nuestro reconocimiento de lo que se nos está revelando mientras actuamos con nuestro inconsciente en el mundo. La emergencia de lo demoníaco en nuestro mundo es a la vez potencialmente y realmente la puerta de entrada y la revelación de la luz. Al ser una función de nuestra consciencia, el cómo se materializa lo demoníaco - cómo el mal destructivo más profundo, o cómo genio creativo, no depende de otra cosa que de cómo lo que soñamos. Jung comenta: "El arquetipo es espíritu o anti-espíritu, lo que en última instancia demuestra ser, depende de la actitud de la mente humana."
© alldayplus
Cuando llegamos a ser poseídos por el inconsciente, somos inconscientemente asumidos por nuestros primitivos instintos, nuestros instintos animales, de tal manera retrocedemos, involucionamos y caemos en nuestra naturaleza inferior. Jung explica:
"Sólo el hombre animal puede ser poseído...Es más fácil hablar o discutir con un perro o una vaca que con alguien que esté poseído por tal figura. Porque no hay nada de lo que uno diga que impregne, y es imposible perforar la pared que levantan, es un muro de creencias inconscientes, y la gente detrás de la pared no puede ser alcanzada. Son totalmente inaccesibles. No hay acceso debido a que el ser humano se degrada al estado de un animal, y la cosa que parece funcionar no es un ser divino, es un fantasma."
Me imagino que todos conocemos a personas así, personas que están bajo un hechizo de tal manera que realmente no hay dialogo con ellos, ya que perversamente ingieren e interpretan la reflexión que se le está ofreciendo de su inconsciencia como prueba de la exactitud de su punto de vista deludido.

Psicológicamente hablando, están poseídos, como si una "entidad" se hubiera hecho cargo, ellos ya no están ahí, y literalmente no tienen ni idea, de su circunstancia. Cuando un grupo de personas en esta condición llegan a un acuerdo sobre la "verdad," y se convierten en miembros con carnet de un "ismo" dogmático, se está fermentando una psicosis colectiva en el caldero del inconsciente colectivo.


Comentario: Para más información sobre esta visión esotérica del origen del mal no se pierdan este otro artículo de Paul Levy:

Los Maestros del Engaño: Wetiko

Para una visión más científica del origen del mal les recomendamos, fervientemente, la lectura de Ponerología Política:

- Reflexiones sobre Ponerología Política

lunes, 19 de agosto de 2013

¿Estamos Poseídos? 1ra Parte

Traducido de Gladys Molina del artículo original de Paul Levy; "Are We Possessed?"

C.G. Jung, el gran médico del alma y uno de los psicólogos más inspirados del siglo XX, tuvo una increíble percepción en lo que se está reproduciendo actualmente, tanto a nivel individual como colectivo, en nuestro mundo moderno de hoy. Él escribe:
"Si, por un momento, nos fijamos en la humanidad como una sola persona, se ve que es como un hombre arrastrado por las potencias inconscientes."
Somos una especie arrastrada - "poseída" por - y escenificando, el inconsciente. Jung explica:
"La posesión, aunque pasada de moda, de ninguna manera ha quedado obsoleta, ha cambiado sólo el nombre. Antiguamente se hablaba de "espíritus malignos," ahora los llamamos "neurosis" o "complejos inconscientes."
© Kristoffer Frisk
Pensar condescendientemente que nosotros, como personas racionales modernas, somos demasiado sofisticados como para creer en algo tan primitivo como demonios es haber caído bajo el hechizo de los mismísimos espíritus malignos que imaginamos de ser inexistentes. 

Lo que los antiguos llamaban demonios, son un fenómeno psíquico que nos obligan a actuar y llevar a cabo conductas contrarias a nuestras mejores intenciones. Para citar a Jung,"...las condiciones psíquicas que engendran demonios trabajan tan activamente como siempre. Los demonios realmente no han desaparecido sino que meramente han adoptado otra forma: se han convertido en fuerzas psíquicas inconscientes."

"La posesión," según Jung es "un fenómeno psíquico primordial" que "denota un peculiar estado de ánimo caracterizado por el hecho de que ciertos contenidos psíquicos, los llamados complejos, se hacen con el control de la personalidad total, en lugar del yo, al menos temporalmente, a tal grado que el libre albedrío del yo queda suspendido."

Aunque el poseído podría imaginar que tienen libre albedrío, su libertad es ilusoria. Están siendo utilizados involuntariamente como instrumento de alguna "otra" energía o fuerza para encarnar y expresarse a través de ellos.

El tener complejos no es necesariamente patológico, ya que todo el mundo los tiene. Lo qué es patológico, sin embargo, es pensar que no tenemos complejos, que es la condición previa que nos hace más vulnerables a la posesión. Jung aclara:
"Todo el mundo sabe hoy en día que las personas 'tienen complejos.' Lo que no es tan conocido, pero mucho más importante teóricamente, es que los complejos nos pueden tener a nosotros."
© Desmotivaciones
Cuantos más complejos tengamos, más poseídos estamos. No tenemos que deshacernos de nuestros complejos, más bien, debemos llegar a ser conscientes de ellos. Lo que es importante es lo que hacemos con nuestros complejos.

Los complejos son las instancias psíquicas que condimentan y determinan nuestra visión psicológica del mundo. Para citar a Jung: "La vía regia [camino real] a través del inconsciente, sin embargo, no es el sueño...sino el complejo, el que es el autor de sueños y síntomas."

Temáticamente organizado (como el complejo del poder, el complejo del salvador, complejo materno, complejo de inferioridad, etc.), los complejos son los vehículos que profundizan en el rico repositorio de contenido de los arquetipos subyacentes, dándoles a los arquetipos sin forma, una cara específicamente humana.

Los complejos son las unidades elementales vivas de la psique, actuando como los puntos focales o nodales de la vida psíquica, en la que se concentra la carga de energía de los diferentes arquetipos del inconsciente colectivo.

Un complejo con carga emocional actúa como el epicentro de un campo magnético, que atrae y potencialmente asimila para sí mismo todo lo que tenga cualquier resonancia, relevancia o esté relacionado a ello mismo en modo alguno.

Este proceso interno se puede ver mientras actúa en-sí en el mundo exterior cuando nos ponemos en contacto con alguien que tiene un complejo activado y nos encontramos arrastrados en su proceso, recogiendo un rol en su psique. Este es un reflejo externo de cómo un complejo puede atraer, cooptar y subsumir otras partes del entorno, tanto interiores y exteriores, en sí mismo. 

Cuando los complejos se escinden de la consciencia, pueden potencialmente engullir y poseer a toda la personalidad entera. 


"Posesión" es una palabra interesante. Evoca asociaciones inmediatas del Diablo, que, mitológicamente hablando, es el que nos "posee", en el sentido demoníaco de la palabra. Jung, sin embargo, diferencia su sentido de la palabra "posesión" del significado asociado con la Iglesia Católica, por ejemplo, cuando escribe:
"La idea de la Iglesia sobre la posesión, por lo tanto, se limita a los casos extremadamente raros, mientras que yo lo usaría en un sentido mucho más amplio que designa un fenómeno psíquico que ocurre con frecuencia."
© Ares Crónida
Posesión, psicológicamente hablando, es identificarse con un complejo del inconsciente, convirtiéndonos en él, de tal manera que actuamos como él y a través de él en nuestras vidas.¿Quién de nosotros no ha hecho esto? ¿Quién de nosotros podría tirar la primera piedra?

Sincronísticamente, mientras escribo este artículo, múltiples ejemplos de personas siendo poseídas por y en representación de su incosciente están sucediendo a la vista de todos en el escenario mundial. La estrella del tenis Serena Williams "perdió la cabeza" cuando cayó en un ataque de rabia en el Open de EE.UU. en un arrebato incontrolado dirigido al congresista republicano Joe Wilson, gritandole "Mientes", durante el discurso del Presidente Obama ante el Congreso; o el rapero Kanye West fundiéndose groseramente e interrumpiendo y estropeando el discurso de aceptación de la cantante de country Taylor Swift en los MTV Video Music Awards, todos ilustran exactamente lo que estoy señalando. Todos ellos fueron "apoderados por algo."

Jung escribe: "desde el principio del mundo, la humanidad ha estado poseída.Posesión es sinónimo de esclavitud.

Jung comenta que en estados de posesión se trata de "la misma experiencia milenaria: algo objetivamente psíquico y extraño para nosotros, que no está bajo nuestro control, se opone firmemente a la soberanía de nuestra voluntad." Posesión significa ser suplantado por algo más fuerte, ser absorbido y "adueñado" por algo distinto de nosotros mismos. Jung dice:
"Dondequiera que todavía estemos apegados, seguimos poseídos, y cuando estamos poseídos, hay uno más fuerte que nosotros, que nos posee."
Todos hemos tenido momentos en los que hemos estado poseídos por algo, en la que todos hemos sentido "no ser nosotros mismos," donde ya no somos idénticos a nosotros mismos. Algunos de nosotros pasamos toda nuestra vida viviendo la vida de otra persona en lugar de la nuestra. Todos hemos tenido momentos en los que "algo" se nos ha metido dentro, en que nos sentimos de extraño humor, fuera de sí.

Cuando nos agarran los arquetipos primordiales más profundos, Jung escribe:
"Ellos pueden fácilmente agarrarte y estás poseído como si fueran leones u osos, digamos - fuerzas primitivas que son, definitivamente, más fuertes que tú."
En cualquier momento, cualquiera de nosotros puede llegar a ser "poseído" por el inconsciente de tal manera que una energía más poderosa que nuestro ego consciente nos mueve y anima. Para citar a Jung:
© Cortesía
"...fácilmente nos pasa a cualquiera de nosotros que no actuamos por nuestra propia voluntad. Entonces no puedo decir que lo hago, sino que se hace a través de mí, algo se apodera de mí, la mismísima acción puede tomar posesión de mí. [...] Cuando hemos caído en nuestro inconsciente y compulsivamente en-actuamos a cabo un complejo inconsciente, llegamos a ser manipulados por fuerzas más poderosas que nosotros mismos."
En palabras de Jung, entonces una persona se convierte en:
"marioneta del diablo. Esto puede ocurrir sólo porque creía que había abolido los demonios por declararlos supersticiones. Pasó por alto el hecho de que eran, en el fondo, los productos de determinados factores en la psique humana."
Al desestimar los demonios como meras ilusiones sin darnos cuenta de su realidad psicológica, involuntariamentellegamos a ser poseídos por ellos. 

L
os demonios son en última instancia partes escindidas, rechazadas y repudiadas de la psique que se experimentan como algo ajeno y distinto a lo que nos imaginamos ser (véase mi artículo, "Meeting the Other Within" Encuentro con el Otro en el Interior).

Los demonios, psicológicamente hablando, son muy reales, en cuanto a que alteran nuestra experiencia de nosotros mismos. Jung dice:
"Por lo general hay una marcada pérdida del conocimiento de los complejos, y esto, naturalmente, les garantiza aún más la libertad de acción. En estos casos, su capacidad de asimilación llega a ser especialmente pronunciada, ya que la inconsciencia ayuda al complejo de asimilar incluso el ego, el resultado siendo una alteración momentánea e inconsciente de la personalidad conocida como identificación con el complejo. En la Edad Media iba por otro nombre, se llamaba posesión."
Nosotros, como personas "modernas," en la medida en que estamos actuando a través de nuestro inconsciente, estamos tan "plagados" por la posesión como la gente en la Edad Media. Jung Comenta:
"...en todos los casos, la identificación con el [complejo] inconsciente trae un debilitamiento de la consciencia, y en esto radica el peligro. No es 'hacer' una identificación, no 'te identificas', sino que tienes la experiencia de tu identidad con el arquetipo de forma inconsciente y así estás poseído por él."
Todo con lo que estamos inconscientemente identificados estamos poseídos por ello, y por lo tanto, compelidos a actuar en nuestra vida sin entender el por qué. Aunque hemos descartado la idea de los demonios en el altar de nuestra racionalidad, en palabras de Jung:
"...el hombre mismo ha asumido su papel sin saberlo y ejecuta la obra diabólica de la destrucción con herramientas mucho más eficaces de como lo hacían los espíritus. En los viejos tiempos los hombres eran brutales, ahora son deshumanizados y poseídos a tal grado que incluso la Edad Media más negra jamás conoció."
Más que nunca, la humanidad actual, sin duda actúa como si fuera una especie poseída. El teólogo eminente y activista por la Verdad del 11S David Ray Griffin escribe: "Parece ser que estamos poseídos por una fuerza demoníaca que nos conduce, en un trance, hacia la auto-destrucción." Jung comenta:
"...un 'algo' desconocido se ha apoderado de una parte mayor o menor de la psique e impone su existencia odiosa y dañina sin inmutarse por todo nuestro conocimiento, razón y energía, proclamando así el poder del inconsciente sobre la mente consciente, el poder soberano de la posesión."
Cuando estamos poseídos no somos libres, no somos dueños de nuestra propia casa. Cuando estamos poseídos por el inconsciente, llegamos a estar disociados de nosotros mismos de tal manera que, como escribe Jung, hay "un desgarro suelto de parte de la propia naturaleza, es la desaparición y la emancipación de un complejo, que acto seguido se convierte en un usurpador tirano de la consciencia, oprimiendo al hombre por completo. Lo lanza fuera del trayecto y lo lleva hacia las acciones cuya unilateralidad ciega conduce inevitablemente a la autodestrucción."

Complejos Autónomos

"Los complejos autónomos" son partes de la psique que se han escindido debido al shock, trauma, o violación de nuestras fronteras, y han desarrollado una vida aparentemente autónoma y voluntad aparentemente independiente propia. Aunque nos identificamos con ellos inconscientemente, los complejos autónomos están subjetivamente experimentados como algo más que nosotros mismos. Aparte de su inherente oscuridad y extrañeza, nuestra identificación inconsciente con los complejos autónomos es la razón esencial por la que es tan difícil de conseguir un asidero en ellos.

Los complejos autónomos actúan sobre nosotros, se sienten como nuestro ser más íntimo, finalmente necesitan ser adueñados, pero, paradójicamente, no nos pertenecen. La aparente autonomía de los arquetipos y complejos es la que da origen a la idea de los seres sobrenaturales. Dotado de una energía numinosa, los complejos autónomos son lo que nuestros antepasados solían llamar "demonios."
Los complejos autónomos son un nombre psicológico para los demonios en el proceso arquetípico de la adicción que nos animan a actuar compulsivamente con nuestra conducta adictiva. Un demonio o complejo autónomo, en palabras de Jung:
"se comporta como un cuerpo extraño animado en la esfera de la consciencia. El complejo por lo general se puede suprimir, con un esfuerzo de voluntad, pero no argumentado fuera de la existencia, y a la primera oportunidad apropiada reaparece en toda su fuerza original."
Debido a su falta de asociación con el yo consciente, los complejos autónomos típicamente no están abiertos a ser influenciados, educados, ni corregidos por la "realidad". Un intruso desde el inconsciente y un perturbador de la paz, un complejo autónomo, Jung señala, "se comporta exactamente como un duende que siempre elude nuestro alcance." Si los dejamos y no reflexionamos sobre ellos, estos demonios o complejos autónomos causan estragos para todo el mundo dentro de su esfera de influencia.Jung escribe:
"...cualquier complejo autónomo no sujeto a la voluntad consciente ejerce un efecto posesivo en la consciencia, proporcional a su fuerza y limita la libertad de este último."
Mientras se hace cargo y toma el mando de una persona, un complejo incorpora un régimen aparentemente autónomo en el mayor cuerpo político de la psique. Al escribir sobre los complejos autónomos, Jung dice: "...el complejo forma algo así como un gobierno en la sombra del yo," en cuanto a que el complejo dicta al yo. Cuando somos tomados por y estamos en conflicto interno con, y debido a un complejo autónomo, es como si nosotros, los gobernantes naturales de nuestro propio paisaje psíquico, hayamos sido depuestos, y estuviéramos viviendo en un país ocupado. Se nos permite nuestra libertad aparente, siempre y cuando no amenace la soberanía y el dominio de la potencia dominante. Jung comenta:
"...un hombre no se da cuenta que cuando se rige por un demonio, pone toda su habilidad y astucia al servicio de su amo inconsciente, aumentando así su poder mil veces."
Siendo esto una situación psicológica no-local interna, puede manifestarse tanto en nuestra psique como en el mundo exterior al mismo tiempo.

Los demonios o complejos autónomos tienen un efecto posesivo y obsesivo sobre la consciencia. Curiosamente, la palabra "obsesión" originalmente significaba estar bajo la influencia de una maléfica "posesión." La obsesión se refiere a ciertas ideas que han tomado posesión de la persona. Podemos llegar a ser poseídos por ideas inquebrantables de cómo deberían ser las cosas o como quien pensamos que somos, oprimiendo y tiranizando ambos a nosotros mismos y a los demás que tienen un punto de vista diferente en el proceso. Jung escribe:
"La idea es como un ser autónomo que quiere un cuerpo tanto que incluso se encarna en el cuerpo, uno comienza a jugar, para llevar a cabo la idea, y luego la gente dice que uno está completamente loco. La idea ha tomado posesión de uno hasta volverse como si estuviera fuera de sus cabales."
Millones de nuestra especie han matado y han sido asesinados por una idea fija.

Requisando y colonizando nuestra psique, una escisión, un complejo autónomo es, en potencia, como un "virus vampírico," en cuanto a que es fundamentalmente materia "muerta," es sólo un ser viviente que adquiere una cuasi-vida. Al igual que un vampiro se re-vitaliza chupando nuestra fuerza vital, cuando nos identificamos inconscientemente con un complejo autónomo activado, literalmente estamos animando y avivando a los muertos vivientes. Cómplices de nuestra propia victimización, entonces cedemos involuntariamente nuestra libertad, poder, y fuerza vital en el proceso.

Al igual que las células cancerosas que asolan al cuerpo, los complejos autónomos desasociados son como "mentes disidentes" que pueden llegar a ser excesivamente hinchadas con energía psíquica, y luego se propagan en metástasis dentro de la psique, consumiendo, devorando y canibalizando los aspectos sanos de la psique. Extrayendo y atrayendo todas las partes sanas de la psique hacia sí mismo, un complejo autónomo puede potencialmente deformar y destruir la psique de la persona (o de la nación) así afligida, infectando de manera no local y propagando por contagio psíquico su malestar con el campo circundante en el proceso.

Un complejo autónomo no puede soportar ser visto, sin embargo, muy de la misma manera que un vampiro detesta la luz. Un demonio o complejo autónomo cambiará de forma y hará todo en su poder para resistirse a ser iluminado, porque una vez visto, su autonomía y la omnipotencia son retiradas. 

Anclado, conectado y relacionado con la consciencia, el demonio o complejo autónomo ya no puede vaporizarse de vuelta al inconsciente, es decir, que ya no es capaz de poseernos por detrás y por debajo de nuestra consciencia a fin de obligarnos a actuar inconscientemente exteriorizando y haciendo su voluntad (por favor, ver mi artículo "Shedding Light on Evil" "Arrojando Luz Sobre el Mal")...

CONTINUARÁ...

En dos días la 2ª parte y proximamente la 3ª y 4ª parte. Estén atentos a nuestras próximas publicaciones

Comentario: Para más información sobre esta visión esotérica del origen del mal no se pierdan este otro artículo de Paul Levy:

Los Maestros del Engaño: Wetiko

Para una visión más científica del origen del mal les recomendamos, fervientemente, la lectura de Ponerología Política:

- Reflexiones sobre Ponerología Política

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