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miércoles, 24 de abril de 2013

Corea del Norte y el cuento mediático de la guerra mundial


"La mejor táctica durante un conflicto es dejar que la fuerza pase como el viento o como el agua siguiendo su corriente"
(Jin Kwon, Maestro de TaeKwon Do)
Periódicamente los medios de comunicación unidos, implícitamente en el Partido Mediático Globalizado, eligen a un líder que se atreve a oponerse a los halcones neoliberales que planean subyugar a su país, para tildarlo de "loco", "diabólico", "brutal", "irracional", "paranoico", "dictador", "narcisista" etc...
© Desconocido
Cuando escuchábamos estos epítetos relacionados con América Latina, ya se sabía que se trataba de Fidel Castro o Hugo Chávez, aunque últimamente Evo Morales también ha sido incorporado en este grupo de "políticos peligrosos al sistema". Pero ahora por voluntad de los globalizadores esta lista se expandió a Asia envolviendo al presidente de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Kim Jong-un, acusándolo de ser promotor de una guerra en la península coreana.

Tan poderoso ha sido el despliegue de la nueva guerra mediática que prácticamente todos los 195 países miembros de las Naciones Unidas, a excepción de Cuba y Bielorrusia, se han adherido a Washington en su condena a la RPDC. A la vez el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad en enero último la resolución 2087 destinada a recrudecer el bloqueo económico y financiero impuesto por los Estados Unidos y sus aliados incondicionales de la OTAN, desde hace ya 60 años y que ha sido mucho más severo y duradero que el acoso contra Cuba. La situación se agravó drásticamente después de que la Unión Soviética abandonó en 1989 a su aliado incondicional y su vecino coreano. China siguió ayudándole a la RPDC, tratando al mismo tiempo de no disgustar a su mayor socio comercial de Washington.

Para entender el acoso primero, del Japón contra Corea y después, del occidente contra la RPDC, se debe revisar la historia moderna de la península coreana. Desde 1910 hasta el final de la segunda Guerra Mundial en 1945 la península había permanecido ocupada por el Japón que la convirtió en su colonia. Los frecuentes intentos de la rebelión fueron cruelmente reprimidos. En 1930 los japoneses crearon varios escuadrones especiales para experimentar armas biológicas con coreanos. Uno de ellos, el Escuadrón 731 superó inclusive por su crueldad los experimentos del doctor alemán Josef Mengele. Cerca de 200.000 mujeres coreanas fueron obligadas a convertirse en las "mujeres de placer sexual" para el ejército imperial japonés. En 1945 la parte del norte de Corea fue liberada por la URSS y la del sur por los EE.UU. Los norteamericanos para prevenir los intentos del líder revolucionario del norte Kim Il-sung de reunificar el país en 1948, cuando él se proyectó como un posible ganador de las elecciones presidenciales en la península, canceló las elecciones, haciendo permanente la división del país en dos partes.

Posteriormente la misma maniobra hizo en Vietnam. En 1950 bajo el pretexto de unas maniobras militares conjuntas norteamericanas-surcoreanas se desató una guerra en la Península que duró tres años.

De acuerdo al general norteamericano Curtis Lemay, que participó en la invasión, cerca de un 20 por ciento de la población de Corea fue aniquilado, cinco millones se quedaron sin hogar y dos millones se convirtieron en refugiados. Los historiadores frecuentemente se acuerdan cómo el general MacArthur ordenaba a los pilotos no regresar nunca de sus misiones de bombardeo con las bombas a bordo. Todas las construcciones más de un piso en Corea del Norte fueron convertidas en ruinas. Se calcula que los estadounidenses lanzaron más bombas sobre la RPDC que sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.

Recién en 1953, al sentirse el ejército norteamericano impotente, frente a la resistencia de los coreanos del norte, se decidió firmar un armisticio entre ambas Coreas que coincidió también con el inicio de la Guerra Fría. Al disolverse el campo socialista, Norteamérica y la Unión Europea decidieron encrudecer el bloqueo tanto contra Cuba como la RPDC. Al inicio del segundo gobierno de Barack Obama fue creado por el Pentágono el plan "Eje Asiático" que significó el inicio de la política de contención militar contra China y el traslado de las prioridades geoestratégicas occidentales del Medio Oriente al Pacífico asiático.

La elevación de la Corea del Norte por los estrategas del Departamento de Defensa y los del Departamento de Estado al nivel de un "latente peligro" para la seguridad nacional norteamericana y del mundo, ha sido un pretexto para endurecer todo tipo de ya existentes sanciones contra la RPDC con el aval prácticamente incondicional de casi 195 países del planeta. Parece que ninguno de estos países se percató que la RPDC es el único país del mundo que no tiene derecho a lanzar un satélite de observación para evaluar la extensión de sus bosques y pronosticar la cosecha agrícola nacional.

Inmediatamente después de poner su satélite en órbita, el mundo entero apoyó sin reflexionar la iniciativa de EE.UU. de condenar este lanzamiento como una prueba de un misil balístico a pesar de que los especialistas más destacados en la materia, como el científico aeroespacial alemán Marcus Schiller y el analista de seguridad espacial Michael Elleman del International Institute for Strategic Studies, entre muchos otros, declararon que no se puede comparar el lanzamiento de un satélite con él de un misil balístico. Ha sido un invento de los medios de comunicación globalizados. Sin embargo, en este período de tiempo cuando la "ignorancia y la desinformación controlada" reemplazan al conocimiento libre. Todo indica que a casi nadie le interesa la verdad sino su propio acomodo individual con el poder reinante para sobrevivir cómodamente.

Lo curioso fue que el mismo día, la India hizo la prueba de un misil balístico y posteriormente Corea del Sur lanzó un misil de esta categoría sin avisar a nadie y ningún país del mundo lo objetó, ni nadie hizo el ruido mediático que se levantó por el caso norcoreano. El representante de la RPDC ante las Naciones Unidas (NU), So SE Pyong declaró que, desde la fundación de las NU, se realizaron en el mundo 2.000 pruebas nucleares de las cuales sólo tres eran norcoreanas y fueron lanzados 2.000 misiles balísticos de los cuales cuatro eran de su país.

Sin embargo, las únicas pruebas y lanzamientos condenados por las Naciones Unidas eran de la RPDC, negando este organismo el derecho de usar el espacio con los fines pacíficos a su país". Tampoco le permiten el desarrollo de su energía nuclear a pesar de ser desde 1984 miembro de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear.

La situación en la Península Coreana se agravó en marzo pasado cuando Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron las maniobras militares conjuntas "Key Resolve", mostrando un despliegue inusitado del poderío militar para este tipo de ejercicios anuales y una agresividad excesiva. En la percepción de los dirigentes norcoreanos esta actitud tenía cierto parecido con las maniobras de 1950 que dieron inicio a la guerra en la península coreana. En seguida dieron orden de alerta a sus fuerzas armadas y llamaron a los reservistas que superarían unos cuatro millones. También el gobierno norcoreano canceló el armisticio de 1953 viendo cómo los aviones B-52 estaban sobrevolando la península a baja altitud y a plena luz del día, entonces anunció un "estado de guerra" con Corea del Sur.

La prensa globalizada usó esta declaración y lanzó la campaña de histeria acusando a la RPDC de propiciar una Nueva Guerra Mundial y ser un potencial provocador y agresor. Están usando su premisa de que en el mundo globalizado la mentira y la desinformación son aceptadas fácilmente por la mayoría de la población. Recién el 3 de abril los periodistas de "The Wall Street Journal", Adam Entous y Julian E. Barnes revelaron en el artículo "Estados Unidos reduce su demostración de fuerza en Corea", que hace varios meses el gobierno de Barack Obama aprobó el plan "The Playbook" para aumentar la tensión en la península y hacer chillar la economía de Corea del Norte debido a la movilización declarada en todo el país. A la vez es un pretexto para mostrar al pueblo norteamericano la necesidad de mayor presencia de sus fuerzas armadas en la zona de Asia Oriental y en general en el Pacífico.

No es de extrañar que en el tiempo cuando el ministro de relaciones exteriores de Rusia, Sergey Lavrov declara que "Moscú y Washington no discrepan sobre la tensión en Corea", la prensa rusa ha tomado en serio la premisa norteamericana en su análisis, diciendo que Corea del Norte está dando pretexto a los Estados Unidos para un incremento legítimo de su poderío en la región. La tergiversación de la verdad más simple ya no puede ser. El aumento de la presencia estadounidense en el Pacífico comenzó agresivamente en el segundo período presidencial de Barack Obama con la puesta en marcha del plan "Eje Asiático" orientado a contener a China, así se lograría hacerla entrar en una nueva variante de la" Guerra de Galaxias" que daño en su tiempo la economía de la URSS debido al sobregasto militar.

Los pensadores "iluminados" norteamericanos consideran que a partir de 2015 China Y Rusia llegarán a un potencial difícil de confrontar y actualmente debido a su cierta inseguridad geoestratégica es un período de "oportunidad estratégica" para contenerlos y en especial, a China. Para eso Estados Unidos debe aumentar su presencia militar y económica en la región del Pacífico Asiático. Las 17 maniobras militares que Norteamérica realizó en la región en el año pasado persiguen precisamente este fin, igual como la formación del Tratado Económico del Pacífico. La existencia de Corea del Norte es un simple pretexto más para ampliar esta agenda. En realidad ni Estados Unidos, ni China, ni Rusia quieren unificación de las Coreas. Para los Estados Unidos con unificación terminaría la razón para mantener 35.000 soldados en Corea del Sur. China y Rusia podrían perder un país de contención para los planes de expansión norteamericanos, porque la RPDC tiene una amplia franja de frontera con China y también de menor dimensión una línea fronteriza con Rusia. Y esto lo haría pensar dos veces tanto a China como Rusia en su alianza con Norteamérica y en las futuras votaciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Corea del Norte. También debería meditar bien la Argentina porque siendo miembro del Consejo de Seguridad, ha apoyado todas las condenas contra la RPDC sabiendo que son injustas, mientras a la vez está pidiendo justicia respecto las Malvinas.

Es hora de saber que estamos presenciando un juego sucio de la comunidad internacional contra Corea del Norte. De un lado Estados Unidos se encuentra clandestinamente con los representantes de la RPSC, como lo hizo dos veces en marzo pasado, y del otro lado organiza provocaciones para justificar su expansión. La prensa globalizada tampoco publica el mensaje que el presidente de la RPDC, Kim John- un mandó en marzo pasado al presidente Barack Obama: "No queremos guerra. Queremos conversar". Todo el mundo ignoró este mensaje igual como la reciente orden del gobierno norcoreano anunciando el retorno de reservistas a la labor habitual. Es decir el peligro de la guerra está disminuyendo, pero a quién le gusta ver e interpretar las señales en esta época globalizada.

Uno de los filósofos más relevantes de China, Lao Tse que vivió en el Siglo VI a.C. escribió un haiku que decía: "Está lloviendo/ No hay quien lea la señal del camino". Igual estamos nosotros a pesar de los miles de años de experiencia que hemos tenido. 

martes, 2 de abril de 2013

Norcorea anuncia un ataque "en cualquier momento" contra EEUU y Corea del Sur


El tablero del conflicto nuclear de Corea del Norte con EEUU y las potencias aliadas adquiere un nuevo teatro de operaciones con la peligrosa escalada militar que se desató luego de que dos bombarderos de EEUU con capacidad nuclear, invisibles a los radares, volaran sobre la península de Corea. Los expertos miran hacia la frontera que separa a Norcorea de Corea del Sur, y ya se habla de un desenlace militar de características imprecisas que podría generar una crisis de alto impacto en los mercados internacionales. 



¿Qué son 7 ojivas comparadas con las decenas de miles que acumula el "club nuclear" que controla el Consejo de Seguridad de la ONU?
Corea del Norte puso el viernes en posición de ataque sus unidades de misiles para atacar las bases militares de EEUU en Corea del Sur y el Pacífico, después de que Washington hiciera volar dos bombarderos invisibles con capacidad nuclear sobre la península de Corea en una inusual demostración de fuerza.

El líder norcoreano Kim Jong-un firmó el viernes una orden que ponía a sus unidades de misiles en alerta para atacar a las bases militares de Estados Unidos en Corea del Sur y el Pacífico, después de que se conociera el incidente, ocurrido el día miércoles 27 de marzo.

"Finalmente firmó el plan de los preparativos técnicos de cohetes estratégicos del Ejército Popular de Corea, ordenándoles estar preparados para disparar de manera que puedan atacar en cualquier momento a EEUU continental, sus bases militares en los teatros de operaciones del Pacífico, incluidos Hawai y Guam, y aquellas en Corea del Sur", dijo la agencia norcoreana KCNA.

El Pentágono señaló en un comunicado que también se dio a conocer el viernes, que los bombarderos invisibles B-2 que volaron el miércoles sobre Corea del Sur demostraron la capacidad de EE.UU. para "proporcionar una disuasión ampliada" a sus aliados y de llevar a cabo "ataques precisos, de largo alcance, con la rapidez que deseen".

Las recientes tensiones comenzaron en diciembre, con el lanzamiento exitoso de un cohete de largo alcance por parte de Corea del N, y se consolidaron en febrero, cuando el gobierno norcoreano efectuó su tercer test nuclear. La afrenta tuvo consecuencias en el Consejo de Seguridad, que acordó por unanimidad un duro paquete de sanciones destinado a congelar los activos financieros y el acceso a bienes de la élite norcoreana en el exterior.

Rusia, por su parte, dijo que el aumento de la actividad militar cerca de Corea del Norte podría causar una tensión que se descontrolara, criticando implícitamente los vuelos estadounidenses.

Las múltiples amenazas que Corea del Norte viene realizando a EE.UU. y Corea del Sur en las últimas semanas incluyen la alerta de un "ataque preventivo nuclear" contra EE.UU. y la ruptura del armisticio de la Guerra de Corea.

El jueves pasado, Corea del Norte amenazó con utilzar misiles en stand by para atacar las bases militares de EE.UU. en el Pacífico "en cualquier momento".

Pyongyang también canceló un armisticio acordado con EEUU que puso fin a la guerra coreana de 1950-53 y cortó todas las comunicaciones con las fuerzas estadounidenses, Naciones Unidas y Corea del Sur.

En el 2010, Corea del Norte bombardeó una isla surcoreana cerca de un límite marítimo que Pyongyang disputa, matando a dos civiles y a dos soldados, lo que llevó a Seúl a responder con disparos de artillería, lo que aumentó enormemente las tensiones.

Anteriormente ese año, un buque de la Armada surcoreana fue atacado y hundido por un torpedo, matando a 46 marinos, en un incidente que muchos atribuyeron al Ejército norcoreano, aunque Pyongyang niega las acusaciones.

Corea del Norte lanzó una andanada de amenazas diarias desde comienzos de este mes, cuando EEUU y el Sur, aliados en la guerra de 1950 a 1953, iniciaron maniobras unas militares de rutina que, según han dicho, son de naturaleza puramente defensiva.

Las nuevas sanciones pondrían la soga al cuello a Norcorea, cuya población padece una crisis y una hambruna sin precedentes, principalmente como consecuencia del bloqueo económico de Europa y EEUU, mientras que las relaciones económicas con el resto del mundo son mínimas y el país subsiste recibiendo ayuda alimentaria de la ONU.

Por lo tanto al régimen de Kim Jong-un se le acaba el tiempo: Si no genera una acción disuasiva creíble en el corto plazo que obligue a EEUU a otorgarle nuevas concesiones en una mesa de negociación, su supervivencia interna estaría comprometida.

En el escenario de enfrente, las potencias de la ONU hasta ahora se mostraron indiferentes a los "ensayos" misilísticos de Pyongyang y no presentan signos de estar dispuestas a entablar negociaciones con el régimen norcoreano sin garantías verificables del desmantelamiento de sus centrales nucleares y la entrega de sus ojivas atómicas.

EEUU mantiene en Corea del Sur bases militares, submarinos, buques y aviones dotados con poder nuclear, y unos 30.000 efectivos, argumentando un poder de "disuasión" contra el poderoso ejército norcoreano que, en distintas escalas, está en capacidad de movilizar más de un millón de efectivos.

El Ejército Popular de Corea del Norte, por su tamaño, está considerado el cuarto más grande del mundo, con más de un millón de militares en actividad y otros 4,7 millones en la reserva.

Algunos informes afirman que Corea del Norte (un país que vive mayoritariamente de la ayuda internacional) es el país más militarizado del mundo.

Se estima que el gasto militar norcoreano asciende a más de US$ 5000 millones (equivalente al 25% del PIB), de los cuales más de la mitad están destinados a los programas de desarrollo nuclear y de misiles. Corea del Norte podría tener 8 cabezas nucleares y varios centenares de misiles balísticos con alcance superior a los 1000 kilómetros.

Las bases militares, submarinos, buques y aviones nucleares, más los 30.000 efectivos que EEUU mantiene en Corea del Surque se verían obligados a involucrarse en un teatro de guerra convencional en caso de que Norcorea ataque a Corea del Sur.

En 1950, Corea del Norte invadió Corea del Sur contando como aliados poderosos a la ex Unión Soviética (hoy Rusia) y a la China comunista, que hoy han reconvertido sus economías y regimenes políticos al sistema capitalista y mantienen con Pyongyang una difusa relación de apoyo, más diplomática que real.

Hoy, mientras Corea del Sur, la cuarta economía asiática (23 veces más grande que la de Norcorea) se mantiene como un satélite de EEUU en la península coreana, el régimen norcoreano se encuentra aislado y condenado por las potencias capitalistas, incluidas Moscú y Pekín.

De acuerdo con los expertos, un ataque nuclear norcoreano a Corea del Sur difícilmente podría ser interceptado a tiempo por los misiles de Japón y EEUU. Sólo en Seúl, el posible blanco, viven unos 20 millones de personas.

Por el entrelazamiento comercial (a nivel de importación y exportaciones) que mantiene Corea del Sur con el eje China-Japón-EEUU, cualquier proceso desestabilizante en su economía (como puede ser una guerra o un ataque nuclear) se convertiría en una crisis de alto impacto en los mercados internacionales.

Corea del Norte y el "club nuclear"

En la post Guerra Fría nadie quiere terminar con el dominio planetario del capitalismo, sino acomodarse y supervivir lo mejor posible dentro del sistema.

En consecuencia, lo que quedan (sueltos) son conflictos intercapitalistas por apoderamiento de los recursos estratégicos del planeta, o conflictos por reivindicaciones y reclamos puntuales como es el caso de Corea del Norte que utiliza su programa y su arsenal nuclear como elemento de presión para obligar a EEUU a negociar a cambio de supervivencia económica.

Condenado por el Consejo de Seguridad de la ONU, presionado y aislado por las potencias mundiales, el régimen de Pyongyang, en total soledad, sigue desafiando al "mundo occidental" con su impredecible arsenal nuclear (por ahora fuera de control), cuya capacidad de destrucción real es tan difusa como la estrategia internacional que lo mantiene como un "gran mendigo asiático" sentado sobre un polvorín atómico.

Más allá de sus estrategias disuasivas de amenazar para negociar, el régimen nuclear encabezado por Kim Jong-un no quiere hacer explotar el planeta capitalista, sino que aspira a que EEUU y las potencias le otorguen asistencia financiera y económica y le dejen un lugarcito bajo el sol con sus ojivas nucleares.

¿Qué son 7 ojivas comparadas con las decenas de miles que acumula el "club nuclear" que controla el Consejo de Seguridad de la ONU? 

En octubre de 2006 Corea del Norte hizo explotar su primera bomba nuclear, a pesar de las notables amenazas que en ese sentido había recibido, por parte de EEUU y de las potencias aliadas.

Hay que aclarar que el programa nuclear de Irán o las ojivas en manos de Corea del Norte, no preocupan a EEUU por su capacidad masiva de destrucción sino por el nivel de "crisis nuclear" que puede desatar a escala planetaria.

Irán y Corea del Norte, a diferencia de la antigua disputa de las potencias en la "guerra fría" (EEUU, URSS, China) por la posibilidad de descargar un primer golpe (first strike) contra el enemigo, recrean el peligro de un estallido nuclear "fuera de control" que podría alcanzar a cualquier ciudad europea, estadounidense o israelí.

En julio de 2006, Pyonyang lanzó siete misiles de prueba, incluyendo el Taepodong-2, que según los analistas, podría hipotéticamente alcanzar la costa oeste de EEUU.

Y hay una posibilidad inquietante que los expertos barajan: Una sola bomba nuclear que estallara en alguna metrópoli occidental, además de activar una respuesta atómica devastadora contra Corea del Norte, produciría un efecto encadenado de pánico mundial que derrumbaría los mercados y paralizaría la economía global.

Ni Kim Jong-un (un estallido nuclear sería su suicidio y el de su pueblo) ni los líderes mundiales, incluidos los de Rusia y China, quieren esa posibilidad que podría colocar al planeta al borde del Apocalipsis.

Entonces ¿Porqué las potencias dejan que Kim Jong-un y su régimen sigan danzando y amenazando con ojivas nucleares en su "villa miseria nuclear" de Pyongyang? 

En primer lugar, los movimientos militares nucleares del régimen norcoreano son monitoreados al segundo por los sistemas de vigilancia satelitales, tanto rusos, chinos como occidentales, y posiblemente Kim Jong-un no alcanzaría a apretar el gatillo sin que antes reciba una respuesta nuclear demoledora de los barcos, aviones y submarinos USA estacionados en Corea del Sur.

En segundo lugar, en su estrategia calculada de "amenazar para negociar", Kim Jong-un y su régimen se resisten a desmantelar efectivamente sus centrales nucleares y a revelar su armamento estratégico (la única herramienta disuasiva con que cuenta) como le exige EEUU.

Como reclamo de fondo, lo que busca Corea del Norte es un acuerdo global que le garantice ayuda financiera, energética y alimentaria y que se le reconozca un status aceptado en el club de las potencias nucleares.

Ese acuerdo es inviable: Ni Rusia ni China (supuestos protectores del régimen de Pyongyang), además de EEUU y sus aliados de la UE, quieren una Corea del Norte nuclearizada que rompa el statu quo atómico establecido por las potencias capitalistas del "club nuclear" que controlan el Consejo de Seguridad de la ONU.

Las posiciones son irreductibles: Si bien Corea del Norte no puede disparar una sola ojiva nuclear sin suicidarse, ni EEUU ni las potencias pueden terminar con su arsenal nuclear sin destruirlo por la vía militar.

Y para destruir el arsenal y las centrales nucleares norcoreanas sólo existen dos vías: Un ataque con misiles nucleares o una invasión militar.

Ninguna de esas opciones son válidas: La destrucción nuclear de Corea del Norte (por razones obvias) no está en la agenda de EEUU y de las potencias, y una invasión militar (seguramente con la oposición de Rusia y de China) equivaldría a desatar un conflicto regional de costo impensable para el Imperio y sus socios de las potencias aliadas de la OTAN

Comentario: Nos preguntamos si las palabras del astrónomo Victor Clube serán aplicables a estos acontecimientos:
Cuando el prospecto de estas catástrofes globales recurren, la tensión nerviosa que se despierta en la humanidad es tal que los principales líderes de la civilización han tenido el hábito de disimularlo por mucho tiempo en beneficio propio, simplemente con el objetivo de preservar la calma pública y evitar la falla total de los asuntos civiles...

Desde el Renacimiento europeo, todas las culturas cristianas, islámicas y judías han adoptado una irracional postura anti apocalíptica, aparentemente ignorante de la floreciente ciencia de catástrofes. La historia, según parece, se está repitiendo a si misma: la Era Espacial ha aceptado revivir la voz Platónica de la razón pero emerge esta vez en una tradición anti-fundamentalista, anti-apocalíptica sobre la cual los gobiernos no podrían, como antes, ejercitar el control... Los cínicos (o sofistas modernos), dirían que no necesitamos amenazas celestiales para disfrazar las intenciones de la Guerra Fría; ¡más bien necesitamos la Guerra Fría para disfrazar las intenciones celestiales!
Para más información vea Treinta años de cultos y cometas.

El cese al Fuego en Gaza no detendría que se pueda hacer Regional esto mas adelante

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