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lunes, 25 de noviembre de 2013

El plan secreto de los poderes del capitalismo financiero


"Los poderes del capitalismo financiero tenían otro objetivo de gran alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo en su conjunto. "
Profesor Caroll Quigley, Georgetown University, Tragedy and Hope (1966)
© Desconocido
Irak y Libia han sido eliminados, e Irán ha sido fuertemente boicoteado. Siria está ahora en la mira. ¿Por qué? He aquí un escenario que se pasa por alto.

En un artículo de agosto de 2013 titulado Larry Summers and the Secret 'End-game' Memo, Greg Palast publicó la evidencia de un plan secreto de finales de los años noventa ideado por Wall Street y funcionarios del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, para abrir la banca al lucrativo negocio de los derivados. Para llevar a cabo esto se requería de la relajación de las regulaciones bancarias, no sólo en los Estados Unidos sino a nivel mundial. El vehículo que sería utilizado fue el Acuerdo de Servicios Financieros (FSA por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial del Comercio.

El 'juego final' requeriría no sólo de coaccionar el apoyo entre los miembros de la OMC, sino eliminar a aquellos países que se negaran a unirse. Algunos países clave seguían resistiéndose a la OMC, incluyendo Irak, Libia, Irán y Siria. En estos países islámicos, los bancos son en su mayoría de propiedad estatal, y la 'usura', cobrar por el 'uso' del dinero, es vista como un pecado, si no como delito. Esto les pone en conflicto con el modelo occidental de extracción rentística por parte de intermediarios privados. Los bancos de propiedad pública son también una amenaza para el creciente negocio de los derivados, ya que los gobiernos con sus propios bancos, no necesitan de swaps sobre las tasas de interés, instrumentos de cobertura de incumplimiento crediticio (credit default swaps), o calificaciones de grado de inversión por agencias privadas de calificación con el fin de financiar sus operaciones.

La desregulación bancaria procedió según lo previsto, y el negocio de los derivados, promulgado e incentivado por el Gobierno, creció hasta un esquema piramidal de 700 billones de dólares. Altamente apalancado, completamente desregulado y peligrosamente insostenible, colapsó en 2008, cuando el banco de inversión Lehman Brothers se declaró en quiebra, llevándose a un gran segmento de la economía global consigo. Los países que lograron escapar, fueron aquellos sostenidos por los modelos de banca pública por fuera de la red bancaria internacional. No todos estos países eran islámicos. El 40% de los bancos de todo el mundo son de propiedad pública. Están en gran parte en los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que albergan al 40% de la población mundial. También escaparon de la crisis crediticia de 2008, pero al menos hicieron la pantomima de ajustarse a las normas bancarias occidentales. Este no fue el caso de las 'forajidas' naciones islámicas, en donde la usura fue prohibida por las enseñanzas islámicas. Para hacer del mundo un lugar seguro para la usura, estos estados forajidos tenían que ser silenciados por otros medios. Al no haber podido sucumbir ante la coerción económica, terminaron en la mira del poderío militar de los Estados Unidos.

He aquí algunos datos en apoyo de esta tesis.

La nota del juego final

En su artículo del 22 de agosto, Greg Palast publicó una captura de pantalla de una nota de 1997 de Timothy Geithner, entonces Secretario Asistente de Asuntos Internacionales bajo Robert Rubin, y este bajo Larry Summers, entonces Secretario Adjunto del Tesoro. Geithner se refirió en la nota al 'juego final de las negociaciones sobre servicios financieros de la OMC', e instó a Summers a ponerse en contacto con los directores ejecutivos de Goldman SachsMerrill LynchBank of AmericaCitibank y Chase Manhattan Bank, de quienes sus números de teléfono privados fueron proporcionados.

El juego de entonces era la desregulación de los bancos para que pudieran apostar en el nuevo campo lucrativo de los derivados. Para lograr esto se requería, en primer lugar, la derogación de la ley Glass-Steagall de 1933, que impuso una barrera entre la banca de inversión y banca de depósitos con el fin de proteger los fondos de los depositantes de las apuestas bancarias. Pero el plan requería de algo más que la simple desregulación de los bancos estadounidenses. Los controles bancarios tenían que ser eliminados a nivel mundial, para que el dinero no se fuera a las naciones con leyes bancarias más seguras. El 'juego final' era lograr esta desregulación global a través de una oscura adenda a los acuerdos comerciales internacionales implementados por la Organización Mundial del Comercio, llamada Acuerdo de Servicios Financieros. Palast escribió:
"Hasta que los banqueros comenzaron con su juego, los acuerdos de la OMC simplemente trataban con el comercio de bienes, esto es, mis automóviles por sus bananos. Las nuevas reglas, creadas por Summers y los bancos, obligarían a todas las naciones a aceptar el comercio en 'males', activos tóxicos como los derivados financieros.

Hasta los banqueros reescribieron el FSA, cada nación controlaba y constituía los bancos dentro de sus propias fronteras. Las nuevas reglas del juego obligarían a todas las naciones a abrir sus mercados al Citibank, JP Morgan y sus 'productos' de los derivados.

Y los 156 países de la OMC tendrían que derribar sus propias barreras al estilo Glass-Steagall entre los bancos comerciales de ahorros y los bancos de inversión que apostaban con los derivados.

La labor de convertir la FSA en el ariete de los banqueros le fue encomendada a Geithner, quien fue nombrado embajador ante la Organización Mundial del Comercio."
Los miembros de la OMC fueron inducidos a firmar el acuerdo bajo la amenaza de impedir su acceso a los mercados mundiales si se negaban, y todos firmaron, con excepción de Brasil. Luego Brasil fue amenazado con un embargo, pero su resistencia dio frutos, ya que solo este entre las naciones occidentales, sobrevivió y prosperó durante la crisis de 2007-2009. En cuanto a los otros:
El nuevo FSA quitó la tapa de la caja de Pandora del comercio de derivados en todo el mundo. Entre las operaciones notorias legalizadas: Goldman Sachs (donde el secretario del Tesoro Rubin había sido copresidente) impulsó un swap secreto de euroderivados con Grecia, que, en última instancia, destruyó a esa nación. Ecuador, con su propio sector bancario desregulado y demolido, estalló en disturbios. Argentina tuvo que vender sus empresas petroleras (a los españoles) y sus sistemas de agua (a Enron), mientras que sus profesores buscaban comida en los botes de basura. Entonces, los banqueros se enloquecieron en la Eurozona, y se tiraron de cabeza en los pozos de los derivados sin saber nadar, y el continente ahora está siendo vendido a Alemania en pequeñas y baratas piezas.
Los forajidos

Ese fue el destino de los países de la OMC, pero Palast no habló de los que no eran parte de esa organización, incluyendo a Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. Estos siete países fueron nombrados por el general estadounidense retirado Wesley Clark en una entrevista deDemocracy Now de 2007, como los nuevos 'estados forajidos' que serían objeto de ataque luego del 11 de septiembre de 2001. Dijo que alrededor de diez días después del 9-11, un general le comentó que la decisión de declararle la guerra a Irak había sido tomada. Más tarde, el mismo general le dijo que habían planeado capturar siete países en cinco años: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán.

¿Qué tenían en común estos países? Además de ser islámicos, no eran miembros ni de la OMC o del Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés). Esto los dejó por fuera del largo brazo regulador del banco central de los banqueros centrales en Suiza. Otros países, que tampoco eran miembros del BIS, más tarde también fueron identificados como 'estados forajidos', incluyendo a Corea del Norte, Cuba y Afganistán.

El órgano regulador de los bancos hoy en día, se llama Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), y se encuentra en el BIS en Suiza. En 2009, los jefes de las naciones del G20 acordaron regirse por las reglas impuestas por el FSB, aparentemente para evitar otra crisis bancaria global. Sus normas no son meramente consultivas, sino vinculantes, y pueden crear y quebrar no sólo a los bancos, sino a naciones enteras. Esto fue demostrado por primera vez en 1989, cuando el Acuerdo Basilea I aumentó los requerimientos de capital en sólo un 2%, del 6% al 8%. El resultado fue forzar una reducción drástica de los préstamos por parte de los grandes bancos japoneses, que para entonces eran los acreedores más grandes y poderosos del mundo. Sin embargo, fueron subcapitalizados en relación con otros bancos. La economía japonesa se ​​hundió junto con sus bancos y aún hoy tiene que recuperarse por completo.

Entre otras regulaciones determinantes en proceso dentro del marco del FSB, están Basilea III y las nuevas reglas de rescate forzado. Basilea III está programado para imponer paralizantes requisitos de capital a los bancos públicos, cooperativos y comunitarios, coaccionando su venta a los grandes bancos multinacionales.

El modelo del 'rescate forzado' (bail-in) fue probado por primera vez en Chipre, y sigue las regulaciones impuestas por el FSB en 2011. Los bancos demasiado grandes para quebrar están obligados a redactar 'testamentos en vida' que establecen cómo van a evitar la insolvencia ante la ausencia de rescates gubernamentales. La solución del FSB es el 'rescate' por parte de los acreedores (incluyendo a los depositantes), convirtiendo a los depósitos en acciones de los bancos, efectivamente confiscándoles.

La alternativa de la banca pública

Los países que funcionan bajo el yugo de un sistema bancario privado extractivo, se ven obligados al 'ajuste estructural' y la austeridad a causa de su deuda impagable. Pero algunos países han logrado escapar. En el Medio Oriente, a estos se les señala de 'estados forajidos'. Sus bancos de propiedad estatal pueden emitir el crédito del Estado en nombre del Estado, aprovechando los fondos públicos para el uso público sin pagar un enorme tributo a intermediarios privados. El financiamiento estatal generoso les permite aportar generosamente a su pueblo.

Al igual que Libia e Irak antes de ser envueltos en la guerra, Siria proporciona educación gratuita a todos los niveles, y atención médica gratuita. También proporciona viviendas subsidiadas para todo el mundo (aunque algo de esto ha sido comprometido por la adopción de un programa de ajuste estructural del FMI en 2006, y la presencia de cerca de 2 millones de refugiados iraquíes y palestinos). Irán también proporciona educación superior casi gratuita y atención primaria en salud.

Al igual que Libia e Irak antes de su captura, Siria e Irán tienen bancos centrales de propiedad estatal que emiten la moneda nacional y están bajo el control del Gobierno. Ver si estos países tendrán éxito en mantener su soberanía financiera ante la enorme presión económica, política y militar, aún está por verse.

En cuanto a Larry Summers, se convirtió en presidente de Harvard, donde aprobó una apuesta en derivados sobre swaps de tipos de interés que hizo que la universidad perdiera más de mil millones de dólares. Dimitió en 2006 para gestionar un fondo de cobertura entre otras actividades, y se convirtió en el benefactor clave de la campaña del senador estatal Barack Obama.

Summers jugó un papel clave en la desregulación bancaria que trajo la crisis actual, causando que millones de ciudadanos estadounidenses perdieran sus empleos y hogares. Sin embargo, es la primera opción del presidente Obama para sustituir a Ben Bernanke como director de la Reserva Federal. ¿Por qué? 

Él ha demostrado que puede manipular el sistema para hacer del mundo un lugar seguro para 
Wall Street, y en un mundo al revés, en el que los banqueros mandan, ese parece ser el nombre del juego.

martes, 19 de febrero de 2013

Una mujer se prendió fuego en un banco de España: "Me lo habéis quitado todo"


© E.M.
Estado en el que ha quedado la fachada de la sucursal bancaria tras el suceso.
Una mujer de 47 años de edad se ha quemado a lo bonzo en el interior de una entidad bancaria de Almassora (Castellón), según ha confirmado el Ayuntamiento de Almassora a ELMUNDO.es.

El suceso ha ocurrido pasadas las 12.00 horas en una oficina de CaixAlmassora de la avenida José Ortiz de este municipio.

Por el momento se desconocen los motivos concretos por los que la mujer se ha rociado con un líquido inflamable y se ha prendido fuego, aunque los primeros datos de la investigación apuntan hacia una deuda que tenía con la entidad bancaria.

Varios testigos han explicado que la mujer, vecina del municipio, se ha prendido fuego en el interior del banco y ha salido hacia el cajero, mientras gritaba que se lo habían quitado todo.

Uno de los trabajadores ha intentado socorrerla con un extintor hasta la llegada de los servicios de emergencias.

Los agentes de la Policía Local de Almassora han cortado al tráfico la avenida José Ortiz para facilitar la evacuación en ambulancia de la herida. El vehículo se ha dirigido a los campos de fútbol municipales de la calle Boqueras, donde ha aterrizado el helicóptero medicalizado que ha trasladado a la mujer al Hospital La Fe de Valencia.

Los agentes de la Policía Local han realizado labores de apoyo a los efectivos del parque de Bomberos ya que ha sido desalojado el bloque de viviendas situado sobre la oficina como medida preventiva.

Los testigos añaden que se ha quemado sobre todo las piernas y que estaba consciente al ser evacuada en el helicóptero.

Según han explicado fuentes del CICU (Centro de Información y Coordinación de Urgencias), la víctima, que es madre de tres hijos, ha sido estabilizada por una unidad del SAMU en el lugar de los hechos y presenta el 48% del cuerpo quemado.

La Policía Local y la Guardia Civil han evacuado el local en los minutos siguientes al suceso. Fuentes de la entidad bancaria han asegurado a ELMUNDO.es que ninguno de sus empleados ha resultado herido. Las mismas fuentes no han confirmado si se trata de un problema económico con la entidad.

Han trabajado en las labores de extinción un sargento de Bomberos, un cabo, 5 bomberos y tres vehículos del parque de la localidad de Nules.

El director general de CaixAlmassora, Jorge Mallol, se ha trasladado al lugar del incidente para recabar información del suceso.

lunes, 18 de febrero de 2013

Señores, ¿en qué mundo vivimos?



No faltan, sin embargo, algunos, como Cristina Fernández de Kirchner, que muy sueltos de cuerpo proponen volver al capitalismo de antes, productivo, abandonando el especulativo, como si éste no fuese la consecuencia de aquél. O quienes hablan, como esa misma señora y sus agudos asesores, de volver a la fase anterior al neoliberalismo y a la desenfrenada especulación resultante del papel predominante del capital financiero como si neoliberalismo y especulación no fuesen el resultado de la caída de la tasa de ganancia que llevó a cerrar la fase del llamado Estado del Bienestar y a reducir brutalmente los salarios directos e indirectos de los trabajadores en todos los países y los espacios democráticos y las viejas conquistas sociales (como las ocho horas) en todo el mundo.

Otros, en los gobiernos progresistas (Brasil, de nuevo Argentina, Venezuela), piensan que hay que reforzar el capitalismo con los subsidios del Estado a las grandes empresas, para asegurar a la vez los consumos populares y la rentabilidad de aquéllas y así pagan a pocos con el dinero de todos pero no aumentan las inversiones productivas, porque éstas dependen de las expectativas tanto de los consumidores como de los capitalistas sobre la amplitud y sostenibilidad del mercado, expectativas que no existen.. Por eso las empresas se meten en el bolsillo el dinero de los contribuyentes pero no invierten y, como son monopólicas, aumentan los precios de sus mercaderías pero no los salarios reales, reduciendo así aún más el mercado consumidor e impulsando, al mismo tiempo, la inflación, que también los corroe.

China está al borde de una catástrofe ecológica en todo el país porque la opción por el crecimiento económico considerando cero el costo ambiental lleva ahora cientos de millones de personas a no poder salir - literalmente - de sus casas debido a la contaminación. A eso se le agrega la gran ola de movimientos por salarios, condiciones de trabajo o contra el despotismo y la corrupción. China y la India, por otra parte, hasta ahora principales sostenes del capitalismo mundial y en particular de la economía de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea mediante la compra de bienes y de empresas, con su presencia en el mercado financiero mundial han acelerado brutalmente la circulación de capitales y el caos especulativo.

Independientemente de que no aparecen en el horizonte los sepultureros de un sistema en crisis estructural, porque los trabajadores, en el sentido más amplio, comparten aún la ideología de sus explotadores y sus valores hedonísticos y egoístas en vez de buscar una alternativa al sistema, el sistema está en una crisis agudísima desde el 2008 y aún no superó lo peor. Al sistema capitalista las inmensas destrucciones de seres humanos y de capitales en las dos guerras mundiales y en la crisis de 1929 le dieron sólo unos 30 años de prosperidad y reconstrucción. ¿Buscará arrasar con los bienes comunes, rapiñar nuevamente el planeta, recolonizándolo, recuperar mediante una nueva gran guerra para Estados Unidos la hegemonía perdida de modo de instalar un mundo futuro para un quinto de la población mundial, eliminando de un modo u otro a los sobrantes (con guerras locales, dictaduras, hambrunas, siembra de enfermedades mortales)? No hay nada que el capitalismo no pueda intentar... si se lo deja y si tiene la fuerza social suficiente.

Por eso hay adoradores académicos o no del sistema, nuevos doctores Pangloss, que dicen que el sistema siempre se recuperó de sus crisis y volverá a hacerlo, porque no se presenta una alternativa. Pero si la historia fuese una simple continuación indefinida de los sistemas, Europa viviría todavía la pax romana, los mayas seguirían dominando media Mesoamérica y en Tenochtitlán-DF se seguirían haciendo sacrificios humanos. El derrumbe del mundo antiguo y del Estado romano, su cultura, y sus relaciones de dominación fue el resultado de una larga crisis que duró más de tres siglos y que amenazó a la civilización, cuyo nivel más alto sólo fue reconquistado mil 200 años después con el Renacimiento. No está escrito en ningún lado que el capitalismo sea como Anteo que al caer al suelo reconquistaba su vigor.

Porque esta crisis estructural está acabando con las bases de una cultura material basada en el despilfarro del agua, de los alimentos, de los recursos naturales de todo tipo y en la producción masiva de desechos que la naturaleza no puede reciclar. Los gobiernos progresistas o no, como el de Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina o el de México, Perú, Chile fingen creer que el crecimiento se puede lograr con el despojo de las tierras arables que se convierten en monocultivos, con la depredación del agua y de la tierra por la gran minería, por el extractivismo neodesarrollista pero ese crecimiento de las ganancias es enemigo del desarrollo y de los bienes comunes.

Por lo tanto, o se acaba con la producción para la ganancia, produciendo de modo diferente, fabricando otros productos, elaborados de otro modo, para otras necesidades o terminan por acabarse los bosques, los mares, el agua, el aire puro, el equilibrio natural del planeta... y la especie humana, reducida a pequeños grupos, vuelve al estado natural o, reducida a cerca de un tercio de sus integrantes actuales, vive en una dictadura tecnocrático-fascista como la que pintara Jack London en El Talón de Hierro. Suena apocalíptico, pero enteras civilizaciones y grandes culturas han vivido antes apocalipsis semejantes.

La alternativa no es ya capitalismo o barbarie. Desde los campos de concentración nazis, los goulags stalinistas, Hiroshima y Nagasaki y los bombardeos a Vietnam vivimos en la barbarie. La alternativa es o acabar con el capitalismo o ver cómo éste acaba con las bases materiales de nuestra civilización.

Del sacrificio al cinismo: el mundo como mercancía


La «economía política del sacrificio» no significa otra cosa que la producción de una economía de la carencia articulada a una economía del excedente (1). El sujeto sacrificial, sustraído de la penuria a la que condena al Otro, es beneficiario de un sistema de prebendas y corrupción estructural que lo hace, literalmente, indiferente ante el sufrimiento ajeno. No se trata de un mero desvío o perversión sistémica; al contrario: estas prácticas son constitutivas del capitalismo.

Así pues, el «sacrificio» que exige el neoconservadurismo tiene una dimensión necesariamente encubridora: su retórica del ajuste infinito exime a los poderes económico-financieros y político-institucionales de lo prescripto. A nivel nacional,mientras sus defensores exigen cada vez nuevas renuncias colectivas en nombre de la austeridad, transfieren recursos públicos billonarios a la banca privada, sostienen los privilegios institucionales de la monarquía, el parlamento y la iglesia católica y prosiguen con un saqueo estructural que nadie parece poder (o querer) detener, como no sea mediante la movilización permanente de los propios damnificados. De forma más global, las políticas del expolio convierten a diversos gobiernos nacionales en meras agencias de un capital trasnacional concentrado, completamente fuera de control. Aunque los modos de operación de esta «gobernanza corporativa» mundial son múltiples, en cualquier caso están ligados entre sí por la disposición ilimitada a sacrificar crecientes masas marginales, en simultáneo a la consolidación de un proceso extraordinario de acumulación económica y de un férreo régimen de control ideológico que adquiere de forma paulatina un cariz totalitario.

Si el sacrificio en el mundo trágico suponía aún una ética heroica (en la que el protagonista estaba dispuesto al autosacrificio en nombre de un bien mayor), en este caso se trata de una ética cínica, en la que el sujeto sacrificial sabe de sobra el mal que produce y, sin embargo, no desiste de provocarlo en nombre de un bien privatizado. El carácter sagrado del sacrificio, ligado a un sentido religioso, queda reconfigurado de forma radical: la sacralización de una metafísica (o un evangelio) mercantilista. El sometimiento a un gran Otro ya no se hace en nombre de una donación incondicional sino del cálculo de un rédito. La rendición a los mercados convertidos en "autoridad" que sanciona la legitimidad de los sacrificios (recortes, privatizaciones, reforma laboral, reforma de pensiones, salvatajes financieros, amnistía fiscal, desahucios, restricción en el acceso a prestaciones sociales y al sistema sanitario, etc.) no se hace en función de una convicción profunda en el bienestar general sino en la conveniencia particular de sus mandatarios. El devenir-dios del mercado instala una dogmática en la que la ofrenda nunca será suficiente.

En un doble movimiento, el discurso neoconservador por una parte resemantiza el «sacrificio» como fórmula para reequilibrar un sistema económico supuestamente marcado por el "derroche" y por otra parte no hace otra cosa que desequilibrar más todavía una formación social sobre-endeudada, multiplicando tanto las desigualdades socioeconómicas como las asimetrías culturales. La falsa fatalidad de estas decisiones, invocada como remedio ante un mal infinitamente mayor, produce una sociedad polarizada. En nombre de la libertad de mercado se reproduce una auténtica servidumbre política: la lógica de lo ineludible reduce de forma brutal otras alternativas políticas a la nada.

En estas condiciones, la consolidación de un «estado de excepción» tiene un sentido preciso: ser garante de unas políticas que habitualmente encontrarán resistencias populares más o menos organizadas. La liquidación ideológica de lo político, manifiesto como tecnocracia, se transforma en una "gestión de la crisis" orientada a restablecer la rentabilidad privada de los grandes grupos económicos, incluyendo los sectores de la banca, la industria bélica o las empresas de seguridad.

En síntesis, el actual bloque hegemónico hace un uso cínico del «sacrificio» para legitimar una de las mayores transferencias de recursos públicos a manos privadas: en tanto «ideologema» instala como inexorable la apropiación indebida de la riqueza social por parte del sistema financiero y las grandes corporaciones trasnacionales. Apenas hace falta insistir en que no hay ningún límite interno al capital que pueda detener esta conversión espectral del mundo en una mercancía de gran magnitud. Forma parte de la estructura del capitalismo globalizado reclamar nuevos sacrificios para los otros mientras custodia sus ingentes beneficios privados.

Un «sacrificio» así institucionalizado, por más que se empecine en mistificar el crimen como cosa inexorable, apenas puede ocultar su carácter apócrifo. Se trata, ante todo, de un juego de máscaras, producto de un supuesto «pecado original» o un exceso precedente: la indisciplina, el derroche improductivo, el consumo excesivo de las clases populares, la falta de hábitos de ahorro, etc. El peso muerto de la historia termina aplastando millones de vidas, mientras los presuntos redentores de la humanidad están convirtiendo el mundo en un desierto. Lo que anacrónicamente es llamado "primer mundo" está asediado por todas partes. Exceptuando las elites mundiales -y sólo hasta cierto punto, en la medida en que logran encapsular el riesgo- nadie está a salvo. El mundo como escombrera se desborda cada día: el dique de los estados-nación hace tiempo ha reventado y ha dado lugar a un juego sin más ley que la que establecen nuestros amos sin rostro.

Las diez "plagas" que menciona Derrida (2) no cesan de multiplicarse:
i) el "paro" en mercados desregulados,
ii) la "exclusión masiva de ciudadanos sin techo",
iii) la "guerra económica" sin cuartel intracomunitaria e intercontinental,
iv) las contradicciones entre "mercado liberal" y "proteccionismo" de los estados capitalistas,
v) la "agravación de la deuda externa" y sus efectos en la propagación del hambre,
vi) la "industria y comercio de armamentos",
vii) la extensión incontrolable de "armamento atómico",
viii) las "guerras interétnicas" en sentido amplio,
ix) el poder creciente de las mafias y el narcotráfico y
x) el estado del "derecho internacional" dominado por estados-nación particulares.
A esas plagas habría que agregar al menos otras tantas:
xi) la expansión de la corrupción estructural extendida en instituciones económicas y políticas fundamentales,
xii) la peligrosa primacía de la economía financiera por sobre la economía productiva,
xiii) el relanzamiento del neocolonialismo (nuevas guerras, asesinatos selectivos, detenciones ilegales, torturas, intervenciones "humanitarias", etc.),
xiv) la institucionalización del estado policial (y la correlativa suspensión selectiva de los derechos humanos),
xv) la propagación de proyectos tecno-militares no convencionales a escala mundial de alcance impredecible (drones, geoingeniería y nanotecnología militar, ciberterrorismo, etc.),
xvi) el fortalecimiento de los oligopolios mediáticos, el creciente control informativo y la falta de diversificación de las industrias culturales masivas,
xvii) la destrucción irreversible del medioambiente, xviii) los déficits estructurales de una democracia parlamentaria dominada por el bipartidismo,
xix) la consolidación de las alianzas entre estados y corporaciones trasnacionales y
xx) la escalada del racismo y la xenofobia, especialmente en Europa y EEUU.
El inventario necesariamente es incompleto. Lo decisivo es el efecto global que producen en nuestro mundo social actual, intensificando la represión de lo político como instancia democrática en la que lo social dirime sus conflictos. Al respecto, es pertinente preguntar si este proceso no está conduciendo a la mundialización de un régimen de control que difumina (sin disolver de forma completa) la distinción entre «democracia» y «totalitarismo». Tanto la fabricación en serie de sujetos confinados a la categoría de «sobrante estructural» como la persecución jurídico-policial de la alteridad señalan en esa dirección.

Ante los escombros del capitalismo, sus responsables centrales responsabilizan a quienes son aplastados o sobreviven bajo ellos. La argamasa ideológica del sistema, elaborada en una multiplicidad de instancias institucionales, empezando por los massmedia, se monta sobre una coartada: los damnificados no existen. Sólo es una cuestión de competencias (en su doble acepción de «capacidad» individual y «lucha» interindividual sujeta a las "reglas de mercado") [3].

Ahora bien, ¿qué clase de sacrificio es éste que sustrae lo "propio" de la condición de sacrificabilidad, incluso si para ello debe construir un blindaje de impunidad? ¿No es precisamente esa sustracción la que revela la estructura apócrifa de este "sacrificio"? La respuesta es positiva: se trata de un pseudo-sacrificio. No está a la altura de la exigencia infinita de darlo todo, incondicionalmente.

En suma: la retórica sacrificial no sólo es éticamente inconsecuente, sino políticamente devastadora (4). Esta inconsecuencia devastadora hace manifiesta su estructura cínica. Dicho de otra manera: sé de sobra que aquello que elevo a universalidad es la máscara de un interés particular y, aún así, lo hago. Es exactamente la fórmula del cinismo que Sloterdijk plantea: lo saben y aun así lo hacen (5). El presupuesto de esta práctica reflexiva es que el Otro no importa o, peor aun, que es despreciable.

Tanto los ideólogos neoconservadores como los defensores de la socialdemocracia constituyen ejemplos de este cinismo ilimitado en el que vivimos y tanto más lo son cuanto más llaman a una confianza en el futuro, al consuelo venidero, al abanderamiento en una esperanza metafísica resguardada (o separada) de la historia del presente. La sociedad del sacrificio es una sociedad de la catástrofe: hasta el arrase se plantea como una oportunidad de negocios.

Así pues, en el actual umbral histórico, la crítica al neoconservadurismo ha de articularse a una "crítica de la economía política" más general. El devenir catastrófico en nombre de un presunto sacrificio necesario forma parte del cinismo extendido a nivel mundial. Sabemos de sobra que la posibilidad de una inclusión social satisfactoria es nula en las condiciones del presente. Eso no impedirá que los planes sigan su curso indiferente. La «periferia interior» del capitalismo cubre zonas cada vez más extensas del planeta e instituye la realidad de «ciudadanías periféricas». No hay posibilidad alguna de transformar esa realidad si no subvertimos tanto la economía política que la sostiene como la cultura cínica que la hace concebible a nivel ético-político. Investigar de forma crítica ese cinismo hegemónico es parte de la tarea interminable de imaginar una sociedad en la que el goce no asiente en el crimen.

Notas:
(1) «Falta» y «exceso» no son simples términos de una contradicción lógica; están coimplicados de forma indisoluble como consecuencia de un antagonismo de clase que, en las condiciones del presente, no hace sino agravarse.

(2) Derrida, Jacques (2012): Los espectros de Marx, Trotta, Madrid, pp. 95-98.

(3) Lo social queda reducido a un escenario de competición y las desigualdades a meros efectos de esfuerzos diferenciales, esto es, a "consecuencias naturales" de la división entre "ganadores" y "perdedores". La interpretación meritocrática, desde luego, tiene que ocultar de forma sistemática las condiciones materiales de actuación, marcadas por asimetrías radicales de poder. En esta lectura, los jugadores que conocen las cartas marcadas (los que hacen trampa) son aceptados como legítimos ganadores.

(4) El proceso de pauperización social que afecta a una parte creciente de la población mundial es una consecuencia necesaria de una economía política semejante. Jóvenes y personas mayores, discapacitados y dependientes, desahuciados y desempleados, inmigrantes y refugiados, víctimas de la violencia de género o de la homofobia: todos forman parte del ejército subalterno potencialmente sacrificable.

(5) Para un abordaje histórico-filosófico del cinismo, puede consultarse Sloterdijk, Peter (2003): Crítica de la razón cínica, Siruela, España.

martes, 5 de febrero de 2013

Educación individualista en el capitalismo o educación libertaria para hijos y nietos






1. Se ha difundido por la red “un revolucionario” Plan Piloto japonés llamado “Cambio Valiente” que, según se dice: “cambia todos los paradigmas” en educación. Se presenta como “novísimo” plan cuando en realidad tiene por lo menos 200 años de antigüedad porque ya los anarquistas lo planteaban con mayor profundidad y Marx, algunas décadas después, fundamentó en sus ideas. Lo que ha sucedido es que el sistema capitalista –por conveniencias económicas y políticas- ha impuesto las ideas contrarias con el fin de fortalecer el individualismo, la competencia, el consumismo, el nacionalismo, la división social, así como evitar todo lo que signifique colectivismo. Ya desde la antigüedad se llevaba a los pueblos a la guerra y la conquista engañándolos con ideales nacionalistas, de despojo y de cultivo a sus héroes. 2. Sin embargo, la realidad es que no hay que sorprenderse ni asustarse porque en un proyecto educativo, ahora en Japón, se diga que: a) hay que educar a los niños como “ciudadanos del mundo” y no propiamente ciudadanos japoneses; b) que no defiendan su bandera, c) su himno, d) sus héroes, e) la superioridad de su país, f) no estar dispuestos a ir a una guerra “en defensa de su patria”, que no haga tarea escolar y que el mismo niño escoja el libro que quiere leer. En resumen lo único que se pide es evitar que sean ciudadanos nacionalistas, “chovinistas”, es decir, que en vez de amar de manera individualista, actuar de manera egoísta, ame a todos los seres humanos. Pero esto no es nada nuevo, aunque en México –como parte del sistema capitalista- se enseña exactamente lo contrario.
3. Los que envían el documento parecen preocupados al decir: “Contra quiénes competirán nuestros hijos y nuestros nietos”. La realidad es que en el sistema capitalista se compite en todo: por ganar dinero, por tener poder, por poseer mejor casa y mejor coche, por tener mayor influencia política. Pero la competencia no es natural sino aprehendida en la iglesia, la escuela, la sociedad, como la idea de no ser igual sino de estar siempre arriba, sobre los demás, de ser superior. Esa competencia ha llevado a enfrentamientos, guerras, muertes, suicidios, locuras. Los seres humanos no deben competir, ni consigo mismo, porque deben desarrollarse en la responsabilidad y el trabajo colectivo que los hacen mejores. Por tanto, en educación no hay que preparar a los alumnos a competir, a obtener medallas o premios, si a ser bondadosos, solidarios y a trabajar en equipo.
4. ¿Quiénes son los “ciudadanos del mundo”? Los que saben que las fronteras entre países fueron impuestas hace siglos por los triunfadores en las guerras y la violencia. Los que saben que la cultura es universal y se dan cuenta que los seres humanos no pueden escoger el lugar de su nacimiento. Los mayas por ejemplo tuvieron un territorio que hoy está divido en cinco países y si muchos mayas por necesidad o gusto viven en otros países, son de donde quieran ser y defienden lo que quieran defender. Mucho más que “amor patrio” por un país hay mucha más identidad por una región y parte de una cultura. No hay un solo “México, México, México” sino varios sentimientos diferenciados del país. ¿Creen ustedes que los multimillonarios mexicanos sólo invierten y desarrollan sus capitales en “su” país? Marx dijo que “los obreros no tienen patria”, pero tampoco los burgueses.
5. ¿Qué son la bandera, el himno, los héroes, el estar dispuesto a ir a la guerra para defender a la patria? No ha sido otra cosa que la ideologización que durante siglos ha hecho la clase dominante para mantenernos con símbolos tal como lo ha hecho la iglesia durante casi dos mil años. Me decía mi difunto amigo Antonio Betancourt –escritor y político- hace 20 años después de un debate en la escuela de antropología: “Estoy de acuerdo con lo que has dicho, pero no se puede despojar al pueblo de sus héroes y creencias porque es muy peligroso”. Le respondí a mi respetado maestro que “pensaba –aunque pudiera estar equivocado- que una revolución no puede ser impulsada por prejuicios, fetiches o catecismos, sino contra ellos”. A pesar de no tener héroes no he dejado de admirar a Marx, Bakunin y Flores Magón.
6. Ya el mismo el Ferrer Guardia y su escuela moderna, la escuela racionalista en México, AS Neil y su “Summerhil”, Reimer y “ La escuela ha muerto”, Ivan Illich y su “desescolarización”, el brasileño Paulo Freire y “la Educación como práctica de la libertad”, han planteado ideas avanzadas en educación, pedagogía y metodología y tocando al mismo “maestro de grupo” que debe convertise en un activo e inteligente asesor cuando dice Freire que “nadie enseña a nadie, juntos maestro y alumnos construyen los conocimientos”. Así que no hay preocuparse ni asustarse mucho porque los estudiantes vivan un proceso de enseñanza-aprendizaje en un ambiente de libertad y autogestión. Los alemanes, los yanquis, lo japoneses tienen sus escuelas y las orientan de acuerdo a sus necesidades como países capitalistas; lo mismo sucede en México privatizador con 50 años de atraso.
7. En México la educación ha estado terriblemente mal, por lo menos desde que se inició en 1982 la gran crisis económica y se introdujo el neoliberalismo privatizador. En lugar de componer la educación pública para beneficiar a toda la población, desde mediados de los ochenta ha sufrido un proceso acelerado de privatización. ¿Puede olvidarse a acaso que Reyes Heroles al querer imponer su “revolución educativa” de 1983-84 denunció que México tenía un promedio de cuatro años de educación escolarizada? Nunca entendí como subió a cinco o siete años, pero ya las estadísticas lo decían. Así comenzó a abandonarse la educación pública y se tomó el camino de la privatización; no sólo impulsando a las escuelas privadas sino también imponiendo planes y programas privatizadores en las escuelas públicas. Los maestros de la CNTE tienen que caminar hacia la libertad.

Lagranjahumanajl ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El sistema de campos de trabajo forzado se desmorona en China


© STR/AFP/Imágenes Getty
Prisioneros caminan junto al escolta policial durante una jornada de puertas abiertas en la prisión Nanjing, en 2005. Recientemente hubo llamadas para desmantelar el sistema de campos de trabajo en China.
El cierre propuesto de los campos de trabajo de reeducación a través de China implica una reducción de la persecución contra los practicantes de Falun Gong y acabar con las represalias contra los peticionarios. Los llamados para la abolición del sistema de trabajo forzado, centrado en la persecución a Falun Gong, aumentan desde 2012.

El jefe del Comité de Asuntos Políticos y Legislativos (CAPL) del Partido Comunista Chino Meng Jianzhu anunció el 7 de enero en una conferencia nacional de trabajo político y legal que la reeducación a través del sistema de trabajo sería abolida este año como parte de las reformas judiciales propuestas.

El uso actual del controvertido sistema será reducido y fuertemente restringido, los legisladores deben aprobar su abolición total este año, según un "asesor jurídico de alto nivel del gobierno" en declaraciones al medio estatal China Daily. También indicó que los cambios en el sistema son inminentes.

Una herramienta severa

Desde hace algunos meses hay indicios de que los líderes del Partido Comunista Chino pretenden poner fin al sistema de trabajo forzado. Un comentario crítico publicado por la prensa estatal Xinhua el 10 de agosto de 2012 dijo que el sistema de trabajo forzado es una herramienta utilizada por las autoridades chinas para "mantener la estabilidad" encerrando a los peticionarios cuando hacen apelaciones válidas sobre corrupción a nivel local, que tiene como resultado la intensificación de los conflictos entre el Gobierno y el pueblo.

Investigaciones llevadas a cabo por la Academia China de Ciencias Sociales también revelaron que el sistema de trabajo forzado se convirtió en una herramienta de los funcionarios locales para tomar represalias contra los peticionarios bajo la bandera del mantener la estabilidad, dice un artículo del 16 de agosto de 2012 del medio de comunicación estatal Diario del Pueblo, y pide la abolición del sistema.

Reformas locales

En Chongqing, donde las autoridades son conocidas por su dura persecución a los practicantes de Falun Gong en el pasado, las fuentes divulgan silenciosamente informes que apuntan a disminuir el uso de campos de trabajo en la persecución del grupo.

Un ex detenido de un campamento de trabajo, el Sr. Wang, verificó el cambio en los procedimientos del campo laboral, dijo a La Gran Épocaque desde mayo de 2012 es mucho más fácil para los internos del campo de trabajo solicitar libertad condicional para tratamiento médico.

Un funcionario de la Oficina 610 de Chongqing, agencia extralegal que se creó bajo el CAPL para dirigir la campaña contra Falun Gong, dijo que desde finales de noviembre de 2012 las autoridades locales dejaron de enviar practicantes de Falun Gong detenidos a los campos de trabajo, dijo a La Gran Época una fuente con estrechos contactos en la Oficina 610 en Chongqing.

Hablando en condición de anonimato, la fuente, que trabaja en el sistema del CAPL de la ciudad, dijo también que las autoridades de Chongqing liberaron la mayoría de los practicantes de Falun Gong arrestados en agosto de 2012. "En el pasado, ni se podía imaginar que algo como esto sucediera", dijo la fuente.

"Aquellos que trabajan para la Oficina 610 están ahora entrando en pánico. Un funcionario de esta oficina me dijo que sólo unos pocos practicantes de Falun Gong llamados 'claves', que se negaron a hacer compromisos con las autoridades, fueron condenados. Sus casos se sometieron a un distrito de la Fiscalía, pero la Fiscalía remitió los casos a la corte y la corte al Departamento de Seguridad Pública", agregó la fuente, quien describe el hecho como todas las oficinas intentando evitar ocuparse de los casos.

Muchas personas tratan de averiguar qué es lo que quiere el nuevo líder del Partido, Xi Jinping. Aquellos que implementaron la campaña del ex jefe de partido Jiang Zemin, ahora están cada vez más preocupados, dijo la fuente en Chongqing. "Todavía no está claro lo que está pasando ahora, nadie quiere quedarse con el paquete".

Un mal registro

Los académicos y activistas de derechos humanos piden la abolición del sistema de trabajo forzado desde la década de 1980, según Liu Guohua, comentarista de noticias de NTD Televisión.

"Todavía existe porque Jiang Zemin lo usó para perseguir a los practicantes de Falun Gong", dijo.

"Será difícil continuar la persecución a practicantes de Falun Gong, si se termina el sistema de trabajo forzado. La publicidad de los medios de comunicación sobre la abolición es suficiente para causarle preocupación y temor a Jiang Zemin", dijo Lin Zixu, otro comentarista de noticias de NTD Televisión.

La abolición también refleja la lucha de poder en el Partido, dijo el comentarista, Xiaoqiang Xia de La Gran Época. "Serán investigados los funcionarios del CAPL que participaron en la persecución de personas inocentes. Es por eso que están tratando rechazar el llamado de Xi Jinping para la aplicación de la ley según la Constitución", dijo Xia a NTD Televisión.

Si Xi Jinping es sincero sobre la reforma judicial y acaba con el sistema de trabajo forzado, por lo menos debe inmediatamente liberar a quienes están detenidos ilegalmente en campos de trabajo debido a su inclinación política, actuación según su conciencia, o su creencia religiosa - incluyendo practicantes de Falun Gong, dijo el columnista y comentarista, Heng, a Sonido de la Esperanza.

"Las autoridades chinas deben ofrecer una disculpa abierta al pueblo, proporcionar una compensación nacional a las personas que fueron injustamente encarceladas y responsabilizar a quienes participaron persecución de personas inocentes", dijo Heng. "De lo contrario, todo el debate sobre la reforma judicial es una tontería".

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