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miércoles, 16 de octubre de 2013

Entrevista al Dr. Thierry Vrain: las grandes empresas de Biotecnología compran Tribunales, Gobiernos y Parlamentos (Parte dos)





Comentario: Si te perdiste la primera parte puedes leerla

Traducido por
 Noticias de Abajo

Dr. Thierry Vrain
Tsiporah Grignon: En el documental "El mundo según Monsanto" se expusieron las puertas giratorias entre la Industria Biotecnológica y los Gobiernos. 

Thierry Vrain: He leído que al Dr. Shiv Chopra le ofrecieron un millón de dólares a cambio de que cerrase los ojos en el asunto de la hormona de crecimiento bovino recombinante (RGBH), pero se negó y fue despedido por no callarse.

(Nota del editor de GMWatcfh: Los doctores Shiv Chopra, Margaret Haydon y Gérard Lambert fueron los científicos despedidos del Servicio de Salud de Canadá por insubordinación en el año 2004, después de haber manifestado públicamente serias reservas sobre la aprobación de estos productos al creer que se producirían daños en la cadena alimentaria y eso iba a repercutir en la salud de las personas. Tiene previstas el Dr. Vrain una serie de conferencias por Canadá con el Dr. Chopra, actualmente en fase de planificación, pero que seguramente sean en la segunda quincena de noviembre).

Tsiporah Grignon: ¿Sigue en contacto con alguno de sus colegas de de Ingeniería Genética y son conscientes de su giro?

Thierry Vrain: No, y uno se da cuenta ahoro cómo los científicos ignoran las principales fuentes de información.

Tsiporah Grignon: ¿Cómo pueden los científicos actuar de forma independiente cuando su sueldo depende de apoyar o no un determinado punto de vista? 

Thierry Vrain: Cuando empecé hace 30 años, trabajé como asistente técnico en un laboratorio y con un presupuesto muy escaso, y básicamente consistía en trabajo de laboratorio y en la publicación del mayor número posible de artículos. En aquella época decíamos: publicar o perecer. Pero hace 25 años, la cosa cambió. Cuando empecé no se permitía el patrocinio de las Corporaciones. No se podía acudir a Monsanto y decir: "¿Está usted interesado en que haga un trabajo para usted en mi laboratorio a cambio de una pequeña subvención?". Pero hace 25 años, eso se permitió y alentó la financiación por parte de las empresas. Cuanto más interesada estuviese la Industria en el proyecto, más dinero entraba. Eso quería decir que se estaba haciendo un buen trabajo, de modo que con los fondos adicionales el Gobierno no tenía que aportar fondos para el laboratorio. Y poco a poco se convirtió en algo normal, y había grandes cantidades de dinero para la Biología molecular. Otros se quejaron de que todo el dinero iba hacia la Biología molecular en los años 80 y principios de los noventa. No sólo eso, si se realizaba un buen proyecto los resultados se podían patentar. Así que de publicar o perecer pasamos a patentar y hacerse rico.

Ahora muchos científicos reciben subvenciones de las empresas de Biotecnología. Cuando se consigue una subvención de un millón de dólares, se tienen cinco estudiantes de posgrado, tres doctores y un gran laboratorio, ahora es usted un gran profesor porque tiene un laboratorio enorme y mucho dinero que fluye. Pero si publicase resultados que no fuesen aceptables para empresas como Monsanto, las ayudas de las Corporaciones se iban a cortar.

Tsiporah Grignon: He leído en "Semillas de la decepción" sobre la inserción aleatoria de genes, ya que no hay forma de ser preciso, lo que usted ya ha confirmado anteriormente. Entonces, ¿por qué los científicos afirman que alteran genéticamente con precisión la naturaleza? 

Thierry Vrain: Por dinero. Es muy importante para la empresas de Biotecnología acallar los estudios que no confirman su línea corporativa o cuestionan la seguridad. Pero aún es más sencillo. La mayoría de los inversores en las empresas de Biotecnología lo que quieren es ganar dinero... eso es lo fundamental. Si pueden llegar muy lejos con las ventas, ¿por qué no hacerlo?

Tsiporah Grignon: ¿Se siguen saliendo con la suya?

Thierry Vrain: Se siguen saliendo con la suya. Usted puede cuestionar lo que hacen, usted puede intentar evitar los transgénicos, y quizás estemos desgastando un poco a estos gigantes. Pero en realidad, con toda franqueza, ya que no tienen vergüenza, compran Tribunales, Gobiernos y Parlamentarios.

Tsiporah Grignon: Pero no dominan absolutamente todo, por ejemplo en Europa, donde hay una fuerte resistencia. 

Thierry Vrain: No, no dominan toda Europa, pero seguro que lo intentarán. Son cinco los países en todo el mundo que acaparan la totalidad de los cultivos transgénicos: India, Argentina, Canadá, Estados Unidos. Y quizás un par de ellos más, y son 20 los países que no exigen el etiquetado por la presencia de transgénicos en los alimentos y no imponen ningún tipo de restricciones. Si se etiquetase no habría más transgénicos, porque la gente no los quiere.

Tsiporah Grignon: En Canadá estamos luchando por detener la alfalfa transgénica o la manzana que no se oscurece. 

Thierry Vrain: La manzana que no se oscurece comenzó a desarrollarse en mi laboratorio, en Summerland. Alguien tuvo la brillante idea de cómo podíamos ganar dinero. Estábamos en el país de la manzanas, así que ¿ qué tal si silenciábamos el gen que oscurece las manzanas y conservan su aspecto? Sin embargo, los productores están en contra de ella y los productores ecológicos están en pie de guerra.

Tsiporah Grignon: Usted ha hecho referencia a un estudio de 120 páginas titulado "Mitos y Verdades sobre los transgénicos", que fue hecho público en junio de 2012. 

Thierry Brain: Es un documento que fue elaborado por Ingenieros de genética, Dr. Michael Antoniou y el Dr. John Fagan con Claire Robinson, periodista de investigación. Consiste en una recopilación de artículos e informes de los Gobiernos, la mayoría de los cuales cuestionan la seguridad de los transgénicos. Fue publicado en junio, por lo que el estudio de Séralini todavía no había aparecido. Representa una gran cantidad de trabajo, la mayoría realizado por laboratorios independientes de Europa, y se asegura que los cultivos transgénicos no pueden dan mayor rendimiento. Entra en lo que yo denomino contaminación genética; los cultivos transgénicos liberan su polen y los genes al medio ambiente, ya se trate de bacterias u otras plantas.

Tsiporah Grignon: Si tiene genes Terminator, ¿polinizan?

Thierry Vrain: Los genes Terminator forman parte de una tecnología de interferencia en la que las semillas o el polen se vuelven no fértiles.

Tsiporah Grignon: O sea, ¿que es posible transmitir la infertilidad? 

Thierry Vrain: Sí, lo es. Este es el motivo por el que muchas personas están preocupadas. Imagínese si usted tiene un campo de maíz con el gen de la infertilidad y se extiende por toda la superficie agrícola y se transmite a otros cultivos.

Tsiporah Grignon: En otras palabras, el polen de una planta Terminator puede convertir a otra planta también en Terminator... ¿ Eso podría ser el fin de la vida en la Tierra tal y como la conocemos? 

Thierry Vrain: Ese fue el motivo por el que se detuvo a Monsanto, que quería probarlas y comercializarlas. Los cultivos transgénicos están patentados, de modo que las empresas no quieren que la gente tenga sus propias semillas, los agricultores las suelen guardar, ya que el titular de la patente pierde dinero. Usted tiene que comprar las semillas año tras año. Al ser las semillas estériles, nadie conserva estas semillas. Estamos hablando de hambre... otra locura. Pero Monsanto ha adquirido la tecnología Terminator y puede volver a intentarlo.

Tsiporah Grignon: La gente interesada en alimentos de calidad y en su cultivo, ¿tiene esperanzas? 

Thierry Vrain: Mi esposa tiene un herbolario... porque creemos que una dieta saludable es muy importante. Existe una conexión entre lo que comemos y lo que somos. Si vas a la tiende y compras la comida más barata llena de calorías pero con pocos nutrientes, entonces va a enfermar.

Conclusión

Esta conversación con un antiguo informante de los transgénicos fue muy aleccionadora. Ahora conocemos verdades incómodas sobre los transgénicos y la empresas de Biotecnología, que se benefician de ellos. En esta entrevista, nos enteramos de que la Ingeniería Genética es muy imprecisa, carece de pruebas de seguridad, que los cultivos transgénicos contaminan otros cultivos, y la forma en que el mundo científico se pudre por el dinero. El Dr. Thierry Vrain cambió y ahora es un agricultor ecológico. Se dio cuenta de que la forma de alimentar al mundo es la de crear y apoyar las explotaciones sostenibles, trabajando conforme a la naturaleza.

Es nuestro deber detener este crimen biotecnológico contra la naturaleza. Infórmese y participe. No estamos solos. Millones de personas están llamadas a participar en el Día Mundial de Acción contra los transgénicos en más de 600 ciudades de todo el mundo el próximo 12 de octubre. Es el mayor evento en la historia para oponerse a la empresas de Biotecnología: Más información en: http://www.march-against-monsanto.com

Información

Libre de Transgénicos y Greenpeace Vancouver han publicado "Alimentos modificados genéticamente y salud humana", donde comparten preocupaciones sobre los alimentos modificados genéticamente. El Dr. Thierry Vrain es un ex científico genético del Departamento de Agricultura de Canadá, durante 30 años; el Dr. Chopra es un científico que trabajo en el Servicio de Salud de Canadá durante 35 años, un protector incansable de los alimentos en todo el mundo.

lunes, 14 de octubre de 2013

Entrevista al Dr. Thierry Vrain: las plantas transgénicas producen proteínas distintas a lo que era de esperar (Parte uno)


Traducido por Noticias de Abajo

El Dr. Thierry Vrain, exbiólogo del suelo y científico genético, trabajó en el Ministerio de Agricultura de Canadá durante 30 años. Fue designado portavoz de seguridad de los cultivos transgénicos. Desde que se retiró hace 10 años, después de reconocer las pruebas científicas que antes ignoraban los promotores de la Industria Biotecnológica y las Agencias de regulación del Gobierno, el Dr. Vrain ha cambiado su posición y ahora advierte de los peligros de los transgénicos.

Dr. Thierry Vrain
Tsiporah Grignon: ¿ Se produjo algún acontecimiento crucial para que cambiase su posición sobre los transgénicos? 

Dr. Thierry Vrain: Como científico que trabajaba para el Gobierno, yo no cuestionaba el status quo ni los dogmas. Hacía mi trabajo y fui la persona designada por el Instituto para tranquilizar al público, de modo que estaba muy ocupado. Cuando me jubilé, mi esposa y yo comenzamos a cultivar una granja ecológica, y fue cuando empecé a descubrir nuevas cosas sobre la biología del suelo, algo que nunca me habían enseñado en la escuela de posgrado. Al no estar en nómina, pude leer diferentes fuentes y mirar la Ingeniería Genética desde otro punto de vista. Así fue como me di cuenta de que los transgénicos no eran ni perfectos ni pintaban un mundo de color rosa.

Tsiporah Grignon: Es asombroso que la gente no cuestione la idea de alterar el ADN. Cuando Monsanto y otras empresas afirman que un organismo modificado genéticamente es sustancialmente equivalente a las planta convencional, no dejo de pensar en lo ilógico de esto, porque cuando se altera el ADN, la planta entera se altera. No es lo mismo, y ciertamente no es algo natural. 

Dr. Thierry Vrain: Eso depende de su visión del mundo. Como científico, cuando se añade el gen de una bacteria a una planta o un gen vegetal a un pez, o un gen humano al maíz, o se cultivan 10.000 hectáreas de maíz para producir insulina, lo considero un progreso. Así que si una planta tiene un gen bacteriano, todavía se parece mucho a una planta de tomate. Mucho se podría decir sobre el sabor de ese tomate, pero es fácil creer en la equivalencia sustancial.

Tsiporah Grignon: ¿Qué piensa de las afirmaciones de la Industria Biotecnológica al decir que tiene la respuesta a la alimentación en el mundo con el aumento del rendimiento de los cultivos y la disminución en el uso de pesticidas y herbicidas, y la disminución en los costes? 

Dr. Thierry Vrain: Charles Benbrook (Corrección de GMWatch: debe referirse al Dr. Doug Gurian-Sherman), jefe de la Unión de Científicos Preocupados de California, que elaboró las estadísticas de la USDA para comprobar el aumento de los rendimientos, y descubrió que no hay aumento en el rendimiento, y de hecho, hay una ligera disminución, ya que algunos cultivos transgénicos no son tan buenos como los cultivos convencionales. El uso de herbicidas está aumentando. Los agricultores también están preocupados por la aparición de malezas resistentes a esta tecnología. Los herbicidas usados en los cultivos transgénicos resultan inútiles cuando las malas hierbas se vuelven resistentes. Esto ya fue predicho hace 25 años. Lo mismo ocurrió con la resistencia de los insectos. [...] Ahora se anima a los agricultores a rociar insecticidas en los cultivos BT para que los insectos no se hagan resistentes a la tecnología de la Ingeniería Genética... ¡Es una locura!

Tsiporah Grignon: Como biólogo del suelo, ¿cuáles son los efectos de los cultivos transgénicos en el suelo?

Dr. Thierry Vrain: Roundup (el herbicida de Monsanto) es un quelante, de modo que retiene el manganeso, el magnesio y algunos otras minerales, así que la planta, básicamente, se muere de hambre. Es posible que también se las prive de otras sustancias necesarias, pero no creo que esté documentado.

Tsiporah Grignon: ¿Ha leído la investigación del Prof. Huber sobre el glifosato, el principal ingrediente activo del herbicida Roundup de Monsanto? 

Dr. Thierry Vrain: Don Huber estudió el efecto de Roundup en la disminución de los nutrientes en la planta. Pasé un tiempo con él hace dos años, así que estoy bastante familiarizado con lo que ha escrito. Es interesante constatar el efecto de la planta modificada genéticamente en el suelo. La planta modificada genéticamente es una planta con un nuevo gen que se ha insertado en algún lugar y por lo general con un gen que la dota de un nuevo rasgo, por ejemplo, un gen bacteriano que produce una proteína que mata a las orugas. Pero se trata de un proceso aleatorio. Usted necesita una forma de insertar ese gen en la planta. Y hasta hace poco, la manera de hacerlo era insertar otro gen, un gen resistente a los antibióticos, por lo general genes bacterianos. Y ese gen de resistencia a los antibióticos se encuentra en el genoma, por tanto en las raíces, de modo que puede ir al suelo, y ser recogido por la bacterias del suelo. Hay una publicación en China, de la Universidad de Sichuan, en la que los investigadores demuestran que todos los ríos de donde se cogió agua contenían genes de resistencia a los antibióticos, que con toda probabilidad provenían de las plantas transgénicas cercanas.

Tsiporah Grignon: ¿Qué descubrió el Proyecto del Genoma Humano? 

Dr. Thierry Vrai: En todas las células de todos los organismos vivos se encuentran los tres principales tipos de moléculas: hidratos de carbono, que se producen por fotosíntesis en las plantas gracias a la radiación solar, los lípidos y las proteínas. Los hidratos de carbono y los lípidos no se mueven, sino que se asientan en un lugar. Las proteínas hacen el trabajo porque se desplazan. Cada molécula de proteína se puede mover, y de ese movimiento se puede obtener algo. Esa molécula puede provocar una reacción en otras moléculas y afectar a la célula. Eso es lo que hacen las proteínas. Las proteínas son las que dan vida, porque la vida es movimiento. Así que cuando se quiere diseñar una planta, lo que realmente se está haciendo es Ingeniería de una proteína, para que esa proteína haga algo nuevo en la planta, tales como la resistencia a herbicidas o a los insectos.

El Proyecto Genoma Humano finalizó en 2002. Se tardaron 10 años en obtener la secuencia de todo el genoma de una persona. Todo el genoma está descifrado. Fue algo muy importante, ya que las funcionen del cuerpo humano son mantenidas por cerca de 100.000 proteínas. Ya se conocía desde la década de 1940 que el ADN sintetiza proteínas, y la hipótesis de esa década era que cada gen sintetizaba una determinada proteína. Así que si tenemos 100.000 proteínas en nuestro cuerpo, deberíamos tener 100.000 genes o más. Pero cuando se completó el Proyecto del Genoma Humano, nos dimos cuenta de que sólo teníamos 20.000 genes en nuestro cuerpo. ¿Y 20.000 genes pueden producir 100.000 proteínas? Las matemáticas no cuadran y eso es a lo que me refiero. De hecho, en 2002, el dogma de un gen una proteína se terminó, y se vio que las cosas no funcionan de esa manera.

Lo que hemos descubierto es que el genoma de cualquier organismo vivo es un ecosistema mucho más complejo, en el que el 95% del ADN regular el otro 5% que codifica las proteínas. El resto no tenemos ni idea de cómo funciona. Cuando estaba en la Universidad, y cuando más tarde fui Ingeniero Genético, se le denominó ADN basura. Cuando un Ingeniero Genético pone un gen extraño en una planta, ese gen va a producir una proteína, gen que puede ir a cualquier parte de la planta, ya que no hay control sobre ello. Puede ir a cualquier parte del genoma, a cualquier parte del cromosoma. Y ese gen está ahora bajo una secuencia reguladora que no estaba regulada naturalmente con anterioridad.

Hay un buen número de estudios que muestran ahora que las plantas transgénicas producen unas proteínas que son muy diferentes de las proteínas que se esperaban, llamadas proteínas anormales. Esas proteínas pueden funcionar como proteínas que matan las orugas, por ejemplo, pero puede que no. Son proteínas diferentes, y esas diferencias no se han estudiado. El dogma sería: usted inserta un gen y obtiene la proteína que desea. Tanto es así, que las agencias de regulación, cuando quieren poner a prueba la seguridad de los cultivos transgénicos, todo lo que necesitan es mostrar que la proteína que se insertó en la planta es segura, pero no prueban la nueva proteína que en realidad se ha creado en la planta.

Tsiporah Grignon: Entonces, estas secuencias no deseadas ni siquiera se observan, se ignoran por completo.

Dr. Thierry Vrain: Totalmente.

Tsiporah Grignon: Entonces, ¿cómo se puede decir que los transgénicos son seguros? 

Dr. Thierry Vrain: Antes de que finalizase el Proyecto Genoma Humano, un gen una proteína, esa era la teoría. Los científicos pensaban que simplemente se cogía un gen de una bacteria y se ponía en otra bacteria, y así se obtenía la proteína deseada. De ahí que se considerase sustancialmente equivalente.

Tsiporah Grignon: ¿Se han ignorado los resultados del Proyecto Genoma Humano?

Dr. Thierry Vrain: Creo que las consecuencias del Proyecto Genoma Humano son convenientemente ignoradas. Tan pronto como se empiece a cuestionar esto, que puede haber más proteínas en la planta que las deseadas, usted coge los reglamentos de la FDA, que son muy claros: si usted pone en el mercado algo que no es sustancialmente equivalente, algo que es diferente, algo que tiene una nueva proteína o proteínas algo diferentes, o los nutrientes son diferentes, entonces de modo automático se deben hacer estudios. Desde 1996, ha renunciado por completo a esta responsabilidad, diciendo que son sustancialmente equivalentes, alegando que no hay diferencias, de modo que las empresas ni siquiera tienen que hacer prueba alguna de seguridad.

Proximamente la segunda parte de la entrevista 

martes, 13 de agosto de 2013

Pollo industrial, ¿una amenaza a la existencia humana?


© facebook.com/STOP-Antibiotic-Resistance
Las granjas industriales de pollos amenazan la existencia humana, creando cada vez más bacterias resistentes a los antibióticos, según advierten varios estudios científicos.

Más de 40.000 millones de pollos llenan los enfriadores de supermercados y tiendas anualmente, la mayoría de los cuales proceden de grandes empresas agrícolas.

Antes de salir del cascarón los embriones de pollo reciben una mezcla de vacunas y antibióticos que se les proporciona automáticamente. Es una medida preventiva más sencilla y barata que enfrentarse a las enfermedades avícolas en la fase posterior.

Pero varios expertos advierten que el amplio uso de antibióticos en las granjas avícolas está creando una generación de superbacterias, resistentes al tratamiento de prácticamente cualquier medicamento.

Hasta el 80% de los pollos vendidos en ciertos países pueden contener este tipo de bacterias, que podrían infectar a los humanos si no se cocinan apropiadamente.

Las bacterias sobreviven en los intestinos antes de desencadenar enfermedades tales como infecciones urinarias persistentes o sepsis.

Según un nuevo informe citado por 'The Daily Mail', a causa de este fenómeno, unas 1.500 personas mueren en Europa anualmente.
"Es una práctica que no debemos permitir que continúe, porque nuevos antibióticos no llegan a través de un oleoducto. El argumento de la industria agrícola es que si no se vacunan, el uno o dos por ciento de las crías pueden morir después de la eclosión. Un pollo de uno o dos días de edad vale una fracción de centavo. El ser humano vale un millón de veces más, por lo que no deben hacerlo", comentó Peter Collignon, experto en infecciones y profesor de la Universidad Nacional de Australia.
Hoy en día los médicos disponen de varios antibióticos que pueden combatir las bacterias como E.coli. Sin embargo si la resistencia se sigue desarrollando, el siglo XXI podría ver el incremento del saldo de muertes por infecciones a los niveles del siglo XIX.

jueves, 20 de junio de 2013

Monsanto, la crisis de las abejas y la reacción rusa


© Desconocido
Los dirigentes rusos declaran estar más que preocupados por la desaparición manifiesta de abejas. Se estima que en EE.UU. han desaparecido masivamente. Y lo mismo se reconoce en diversos mapeos europeos. Suponemos que los rusos han registrado algo similar. En efecto, Putin acaba de ponerle un ultimato a EE.UU. conminando a su gobierno a que disponga medidas contra los gigantes de la ingeniería genética que se han ido adueñando de la agroindustria sobre la base de semillas transgénicas.

Como prueba y expresión del autismo planetario que vive Argentina en particular y la "República Unida de la Soja"1 en general, los debates de hace apenas un mes entre los gobiernos ruso y estadounidense sobre la progresiva extinción de las abejas ha sobrevolado nuestras ausentes cabezas, como si la fumigación aérea que se ha enseñoreado en "el país de la soja" hubiese hecho ya efecto adentro de ellas.

En efecto, Putin acaba de ponerle un ultimato a EE.UU. conminando a su gobierno a que disponga medidas contra los gigantes de la ingeniería genética que se han ido adueñando de la agroindustria sobre la base de semillas transgénicas.

Los dirigentes rusos declaran estar más que preocupados por la desaparición manifiesta de abejas. Se estima que en EE.UU. han desaparecido masivamente. Y lo mismo se reconoce en diversos mapeos europeos. Suponemos que los rusos han registrado algo similar.

Dando prueba de su capacidad de reacción (ya veremos de dónde proviene tanta "capacidad") Monsanto ha hecho públicos dos "acontecimientos": en primer lugar ha comprado la compañía que investiga (¿aba?) la desaparición de abejas. La empresa se denomina (¿aba?) Beeologics y estaban empeñados en crear un medicamento antivirósico puesto que habían llegado a la conclusión de que las abejas están desapareciendo masivamente por la pérdida del sentido de orientación (que hace que en lugar de un 100% o un 99% a veces no lleguen a un 6% de retorno) provocado... por un virus.

Otras investigaciones que trabajan sobre el mismo problema, la extinción galopante de abejas, dudan de la existencia de semejante virus (y por lo tanto del valor, de la posibilidad, de un agente antivirósico) porque abonan otra pista: alteraciones sufridas por las abejas provenientes de... agrotóxicos. Que existen en el polen de las flores que liban las abejas y que las desorientan. Y por lo tanto, el avance de la agroindustria con su consiguiente "paquete tecnológico" con venenos incluidos sería el causante directo del abejicidio. Gran parte de tales agrotóxicos son producidos, en el mundo entero, por Monsanto ("escoltado" por SyngentaBayerDupont y un corto etcétera).

La pregunta del millón es: ¿a santo de qué Monsanto pudo tener interés en comprar BeeologicsNo podemos creer en un repentino interés por reconocer las causas de la pérdida masiva de abejas mientras se les acrecienta "maravillosamente" el éxito del agribusinessmediante contrarreformas agrarias y acaparamientos de tierras en prácticamente toda la periferia planetaria, incluidos los gobiernos títeres ultraliberales o los progresistas del Cono Sur americano. Más bien nos tememos alguna jugarreta para desviar el interés o la investigación, actividad "laboratoril" en la que este consorcio tiene experiencia.

En segundo lugar, ni corto ni perezoso, mientras deglute a BeeologicsMonsanto ya ha ofrecido la "solución" ante las "disfuncionalidades" tecnológicas: un nuevo eslabón tecnológico, como si los desarrollos tecnológicos fueran parte de la solución y no del problema que tenemos cada vez más en todo el planeta.

Esa solución, aunque cause vergüenza ajena decirla, son robots, abejas robots. En rigor, minidrones que se encargarían según los calenturientos think tanks de Monsanto de polinizar como si fueran los insectos alados que polinizan por los menos el 75% de las plantas del mundo desde hace millones de años.

Observe el sufrido lector que "la solución" ofrecida reconoce tácitamente el biocidio; el exterminio de especies, en este caso animales, y de enorme trascendencia para la vida planetaria en general (reproducción del reino vegetal) y la humanidad en particular...

Pero además, basta pensar en el despliegue energético de una abeja, agitando sus alas y llevando y trayendo polen y néctar. "Aviones" que no pesan ni un gramo.... y ahora piense, lector, en lo que pesarán los minidrones que harían ese trabajo, y su consiguiente gasto energético, no ya en los millones de flores de un campo sino en los billones, trillones de flores que en la Tierra existen. Ciertamente, conociendo a Monsanto, todos estiman que las abejas-robot tendrían un solo fin: mantener los cultivos agroindustriales, es decir que la extinción de abejas significará la pérdida de polinización para bosques, praderas, cordones fluviales, costas, zonas de montaña, y el largo etcétera de que está compuesta, todavía, nuestra biosfera.2

Llamativamente, el verdadero escándalo de la desaparición de abejas, que también se registra en el sur americano -hay testimonios de apicultores- no ha entrado en los circuitos informativos habituales, ni televisivos ni gráficos, ni Ka ni antiKa...

Pero la crisis de las abejas es apenas una faceta de las últimas "movidas" de Monsanto. Este año, particularmente ha registrado varios otros asuntos, a cada cual más preocupante que el anterior aunque en nuestras latitudes platenses apenas si han llegado a la tapa de los diarios o a los zócalos televisivos. "Nuestro" ministro de Agricultura, Norberto Yahuar, más precisamente denominable como embajador de Monsanto en Argentina, no ha entendido necesario atender tales cuestiones...

El presidente Obama, con su función al servicio de los poderes corporativos, y tal vez previendo la resistencia creciente a los productostransgénicos, ha "avanzado" en su complicidad con la expansión monsantiana de venenos en el planeta. A fines de marzo de 2013, el 26,firmó con fuerza de ley una Protection Act que impide cualquier tipo de demandas ante empresas productoras de semillas transgénicas que sobrevengan por los resultados que den tales semillas.

Una verdadera ley de Irresponsabilidad Social Empresaria

Una verdadera ley mafiosa. Donde el "productor" se protege, mejor dicho es protegido de antemano, por el poder "público" eludiendo toda responsabilidad sobre lo que pone en el mercado. Si hasta ahora teníamos un capitalismo "voraz e insaciable", como se lo suele tipificar, ahora se trata, además, de un capitalismo impune que no necesita escabullirse a causa de daños por sus obras. Está defendido de antemano.

La irresponsabilidad asumida y el "todo vale" de estas "disposiciones" la hacen equiparable a aquellas otras decisiones presidenciales como la de Richard Nixon en 1970 cuando los dólares pierden la última atadura con el oro, como si fuera la última prenda en un proceso de strip-tease.

Es contra esa "protección" del agente de Monsanto en la Casa Blanca que los dirigentes rusos han reaccionado.

Pero Monsanto parece estar permanentemente a la ofensiva. Seguramente que sabe con qué bazas juega. La pandilla de Obama se caracteriza por haber reclutado "generosamente" personal de Monsanto para su Casa Blanca.3 El periodista estadounidense Jon Rappoport ha hecho un relevamiento muy significativo de cómo Obama fue "armando" su dream team:4 en puesto clave del Ministerio de Agricultura, Tom Vilsack, el gobernador de Iowa, mascarón de proa del Governor's Biotechnology Partnership [Liga de gobernadores partidarios de la ingeniería genética]; como hombre de confianza en la FDA [Dirección Nacional de Alimentos y Medicamentos, órgano "madre" del supuesto control sobre lo que ingieren los norteamericanos] el que Rappoport califica "zar" de las cuestiones de seguridad alimentaria Michael Taylor quien ha usado profusamente las "puertas giratorias" pasando de Monsanto a gobiernos y de gobiernos a Monsanto repetidas veces en las últimas décadas. Porque los gobiernos pasan, pero Monsanto queda; el representante para el comercio agrícola ha sido Islam Siddiqui, un ya viejo y conocido lobbysta... de Monsanto, claro.

Un personaje que fuera hasta recientemente clave en el equipo de Obama, la mujer que gorgojeara tan festivamente al enterarse del asesinato atroz y patoteril de Gadafi, Hillary Clinton, ha trabajado por años para un bufete que ha representado... a Monsanto. Y la jueza de la Corte Suprema de EE.UU. designada por Obama, Elena Kagan, fue en su actividad abogadil defensora de Monsanto...

Monsanto tiene más "eventos transgénicos" aprobados durante la presidencia de Obama, que bajo ninguna otra, igual que la era K en la más reciente historia transgénica argentina...

La runfla que nos muestra Rappoport es altamente significativa: Bill Gates5 y George Soros son grandes accionistas de Monsanto. Y nos informa que la presidencia Obama tuvo antes un único contribuyente mayor que estos multimillonarios: Goldman Sachs. Sobran las palabras.

Precisamente por sentirse tan fuerte, Monsanto no parece perdedor ni siquiera en escaramuzas como la que acaba de descubrirse, en Oregon, EE.UU. Plantaciones de trigo transgénico que, ahora se sabe, venía siendo cultivado desde hace años.

Hecho significativo, puesto que el trigo transgénico ni siquiera está legalizado (Monsanto tuvo que suspender sus intentos de introducirlo en el mercado por la resistencia muy generalizada alrededor del año 2000) aunque desde hace aproximadamente un año ha vuelto a anunciarlo, pero figurando todavía en la etapa de "aprobaciones legales"; por eso lo de Oregon resulta medio un misterio: la existencia en cantidades apreciables de un trigo que no se consideraba podía existir ha despertado estupor y la reacción, apoyada por más y más investigaciones que revelan los peligros, nada leves sino bien graves del suministro de plantas transgénicas a diversas especies, ha disparado la alarma.

Se ha producido una verdadera corrida de los mercados trigueros, aunque "por casa" "todo bien". Tampoco ante esto, la sociedad argentina y sus circuitos mediáticos, parecen haber reaccionado. Ni los medios K ni los antiK parecen enterados (salvo las previsibles "noticias" que puedan haber aparecido en página par a una columna, bien abajo y con letra chica), pese al carácter público de la info. Observe el lector que Japón, Rusia y Corea del Sur, por ejemplo, han suspendido TODAS sus compras de trigo a EE.UU. En Europa, países como Hungría han decidido incluso la quema de cultivos de trigo presuntamente transgénico (algo que el país ya había efectivizado, en 2011, con maíz transgénico).

Pero aquí seguimos en el-mejor-de-los-mundos agrícolas.

Y la imagen de un Atila hipermoderno y altamente tecnologizado se ajusta como el guante a la mano sobre "nuestros" campos. Mientras, en avisos radiales, por ejemplo, los asesinos de la naturaleza hacen propaganda invocando "mulitas inteligentes" (Nidera) que adoptan la tecnología salvadora. ¡Mulitas que están desapareciendo junto con el resto de la fauna y flora de los monocultivos industriales! En todo caso, el ecocidio salva no mulitas sino dólares, campestres o ka...

Notas:

1 Con ese nombre, publicitarios y "creativos" de las transnacionales con Monsanto a la cabeza, que están en pleno operativo planetario de apropiación de los alimentos de la humanidad, han definido territorios, sojales, cada vez más masivamente, expandiéndose en el corazón de América del Sur; buena parte de Argentina, Bolivia, Uruguay, Brasil y prácticamente por todo Paraguay.

2 Véase Celeste Fassbinder, "De terror: Monsanto lanzará abejas robot mientras amenaza toda vida eliminando abejas naturales", BWN Argentina, 3 jun. 2013.

3 Véase, p. ej.: <http://www.globalresearch.ca/monsanto-protection-act-signed-by-obama-gmo-bill-written-by-monsanto-signed-into-law/5329388>.

4 Véase asimismo el informe de Infowars: <http://www.infowars.com/how-did-barack-obama-become-monsantos-man-in-washington/>

5 Quien ha hecho públicas sus preocupaciones "demográficas", sólo que si a la vez se lo ve tan ligado a una empresa que ha convertido a los alimentos en "un arma de destrucción masiva" (atinada definición de Paul Nicholson, de Vía Campesina), los afanes por "frenos" demográficos toman un tinte más que sombrío...

lunes, 17 de junio de 2013

Corrupción de la Ciencia: el asunto Goodman: Monsanto intentando controlar las publicaciones científicas




© Desconocido
Richard E. Goodman en la Universidad de Nebraska
Richard Smith, ex editor de la revista British Medical Journal, bromeaba sobre su revista rival,The Lancet, y decía que en un lugar de realizar revisiones científicas lo que hacía era tirar un montón de papeles por las escaleras y las que llegaban al final era lo que se publicaba. En otra ocasión, Smith se enfrentó al reto de publicar en la revistaBritish Medical Journal aquellos artículos que habían sido retirados después de una revisión por pares para ver si alguien se daba cuenta. Respondió: ¿Cómo saben que no lo he hecho ya?

Como se desprende de lo que acabamos de contar de Robert Smith, los editores de las revistas tienen mucho poder e influencia en la Ciencia, teniendo oportunidades para el abuso. La Industria Biotecnológica sabe todo esto, e intenta influir y controlar las publicaciones científicas.

A veces cuentan con la cooperación voluntaria de los editores, que puede ser de forma descarada. En 2009, se descubrió que la editorial científica Elsevier estaba publicando una revista médica, con su comité editorial y todo, en la que aparecían artículos que hacían publicidad de la empresa farmacéutica Merck. Merck le proporcionaba los documentos, Elsevier los publicaba, y los médicos los leían, sin saber que la revista The Australasian Journal of Bone and Joint Medicine era simplemente un osito de peluche.

En septiembre de 2012 la revista científica Food and Chemical Toxicology (FCT) publicó un estudió que produjo una convulsión internacional (Séralini et al. 2012). El estudio, dirigido por el profesor Gilles-Eric Séralini de la Universidad de Caen, Francia, sugería que un maíz transgénico de Monsanto y el herbicida Roundup planteaban graves riesgos para la salud. El estudio de alimentación que se prolongó durante dos años encontró que las ratas alimentadas tanto con el maíz transgénico como con pequeñas cantidades de Roundup, provocaba daños orgánicos graves y un aumento en la tasa de tumores y muerte prematura. Tanto el maíz transgénico NK603 como Roundup están producidos por Monsanto. Corinne Lepage, ex Ministra de Medio Ambiente de Francia, afirmó que tal estudio era "una bomba".

Posteriormente se inició una campaña para desacreditar el estudio en los medios de comunicación y obligar a la revista a que se retractase de la publicación de dicho estudio. Muchos de los que enviaron comunicaciones a FCT ( que es publicada por Elsevier) tenían conflictos de interés con la Industria de los Transgénicos y formaban parte de grupos de presión, aunque este punto no se reveló públicamente.

La revista no se retractó de la publicación del estudio. Pero sólo unos meses más tarde, a principios de 2013, el Consejo de Redacción de FCT contrató a un nuevo "Editor asociado a la Industria de la Biotecnología", Richard E. Goodman. Se ocupó así un enclave estratégico para seguir el asunto Séralini.

Richard E. Goodman es profesor en Food Allergy Research and Resource Program, de la Universidad de Nebraska. Pero también un ex empleado de Monsanto, compañía en la que estuvo trabajando desde 1997 a 2004. En Monsanto trabajaba sobre la alergenicidad de los cultivos transgénicos y publicó varios artículos sobre cuestiones de alergenicidad y seguridad alimentaria de los transgénicos (Goodman y Leach 2004).

Goodman no tuvo relación, que se sepa, con la revista hasta febrero de 2013. Su nombramiento fue por la vía rápida, y se plantean algunas preguntas sobre la ocupación de este puesto en el Consejo de Redacción. ¿Intenta Monsanto decidir cuáles son los documentos sobre Biotecnología que se deben publicar en FCT? ¿Es un intento por parte de Monsanto y de la Industria Biotecnológica de controlar las publicaciones científicas?

Equiparar una revista científica con la Ciencia puede parecer una exageración. Pero una publicación revisada por pares, para la mayor de los científicos, es Ciencia. Una vez que un artículo se publica en una revista académica sirve de modelo, sea sobre la tectónica de placas o la estructura del ADN. El resto de la investigación, sin importar lo innovador que sea, es irrelevante. Un científico hizo una vez una observación mordaz sobre los datos de seguridad de la Industria Biotecnológica, que se consideran confidenciales, y en los que se basa la aprobación de productos químicos y de los alimentos transgénicos: "Si no se publican, no existen".

La conexión de Goodman con ILSI

La conexión con Monsanto del nuevo guardián de la Biotecnología en FCT no es la única. Goodman tiene una activa y continua participación en ILSI (Instituto Internacional de Ciencias de la Vida). ILSI está financiado por las grandes empresas de transgénicos y de Agroquímicos, como Monsanto. Dice elaborar métodos para la evaluación de riesgos de los alimentos transgénicos y contaminantes químicos, que después forman parte de las regulaciones gubernamentales.

ILSI se describe a sí misma como de interés público y sin ánimo de lucro, pero la infliltración en las Agencias de Regulación y su influencia sobre la política de evaluación de riesgos es algo muy controvertido tanto en América del Norte como Europa. En el año 2005, los sindicatos escribieron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) protestando sobre la influencia de ILSI en la aprobación de las normas sanitarias internacionales y de suministro de alimentos y agua. Como resultado, la OMS prohibió a ILSI participar en actividades de la OMS relacionadas con las normas de seguridad, debido a las fuentes de financiación. Y en Europa, en 2012, Diana Banati, por entonces jefe de la junta directiva de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), tuvo que dimitir por su participación no revelada en ILSI (Robinson et al. 2013).

El nombramiento de Goodman para el Consejo de Redacción de FCT es sorprendente, porque de hecho la revista ya cuenta con expertos en seguridad de los alimentos transgénicos. De los cuatro jefes de redacción, José L. Domingo es profesor de Toxicología y Salud Ambiental y autor de dos revisiones completas de los estudios sobre inocuidad de los alimentos transgénicos (Domingo 2007, Domingo y Bordonaba 2011). Ambas revisiones se mostraban escépticas con la tesis de que los transgénicos son seguros. En consecuencia, no está nada claro por qué FCT necesita un "Editor asociado de Biotecnología", pero está claro que Monsanto tiene interés en asegurarse que el asunto Séralini no vuelva repetirse.

El caso Paul Christou

FCT no es la única revista académica que parece haber caído en los intereses comerciales. Después de la campaña que se inició para conseguir que FCT se retractase de la publicación del estudio de Séralini, la revista Transgenic Research publicó una dura crítica del estudio y de los propios investigadores (Arjo et al., 2013). El principal autor de la crítica fue Paul Christou.

Christou y otros coautores dijeron del Editor de FCT que la publicación de estudio de Séralini suponía "una violación clara y flagrante de las normas de publicación científica". Insistieron en que el editor de la revista debía retractarse de la publicación de este estudio "en base a unos claramente erróneos y las fuertes evidencias de una mala conducta científica y de un abuso del proceso de revisión por pares. Incluso una retracción completa del artículo de Séralini no va a limpiar Internet de las imágenes de las ratas con inflamaciones tumorales".

Estos mismos autores insistieron en que el estudio de Séralini era fraudulento, que los investigadores no habían analizado los datos de una manera objetiva, y que el tratamiento dado a los animales durante el experimento fue inhumano.

No es la primera vez que Christou ataca los estudios científicos que plantean dudas sobre los cultivos transgénicos. En 2001, Ignacio Chapela y David Quist, de la Universidad de California, Berkeley, publicaron en la revista Nature que las variedades de maíz indígena mexicano estabancontaminados con genes transgénicos (Quist y Chapela, 2001). Este problema era, y sigue siendo, muy controvertido, ya que México es el centro genético del maíz. En paralelo con los ataques recibidos por el estudio de Séralini, se produce en Internet otra campaña contra Chapela y Quist, exigiendo también que la revista Nature se retracte de su publicación. Entonces Christou, cuando estaba en pleno ataque al estudio de Séralini, ataca también el de Chapela y Quist en un artículo titulado "No hay evidencias científicas creíbles para respaldar las afirmaciones de que el ADN transgénico haya contaminado las variedades tradicionales de maíz en Oaxaca, México" (Christou, 2002).

En respuesta a la campaña, el editor de la revista Nature, Philip Campbell, solicitó a Chapela y Quist más datos, y se preparó otra nueva revisión por pares. Sólo hubo un apoyo dentro del grupo de tres para que se produjese esa retracción, y nadie había presentado datos ni análisis que contradijeran los hallazgos de Chapela y Quist. Sin embargo, Nature afirmó: "Las pruebas disponibles no son suficientes para justificar la publicación del artículo original".

Algunas investigaciones posteriores realizadas con diferentes muestras encontraron genes transgénicos en las variedades indígenas de maíz mexicano ( Piñeyro-Nelson et al. 2009), mientras que otros no los encontraron (Ortiz-García et al. 2005).

Paul Christou por el contrario, no tenía ningún problema en que se le publicase una de sus críticas sobre la investigación transgénica. Es el editor en Jefe de la revista. Al igual que Goodman, Christou mantiene relaciones con Monsanto. Monsanto compró la compañía de semillas transgénicas Agracetus ( el antiguo jefe de Christou) y Monsanto tiene ahora patentes para la producción de cultivos modificados genéticamente, de los que Christou figura como inventor. Es una práctica normal normal señalar en los artículos científicos los conflictos de interés, pero Christou no los dio a conocer en su crítica al estudio de Séralini.

El asunto Ermakova

No sólo los editores pueden impedir la publicación de investigaciones en su revista que muestran los problemas con los cultivos transgénicos, sino que pueden bloquear su publicación en otras. En 2007, la revista académica Nature Biotechnology publicó un ataque al trabajo de la científica rusa Irina Ermakova (Marshall, 2007). Habían encontrado un retraso en el aumento del peso, mayor mortalidad y disminución de fertilidad en las ratas alimentados con soja transgénica tolerante al glifosato durante varias generaciones (Ermakova, 2006; Ermakova, 2009).

El editor de la revista Nature Biotechnology, Andrew Marshall, se puso en contacto con Ermakova, invitándola a responder a las preguntas sobre sus conclusiones, que sólo había expuesto en conferencias. Le dijo que tenía "la oportunidad de presentar sus opiniones y conclusiones, en lugar de que todo fuese por referencias". Ermakova estuvo de acuerdo.

Lo que siguió a continuación fue irregular y engañoso. El editor envió a Ermakova una serie de preguntas sobre su investigación, a las que ella respondió. Al cabo de un tiempo recibió lo que pensaba iba a ser su artículo, con la inclusión de su autoría.

Sin embargo, el artículo que finalmente fue publicado era muy diferente. En lugar de aparecer el nombre de Ermakova aparecía el de Marshall.En cada una de las respuestas que había dado Ermakova a las preguntas aparecía una larga crítica realizada por cuatro científicos protransgénicos (Marshall, 2007). La prueba enviada a Ermakova no incluía estos comentarios críticos. Se le negó posteriormente en la revista la oportunidad de ejercer la misma práctica. En la redacción final del artículo el editor de la revista conservó las referencias de los críticos, eliminando muchas de las de Ermakova, lo que daba la impresión de que sus afirmaciones estaban infundadas.

El tratamiento dado a Ermakova en Nature Biotecnology fue criticado por muchos científicos y en muchos medios de comunicación. Harvey Marcovitch, ex editor de una revista científica, y ahora director de la Comisión de Ética de las Publicaciones (COPE), que establece las normas éticas de las revistas académicas, comentó lo siguiente: "Es algo con lo que nunca me había encontrado". Y a pesar de decir que había cosas muy sorprendentes, no estuvo dispuesto a especular sobre lo que había pasado: "Quizás el editor estaba probando un nuevo tipo de redacción de los artículos, sin tenerlo todo planeado, o quizás es que hubo una especie de conspiración o como quieran llamarlo".

El Dr. Brian John, de GM-Free Cymru fue más contundente: "Estas publicaciones académicas sensacionalistas dan lugar a engaño, a la mentira, a la hipocresía y a una mala praxis editorial".

En medio de este alboroto, el editor Marshall mantuvo un intercambio de correos electrónicos con Ermakova. Se demostró que lejos de haber solicitado los comentarios a los cuatro científicos protransgénicos, estos por propia iniciativa se habían dirigido a la revista para exponer su crítica, y ninguno de ellos era toxicólogo. Los críticos se seleccionaron a sí mismos para juzgar la publicación de Ermakova, que nunca apareció en la forma en la que ésta lo había redactado, como errónea.

Nature Biotechnology tampoco reveló los conflictos de interés en los caían los críticos de Ermakova: Bruce Chassy, autor de dos publicaciones en ILSI,que definían metodologías para la evaluación de riesgos de los cultivos transgénicos, que posteriormente fueron incluidos en las directrices de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria; Vivian Moses, que fue presidenta de GropGen, un lobby del sector de los transgénicos que tiene a Monsanto entre sus patrocinadores; L. Val Giddings, consultor de la Industria, descrito como ex miembro de la Organización de la Industria Biotecnológica (BIO), de que Nature Biotechnology omitió decir que ocupaba un alto cargo en BIO, Vicepresidente para la Alimentación y la Agricultura, y que entre los financiadores de BIO se encontraban empresas relacionadas con los cultivos transgénicos, como Monsanto, Dow y DuPont; el último de los críticos era Alan McHughen, que desarrolló para Monsanto un lino transgénico denominado Triffid, que en 2009 se descubrió había contaminado los suministros de lino que llegaban a Europa desde Canadá. Si se hubieran dado a conocer estos conflictos de interés, los lectores podrían haber juzgado de una forma diferente la crítica a Ermakova.

Estos ejemplos muestran que existe una amenaza real de la Industria a las revistas científicas. Las posibilidades que tienen los investigadores de publicar estudios críticos son cada vez menores. Esto es especialmente cierto en las revistas que tienen un mayor prestigio o impacto en los medios o que influyen en la opinión pública. Por otro lado, son pocas las Instituciones Científicas que apoyan a los investigadores que discrepan de los puntos de vista de la Industria, como ocurrió con Chapela y la Universidad de Berkeley, que trató de negarle su plaza de profesor después de la publicación del controvertido estudio sobre el maíz. Incluso se les niega el acceso a las fuentes de financiación. Casi toda la financiación para la investigación en bioseguridad llega a los investigadores que mantienen vínculos con la Industria.

Esto afecta directamente a la calidad de los estudios que se realizan. Una reciente revisión de la literatura científica encontró que la mayoría de los estudios que concluyen que los alimentos transgénicos son tan seguros como los no transgénicos, habían sido realizados por empresas que los promovían o estaban asociadas a ellas (Domingo y Bordonaba, 2011). No es casualidad que Noruega, un país que no está presionado por la Industria Agrotecnológica, albergue la única entidad pública del mundo que realiza investigaciones sobre las consecuencias sociales, para la salud y el medio de la Ingeniería Genética.

Hay diferentes formas de mitigar o neutralizar la influencia de la Industria que trata de bloquear los estudios científicos independientes que se muestran críticos. La primera forma es la transparencia en la publicación. Los editores de revistas deben adoptar las directrices de la COPE y publicar todos los conflictos de interés existente entre su personal y los editores.

Así mismo, de conformidad con lo estipulado por la COPE, los revisores deben seleccionarse para que no existan conflictos de interés. Si esto resulta imposible debido a la existencia de patentes y fondos de investigación aportados por la Industria, se debe tener cuidado a continuación de seleccionar un panel equilibrado que represente los diferentes puntos de vista. FCT es miembro de la COPE, pero no publica información sobre los conflictos de interés de los editores, y la cita de Goodman sobre Domingo demuestra poco interés en solventarlo.

Es posible que sea necesario examinar de forma crítica el concepto de revisión por pares. Las limitaciones de las opiniones de los expertos, ya sean a nivel individual o en grupo, son de sobra conocidas en el campo de la Medicina basada en evidencias. Para solucionar este problema, organismos sin ánimo de lucro, como Cochrane Collaboration, han desarrollado metodologías sistemáticas y transparentes para revisar y evaluar la eficacia de las diferentes intervenciones médicas. El objetivo es permitir a los profesionales tomar decisiones clínicas bien fundamentadas. Los criterios de revisión se establecen de forma transparente, por lo que hay menos posibilidades de sesgo en la evaluación de los estudios. Cuando hay desacuerdos, el fácil identificar y resolver el problema. Cochrane también elabora normas para prevenir conflictos de interés entre los revisores y la junta editorial.

El enfoque Cochrane es muy respetado y sus lecciones sobre la Medicina basada en evidencias, los conflictos de interés, y la resistencia a la presión de la Industria, se están aplicando en otros campos, como el de la exposición ambiental peligrosa (Woodruff et al. 2011). No hay razón para que las revistas científicas, incluyendo aquellas que publican artículos sobre investigación en torno a los transgénicos, no puedan utilizar métodos similares para evaluar sus documentos, de modo que tengan un menor protagonismo aquellos expertos que se vean envueltos en conflictos de interés.

Aplicar este tipo de políticas supondría un fuerte apoyo entre la comunidad científica independiente. Pero este apoyo no puede existir fuera de la investigación médica.

FCT nombró a Goodman, un ex empleado de Monsanto y conocido defensor de los puntos de vista de la Industria, nombramiento que se hizo justamente después de la publicación del polémico artículo muy crítico con los productos de Monsanto. Los directivos de FCT pasaron por alto el ascenso gradual desde dentro.

Mientras tanto, otras dos revistas científicas destacadas han servido como plataforma para que sus editores sigan generando actitudes abusivas y poco científicas, sin ninguna repercusión en su línea editorial. Marshall sigue siendo editor de Nature Biotechnology. El hecho de que los editores de revistas tengan este comportamiento, sugiere poco apoyo a la investigación independiente, y que la rendición de cuentas dentro del mundo de la edición científica apenas existe.

Es poco probable que las revistas científicas aborden los defectos de la publicación científica. Para ello habría que enfrentarse a un acuciante problema: que la Ciencia Académica hace caja de la explotación de los conflictos de interés. Se ha convertido de hecho en un modelo de negocio subyacente en el campo científico. Las Universidades ofrecen asesoramiento independiente a los Gobiernos, mientras reciben fondos de las empresas de investigación. Las Empresas no dan ese dinero para generar un nuevo conocimiento, sino por la influencia que comporta.

Este tipo de incentivos también se realizan a nivel personal. Los científicos ocupan puestos académicos financiados por los contribuyentes, mientras se benefician de las patentes, reservas y labores de consultoría. Si las revistas y las Agencias Gubernamentales tomasen cartas en el asunto para resolver los conflictos de interés, las empresas no destinarían ese dinero para la investigación, porque los científicos que reciben fondos de parte de la Industria perderían influencia.

Pero si las revistas científicas no encuentran una forma de nivelar la publicación de estudios críticos, los pocos científicos que todavía son capaces de llevar a cabo una investigación independiente de interés público pueden empezar a buscar modelos alternativos de publicación: revisión por pares pública o investigación de código abierto... Tales enfoques de colaboración podrían incluso revitalizar la publicación científica.

A menos que se produzca una reforma radical, la publicación revisada por pares, de la que muchos dicen es la característica definitoria de la investigación, necesita de enormes cambios, Desde su origen como garantía de calidad e independencia, se ha convertido en un instrumento a través del cual sólo hay una visión, con un casi total control. Richard E. Goodman, nuevo Editor Asociado de FCT sobre Biotecnología, tiene ahora la oportunidad de tirar por la escalera sólo aquellos documentos marcados como "aprobados por el sector".

Referencias:

Arjo G, et al. (2013). Plurality of opinion, scientific discourse and pseudoscience: an in depth analysis of the Séralini et al. study claiming that Roundup Ready corn or the herbicide Roundup cause cancer in rats. Transgenic Research 22: 2 255-267

Christou P (2002). No credible scientific evidence is presented to support claims that transgenic DNA was introgressed into traditional maize landraces in Oaxaca, Mexico. Transgenic Research 11: iii - v

Domingo JL (2007). Toxicity studies of genetically modified plants: a review of the published literature. Crit Rev Food Sci Nutr 47(8): 721-733

Domingo JL and JG Bordonaba (2011). A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Environ Int 37: 734 - 742.

Ermakova I (2006). Genetically modified soy leads to the decrease of weight and high mortality of rat pups of the first generation. Preliminary studies. Ecosinform. 2006;1:4 - 9.

Ermakova I (2009). [Influence of soy with gene EPSPS CP4 on the physiological state and reproductive function of rats in the first two generations] [Russian text]. Contemporary Problems in Science and Education 5:15 - 20.

Marshall A (2007). GM soybeans and health safety - a controversy reexamined. Nat Biotechnol 25: 981 - 987.

Ortiz-Garcia S, et al. (2005). Absence of detectable transgenes in local landraces of maize in Oaxaca, Mexico. Proceedings of the National Academy of Sciences 102: 18242.

Pineyro-Nelson A, et al. (2009). Transgenes in Mexican maize: molecular evidence and methodological considerations for GMO detection in landrace populations. Mol Ecol 18(4): 750-761.

Quist D and IH Chapela (2001). Transgenic DNA introgressed into traditional maize landraces in Oaxaca, Mexico. Nature 414(6863): 541-543.

Robinson, C, et al. (2013). Conflicts of interest at the European Food Safety Authority erode public confidence. J Epidemiol Community Health.doi:10.1136/jech-2012-202185.

Séralini GE, et al. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology 50(11): 4221-4231.

Woodruff TJ, et al. (2011). An evidence-based medicine methodology to bridge the gap between clinical and environmental health sciences. Health Aff (Millwood) 30(5): 931-937.

miércoles, 22 de mayo de 2013

La contaminación del maíz en México

Seguro ya lo saben, lo han oído, leído o visto. O les crece del pecho, de las raíces más profundas, del corazón, de la razón: México, los pueblos del maíz, las mujeres, hombres, niños, jóvenes, campesinas, indígenas, estudiantes, amas de casa, trabajadores, artistas, científicos responsables, no queremos maíz transgénico. Cada día crece en cada rincón del país la indignación y la protesta, cada día conocemos más argumentos para cancelar toda siembra de maíz transgénico y para que no se autoricen las monstruosas solicitudes de Monsanto y otras trasnacionales para sembrar millones de hectáreas de esos granos manipulados en el país.
© Desconocido
En ese río de resistencias confluyeron la semana pasada personalidades internacionales de conocida trayectoria: Vandana Shiva, de India; Pat Mooney, de Canadá; Camila Montecinos, de Chile. Los tres galardonados con el Premio Nobel Alternativo, que entrega el Parlamento sueco el día anterior del Premio Nobel, para destacar a quienes aportan al mundo conocimientos y acciones cruciales para la vida sustentable en el planeta.

Acudieron en el marco de una semana de Jornadas contra el Maíz Transgénico, organizadas por Jóvenes ante la Emergencia Nacional, YoSoy132 Ambiental, Red en Defensa del Maíz, Ceccam, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, Vía Campesina, Unorca, Movimiento Urbano Popular, Uprez, Grupo ETC, Grain; a varias conferencias, actividades y una pre-audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos en Oaxaca, sobre contaminación transgénica del maíz.

Vandana Shiva relató que con la entrada de Monsanto a los campos en India, primero con semillas híbridas y ahora transgénicas, los agricultores de algodón, antes conocidos por un buen nivel de ingresos, ahora forman la región donde hay más suicidios, por no poder pagar sus deudas. Son 270 mil suicidios de agricultores en los últimos años. Mientras que en México, dijo Shiva, pudo disfrutar de los colores y alegría de las luchas, de los cantos y rituales por el maíz, la única música que escucha en los pueblos donde plantan algodón transgénico es la marcha fúnebre.

La contaminación transgénica es intencional, explicó Camila Montecinos, de Grain, y es parte de la estrategia de las empresas para apurar la aprobación de los transgénicos. Empiezan con el contrabando de semillas para siembra - dándolas a agricultores dispuestos o engañados - o distribuyéndolas para alimentación, como en México ha hecho Diconsa, sin avisar que son transgénicas, desatando así la contaminación. Luego las empresas arguyen que es un hecho consumado que no queda más que legalizar. Los transgénicos se apoyan en mitos, agregó, que han quedado al descubierto: hay numerosas evidencias de que producen menos y usan más tóxicos. En países donde se han sembrado por años, como Argentina (segundo productor mundial de transgénicos) causaron una reforma agraria invertida: cada vez menos agricultores, con propiedades cada vez más grandes. De ser un país con buen nivel de alimentación, ahora es un país con creciente desnutrición. Los transgénicos, continuó Montecinos, no son para agricultores chicos, ni medianos, ni siquiera grandes individuales: son para agricultura industrial empresarial, para que toda la producción alimentaria quede en manos de grandes empresas. Incluso en Estados Unidos, agricultores grandes están protestando por el monopolio, por juicios al ser contaminados y otros abusos de Monsanto, al tiempo que sus semillas transgénicas producen menos y cuestan más.

El objetivo, dijo Pat Mooney, es apropiarse de toda la producción comercial de semillas y eliminar a quien tenga las suyas propias. Monsanto, Syngenta y DuPont controlan ya el 54 por ciento del mercado mundial de semillas y las 10 más grandes el 76 por ciento.

Los tres coinciden en que la contaminación del maíz en México, su centro de origen, es un hecho inusitado en la historia de la agricultura y la alimentación, con graves repercusiones a nivel global, por lo que la amenaza de contaminación masiva por la liberación comercial es un tema mundial, que va mucho más allá de México. Contaminar el centro de origen es una estrategia intencional de las empresas: si lo logran aquí, con un cultivo de tal importancia económica, cultural, alimentaria, podrán seguir en cualquier otra parte, arguyendo que no puede ser peor.Estamos en ciernes de un crimen histórico.

Mooney, quien por décadas ha participado en las negociaciones de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), estaba presente cuando hace treinta años el delegado de México a la FAO peleó duramente para crear la Comisión de Recursos Fitogenéticos en ese organismo, aludiendo que para México era imprescindible e ineludible defender el centro de origen del maíz, por la alimentación en México y el resto del mundo. Contrasta tristemente con la actitud de los gobiernos de México actuales, que han permitido, sin razón, ignorando incluso a sus propias instituciones especializadas, la experimentación con maíz transgénico, y ahora consideran su liberación masiva.

Este es el núcleo de la carta que entregaron las organizaciones mencionadas a José Graziano da Silva, director de la FAO, en su visita a México, reclamando que la FAO debe asumir su responsabilidad para impedir la destrucción programada del centro de origen mundial del maíz. En una protesta en las oficinas de FAO, demandaron también al organismo no avalar la Cruzada contra el Hambre, por ser un proyecto que favorece a las transnacionales y aumentará el hambre, culminando estas Jornadas. Pero la lucha sigue y no terminará. Como el maíz campesino, seguirá creciendo en muchas formas y colores.

martes, 2 de abril de 2013

Paraguay. Agrotóxicos y soja modificada o linfomas y leucemia



© desconocido
Los alimentos de la humanidad siempre fueron preocupación desde sus primeros pobladores, quienes realizaban selecciones artificiales para mejor comer y obtener mayor cantidad de ellos. Luego de miles de años y con métodos diversos de manipulación fueron surgiendo nuevos intereses, algunos de los cuales muy cuestionados a nivel mundial como los alimentos transgénicos, cuya protagonista mayor es la soja. Un negocio tan rentable como la posibilidad real de su daño a la salud, hasta que se demuestre lo contrario. "Los transgénicos que poseen genes modificados para adquirir determinadas funciones, diferentes a los genes originales, especialmente en la semilla, pueden incorporarse al genoma humano, trastocar cromosomas y generar enfermedades", es la conclusión a raíz del aumento de enfermedades hematológicas que se están dando en varios hospitales del país hermano.

Denuncian el aumento de linfomas y leucemias relacionadas con cultivos transgénicos. Aumenta la cantidad de linfomas y leucemias que ocupan las salas de los hospitales. Este es un informe del Profesor Titular de la Cátedra de Semiología, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay), quien denuncia que las salas del Hospital de Clínicas de Asunción están ocupadas en un 30% por linfomas y leucemia y el 90% de los enfermos procede de zonas donde se cultiva soja transgénica y se aplica masivamente agrotóxicos. En el hospital de clínicas es notorio el aumento de manera mensual de los casos de leucemias y linfomas.

Durante las recorridas médicas (revistas de sala), se puede constatar que las camas de internación están ocupadas en gran parte por estas enfermedades, a veces del 30% al 40% de las camas del hospital están destinadas a los enfermos hematológicos.

Se puede afirmar que por año aparecen 30 nuevos casos de enfermedades hematológicas por cada millón de habitantes. Como en Paraguay somosaproximadamente siete millones de habitantes, se concluye que doscientos diez casos nuevos de leucemias y linfomas aparecen por año.

Los pacientes reciben la medicación ocupando una cama del hospital, por ende más del 30% de las camas están ocupadas. Este fenómeno llama poderosamente a la reflexión, por que diez años atrás las enfermedades hematológicas ocupaban tan solo del 2% al 3% de las camas. Así también, se tiene conocimiento de que las enfermedades hematológicas, actualmente ocupan el tercer lugar en frecuencia con relación a los cánceres en general, hace diez años ocupaban el decimo séptimo lugar. En los años siguientes ocuparán el segundo lugar porque los cánceres que le anteceden en frecuencia, el de pulmón y el de cuello uterino, especialmente este último contará con la vacuna de aplicación obligatoria para la prevención del cáncer de cuello uterino. Así mismo, el cáncer de pulmón que ocupa el primer lugar, y como principal causante del mismo el tabaco, tiene sus cuestionamientos. Creemos que las leucemias y linfomas van en sostenible crecimiento porque las causas que las provocan no son cuestionadas, por el contrario su utilización es promovida, como son los transgénicos y agroquímicos (agrotóxicos).

Tenemos bien individualizados los cromosomas mutados responsables de casi todas estas enfermedades. El genoma humano esta totalmente esclarecido. El organismo humano cuenta con cien mil genes dispuestos en todos los tejidos, estos son responsables de todas las funciones de los diferentes sistemas: Hematológicos, cardiovasculares, urinario, respiratorio, reproductor, etc. Y de todos los caracteres y funcionamientos de mismo. Nuestro organismo, su comportamiento y los diferentes caracteres están reglados por nuestros cromosomas (el genoma humano). Los cromosomas son moléculas formadas por ARN (acido ribonucleico) y otras mas complejas como el ADN, estas se usan para definir la maternidad, paternidad y afinidad en el parentesco y no pueden ser modificadas.

Los transgénicos que poseen genes modificados para adquirir determinadas funciones, diferentes a los genes originales, especialmente en la semilla, pueden incorporarse al genoma humano trastocar cromosomas y generar enfermedades. Existen genes modificados en el organismo humano que son responsables de la aparición de leucemias y linfomas. El cromosoma Filadelfia que resulta de la translocación (modificación) del cromosoma 9 al 21, es responsable de las leucemias mieloblástica aguda y de la leucemia mieloidea crónica.

El JACK 2V del cromosoma 617 a F (V: Valina sustituida por F fenilalanina): es responsable de las enfermedades mieloproliferativas: mielofibrosis o mieloesclerosis, displasias medulares, policitemia vera, trombocitosis esencial.

El BCL2: translocación (cambio) del cromosoma 15 al cromosoma 3 es responsable de los linfomas no Hodgkin, están relacionados con los pesticidas (agrotóxicos).

Existen ARN sueltos en el organismo de pacientes con linfomas que no se sabe de donde provienen. Las células del organismo que más rápidamente se reproducen son las de la sangre y las del óvulo fecundado, la unión de un óvulo con un espermatozoide y su posterior multiplicación y diferenciación generan el recién nacido, su reproducción en nueve meses es muy acelerada y un cromosoma trastocado sería el responsable de las diferentes malformaciones fetales. En nuestras historias clínicas podemos verificar y concluir que el 90% de las enfermedades hematológicas provienen de la zona donde se cultiva soja y se utilizan agroquímicos. Los escépticos quieren una demostración experimental de lo expuesto, nosotros nos ceñimos a la estadística: Estos enfermos están en el tercer lugar de los cánceres y el 90% proviene de zona de cultivo de la soja.
Dr. José Luis Insfrán Prof. Titular y jefe de la Cátedra de Semiologia Médica de la segunda cátedra de la UNA.-Paraguay
publicado en http://www.ecoagricultor.com/ enviado por clubdevegetarianos@gmail.com

La OMS advierte del grave riesgo que entrañan los productos más cotidianos



La Organización Mundial de la Salud y el Programa de la ONU para el Medio Ambiente advierten contra los riesgos para la salud de los "perturbadores endocrinos" (PE), productos químicos presentes en muchos productos cotidianos, entre ellos los alimentos, los productos de aseo y los componentes electrónicos. Según un informe publicado por ambas entidades, los PE están relacionados con problemas como el cáncer de mama, de próstata y de tiroides, así como con problemas de desarrollo del sistema nervioso

© Charles O'Rear/Wikimedia Commons 
Avioneta vertiendo plaguicidas en cultivos.
Seguir investigando para entender las relaciones entre los denominados perturbadores endocrinos - presentes en muchos productos domésticos e industriales - y determinadas enfermedades y trastornos: Ese es el objetivo del nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que estudios más exhaustivos y mejores métodos analíticos podrían reducir el riesgo de enfermedad y generar ahorros considerables para la salud pública.

Los perturbadores endocrinos (PE) pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino - que interviene en el metabolismo, el crecimiento, el sueño o el estado de ánimo - y aumentar el riesgo de efectos adversos para la salud, según explica SINC.

Algunos de estos compuestos son naturales, pero también los hay sintéticos, que se pueden encontrar en los pesticidas, los componentes electrónicos, los productos de aseo personal o los cosméticos, así como en los alimentos, ya sea como aditivos o contaminantes.

El informe de las Naciones Unidas, que es el más completo sobre los PE realizado hasta la fecha, destaca algunas relaciones entre la exposición y diversos problemas de salud, en particular la posibilidad de que contribuyan a la criptorquidia (ausencia de descenso de los testículos), al cáncer de mama, próstata y tiroides, a problemas de desarrollo del sistema nervioso y al déficit de atención/hiperactividad.

Muy presentes en la vida moderna 

Los PE pueden contaminar el medio ambiente sobre todo a través de los vertidos industriales y urbanos, los desagües agrícolas o la incineración y vertido de basuras. La exposición humana puede producirse por ingestión de alimentos, agua o polvo, por inhalación de gases o partículas presentes en el aire o por contacto con la piel.
"Los productos químicos están cada vez más presentes en la vida moderna y son importantes para algunas economías nacionales, pero su gestión irracional pone en peligro la consecución de objetivos de desarrollo fundamentales y un desarrollo sostenible para todos". Achim Steiner, subsecretario general de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA.
Además de la exposición a las sustancias químicas, hay otros factores ambientales y no genéticos, como la edad o la nutrición, que podrían estar en el origen del aumento observado de algunas enfermedades y trastornos. Sin embargo, los expertos sostienen que las grandes deficiencias de los conocimientos actuales hacen que sea difícil señalar con exactitud las causas y los efectos.
"Necesitamos urgentemente más investigaciones para obtener un cuadro más completo de las repercusiones sanitarias y ambientales de los perturbadores endocrinos". Maria Neira, directora del departamento de Protección del Medio Humano de la OMS.
Peligro también para la fauna 

El informe también señala problemas similares en relación con el efecto de los PE en la fauna salvaje. En Alaska, su exposición puede estar contribuyendo a las alteraciones reproductivas, a la infertilidad y a las malformaciones de la cornamenta observadas en algunas poblaciones de venados.

La disminución de las poblaciones de algunas especies de nutrias y leones marinos también podría deberse, al menos en parte, a su exposición a diversas combinaciones de PE, al insecticida DDT, a otros contaminantes orgánicos persistentes y a metales como el mercurio.

Por otra parte, los expertos señalan que las prohibiciones y restricciones del uso de PE se han relacionado con una recuperación de las poblaciones de diferentes animales salvajes y a una reducción de los problemas de salud.
Más información 

El informe conjunto formula una serie de recomendaciones para mejorar el conocimiento sobre estas sustancias químicas, reducir los riesgos de enfermedad y recortar los costes relacionados:

-Métodos analíticos: Los PE conocidos representan solo la punta del iceberg, y son necesarios métodos analíticos más completos para identificar otros posibles compuestos, sus fuentes y las vías de exposición.

-Investigación: Se necesitan más datos científicos para identificar los efectos de diferentes combinaciones de PE (sobre todo de origen industrial) a los que los seres humanos y los animales salvajes están cada vez más expuestos.

-Notificación: Muchas fuentes de PE son desconocidas porque la notificación e información sobre las sustancias químicas presentes en diferentes productos, materiales y bienes son insuficientes.

-Colaboración: Un mayor intercambio de datos entre los científicos y los países puede contribuir a corregir las lagunas existentes, sobre todos en los países en desarrollo y en las economías emergentes.

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