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viernes, 27 de septiembre de 2013

Brasil propondrá medidas frente a la ONU para evitar la vigilancia de EU sobre el Internet


La presidente de Brasil, Dilma Rousseff.
Entre la desilusión del Internet como la "aldea global" y armónica a raíz del caso Snowden y el peligro del Internet estatizado, Dilma Rousseff propondrá una serie de polémicas medidas para evitar la vigilancia de la NSA y de EU.

La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, pospuso su visita oficial a Estados Unidos como respuesta diplomática a las filtraciones del casoSnowden y el programa PRISM; a raíz de declaraciones posteriores, se espera que Rousseff se dirija a la Asamblea General de las Naciones Unidas a fines de septiembre con el propósito de abrir la conversación sobre la centralización del Internet a la arena pública.

Según Marilia Maciel, investigadora de la Fundación Getulio Vargas sobre políticas de seguridad en Internet, esto tendrá la finalidad de "balancear el control que EU tiene [sobre el Internet] en términos de infraestructura y tal vez sea una presión para que los EU cambien sus prácticas."

Otros analistas son menos optimistas; Merlyna Lim, investigadora visitante en el Centro para las Políticas de Información y Tecnología de la universidad de Princeton, afirmó que "el Internet no es ni verdaderamente global ni es un estado-nación, sino que está justo en medio de ambos; siempre ha sido así... ¿Tener comunidades globales? Nunca pasó - de muchas maneras, el Internet se ha vuelto más local."

Lo que la presidente Rousseff propondrá en la Asamblea General son algunas medidas ambiciosas no carentes de controversia, como construir redes submarinas de fibra óptica que no pasen por EU, construir puntos de conexión locales desde Brasil, la creación de un servicio de correo electrónico cifrado a través del servicio postal brasileño, así como obligar a compañías como Facebook y Google a que almacenen la información concerniente a Brasil en servidores dentro de Brasil, operados a su vez por brasileños.

Google afirma que medidas de este tipo serán la "balcanización" del Internet como lo conocemos, a pesar de que países como China y Rusia han indicado explícitamente que desean hacerse del control del Internet en sus propios países.

Con información de The Guardian.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Militar retirado: "EE.UU. proporcionó armas químicas y biológicas a Saddam Hussein"


© osu.edu
EE.UU. acusa a Siria de usar armas químicas, pero en su día proporcionó armas químicas y biológicas al régimen de Saddam Hussein, según denuncia Karen Kwiantowski, un oficial retirado del ejército norteamericano a la radio 'La voz de Rusia'.

En relación a la política de EE.UU. en Oriente Medio, el militar destaca que su país, guiado por sus propios intereses en la región, ha contribuido a extender aun más terror con su lucha contra el terror iniciada después de los atentados del 11-S. "Se nos percibe como absolutos hipócritas en la aplicación de la justicia en el Medio Oriente", se lamenta el exmilitar a la radio, puntualizando que "Siria ha sido, sin duda, un verdadero escenario para mostrar esta hipocresía".

Sobre el uso de armas químicas en Siria, Kwiantowski recuerda que cuando los amigos de EE.UU., como Israel, Irak y Saddam Hussein usaron armas químicas, Washington no dijo nada.

"Se nos percibe como absolutos hipócritas en la aplicación de la justicia en el Medio Oriente"

Además, el militar sostiene que EE.UU. también usó armas químicas. "Utilizamos el uranio empobrecido para endurecer las puntas de nuestros diversos misiles. Y cuando eso estalla y se polariza en forma de polvo contaminando el suelo y el agua para varias décadas, y eso causa cáncer. Hemos utilizado fósforo blanco y hasta se lo hemos proporcionamos a los israelíes en su lucha contra los palestinos", revela.

Kwiantowski dice que no es noticia que EE.UU. estuviera involucrado en la guerra entre Irak e Irán, y asegura que su país proporcionó armas químicas y armas biológicas al ex líder iraquí, Saddam Hussein. Los documentos de la CIA desclasificados a finales de agosto muestran que EE.UU. estaba al corriente de que Saddam Hussein estuvo lanzando los más potentes ataques químicos en la historia, e incluso le ayudó en ello. En 1994 una investigación del Congreso de EE.UU. también sacó al descubierto que decenas de agentes biológicos, entre ellos varias cepas de ántrax, habían sido enviadas a Irak por empresas estadounidenses bajo licencia del Departamento de Comercio.

"En todo esto hay mucha hipocresía. Y, saben, aplicamos mano dura, tenemos este aparato militar masivo, estas fuerzas aéreas masivas, una muy poderosa armada y ejercemos este poder de tal manera que hacemos que la gente se sienta enojada, indefensa y víctimas de una gran injusticia, y, por supuesto, eso es lo que alimenta el terrorismo, pone el blanco en el pecho de los estadounidenses", concluye el militar.

martes, 17 de septiembre de 2013

A 12 años del 11-S ¿podemos aprender algo de la historia?


Han pasado 12 años desde aquel trágico 11 de septiembre de 2001, cuando un supuesto grupo terrorista , según la versión oficial, destruyó las torres gemelas y atacó al Pentágono.

Preocupados por el tren de vida cotidiano, y más aún hoy, haciendo frente a la crisis para poder alimentar a nuestras familias, a veces solemos olvidar lo que eso significó no sólo para Estados Unidos, sino para el resto del mundo.

¿Recuerdan cuando al viajar, no era necesario desnudarse y pasar por todos los controles que hoy son rutinarios en un aeropuerto? ¿Recuerdan cuando no existían tantos prejuicios hacia los musulmanes? ¿Recuerdan cuando les parecía seguro enviar a su hijos al colegio? ¿Cuando los derechos humanos todavía se respetaban? ¿Qué pasó desde ese entonces? ¿Por qué la sociedad vive atrapada por el miedo, y sigue escondiéndose detrás del televisor, la comida chatarra y la negación de los hechos?

Cada vez más y más gente está al tanto de que el ataque "terrorista" del 11-S fue orquestado por líderes psicópatas y no por unos muñecos kamikazes. Se le ha comparado con el atentado a Pearl Harbor, que también fue planeado y ejecutado por el gobierno de Estados Unidos. Más y más latinos saben hoy en día que las dictaduras en América Latina no fueron el producto aislado de unos locos tiranos, sino que esos últimos fueron entrenados y apoyados por Estados Unidos, que bien explotó la situación y el choque emocional de esos tiempos.

Se sabe también que la guerra en Irak se basó en una mentira, y causó la muerte de alrededor de un millón de civiles inocentes (adultos y niños), a quienes nuestros líderes suelen referirse como "daño colateral". A veces nos preguntamos si aquellos que aceptan este término sin chistar permanecerían tan inmóviles si el daño colateral fuese su propia familia algún día. Sus seres más queridos reducidos a una "cosa", y ni siquiera una "cosa esencial", sino secundaria.

Obama asesino
© Desconocido
El gobierno de Estados Unidos y el carismático Obama están intentando convencer a la población de que un ataque a Siria es necesario, por "nuestro propio bien". Sin embargo, no se ha comprobado ninguna de las supuestas sospechas que tanto peligro deberían implicar. Es más,todo lo que han declarado hasta ahora como "hechos" (la palabra favorita de John Kerry), es poco más que una suposición (por no decir una mentira atroz y consciente).

The paranoia switch
© Martha Stout
Martha Stout, una psicóloga estadounidense que ha escrito libros sobre el trauma y los efectos que uno acarrea a causa de éstos, así como la sociopatía, publicó en 2007 una obra titulada The Paranoia Switch("El botón de la paranoia"). En él se describe cómo una nación puede verse ahogada por el pánico y cómo nuestros líderes se aprovechan de nuestro estado emocional para promover sus planes de dominio y para generar sufrimiento.

Si bien la autora pareciera estar convencida de que detrás del 11-S estuvieron realmente 19 terroristas musulmanes (lo que nuestra investigación y la de muchos otros contradice), su análisis sobre por qué la humanidad no parece aprender de la historia nos parece muy acertado, y hoy más que nunca.

Para demostrar su hipótesis, la Dra. Stout aporta el ejemplo del McCartismo, Pearl Harbor y la Guerra Fría, entre otros.

Analiza lo que denomina "guerra límbica" (término que hace referencia al sistema nervioso límbico, asociado con las emociones y la memoria). Frente a un suceso traumático (ya sea en nuestra vida personal o bien tras un ataque "terrorista"), nuestro cerebro sufre una suerte de cortocircuito. En lugar de poder organizar lo sucedido, recordar las circunstancias del momento y agregarlo a nuestra "biografía", las emociones que surgieron en ese instante no son catalogadas de la misma manera. Por consiguiente, años más tarde quizás reaccionemos automáticamente a un olor, sonido, lugar, o persona que nuestro subconsciente asocia al evento traumático, pero sin que podamos recordarlo completamente, o sin que seamos siquiera conscientes de que estamos reaccionando. Cuando ese miedo vuelve a surgir una y otra vez, y actuamos basados en éste, es como si tuviéramos un botón para encender y apagar la luz, pero al pulsarlo encendiéramos la paranoia. El miedo a un enemigo externo, sea o no éste el culpable del trauma, fomenta ese ciclo de paranoia, y es un arma muy potente para aquellos líderes que no tienen nuestros mejores intereses en mente.

Bien, ¿qué tiene esto que ver con el 11-S, y con la posible guerra en Siria?

El 11-S fue el pretexto de Bush hijo para emprender una nueva y "falsa" guerra imperial contra "el eje del mal", expresión utilizada por el entonces presidente de los EE.UU. para describir a los regímenes que "supuestamente" apoyan el terrorismo. Primero fueron Afganistán, Irak y Libia, metiendo también en la bolsa del "enemigo" a Irán y muchos otros. Nada ha cambiado desde el odio a Vietnam, Japón, Rusia y Corea del Norte. Siria es el país que más recientemente se ha añadido a esta lista infame.

A 12 años del 11-S, la historia se repite ante esta inminente guerra contra Bashar al Asad por haber atacado, "supuestamente", con gases neurotóxicos a la población de un suburbio de Damasco. Cambien "Asad" por "Hussein" y "gases neurotóxicos" por "armas de destrucción masiva" y tienen la misma historia del 2003 en versión 2013.

A 12 años del 11-S, las calles de Europa y Estados Unidos vuelven a inundarse con pancartas de "No a la guerra", mandando un mensaje claro a nuestros líderes de que el mundo NO quiere más guerras. La historia se repite.

¿Consiguió algo la humanidad manifestándose masivamente contra la guerra de Irak? ¿Lo conseguirá ahora? Creemos que no es suficiente que cientos de personas se manifiesten contra nuestros líderes psicópatas, mientras que miles y miles de personas agachan la cabeza o miran hacia otro lado, traumatizadas por este mundo horrible en el que vivimos. El problema es que la campaña bélica no es más que una distracción para evitar que la gente con conciencia moral se preocupe ante el verdadero peligro: el cambio climático (y no hablamos aquí de las mentiras del calentamiento global). Cada vez más "señales de los tiempos" indican que se aproxima una era de hielo, y un evento cataclísmico jamás presenciado por las generaciones hoy con vida, pero cíclico y registrado en el pasado. Estamos ignorándolo porque los títeres patocráticos nos mantienen distraídos con el circo de la guerra.

Cuando uno mira las noticias mundiales, parece como si existiera un flujo constante de acontecimientos importantes saltando regularmente, como si se tratara de un show orquestado para mantenernos enfocados en una cosa, luego otra y otra, sucesivamente. Esto no sólo desvía nuestra atención de otras cuestiones que están ocurriendo simultáneamente, sino que, al parecer, nos hace olvidar rápidamente lo que sucedió en un período alarmantemente breve. A esto se suma que esos acontecimientos suelen ser traumatizantes debido a la miseria que traen consigo, el dolor y el sufrimiento de miles de personas, sin darnos tiempo para procesarlo todo adecuadamente.

Una población traumatizada es una población pasiva y nuestros líderes lo saben.

El 11-S fue indudablemente un suceso extremadamente traumático para muchísima gente. No sólo fue atemorizante en sí, sino que además despertó antiguos miedos instintivos que muchos llevamos dentro: el miedo a morir en un incendio, a las alturas, al encierro, a locos kamikazes, etc. Luego la propaganda mediática se encargó del resto, y de mantener el miedo, despertándolo en cuotas regulares. Para quienes cometen crímenes de guerra (y este término es ridículo en sí, como bien dijo Timothy Trepanier en su artículo más reciente: "no existe nada semejante a un crimen de guerra. La guerra misma es un crimen, punto."), es necesario crear un enemigo perpetuo, a fin de mantener a la población sumisa. Detrás de cada atentado o amenaza terrorista subsiguiente al 11-S, encontramos pruebas de mentiras, manipulación, y un sufrimiento enorme infligido en ciudadanos inocentes. Siria es simplemente el último ejemplo.

Martha Stout divide la guerra límbica en seis etapas, de la siguiente manera:
Estas etapas no tienen un principio y un fin bien definidos, sino que convergen, de manera casi imperceptible. La primera fase siempre implica un evento traumático, por lo general una guerra o un ataque. Las cinco siguientes son básicamente reacciones al miedo impuesto en la mente de la gente tras la tragedia inicial. No sólo en Estados Unidos, sino también en todas las naciones y a lo largo de toda la historia, la seis etapas que describo a continuación se superponen a la guerra límbica.

1. Trauma grupal

Una guerra límbica surge tras alguna forma de catástrofe nacional. Más comúnmente, se trata de una guerra o de un ataque único, abrupto y lo suficientemente brutal como para generar miedo a lo largo de una nación. El desastre bien podría ser natural (como un terremoto, o una erupción volcánica), pero los desastres naturales no se prestan tanto a iniciar el proceso, ya que la paranoia no suele ser tan fuertemente inducida tras "actos de Dios" como lo es tras sucesos traumáticos perpetrados por seres humanos como nosotros. Dado que los recuerdos traumáticos permanecen en el cerebro como trozos incoherentes de imágenes y sensaciones que, juntos, constituyen un desencadenante neurológico - el botón de la paranoia - la nación que ha vivido un trauma es peligrosamente susceptible a insinuaciones de una amenaza continua, ya sea que se trate de la verdad, o se la haya imaginado o fabricado.
Ya podemos ver hasta qué punto el mundo se volvió paranoico tras el 11-S, y el terrorismo se convirtió en una realidad para muchos, sin que por lo tanto existieran pruebas de que ese era verdaderamente el problema. ¿Quién se ha beneficiado hasta ahora de la Guerra contra el Terror? Nosotros seguro que no, pero los líderes lo están pasando muy bien, ¿eh?
2. El/Los instigador/es del miedo

En la segunda etapa, una persona o un grupo explotan el miedo del público para fomentar sus planes personales. Sus motivaciones pueden diferir bastante. [...] por lo general, existe un plan más definido, y las principales fuentes de motivación son, de lejos, la ambición y las ansias de poder.

Por lo general, sin importar cuál sea su ideología política o su lugar inicial en la sociedad, podemos describir a esos individuos como autoritarios, en el sentido común de la palabra: "alguien que fomenta la sumisión ciega a una autoridad" [...].·Los instigadores autoritarios del miedo nos recuerdan, con frecuencia y en forma dramática, el alto grado de peligro en el que nos hallamos, ya sea que la amenaza restante sea importante, o incluso real. Esta técnica le funciona muy bien a los autoritarios sedientos de poder. Cuando se pulsa un botón de paranoia una y otra vez, la población vuelve a sufrir un trauma - el terror los acecha repetidamente - y la gente que siente mucho miedo tiende a sentirse atraída hacia una personalidad autoritaria, a alguien que insiste en tomar todas las decisiones en su nombre, que proclama a los cuatro vientos que los protegerá, y que nunca admite sus errores. [...] La segunda etapa es la más importante. Si los líderes dispuestos a pulsar el botón de la paranoia fueran rechazados por el pueblo, nunca ocurriría una guerra límbica, y se podrían evitar las siguientes etapas (3 a la 6). Si el público acepta a los instigadores del miedo, el proceso continúa. [...]
Seguramente el lector pueda recordar varios ejemplos de instigadores del miedo en sus países respectivos. ¿Les suena conocido? ¿Podríamos decir que se trata de una etapa universal, y de líderes muy similares, sin importar su grupo étnico, su historia, y la tragedia que estén explotando en cada época? Cabe señalar aquí que un instigador de miedo no necesariamente es un líder temerario, de esos a quienes tan sólo la cara revela. Pueden ser extremadamente carismáticos, como Obama. Los psicópatas que más éxito tienen son aquellos que logran seducir a la gente, obtener puestos de poder, y no realizar actos ilegales o antisociales evidentes (aunque hoy en día, los patócratas parecen tener cada vez menos miedo del descubierto. Su arrogancia extrema les hace creer que son invencibles. Bueno, lo son, hasta que hagamos algo al respecto.)

Y aquí yace nuestra mayor vulnerabilidad. No hemos aprendido a decirle NO a los psicópatas. La mayoría de la población aún alberga esperanzas de que, en el fondo, todos seamos "iguales", y de que sea posible razonar con individuos tan patológicos. Vivimos atrapados en el miedo, sin darnos cuenta de que, cual un marido que golpea a su mujer, la patocracia es quien fomenta el miedo y después nos convence de que está aquí para protegernos. Por eso nos cuesta tanto divorciarnos de ella.

másrcara de la cordura
© Desconocido
El psicópata, con su máscara de la cordura, puede camuflarse entre nosotros, suele ser encantador, y dar la impresión de poseer las cualidades que el resto de nosotros tanto anhelamos, como la seguridad en sí mismos, el éxito, etc.
Gran parte del por qué las personas tienden a aceptar a estos instigadores del miedo se debe a que normalmente tendemos a proyectar nuestra concepción del mundo y de nosotros mismos en los demás. La mayoría de las personas que poseen una conciencia moral, o al menos el 'cimiento' de la misma, tienden a pensar que los demás también son empáticos, y que por lo tanto sienten vergüenza, pudor, culpa, al realizar actos moralmente inaceptables, o incluso al imaginarse a sí mismos cometiéndolos. Nos es muy difícil, sino casi imposible en la mayoría de los casos, imaginar que existen individuos que no sienten nada de esto y que, al parecer, están cableados (es decir diseñados) para funcionar, en palabras simples y llanas, como depredadores que imitan la expresión de nuestras emociones, usando una máscara de la cordura que les permite camuflarse entre nosotros como personas normales, cuando en realidad son muy diferentes. Esta capacidad para camuflarse, apoyada por nuestra tendencia a proyectar nuestra percepción del mundo en los demás y nuestros sesgos cognitivos, hacen que seamos siempre vulnerables a estos instigadores del miedo, a no ser que tomemos consciencia de la situación y que actuemos en consecuencia, aprendiendo a fortalecer nuestra mente, como si se tratara de una profilaxis contra una enfermedad contagiosa.
3. El chivo expiatorio

El líder instigador del miedo es capaz de aumentar la ansiedad y la paranoia de la población al sostener que otro grupo u otra raza se merece ser culpable por la crisis. Tal líder quizás esté convencido de la responsabilidad del grupo que se ha identificado, o tal vez sea sólo oportunista. Sin importar cuál sea la motivación, establecer con éxito la existencia de un chivo expiatorio retarda el proceso social de sanación, que avanza a paso de gusano.

En sus orígenes, los conflictos violentos y las guerras no son tanto el producto del odio de muchos, como del poder y la influencia de unos pocos. Eso no significa que no sintamos odio, pero podríamos superarlos más fácilmente, y vaciarnos de gran parte de su veneno, si no estuviéramos bajo la influencia de unos pocos que se sirve del odio como herramienta.

Este aspecto de la guerra límbica abarca una deformación interesante de la realidad: en muchos casos, el grupo externo que el líder ha designado como ofensor sólo se relaciona de manera tangencial, o simbólica (o no se relaciona en absoluto) con el desastre que provocó un trauma en la nación durante la primera etapa. [...] Poco después de Pearl Harbor, informes de alta credibilidad indicaron que no existía nada semejante a una "quinta columna" japonesa-estadounidense. Tras la Segunda Guerra Mundial, no existió una gran conspiración comunista en Washington, en nuestra comunidad académica, ni en Hollywood. [...]

En esta tercera etapa, el foco del líder, que yace en rebelarse en contra del chivo expiatorio, puede aportar confusión al tema a tal punto que el grupo no estará bien preparado para defenderse adecuadamente de la verdadera amenaza.
¿Dónde estaban las armas de destrucción masiva? ¿Dónde los terroristas poderosos escondidos en cuevas? ¿Dónde el verdadero peligro? ¿Por qué se diaboliza a ciertos grupos musulmanes, cuando el poder sionista posee armas extremadamente peligrosas (químicas, por cierto) y las utiliza despiadadamente en el pueblo de Palestina? ¿Cuándo el mismísimo Estados Unidos empleó armas químicas como el agente naranja en Vietnam?


Un ataque químico REAL lanzado por Israel a plena luz del día en una escuela de la ONU para refugiados palestinos en medio de su actividad (Gaza en el 2009)
Qué tan rápido se ha olvidado como en el año 2004 los militares estadounidenses usaron toneladas de fósforo blanco en el barrio iraquí de Fallujah, asesinando de la forma más horrible imaginable a cientos de civiles iraquíesAsí lo hizo Israel en Gaza en el año 2009. El fósforo blanco es un arma química que provoca lesiones por quemaduras extremadamente dolorosas y profundas, y penetra el organismo una vez que las partículas se incrustan debajo de la piel. Partículas incandescentes de fósforo blanco pueden producir quemaduras extensas, ya que continúan quemándose mientras haya oxígeno atmosférico presente. Las armas que contienen fósforo blanco son particularmente desagradables porque siguen ardiendo hasta desaparecer, a menudo carcomiendo a las víctimas hasta sus huesos.

Crear enemigos que atemoricen a las personas es fundamental para mantenernos sumisos ante una autoridad que promete protegernos, obviando las señales claras de que esta autoridad no aboga por nuestros intereses más humanos. Lo importante aquí para los instigadores de miedo es crear una narración, semejante a un cuento infantil, en la que existen villanos terroríficos y héroes carismáticos que aparecen para salvar el mundo. Las palabras empleadas en cualquier discurso son importantes para determinar el efecto de la historia contada en los que la leen, escuchan o viven directamente, pues el marco conceptual creado por esas palabras es el que determina en gran medida la manera en que el público percibirá la realidad. En este sentido, volvemos a destacar términos como "terroristas" y "terrorismo", que sistemáticamente son asociadas con ciertos grupos (gracias a los medios masivos de comunicación) a quienes los detentores del poder buscan convertir en los nuevos villanos. Así se genera una suerte de realidad virtual, forjada en la conciencia de la gente y dificultando cada vez más la tarea de despertar de tal pesadilla globalizada.
4. La regresión cultural

Cuando se tiene una idea clara de a quién echar la culpa, las ansias primitivas de venganza puede cristalizarse alrededor de ese blanco. Y, una vez que se la murmura apenas, la idea de una venganza legítima es un pensamiento difícil de erradicar en el ser humano. Con toda la energía que el miedo extremo puede generar, se persigue, encierra o ataca al enemigo designado. Y la sensación gratificante de que se ha tomado revancha dura bastante tiempo.

Por lo general, fomentar un ambiente de "nosotros contra ellos" desata una ola gigante de patriotismo a través de una nación traumada. El nuevo énfasis, inspirado en el miedo, de la fidelidad nacional le permite al líder autoritario dividir la población psicológicamente en dos grupos: los "patriotas", que apoyan a la autoridad y sus planes, y los "no patriotas" - los traidores, los miembros conspiradores, los subversivos, los cobardes - que se niegan a hacerlo. Esta división silencia toda idea alternativa y dificulta el acceso a la verdadera información. La paranoia mantiene las protestas en su grado más bajo.

Se amenazan los derechos civiles. Los emprendimientos humanitarios se ven bloqueados. [...] Ahora protegida, la intolerancia sale de su escondite. La guerra límbica, y la manipulación de la gente en manos de sus propios líderes, están en su apogeo.
Abu Ghraib
© AP
Trato inhumano en la prisión de Abu Ghraib
Y vemos cómo hoy se utiliza el término "disidente" contra quienquiera se oponga a los dictados de la patocracia. Las prisiones como Guantánamo y Abu Ghraib, ¿acaso no son lechos de tortura para algunos "sospechosos", juzgados cruelmente sin pruebas de sus actos? ¿Dónde han ido a parar los derechos humanos?
5. Entendimiento y contragolpe

Arthur Miller, autor dramaturgo durante la época de McCarthy y acusado de ser subversivo, escribió: "Pocos de nosotros podemos abandonar la creencia de que la sociedad debe, de alguna u otra manera, tener sentido. Tan sólo pensar que el Estado ha perdido la cabeza y está castigando a tanta gente inocente es intolerable. Por lo tanto, se deben negar internamente las pruebas."

Afortunadamente, no es posible negar las pruebas eternamente. Las guerras límbicas llegan a su fin, y sus instigadores acaban expuestos. En esta etapa comienzan las protestas, pequeñas y tímidas al comienzo, pero cada vez más numerosas y directas a medida que pasa el tiempo. En algunos casos, es más fácil para la sociedad rebelarse contra una pequeña pista falsa que contra el problema mayor. [Por ejemplo, la gente se opuso a McCarthy por un rumor sobre su homosexualidad, y no por el trato que impuso a tantos inocentes acusados de ser "comunistas"]. [...] Sin importar que sea de naturaleza tangencial, cuando se abre una brecha en la represa, pronto se desata una inundación general de frustración grupal y de rabia, y el guerrero límbico se ve obligado a "nadar" por salvar su vida política. Nunca volverá a obtener el control absoluto sobre las emociones de un país, y la sociedad tenderá a juzgarlo severamente.
Obama premio nobel
© AFP
El carismático Obama recibiendo el Premio Nobel de la Paz. ¡Vaya! Con ejemplos así, vamos muy bien....
Quizás aquí esté uno de los problema en este ciclo del que la humanidad nunca aprende. En lugar de buscar un detalle por el cual culpar al líder, ¿qué tal si tomásemos consciencia de la presencia de psicópatas en el poder? ¡Obama, el premio Nobel de la Paz, está promoviendo una guerra sin fundamento! Algo anda muy mal en nuestra psique si no vemos esta gigantesca contradicción.
6. Arrepentimiento y olvido:

A medida que el miedo que el trauma había generado comienza a reducirse, nos es difícil recordar por qué permitimos que se nos engañara fácilmente para que adoptásemos el plan autoritario. Muchos de nosotros acabamos en un estado de disonancia y culpa, y esta condición incómoda promueve el olvido, un regreso al estado inicial de negación que Arthur Miller mencionó. Por ende, una experiencia que podría habernos inoculado contra problemas futuros, acaba siendo relegada al olvido.
En otras palabras, es fácil olvidar nuestra propia responsabilidad, porque duele admitir que fuimos ciegos, que preferimos la comodidad de una mentira. Pero está en nosotros NO olvidar. Por una vez en la historia de la humanidad, podríamos al menos intentarlo.

Algo que hemos olvidado, porque el botón de la paranoia facilita que lo hagamos, es que, en realidad, las tácticas de manipulación no cambian. Es la manera en que se ha descrito siempre al enemigo. Cicero creó su propio 11-S con la propaganda de la conspiración catalinia. Para dar un ejemplo, a continuación compartimos titulares de periódicos, de artículos publicados en 2001, y muy recientemente:

titulares
© SOTT.net
Titulares de periódicos sacados de Internet, y traducidos del inglés.
A 12 años del 11-S el mundo no ha cambiado, seguimos en este círculo vicioso de guerra y terror. Y la humanidad no podrá salir de él hasta que no comprenda de qué forma está siendo sometida y acallada. En definitiva, hasta que no entienda quiénes son los verdaderos enemigos:los psicópatas en el poder.

Tal y como lo expresó Andrzej Lobaczewski en su obra La ponerología política:
Ponerología política
© Les Editions Pilule Rouge
Comprender la naturaleza de los fenómenos patológicos macrosociales nos permite adoptar una actitud y una perspectiva saludable al abordarlos, lo cual, a su vez, nos ayudará a erguir una protección mental contra el envenenamiento potencial de sus contenidos enfermizos y de la influencia de su propaganda. La incesante contra-propaganda emitida por algunos países caracterizados por un sistema humano normal podría fácilmente ser reemplazada por información científica directa y vulgarizada acerca del tema. El punto esencial es que sólo podemos conquistar este enorme cáncer social contagioso si comprendemos su esencia y sus causas etiológicas . Eso eliminaría el misterio del fenómeno, el cual constituye la principal causa de su supervivencia. ¡Ignoti nulla curatio morbi! ("No intente curar lo que no conoce.")

Comprender así los fenómenos que resalta este estudio nos conduce a la conclusión lógica de que las medidas para sanar y reordenar el mundo deben ser completamente diferentes de aquellas utilizadas hasta la fecha para resolver los conflictos internacionales. Las soluciones a dichos conflictos deben funcionar más bien como los antibióticos modernos, o, mejor aún, como la psicoterapia apropiadamente aplicada, en vez de optar por las armas de otros tiempos como los garrotes o las espadas, o incluso los tanques o los misiles nucleares. El objetivo debe ser reparar los problemas sociales; no destruir la sociedad. Podríamos trazar una analogía entre el método terapéutico arcaico de la sangría. en oposición a los tratamientos modernos que fortalecen al enfermo a fin de poder efectuar la cura correspondiente.

Con respecto a los fenómenos de naturaleza ponerogénica, el simple hecho de poseer el conocimiento apropiado puede comenzar a sanar a cada ser humano y ayudar a que su mente recobre el equilibrio.

Comentario: 
El 11-S: la verdad definitiva
© Les Editions Pilule Rouge
Para mayor información sobre el 11-S, no podemos dejar de recomendar el libro de Joe Quinn y Laura Knight Jadczyk:

El 11-S: la verdad definitiva

El 11-S: la verdad definitiva es el libro imprescindible sobre los secretos del 11 de Septiembre. Nunca antes se ha recopilado tanta información con un solo propósito: el de revelar la agenda secreta del 11-S y de responder a la pregunta: ¿por qué?Laura Knight-Jadczyk y Joe Quinn logran dejar al descubierto los planes clandestinos detrás del ataque a los Estados Unidos. Revelan por primera vez incluso la oscura intención detrás del golpe al Pentágono, por qué las Torres Gemelas fueron seleccionadas como blanco y, finalmente, quién estuvo detrás de todo el plan.

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El silencioso golpe militar que se apoderó de Washington


Traducido para Rebelión por LB

La ominosa metamorfosis del Imperio. "En lugar de soldados al paso de la oca tenemos la aparentemente más inofensiva militarización total de la cultura"


En la pared tengo colgada la primera página del 'Daily Express' del 5 septiembre de 1945 con las siguientes palabras: "Escribo esto como una advertencia al mundo". Así comenzaba el informe de Wilfred Burchett sobre Hiroshima. Fue la noticia bomba del siglo. Con motivo del solitario y peligroso viaje con el que desafió a las autoridades de ocupación estadounidenses Burchett fue puesto en la picota, sobre todo por parte de sus colegas empotrados. Avisó de que un acto premeditado de asesinato en masa a una escala épica acababa de dar el pistoletazo de salida a una nueva era de terror.

En la actualidad, [la advertencia de] Wilfred Buirchett está siendo revindicada por los hechos casi a diario. La criminalidad intrínseca de la bomba atómica ha quedado corroborada por los Archivos Nacionales de EEUU y por las ulteriores décadas de militarismo camuflado como democracia. El psicodrama sirio es un ejemplo de ello. Una vez más somos rehenes de la perspectiva de un terrorismo cuya naturaleza e historia siguen negando incluso los críticos más liberales. La gran verdad innombrable es que el enemigo más peligroso de la humanidad está al otro lado del Atlántico.

La farsa de John Kerry y las piruetas de Barack Obama son temporales. El acuerdo de paz ruso sobre armas químicas será tratado al cabo del tiempo con el desprecio que todos los militaristas reservan para la diplomacia. Con al-Qaida figurando ahora entre sus aliados y con los golpistas armados por EEUU sólidamente instalados en El Cairo, EEUU pretende aplastar a los últimos Estados independientes de Oriente Próximo: primero Siria, luego Irán. "Esta operación [en Siria]", dijo el exministro de exteriores francés Roland Dumas en junio, "viene de muy atrás. Fue preparada, pre-concebida y planeada".

Cuando el público está "psicológicamente marcado", como describió el reportero del Canal 4 Jonathan Rugman la abrumadora oposición del pueblo británico a un ataque contra Siria, la supresión de la verdad se convierte en tarea urgente. Sea o no cierto que Bashar al-Assad o los "rebeldes" utilizaran gas en los suburbios de Damasco, es EEUU, no Siria, el país del mundo que utiliza esas terribles armas de forma más prolífica.

En 1970 el Senado informó: "EEUU ha vertido en Vietnam una cantidad de sustancias químicas tóxicas (dioxinas) equivalente a 2,7 kilos por cabeza". Aquella fue la denominada Operación Hades, más tarde rebautizada más amablemente como Operación Ranch Hand, origen de lo que los médicos vietnamitas denominan "ciclo de catástrofe fetal". He visto a generaciones enteras de niños afectados por deformaciones familiares y monstruosas. John Kerry, a cuyo expediente militar le chorrea la sangre, seguro que los recuerda. También los he visto en Irak, donde EEUU utilizó uranio empobrecido y fósforo blanco, igual que hicieron los israelíes en Gaza. Para ellos no hubo las "líneas rojas" de Obama, ni tampoco psicodrama de enfrentamiento.

El repetitivo y estéril debate sobre si "nosotros" debemos "tomar medidas" contra "dictadores" seleccionados (es decir, si debemos vitorear a EEUU y a sus acólitos en otra nueva matanza aérea) forma parte de nuestro lavado de cerebro. Richard Falk, profesor emérito de Derecho Internacional y relator especial de la ONU sobre Palestina, lo describe como "una pantalla legal/moral unidireccional con ínfulas de superioridad moral y llena de imágenes positivas sobre los valores occidentales e imágenes de inocencia amenazada cuyo fin es legitimar una campaña de violencia política sin restricciones". Esto "está tan ampliamente aceptado que es prácticamente imposible de cuestionar".

Se trata de la mayor mentira, parida por "realistas liberales" de la política anglo-estadounidense y por académicos y medios autoerigidos en gestores de la crisis mundial más que como causantes de ella. Eliminando el factor humanidad del estudio de los países y congelando su discurso con una jerga al servicio de los designios de las potencias occidentales, endosan la etiqueta de "fallido", "delincuente" o "malvado" a los Estados a los que luego inflingirán su "intervención humanitaria".

Un ataque contra Siria o Irán o contra cualquier otro "demonio" estadounidense se basará en una variante de moda, la "Responsabilidad de Proteger", o R2P, cuyo fanático pregonero es el ex ministro de Relaciones Exteriores australiano Gareth Evans, copresidente de un "centro mundial" con base en Nueva York. Evans y sus grupos de presión generosamente financiados juegan un papel propagandístico vital instando a la "comunidad internacional" a atacar a países sobre los que "el Consejo de Seguridad rechaza aprobar alguna propuesta o que rehúsa abordarla en un plazo razonable".

Lo de Evans viene de lejos. El personaje ya apareció en mi película de 1994, 'Death of a Nation', que reveló la magnitud del genocidio en Timor Oriental. El risueño hombre de Canberra alza su copa de champán para brindar por su homólogo indonesio mientras sobrevuelan Timor Oriental en un avión australiano tras haber firmado un tratado para piratear el petróleo y gas del devastado país en el que el tirano Suharto asesinó o mató de hambre a un tercio de la población.

Durante el mandato del "débil" Obama el militarismo ha crecido quizá como nunca antes. Aunque no haya ni un solo tanque en el césped de la Casa Blanca, en Washington se ha producido un golpe de Estado militar. En 2008, mientras sus devotos liberales se enjuagaban las lágrimas, Obama aceptó en su totalidad el Pentágono que le legaba su predecesor George Bush, completo con todas sus guerras y crímenes de guerra. Mientras que la Constitución va siendo reemplazada por un incipiente Estado policial, los mismos que destruyeron Irak a base de conmoción y pavor, que convirtieron Afganistán en una pila de escombros y que redujeron Libia a una pesadilla hobbesiana, esos mismos son los que están ascendiendo en la administración estadounidense. Detrás de su enmedallada fachada, son más los antiguos soldados estadounidenses que se están suicidando que los que mueren en los campos de batalla. El año pasado 6.500 veteranos se quitaron la vida. A colocar más banderas.

El historiador Norman Pollack llama a esto "liberalfascismo": "En lugar de soldados marchando al paso de la oca tenemos la aparentemente más inofensiva militarización total de la cultura. Y en lugar del líder grandilocuente tenemos a un reformista fallido que trabaja alegremente en la planificación y ejecución de asesinatos sin dejar de sonreír un instante". Todos los martes, el "humanitario" Obama supervisa personalmente una red terrorista mundial de aviones no tripulados que reduce a "papilla" a las personas, a sus rescatadores y a sus dolientes. En las zonas de confort de Occidente, el primer líder negro en el país de la esclavitud todavía se siente bien, como si su mera existencia supusiera un avance social, independientemente del rastro de sangre que va dejando. Esta obediencia a un símbolo ha destruido prácticamente el movimiento estadounidense contra la guerra. Esa es la particular hazaña de Obama.

En Gran Bretaña las distracciones derivadas de la falsificación de la imagen y la identidad políticas no han triunfado completamente. La agitación ya ha comenzado, pero las personas de conciencia deberían darse prisa. Los jueces de Nuremberg fueron escuetos: "Los ciudadanos particulares tienen la obligación de violar las leyes nacionales para impedir que se perpetren crímenes contra la paz y la humanidad". La gente normal de Siria, y mucha otra más gente, igual que nuestra propia autoestima, no se merecen menos en estos momentos.

The Guardian.

Comentario: Para una perspectiva más amplia de la que ofrecen los medios de comunicación convencionales, no se pierdan nuestros últimos Enfoques SOTT sobre el tema "Siria":

Enfoque SOTT: Elección de armas

Enfoque SOTT: Siria, armas químicas, y los correos electrónicos de Britam Defence

Enfoque SOTT: ¿Por qué los EE.UU. e Israel dependen de Hamas y Hezbolá para justificar su existencia belicista?

Enfoque SOTT: Respuesta al Discurso de John Kerry sobre la 'Evidencia' Siria

Obama está mintiendo al mundo. No solo al-Assad no mató a su propio pueblo, sino que su pueblo, de hecho, ha sido secuestrado y gaseado hasta la muerte mientras se filma y se presenta como "evidencia" de que "al-Assad mata a su propio pueblo":


lunes, 9 de septiembre de 2013

EE.UU. espiaba a Sudamérica desde la isla Ascensión


© Corbis
EE.UU. vigilaba a Sudamérica desde la pequeña isla británica de Ascensión, según informa el diario brasileño 'Itsoé'.

Según cita la agencia EFE, el diario brasileño 'Itsoé' publicó la información sobre la base en la pequeña isla de Ascensión, territorio británico de ultramar en el océano Atlántico (cercana a la isla de Santa Elena) , que es la parte del sistema de espionaje global 'Echelon', en el cual además de EE.UU. participan también los Gobiernos de Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. La existencia de la red secreta de espionaje global fue documentalmente puesta en evidencia por el exmiembro de la CIA, Edward Snowden.

Las capacidades técnicas del centro en Ascensión permiten captar conversaciones telefónicas, correos electrónicos y publicaciones en las redes sociales. Se captaban dos millones de comunicaciones por hora casi en toda Sudamérica. En el alcance de la base se encuentran Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia y Venezuela. Los datos captados en el Atlántico después fueron analizados en el centro de inteligencia de Fort Meade, Maryland, EE.UU.

El diario brasileño también cita las palabras del exembajador de EE.UU. en Brasil, Thomas Shannon, quien acaba de cumplir su misión. El diplomático justificó la red de espionaje secreta por razones de "seguridad nacional [estadounidense]" y aseguró que muchas de las informaciones obtenidas de esta forma fueron compartidas con Brasilia.

Los nuevos datos revelan la envergadura del sistema de espionaje norteamericano, que está cercando a América Latina, y sobre todo a las economías emergentes como Brasil.

lunes, 19 de agosto de 2013

En EE.UU. la gente que habla va a la cárcel


© Desconocido
Ladar Levison, fundador del ya cerrado servicio de correo electrónico Lavabit, que fue usado por Edgard Snowden, expresó en una entrevista que tiene suerte de no haber sido arrestado, porque - afirma - en EE.UU. la gente que habla va a la cárcel.

"Creo que si el cierre del servicio no hubiera recibido esta atención de los medios, podría estar ahora en la cárcel", dijo Levison al diario La voz de Rusia.

Sobre el inesperado cierre de su servicio de correo, Levison confiesa que pese a que perdió su principal fuente de ingresos y se quedó prácticamente en paro, considera esta decisión la más correcta: "Creo que es importante tener en cuenta que para mí no se trataba de proteger la privacidad de una persona. Lavabit ha recibido más de dos docenas de solicitudes de información por parte del Gobierno durante sus diez años de historia", explicó.

"Si ustedes supieran lo que yo sé, probablemente tampoco emplearían el correo electrónico", dijo tras el cierre de Lavabit. En sus declaraciones, Levison siempre se ha mostrado cauteloso, ya que, al parecer, recibió una orden de registro emitida por la NSA y otra judicial conocida en EE.UU. como gag order (literalmente "orden de mordaza") que prohíbe hablar de un caso a las personas implicadas en él, razón por la que no facilitó demasiados detalles respecto al cierre de su servicio.

Además, algunos periodistas sospechan que Levison pudo haber recibido una carta de una organización relacionada con la seguridad nacional de EE.UU., en concreto del FBI o del Tribunal de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés), que tiene la competencia para obligar a cualquier empresa estadounidense a participar en el espionaje generalizado. Según ellos, el Tribunal puede castigar a quienes se niegan a colaborar con multas clasificadas para cada día de incumplimiento de la orden, o incluso mandar a los ejecutivos a una cárcel secreta por desacato civil.

martes, 13 de agosto de 2013

Escuelas de entrenamiento para no caer en las provocaciones de los blancos en los sesenta

El Movimiento de Derechos Civiles Afroamericano abarca los movimientos sociales en los Estados Unidos entre 1955 y 1968, cuyo objetivo era poner fin a la segregación racial y la discriminación contra los estadounidenses negros. El movimiento se caracterizó por grandes campañas de resistencia y desobediencia civil, boicots y otras actividades no violentas. Durante este período se aprobó la Ley de Derechos Civiles (1964), que prohibió la discriminación por "raza, color, religión u origen nacional" en el trabajo, en las escuelas y en todos los locales públicos, así como la Ley de Derechos Electorales (1965).

El presidente Johnson y Martin L. King en la firma de la Ley en 1964.
A pesar de todos estos logros, todavía quedaba mucho para que en el día a día la integración fuese total... sobre todo en el Sur. Como la política del Movimiento era la no violencia, se crearon escuelas para afroamericanos para no caer en las provocaciones de los blancos que se oponían a la integración...

viernes, 9 de agosto de 2013

Operación terror, quien da la alarma


© Desconocido
Estados Unidos y sus aliados británicos y franceses han lanzado una alerta: de aquí al final de agosto pueden producirse ataques de la red terrorista internacional al-Qaeda contra varias de sus embajadas a través del mundo. Lo asegura la NSA, que se enteró al interceptar una comunicación telefónica de Ayman al-Zawahiri. La alarma desencadenó la inmediata adopción de excepcionales medidas de seguridad y el cierre de varias embajadas... por un fin de semana. ¿A qué viene todo ese aspaviento?, se pregunta Manlio Dinucci.

El presidente Obama es mantenido constantemente al tanto de la situación... mientras juega al golf. Ha sonado la enésima alarma terrorista. De un momento a otro, la fantasmal al-Qaeda puede atacar objetivos vinculados a los intereses estadounidenses, principalmente en el Medio Oriente y en el norte de África. Se alerta a los ciudadanos estadounidenses que se hallan en el extranjero. Se ordena el cierre temporal de numerosas embajadas de Estados Unidos mientras que los marines están listos a intervenir desde Sigonella [Italia] para proteger las embajadas estadounidenses situadas en el sur de Europa.

El mérito de esta oportuna alerta es de la "comunidad de inteligencia" [de Estados Unidos]. Esta se compone de 17 agencias federales. Además de la CIA, encontramos en ella a la DIA (Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa). Pero cada rama de las fuerzas armadas estadounidenses - las fuerzas terrestres, la fuerza aérea, la marina de guerra y la infantería de marina - tiene su propio servicio de inteligencia. Como también lo tienen el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad de la Patria [Homeland Security].

Entre esos servicios, que compiten encarnizadamente entre sí por la obtención de respaldo político y de fondos federales, se encuentra la Agencia de Seguridad Nacional [National Security Agency o NSA]. Esta agencia se especializa en la intercepción de las comunicaciones telefónicas e informáticas (las que supuestamente han permitido descubrir el nuevo complot terrorista), a través de las cuales espía no sólo a los enemigos sino también a los amigos de Estados Unidos, como lo confirma el «datagate» suscitado por las revelaciones del ex contratista Edward Snowden. En 10 años, el personal de la NSA aumentó en un tercio su personal civil y militar - llegando a alcanzar la cifra de 33 000 personas - , multiplicó por 2 su presupuesto y multiplicó por más de 3 la cantidad de compañías privadas que trabajan para ella - que aumentó de 150 a 500. El cuartel general de la NSA, en Fort Meade (Maryland) ya es más grande que el Pentágono y está a punto de ser ampliado en un 50%. Y al mismo tiempo sigue ampliando sus diferentes centros, que tienen cada uno su propio sector de intervención. El centro [de la NSA] situado en Texas se encarga de las escuchas en Centroamérica y Sudamérica; el de Georgia tiene a su cargo [las escuchas del] Medio Oriente; el de Hawai espía los países del Pacífico, incluyendo Rusia y China; y el de Australia, toda Asia. El centro [de la NSA] en Inglaterra (cuyo personal crecerá en un tercio, alcanzado la cifra de 2 500 personas) espía los países de Europa, el Medio Oriente y el norte de África. Y en Utah acaba precisamente de construirse un nuevo centro destinado a la ciberguerra, o sea para los ataques contra las redes informáticas de otros países.

Pero la guerra en la que se ha especializado la NSA no es únicamente informática. Esa agencia indica al Mando de Operaciones Especiales - que opera en más de 70 países con unos 70 000 especialistas - y otras unidades especializadas en operaciones secretas, quiénes son las personas consideradas peligrosas para Estados Unidos y que deben por lo tanto ser eliminadas mediantes ataques con drones [aviones teledirigidos] y acciones de tipo comando. A través de una red informática especial cifrada - laReal Time Regional Gateway - la NSA hace llegar a los jefes de las fuerzas armadas y de los servicios secretos la lista de «objetivos» y toda la información necesaria para localizarlos y liquidarlos con drones o comandos.

La NSA dispone para ello de la tecnología más avanzada, como la que permite localizar a alguien siguiendo la pista de su teléfono celular... aunque esté apagado. Esas «acciones letales selectivas» - subrayó el presidente Obama (el 23 de mayo de 2013) - son «legales» ya que «son parte de una guerra justa, que se libra en defensa propia». Como las operaciones sicológicas, rebautizadas como «Military Information Support Operations», a las que se dedican unidades especiales para «influir en la opinión pública internacional para que apoye los intereses y los planes militares estadounidenses».

Entre ellas se halla la actual alarma terrorista (que pudiera incluso completarse con algún atentado firmado por al-Qaeda), para demostrar que Estados Unidos está siendo agredido y que tiene por lo tanto derecho a la «defensa propia».

jueves, 8 de agosto de 2013

Bradley Manning, ¿robo o crimen de guerra?

El caso de Bradley Manning es un intento transparente de intimidación para evitar que otros expongan los crímenes de guerra perpetrados por el gobierno de EE.UU., actos que incluso la persona más indiferente del mundo no podría pasar por alto, y gritaría "¡Asesinato sangriento!" al enterarse. 

No hay validez moral para las declaraciones de los militares de EE.UU. o de la corte de justicia de que Manning es culpable de 'espionaje y robo'. Hay un amplio espacio para que los leyes específicas que Manning rompió sean interpretadas por el juez en términos del interés público. El interés público también puede ser citado como exigiendo que aquellas leyes que operan en contra del interés público, tales como las quebrantadas por Manning, sean derogadas.

Manning estaba en posesión de información que mostraba que el gobierno y los militares de EE.UU. habían cometido crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, e incluso el genocidio contra el pueblo iraquí y afgano.

La información de Manning incluye imágenes de helicópteros militares de EE.UU. disparando a un padre que lleva a sus hijos a la escuela, evidencia de que un escuadrón de la muerte estaba operando en Afganistán, y archivos que muestran que entre los inocentes detenidos en la prisión de Guantánamo, que son torturados regularmente, se hallan pacientes con demencia, taxistas, y prisioneros talibanes.

Existen leyes que hacen que sea imposible para Manning mostrar estas evidencias y los cargos a la atención pública sin oficialmente cometer un crimen. Esto en sí mismo es un crimen contra la verdad, la justicia y la libertad.

En los últimos diez años, el gobierno de EE.UU. ha aprobado muchas leyes que son un poco más que una reminiscencia de la legislación que por lo general es aprobada por gobiernos totalitarios. Estas leyes se han aprobado en nombre de la "seguridad nacional" y como resultado de un clima de temor ante la amenaza del "terrorismo" y la supuesta necesidad del gobierno de proteger al pueblo estadounidense.

Sin embargo, a diario, el gobierno de EE.UU. actúa en todo el mundo de un modo tal que, lógicamente, sólo puede incrementar la amenaza de ataques (terroristas o de otro tipo) contra Estados Unidos y los estadounidenses. Ataques con drones, 'entregas extraordinarias', invasión y ocupación de otras naciones. Estos son actos de terrorismo contra personas inocentes alrededor del mundo que pueden plausiblemente producir respuestas de algún tipo (aunque han sido pocas y distantes entre sí). Sin embargo, el gobierno de EE.UU. sostiene que debe continuar destripando las libertades civiles en Estados Unidos para protegerse contra la amenaza terrorista que el propio gobierno de EE.UU. está creando intencionalmente.

Puesto que la definición de ley criminal es "un cuerpo de normas y leyes que definen las conductas prohibidas por el gobierno porque amenazan y dañan la seguridad y el bienestar públicos", ¿qué validez puede haber en leyes aprobadas por el gobierno que hacen que sea imposible enjuiciar al gobierno por evidenciar una conducta que amenaza y daña la seguridad pública, porque esas leyes impiden que cualquiera pueda exponer el hecho de que el gobierno está participando en una conducta que pone en peligro la seguridad pública?

Obviamente, dichas leyes deberían ser derogadas. Hasta que eso ocurra, podemos resolver el caso Manning simplemente preguntándonos:¿cuál es la ofensa más grave: los crímenes de guerra, o el robo de información relacionada con los crímenes de guerra?
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Joe Quinn
Un reconocido Cyber-ensayista y autor de medios impresos, Joe ha estado escribiendo contundentes editoriales para Sott.net por 8 años y es el autor de los The Sott Report Videos de Sott.net. Sus artículos han aparecido en muchos sitios alternativos y ha sido entrevistado en varios programas radiales de Internet. Sus artículos pueden ser encontrados tambien en su blog personal JoeQuinn.net

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