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miércoles, 25 de septiembre de 2013

El fraude del colesterol y otros consejos médicos perjudiciales para la salud.


Bacon n Eggs


"Se puede ganar dinero a costa de la gente sana haciéndola pensar que está enferma. Las compañías farmacéuticas esponsorizan enfermedades." Dr Moynihan R, British Medical Journal 2002
© desconocido
El colesterol es uno de los grandes pilares de la propaganda médica y alimentaria.

Existe una preocupante disociación entre lo que se está contando en la facultad de medicina y lo que dicen los propios estudios científicos. Aunque a través de los medios de comunicación sistemáticamente se induce a la gente a mantener bajos sus niveles de colesterol, existen varios estudios que alertan de exactamente lo contrario.

En la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, Petursson 2012 publicó un seguimiento a 57087 noruegos de entre 20 y 74 años de edad durante 10 años. Encontró que el colesterol bajo aumenta la mortalidad y que de ningún modo existe una asociación lineal entre los niveles plasmáticos de colesterol y las enfermedades cardiovasculares.

Entre mujeres la asociación lineal no solo es inexistente, sino que el colesterol moderadamente alto es cardioprotector y además se asocia con una disminución de la mortalidad por cualquier causa (es decir, tienen menos ingresos hospitalarios mortales por cualquier causa) (1).

Fonarow publicó en American Heart Journal 2007 un seguimiento de las hospitalizaciones por enfermedad cardiovascular en 541 hospitales entre 2000 y 2006, con lo que registró 231.986 ingresos. La mitad de los pacientes hospitalizados por enfermedad cardiovascular tenían el colesterol bajo, con lo que resulta inverosímil realizar una atribución causal entre el colesterol alto y el riesgo cardiovascular (2). Horwich en UCLA investigó la relación entre los niveles de colesterol plasmático y el riesgo de fallo coronario. Los niveles de colesterol alto se asociaron con los mayores índices de supervivencia y mejor pronóstico, mientras que los niveles más bajos fueron los que peor pronóstico y peor tasa de superviviencia mostraron (3). Lo mismo halló Rauchhaus en el Imperial College School of Medicine de Londres en pacientes con fallo cardíaco crónico (4).

"El 80% de las intervenciones en sanidad no tienen efectividad ni evidencia científica que lo respalde." Dr Smith R. 1991, British Medical Journal.
A medida que aumenta la edad, aumenta el riesgo cardiovascular, por lo que los estudios en personas mayores arrojan mucha luz.Bernard Forette en París documentó que las mujeres mayores de 60 años con el colesterol bajo tenían la mayor mortalidad de todas las mujeres analizadas, y las más longevas eran aquellas con los niveles de colesterol más altos (5). Otro estudio longitudinal en la Universidad de Hawaai realizado por Schatz 2001 en personas mayores muestra que los niveles bajos de colesterol de nuevo se asocian con mayor mortalidad por cualquier causa (6).

Esto mismo encontraron investigadores italianos del Laboratorio de Epidemiología y Bioestadística del Instituto Superior de Sanidad en Roma. En su estudio realizado en personas a partir de 65 años, son los niveles de colesterol total por debajo de 189mg/dL los que tienen mayor riesgo de mortalidad de todos los niveles registrados (7), y lo mismo advierte el Dr Kronmal en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington. Este investigador a partir de los datos del estudio Framingham en 5209 personas seguidas entre 1948 y 1980 encontró mayor riesgo cardiovascular con el colesterol elevado en aquellas peronas que lo tenían elevado a los 40 años de edad, pero dicho riesgo no existía entre los 50-70 años, y a partir de los 65 años, la disminución en los niveles de colesterol se correlaciona con un aumento del riesgo cardiovascular (8).

A nivel fisiológico, se ha tratado de relacionar el nivel de colesterol plasmático y la aterosclerosis, de nuevo con poca fortuna. Nicholls enJournal of the American College of Cardiology publicó un estudio sobre factores de riesgo cardiovasculares y el nivel de placa aterosclerótica en imágenes por ultrasonido intravascular. Halló que entre los factores de riesgo, el colesterol LDL no es predictor de la aterosclerosis coronaria (9). El colesterol además es un producto esencial para la integridad del sistema nervioso y de la membrana celular. Se han asociadoniveles bajos de colesterol con mayor incidencia de depresión clínica y conducta suicida (10),(11). También algunos autores han encontrado mayor incidencia de cancer con niveles bajos de colesterol (12),(13). Todo esto no supone ninguna novedad. Desde hace muchos años muchos autores han puesto en duda la validez de los hallazgos de los niveles de colesterol plasmático, aunque fueron convenientemente desoídos. Ya en 1961 se expusieron serias dudas en la correlación entre el colesterol y la ateroesclerosis (14).

Estatinas y ensayos clínicos

Aunque probablemente las estatinas tengan algún lugar dentro de algún grupo de riesgo concreto, contextualicemos todo lo que rodea a estos fármacos. En primer lugar, existe un problema documental y metodológico de los ensayos clínicos, financiados y teledirigidos por la industria farmacéutica y también por la industria alimentaria que arrojan conclusiones a gusto del patrocinador. Por un lado, existe un sesgo intrínseco en la literatura científica: los ensayos que no arrojan los resultados esperados no interesan y por lo tanto a menudo no se publican. Esto crea un sesgo de base, ya que los investigadores o médicos que entran a leer estudios, solo se encuentran con los estudios positivos.

Bero 2007 en la Universidad de California analizó 192 ensayos clínicos aleatorios sobre estatinas, revisados y publicados en revistas médicas. Para empezar encontró que solo el 37% eran ensayos que declaraban públicamente no haber sido financiados por farmacéuticas. Y lo más interesante, aquellos estudios financiados por farmacéuticas eran 20 veces más favorables en términos de probabilidad que los no financiados, y tenían 35 veces más probabilidades de darle a las conclusiones una "literatura" favorable. Encontró cegamientos inadecuados, seguimientos inadecuados, y toda clase de chapuzas y despropósitos (15).

Cochrane, la base de datos científica más respetada y metodológicamente sólida del mundo, concluye en la misma línea: los resultados de las revisiones financiadas por la industria farmacéutica son el doble de favorables que las que no reciben financiación (16). Pitkin 1999 encontró que hasta un 68% de los resúmenes (abstract) de artículos científicos de las revistas médicas más prestigiosas (BMJ, Lancet, etc) son inconsistentes con el análisis de datos del artículo científico (17). Ward 2004 clasificó al 60.5% de los resúmenes científicos como deficientes, el 25% presentaban omisiones y el 33% eran imprecisos (18). Varios son los autores han mostrado su preocupación por los estudios llevados a cabo en los últimos años con las estatinas, y por las conclusiones de los cardiólogos teledirigidas por la industria farmacéutica (19).

A pesar de la presión corporativa, se han documentado serios problemas con los fármacos para disminuir el colesterol. Hecht 2003 estudió el efecto de disminuir el colesterol LDL a base de estatinas en la progresión de la placa aterosclerótica de 182 pacientes durante más de un año. A pesar de disminuir los niveles de colesterol LDL de forma notable, no halló disminución alguna en la progresión de aterosclerosis(20).

Kame C en la Universidad de Kyushu en Japón encontró que la disminución farmacológica del colesterol desde 240-259 mg/dl hasta 160-199 mg/dl condujo a un incremento de la mortalidad total en población japonesa (21).

En la Clínica Mayo en Minnesota, Culver y Ockene encontraron que las estatinas incrementan el riesgo de diabetes (22). La diabetes, al contrario que el colesterol, no ofrece ninguna duda de que aumenta el riesgo de padecer una cardiopatía, y aumenta el riesgo de múltiples enfermedades asociadas, entre ellas el cáncer. Así que al riesgo intrínseco de disminuir el colesterol en diversas poblaciones, hay que sumar el riesgo diabetogénico de las estatinas para computar el riesgo coronario total.

Pero además, hay una variedad notable de riesgos asociados. Westover 2011 en la Escuela de Medicina de Harvard ha documentado que enpacientes con riesgo de hemorragia cerebral ven aumentado el riesgo de hemorragia con el uso de estatinas (23). Investigadores de la Universidad de Nottingham encontraron que las estatinas incrementaban el riesgo de disfunción hepática, fallo renal, miopatía y cataratas (24).

El colesterol regula la comunicación neuronal y las estatinas inhiben la función cerebral regulando a la baja la síntesis de colesterol en el cerebro, y disminuyendo la regulación protéica que induce la neurotransmisión (25). Además se ha encontrado desde pérdida de memoria, hasta disfunción eréctil en un 12% de los que recibieron un tratamiento con estatinas (26). Cochrane, la base de datos científica más respetada del mundo concluye que no existe evidencia científica para recomendar estatinas en personas sin historia previa de patología cardíaca, y que los estudios están potencialmente alterados: "Unclear, selective and potentially biased reporting. All but one of the trials reviewed were industry-sponsored. There is not enough evidence to recommend the widespread use of statins in people with no previous history of heart disease(27).

El secreto de todo esto es que para cuando se evalue adecuadamente todo esto, habrán pasado décadas de ventas masivas de estatinas y sesgos financiados en la investigación.

"Los huevos son malos porque tienen colesterol"

Ya hemos dicho que el colesterol alimentario no se relaciona en la mayoría de las personas con los niveles de colesterol plasmático(Fernandez 2010 y otros), porque este último conlleva un proceso de autorregulación endógena que precisamente, se regula al alza en ausencia de colesterol alimentario. Una alta ingesta de colesterol en los alimentos conduce a una disminución neta de la producción endógena y viceversa, por lo que la recomendación de restringir el colesterol dietético no se sustenta tan fácilmete. Los huevos son bastante más que colesterol, y disponen de numerosas moléculas, entre ellas, las suficientes como para evitar por ejemplo la peroxidación lipídica. Pero dejemos las teorías a nivel metabólico y veamos lo que ocurrió cuando se hicieron ensayos clínicos controlados.

En un estudio de la Universidad de Connecticut, durante 12 semanas se les dió a pacientes obesos 3 huevos al día junto con una dieta baja en carbohidratos. El resultado es que la ingesta de 3 huevos diarios redujo el colesterol LDL -supuestamente malo- y aumentó los niveles de HDL, supuestamente bueno (28).

Otro estudio publicado en International Journal of Cardiology mostró que dos huevos diarios durante 6 semanas no alteraron los valores de colesterol plasmático, ni la función endotelial de la arteria braquial (29). En otro estudio transversal en la Universidad Estatal de Michigan se comparó gente que ingirió 4 o más huevos por semana con aquellos que ingirieron menos de 1. Aquellos que ingirieron 4 o más huevos tenían niveles más bajos de colesterol plasmático (30). Una revisión de McNamara de 167 estudios nutricionales administrando colesterol dietético en más de 3500 sujetos muestra que los cambios plasmáticos son de aproximadamente 2.2mg/dL por cada 100 mg con poco cambio en el ratio HDL/LDL y la epidemiología no muestra por ningún lado que el colesterol dietético sea responsable de incidencia de cardiopatías o mortalidad incrementada (McNamara DJ 2000). Lo mismo ocurre con los índices de aterogenicidad (Fernandez ML 2006). ¿De dónde salieron las recomendaciones en masa de restringir el consumo de huevos?

"El colesterol Hdl es el colesterol bueno, y el Ldl el malo"

Está ampliamente difundido que existe un colesterol "malo" (LDL) y un colesterol "bueno" (HDL). Ancelin en el Centro Hospitalario de Montpellier en Francia encontró en su estudio que son precisamente los niveles bajos de colesterol "malo" (LDL) los que se correlacionan con un riesgo doble de padecer depresión en el hombre, y lo contrario en la mujer (31).

Corsetti en la Universidad de Rochester encontró que el colesterol HDL alto se asocia positivamente como predictor de riesgo cardiovascular en ciertos subgrupos de pacientes (32). Lo mismo ha hallado Säemann en Viena. En pacientes sometidos a diálisis renal se halló que el HDL amplificó las reacciones inflamatorias y que podría explicar la inflamación crónica asociada con el riesgo cardiovascular (33).

Varios estudios han demostrado que bajo ciertas circunstancias asociadas a estrés oxidativo e inflamación (nexo común de la mayoría de enfermedades crónicas, desde las cardiopatías, a la diabetes o al cancer), el colesterol HDL es un factor proinflamatorio y prooxidante, por lo que niveles altos podrían aumentar la severidad de ciertas patologías. Algunos autores lo han llamado HDL disfuncional (Guo ZG 2012). Debido a la creencia de que el HDL es el "colesterol bueno", varias farmacéuticas se lanzaron a introducir fármacos que aumenten los niveles de estas lipoproteinas. Torcetrapib de Pfizer logró su propósito de incrementar el colesterol HDL, y lo que sucedió es que aumentó el riesgo cardiovascular. Lo mismo ha sucedido con fármacos de otras marcas, lo que añade mayor contundencia a la interpretación desafortunada del colesterol (34)

"Siga una dieta estricta baja en sal"

Otra recomendación ampliamente extendida en la consulta del médico. Veamos qué sucede cuando la gente lleva una dieta baja en sal.

En la Universidad de McMaster usando datos de 30.000 personas seguidas durante 5 años, los investigadores mostraron que el menor perfil de riesgo cardiovascular entre personas diabéticas y en prevención cardiovascular secundaria lo forman sujetos con ingestas de sodio estimadas entre 4 y 6 gramos diarios. La excreción de sodio medida en orina en ayunas menor de 3 gr/día se correlaciona con una mortalidad cardiovascular aumentada, y con mayor incidencia de hospitalizaciones. Contrariamente, se encontró cardioprotector una mayor excreción de potasio en orina (ODonell 2011).

Así que resulta que precisamente aquellas personas con alguna enfermedad cardiovasular o con diabetes no deben tener un consumo bajo de sodio. Sin embargo esto no se arregla con el salero. Normalmente la gente restringe alimentos ricos en sal, por lo que es posible que se creen dietas deficientes o poco equilibradas de nutrientes que acompañan a los alimentos ricos en sal, además del sodio en sí. Por lo tanto, más que comprar un salero: quizás debas introducir parte de los alimentos que te prohibió el médico o aquel libro tan "sano" de dietas bajas en sal.

Discrepancia entre los consejos médicos y la evidencia científica

En un estudio publicado en British Medical Journal, encontraron que sólo el 6% de las afirmaciones que realiza la industria farmacéutica sobre sus productos en campañas publicitarias, son afirmaciones con base científica, econtrando que el 94% no tienen evidencia científica que lo sustente (Tuffs 2004, BMJ). Journal of the American medical Association publicó que las farmacéuticas gastaban de media unos 10.000 euros al año en cada médico para convencerles de que vendieran sus fármacos, que es más dinero que el que dedican a investigación.

En Estados Unidos, entre 1992 y 2003, el abuso de fármacos prescritos por médicos creció 5 veces más de lo que lo hizo el abuso de cocaína (Califano, National Center on Addiction and Substance Abuse, Columbia University). Estamos hablando de ciencias aplicadas, por tanto financiables y teledirigibles a los intereses empresariales, que en el caso de la industria de la salud son multimillonarios.

Conclusión

Llegada cierta edad hay que cuidar el colesterol... pero parece que hay que cuidar que no esté bajo! 

Esta es la historia de un engaño masivo, bombardeado a diario en televisión. Cualquier problema de salud trata de "solucionarse" medicalizándolo a menudo con pastillas cuyo efecto global sobre la salud es desconocido. Como se hace a gran escala, y lo realizan señores de clase noble con traje y corbata que cuentan con estrechos lazos con la política en nombre de la salud, no computa como fraude.

Algún lector estará pensando que, a pesar de todo, los avances en salud son incontestables. No es así, a pesar de la ciencia ficción del laboratorio de Craig Venter que no se traduce a la medicina común tan fácilmente. Según la pripia OMS, en los próximos 20 años, a pesar de más pastillas, análisis diagnósticos y más médicos por habitante que nunca, la diabetes se va a DUPLICAR hasta los 700 millones de personas. Las tasas de cancer siguen igualmente aumentando, al igual que la mayoría de enfermedades crónicas. Es lo que sucede cuando deliberadamente se educa a la gente a que su salud tiene algo que ver con la medicina y con comprar pastillas.

El famoso economista Kenneth Galbraith decía que en la facultad de economía se aprende lo que se hace con el dinero, pero jamás se cuenta lo que es el dinero en sí, de donde sale y quien lo crea, y la historia objetiva, pasada y presente, turbia, mafiosa y sonrojante que lo rodea. El siglo XXI trae un reto y una responsabilidad: decidir bien donde informarse, porque el 90% de la información circulante es propaganda. Especialmente la que parece más formal y habitualmente difundida por canales clásicos. Desde el sistema educativo a la televisión.

Respecto a las empresas de alimentación que están tratando de manipularte con propaganda basada en el miedo para que compres sus productos, tan fácil como no volver a comprarlas en la vida.

Este artículo de ningún modo constituye consejo médico a nivel personal. Si crees que este artículo es importante, por favor, difúndelo!

Comentario: Para más información vea nuestros enfoques Sott La dieta paleolítica revisada y La epidemia de obesidad, cortesía de la industria agrícola.

lunes, 29 de abril de 2013

Mala ciencia: científicos tontos


Desgraciadamente tenemos una comunidad médica y una ciencia totalmente mala y perdida.
He recibido una serie de preguntas sobre un estudio reciente, el título oficial de este es "El camino a la diabetes a través de la atenuación de la glicosilación de células beta pancreáticas y el transporte de glucosa", pero el titulo oficial en la red suele sonar algo así: "La Dieta alta en grasas causa diabetes".

Lo único que he visto mas popularizado en los medios de comunicación, sólo para ser demostrado posteriormente lo contrario, sería un título como: "El final de los tiempos se acerca".Por supuesto, alguien con la ultima predicción bien puede obtener el derecho de estar en lo cierto y sólo veremos un ejemplo, pero en el caso del primero... bueno,estas tonterias nunca van a desaparecer.

Hoy vamos a observar una serie de variables para ayudar a la gente a recuperarse de una manera mas fácil y eficaz de este desastroso concepto. Vayamos a fondo a examinar "la dieta alta en grasas" que están alimentando a estos ratones en el estudio. Leamos bien los puntos del documento:

A los ratones se les proporciono con una dieta estándar (16,4% de proteína, carbohidratos y grasa 73.1% 10,5% con 4,07 kcal g-1; Research Diets D12329,) o una dieta alta en grasa (16,4% de proteínas, carbohidratos 25,5% y 58,0% grasa con 5,56 kcal g-1; D12331, Dietas de Investigación).
En la ciencia nos gusta mantener las variables constantes, de lo contrario, no es ciencia, es vudú. Ahora, tenemos algunos problemas inherentes al alterar proporciones de macro nutrientes y como aquí tenemos tres macros, si ajustamos uno, por lo general, ajustamos todos. ¿Qué consecuencias hormonales podría tener esto ? Más importante aún, ¿qué tanta comida los animales comieron en realidad? No lo sabemos, el diseño del estudio no estaba en un formato "observacional", así que no sé si tenemos la confusión de una diferencia significativa en la ingesta total de calorías entre los dos grupos. Varios otros documentos de referencia que más adelante proporciono recaudan información recopilada en un formato observacional, por lo que si se puede y debio hacerse. Lo que vemos es una tendencia interesante por parte de los autores del estudio. Esta frase que me llama la atención y que se encuentra en la introducción del documento (que se repite una docena de veces en todo el documento):
Una dieta alta en grasa o de estilo occidental que conduce a la obesidad es evidentemente un factor predisponente en la susceptibilidad a la enfermedad y el onset 5

5. Parillo, M. & Ricardi, composición G. La dieta y el riesgo de diabetes tipo 2: la evidencia epidemiológica y clínica. Fr. J. Nutr. 92, 7-19 (2004).
Entonces, ¿qué es una dieta rica en grasas o una dieta occidentalizada? Tenemos ejemplos de culturas que hacen una dieta alta en grasas y que se están alejando cada vez mas de las fuentes tradicionales de alimentos y están desarrollaron diabetes (como los Inuit) y luego tenemos culturas con dietas bajas en grasa que están en transición a una mayor ingesta de grasas y estan desarrollando enfermedades de la civilización actual ( como los Kitavans). También puedo pensar en situaciones QUE NO ESTAN RELACIONADAS CON LA DIETA y que inducen a la resistencia a la insulina (ya hablaremos de eso más tarde), pero vamos a echar un vistazo a lo que realmente se les alimentó a los ratones. Haz clic en los enlaces de abajo y lee la composición de las dietas de laboratorio con la que fueron alimentados:

Con poca grasa, dietas D12329 Investigación

Alta en grasa D12331, Research Diets

En ambos casos se tiene:

Caseína, que se conoce por ser insulinogénica /y por tener propiedades proinflamatorias.

Maltodextrina, probablemente derivada del maíz y no hay mucho sucediendo con respecto a los micronutrientes.

Aceite de maíz- concentrado en ácido linoleico, que es conocido por promover la patología del hígado y la resistencia a la insulina, muy pocos n-3, con excepción del ácido alfa-linolénico... no es nuestra mejor opción para n-3, ya seamos ratones u hombres.

El aceite de coco - o grasa saturada, principalmente en forma de ácido láurico. Probablemente la mejor parte de la comida.

Como se verá más adelante, la comida estándar del ratón (aun la dieta alta en carbohidratos) es tan insalubre que es a menudo difícil de mantener con vida a los ratones a través del estudio.

Ahora, la dieta alta en grasa está diseñada para promover un desarreglo metabólico y la diabetes tipo 2. Fue diseñada para este propósito, y es bien sabido que una dieta alta en grasas induce a la diabetes tipo 2 en ratones.

Oh, pero espera! Una dieta alta en grasas sólo induce la diabetes tipo 2 en los ratones cuando una cantidad substancial de carbohidratos está presenteUna dieta cetogénica no hace tal cosa. De hecho, una dieta cetogénica en ratones ha demostrado una serie de beneficios relacionados con las complicaciones de la diabetes tipo 2 , degeneración neurológica y otras condiciones.

Vale la pena mencionar que cuando leas la sección de métodos anexa en el documento, verás que los investigadores tuvieron que sacrificar muy temprano a los ratones que se estaban muriendo (AIN-93M) ... en una dieta alta en carbohidratos ! O, ¿es que fueron los carbohidratos? O tal vez fue el azúcar, el ácido linoleico, la caseína ... ya sabes, todos esos alimentos que los ratones nunca evolucionaron para comer ...

Ahora vemos alteración de la sensibilidad sistémica a la insulina en cetosis ... ¿es esto algo malo?

No.

Es completamente normal que la glucosa limitada se salve para que el cerebro la utilice durante la cetosis.

Por lo tanto, la hipótesis es clara: "una dieta alta en grasas causa diabetes tipo 2″, PERO cuando subimos la cantidad de grasa, la diabetes tipo 2 ... desaparece. Esta es una falla por parte de los científicos, en muchos niveles.

Esto es lo que estas personas han hecho:
1-Alimentaron una dieta que saben que causa resistencia a la insulina a sus ratones (sin el seguimiento de la cantidad de alimento ni en el control de lo que los ratones comieron). Una ciencia holgazana (poco rigurosa si somos mas gentiles) y con evaluadores descuidados ... esto ni siquiera se discute en la sección de limitaciones).

2- Inducida (la dieta alta en grasas) por la diabetes tipo 2 en ratones, se dice, y luego se realizan varios estudios de expresión génica que indican la alteración de la glucosa que se detecta en el páncreas (y puedo apostar que lo mismo ocurre en el cerebro y el hígado, sin embargo, no mencionan o proporcionan estos mecanismos alternos)

3- Vieron los genes correlativos en los seres humanos que sufren de diabetes tipo 2 y encontraron déficit similar.

4- Terminaron por echarle la culpa a una dieta alta en grasas por causar la resistencia a la insulina a pesar de que existe una dieta cetogénica (una dieta muy alta en grasas) no hace tal cosa.
Y de alguna manera estas personas se hacen publicas??!!

Ahora, puedo inducir la resistencia a la insulina a través de un número de medios no dietéticos, incluyendo la privación del sueño, la septicemia y la lesión. No es sorprendente que cuando nos fijamos en algunos de los mecanismos del gen FOX2A esta gente se mira en el documento original que dio lugar a este post y se ve afectada por septicemia. En este caso se trata de los hepatocitos (células del hígado) y en el documento original, los investigadores estaban buscando en las células pancreáticas, pero como la resistencia a la insulina tiende a progresar de una manera sistémica, y puesto que sabemos que el hígado es un actor clave en esta historia de las regulaciones de la glucosa ... Apuesto a que es la misma historia en ambos tejidos.

Que este documento haya sido publicado,y que estas personas incluso se hicieron las preguntas y procedieron a intentar responder a ellas de la forma en la que lo hacen es francamente impactante. Es también la razón por lo cual AHS11 (Ancestral Health Society 2011) fue tan condenadamente importante, porque desgraciadamente tenemos una comunidad médica y una ciencia totalmente mala y perdida. No están operando dentro de un marco evolutivo y este es el desastroso resultado producido. En este punto me gustaría ir tan lejos como para decir que raya en la negligencia o conducta que requiere litigio cuando los investigadores se dan por vencidos épicamente y los medios de comunicación luego corren con la noticia.

Y como no tengo pelos en la lengua ni con los investigadores y medios de comunicación, ahora me voy a dar el lujo de contestarle a algunos de ustedes/vosotros. Uno de los mensajes mas claros que recibí en respuesta a este articulo decía esto:

"Robb, ¿has leído este artículo? ¿Cuál es tu opinión al respecto? Yo solía comer una dieta alta en carbohidratos, basada ​​en cereales durante años y estaba enfermo. Desde que me he convertido a un estilo de vida paleo he perdido 65 libras y lo que sospecho es una enfermedad autoinmune ,se ha ido!!! ... pero... ¿hay algo que este documento diga que se refiera a mí? "

Estoy a favor de cuestionar nuestras creencias profundamente mantenidas, y hacer todo lo posible cuando es necesario, pero tengo una buena cantidad de fe en nuestra experiencia personal. En el caso de nuestro hábitos alimenticios y de estilo de vida se ve un beneficio a lo largo de este modo de vida paleo / primal que nos hace mirarnos, sentirnos y funcionar mejor. Mis marcadores biológicos de la salud y la enfermedad van en una dirección favorable.

NO SE DIGA MAS. Ahora VAYAMOS EN PAZ Y A DISFRUTAR LA VIDA!

En el nivel macro, no necesitamos mucho más que eso y hasta que la comunidad de investigación más amplia, finalmente se convenza de la perspectiva de la biología evolutiva ellos tendrán ofertas limitadas que no serán francamente peligrosas para nuestra salud y bienestar. Este trabajo es un buen ejemplo.

Comentario: Las necesidades de hidratos de carbono para el ser humano es de cero. Es decir, no hay tal cosa como un hidrato de carbono esencial. Por lo contrario, existen amino ácidos (de las proteínas) y ácidos grasos (de las grasas) esenciales. Es decir, debemos consumirlos o sí o sí para nuestra subsistencia. La madre naturaleza en su infinita sabiduría no hizo tal cosa como un hidrato de carbono esencial.

Durante cientos de miles de años, nuestros ancestros practicaron la caza y el arreado, con una alimentación baja en carbohidratos. No necesariamente descartaban los carbohidratos o los consideraban poco saludables, probablemente fue más debido a que hemos pasado la mayor parte de nuestra historia evolutiva en condiciones de una era de hielo en las que los vegetales y frutas simplemente no estaban disponibles, y donde lo estaban, eran muy diferentes a las frutas y verduras disponibles hoy en día. El hecho es que nuestros cuerpos están diseñados, han evolucionado, para vivir y sobrevivir sin consumir carbohidrato alguno, mientras haya cantidades de nutritivas proteínas y grasas disponibles, y agua para beber. Estudios de excrementos humanos fosilizados de entre 300 mil a 50 mil años atrás, han revelado esencialmente una total falta de material vegetal en la alimentación de las muestras analizadas.

La dieta cetogénica constituye una auténtica senda para la transformación de nuestro cuerpo y nuestra mente. Para el lector interesado, SOTT recomienda fuertemente la lectura en el foro cassiopaea.org del hilo Dieta Cetogénica: camino hacia la transformación, donde podrá conocer y aprender de la experiencia de quienes han experimentado con esta extraordinaria "forma de alimentarse".

También puede informarse más acerca de la Dieta Cetogénica leyendo estos artículos:

La cetosis es el estado fisiológico óptimo para el ser humano

¡Gracias Cetosis! (Parte 1)

¡Gracias Cetosis! (Parte 2)

¡Gracias Cetosis! (Parte 3)

De manera adicional recomendamos la lectura de nuestro Enfoque Sott sobre la dieta paleolítica:

La dieta paleolítica revisada

Y el libro La solución paleolítica de Robb Wolf

lunes, 22 de abril de 2013

Los consensos médicos vs la ciencia y los nuevos médicos


"En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras". (Bertrand Russell)
"Están las personas que hacen que las cosas pasen, los que ven las cosas pasar, y los que no saben lo que está pasando" (proverbio anónimo)
© 123RF
Uno de los principales problemas que me encuentro a la hora de divulgar mis mensajes, especialmente en el ámbito de nutrición, es la comparación con la información promovida por la comunidad médica.

Cuando ante una recomendación me responden "¿Lo hablé con mi médico y dice que eso es peligroso para la salud?", ya no hay mucho más que hablar, ahí se termina la conversación; tal es el poder de la 'bata blanca' sobre nosotros.

Por mi pasión, tengo la suerte de poder interactuar e intercambiar opiniones con muchos médicos. Por simplificar, yo los divido en tres grandes grupos:

Los ciegos (no saben lo que está pasando): Los que honestamente piensan que todas las recomendaciones y consensos médicos son correctos, que la pirámide alimentaria oficial es saludable y que todos los medicamentos que prescriben son necesarios. Por tanto el problema de salud generalizado de la población se debe, según ellos, a la falta de voluntad de las personas por no seguir sus recomendaciones (a pesar de que muchos médicos tienen tan mala salud como sus pacientes). Por desgracia, a día de hoy, éste es el grupo más numeroso.

Los que miran para otro lado (ven las cosas pasar): Los que saben que las recomendaciones por consenso no son las mejores, que muchos de los medicamentos que prescriben no van a ayudar a los pacientes, y que muchas de las creencias están basadas en mala ciencia (o simplemente en mitos sin fundamento). Pero no se atreven a decirlo públicamente; no quieren ser 'estigmatizados' por sus compañeros. Prefieren no morder la mano que les alimenta y seguir repitiendo los típicos consejos enlatados a sus pacientes. Al fin y al cabo, ningún doctor va a perder su trabajo por recomendar una dieta baja en grasa.

Los que enfrentan la realidad (hacen que las cosas pasen): Los que están al día de las nuevas investigaciones y descubrimientos, y que se atreven no sólo a expresarlo públicamente, sino a probarlo en primera persona y en sus pacientes. Estos son los médicos que jugarán un papel fundamental en la definición de las futuras políticas públicas de salud, más alineadas con lo que dice la ciencia, la experiencia, la biología evolutiva y el sentido común. Por desgracia son el grupo más pequeño.

Con esto no quiero decir por supuesto que todas las recomendaciones generales sean equivocadas, o que no haya diferentes puntos de vista en el tercer grupo. Entre ellos también hay valiosas discusiones sobre el nivel de grasas saturadas que es realmente beneficioso, sobre los límites de proteína que podemos/debemos consumir, sobre nuestra adaptación real a alimentos más recientes como los cereales o la leche, los niveles óptimos de actividad física.... Son aspectos sobre los que todavía queda mucho por debatir, pero desde luego es un gran paso contar con médicos de reconocido prestigio que están haciendo todo lo posible para que los futuros consensos de la 'comunidad médica' ayuden realmente a mejorar la salud de las personas.

Dentro de este último grupo de médicos, merecen una mención especial el Doctor Álvaro Campillo y el Doctor José Antonio Villegas. A ambos les agradezco enormemente la labor incansable que realizan por ayudar a difundir nuevas ideas, y su buena disposición para responder mis preguntas.

Os dejo con ellos, de verdad que merece la pena leerles con atención.

Entrevista Doctor Campillo

© Desconocido
En primer lugar, ¿nos puede contar algo sobre su educación y carrera médica?

Estudié Medicina y Cirugía en la Universidad de Murcia, obteniendo el Doctorado Europeo en Medicina y Cirugía, previa estancia en la República Checa, a través de esta misma Universidad. Hice el MIR y me especialicé en Cirugía General y Digestiva, ejerciendo como cirujano en el Hospital General Universitario "JM Morales Meseguer" de Murcia, hasta el día de hoy.

Además, soy Profesor Asociado del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de Murcia, Profesor del Máster on-line de Coloprocotología de la Universidad de Zaragoza y Diplomado Superior en Metodología de la Investigación.

Entre los premios que he obtenido destacan: El Premio Nacional Profesor Barea en dos ocasiones, de hecho, fui el médico más joven en conseguirlo (2006 y 2008); el Premio de la Cátedra Pfizer a la Innovación y Excelencia en Gestión Clínica (2007); El Premio Nacional de Investigación CTO-Ulysses (2009).

Mi labor investigadora se centra en la Calidad Asistencial, las Escalas de Riesgo y el Análisis sobre la Metodología Científica de los trabajos publicados y soy Investigador del Grupo de Investigación Clínica en Cirugía Aplicada (GICCA) de la Universidad de Murcia. También participé como Representante Español en el "Proyecto Europeo de Obesidad Mórbida: European Obesity Academy (EOA)". Karolinska Institutet. Estocolmo, entre 2008 y 2010. He recibido más de 7 Becas y Ayudas de Investigación. De momento, mi trayectoria científica se ha visto reflejada en la publicación de más de 60 artículos publicados en revistas nacionales e internacionales, 5 capítulos de libros sobre medicina y cirugía y 1 libro sobre mi tesis doctoral.

He publicado 3 libros de divulgación científica: Toda la Verdad sobre la Dieta Dukan (RBA)- traducido a Italiano, Francés e Inglés-, Dieta Dukan y Salud (RBA) y Adelgazar para Ejecutivos (Plataforma Editorial).

En Junio de 2013, saldrá publicado mi cuarto libro sobre nutrición para deportistas y las ventajas que tiene para el deporte adoptar un estilo de vida bajo en carbohidratos, cómo llevarlo a cabo, qué comer y cómo entrenar, etc.

¿Cuándo y por qué se empezó a interesar por los conceptos de dietas cetogénicas y/o bajas en carbohidratos?

La primera vez que oí hablar sobre ellas fue de adolescente, cuando se puso de moda la dieta Atkins. En aquella época, tanto los profesionales sanitarios, como la población general consideraban que este tipo de dietas, no sólo eran muy malas para la salud, sino que, incluso, podían matarte. Pero, lo que me hizo interesarme real y científicamente por ellas y empezar a estudiar el tema, fue que mi padre enfermó del corazón y el Catedrático de Cardiología de la Universidad de Murcia le preinscribió la Atkins para que perdiera peso rápido pero con salud. ¡Me chocó tanto la idea de que un catedrático de cardiología la mandara cuando todo el mundo "sabía" que era mala que tuve que investigar sobre el tema! Pronto encontré algunos artículos sobre el tema donde se había demostrado que este tipo de dietas eran bastante saludables y parecía que tenían grandes ventajas para muchos pacientes.

Desde aquellos años de estudiante de medicina ha pasado mucho tiempo y los estudios sobre el tema se han multiplicado, demostrando su gran utilidad y seguridad tanto para perder peso como para prevenir o tratar nutricionalmente muchas patologías crónicas como hipertensión, diabetes, esteatosis hepática, dislipemias, etc.

¿Cuál fue la reacción de sus compañeros de profesión cuando empezó a plantear esta nueva forma de ver las cosas? ¿Cree que hay poco conocimiento sobre nutrición en la medicina moderna?

Por un lado, al principio, la reacción de casi todos fue de rechazo y condena a este tipo de enfoque. Me decían que estaba loco, que si quería hacer daño a los pacientes, etc. Pero, algunos de ellos comenzaron a discutir científicamente (y no en base a opiniones y creencias previas) el tema conmigo, a leer la evidencia científica disponible e incluso a empezar a probarlas en ellos mismos y se convencieron. A día de hoy, la gran mayoría de compañeros médicos de mi entorno más cercano están perfectamente actualizados sobre el tema, las recomiendan a muchos pacientes, etc.

Pero, por otro lado, todavía existe un gran rechazo médico, hasta el punto de que el Colegio de Médicos me acusó de difundir mentiras, mitos y falsas esperanzas en los pacientes al hablar bien sobre las dietas cetogénicas. Afortunadamente, los más de 100 folios llenos de evidencia científica y artículos hicieron que tuvieran que rectificar y reconocer que lo que yo decía no sólo no era falso, sino que este enfoque nutricional era bueno para muchos pacientes. Esto es un primer triunfo desde el punto de vista institucional y sanitario pero supongo que tendrá que pasar, todavía, algún tiempo para que muchos compañeros rectifiquen y dejen sus sesgos y creencias previas a un lado y comiencen a aplicar la evidencia.

En cuanto a lo que me preguntas sobre el conocimiento nutricional en medicina, los conceptos científicos sobre nutrición son muy amplios actualmente pero, lo que no hemos conseguido es que lleguen a los profesionales y que los apliquen en su práctica clínica diaria. Hay muchos estudios sobre el tema que demuestran que los médicos y profesionales sanitarios, en general, tenemos conocimientos nutricionales muy limitados.

¿Qué opinión tiene de la dieta Paleolítica?

¡A mi me parece una forma de alimentación y de estilo de vida muy saludable! Pero, siempre digo que en temas médico-científicos la opinión personal de los profesionales debe importarnos poco y debemos de basarnos en datos y estudios científicos de máxima evidencia porque confiar en opiniones personales es peligroso, y si vienen de "expertos" más todavía. Yo, por ejemplo, cuando era recién nacido, un médico creía que un fármaco no estaba contraindicado en niños, lo que me hizo perder un riñón. Así que, si estudiamos lo que dice la ciencia, a día de hoy, sobre la paleodieta es que: "Es muy sana y fisiológica, no produce déficit de micronutrientes, ni contribuye a la obesidad, diabetes, cáncer, infartos, etc. Sino todo lo contrario, incluso parece poder prevenir la aparición de todas estas patologías o mejorar su pronóstico en los pacientes que ya padezcan algún tipo de ellas". Además, en los estudios en los que se compara con la llamada "dieta mediterránea" ha demostrado ser mejor que esta última, tanto mejorando el perfil lipídico sanguíneo (colesterol, triglicéridos) y de riesgo cardiovascular, como saciando y generando sensación de plenitud y confort.

La paleodieta, como toda dieta baja en carbohidratos es muy buena pero otro punto muy interesante y beneficioso de ella es la importancia que le da al consumo de grasas (todas las grasas de la naturaleza son saludables siempre que no se mezclen con grandes cantidades de hidratos) porque para que una dieta baja en hidratos pueda ser mantenida a muy largo plazo, es necesario que sea abundante en grasas, lo que se cumple perfectamente en la paleo.

¿Cree que hay mayor apertura en la comunidad médica a estas ideas o siguen pesando demasiado las recomendaciones consensuadas por las 'sociedades científicas'?

Por desgracia, las mal llamadas "sociedades científicas" tienen mucho peso y creo que están contribuyendo a hacer que la llegada del conocimiento científico desde las publicaciones y estudios a los clínicos y profesionales que trabajan con pacientes se retrase muchos años. Algunas de las razones, además de los conflictos de intereses, existentes y conocidos por todos, son:

1.- El sesgo del pensamiento grupal, es decir, cuando un grupo de "expertos" se junta para hacer recomendaciones, suelen tomar decisiones "idiotas" (no basadas en ciencia) porque todos adaptan su opinión al presunto consenso, llegando a decisiones que cada miembro individual del grupo habría rechazado en condiciones normales.

2.- El sesgo de las creencias previas, que consiste en que tendemos a buscar y a retener más, la información que refuerza nuestras conocimientos aprendidos previamente, desechando las evidencias que demuestren lo contrario de lo que pensamos.

3.- El sesgo de disponibilidad, la información que está más reciente en nuestro cerebro es la que utilizaremos con mayor frecuencia. Un ejemplo en el caso de la nutrición, como continuamente nos están diciendo que la dieta equilibrada es la de 60% hidratos de carbono, 15% de proteínas y 25% de grasas (lo que no es cierto, tal y como ha demostrado la ciencia), al compararla, en nuestra mente, con cualquier otro tipo de dietas, pensamos que la que sea distinta o no cumpla las recomendaciones oficiales, es mala. Lo que no es sino otro error de nuestro sistema de razonamiento.

4.- ¡Los dichosos consensos! Es decir,La Medicina Basada en la Evidencia considera que existe una jerarquía de las mejores pruebas de investigación. Estas mejores pruebas de investigación, que se basan en investigaciones clínicas relevantes, son las que sirven como fundamento para la toma de decisiones.

En la jerarquía de las mejores pruebas de investigación, los ensayos clínicos y metanálisis ocupan el lugar más alto y fuerte dentro de la Medicina Basada en Evidencia, mientras que la opinión de expertos (los consensos de expertos y sociedades científicas).

Así que, mientras sigamos basando nuestros conocimientos en los consensos en vez de en ensayos clínicos y metanálisis estaremos ejerciendo nuestra práctica clínica de forma desactualizada y, a veces, peligrosa.

Otro de los problemas es que en las facultades no se enseña, ni desarrolla el sentido crítico, ni la capacidad de razonar de forma independiente, sino todo lo contrario, es decir, la llamada certeza dogmática (esto es así porque lo dice el "experto") y el principio de autoridad, como dice Rolf Dobelli en su libro El Arte de Pensar:

"Ya desde el primer libro de la Biblia se nos deja claro lo que pasa cuando no se obedece a la gran autoridad: Te expulsan del paraíso"

¿Por qué cree que tarda tanto la ciencia en llegar a formar parte del consenso médico?

Algunas de las razones ya las hemos comentado anteriormente pero, probablemente, las dos más importantes serían; los intereses económicos por parte de las grandes empresas y farmacéuticas, a las que no les interesa, ni investigar en tratamientos sencillos, efectivos y curativos, ni que estos se difundan ya que, de lo contrario no se ganarían grandes cantidades de dinero. ¡Para la industria es mejor venderte una pastilla para el colesterol y otra para el azúcar que decirte que si sigues un estilo de vida saludable (alimentación y ejercicio) no tendrás que tomar pastillas! Y, como estas empresas invierten mucho en marketing y publicidad y aportan grandes cantidades de dinero a las llamadas "sociedades científicas" es difícil que de esta mezcla salga ciencia para que el médico pueda aplicarla. Te pondré un ejemplo, si te lees el último consenso de las principales "sociedades de nutrición de España", puedes ver gran cantidad de incongruencias y recomendaciones desacertadas. Pero, cuando descubres que dicho consenso ha sido patrocinado por una empresa que se dedica a vender productos para adelgazar, ya parece que las cosas cuadran más y que en ese documento hay poca ciencia.

Llevo semanas siguiendo su experimento en McDonald's. Aunque sé que próximamente hará un documental, ¿nos puede contar muy resumidamente los resultados?

¡Claro que sí! Básicamente que el problema fundamental de la comida rápida o basura no estaría tanto en que los alimentos que nos venden (hamburguesas, perritos, etc.) sean ricos en grasas, sino que son los carbohidratos que acompañan a estas carnes los que nos afectan al organismo y nos hacen engordar y aumentar nuestro riesgo cardiovascular y de enfermedad crónica. En mi caso, en 15 días comiendo sólo de McDonald's engordé más de 3 kilos y me subió algo el colesterol y triglicéridos pero, en los siguientes 15 días, comiendo las mismas calorías por día, también del McDonald´s pero sin hidratos (así que me infle a carne de hamburguesa y ensaladas), conseguí perder casi todo el peso ganado y la analítica me mejoró espectacularmente. Ahora, la idea es terminar el documental, subirlo a youtube y enviárselo a la Directiva de McDonald's España, junto con una serie de propuestas sencillas para que mejoren la calidad de sus comidas y contribuir a reducir la obesidad infantil, etc. ¿Aceptarán el reto?.

Para más información, totalmente recomendable su Blog, loquesumediconosabe.blogspot.com
Por cierto, felicidades al Doctor Campillo por su reciente paternidad!!

Entrevista Doctor Villegas

© desconocido
En primer lugar, ¿nos puede contar algo sobre su educación y carrera médica?

Estudié la carrera en Murcia, realicé la especialidad en la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo (Francia), hice estudios de predoctorado en Colonia (Alemania), me doctoré "Cum Laude" en la Universidad de Murcia, fui nombrado Catedrático y, posteriormente Académico de Número de la Real Academia de Medicina de Murcia y correspondiente de la Academia Nacional de Medicina.

¿Cuándo y por qué se empezó a interesar por los conceptos de dieta paleolítica?

Yo realicé el doctorado en un tema que relacionaba la dieta con el rendimiento en deportistas de élite y, a partir de ahí, me especialicé en alimentación y ayudas ergogénicas en deportistas. El avance de la antropología ha permitido ofrecer una visión "evolucionista" a una gran parte de las enfermedades actuales y, en este sentido, los estudios de la dieta de nuestros ancestros (una vez conocida con gran exactitud), han revolucionado el entendimiento de las grandes patologías que sufrimos en la actualidad y que, ahora sabemos, están relacionadas con un concepto surgido de los conocimientos en ciencias afines, esto es, nuestro genoma (y, por tanto, todo nuestro metabolismo) está modelado por una intensísima actividad física y una dieta que ahora conocemos como paleolítica.

Los deportistas son los actuales cazadores y recolectores, por eso comencé a unir cabos y a sospechar que la mejor ayuda ergogénica era equilibrar la dieta en base a esos nuevos conocimientos que surgían con gran base experimental, de los trabajos de Cordain, Eaton SB, O'Keefe y otros.

¿Cuál fue la reacción de sus compañeros de profesión cuando empezó a plantear esta nueva forma de ver las cosas?

Mi principal problema vino de la aplicación de esas nuevas formas de entender la ciencia de la nutrición humana a la universidad. En 1998 fui nombrado Director de la Diplomatura en Nutrición Humana, lo que suponía un hito importante, ya que era la inauguración de los estudios de esta carrera que no eran universitarios anteriormente. Pues bien, enseñar a los alumnos (futuros dietistas) las bases científicas de estos nuevos planteamientos, ha sido muy problemático, mucho más que entenderme con los médicos que se especializan en nutrición (que en medicina se llama endocrinología y nutrición), con los cuales me he entendido perfectamente.

¿Y sus pacientes? ¿pensaban que era un médico 'diferente'?

Los pacientes que yo trato son deportistas, y en su ámbito ya hace mucho tiempo que habían descubierto que la aplicación de la dieta equilibrada de los expertos en nutrición no funcionaba, de modo que la adaptación a mis nuevos criterios fue inmediata y muy bien acogida.

¿Cree que hay mayor apertura en la comunidad médica a estas ideas o siguen pesando demasiado las recomendaciones consensuadas por las 'sociedades científicas' ?

Como siempre ocurre en una sociedad basada en el modelo científico, antes o después, los estudios experimentales calarán y los conceptos pasarán de los investigadores a los médicos de forma paulatina, no sin antes chocar con los clásicos "expertos" empeñados en mantener la ciencia atrasada. Quizás lo que más esté retrasando la aplicación de estos estudios es el fanatismo expresado fuera del ámbito científico (restaurantes paleolíticos, rechazo a alimentos llamados modernos etc etc), ya que genera mucho rechazo en los medios más conservadores de las sociedades científicas.

Tengamos todos en cuenta que mi discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina de Murcia era un repaso a las teorías de la evolución aplicadas a enfermedades que se curarían mejor con actividad física que solo con medicamentos, y no hay nada más solemne que un discurso en ese ámbito (y no me fue mal, por cierto).

En sus años tratando pacientes con un enfoque paleolítico, ¿qué cosas ha ido aprendiendo a partir de los resultados?

Uno de los mayores descubrimientos que he hecho, como estudioso, como investigador y como médico, ha sido un ácido de los llamados n3, el docosahexaenoico (DHA). Una empresa catalana me propuso investigar sobre un producto que empezaban a comercializar (hace ya más de diez años) y desde entonces, no deja de sorprenderme (a mí y a toda la comunidad científica). Resumiré el tema con una frase que les trasladaba a mis alumnos en una ocasión, con lágrimas en los ojos. Les decía que si yo hubiera sabido lo que conozco ahora sobre ese ácido graso, la vida de un ser muy querido para mí, no sería tan dura como es.

Contestando a esa pregunta, el último paciente que estoy tratando, llegó a la consulta con bastones y destinado a acabar en unos meses en una silla de ruedas. Pues bien, en la última revisión, anda perfectamente y tiene una vida laboral plena (cosa que el colega mío que lo trató, aún no se explica).

Por cierto, el enfoque paleolítico no lo aplico exclusivamente en el ámbito de la dieta, de hecho, es mucho más importante la actividad física intensa (imitando la que entonces estábamos obligados a llevar).

Uno de los principales miedos de los deportistas es el posible impacto en el desempeño por bajar los carbohidratos; dada su experiencia trabajando con estas personas, ¿qué resultados ha visto al respecto?

Esa pregunta asume un concepto que yo no comparto. La dieta de un homínido hace cien mil años era, efectivamente, baja en carbohidratos, pero no se puede trasladar de manera directa esa dieta a nosotros. Tan inadecuado es ignorar las ventajas de conocer la dieta que ha modelado nuestro metabolismo mediante la evolución, como desechar los conocimientos actuales sobre genética y epigenética y desestimar los cambios evolutivos posteriores. Somos un animal generalista y no debemos olvidar que nos adaptamos muy bien a medios de vida muy distintos, entre otros, en lo referente a la dieta.

Cuando yo empecé a trabajar con deportistas de élite, estaban de moda los regímenes disociados ya que investigadores escandinavos habían demostrado que las cargas de carbohidratos después del agotamiento de éstos tras una dieta hiperproteica, mejoraban su rendimiento. Posteriormente vimos que no hacía falta disociar la dieta, pero todos los estudios siguen mostrando que la carga de glucógeno se efectúa mejor si se le aporta al organismo inmediatamente después de su agotamiento, alimentos ricos en carbohidratos. La novedad, ahora, no es bajar los carbohidratos, sino añadir aminoácidos (particularmente leucina). Ese fue el fruto de una investigación que realizamos hace once años y que fue premio nacional de investigación en medicina deportiva otorgado por la Universidad de Oviedo.

Más información:

Os recomiendo visitar su blog (dieta-paleolitica.blogspot.com) y su iniciativa de suplementos para deportistas (http://www.europa21online.com/).

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