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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria


Por: Dharmadeva

Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin emGoogle

Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.
Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.
Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.
Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!
Fuente:


http://www.elespectador.com/opinion/tener-una-semilla-un-delito-nueva-dictadura-alimentaria-columna-439703

martes, 16 de julio de 2013

Comparación entre los rendimientos de los cultivos en Estados Unidos y Europa


Resistencia, rendimientos, uso de pesticidas y diversidad genética, todo mucho peor que los cultivos no transgénicos de Europa.
© Desconocido
Un nuevo estudio muestra que el sistema básico de cultivo del Medio Oeste de los Estados Unidos, donde predominan los cultivos modificados genéticamente, se está quedando atrás con respecto a otras regiones de desarrollo económico y tecnológico similares. Europa Occidental, por ejemplo, supera a los Estados Unidos ( y Canadá) en cuanto a rendimientos, el uso de pesticidas, la diversidad genética y la resiliencia de los cultivos, así como el bienestar de los agricultores.

El estudio, dirigido por Jack Heinemann de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, es una dura crítica a este modelo a gran escala, el monocultivo en los Estados Unidos, el mayor productor mundial de maíz según los registros que se tienen desde 1961, confiando en producir cada vez más ante una población en aumento (1). Esto es una advertencia para el Ministro de Alimentación y Agricultura del Reino Unido Owen Paterson, que propone la introducción de los cultivos transgénicos en el Reino Unido (2).

Comparación entre el rendimiento en Europa y el Medio Oeste estadounidense

Los datos del rendimiento del maíz, la colza, la soja y el algodón se obtuvieron de la base de datos de la organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), de Estados Unidos, Canadá y los siguientes países europeos: Austria, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Alemania, Países Bajos y Suiza. Se utilizaron los registros desde 1961 a 2011, mientras que los datos de 2011 y 2012 se incluyeron por medio de proyecciones y estadísticas adicionales. Se realizaron análisis de covarianza (estadísticas ANCOVA) para comprobar si el rendimiento difería significativamente entre localidades, años, porcentaje de cultivos transgénicos y cualquier otro tipo de interacción.

Primero se compararon la colza y el maíz, que tienen agroecosistemas similares (latitud, temporada de cultivo y sistemas agrícolas comparables en acceso a la biotecnología...). La principal diferencia entre los dos continentes es que los Estados Unidos está saturado de variedades transgénicas, en comparación con su casi total ausencia en Europa Occidental. Entre 1961 y 1986, el rendimiento medio de los cultivos de maíz en los Estados Unidos fue de 5700 kg por hectárea, más que en Europa, que fue de 5438 kg por hectárea. Sin embargo, después de 1986, se produjo un cambio significativo en el rendimiento entre las regiones comparadas. En Europa Occidental el promedio fue de 8290 kg por hectárea, algo por encima de los 8284 en los Estados Unidos ( véase el cuadro 1, expresado en hectogramos). Esto viene a decirnos que los cultivos transgénicos no han supuesto ningún beneficio para los Estados Unidos, contrariamente a lo que se ha dicho, y el aumento de los rendimientos en ambas regiones se debe a una mejora de la gestión y del cultivo convencional (véase la figura 1).

Cuadro 1: Datos del rendimiento del maíz y la colza en los Estados Unidos (Canadá) y en Europa. Rendimiento expresado en hectogramos por hectárea.

Figura 1: Los datos de rendimiento del maíz muestran un mayor aumento en Europa en comparación con los Estados Unidos, a pesar de que en Europa se cultivan muy poco las variedades genéticamente modificadas.
Además, la diferencia entre el potencial estimado de rendimiento y el rendimiento real, brecha de rendimiento, es menor en Europa. Durante el período de 1961-2010, los Estados Unidos alcanzaron unos promedios de rendimiento significativamente más amplios, pero si se tiene en cuenta la interacción entre año y ubicación, se observa un aumento más pronunciado en el rendimiento del maíz en Europa en los últimos años, algo coherente con unos mayores rendimientos en Europa que en los Estados Unidos, a pesar de que aquí se utilizan cultivos transgénicos. Los datos de rendimiento a partir de 2011, y los rendimientos proyectados para 2012, revelan una tendencia a la baja en los Estados Unidos en comparación con Europa. Las fluctuaciones en los rendimientos son más acusadas en los Estados Unidos, un signo de resistencia a los factores de estrés ambiental, que también pueden desencadenar cambios importantes en los precios de los productos agrícolas.

La colza ( o canola) muestra un patrón similar cuando se comparan los rendimientos obtenidos en Canadá, el siguiente país en adoptar los cultivos transgénicos después de los Estados Unidos, con los rendimientos obtenidos en Europa. El rendimiento medio ha sido siempre menor en Canadá, con unos 1100 kg por hectárea durante le período 1961-1985, y una diferencia promedio aún mayor entre 1986 y 2010, período en el que aparecen los cultivos transgénicos en Canadá, pero no en Europa, con 1730 kg por hectárea. Los rendimientos del trigo han aumentado de manera constante en ambas regiones, pero aumentan a mayor ritmo en Europa. En ninguna región crece el rendimiento del trigo transgénico, subrayando una vez más que el incremento en los rendimientos en los últimos años no depende de las tecnologías de modificación genética y que las tecnologías utilizadas en Europa están mostrando una mayor productividad que en los Estados Unidos.

Baja diversidad genética en los cultivos estadounidenses

A pesar de su tamaño, los agroecosistemas de los Estados Unidos tienen niveles muy bajos de diversidad genética, con el 80 al 85% del maíz, por ejemplo, basado en la modificación del citoplasma T, en la década de 1980. Muchos cultivos básicos han visto disminuir las variedades anteriormente existentes. Como señala la FAO, China pasó de poseer 10.000 variedades de trigo en 1949 a 1000 en 1970, mientras que los Estados Unidos ha perdido el 95% de las variedades de coliflor, el 91% de las variedades de maíz, el 94% de las del guisante y el 81% de las variedades de tomate que poseía el siglo pasado.

Las fuerzas económicas y legislativas siguen promoviendo la uniformidad. La política agrícola de los Estados Unidos afecta a la sostenibilidad : en la innovación ( con la aplicación y desarrollo de las licencias y derechos de propiedad intelectual); y las subvenciones públicas. Las subvenciones aumentan con una mayor superficie de cultivo, con lo que se promociona el monocultivo. Esto supondría una reducción en el coste del control de plagas, en la cosecha y la mecanización, lo cual también ha sido el impulsor de los cultivos transgénicos. Con los enormes subsidios agrícolas otorgados a las explotaciones agrícolas, los Estados Unidos puede vender los cultivos básicos como el maíz, el trigo, el azúcar y la leche a un 73, 67, 44 y 61% del precio de coste en el mercado mundial, lo que probablemente socave la aparición de más sistemas sostenibles de producción. La baja diversidad en los cultivos ha llevado históricamente a una incertidumbre en la producción de alimentos y en los precios.

La enorme producción a la que han llegado los cultivos básicos ha supuesto en contra una reducción en las variedades de semilla de las que pueden disponer los pequeños agricultores y los agricultores más pobres, así como los agricultores de producción ecológica. Mientras, los cultivos básicos son utilizados a gran escala por las industrias no alimentarias, utilizándose para producir cosméticos o medicamentos, por ejemplo, desodorantes, antibióticos, tabaco, combustibles, pastas y adhesivos, productos textiles, materiales de construcción o disolventes, entre otros. El control que ejercen las grandes Corporaciones sobre estos cultivos tienen consecuencias más allá de las fronteras nacionales.

Los Estados Unidos ha pasado de un sistema basado en el ahorro y el intercambio público de semillas entre grandes y pequeños agricultores en el siglo XIX, a uno basado en las patentes y la protección de las patentes de las distintas variedades, semillas que no pueden guardarse para la próxima plantación. La aparición de variedades híbridas en la década de 1970, con su consiguiente patente biológica y sin que los rasgos se transmitan a las siguientes generaciones, ha dado el control de las semillas a las grandes empresas, que mantienen la patente legal sobre las mismas. Esto ha llevado a la desaparición de muchos empresas de semillas a pequeña escala... Las patentes sobre los cultivos transgénicos están ampliando esta tendencia. Reservar semillas de soja era algo común hasta que aparecieron los cultivos modificados genéticamente, que quedaron bajo el control de las patentes en la década de 1990.

Esta concentración en manos de las Empresas conduce a una pérdida en la agrodiversidad. La epidemia de tizón en la hoja de maíz de 1970 es un claro ejemplo de la falta de diversidad genética, lo que supone un riesgo para la seguridad alimentaria, dejando al descubierto los peligros y la insostenibilidad de la práctica del monocultivo y la uniformidad genética.

¿Qué ha pasado con la diversidad de semillas como resultado del desarrollo de las innovaciones agrícolas en los Estados Unidos? Si miramos el catálogo que Monsanto envió al Departamento de Justicia ante la investigación por la investigación antimonopolio de la industria de semillas de Estados Unidos, el equipo de Heinemann analizó el número de variedades de semillas que se ofertaban. Encontraron que la base genética del maíz era mucho más estrecha que lo que parecía en principio por los nombres y números que tenían asignados. Hay una única variedad de maíz, Redd Dent Yellow, que supone el 47% de la reserva genética que se utiliza para crear variedades híbridas. El germoplasma se limita a 7 líneas puras de donde salen casi todo el maíz estadounidense. Hallazgos similares se han observado en las variedades de soja, con una disminución del 13% entre 2005 y 2010 en el número de variedades que se pueden cultivar. Una disminución en la biodiversidad es consistente con la disminución de los rendimientos en la última década, más o menos, con fenómenos adversos, tales como altas temperaturas y sequía. Las predicciones de los rendimientos para el maíz y la soja para 2012 son las más bajas desde 2003.

Con esta preocupante tendencia en la disminución de los rendimientos se produce un aumento de la dependencia mundial en el consumo de calorías procedentes de los cereales. Aunque en el mundo se producen más calorías procedentes de los alimentos que en 1970, la proporción de calorías derivadas del maíz aumentó un 4% en 1970, frente al 5% de 2007. Esta fuerte dependencia hacia un cultivo muestra la gran inestabilidad y la falta de sostenibilidad debido a estrés por factores bióticos y abióticos. Esto supone un claro contraste con los avances agroecológicos realizados sobre la base de una mayor diversidad en los cultivos de arroz, con menor uso de plaguicidas y mayores ingresos de los agricultores. La alternancia del cultivo del maíz y el tabaco, el maíz con la caña de azúcar, el maíz con las patatas y trigo con habas, ha demostrado que aumenta los rendimientos de al menos uno de los cultivos, o incluso los rendimientos globales, así como la reducción en las plagas (3).

Mayor uso de plaguicidas en los Estados Unidos

El uso de plaguicidas ha aumentado en su conjunto desde que aparecieron los cultivos transgénicos (véase [4] Study Confirms GM Crops Increase Pesticide Use, SiS 56), en gran parte debido a que se ha introducido los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida Roundup de Monsanto. El uso de insecticidas ha disminuido ligeramente, pero este resultado queda eclipsado por el aumento en el uso de herbicidas. Esto coincide con la introducción de los cultivos Bt modificados genéticamente que producen un insecticida ( que no está incluido en la lista oficial de los plaguicidas que se emplean). Sin embargo, en Europa se ha observado una disminución en el uso de plaguicidas en el mismo período. En los Estados Unidos en 2007, el uso de herbicidas creció en un 108% desde los niveles de 1995., mientras que el uso de insecticidas se redujo al 85% de los niveles de 1995. En Europa, sin embargo, se observaron reducciones más impresionantes: Francia redujo su uso hasta el 94% de los niveles de 1995 y el uso de insecticidas químicos al 24% de los niveles de 1995. En el año 2009, herbicidas y pesticidas se redujeron al 82% y al 12% de los niveles de 1995. Se observan tendencias similares en Suiza y Alemania.

Los agricultores sometidos al sistema del monocultivo

Otro perjuicio del sistema de monocultivos ha recaído en los agricultores. El número de explotaciones ha disminuido desde su máximo de 1935, con la pérdida de 2 millones de explotaciones en el año 2007, a pesar de que la cantidad de superficie cultivada sigue siendo la misma. En el caso del maíz, el 69% se cultiva en grandes o muy grandes explotaciones, como señala la USDA, es decir, con unas ventas de más de 250.000 y 500.000 dólares respectivamente. Por otro lado se encuentra la incapacidad de los agricultores para innovar y producir nuevas variedades, debido a la monopolización del mercado de semillas y los derechos de propiedad intelectual, que han abolido prácticamente los programas públicos de mejora de semillas. Como señalan los autores (1): "La pérdida de experimentación por parte de los agricultores probablemente produzca una falta de resistencia y adaptación al cambio climático, los desastres naturales o como resultado de los conflictos". El sistema de cultivos transgénicos, con sus acuerdos de patentes de propiedad intelectual y desarrollo comercial, ha contribuido a laconcentración del mercado de semillas, como se observa en las variedades de soja que se plantan hoy en día: un 0,5% de las variedades de soja fueron desarrolladas por el sector público en 2007, en comparación con el 70% de 1980. Los precios de las semillas han aumentado en un 140% desde 1994. El cambio climático está afectando a los rendimientos globales de la soja desde los años 1980 y 1990, sin que haya evidencias de que las patentes biológicas hayan aumentado la resistencia de los cultivos

Una advertencia para los Estados Unidos y el resto del mundo

Las lecciones de la epidemia de 1972 de la roya de la hoja de maíz todavía parecen no haberse aprendido. El Comité para la vulnerabilidad genética de los principales cultivos del Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos, en su momento planteó la siguiente pregunta: "¿Que uniformidad genética existe en los cultivos de los que depende la nación y qué vulnerabilidad tienen ante las epidemias? La respuesta fue que la mayoría de los principales cultivos tienen "una gran uniformidad genética y por lo tanto son vulnerables y es el resultado de la política legislativa y económica del Gobierno".

Los autores recomiendan una serie de estrategias que deben ser llevadas a cabo por los Estados Unidos para que de nuevo sea un enorme reservorio de semillas y sus variedades, en lugar del actual sistema antidemocrático e insostenible, al que están sometidos los agricultores estadounidenses y del resto del mundo.

Tres sugerencias principales se incluyen: la elaboración de estadísticas anuales sobre la diversidad genética junto con los factores de estrés ambiental, para así obtener una imagen de la resistencia de los cultivos y su rendimiento: en segundo lugar, el fomento de la biodiversidad a través de políticas, por ejemplo, mediante subvenciones; en tercer lugar, en lugar de mirar solamente los rendimientos de los cultivos, la meta debiera ser la de seleccionar los cultivos son rendimientos sostenibles a largo plazo.

Los cultivos transgénicos, que es la versión extrema de la agricultura industrial, está obstruyendo el paso a métodos más sostenibles para la producción de alimentos, con una reducción de los rendimientos, pero asociándose también con efectos sobre la salud humana e impactos ambientales negativos, como se señala en Ban GMOs Now - Special ISIS Report [5]. Para aumentar el rendimiento de las cosechas, proteger el medio ambiente y proteger la salud de los ciudadanos de todo el mundo, los cultivos transgénicos deben ser prohibidos.

Referencias:
  1. Heinemann JA , Massaro M, Coray DS, Agapito-Tenfen SZ, Wen JD. Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest. International Journal of Agricultural Sustainability 2013, http://dx.doi.org/10.1080/14735903.2013.806408
  2. "Owen Paterson: UK must become global leader on GM crops", Guardian.com http://www.guardian.co.uk/environment/2013/jun/20/owen-paterson-uk-global-leaders-gm-crops 26th June 2013-06-26
  3. Lee EA & Tracy WF. Modern maize breeding. In: J. Bennetzen and S. Hake, eds. Handbook of maize: genetics and genomics. New York, NY: Springer, 141 - 160
  4. Sirinathsinghji E. Study Confirms GM crops lead to increased Pesticide Use.Science in Society 56, 8-10, 2012
  5. Ho MW & Sirinathsinghji E. Ban GMOs Now. Health and Environmental Hazards Especially in Light of the New Genetics. ISIS Special Report, 2013. http://www.i-sis.org.uk/Ban_GMOs_Now.php
Fuente: http://www.i-sis.org.uk/US_Staple_Crop_System_Failing_from_GM_and_Monoculture.php

lunes, 10 de junio de 2013

Radiación de celulares y routers hace que las semillas se sequen y no germinen

© Estudiantes del noveno grado de Escuela Hjallerop de Jutland del Norte, Dinamarca
Semillas expuestas a radiación de dos routers
Un experimento realizado por estudiantes de enseñanza media en Dinamarca está haciendo repensar a nivel global el impacto de los routers con redes wireless en las casas y los celulares en las habitaciones, especialmente al descubrir que las semillas de berro no germinaban y se secaban en su presencia, informó la agencia DR.

Las escolares no quieren terminar como aquellas semillas.

Las jóvenes del noveno grado de la Escuela Hjallerup de Jutland del Norte, tomaron 400 semillas de berro que son muy rápidas de crecer y las distribuyeron en 12 platos. Los mantuvieron con la misma temperatura y las regaron con similar cantidad de agua.

Pusieron seis platos en una habitación y los restantes fueron colocados en otra, donde había dos routers funcionando. La suma de ambos emitía en total una radiación equivalente a la de un teléfono celular.

La intención era despejar la duda de los efectos que podrían tener los celulares cerca de la cama al dormir, ya que muchos estaban con dificultad para concentrarse en los estudios.

El resultado fue muy evidente, las semillas que estaban en la habitación sin los routers, brotaron y de ellas crecieron plantas saludables, mientras que las que estaban junto a los routers se secaron.
© Alumnas de la Escuela Hjallerop
Semillas de berro no expuestas a radiación brotan sin problemas en 12 días de experimentos
Las estudiantes tomaron la decisión de "No" más celulares en la cama.

"Ninguna de nosotros duerme con celulares en la cama nunca más. Los guardamos a distancia o en otra habitación y apagamos el computador", dijeron, según DR.

El estudio de Lea Nielsen, Mathilde Nielsen, Signe Nielsen, Sisse Coltau y Rikke Holm causó tal impacto que el equipo ganó el primer premio de "Jóvenes Investigadores".

El profesor Olle Johanson del Instituto Karolinsk de Estocolmo anunció que repetiría el experimento de la escuela de Dinamarca junto a la Profesora Marie Claire Cammaent de la Universidad de Bruselas.

Las semillas mutantes de maíz y el Santuario transgénico de Monsanto en San Luis, Argentina

© Archivo Vanguardia
La multinacional produce actualmente tres semillas de maíz que comercializa en la Argentina. Una es el Maíz MON810, semilla al que han injertado genes transgénicos a través de bombardeo con micropartículas, logrando que las plantas que se generan de estas semillas, mientras estén vivas, en muchas de sus células, secrete una proteína tóxica para insectos lepidópteros (mariposas) que atacan estos cultivos: es la toxina Bt, procedente del bacilo turingiensis ( un bacillo de la tierra y que naturalmente produce esta proteína-toxina para poder competir con gusanos, también de la tierra, ya que ambos grupos se alimentan de residuos orgánicos de los suelos), en el ambiente naturalmente hay pequeñísimas cantidades de estas toxinas Bt producidas por los bacilos.

El maíz MON810 contiene entre otros genes implantados, genes que convierten en resistentes a los antibióticos de uso común en medicina humana (resistencia a aminoglucócidos) utilizados como marcadores del proceso de manipulación. La Unión Europea prohibió el ingreso de esas semillas a su territorio en 2004, a través del art. 2 de la Directiva 18/ 2001 del Parlamento Europeo y del Consejo Ejecutivo de 12 de marzo de 20011 por ser una amenaza para la salud pública (el Ministerio de Salud argentino parece que nunca se dio cuenta de ello).

Paralelamente muchos países de Europa denunciaron el impacto ambiental que estas plantas venenosas de maíz generan, al secretar insecticidas (como la toxina Bt) todo el tiempo durante el que están vitales, como si fueran una usina permanente de insecticidas; ocasionando un impacto en la biodiversidad mucho mayor a la que generan las fumigaciones esporádicas con insecticidas, las que ejercen sus efectos venenosos durante 2 o 3 días después de la aplicación, mientras que la secreción de la toxina por la planta se prolonga varios meses y sus efectos sobre el ambiente también.

Últimamente científicos canadienses detectaron la toxina Bt en sangre de cordón umbilical de niños recién nacidos y en la sangre de mujeres embarazadas, confirmando la amplísima contaminación generada por este tipo de cultivo. Es preciso reconocer que esta toxina no es inocua para los humanos, por lo que la preocupación médica está aumentando [2].

En la Argentina el maíz MON810 se conoce como MaízGard® (MG) y se utiliza desde 1998 comercializado por la firma deMonsanto Dekalb. En 2004 Monsanto incorporó un maíz resistente a glifosato. Es el Maíz NK603 aquí conocido como Roundup Ready Maíz [2]. Esta semilla permitió rociar con glifosato los cultivos de maíz y también a la población rural vecina del cultivo, con las consecuencias ya conocidas, sobre todo por los vecinos de Bº Ituzaingo de Córdoba.

La ventaja de esta semilla es que se puede fumigar con glifosato los cultivos de maíz de manera de que no crezcan plantas entre los surcos, entonces el maíz progresaría fuerte y alto sin competencias por el sol, el agua o los nutrientes del suelo. Pero glifosato no es atóxico como todavía afirma Monsanto, ni se puede tomar un vaso lleno de Roundup como propone el Ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación Lino Barañao, el glifosato produce cáncer, malformaciones y es disruptor endócrino3. Incluso recientemente se publicó una prueba independiente de seguridad biológica de este maíz NK603 en ratones a largo plazo y la tasa de cáncer que presentaron los animales alimentados con este maíz de Monsanto y con glifosato fue muy pero muy superior a la que presentaban el grupo de animales alimentado con maíz orgánico (normal) [4].


El nuevo maíz mutante de Monsanto 


En agosto de 2012 el gobierno nacional, aprobó nuevas semillas manipuladas por las grandes empresas de biotecnología y agrotóxicos, entre ella una de Monsanto y Dow: el maíz MON89034 x TC1507 x NK603. Esta es una versión mejorada del maíz Bt (MON810), aquel que generaba una toxina que permanentemente mataba a algunos insectos perjudiciales para el cultivo. Ahora el nuevo mutante de maíz no sólo genera un veneno Bt sino que sintetiza tres, tres toxinas diferentes, que se secretan todo el tiempo. El nuevo maíz (si aún se le puede llamar así) es capaz de matar todo tipo de orugas y gusanos de mariposas que traten de anidar en sus chalas, hojas o espigas, y ahora también es capaz de exterminar a las vaquitas de San Antonio, un coleóptero que suele anidar en su raíz (según los anuncios oficiales).

Este nuevo maíz, que según anuncio la Presidenta Fernández de Kirchner durante su encuentro con los líderes de Monsanto en Junio del año 2012 en Washington, USA, se llamaría comercialmente: "Intacta".

También quedará intacto bajo la lluvia de glifosato, para el que tiene dos genes injertados ajenos al genoma del maíz, que le darán la capacidad de sobrevivir a esa nube tóxica. Además será resistente a un segundo herbicida: el glufosinato de amonio que comenzará a llover sobre los 12 millones de personas que viven en las zonas de cultivos transgénicos del país. Como las plantas silvestres se están manifestando resistentes al glifosato (crecen yuyos entre las hileras de maíz transgénico) se intenta ahora agregar otro herbicida a la mezcla de agrotóxicos que aplican a los cultivos, en este caso glufosinato, no menos tóxico que glifosato).

El maíz que Monsanto cultivará en San Luis y preparará en Malvinas Argentinas vendrá a generar niveles de contaminación y daño ambiental nunca imaginados

Pensar que muchos países desarrollados rechazan al maíz que produce una sola toxina Bt, y nosotros autorizamos y cultivaremos un maíz que tiene tres venenos Bt, cuyo impacto es desconocido y que fue autorizado por la CONABIA y el SENASA en base al principio de equivalencia sustancial de transgénico con orgánico; equivalencia que imaginan hipotéticamente, pero que no demuestran, y afirman como real con temeraria irresponsabilidad (Resolución Nº 382/2012, Ministerio de Agricultura de la Nación) [5].

Intacta, el nuevo maíz mutante de Monsanto, significará una escalada más en la carrera por aumentar la cantidad de herbicidas con los que se bañan nuestros campos; hoy Argentina consume 280 millones de litros-kg de glifosato por año, glufosinato lo acompañará rápidamente aportando su propia y reconocida toxicidad en humanos; y la realidad demostrará como es falso el argumento de que estos manipuleos genéticos disminuyen el uso de agrotóxicos; no estamos disminuyendo agrotóxicos, estamos incorporando nuevos [6].

La experiencia nacional demuestra que desde que se aprobó la soja RR no deja de crecer el consumo de venenos agrarios; con venenos es imposible impedirle a la naturaleza penetrar en los extensos monocultivos con plantas (malezas) e insectos que se adaptan a los agrotóxicos; esta pelea contra la naturaleza sólo le conviene a las empresas de biotecnología que inventan una solución falsa y dañina todos los años para sostener su negocio, el monocultivo extensivo es insustentable. Además Intacta tiene la ventaja, para Monsanto, de ser híbrido, nadie podrá guardarlo para volver a sembrarlo porque ya no vuelve a crecer; inevitablemente contaminará genéticamente a otros maíces vecinos y las empresas multinacionales cobrarán derechos de propiedad genéticas a los productores; ya nada será como antes.

Este maíz no es recomendable para alimento humano, en poco tiempo no podrá convertirse en mazamorra o en locro, maicena o polenta, este es un maíz pensado supuestamente para forraje de animales, aunque en Estados Unidos y en Europa cada vez es más fuerte el reclamo contra estos "alimentos" por la gran cantidad de animales que abortan sus crías o presentan rendimientos pobres [7]. En poco tiempo quedara reconocido que este maíz mutante solo servirá para generar biocombustible.


San Luis: el Santuario transgénico de Monsanto


Para generar estas semillas se realiza entrecruzamiento convencional de distintas especies de maíces transgénicos, intercalando líneas o surcos de plántulas de distintas características. Como el maíz es de polinización abierta y anemófila, propensa al cruzamiento, requiere polen de otra planta; se busca que se entrecrucen las especies y generen así el nuevo maíz acumulando las características genéticas de los precursores. Este proceso necesita un control muy cerrado y escasas posibilidades de contaminación genética por otras siembras.

Monsanto encontró el santuario ideal para reproducir sus semillas transgénicas de maíz venenoso en el Valle de Conlara en el norte de San Luis. En esa zona rodeada por montañas existe un clima muy estable y predecible, con escasas lluvias que pueden alterar la reproducción del maíz, viento adecuado y sobretodo un ambiente controlado. Esta zona posee aguasubterránea de calidad y cantidad suficiente, desde el riquísimo acuífero subterráneo del valle que se encuentra a 60 o 150 metros de profundidad. El Estado de San Luis ofrece disposición de energía eléctrica suficiente para que puedan funcionar las enormes bombas de extracción que proveen agua a inmensos sistemas de riego por pivot de 600 a 900 metros de extensión.

Rutas de acceso y comunicación de calidad e incluso un aeropuerto internacional para los ejecutivos y técnicos de Monsanto que proceden de EEUU, fueron ya construidos por el gobierno de San Luis.

Como el acuífero se extiende hacia el norte penetrando en Córdoba, a la zona del oeste de Villa Dolores, allí también Monsanto estaría arrendando campos previamente apoderados por la firma Cresud, experta en especulación inmobiliaria.

La producción de semillas requiere trabajo manual intensivo (sobretodo el despanojado), hay momentos en que algunas inflorescencias o panojas (espigas) de una líneas de plantas tiene que ser extraídas manualmente y ese trabajo lo hacen más de 2500 trabajadores golondrinas por año, contratados precariamente en forma estacional para trabajar en 17000 ha según algunos cálculos (en San Luis, Bs As, Córdoba y ahora extendiéndose a Catamarca). Son públicos los episodios de trata de personas y trabajo esclavo que compromete a Monsanto en Provincia de Bs As, que lesionan la dignidad humana. 

También trascendió que la explotación laboral de empresas multinacionales semilleras y cerealeras, como NIDERA, PIONEER, MONSANTO, y la nacional DON MARIO, se concreta a través de otra multinacional: MANPOWER, y su subsidiaria RURAL POWER: proveedora de trabajadores temporarios que son reclutados en provincias del noroeste o en Bolivia (como ejemplo esta el Sr. Emilio Jimenez delegado de estas agencias "esclavistas" en Atamisqui, Santiago del Estero. Alrededor de 300 plantas despanojadas generan una bolsa de semillas de maíz (entre 60 y 80 mil semillas necesarias para sembrar una ha), las bolsas son vendidas a entre 100 y 150 u$s y el costo laboral es de 2 u$s, la explotación económica es abismal [8], sin considerar los riesgos para la salud del trabajador de los que nadie se hace responsable, menos que nadie la obra social del cómplice gremio de los peones rurales. Es de destacar que una bolsa de granos de maíz, no para semillas, tiene un precio de 80 a 100 pesos y la bolsa para semillas cuesta más o menos lo mismo pero en dólares.

El trabajo es duro y con grandes riesgos de contaminación, no se puede escatimar esfuerzos físicos y químicos en la producción de semillas. Los jóvenes de la zona ya tuvieron sus experiencias de severas cefaleas, vómitos, descomposturas, convulsiones, etc. y rechazan las ofertas de empleo en las semilleras.

Estos sembradíos reciben aplicaciones de agrotóxicos mucho más intensamente que los cultivos de maíz para forraje. Nada debe alterar la posibilidad de generar las semillas más óptimas y de esta manera la exposición de los operarios, como así también de la población del Valle de Conlara, es extrema. La mayoría de las aplicaciones se realizan por vía aérea según comentan los médicos del Valle, la dispersión de los venenos es máxima e incontrolable y se multiplican los casos de cánceres y niños con malformaciones congénitas.

En conclusión, la semilla INTACTA, el nuevo maíz mutante de Monsanto, que se cultivara en San Luis y preparará en Malvinas Argentinas, es una verdadera amenaza a la salud humana y al ambiente general de nuestro país. El maíz es el alimento que permitió a los humanos progresar a través de 7000 años en América, su semilla es convertida ahora a través de biotecnología en un asesino serial capaz de resistir la lluvia combinada de venenos en fumigaciones aéreas o terrestres sistemáticas, que matarán a todas las plantas cercanas al cultivo menos al nuevo mutante; y será también una usina permanente de toxinas insecticidas cuya consecuencias ambientales en nuestro delicado equilibrio ecológico-sanitario (recordar epidemia de dengue 2009) serán irreparables. Con esta base de información se debería desencadenar la aplicación inmediata del principio de precaución de la legislación ambiental y frenar el proyecto Intacta de Monsanto.


Soja y maíz Intacta y mercados cerrados


Monsanto también tiene desarrollada una semilla de soja Intacta de similares "aptitudes" que la de maíz, la soja Intacta también fue autorizada por el gobierno nacional con la misma falta de certezas. Todavía no se comercializa y se siembra masivamente porque no tiene mercado; es decir, los compradores a nivel internacional, sobretodo China, no la aceptan como producto y el lobby de la empresa sobre el gobierno chino es intensísimo en estos momentos. Una vez aceptado por China y otros países asiáticos, Brasil y Argentina empezaran a sembrar intensamente maíz y soja Intactas y consecuentemente a fumigar también intensamente con glifosato y glufosinato a sus poblaciones rurales.


Las falsedades de la necesaria-necesidad de avanzar con el proyecto Intacta de Monsanto


El supuesto mayor rendimiento de los cultivos transgénicos

Los pregoneros de la biotecnología y el uso masivo de agrotóxicos sustentan sus "convicciones" en que el aumento de la producción de granos de los últimos 15 años se sostiene en esos productos, sin embargo las evaluaciones independientes de los investigadores, sobretodo norteamericanos lo desmienten. Incluso las estadísticas oficiales de más de una década en Estados Unidos (por lejos el mayor productor de transgénicos a nivel global) muestran que en promedio, los cultivos transgénicos producen menos que los cultivos convencionales, y que en conjunto, usan mucho más agrotóxicos. Pero el dato más significativo es que el aumento total de rendimiento de maíz en esos años en todo Estados Unidos fue de 13 por ciento y el 75-80 por ciento del aumento se debió a variedades y enfoques de producción no transgénicos. Resumiendo: si no se hubieran sembrado transgénicos en Estados Unidos, el total de producción de maíz hubiera sido mayor. ¿Por qué los agricultores de Estados Unidos y de Argentina siguieron sembrando transgénicos aunque tengan menor rendimiento y la semilla sea más cara? No tuvieron otra opción: las trasnacionales de transgénicos (que también son las mayores de venta de agrotóxicos) controlan a su vez la mayoría del mercado de otras semillas comerciales, que hay que multiplicar cada año para su venta. Las empresas sólo multiplican las que quieren vender, que son transgénicas, porque aumentan la dependencia del agricultor, aumentan la venta de sus agrotóxicos [9,10].

La supuesta falta de alimentos para cubrir las demandas mundiales

El segundo argumento apela a la moral colectiva, a la necesidad de que nos "sacrifiquemos" aumentando la producción de alimentos porque el mundo "tiene" hambre. La FAO (Organización para la Agricultura y los Alimentos de la ONU) anunció ya en el año 1986 que se producían alimentos suficientes para toda la población mundial [11] y partir de ese año la producción de alimentos superó permanentemente al crecimiento de la población mundial. Pero es claro que muchos millones de personas siguieron pasando hambre.

En 2011 la ONU anunció que la población mundial llego a 7000 millones de habitantes y que de todos ellos 1000 millones están hambrientos; pero también demostró que 1500 millones de personas son obesas, a los que la propaganda del mercado de alimentos induce a comer de más y mal, muy mal. Simultáneamente la FAO informó que actualmente se tiran sin consumir 1300 millones de toneladas de alimentos que podrían cubrir las necesidades de 2.000 millones de personas [12,13]. La persistencia del hambre es porque hay personas que no pueden pagar por su comida; los alimentos se distribuyen por un mercado capitalista controlado por grandes grupos multinacionales encabezados por Monsanto; no faltan alimentos a nivel mundial, el hambre es consecuencia de la inequidad del sistema; el aumento de la producción de granos con la consecuente destrucción de la naturaleza (agua, suelos biodiversidad), apropiación de tierras, desalojos de campesinos, exterminio de pueblos originarios, concentración de la riqueza, etc. solo está cimentada en la búsqueda de maximizar las ganancias de los grupos que dominan el de los alimentos, sus socios locales y los gobiernos asociados. Es decir, no sobran alimentos, se distribuyen mal, porque el mercado de alimentos no busca que cada uno pueda comer, su objetivo exclusivo es ganar dinero. 

Este proyecto de maíz mutante y venenoso de Monsanto ocasionara graves consecuencias directas ambientales y sanitarias al Valle de Conlara en San Luis, donde se cultivaran las semillas y a Malvinas Argentinas en Córdoba donde una factoría de Monsanto acondicionara las semillas. E indirectamente acentuarala dependencia de insumos controlados monopólicamente, intoxicará con nuevos venenos (glufosinato y toxinas Bt) a enormes zonas de nuestro país afectando la salud de las poblaciones rurales y deteriorando la biodiversidad. Malvinas Argentinas, un humilde pueblo trabajador cercano a la Ciudad de Córdoba, caracterizado por sus carencias y la dignidad de sus habitantes, no merece convertirse en la factoría de este temible maíz venenoso. La historia de las factorías de Monsanto en todo el mundo sólo refieren contaminación, dolor y muerte; no queremos eso para Malvinas Argentinas y tampoco queremos que sea cómplice de este negocio macabro que impulsan Monsanto y los gobiernos de los estados nacional, provincial y municipal, deslumbrados por el productivismo extractivista de corto plazo.

El Valle de Conlara de San Luis es un lugar paradisiaco, entre las sierras comechingonas al este y las sierras centrales al oeste, con tradición turística y comunidades campesinas que conservaron las ricas características de la naturaleza del Valle. El gobierno de San Luis empezó a instalar la infraestructura necesaria para que sea explotado por Monsanto cuando confirmaron la riqueza del acuífero del lugar. Para imaginar el futuro del valle hay que conocer como quedaron los lugares donde Monsanto se instaló en EEUU, en Europa, o en Asia. No queremos ese destino para Conlara..
Referencias:

1- DIRECTIVA 2001/18/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 12 de marzo de 2001 sobre la liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente y por la que se deroga la Directiva 90/220/CEE del Consejo. http://eurlex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2001:106:0001:0038:ES:

2- Toxinas peligrosas de maíz genéticamente modificado que se encuentra en la sangre de mujeres y fetos.
http://translate.google.com/translate?sl=en&tl=es&js=n&prev=_t&hl=es&ie=UTF-8&layout=2&eotf=1&u=http%3A%2F%2Farticles.mercola.com%2Fsites%2Farticles%2Farchive%2F2011%2F10%2F06%2Fdangerous-toxins-from-gmo-foods.aspx%3Fe_cid%3D20111006_DNL_art_3

3- El Glifosato no es agua con sal. http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/el-glifosato-no-es-agua-con-sal/

4- Toxicidad a largo plazo de Roundup y del maíz modificado genéticamente para resistir al Rounduphttp://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/toxicidad-a-largo-plazo-de-roundup-y-del-maiz-modificado-geneticamente-para-resistir-al-roundup/

5- Resolución Nº 382/2012, Ministerio de Agricultura de la Nación.http://www.boletinoficial.gov.ar/Content/Xml/Avisos/01/2012/07/25/4355432.xml

6- No estamos eliminando agroquímicos, estamos introduciendo nuevos. A. Carrasco.http://www.puntal.com.ar/v2/article.php?id=100501

7- Los efectos del glifosato (Roundup®) en los suelos, los cultivos y los consumidores: las nuevas enfermedades en el maíz y la soja GM y en los animales alimentados con ellas. http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/los-efectos-del-glifosato-roundup-en-suelos-cultivos-y-consumidores-nuevas-enfermedades-en-maiz-soja-gn-y-animales-alimentados-con-ellas/

8- Sobreexplotados rurales. TRABAJO AGROPECUARIO EN CONDICIONES DE SERVIDUMBREhttp://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-5011-2011-03-06.html

9- Transgénicos, ¿producen o no? http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/transgenicos-producen-o-no/

10- Los cultivos con Organismos Geneticamente Modificados no tienen mejores rendimientoshttp://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/evaluando-la-contribucion-de-los-rasgos-geneticamente-modificados-al-rendimiento-de-los-cultivos-%C2%BFadopcion-o-alternativas-para-la-politica-agricola/ 

11- Stauber JC, Fonti D, Heinzmann M. Estudios interdisciplinarios sobre ambiente y producción de alimentos. Centro de Bioética de la Universidad Católica de Córdoba Editorial de la UCC. 2012-09-14

12- Global food losses and food waste. FAO-ONU Düsseldorf, Germany. 2011http://www.fao.org/docrep/014/mb060e/mb060e00.pdf

13- 1300 millones toneladas de alimentos se tiran a la basura. http://www.gastronomiaycia.com/2011/07/10/1-300-millones-de-toneladas-de-alimentos-se-tiran-a-la-basura/

EcoPortal.net

Red Universitaria de Ambiente y Salud - Médicos de Pueblos Fumigados www.reduas.fcm.unc.edu.ar

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