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miércoles, 20 de noviembre de 2013

El bisfenol A produce daños a dosis más bajas de lo que se pensaba


El bisfenol A (BPA) es un producto químico que se encuentra en la mayoría de plásticos, latas y otros tipos de alimentos y envases de bebidas, así como en los billetes, en los tickets de compra y en las nuevas resinas dentales. Es un conocido disruptor endocrino que altera el funcionamiento normal de la hormona (induce la feminización por la producción de estrógenos en los ratones de laboratorio).

Se ha relacionado con la obesidad, trastornos en la fertilidad y de reproducción en ambos sexos, cáncer de mama, problemas de conducta, y otros. A principios de este año, se estudiaron sus efectos en el desarrollo neuronal y se ha comprobado que causa daño cerebral. Hace dos años, un estudio de Harvard encontró altos niveles de bisfenol A (un 1200% más) en la orina de las personas tras consumir una sopa enlatada.

Sólo en la lista de la Agencia de Protección Ambiental no está recogido como una de sus preocupaciones; un grupo de investigadores han realizado nuevos estudios y pruebas y los resultados son aleccionadores...

Landes Bioscience ha publicado un estudio titulado "Efectos de dosis bajas de Bisfenol A: una revisión integral in vitro, en animales de laboratorio y en estudios epidemiológicos". Este grupo ha analizado cientos de estudios en 2007 y partió en su hipótesis de los niveles que se consideran peligrosos. La dosis más baja que tiene efectos adversos sobre los mamíferos en el laboratorio es de 50 mg por día, lo que significa que dañaría a los seres humanos a niveles superiores a los 50 mg.

Esto era lo que se ha supuesto durante mucho tiempo. No es así. Los estudios anteriores no eran del todo correctos, ya que sólo veían el problema de forma parcial, y ahora se han considerado también los efectos en el cuerpo humano a largo plazo.

Este equipo tuvo un enfoque más integrador. Contrastaron 450 estudios recientes, hicieron nuevas investigaciones tanto in vitro como in vivo. Ya encontraron efectos a niveles muy bajos, de 10 a 40 veces menor que lo que citan los estudios anteriores, que son cantidades a las que la gente puede estar sometida diariamente. También afectan a la vida silvestre, pero también provocan problemas de comportamiento, infertilidad, alergias, síndrome del ovario poliquístico y respuestas inflamatorias en los seres humanos.

Entonces, ¿eso que nos decían sobre los niveles seguros es totalmente falso, porque no se tuvieron en cuenta los efectos a más largo plazo? Pues bien, llegaron a la conclusión de que con este nuevo enfoque a dosis inferiores ya se obtienen efectos adversos.

Los investigadores esperan que con este nuevo estudio se reconsidere el marco regulatorio por parte de la Agencias de Regulación, pero parece que como siempre el interés se encuentra en proteger a las empresas, que se esconden detrás de "información comercial confidencial". La Agencia de Protección Ambiental estadounidense ha ignorado este estudio que se realizó el año pasado, que mostró que pequeñas cantidades de bisfenol A podrían causar más daño incluso que dosis mayores.

Pero incluso si se prohibiera su uso, la preocupación por parte de los consumidores no disminuiría, pues muchas veces se sustituye por otra sustancia incluso más perjudicial, que no se detecta hasta que han pasado unas décadas y se abre paso lentamente por medio de investigaciones y llega el conocimiento al público. Esta es la historia del BPA. Eso significa que cuando una empresa pone que su envase está libre de bisfenol A no sabemos por qué otro producto químico lo ha sustituido. ¡Quizás sea aún peor! Por ejemplo, el bisfenol S, que sustituye al bisfenol A, tiene los mismos efectos tóxicos y tarda más tiempo en degradarse en el medio.

Y las Agencias de Regulación no están ayudando en este asunto. Si desea evitar los graves daños de los disruptores endocrinos, debe reducir la exposición a productos químicos que se encuentran en los alimentos, en los envases, en los productos de higiene personal y limpieza del hogar. Coma productos frescos en lugar de enlatados u otros envases. Y regularmente desintoxique con probióticos y té negro, del cual se dice que reduce los niveles de bisfenol A.
Fuente:
http://www.eurekalert.org/pub_releases/2013-11/lb-bai110713.php
Heather Calllaghan escribe artículos de salud natural y sobre alimentación. Puede ver su trabajo en NaturalBlaze.com y ActivistPost.com .

Comentario: Otros enlaces relacionados:

Un informe certifica que el bisfenol A es cancerígeno. ¡Y está por todas partes!
La exposición temprana al bisfenol A puede aumentar el riesgo de obesidad infantil
El bisfenol A produce esterilidad en gusanos de laboratorio
La UE prohíbe el bisfenol A en los biberones de plástico
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martes, 18 de junio de 2013

QUIMICOS FEMINIZANTES

por Rafael Palacios

Rafapal
Científicos comprueban que los químicos en plásticos y cosméticos provocan la feminización del varón y su esterilidad, a finales de la década de los ochenta, algunos zoólogos en distintos lugares del mundo empezaron a detectar que algunas especies animales estaban perdiendo sus caracteres masculinos.
El catedrático en biología norteamericano Louis Guillete fue uno de los primeros en dar la voz de alarma y se ha convertido hoy día en toda una autoridad mundial en la materia. Hace cerca de treinta años ya trabajaba con los caimanes de Florida y estaba asombrado por la alta tasa de huevos que no llegaban a dar vida. “El 50% de los huevos de caimanes no llegaban a nacer. Mi duda era si el problema persistía a lo largo de la vida o era solo un defecto de los no nacidos”.
Fue así cómo se le ocurrió capturar a caimanes recién nacidos para examinar sus genitales. Guillette comprobó que muchos no llegaban a desarrollar sus testículos y otros, habían visto reducirse el tamaño de su pene hasta en un 25%. El problema era tan acusado que la mitad de los caimanes examinados estaban afectados por ese síndrome. Unos, tenían concentraciones muy bajas de espermatozoides, pero también detectó muchas otras malformaciones de los fetos en los huevos, que impedían siquiera que nacieran. El resultado era, obviamente, una disminución radical del número de caimanes en el lago Apopka de Florida, donde vivían. Un lago que resultó contaminado unos años antes pero cuyo agua, supuestamente, se había limpiado...
Este intrépido biólogo ha aparecido en diferentes reportajes desde finales de los años noventa y a través suyo hemos podido comprobar cómo ha ido evolucionando la masculinidad de los caimanes en estas décadas como un indicativo. En sus últimas declaraciones aseguraba que muchos caimanes macho hoy día tienen el mismo nivel de testosterona que las hembras (que también la tienen, por cierto).

¿CUÁL ES LA RAZÓN?

Tyrone B. Hayes es un zoólogo de la Universidad de Berkeley que se dedicó a ver cómo afectaba a la masculinidad de las ranas un compuesto químico llamado atrazina. Las expuso a dosis similares a las que se detectan en el medio ambiente y el resultado fue que los machos expuestos a la atrazina se convirtieron en hermafroditas; sus testículos contenían... ¡huevos!
Es una cantinela que venimos escuchando desde hace años: muchas especies animales están desapareciendo. Todas las organizaciones ecologistas se han hecho eco de ello pero casi ninguna intentó explicar la razón: un vago “es la contaminación” valía como respuesta. Pero el caso es que hoy día casi la mitad de las especies animales está en peligro de extinción y nadie entiende el porqué.
Sin embargo, a la luz de estas investigaciones apareció la posible causa: ¿serían los problemas en el aparato reproductor el origen de este monumental problema ecológico?
El investigador Gywnne Lyons es uno de los pocos que ha prestado atención a este tema. El grupo ecologista inglés CHEM Trust se hizo eco de un sorprendente estudio suyo en el que se leía: “los osos polares se encuentran entre las decenas de especies femineizadas por los agentes contaminantes en el aire. Docenas de especies - incluyendo peces, águilas calvas, las nutrias y las ballenas- están sufriendo esta feminización”.
Nuevamente, un biólogo descubrió una correlación entre los pesticidas usados en la agricultura y los cambios de sexo; en este caso, entre las ranas leopardo del norte de Canadá. Mientras tanto, en otras partes de Florida se comprobó que las tortugas macho habían adquirido características femeninas y un estudio de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) llegó a hallar que los cerebros de los estorninos macho que vivían junto a una planta de aguas residuales resultaron alterados por una dieta de gusanos contaminados con hormonas femeninas. Los pájaros cantaban más y más hábilmente canciones ‘femeninas’. Es decir, que este síndrome también afectaba al comportamiento, en tanto en cuanto, hay algunos que están relacionados con la virilidad o la feminidad.
Otros estudios han encontrado durante la década de los noventa que los venados de cola negra de Alaska están desarrollándose actualmente con problemas viriles: sus testículos no descienden visiblemente. Asimismo, los machos del antílope elan del sur de África presentan problemas de fertilidad, muchos osos polares en el Ártico se están volviendo hermafroditas y se ha constatado la reducción de los niveles de testosterona en las ballenas.
Pero las especies afectadas no sólo viven en áreas salvajes, también urbanas. Hace escasos años se publicó la noticia de que los peces del río Támesis se estaban volviendo hermafroditas. El estudio de Gywnne Lyons dio su veredicto.“Todos los vertebrados -o criaturas con esqueleto- tienen similares receptores de hormonas sexuales en el cuerpo. Por lo tanto, las observaciones en una especie pueden servir para poner de relieve los preocupantes problemas de contaminación de los demás vertebrados, incluidos los seres humanos”, decía.
En resumidas cuentas, aunque el informe publicado por el grupo ecologista CHEM Trust sólo analizó el impacto de los productos químicos que producen modificación del género en el mundo animal, sus autores afirmaron que los hallazgos tenían implicaciones perturbadoras para la salud humana.
En una parte de la comunidad científica cundió la alarma y unos pocos investigadores comenzaron a preguntarse si los actuales problemas reproductivos en la especie humana tenían parecido origen. Bajo las críticas de la oficialidad, obviamente, que escondía a la Opinión Pública estos cruciales datos, al igual que la mayor parte de las organizaciones ecologistas, algunos pioneros hicieron honor a su nombre. Investigaron.
Al científico danés Niels Skakebaek, de la Universidad de Copenhague, se le ocurrió establecer una correlación entre el incremento en el número de cáncer de testículos y la esterilidad. En los años ochenta decidió leer 50 estudios realizados en todo el mundo, comprobando que la calidad del esperma mundial había descendido en general un 50% respecto a la generación anterior. Todavía peor: el 85% del semen era, simplemente, defectuoso. En su propio país, Dinamarca, en un estudio de finales de los noventa se comprobó que un 20% de los jóvenes daneses tenían el recuento de esperma muy bajo. Al mismo tiempo, Skakebaek detectó un incremento del 400% en el cáncer de testículos en los últimos 60 años, con lo que la correlación buscada estaba muy cerca de ser demostrada: el aumento del cáncer de próstata y la esterilidad caminan por el mismo sendero. Otro de los grandes descubrimientos de Skakeabek le reforzó en esa tesis: encontró células de los testículos de un bebé en los cánceres de próstata: “era como si algo hubiera detenido su desarrollo normal”, exclamó.

VILIPENDIADOS POR SUS PROPIOS COLEGAS, OTROS INVESTIGADORES DEL RESTO DEL MUNDO SIGUIERON LA RUTA ABIERTA POR SKAKEBAEK.

Pierre Jouanet, del departamento de biología reproductiva del hospital Cochín de París, contaba con más posibilidades, pues su hospital albergaba un banco de esperma y podía comprobar así la evolución en los últimos años de un factor determinante para este asunto como la concentración de espermatozoides. Sus resultados fueron contundentes: en 20 años el recuento de esperma por mililitro había descendido casi un 40%.

CLÍNICAS DE FERTILIDAD: LA CLAVE

Las clínicas de reproducción artificial es donde mejor se ha comprobado la bajada en la calidad del esperma: el de los jóvenes que actualmente venden su semen es un 50% peor que el de sus padres... y eso que han cambiado los estándares para calificar su calidad. Cuando antes el semen “bueno” contenía 60.000 millones de espermatozoides por mililitro, ¡ahora el estándar es considerar 10.000 como bueno!
En Estados Unidos, la experta en toxicología Shanna Swan comparó la calidad del semen de dos ciudades norteamericanas y la de dos poblaciones de ámbitos rurales. Su tesis inicial era que, al contacto con la naturaleza, la calidad del esperma sería mejor en el medio rural... Pero se encontró  justamente con lo contrario: era mejor en las ciudades. Entonces, se le ocurrió la razón: eran los tóxicos pesticidas a los que están expuestos los hombres del campo los responsables. Hasta ese momento a nadie se le había ocurrido establecer un paralelismo entre los químicos en el ambiente y la capacidad del aparato reproductor humano. “Existen 85.000 sustancias químicas en el mercado y no sabemos su potencial cancerígeno, el efecto que produce en nuestra sistema inmunológico o en el metabolismo. Necesitamos darnos cuenta de que formamos parte de un experimento enorme porque estamos expuestos a muchas sustancias”, declaró Swan.
Algo estaba pasando, evidentemente, y el origen había que encontrarlo en los miles de compuestos químicos que nos rodean, y a los que estamos expuestos diariamente: se encuentran en el mundo de la cosmética, en los plásticos de los biberones, los tupperware... hasta en los juguetes. Todos ellos proceden del petróleo Y son el resultado de un proceso llamado “refinado”, que da lugar a los compuestos químicos sintéticos desarrollados por la industria del plástico.
Un grupo muy común de derivados petroquímicos llamados ftalatos son utilizados en casi todo: en los cosméticos, en la medicina, en el empaquetamiento de alimentos, en los juguetes de los niños... Su característica más sorprendente es que su estructura química es tan parecida a los estrógenos femeninos, que se ha llegado a llamarla “imitadora”. La razón es que consiguen engañar al organismo, actuando del mismo modo que la hormona verdadera, que a su vez es una llave del sistema endocrino. Una llave falsa, obviamente, que le engaña, modificando su comportamiento: en inglés la expresión utilizada para denominarlo es “disruptor del sistema endocrino” y la traducción más cercana al castellana de este neologismo sería “alterador” de este sistema. Hasta hace unos años, no se sabía de qué manera “engaña” al organismo... pero últimamente se halló la razón.
El biólogo Richard Sharpe, experto en reproducción de la universidad de Edimburgo, se fijó en los factores que influyen en la generación de un bebé masculino, para determinar en qué parte del desarrollo se malogran estos fetos. “El programa de configuración humano está hecho para ser una hembra: todos podemos llegar a ser una hembra, por lo que para convertirte en un varón 'hay que modificar el programa de configuración' . Y el primer requisito es que se ha de formar un testículo; el cromosoma Y es el resultado de la formación de un testículo y de ahí se procederá al resto de la masculinización. Porque este acontecimiento no es suficiente para convertirte en un varón; lo que te convierte en un varón es que estos testículos produzcan hormonas. Es la producción de testosterona lo que modifica el programa de configuración, así pues, el embarazo es un momento de mucho riesgo porque el proceso se puede ver alterado por distintos factores. Si alguno de estos factores concurre en el embarazo, puede tener un efecto irreversible en la formación del cerebro del bebé... o en su aparato reproductor, por ejemplo”.
Los falsos esteroides de este tipo de moléculas químicas que nos invaden por todas partes engañan a los receptores hormonales femeninos debido a su parecido, por lo que bien pudieran estar alterando el proceso del embarazo produciendo abortos de fetos varones y otros que llegan a nacer pero con una baja masculinización, al igual que en otras especies animales. En otras palabras, los químicos están produciendo una alteración del aparato endocrino, que controla las glándulas corporales, incluido el aparato reproductor, lo que se conoce como el “síndrome del TDS”.
La investigación de la doctora Shanna Swan comenzó con la desasosegante comprensión de la alteración del sistema endocrino a causa de un compuesto: los famosos ftalatos. “Comencé a estudiarlos  por primera vez cuando leí que el centro para el control de enfermedades estadounidense había detectado la presencia de ftalatos en prácticamente todas las mujeres allí, y especialmente en las que estaban en edad reproductiva. Los estudios indicaban que todas las mujeres en edad de procrear tienen ftalatos en su cuerpo y esto está relacionado con las nuevas evidencias acerca de que causan problemas en el desarrollo del aparato sexual masculino de los varones. Se ha descubierto que los ftalatos en el cuerpo de la madre y en su leche, originan un mal desarrollo del aparato sexual masculino de los bebés. El resultado es lo que hemos llamado 'el síndrome de los ftalatos', que conduce a una disminución de la masculinización,  menor tamaño de los genitales y a que no se complete el descenso testicular”.  Justamente, lo mismo que los caimanes de Florida.

LA PRUEBA DE QUE AFECTA A LOS HUMANOS

La primera reserva de la nación indígena canadiense chipenwa, Aamjiwnaang-Sarnia, en Ontario, parece a primera vista una comunidad normal, pero alberga también una gran peculiaridad: está rodeada por uno de los complejos petroquímicos más grandes del país.
A lo largo de un año las fábricas expulsan al aire una media de 130.000 toneladas de productos químicos. Shanna Swan estuvo allí y quedó horrorizada “No he visto nada más dramático que lo que sucede en Sarnia. Vayas donde vayas puedes sentir el olor de los químicos. Todas las veces que lo visité, aunque fueran visitas cortas, estaban activas las sirenas, lo que quería decir que estaban expulsando al medio productos tóxicos. Lo podías sentir en tu rostro, lo podías ver y oler todo el tiempo”.

SARNIA ES EL FOCO DE UNO DE LOS GRANDES MISTERIOS DE NUESTRO TIEMPO

En el año 2006, la reserva se hizo mundialmente famosa porque experimentó una bajada brutal en las tasas de nacimiento de bebés varones. En vez de tener un índice de natalidad normal (50% niños-50% niñas), allí nacen menos de la mitad de niños que de niñas. “Comprobamos los datos de cinco en cinco años y vimos que eran bastante normales hasta la década de los 90, cuando se constata que empezaba a decaer fuertemente el número de niños nacidos, sobre todo desde 1999 hasta el 2003. Desde mi experiencia personal, creo que en el fondo todos éramos conscientes de que existía algún tipo de impacto sobre nuestra salud por vivir dónde vivimos, pero no pensábamos que fuera tan grave”.
Ada Lokrage fue la primera líder de la comunidad que dio la voz de alarma sobre el hecho de que no nacían niños varones. “La gente se dio cuenta de que sólo había niñas en las familias: mi hermana mayor tiene 3 niñas y un solo niño, mi otra hermana tiene 3 niñas y yo misma tengo 2 niñas”.
    La gravedad del problema atrajo a esa reserva a científicos de todo el mundo, preocupados por el problema, que han podido encontrar en esta población el lugar donde validar los datos previamente recabados en el mundo animal.
Ron Plain, especialista en salud medioambiental, acudió a una conferencia en la Universidad de California de San Francisco para estudiar mejor el tema. “Allí se congregraron los mejores especialistas del mundo sobre salud reproductiva, y lo que dijeron es que lo que sucede en Sarnia es un PRIMER SÍNTOMA DE EXTINCIÓN. El 40% de toda la industria química canadiense está aquí. Las fábricas expulsan enormes cantidades de dioxinas, gasolina y mercurio: todos ellos, tóxicos para la reproducción humana”.
También acudió a esa conferencia James Brophy, un científico experto en salud de los trabajadores que está ayudando a la población a comprender las consecuencias de la polución en sus cuerpos. “Sabemos que las refinerías están expulsando al medio ambiente cada año niveles muy elevados (100.000 kg) de productos capaces de alterar el sistema reproductivo y de crecimiento. Estos químicos causan  tremendos efectos adversos sobre el feto masculino. Las elevadas tasas de abortos de fetos masculinos son el reflejo de ello y la causa de que el índice de natalidad femenino-masculina sea tan dispar en favor de las primeras”.

DESDE EL BEBÉ

Cada vez hay más y más estudios que demuestran que antes del nacimiento, desde la concepción hasta el momento del parto, algo les está pasando a los fetos masculinos; muchos mueren antes de nacer. La industria y los gobiernos han guardado silencio respecto a todo esto aduciendo que están preocupados por el dato pero que no hay pruebas definitivas de su causa, que la desviación del índice de natalidad puede deberse a errores en el conteo o cualquier otra cosa. Es decir, minusvaloran el problema.
Sin embargo, la disminución del índice de nacimientos de niños de sexo masculino es un fenómeno global; en más de 20 naciones industrializadas ha disminuido misteriosamente la tasa de nacimiento de varones. Desde 1970 han nacido al menos 3 millones de niños menos que de niñas.
Katarina Main, pediatra de la universidad de Copenhague, se decantó por analizar otro factor que mide la masculinidad: la distancia anogenital, es decir, el espacio entre el ano y la raíz del pene. Al igual que en las ratas, en la especie humana esta distancia es aproximadamente el doble de larga en los varones que en las hembras, con lo que cualquier reducción en la longitud podría significar un signo de feminización. Es decir, es un marcador de que algo ha afectado a la testosterona fetal. El equipo de Main descubrió una menor distancia ano-genital y menor tamaño del pene en los chicos cuyas madres estaban más expuestas a ftalatos, verificando así la hipótesis de los plásticos feminizantes y los falsos estrógenos como origen del problema.
Mientras tanto, en Edimburgo, el equipo de Richard Sharpe efectuó un estudio con dos mil mujeres, comprobando que su exposición a ftalatos y pesticidas era un factor determinante en la alteración su aparato reproductor. Sharpe también investigó el efecto de los ftalatos en el desarrollo de los fetos varones de ratas, y los resultados son parecidos a lo hallado por Skakebaek en los jóvenes daneses: nacen con malformaciones genitales y tienen un recuento de espermatozoides menor que las normales.
La industria petroquímica, mientras tanto, ha seguido restando importancia al asunto y sólo efectúa estudios con individuos adultos, no cuando están en desarrollo, por lo que se desconoce realmente cómo afectan al crecimiento de los bebés humanos muchas sustancias que produce.
La doctora Theo Colborn escribió el libro “Nuestro futuro robado” en el que explicaba el fenómeno de la desaparición de la virilidad.... hace más de 15 años. “Solo tienes que ver lo que provocan en un adulto para predecir qué causarán durante su desarrollo en esta preciosa célula que comienza a crecer y a dividirse en dos células, cuatro, ocho... ¡Es una organización maravillosa: se está construyendo un bebé pieza a pieza en el útero materno! Algo que interfiera en estas fases iniciales del desarrollo de su cerebro o sus órganos sensibles, perjudicará al niño para siempre. El daño será irreversible. Después ya no se puede volver atrás para reconstruir lo que ya se ha estropeado. La amenaza química no sólo está interfiriendo en el normal desarrollo del crecimiento de los niños, sino que se puede llegar a convertir en un reto para la supervivencia de la especie”. Paradójicamente, estos experimentos han puesto de manifiesto que el varón es más débil en los meses previos al nacimiento y se ve más afectado por los trastornos hormonales que sufre la madre a causa de los químicos que nos rodean, lo que está perjudicando al nacimiento de bebés masculinos.

¿DÓNDE SE ENCUENTRAN LOS FTALATOS?

A pesar de que se conoce que se liberan del plástico y penetran en el organismo de los niños, muchos juguetes blandos contienen ftalatos. La razón aducida por la industria para incluirlos es que, en una nueva paradoja “hacen que los juguetes sean más blandos y, por lo tanto, más seguros”. De hecho, son la base de la industria de los “juguetes seguros” porque supuestamente los niños no pueden herirse con ellos debido a su flexibilidad.
Los ftalatos también se utilizan en multitud de productos de higiene personal. El 70%  de todos los cosméticos, incluyendo desodorantes, geles para el pelo, gominas, champús y geles de baño los contienen. Especialmente significativos son los cosméticos para limpiar el cutis y perfumarlo: los ftalatos son ideales en esa industria porque penetran la piel y retienen dentro de ella su perfume, de forma que alargan la permanencia del olor. Sin embargo, es esa misma cualidad su mayor peligro, pues los falsos estrógenos de los ftalatos se extienden así fácilmente por todo el cuerpo.
En Dinamarca se realizó un experimento cubriendo de crema a varios jóvenes: al principio, con una básica y neutra. En la segunda tanda, se extendió la misma crema pero añadiendo dos ftalatos, lo que originó un pico de ftalatos en sangre; habían penetrado en la sangre una hora después de la exposición a la crema. A consecuencia de los resultados de este experimento, este mismo país realizó una campaña para que las mujeres embarazadas no se expusieran a tintes para el pelo, cosméticos, pintura, en la creencia de que muchos males pueden provenir del periodo embarazo. No en vano, los países escandinavos llevan sufriendo un gran descenso de la natalidad desde hace décadas...
Los ftaltos también se usan en los acondicionadores para el cabello, ya que lo hacen más suave, peinable y bonito. Gracias a ellos el pelo parece más limpio, huele a limpio y se siente limpio, de manera que al usuario le resulta muy difícil entender que en realidad es un peligroso tóxico contaminante.    
Sin embargo, en los organismos sanitarios de algunos países ya existe una preocupación seria al respecto, sobre todo en lo tocante a la salud de los niños, pues saben que puede repercutir sobre su aparato reproductor. El efecto más frecuente es la atrofia de los testículos. Después de nacer, el bebé sigue expuesto a los productos químicos, ya que también los hay en la leche materna.
Según la pediatra Katherine Main, “es incuestionable que la leche materna contiene productos contaminantes. Estos productos pasan al bebé que los ingiere a través de su mamá y permanecen en él y se van acumulando en su cuerpo”.

VINILO PVC

Un ftalato en particular utilizado en plásticos PVC está causando la mayor preocupación,  sobre todo, por el lugar en donde se utiliza: las salas de bebés prematuros. Todos los materiales flexibles que se encuentran en esas salas están llenas de plástico PVC vinilo, que contiene un ftalato llamado DEHP. El toxicólogo David Hefton tiene muy claras las consecuencias: “el DEHP ha sido considerado un producto tóxico para la reproducción por las distintas agencias de salud en todo el Planeta. Y para que un producto se considere tóxico para el sistema reproductivo tiene que afectar al menos a dos fases del desarrollo del sistema reproductivo del ser humano...”.

ASOMBROSAMENTE, EL PVC SE UTILIZA PARA FABRICAR EL MATERIAL MÉDICO, EN TUBOS, CATÉTERES, BOLSAS DE RECOGIDA DE SANGRE... MUCHOS ESTUDIOS MÉDICOS HAN DEMOSTRADO QUE EL DEHP PUEDE LIBERARSE DE ESTOS MATERIALES Y PENETRAR EN EL CUERPO Y ASÍ SE VA ACUMULANDO EN EL ORGANISMO DE LOS NIÑOS EN CANTIDADES PELIGROSAS.

Hefton ofrece las cifras concretas: “cuando una persona ingiere más de 13 microgramos de DEHP por día, ya asume un riesgo. En un hospital, un bebé ingiere más de 200 veces esta cantidad en una única exposición al material médico invasivo. El bebé puede estar expuesto más de una vez al día y esto puede sucederle durante muchos días e incluso, según el caso, durante meses. En los organismos sanitarios norteamericanos ya existe una preocupación seria al respecto, sobre todo en lo tocante a la salud de los niños, pues saben que puede repercutir sobre su aparato reproductor. El efecto más frecuente es la atrofia de los testículos”.
Algunos hospitales europeos ya están empezando a reeemplazar los equipos que contienen PVC por otros plásticos no tóxicos. La hermana Mary Ellen Leciejewski es especialista en ecología dentro de los hospitales católicos área de San Francisco, Estados Unidos: “Suscribimos el principio de proteger al máximo a las persona y por eso tomamos las medidas oportunas para que nuestros equipos médicos sean lo más seguros posible. Simplemente tomamos la decisión de controlar este asunto”.

EL PELIGROSO BISFENOLA

Según los expertos, actualmente no hay un producto más preocupante que el Bisfenol A. Se fabrican 3000 toneladas de él anualmente, ya que es la materia prima utilizada para la fabricación de policarbonatos, una gama de plásticos de los más utilizados en la sociedad de consumo. El policarbonato es un plástico duro, rígido, que se utiliza en una basta cantidad de artículos, desde DVD's hasta biberones. La química los utiliza para hacer plásticos irrompibles, y este componente también parece aumentar el riesgo de padecer diabetes.
Hasta hace muy poco, casi nadie había oído hablar de el Bisfenol A, y sólo desde hace muy poco hemos empezado a saber lo dañino que es. Un estudio británico encontró a principios del 2008 que las personas con niveles más elevados de Bisfenol A en su sangre eran más propensas a sufrir problemas cardíacos potencialmente peligrosos.
Ana Soto y Carlos Sonnenschein investigan sobre el linaje de las células cancerígenas en la Escuela de Medicina de Tufts en Boston.  Para que estás células proliferen, las exponen a la célula femenina: los estrógenos.  Un día comprobaron que las células que no habían estado sometidas a las hormonas femeninas, comenzaron a desarrollar el cáncer; por lo que se empezaron a preguntar cómo había podido pasar. Así, acabaron por analizar el propio material de ensayo, los tubos de ensayo, donde encontraron Bisfenol A y Noinfebol aunque eso sí, en dosis bajas.
Seguidamente, decidieron exponer a unas ratas durante la gestación a este componente.  poniéndolas una cánula de un goteo de esta molécula durante dos semanas. Querían saber si mostraban las crías alguna reacción. Los resultados fueron que las ratas desarrollaron lesiones incluso con las dosis bajas en el 100% de los casos.  Esto hizo que Ana Soto se preguntara: “¿empieza el cáncer en el útero materno? No estamos diciendo que sea la única causa, pero creemos que esto hay que comprobarlo. ¿Son los pseudoestrógenos introducidos en la industria, la causa del cáncer de mama?”
En 1960, una de cada 20 mujeres padecía cáncer de mama, hoy día son 1 de cada 8. Dado que este tipo de cáncer está relacionado con la alteración hormonal, la tesis de la alteración endocrina es una pista a seguir.
También se están detectando trastornos en el comportamiento debido a que el sistema endocrino está invadido por moléculas químicas artificiales. Una vez más: la hormona es la llave de la molécula del sistema endocrino, pero el tóxico puede confundir una con otra porque se parecen mucho y los humanos estamos expuestos a los mismos procesos que hemos visto en el resto de los animales.    
Gywnne Lyons, ex asesor del gobierno sobre contaminación química y autor del informe reseñado páginas atrás, señala en un artículo publicado por el grupo ecologista CHEM Trust: “Se necesitan medidas urgentes para controlar los productos químicos que producen alteración del género y se necesitan más recursos para la vigilancia de la vida silvestre”.
El informe gubernamental analizó el efecto de productos químicos que provocan trastornos hormonales incluyendo los ftalatos que se añaden a plásticos como el PVC y las colas, y el Bisfenol A, empleado en los revestimientos de latas de comida, botellas de plástico y los selladores dentales.
“Los machos de las especies de cada una de las principales clases de animales vertebrados (incluyendo peces óseos, anfi bios, reptiles, aves y mamíferos) han sido afectados por los productos químicos en el medio ambiente. La feminización de los machos de numerosas especies de vertebrados es ahora una tendencia generalizada. Algunos peces han mostrado señales de que están desarrollando óvulos en sus testículos. Los peces se han visto muy afectados por las sustancias químicas creadas por el hombre que producen alteración del género. La mitad de los peces machos de los ríos de tierras bajas británicas tenían signos de haber sido feminizados, incluyendo el desarrollo de huevos en sus testículos. Algunas cucarachas macho han cambiado de sexo por completo después de la exposición a los estrógenos de la píldora anticonceptiva que salían de las alcantarillas”.
En noviembre del 2012, el periódico argentino La Voz informaba de que se habían detectado altas cantidades de estrógenos en el río más importante de Córdoba, Suquía: 0'47 partícula por un billón, cuando lo recomendable no puede exceder el 0'05. Las hipótesis sobre si el origen están en los anticonceptivos que toman las mujeres y las hormonas usados en la cría de pollos. También, en componentes de otros productos como insecticidas y plásticos que se comportan igual que las hormonas. El doctor Alberto Ferral, autor del informe, señaló. “Lo que sí sabemos es que las concentraciones de los anticonceptivos son extremadamente altas para que puedan actuar en el organismo. Por ello, no se asimila todo lo que se ingiere, sino que se elimina alrededor del 50 y 60 por ciento. Y son de alta resistencia, justamente para que causen efectos, y por eso las plantas no los depuran”.

EN OCTUBRE DEL 2012, ESTE PERIODISTA RECIBIÓ UN POWER POINT CON LOS APUNTES DE LA ASIGNATURA DE GENÉTICA QUE SE ESTUDIA EN UNA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA, CUYO NOMBRE NO REVELARÉ PARA PROTEGER LA REVELACIÓN DE LA VERDAD.

 Esto es lo que estudian algunos alumnos españoles actualmente.
“Hembras de mejillones y de otras conchas marinas de las costas de Galicia, Cataluña y Valencia sufren graves mutaciones en su sexo. El agente antialgas tributiltin (TBT) provoca alteraciones sexuales que producen masculinización en las hembras. En la concha marina Nucellas lapidus, aproximadamente el 60% de las hembras procedentes de Galicia han desarrollado un pene, aunque no pueden copular. La femeinización de los machos es cada día más frecuente en
especies (incluida la humana: disruptores endocrinos):
Caimanes de florida (estériles por exposición a vertidos de DDT).
Peces machos con órganos femeninos en ríos ingleses (p-nonilfenol).
Salmones canadienses cambian de sexo al pasar junto a fábricas de papel y lo recuperan al alejarse.
Bisfenol-A (plásticos, pegamentos, biberones, sellos de caries y preservativos)”.
El 18  de febrero del 2013 la OMS publicó un informe en el que reconocían que 800 compuestos causan o son sospechosos de provocar “disrupción del aparato endocrino”. Hasta el diario El País se hizo eco de ello. “Diez años después del primer estudio, los resultados son radicalmente distintos. Los investigadores plantean abiertamente que hay nuevos indicios que vinculan a estos compuestos quimicos con problemas reproductivos (ya sea por infertilidad, tumores o malformaciones) o con efectos sobre la tiroides, el funcionamiento cerebral, la obesidad y el metabolismo.
La actividad disruptora, insisten, va más allá de alterar mecanismos de acción de los estrógenos y los andrógenos o la actividad de la tiroides. Por ello, los especialistas convocados por la OMS y Naciones Unidas plantean posibles vinculaciones con problemas reproductivos masculinos o femeninos (no solo en humanos, incluso los vinculan a caídas demográficas de especies animales). Pero también hacen alusión a alteraciones relacionadas con el desarrollo neuronal, desórdenes inmunitarios o metabólicos. E incluso tumores vinculados con alteraciones hormonales, a pesar del desconocimiento que, indican, existe sobre el origen de estas neoplasias”.
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lunes, 17 de junio de 2013

El bisfenol-A, relacionado con riesgo de obesidad en las niñas

© Desconocido
Este nocivo químico se encuentra en plásticos, cremas corporales, detergentes, ... casi cualquier cosa que usamos a diario.
Se utiliza para la fabricación de plásticos y otros materiales, tales como los recibos de cajas registradoras.


Las niñas entre 9 y 12 años de edad con niveles más altos de lo normal de bisfenol-A (BPA) en la orina tienen el doble de riesgo de ser obesas que las jóvenes con menores niveles de BPA, según un estudio del consorcio Kaiser Permanente, en Oakland, California (Estados Unidos), publicado este miércoles en la revista Plos One. "Este estudio proporciona evidencia en población humana que confirma los resultados de estudios en animales de que los niveles altos de exposición de BPA podrían aumentar el riesgo de sobrepeso u obesidad", dijo De-Kun Li, investigador principal del estudio y epidemiólogo perinatal en la División de Investigación de Kaiser Permanente.

El BPA se utiliza para la fabricación de plásticos y otros materiales, tales como los recibos de la caja registradora y se trata de un conocido disruptor endocrino con propiedades estrogénicas. En niños y adolescentes, el BPA es probable que entre en el cuerpo principalmente a través de la ingestión de alimentos y líquidos que hayan estado en contacto con materiales que contienen BPA, subrayó el doctor Li. "Las niñas en mitad de la pubertad pueden ser más sensibles a los efectos del BPA en su balance de energía y metabolismo de la grasa", apuntó el doctor Li. Mientras que el BPA todavía está siendo examinado, este experto asegura que se ha demostrado que interfiere con el proceso de un cuerpo en relación al contenido y la distribución de la grasa.

El estudio, diseñado específicamente para examinar la relación entre el BPA y la obesidad en los niños en edad escolar, se llevó a cabo en Shanghai como parte de un estudio nacional más grande de la pubertad y la salud de los adolescentes. Li y sus colegas estudiaron a 1.326 niños y niñas de 4 a 12 años en tres escuelas de Shanghai. Además de las muestras de orina recogidas con materiales libres de BPA, obtuvieron información sobre otros factores de riesgo de la obesidad infantil, como los hábitos alimentarios, la actividad física, la salud mental y los antecedentes familiares.

Los investigadores encontraron que en las niñas entre 9 y 12 años, un nivel más alto que el promedio de BPA en la orina (2 microgramos por litro o más) se asoció con el doble de riesgo de tener un peso corporal en lo alto del percentil 10 superior al de las niñas de su edad en la misma población.

El impacto fue particularmente pronunciada en las niñas entre 9 y 12 años de edad con niveles extremadamente altos de BPA en la orina (más de 10 microgramos por litro): el riesgo de tener sobrepeso (en el percentil 10 superior) era cinco veces mayor. Sin embargo, no identificaron efectos significativos BPA en otros grupos estudiados, incluidas las niñas mayores de 12 años y los niños de todas las edades.

En las niñas de 9 a 12 años, el 36 por ciento de las que tienen un nivel más alto que el promedio de BPA en la orina tenían sobrepeso u obesidad en comparación con el 21 por ciento de las que registran un nivel más bajo que el promedio de BPA. "Nuestro estudio sugiere que el BPA podría ser un potencial obesogen nuevo medioambiental, un compuesto químico que puede afectar el desarrollo normal y el equilibrio del metabolismo de los lípidos, lo que puede conducir a la obesidad", escriben Li y sus colegas, alertando de que la exposición al BPA en la población humana "puede estar contribuyendo a la epidemia de obesidad en todo el mundo".

miércoles, 17 de abril de 2013

Un informe certifica que el Bisfenol A es cancerígeno. ¡Y está por todas partes!


© Corbis
Uno de los lugares donde se ha encontrado mayor cantidad de BPA es en las botellas de agua de plástico.
El bisfenol A se encuentra en un gran número de productos que utilizamos en nuestra vida cotidiana ya que forma parte del plástico policarbonado, que conforma los envases de determinados productos alimenticios, los CD o, incluso, los biberones infantiles. Este mismo martes, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses) ha publicado uno de los informes más alarmantes respecto al BPA, en el que asegura que puede ser altamente dañino para las generaciones venideras, especialmente en lo que respecta al cáncer de pecho. Se trata de un compuesto que, en mayor o menor grado, se encuentra en el organismo de todas las personas, y que se elimina a través de la orina.

Hasta la fecha, los Informes de Evaluación de Riesgo realizados por la Unión Europea señalaban, después de la evaluación de más de mil estudios, que no existe ninguna relación entre el compuesto y el cáncer. Sin embargo, la reciente investigación asegura que aquellos fetos que han sido expuestos en el útero a las mismas tasas de BPA que suele tener la población general tienen más posibilidades de sufrir cáncer de pecho cuando crezcan. El estudio señala que en un 23% de los casos, las mujeres embarazadas están expuestas a niveles del compuesto potencialmente peligrosos.

Este duro análisis se encuentra en sintonía con los movimientos que se están produciendo en la política francesa, ya que el pasado 10 de octubre, el Senado francés declaró ilegal el compuesto al ser considerado como perjudicial para la salud, una medida refrendada por la Asamblea Nacional en diciembre y que tendrá que implantarse de aquí al año 2015. A la hora de prohibir el compuesto fue determinante la participación de un grupo de biólogos franceses, que comprobaron que el BPA puede tener efectos negativos en la fertilidad, así como ocasionar cáncer de mama o diabetes. Sin embargo, consideraron que algunos de los problemas que se habían localizado en animales, como los que afectaban a la próstata o al tiroides, no han gozado de suficiente evidencia científica como para asegurar dicha relación, si bien no deben descartarse aún.

Un nuevo panorama legislativo

Los resultados de dicha investigación acaban de ver la luz pública, y quizá obliguen a rediseñar la legislación que sobre el compuesto existe en otros países como España, donde el pasado año la Fundación Vivo Sano pidió seguir el ejemplo francés y prohibir el BPA, ya que se trata, en su opinión, del "mayor disruptor endocrino". La Unión Europea, hasta la fecha, solamente ha prohibido la fabricación de biberones infantiles con este compuesto, una medida aprobada en 2011. El reglamento comunitario vigente, el 10/2011/EU, indica que el límite de migración específico se encuentra en 0,6 mg/Kg.

La última noticia que concierne a la Unión Europea es la referida a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que la pasada semana anunció que retrasaría su pronunciamiento sobre el bisfenol A hasta el mes de noviembre, a pesar de que estaba previsto en un primer momento para mayo. El Parlamento Europeo votó el pasado mes por la aceleración de las decisiones sobre este compuesto, con el objetivo de aplicar el principio de precaución ante la posibilidad de la existencia de unos potenciales efectos negativos.

¿Dónde se encuentra?

El estudio francés también señala cuáles son las principales fuentes de contagio del componente. La primera es la dieta, que supone el 84% de la exposición al BPA de la mujer embarazada. De ese porcentaje, alrededor de la mitad pertenece a la resinas epoxi que se obtienen de la reacción del bisfenol A con epiclorohidrina, que suelen estar presentes en un gran número de botes o envases en los que se comercializan los alimentos. Esto también ocurre con el agua embotellada. Sin embargo, se desconoce de dónde proviene entre el 25 y el 30% del BPA presente en los organismos de las mujeres analizadas. Debido a que forma parte de los plásticos policarbonados, el compuesto también puede ser encontrado en coches, aviones, gafas, utensilios médicos o barnices.

Uno de los casos más preocupantes, señala la investigación, es el de las cajeras que trabajan continuamente con tickets de compra. Como ya indicase otro estudio publicado en el año 2010, al igual que ocurre con los recibos de aparcamiento, en la tinta de dichos documentos también hay cierta cantidad de BPA, algo que fue reconocido tanto por la dirección del grupo Carrefour como por la papelera Koehler. Los hijos de aquellas madres con más contacto con dichos recibos tienen, según Anses, más probabilidades de sufrir problemas de comportamiento, obesidad o alteraciones del aparato reproductor femenino. Esto ha conducido a que algunos de los nuevos recibos sean impresos con otros tipos de bisfenol A menos dañinos.

Una historia interminable

El bisfenol A se ha encontrado en el punto de mira de científicos y legisladores desde hace unos cuantos años, aunque aún no se haya conseguido llegar a un consenso definitivo sobre el tema, sobre todo en su relación con enfermedades tan diversas como las anteriormente nombradas o la pubertad precoz. En septiembre de 2008, un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association señaló que aquellas personas con un mayor nivel de BPA en el organismo tenían un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y anormalidades en las enzimas hepáticas. En 2010, otro informe realizado por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA), que en el pasado se había mostrado escéptica respecto a los auténticos efectos del compuesto, intentó concienciar a los ciudadanos americanos y empresas productoras de los problemas asociados al BPA.

Aún se debate sobre muchos de los posibles efectos negativos del compuestoMuchas de las nociones existentes sobre el bisfenol se debaten aún entre el mito y la realidad. El European Information Centre on Bisphenol A creó una página destinada a aclarar algunos de los puntos sobre el BPA en los que existen mayores dudas, generalmente con el objetivo de acabar con el pánico colectivo sobre el componente. Por ejemplo, la organización considera que no se puede considerar el BPA como un "disruptor hormonal o endocrino", que sólo se transfiere a los alimentos en un grado muy bajo y en pocas ocasiones y que no se ha demostrado aún que exista un vínculo entre el componente y la obesidad infantil.

Al contrario que lo que ocurre actualmente en la Unión Europa, la organización considera que la inexistencia de riesgos sobre el bisfenol A está tan demostrada que no es necesario aplicarle ningún principio cautelar. Sea como sea, lo que está claro es que uno de los grandes retos que tiene la ciencia por delante durante los próximos años es averiguar el auténtico alcance de los efectos negativos de este compuesto.

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