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jueves, 5 de diciembre de 2013

Black Friday, consumismo, y los autómatas humanos


Vea bien el video por favor. No se apresure a leer este breve artículo, véalo completo. Son poco más de 7 minutos, un extracto nomás de un fenómeno que puede parecer extraño para algunos, bizarro para otros, e irreal y hasta surrealista para algunos pocos, pero no lo es. Esto es nada más y nada menos que la realidad al desnudo. 


¿Qué vio usted? Déjeme contarle lo que yo vi.

De seguro usted ha tenido la oportunidad de ver películas de zombies ¿no es así? ¿No ve acaso un siniestro parecido entre esas aterradoras producciones cinematográficas y lo que aparece en este grotesco compilado? Pues déjeme decirle que yo sí, yo veo más que un parecido, veo un reflejo, un espeluznante paralelismo.

¿Cuál le parece que es la característica distintiva de un zombie? Quizá sea un comportamiento compulsivo, casi mecánico, como un autómata programado para realizar una cierta tarea, o para perseguir un cierto propósito. En las películas este propósito es alimentarse de seres vivos, sujetos normales (o de sus cerebros). En la realidad es conseguir algo, lo que sea; fíjese que muchos de estos sujetos no saben ni lo que buscan, golpean, aplastan, empujan, sólo manotean desesperados bolsas o cajas y sacan un botín que ni siquiera saben lo que es. Sólo sienten que deben hacerlo. Pero... acaso no nos damos cuenta: es BLACK FRIDAY.

Ese es el nombre del programa que ejecutan, instrucción tras instrucción, sin control, sin conciencia, sin notar qué hay alrededor, sin entender y sin conocimiento de qué es lo que está ocurriendo. "BLACK FRIDAY" fue "descargado" e "instalado" en cada uno de estos sujetos y "BLACK FRIDAY" es el programa que ellos ejecutan.

Un profesional de la informática está familiarizado con esta dinámica, pero nada más que en el reino de los ordenadores, es decir, en un ámbito acotado a dispositivos con un mecanismo definido, que no cuentan con habilidades creativas y que no pueden pensar por sí mismos, sólo seguir instrucciones precisas, paso a paso, sin medir, sin considerar, sin comprender. Pues eso justamente es lo que vemos en este vídeo, máquinas, dispositivos programados para seguir instrucciones.

¿Se puede imaginar un mundo poblado por sujetos así? No necesita imaginación, encienda su televisor, o más sencillo, deténgase unos instantes a mirar a su alrededor. ¿Qué ve? Sí, así es, se ven autómatas a diestra y siniestra ejecutando programas, siguiendo instrucciones. Mire por ejemplo las protestas callejeras15MOcupa Wall Street, ... elija la que quiera. ¿Ve acaso que sobresalen hombres con conciencia, con pleno conocimiento de qué es lo que está ocurriendo? ¿Ve acaso seres humanos coherentes con entero control de sus facultades enfocados en la búsqueda de un objetivo "superior", trascendente? ¿Ve acaso a hombres creando a cada paso nuevas alternativas, nuevos caminos, que no se comportan como ganado arreado al corral?

Pues lamento decirle que yo no veo nada de esto. En cambio, sí se me hace palpable y evidente que estas protestas o marchas, como quiera llamarlas, están plagadas de autómatas que como células de un organismo deben cumplir con lo ya determinado. Un programa ha sido "instalado" en cada uno de estos individuos y este programa está siendo ejecutado. El programa puede llamarse "indignación ciudadana", "estamos hartos", o "abajo el capitalismo",... da igual, es sólo un nombre; las instrucciones son idénticas para cada uno. Apenas existen pequeñas variaciones triviales que poco cambian el curso de los acontecimientos.

Y yo me pregunto, ¿quiénes son los programadores detrás de estos programas? ¿Quiénes son esos sujetos (o grupos, u organizaciones) que conocen a estas máquinas con todo lujo de detalles y diseñan estos programas perfectos que transforman a estos sujetos en verdaderos zombies, verdaderos ejecutores de instrucciones?

Mmmm.... veo que quizá nunca se hizo esta pregunta porque usted es una de esas personas que creen que la realidad es regida por el caos, por la sumatoria de acciones individuales, desconectadas, que todo lo que acontece es el resultado de una ecuación cuyas variables son fundamentalmente humanas y su lógica esencialmente dialéctica, el choque continuo de tesis y antítesis, fuerzas opuestas en pugna y una supuesta síntesis superando la disputa, iterando ad infinitum, en una danza cósmica sin propósito ni sentido.

Si usted piensa de este modo quizá debería reconsiderar su posición, pues es un hecho que las matemáticas y otras ciencias afines han sugerido y argumentado que donde hay patrones regulares (el comportamiento del "autómata" por ejemplo) hay un conjunto de reglas rigiendo este comportamiento, y donde hay reglas hay alguien o algo que las determina, las impone. Es decir, donde hay reglas, existe "un diseño", y ante la presencia de un diseño es posible afirmar con un importante nivel de certeza que ALGUIEN lo diseñó, que en su origen haya unDISEÑADOR.

No se confunda, no estamos hablando aquí de dioses, lo que aquí estamos afirmando es simplemente que cuando estos desconcertantes comportamientos mecánicos y repetitivos se manifiestan en un colectivo de sujetos, es muy probable que exista "algo" o "alguien" que los determine, los imponga, los "instale" en cada individuo que, símil a un ordenador, ejecutará el conjunto de instrucciones destinadas a conseguir una conducta definida.

Considerando lo dicho hasta aquí, es imposible evadir la pregunta de cómo es que estos programas son "instalados" en estos "dispositivos humanos". Bueno, déjeme decirle que esta pregunta no tiene una respuesta sencilla, pero me es posible sugerir que un modo de llevar adelante tamaña tarea puede ser a través de la imposición de ilusiones, de falsas "verdades", de percepciones sesgadas. Sí, si lo piensa sólo un poco podrá darse cuenta de que sin duda las mentiras constituyen auténticos programas que se ejecutan en nuestras mentes y nos transforman en verdaderos autómatas.
¿Qué cree usted que ocurre con estos sujetos vulnerables a la programación? ¿Qué determina que estos seres pierdan todo rasgo de individualidad, cualquier atisbo de humanidad? Hay respuesta para estas preguntas. Existen hombres que son extremadamente permeables al manejo y la manipulación. Un especial ejemplo de tales sujetos son los llamados seguidores de autoritarios. Estos son "individuos que básicamente son una pizarra en blanco y que su única estructura de personalidad es la creada por el sistema sociocultural en el que viven. ¡No hay nada más allí! Eso es lo que los hace tan buenos robots, seguidores de tipos patológicos que los utilizan para representar la visión de la mayoría, o al menos, para reforzarla" (extraido de Ley Marcial y el Seguidor de los Autoritarios, de Laura Knight-Jadczyk, ¡recomendable artículo!).

Ahora, ¿qué pensaría usted si le dijera que todos estamos conectados a este colosal "aparato" de programación y que somos vulnerables a sus programas? Una persona mentalmente sana y con ansias de conciencia seguro que se preocuparía y empezaría cuando menos a prestar atención a su comportamiento y al origen del mismo.

Piense en esto. A los sujetos del vídeo se les pudo haber "instalado" un sencillo programa cuyas instrucciones básicas dicen algo así como que "deben aprovechar a como dé lugar las superofertas del BLACK FRIDAY para conseguir cosas que es importante que posean, y que dichos bienes, mayormente de caracter material, cualquiera que sean éstos, son indispensables, fundamentales, esenciales para su vida, su bienestar, y su felicidad". Una vez que se está ejecutando este programa ya no importa si lo que sacan de una caja, una bolsa o un aparador de una tienda es un televisor, una plancha, una XBOX, una moladora, una caña de pescar o una pack de papel higiénico. Tampoco importa si para conseguirlo tuvieron que amasijar al que estaba a su lado, destruir una persiana, atropellar a quien esté en frente, o quizá hasta matar a quien sea de algún modo un potencial obstáculo.

¿Qué significa realmente hoy día tener una buena "calidad de vida" cuando la felicidad se mide según la cantidad de objetos materiales que uno posee, cuando los demás pasan a segundo plano, cuando las relaciones interpersonales, la ayuda mútua, la compasión y el respeto no entran dentro de la ecuación, ya que no tienen valor monetario alguno? ¿Acaso todas esas mentiras y esa programación nos han despojado de lo que significa ser humanos? ¿Acaso lo que yo veo en ese video es un síntoma de la robotización del alma, por así llamarla? ¿Qué futuro promete esto para las nuevas generaciones, para nuestros hijos y nietos?

¿Mucho para pensar no? Hablando de hijos y nietos permítame despedirme con una interesante referencia. No hace mucho tuve la oportunidad de leer un cuento que a mi juicio representa con magistral realismo a través de una sencilla metáfora los tiempos actuales, y más aún, los tiempos venideros. En él se delinea una marcada diferencia entre dos tipos de hombres: aquellos que responden como soldados a la manipulación, y aquellos que con un destello de conciencia vislumbran lo trascendente. Lamento tener que decir que hay una extraordinaria similitud entre el comportamiento de los primeros y los sujetos del video (me tomo el atrevimiento de sugerirle al lector que le eche un ojo al cuento para ver cómo les va a estos sujetos).

Tomando todo esto en perspectiva, lamentablemente me veo sentenciado a pensar que semejante comportamiento no es más que otra "Señal de los tiempos".
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Mauricio Santecchia
Nacido en Argentina, Mauricio Santecchia es un Analista de Sistemas Informáticos especializado en consultoría en las áreas de Tecnologías de la Información y Comunicaciones.
Tuvo la fortuna en el año 2009 de "toparse" con el extraordinario material disponible en Cassiopaea.org. Desde el año 2011 es parte del equipo de editores de SOTT.
En su tiempo libre se dedica mayormente a la lectura, la familia, y algo de deportes.

martes, 1 de octubre de 2013

Todo en la vida tiene un precio: El peligro del presentismo


En las últimas décadas se ha generado en la sociedad una mentalidad tan común como peligrosa: el presentismo. La mayoría de las personas lo quieren todo e inmediatamente, no desean esperar.

© Desconocido
Hace años, si querías un coche, debías trabajar durante cierto tiempo, ahorrar el dinero y después lo comprabas. Lo mismo valía para las viviendas o las vacaciones. Básicamente, la sociedad nos transmitía un mensaje muy claro: "si te esfuerzas, puede ser que un día logres lo que deseas".

Sin embargo, de repente todo cambió, el mensaje era otro: "¿Por qué esperar? ¡Ahora mismo puedes tener todo lo que deseas!" Y así, hoy es posible obtener cosas antes de habernos esforzado, gracias a los préstamos, no solo tenemos una casa y un coche sino que también podemos irnos de vacaciones a un destino exótico e incluso tener el último modelo de televisor o teléfono.

La idea de que puedes tener todo lo que desees ahora mismo, antes de esforzarte y trabajar duro para lograrlo, ha generado la creencia de que existe un atajo para todo, una vía rápida para alcanzar lo que deseamos empeñándonos lo menos posible. Esta mentalidad se aprecia prácticamente en todas las esferas de la vida, la vemos cuando nos lamentamos porque tenemos que trabajar demasiado y no vemos inmediatamente los frutos o cuando se abandona la consulta porque la psicoterapia no actúo tan rápido como se esperaba.

Desgraciadamente, tengo una mala noticia para las víctimas del presentismo: la idea de conseguir todo aquí y ahora, sin esforzarse, es una ilusión. La verdad es que no hay atajos fáciles, casi todos los caminos en la vida son cuesta arriba y precisamente por eso, cuando llegamos a la cumbre, somos capaces de admirar en su justa medida lo que hemos alcanzado.

De hecho, ¿cuántas veces no has mirado con envidia a un deportista, un emprendedor, un científico o a un artista pensando que ha tenido mucha suerte? En realidad, detrás del éxito (que es lo único que nosotros vemos), se suelen esconder horas e incluso años de duro trabajo, de sacrificios, perseverancia e incluso sufrimiento.

Ningún deportista, emprendedor, científico o artista alcanza el reconocimiento mundial solo porque haya tenido suerte. Es obvio que siempre es importante estar en el lugar y en el momento adecuado pero el trabajo duro y las capacidades son la verdadera base del éxito.

A ilustrar esta idea viene una frase de Michael Jordan que quizás ya conoces puesto que es muy famosa en los círculos motivacionales: "He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mi para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito". Lo cual nos indica que detrás el éxito hay un largo camino, a menudo plagado de fallos, errores, decepciones y dudas.

Una generación de niños grandes

El presentismo y la idea del atajo han creado una generación de niños grandes, personas que desean todo pero sin renunciar a nada. La verdad es que las grandes cosas por las que luchamos, esos objetivos que deseamos alcanzar, a menudo implican sacrificios, no podemos trabajar doce horas al día durante seis días a la semana y ser partícipes del crecimiento de nuestros hijos, tenemos que decidirnos por una cosa u otra o, en los casos en que sea posible, adoptar un punto medio, que siempre es lo más saludable.

No obstante, lo peor del presentismo no es tan siquiera que tengamos una idea errónea del mundo y de cómo este funciona sino que nos hace esclavos de nuestras decisiones, esclavos sin una vía de escape. Cuando tienes deudas, no puedes cambiar tu destino, estás atado a un sitio y a un lugar, amarrado a las decisiones que tomaste en el pasado. Al contrario, si eres capaz de trabajar con vistas a un objetivo, sabes que podrás cambiar tus planes en cualquier momento porque el camino depende solo de ti.

Por otra parte, por más absurdo que parezca, pensar que existe un atajo para todo nos conduce al inmovilismo porque las personas concentran todas sus fuerzas y energías en buscar un atajo que no existe cuando en realidad podrían emplear esos recursos en trabajar duro apostando por un proyecto valedero que tiene posibilidades de éxito a largo plazo.

Con esto quiero decir que no existen fórmulas mágicas, que si tenemos un problema, no hay magos que saquen soluciones brillantes de la chistera, somos nosotros quienes debemos esforzarnos por solucionarlo. No hay atajos fáciles que nos conduzcan a la felicidad.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Indefensión Aprendida: ¿por qué no reaccionamos ante la injusticia? (vídeos)


La "indefensión aprendida" hace referencia a la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, sin poder hacer nada y que no responde a pesar de que existan oportunidades para ayudarse a sí mismo, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas.

La teoría de indefensión aprendida se relaciona con depresión clínica y otras enfermedades mentales resultantes de la percepción deausencia de control sobre el resultado de una situación. Aquellos organismos que han sido ineficaces o menos sensibles para determinar las consecuencias de su comportamiento se dicen que han adquirido indefensión aprendida (¿aplicable a aquellas personas que "no van a votar"?).


Doctrina del Shock

La mayor parte de la manipulación mediática y política está encaminada a postrarnos en un estado de shock, para que, temerosos y paralizados, no reaccionemos ante las injusticias sociales y las pérdidas de derechos que se nos imponen al ser tratadas como "inevitables" y motivadas por un "poder superior" muy alejado de nosotros.

Las leyes, recortes, medidas y ajustes de los gobiernos o la junta directiva de una empresa nos son administrados gradualmente como un veneno que nos somete a una ansiedad constante, que cuentan, además, con el falso legitimador de los medios de comunicación y líderes de opinión.
© manelfontdevila.com
Pero John Dewey ya nos advertía que una sociedad libre debe producir personas libres. Es decir, personas con capacidad de elección y de discernimiento; de comprender lo que les pasa y de ser capaces de cambiar su situación si así lo deciden.


Para que esto sea posible, es necesario que las personas tengan garantizado el acceso al conocimiento, y sepan además manejar de forma crítica la información que recibe. Mediante el poder actual de los medios de comunicación como nuestra principal fuente de información y análisis de la realidad, es posible inducir este estado depresivo en buena parte de la población para mantenerla en un estado de pasividad. A esta sutil estrategia debemos sumar muchas más aunque entre ellas, también destacan el efecto "cortina de humo" para desviar nuestra atención.
"Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales."- Cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas -

Terrible, ¿verdad? Pero más terrible aún es el darnos cuenta de que esta inoculación de indefensión aprendida es lo que están haciendo ahora mismo con nosotros. Nos tratan de convencer de que aceptemos resignadamente pérdidas de derechos y privatizaciones de bienes públicos sin resistir ni protestar. La consigna: que hagamos lo que hagamos no va a servir para nada.

Los españoles, por ejemplo, ven la corrupción como uno de los grandes problemas del país. Sin embargo, parece que la aparente indignación no va acompañada de una rendición de cuentas en las urnas. La capacidad de asombro de la ciudadanía parece permanentemente puesta a prueba, y lo normal sería que la indignación social hubiera dado un paso más allá de la movilización social en las calles. Sin embargo, en los últimos años ha cundido la impresión de que la corrupción parece salirle mejor al político que al empresario, pues en rara ocasión parece afectar a las urnas.

En la ciencia política la paradoja de la corrupción se ha convertido ya en un concepto clásico: mientras que la corrupción en sí misma se considera un comportamiento reprobable y vergonzante, algunos políticos corruptos mantienen intacta (o casi) su popularidad. Un fenómeno que tiene un reflejo fiel en la escena política española.
¿Por qué los votantes españoles muestran una preocupante tolerancia con los candidatos implicados en casos de corrupción? ¿Por qué el previsible castigo electoral tiene un alcance más que limitado?
Son varias las posibles causas de esta permisividad. Explicaciones que no son excluyentes ni alternativas, sino que se complementan para perfilar los porqués de la manifestación de esa paradoja en la política española.

Autoculpabilidad

Consiste en hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay opción de cambio.
© Manel Fontdevila
En paises como Grecia, Portugal, Italia o España, donde llevamos tiempo sufriendo este salvaje saqueo de lo común, la depresión se extiende como una epidemia entre las clases populares y el número de suicidios se dispara.

De hecho, cada catástrofe económica o humanitaria supone una coartada perfecta para adoptar medidas traumáticas sobre la población, que las acepta porque se transmite el mensaje de "no hay otra salida". Esta crisis económica es un claro ejemplo de ello.

El mensaje de "no hay otra salida" significa también que "no hay otra economía que la nuestra", "no hay otra forma de acceder al conocimiento que la nuestra", o "no hay otra forma de medicina que la nuestra". No hay, en suma, alternativas. Este es el corolario de esta información negativa y uniformizadora que transmiten los medios de comunicación convencionales.


Los políticos y directivos de empresa se presentan en la opinión pública, a pesar de los beneficios personales y empresariales que siguen obteniendo gracias a sus política y en detrimento de otros sectores de beneficio público, como ejecutores carentes de responsabilidad moral o legal. Entre todos podríamos hacer una interesante selección de declaraciones públicas que nos indican claramente esta línea argumental:
  • «A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, que también es tomar una decisión.»
  • "Yo prefiero no subir el IVA en 2013 pero también le digo que si en ese momento es bueno subir el IVA lo haré y haré cualquier cosa aunque no me guste y haya dicho que no lo voy a hacer."
© Manel Fontdevila
Cuándo la situación se alarga en el tiempo, como actualmente sucede en España, los políticos pueden incluso a presentarse ante la opinión pública como víctimas ellos mismos de indefensión aprendida. En definitiva, lo que estos gobernantes nos transmiten, al escenificar su indefensión, es que nuestro país ya no es soberano, sino que está bajo las órdenes de los que en realidad mandan: los famosos "mercados" o bien, desde "Alemania" o "Bruselas".
PELIGRO MANTRA: "Son todos iguales".
Es la opinión que muchos ciudadanos utilizan para definir a la clase política en su conjunto, para englobar sin matices comportamientos particulares a los representantes de todos los partidos políticos. Esta suerte de cinismo político conlleva una generalización de la sospecha sobre todos los cargos públicos, aplicar una presunción de culpabilidad sin hacer distingos entre trayectorias intachables y largos historiales judiciales.

Y este cinismo democrático, además, también se convierte en freno para aplicar un castigo real en las urnas contra candidatos implicados en casos de corrupción. Si cunde el convencimiento de que todos los partidos y todos los candidatos comparten actuaciones irregulares, los incentivos que podría tener el electorado para cambiar el voto prácticamente desaparecen. Si todos los candidatos son igualmente corruptos, ¿por qué no seguir votando al partido al que siempre si los demás también son corruptos?.


Comentario: El artículo propone una relación causa-efecto entre pensar "que todos los políticos son iguales" y "la pasividad de los ciudadanos para actuar, al asumir que no hay posibilidades de cambio". Hay un factor principal que el artículo omite, hablamos, por supuesto, de la ponerología política y lo que implica la infección patológica en todo esto.

Seguramente no están nada lejos de la verdad aquellos que piensan que "todos los políticos son iguales." Lo importante es saber por qué ésto es así. No puedes cambiar el "mal" si no lo conoces.

La Ponerología Política provoca una actitud activa en las personas que "entienden" dónde está el problema realmente y por qué los poderes políticos y económicos son como son.

Un efecto que explicaría el interés de los partidos que se ven implicados en una irregularidad en airear y recordar todos los escándalos que han sufrido el resto... Tal vez su papel en la estrategia del shock aún no se haya cumplido del todo. Todavía no estamos completamente sujetos a la indefensión aprendida. Pero ¿podremos hacer algo para no ser vencidos del todo por ella?

Para romper este círculo de adoctrinamiento hay que ampliar las fuentes de la información. Demostrar que no es cierto que no haya otra economía, otra forma de acceder al conocimiento u otra medicina. Demostrar que hay alternativas, y sobre todo, que estas alternativas funcionan. Esta es la principal razón de que sea necesaria la existencia de medios de comunicación libre como Noticias Positivas oPeriodismo Humano.


Martin Seligman

A finales de los 60, el psicólogo Martin Seligman realizó un experimento. Dentro de una caja de laboratorio, un perro era expuesto a shocks eléctricos que no podía evitar. En cambio, en otra caja, otro perro sí que podía interrumpir esos shocks pulsando una palanca. Más tarde, los perros eran situados sobre una superficie electrificada de la que podían escapar simplemente saltando una barrera.

El perro que había podido controlar los shocks la saltaba, mientras que el otro perro, en lugar de buscar la salida exitosa a la situación adversa, permanecía aguantando las descargas de manera pasiva. Había, pues, "asimilado" su indefensión.
¿Para qué gastar energías sabiendo que de los estímulos adversos no se puede escapar?
Como al perro víctima del experimento de Seligman, se nos somete a unos shocks (nombrados por los eufemismos "ajustes" o "recortes") que, al parecer, no podremos evitar por mucho que hagamos huelgas, acciones de concienciación o nos manifestemos o bien, se castiga a ellos que lo hacen.

Hannah Arendt 

En su libro "Eichmann en Jerusalén," Hannah Arendt expuso su concepto de banalidad del mal: un funcionario nazi mediocre como Adolf Eichmann fue capaz de poner en práctica asesinatos en masa, no por crueldad, sino simplemente porque actuaba dentro de las reglas del sistema al que pertenecía sin reflexionar sobre sus actos.

Lo que hizo Eichmann fue cumplir eficientemente con las órdenes que provenían de estamentos superiores, que es lo que hacen nuestros políticos en el gobierno respecto a los mandatos de quienes representan los intereses del capital financiero.

Todo ello sin poderse cuestionar las reglas a las que obedecen, ya que están cegados por los postulados de una ideología dominante, el neoliberalismo, que además legitima el hecho de que estos mismos gobernantes - o sus familiares o sus amigos - se enriquezcan, de una manera que nosotros consideraríamos inmoral, gracias a la pérdida de derechos sociales de los ciudadanos y a la privatización del sector público.

Capítulo del Manual de Diseño Social dedicado a la "Indefensión Aprendida"

Comentario: Sólo podremos cambiar las cosas entendiendo esta terrible enfermedad que ha contaminado nuestro planeta: La Patocracia.


© Les Editions Pilule Rouge
    
La historia ha mostrado una y otra vez, con finales de lo más dramáticos y catastróficos, que cuando una sociedad llega a un grado extremo de egoísmo, la decadencia sistemática es inevitable.

Y nosotros, los seres humanos normales, el pueblo, somos responsables cuando permitimos que seres corruptos por naturaleza (psicópatas) suban a puestos de poder y se mantengan ahí por mucho tiempo, manejando y formando la sociedad, haciendo de las suyas y depredando el planeta desde sus raíces.

Uno de los ejemplos más conocidos es el Imperio Romano, cuya caída sistemática recibió un gran empujón y fue acelerada por la Naturaleza, con unas cuantas bolas de fuego y plagas que le dieron vuelta al mundo un par de veces.

Posible pista de que la normalización y expansión de una forma de vida depredadora, totalmente anti-natural y fuera de balance (ponerización) con respecto al gran organismo que habitamos, activa cierta respuesta de la Naturaleza, que trata de recobrar el balance y evitar una destrucción más profunda; como una respuesta inmunológica ante un virus que no percibe que morirá junto con el organismo que infecta.

lunes, 29 de abril de 2013

Qué eres ¿"normal" o "anormal"?



© Quino
El sistema se asegura de que la gran mayoría no escape a "la norma"
El humano masificado, consumista y alienado no es otra cosa que el individualismo y la indiferencia programados masivamente como "normalidad" por el sistema capitalista. El valor humano convertido en cifra (valor numérico).

El sistema capitalista es matemático. Trabaja sobre números, no sobre personas, y sin embargo su lenguaje (matemático) es utilizado para identificar personas en claves numéricas.

Las palabras "normal" o "anormal", son equivalentes socialmente a "mayoría" y "minoría". La palabra "normal" viene de "norma", que es un término estadístico para darle una identidad de nivelación numérica a las mayorías. La palabra "anormal" se constituye en las antípodas de lo "normalidad", y es minoría ("numérica) en relación con la "anormalidad".

Es decir, las características de las mayorías (numéricas) constituyen la norma. Pero esto es matemático, por lo tanto lógica matemática, o sea, lógica para números. De esta manera, la "normalidad" sólo rige para los que coinciden con las mayorías del sistema, las mayorías convertidas en números. Sólo números.

En el capitalismo, pensar no es pensar, sino recrear mecánicamente los valores (numéricos) programados en las cabezas por el sistema. Eso nivela con la mayoría estadística. El que se sale de las reglas y utiliza el cerebro para procesar el mundo por sí mismo (sin las reglas del sistema), se convierte estadísticamente en un "anormal" . 

El sistema solo está programado para "normales". Y lo "normal" es dejar que te programen con la normalidad. Pero, ¿qué es la "normalidad" en el capitalismo?

Normal es el hombre y la mujer que creen en la paz, en la familia y en la propiedad privada. Lo que signifiquen esos valores no importa. Que el sistema capitalista utilice esos valores para masacrar humanos en masa y depredar el planeta, no importa. Son los valores (matemáticos) nivelados en la cabeza de las mayorías como la "normalidad aceptada".

Según Wikipedia: "La anormalidad es una característica definida en forma subjetiva, se asigna a aquellas personas que poseen condiciones raras o disfuncionales. Definir si una persona es normal o anormal es un tema difícil en el campo de la psicología de la anormalidad".

Esa misma interpretación, llevada al plano de la realidad social concreta, significa que la "anormalidad" es una categoria que se asigna a las personas que resultan "disfuncionales" para el sistema de la sociedad de consumo que establece las normas de comportamiento social.

En otras palabras, si se actúa como las mayorías (numéricas) se es "funcional" y "normal". Si se piensa por uno mismo, se es "anormal" y "disfuncional"

Pero hay otra definición: Normal o anormal, son terminas antitéticos para definir a los que rechazan, o a los que comparten sin cuestionar las reglas sociales, políticas y económicas del sistema capitalista que programa y nivela el pensamiento humano "unido" a escala planetaria.

De este modo, resulta que las mayorías que celebran los mundiales de fútbol, que adoran ídolos faranduleros, que votan en las elecciones sin conciencia crítica, que rechazan las huelgas y las protestas sociales, que disfrutan de la sociedad de consumo mientras la mitad de la humanidad vive en la pobreza, son "normales".

El humano masificado y alienado no es otra cosa que la indiferencia y el individualismo programados masivamente como "normalidad" por el sistema capitalista a escala global. El valor humano convertido en cifra (valor numérico).

La "normalidad" en el sistema, entonces, es lo que hace la mayoría que sigue a los eslóganes de los medios de comunicación y la sociedad. Celebrar la fiestas marcadas por el calendario, no criticar al sistema, ser indiferente al sufrimiento humano social, ser amiguero y familiero, pero indiferente a los dramas colectivos.

Eso es ser "normal". Y parece ser el parámetro para medir a los "normales" y "anormales" del sistema. Y el sistema sólo está programado para los "normales".

Las mayorías pueden tener "emociones" y pensamientos individualistas, pero lo que no pueden hacer es rechazar el programa nivelador con la sociedad de consumo y la ideología individualista que la familia, la escuela y los medios de comunicación (herramientas del sistema) grabaron en su cerebro. El que se sale del sistema es "anormal", y es rechazado por las mayorías programadas por la "normalidad".

Desde el nacimiento, dentro de la familia, ya se comienzan a programar los "valores" que el sistema acepta como "normales". Luego, a través de la "educación formal" y desde el jardín de infantes hasta la universidad, en sus distintos niveles de "aprendizaje", el sistema socializa al chico y a la chica en los parámetros socioculturales del sistema.

Ninguna escuela o universidad del sistema enseñan a pensar e interpretar analíticamente la realidad. Enseñan a respetar el orden establecido. "Normalizan".

Y los medios de comunicación son los que dicen qué es lo que se debe hacer y sentir para ser "normal". Completan el trabajo de adaptación que empieza con la familia, y que sigue con la escuela. Cuando los medios dicen que hay que reír, las mayorías ríen, cuando dicen que hay que llorar, lloran, consumiendo alegrías y amarguras indistintamente.

Pero el sistema es astuto, y jamás dirá que hay que sufrir por las injusticias, las muertes o el hambre provocados por el sistema mismo. Y si alguno se sale del molde, entran a actuar los curas, los psicólogos, los psiquiatras y termina finalmente internado en un hospital neuropsiquiátrico o encerrado en una cárcel.

martes, 2 de abril de 2013

Nuevas claves sobre los cambios que sufre el cerebro durante la pubertad


© sonya etchison/PhotoXpress

Un estudio realizado durante una década a niños y adolescentes ha revelado los cambios evolutivos del cerebro entre la niñez y la edad adulta. Los resultados confirman que, en esta etapa, el cerebro humano atraviesa una fase de profunda reorganización, necesaria para el desarrollo del pensamiento complejo. Los hallazgos realizados podrían ayudar a la detección y prevención de trastornos mentales vinculados con este periodo, como la esquizofrenia.
A los ocho años la actividad sináptica alcanza su máximo y luego se ralentiza, en paralelo al proceso de madurez reproductiva.
Un estudio llevado a cabo mediante el registro de las ondas cerebrales de adolescentes mientras estos dormían ha revelado los importantes cambios que se producen en el cerebro en la transición de la niñez a la edad adulta.

"Hemos proporcionado la primera descripción longitudinal a largo plazo de los cambios evolutivos que tienen lugar en el cerebro de los jóvenes mientras duermen", afirma Irwin Feinberg, profesor emérito de psiquiatría y ciencias del comportamiento y director del Laboratorio del Sueño de la Universidad de California en Davis (UC Davis), Estados Unidos, en un comunicado de dicha Universidad.

"Nuestros resultados confirman que el cerebro atraviesa una fase de profunda reorganización durante la pubertad, una reorganización necesaria para el desarrollo del pensamiento complejo", añade Feinberg.

La investigación, publicada por el American Journal of Physiology: Regulatory, Integrative and Comparative Physiology, también confirma que la electroencefalografía, o EEG, es una poderosa herramienta para el seguimiento de los cambios cerebrales durante diferentes fases de la vida, y que podría ser utiliza para ayudar a diagnosticar enfermedades relacionadas con la edad mental.

Este estudio es el paso final de una serie de tres investigaciones realizadas durante 10 años, en los que se llevaron a cabo más de 3.500 grabaciones nocturnas con EEG. Los datos proporcionan una visión global del comportamiento eléctrico del cerebro durante las dos primeras décadas de la vida humana.

Poda neuronal y madurez reproductiva 

Feinberg explica que los científicos han asumido generalmente que en las primeras etapas de la vida es necesaria una gran cantidad desinapsis o conexiones neuronales para la recuperación de lesiones y para la adaptación a entornos cambiantes. Estas conexiones múltiples, sin embargo, ponen en peligro la eficacia en la resolución de problemas y también el pensamiento lógico, necesario para el futuro.

El presente estudio es el primero en mostrar cómo estos cambios pueden ser detectados mediante la medición de la actividad eléctrica del cerebro en los mismos niños, con el paso del tiempo.

Dos investigaciones previas realizadas por Feinberg y sus colaboradores demostraron que las fluctuaciones de la EEG durante la fase más profunda del sueño (en ondas delta o lentas), cuando el cerebro más se recupera, se reducen consistentemente entre los nueve y los 18 años de edad.

El descenso más rápido se produce en concreto entre los 12 y los 16 años y medio, lo que llevó al equipo a concluir que la racionalización de la actividad cerebral - o "poda neuronal" - , necesaria para la cognición adulta, se da en paralelo a la madurez reproductiva.

Densidad sináptica máxima a los ocho años

Pero estas investigaciones dejaron abierta la pregunta sobre los patrones de actividad eléctrica del cerebro de niños más pequeños. Por eso, en el estudio actual, Feinberg y su equipo supervisaron a 28 niños sanos, de entre seis y 10 años de edad, mientras estos dormían. El seguimiento se hizo durante dos noches cada seis meses.

Sus hallazgos han mostrado que la densidad sináptica de la corteza cerebral alcanza su punto máximo a los ocho años, y luego inicia un lento declive. Los análisis también han confirmado que el declive mayor y más acelerado ocurre entre los 12 y los 16 años y medio, periodo en el que el descenso se ralentiza notablemente.

"El descubrimiento de que esta remodelación neuronal intensa se produce dentro de un plazo de cuatro años y medio, durante la adolescencia temprana, confirma nuestra opinión de que los índices EEG del sueño son un aspecto crucial de la sincronización del desarrollo del cerebro", afirma Feinberg.

El último estudio también confirma que el análisis del sueño mediante EEG es un método potente de evaluación de la maduración del cerebro adolescente, según Feinberg. Además de ser relativamente simple, la tecnología resulta más accesible para medir la actividad eléctrica del cerebro que otras opciones técnicas más engorrosas y caras.

"La tecnología MRI, por ejemplo, no puede identificar las aceleraciones y desaceleraciones de la actividad cerebral en la adolescencia, algo que en cambio sí se puede hacer de manera sencilla y fiable con la EEG", afirma el investigador.

Fórmula de detección precoz de trastornos mentales 

Feinberg concluye: "Esperamos que nuestros datos ayuden en la búsqueda de marcadores biológicos, genéticos y hormonales desconocidos que propician esas fluctuaciones. Esta información proporcionaría asimismo una base para la búsqueda de fallos en el desarrollo del cerebro que puedan suponer el inicio de enfermedades como la esquizofrenia, que suelen comenzar en la adolescencia. Una vez que estos procesos subyacentes se hayan identificado, será posible además influir en los cambios cerebrales adolescentes para promover un desarrollo normal y corregir anomalías emergentes ".
Referencia bibliográfica: 
I. Feinberg, I. G. Campbell. Longitudinal sleep EEG trajectories indicate complex patterns of adolescent brain maturation. AJP: Regulatory, Integrative and Comparative Physiology (2012). DOI: 10.1152/ajpregu.00422.2012.

lunes, 25 de marzo de 2013

La sociedad enferma: el triunfo de los psicópatas


los psicópatas gobiernan el mundo 2
© sott.net
Formamos parte de una sociedad enferma donde ser psicópata tiene premio. 

No hace falta ser muy observador para darse cuenta de que el sistema capitalista ha implantado un modelo de vida, en el sentido amplio de la expresión, que conduce irremediablemente a la aniquilación de cualquier tipo de vida. Este modelo se fundamenta entre otras cosas en la constante explotación de todos los recursos y seres disponibles en pos de una constante acumulación de riqueza y poder.

Esta necesidad imperiosa de anclar todos los aspectos de nuestra vida a la obtención de dinero, ha llevado a tener que relegar toda forma de vida con visos colectivos para dejar paso a la atomización absoluta. De ahí a la legitimación de cualquier estrategia y recurso para imponernos al "otro" hay un paso (y lo hemos dado sin dudar ni un instante).

Toda esta deriva social se ve constantemente alentada por un sistema que se encarga de oprimir cualquier intento de resistencia y de construcción alternativa que pueda surgir (gracias al excelente trabajo realizado por su maquinaria propagandística y de adiestramiento).

Así pues, tenemos asentadas las bases de una sociedad enferma o, más bien, deberíamos decir deliberadamente enfermada. 

¿Por qué hablamos de deliberadamente enfermada?

En el plano físico parece más que evidente que el modelo capitalista en su constante explotación de los seres vivos y los entornos naturales donde viven, nos conduce sin remedio a la enfermedad. A estas alturas es imposible negar la degradación ambiental del planeta: amplias zonas del planeta esquilmadas, desertizadas, arrasadas en nombre del beneficio (por supuesto del económico, porque es el único tipo de beneficio que importa en este sistema) inmediato; obviando la condena a muerte que supone para millones de seres vivos (entre los que nos encontramos, por si alguien piensa que sólo hablo de "bichitos y plantitas"). La sobreproducción del modelo capitalista conduce, inevitablemente, a la sobreexplotación y con ello a la muerte. Por otro lado, ese afán de producir y acumular beneficio ha propiciado unos éxodos masivos de seres humanos, facilitando el desarraigo y la total desconexión entre personas y entre las personas y la naturaleza catalizando, de esta forma, la propagación de la enfermedad social.

El constante desprecio que el modelo capitalista muestra por el bien común, se demuestra nuevamente en la mercantilización absoluta de todo lo imprescindible para la vida humana (agua, tierra, alimentación, salud... incluso el aire que respiramos a través de ese nauseabundo engendro del mercado de emisiones) Por supuesto, como todo lo que toca el capitalismo, todos estos elementos han sido condenados a muerte y, por ende, nosotros con ellos: aguas contaminadas y esquilmadas, tierras roturadas hasta la saciedad exprimidas de todo nutriente y envenenadas con todo tipo de productos químicos, alimentados desnaturalizados fruto de su producción artificial, la salud como objeto de negocio a base de grandes farmacéuticas que nos enferman y nos convierten en sujetos dependientes de sus drogas, aire irrespirable...

Desde el punto de vista humano, todo esto se traduce en cientos de millones de víctimas mortales y miles de millones de esclavos al borde de la deshumanización.

Este sistema tiene incalculables efectos negativos como hemos visto. Sin embargo, como integrante de eso que se ha dado en llamar "sociedad occidental" (rica y poderosa según los cánones capitalistas) me interesa, también, profundizar en los efectos que tiene el capitalismo en el plano psicológico.

Como hemos dicho, la atomización social es evidente y esto ha ido de la mano de la creación de un individualismo exacerbado. La estrategia capitalista es evidente, el aislamiento de los individuos relegan al olvido las soluciones colectivas. De tal forma se sustituyen los valores de cooperación y solidaridad por los de competitividad y egoísmo. Fruto de esta evolución se impone un nuevo modelo psicológico triunfante: se encumbra la personalidad psicopática. No deja de ser curioso que el modelo psicológico que el capitalismo alimenta como deseable socialmente se diagnostique oficialmente como un trastorno antisocial de la personalidad.

La característica principal de los psicópatas es que tienen anestesia selectiva afectiva, es decir, no sienten culpa pero sí emociones como la ira o la tristeza. Sólo les mueve su propio interés y para llegar a ello, que es obtener dominio y poder sobre su ambiente, pueden llegar a simular amor, compasión... sólo hasta conseguir sus objetivos. Cualquier estrategia es válida para conseguir sus fines que son anular la voluntad del otro para explotarlo, atacarlo y demostrar su superioridad y su desprecio. Algo muy importante es que el psicópata tiene la capacidad de juicio conservada, es decir, sabe la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal pero no le importa.

A continuación, se enuncian algunas características que definen la personalidad psicopática:

1) Locuacidad y encanto superficial

2) Autovaloración exagerada - Arrogancia

3) Ausencia total de remordimiento o culpa

4) Manipulación ajena y utilización de la mentira y el engaño como recurso

5) Ausencia de empatía en las relaciones interpersonales

6) Impulsividad

7) Ausencia de autocontrol

8) Irresponsabilidad

9) Estilo de vida parásito

No hace falta ser muy observador para ver que ésta es la personalidad que impera en todas las esferas donde hay poder en juego. Así, vemos cómo estos rasgos descritos coinciden con lo que se observa en el mundo de la política profesional, de la empresa, de los cuerpos policiales y el ejército. Es decir, en lo que constituye los pilares del sistema. Sin embargo, el verdadero triunfo del capitalismo en este sentido es que ha conseguido expandir este modelo psicológico, no sólo a los centros de control y poder (lo cual le permite dirigir con mano de hierro la sociedad global) sino a todos y cada uno de los rincones de la sociedad. Así se ha conformado una sociedad psicológicamente enferma donde todo vale con tal de ser el primero.

Estos son los mimbres con los que se enfrenta cualquier alternativa que intenta construirse partiendo de la recuperación de lo colectivo.

Si bien la personalidad psicopática como tal se supone que es innata, no es menos cierto que a lo que este artículo se refiere es al aprendizaje cultural que hacemos las personas, ya que al observar cuál es el modelo de persona triunfadora tendemos a imitarlo, con todas las consecuencias negativas que ello supone. Por eso es necesaria una urgente desprogramación cultural y un reaprendizaje de aquellos valores que ensalzan lo común frente a lo individual, la cooperación frente a la dominación. En definitiva aquellos valores que propicien una sociedad donde las relaciones de poder no tengan cabida. Este proceso sólo es posible desde el inicial reconocimiento por parte de cada uno de nosotros. De lo erróneo de este sistema dominado por psicópatas que, como ya hemos dicho, sólo buscan su satisfacción personal, representada en la obtención de poder y dominio sobre los demás, sea como sea.

martes, 19 de marzo de 2013

Los pocos que persisten



Verdad. ¿Dónde se han ido todos los héroes?
Norteamérica sigue hundiéndose en un pozo oscuro de desesperanza, ya más allá de lo que se pueda hacer. Chris Hedges se refiere a nuestro futuro como uno de zonas de sacrificio; aquellas áreas de este planeta donde los muertos son simplemente consecuencias de los análisis de costo-beneficio de las corporaciones. Pocos quedan de los que hacen los esfuerzos sobrehumanos necesarios para proteger al mundo vivo y a sus hijos. Pero están allí fuera. Persisten.

Chris Hedges es uno de los últimos que quedan y que confronta al poder corporativo que ha tomado a Norteamérica por el cuello y la ha estrangulado hasta que su monedero se derrame sobre el suelo. Él es el Dietrich Bonhoeffer de Norteamérica. Es uno de los últimos en seguir de pie mientras aquellos con ojos para mirar giran sus cabezas para evitar lo que sus ojos ven.
"Es absolutamente imperativo que comencemos a comprender lo que hace el capitalismo sin controles, desregulado", enfatizó Hedges. "Estas son zonas de sacrificio, áreas que fueron destruidas en pos de las ganancias trimestrales. Y estamos hablando de medioambientes destruidos, comunidades destruidas, seres humanos y familias destruidas. Y gracias a que ya no quedan impedimentos, estas zonas de sacrificio simplemente se expandirán hacia afuera."
Todo el mundo se ha vuelto una zona de sacrificio. El centro de compras, la calle principal, Medio Oriente, África, y Sudamérica, el suelo sobre el que han caminado nuestras familias, e incluso nuestras familias están siendo sacrificadas por imbéciles cuyo único sentido de valor es su propia indulgencia. Hedges desafía abiertamente al poder corporativo. Abiertamente desafía al imperialismo. Desafía abiertamente al títere de Obama, demandándolo por atribuirse el derecho de extinguir arbitrariamente las vidas de los hijos e hijas de este mundo.

Hugo Chávez, otro de aquellos seres humanos normales con fallas humanas normales, adoptó el poder y lo dio vuelta para transformar al mundo en un lugar mejor. El imperio corporativo lo ridiculizaba por su sensibilidad hacia los pobres y hacia el espíritu humano. Al final, sus últimas palabras fueron que no quería morir:
La santificación del carismático líder de Venezuela, Hugo Chávez continuó el martes mientras se revelaba que sus últimas palabras fueron "Por favor no me dejen morir" - una súplica total ya que, según dijo el gobierno, él desesperadamente deseaba seguir trabajando para el pueblo venezolano.
Chávez pudo o no haber sido asesinado, pero seguro sabemos quién se beneficia con su muerte. En nuestra cancerosa sociedad solo los mafiosos sobreviven y progresan. Pero Chávez hizo todo lo que pudo para que quienes lo siguieron la vida valiera la pena. Fue denigrado porque no transformaría a su país en una zona de sacrificio. Es demasiado pronto para decir lo que el futuro espera. Pero por su esfuerzo, las vidas de millones reflejan los esfuerzos que hizo para proveer justicia económica y social para las masas. Gracias a su sacrificio, Chávez vive en cada uno de ellos, por ahora.

Gracias a Laura Knight-Jadczyk, una de las últimas en mantenerse en pie por la plena verdad en una era de engaño total, la historia comienza a revelarla para nosotros. A pesar de años de calumnias y ataques organizados, ella sigue revelando la verdadera naturaleza de nuestro pasado, presente, y lo que podría ser nuestro futuro.

A pesar de la persistencia patológica de sus difamadores, y de hecho gracias a ellos, descubrió la ciencia psicológica y sociológica de la Ponerología. Ella trajo a la luz el secreto más oscuro del imperio y del decaimiento social descubiertos bajo el horror del dominio Nazi y Comunista. Ella lo rescató desde el borde del abismo, contactando a su pionero, el fallecido Andrew Lobaczewski, quien se encontraba marginalizado por redes patológicas. Profundizando en la búsqueda y atando los cabos de la historia oculta y censurada, ella descubrió el rol de las catástrofes cósmicas que empujan el rostro colectivo de la humanidad contra el lodo, luego de lo cual fue una elección natural para los psicópatas el ascender al poder y hábilmente poner sus botas en nuestras nucas. Gracias al extenso sufrimiento y vida de trabajo de Laura, ella revela lo que realmente nos hace falta a cada uno de nosotros para ser realmente libres.
"Una visión del mundo antropocéntrica en la que el hombre cree que está en control evita que la gente - incluso aquellos en el poder - se de cuenta de las realidades de nuestra existencia en este planeta que incluyen eventos cósmicos que destruyen civilizaciones."
Mi mente deriva entre estas extraordinarias figuras y las personas por quienes se mantienen en pie y defienden. Hablo de una chica que vi parada afuera el otro día, su madre dejándola en el frío mientras se iba a otra fiesta, a su padre no se lo veía por ningún lado, y con buena razón. Esta chica era joven y habrás visto su cabello marrón alguna vez, su piloto amarillo que era de otra persona era tan grande que ella podía nadar dentro del mismo. Habrás visto antes sus ojos tristes y mojados.

Mientras yo abría la puerta la escuché lamentándose para que alguien en este mundo olvidado la cuide, para que su madre regrese por ella. De pronto comprendí que, en estas zonas de sacrificio cada vez mayores, ya pocos hablan su lenguaje. Ella está muda. Ella no existe para nuestra sociedad moderna. Así que aunque escucharan, no entenderían. No existe un programa informático en este planeta que pueda traducir para nuestra sociedad lo que significa ser una chica en una zona de sacrificio, su madre dejándola atrás para disfrutar horas de intoxicación y evitar la realidad. Con tristeza le conseguí refugio para la noche, y también encontré a sus hermanos. Pero aunque todavía puedo seguir escuchándola llorar, también puedo recordar el destello de esperanza en sus ojos cuando vio a sus hermanos nuevamente.

Y su contraparte, el joven muchacho que mordió su tarta dándole forma de montaña, solo para producir el cierre de la escuela porque alguna seguidora de autoritarios haciéndose pasar por maestra decidió que su forma se parecía más al de un arma. Un muchacho cuyo único crimen fue, en su infantilidad, emular la cultura patológica de violencia en la que nació. La misma cultura que se le volvió en su contra por hacerlo. ¿Y su respuesta? "Todavía tengo hambre." Muchacho, nosotros también, por muchas cosas, pero principalmente, por la Verdad.

No tengo miedo a la tristeza. No tengo miedo al dolor de ver la oscuridad que se ha desatado en este planeta. Porque mientras más veo, más activo me vuelvo, más luz encuentra la grieta por la cual brillar. Solo temo no ser tan activo como pude haber sido. Que haya una piedra sin dar vuelta.

Al final de esta locura colectiva que llamamos historia parece que solo podemos reaccionar ante "las adversidades de la vida" que caen desde el cielo. El psicópata tiene el terreno más elevado, y nosotros estamos atrapados por leyes, valores morales y costumbres patológicas que requieren obediencia y docilidad de cara al mal. Pero el psicópata no es dueño del terreno más elevado. El universo tiene la última palabra, y la misma es fuerte y furiosa en su condena por la inutilidad de la apatía e ignorancia humana. El cosmos provee el grito de batalla para sus hijos, y al final los engulle:
Cuando los volcanes erupcionan o los cometas cruzan los cielos o aumentan las tormentas de meteoros y las anomalías climáticas, la ilusión colapsa, la razón de ser de las elites (es decir, proteger al pueblo) colapsa y el objetivo siempre fue y siempre será, en última instancia, las clases dominantes.
Norteamérica se hunde en un pozo oscuro de desesperanza, aparentemente más allá de lo que se pueda hacer. La fiebre alcanza su clímax. Por ello es con tristeza que me regocijo en saber que ningún imperio dura para siempre. Me regocijo con tristeza porque todavía quedan unos pocos. Que el conocimiento, que la luz, nunca mueren. Larga vida al rey, al espíritu, a la esencia que bendice a los defensores de su reinado que no conoce límites, que conquista cada miedo. Que se levante de su tumba en la forma que él, o ella, elija.
"No busques la muerte. La muerte te encontrará. Busca la ruta que hace de la muerte una realización."

― Dag Hammarskjöld

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