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lunes, 4 de noviembre de 2013

México: El crimen apoya a mineras clandestinas para despojar a campesinos


El secretario de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), Jorge Carlos Ramírez Marín, sostuvo que el crimen organizado apoya a las empresas mineras clandestinas para despojar a los campesinos de sus tierras y recursos naturales.
© Desconocido
    
Ello es evidente en Guerrero, Michoacán parte de Jalisco y algunas zonas del norte del país; "el crimen organizado ha visto en el negocio minero un gran potencial, está despojando a los ejidatarios de sus tierras para convertirlas en tierras mineras; incluso descaradamente corren a quienes legalmente realizan las explotaciones para convertirlas en una economía ilegal", dijo en entrevista tras inaugurar el congreso de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala.

Refirió que el conflicto en Michoacán tiene "una profunda raíz en el tema de las explotaciones mineras, las cuales se han convertido en una fuente muy importante de recursos para el crimen organizado", insistió.

Sostuvo que el gobierno está revisando profundamente el desarrollo de la actividad minera y en el caso de Sedatu actuará para proteger a las propiedades de los campesinos.

Antes, en la inauguración del evento destacó que a partir del próximo año Sedatu impulsará la creación de inmobiliarias rurales en los ejidos cercanos a desarrollos urbanos para frenar la especulación y terminar con el despojo; para ello se destinarán 100 millones de pesos para la constitución de los intermediarios financieros que se requieran para constituir dichas inmobiliarias. 

lunes, 22 de julio de 2013

El Neoliberalismo, impulsor del narcotráfico y la violencia en México


© CNN
La guerra estadounidense contra las drogas ha sido como apagar un incendio con el oxígeno. El negocio vive de la represión. En la condición de ser un comercio ilícito lo que hace que presente alucinantes tasas de ganancia (Alonso Salazar J., "La Parábola de Pablo").

Todo México quedó sorprendido cuando se enteró de la captura de Miguel Ángel Treviño Morales el jefe de uno de los más violentos carteles del crimen organizado Los Zetas.

Lo raro es que la noticia llegó por medio de un periódico estadounidense The Dallas Morning News y no por los medios de comunicación locales. Así funciona la distribución de las noticias en el mundo globalizado. Primero, se informa a las grandes transnacionales sobre los acontecimientos locales, las que posteriormente retransmiten la información "ordenada" de acuerdo a las necesidades e intereses globales, a lo que se llama la "periferia", es decir el lugar del acontecimiento.

Por supuesto, este modo de informar tiene su mensaje. En el caso de la captura del fugitivo número W-456102936, alias "Zeta-40", "Comandante Fourty", "El Catorce" se daba a entender que, aunque fuese capturado por los marines mexicanos en territorio nacional, en realidad fueron los norteamericanos que organizaron su detención. La confirmación oficial de la captura llegó unas cinco horas después de que el periódico texano The Dallas Morning News la difundiera. También hay algo extraño en la forma de su detención. El mismo "Comandante Fourty" aseguró en varias ocasiones a sus asociados que jamás se rendiría vivo: "me capturarán muerto, pero jamás vivo".

Sucedió lo contrario. La detención se llevó a cabo en la madrugada del pasado 15 de julio a 27 kilómetros al suroeste de Nuevo Laredo, estado de Tamaulipas sin un solo disparo. En la camioneta en que viajaba EL Z-40 estaban sus dos guardaespaldas llevando ocho armas sofisticadas de largo alcance, 500 cartuchos de municiones y dos millones de dólares. No hubo resistencia sino una rendición pacífica. También era extraño que el narcotraficante más sanguinario de México, al momento de ser trasladado a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de la Delincuencia Organizada no tuviera esposas y entró en la SEIDO caminando altivamente al lado de un militar que ni siquiera lo estaba sujetando de brazo, como se hace habitualmente en estos casos inclusive con los detenidos esposados.

Inmediatamente el presidente Barack Obama felicitó a su par mexicano Enrique Peña Nieto por la captura de Treviño. El portavoz del departamento de Estado, Patrick Ventrell declaró que "su captura es otro avance de México hacia el desmantelamiento del crimen organizado y elogiamos a nuestros aliados mexicanos en este sentido". El gobierno mexicano también presentó este golpe al jefe de uno de los principales carteles como un gran éxito de la nueva política del presidente Peña Nieto que ha trabajado en la lucha contra el narcotráfico y en favor de reducir el nivel de la violencia, es decir asesinatos, secuestros y extorsiones y estimular el crecimiento económico. Sin embargo, el triunfalismo oficial es demasiado prematuro. Cómo dice el filósofo francés, Pierre Bourdieu, "la verdad no se mide con el aplausómetro".

El autor del libro, "La Parábola de Pablo", el investigador social Alfonso Salazar J. escribió que el narcotráfico "es un negocio de alto relievo en el que se puede derrotar a los narcotraficantes pero no al narcotráfico. Siempre hay dispuesta una nueva generación para reemplazar a los capos que han sido muertos o han sido detenidos". También en mayo de 2012, el jefe del Comando Norte de Estados Unidos, Charles Jacoby declaró que aunque México ha capturado o matado 22 de 37 de sus más buscados capos, "su eliminación no ha tenido ningún efecto apreciable positivo en reducir la violencia generada por el tráfico de drogas".

Y eso es cierto pues el mismo Treviño reemplazó casi inmediatamente al asesinado en octubre de 2012 en circunstancias misteriosas exjefe del cartel "Los Zetas" Heriberto Lazcano, alias "El Lazca" o "Z-3". Pocas horas después de ser abatido, el cuerpo del capo fue robado de la morgue por un comando armado. Dentro del organigrama de carteles siempre hay sucesores en lista de espera y en el caso de Los Zetas es posible que el hermano de Miguel Ángel Treviño, Óscar Omar Treviño Morales, alias "Z-42" tome la jefatura del cartel si es que no lo ha hecho ya. Por supuesto que habrá ciertas rencillas y ajusticiamientos dentro de esta organización delictiva e igual como se agudizará la lucha del cartel de Sinaloa contra Los Zetas, cuyos métodos menos proclives a la violencia son más aceptables por el gobierno, pero la actividad delictiva de estas organizaciones seguirá adelante.

No hay que olvidar, que a pesar de que Los Zetas son uno de los principales carteles mexicanos y también el más sanguinario de los existentes (tienen por costumbre cortar las cabezas de sus víctimas entre otras maldades) que controla casi todos los estados costeros del este del país y que hasta tiene sus ramificaciones en Guatemala, en México existen al menos siete carteles principales: Los Zetas, Cartel Pacífico Sur, Cartel Sinaloa, Cartel de Juárez, Cartel del Golfo, Cartel de Jalisco Nueva Generación y Los Caballeros Templarios. También allí operan 20 bandas y grupos locales. La formación de los carteles comenzó en los años 1970 con el advenimiento del neoliberalismo y su política de la privatización de la propiedad nacional, la apertura indiscriminada de mercados, la desregulación económica y el aniquilamiento de derechos sociales y sindicales. La firma del tratado de libre comercio con Canadá y Estados Unidos (NAFTA) agudizó la situación económica de millones de mexicanos, especialmente en el campo donde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) aceleró el proceso de destrucción del sistema de ejidos, obligando a los campesinos abandonar sus terruños y convertirse en trabajadores indocumentados en Norteamérica en el mejor de los casos.

Aquel expresidente llamó a su experimento neoliberal "la revolución económica" permitiendo que Wal-Mart, Starbucks, Office Depot etc. invadieran el país llevando a la quiebra los mercados populares. Poco a poco el gigante del norte se apoderó de la estructura productiva del país. La situación llegó a tal extremo que produciendo México 2,67 millones de barriles de petróleo diariamente, tiene que utilizar las refinerías norteamericanas para la tercera parte de la gasolina consumida en el país. Alrededor de 60 millones de mexicanos viven en la pobreza. Según la revista Forbes, al cierre del último sexenio, el 20 por ciento de los más ricos concentraba el 51 por ciento del ingreso corriente total (ICT), sin contar las fortunas de los doce empresarios multimillonarios que representan el 15 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). En este contexto el 20 por ciento más pobre se repartía apenas el 4.9 por ciento del ICT.

Por supuesto que México era el corredor del tráfico de drogas de Sudamérica desde hacía mucho tiempo sin la existencia de los carteles organizados. Fue la implantación del neoliberalismo al final de los años 1970 que cambió la situación en el país. De acuerdo al representante del Centro de investigación Laboral y Estudios Sindicales (CILAS), Hugo Rosell, precisamente en aquel período los traficantes de drogas vieron su oportunidad de organizarse en carteles y convertir la droga, las armas, el tráfico humano, la extorsión, la piratería y el secuestro en mercancías e instrumentos abriendo por medio de la corrupción y la violencia su propio espacio en lo que se llama el mercado libre. El crimen organizado hizo transformar a México, de un territorio de tránsito de droga al otro, agregando el consumo y penetrando prácticamente todas las instituciones estatales y públicas.

Mientras la memoria es proclive al olvido, los documentos publicados por The Washington Post, USA Today en 2004 nos recuerdan cómo en noviembre de aquel año, debido a la corrupción generalizada en México, unos 160 más relevantes fiscales e investigadores empezaron a recibir implantes de Microchips en los brazos para acceder a las áreas restringidas en el interior del Ministerio de Justicia. Ni esta medida ayudó a combatir el crimen organizado. Se calcula que los carteles tienen a su servicio unos 100,000 hombres armados, la mayoría exsoldados y de preferencia comandos. De acuerdo a los estudios de las Naciones Unidas, alrededor del 60 por ciento de los municipios de México están penetrados o controlados por uno de los carteles.

De acuerdo a la estadística oficial, el narcotráfico mueve en el territorio nacional alrededor de 30 mil millones de dólares al año, empleando entre 300,000 a 500,000 personas, incluyendo niños. Se calcula que el país produce unas 15,000 toneladas de marihuana, 18 toneladas de heroína y transporta a EE.UU. no menos 600 toneladas de cocaína al año. También los carteles producen en sus laboratorios metanfetaminas utilizando insumos traídos de China. Todo esto explica por qué en los últimos siete años, según el consultor de la Asociación de Autoridades Locales de México. A.C., Miguel Ángel Juárez Franco se han producido 75,000 ejecuciones, quedando 50,000 niños huérfanos.

En estimación de Juárez Franco, durante la gestión del actual presidente Enrique Peña Nieto la violencia no ha bajado y actualmente ocurren 34 asesinatos por día sin que el Estado sea capaz de elaborar un plan estructural y no solamente institucional para combatir el crimen organizado y garantizar la seguridad ciudadana. Todo queda en retórica y promesas, la opinión general es que no hay ningún intento bien pensado y estructurado para retornar el país al sendero de la paz y tranquilidad. El potencial económico de México lo permite hacer, faltan la voluntad del gobierno y la decisión del pueblo.

La opinión del autor no necesariamente coincide con Tercera Información.

lunes, 25 de febrero de 2013

La gran banca lavandera de dinero sucio


© newtoshanghai.com
Importantes bancos norteamericanos y europeos como el Wachovia, el Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HSBC) e incluso el Banco del Vaticano se han visto implicados en escandalosos casos de lavado de dinero proveniente del narcotráfico y de otras actividades ilícitas. El año pasado se descubrió que la agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) negoció con narcos y traficantes de armas, un escándalo que echó por tierra el prestigio de la justicia norteamericana y la credibilidad de la lucha antidroga.

El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados de México estima que las ganancias netas anuales del crimen organizado ascienden a siete mil millones dólares, y al menos una cuarta parte de esa cantidad se infiltra al sistema financiero. Los narcotraficantes de Estados Unidos lavan un estimado de entre 18 mil millones y 39 mil millones de dólares anuales, según el Comité para el Control Internacional Antinarcóticos del Senado norteamericano.

Desde enero de 2009 inspectores estadounidenses investigan las operaciones de varios bancos internacionales acusados de lavar de dinero proveniente de los cárteles de la droga mexicanos mediante procedimientos ilegales. En 2011 salió a la luz uno de los primeros escándalos narco financieros, protagonizado por el banco Wachovia que fue adquirido en 2008 por Wells Fargo & Company.

Entre 2004 y 2007 Wachovia manejó 378,4 mil millones de dólares en operaciones de lavado con casas de cambio de moneda mexicanas que actúan en nombre de cárteles de la droga. Esas transacciones significaron la violación más grande en la historia de EE.UU. del Acta de Secreto Bancario, una ley anti-lavado dinero, según un informe de Clarence Walker publicado en AlterNet el 10 junio 2011. (1)

El ex oficial de policía y detective de la London Metro Police Agency Martin Woods trabajó como agente anti-lavado de dinero del Wachovia Bank en la sede en Londres, desde marzo de 2005. Para sorpresa suya descubrió que su propio empleador, uno de los principales bancos de Estados Unidos, blanqueaba millones de dólares provenientes de los carteles de la droga de México a través de una red de sucursales.

Woods rastreó e identificó una serie de transacciones sospechosas relacionadas con la sede en México y la empresa Casa de Cambios (CDC) con sede en México, que realizaba operaciones de vieja data en cambio de divisas a lo largo de la frontera EEUU-México para remitir transferencias transfronterizas de dinero destinado a pagar salarios. Al revisar los números secuenciales de cheques de viajero enviados por la CDC, el investigador descubrió que grandes cantidades de fondos excedían en mucho lo que necesitaría cualquiera persona normal.

Los cheques dudosos de la CDC carecían de información (identificación adecuada o no tenían ninguna en absoluto), incluso había firmas ilegibles estampadas en los documentos de cada transacción. Es así que el investigador Woods emitió un "informe de actividad sospechosa" (SAR, en inglés) sobre una serie de transferencias y depósitos de la CDC, y luego requirió un bloqueo temporal a la CDC para comprobar transacciones pendientes con una investigación mayor.

Altos funcionarios del Wachovia Bank ordenaron a Woods dejar de hacer preguntas sobre las CDCs mexicanas y también detener el bloqueo de cuentas en países de Europa del Este y Moscú. El investigador británico espetó: "Yo no necesito ponerle palitos a México. Mi interés son el tráfico de drogas y el lavado de dinero", pero "fue conminado por el staff del banco a cambiar de táctica y desarrollar una mejor comprensión de México".

El 10 de abril de 2006 aterrizó un avión de lujo DC-9 en la pista del Aeropuerto Internacional de la Ciudad del Carmen, al este de Ciudad de México. Soldados militares entrenados por agentes del FBI descubrieron en la nave más de cinco toneladas de cocaína pura valorada en 120 millones de dólares, que se dirigía a Estados Unidos procedente de Venezuela. Un alijo de documentos encontrados en el avión finalmente identificó conexiones discretas entre un banco norteamericano y una operación monetaria de la Casa de Cambios Puebla. Una investigación posterior demostró que Wachovia Bank lavó miles de millones de dinero de droga ilegal en el sistema financiero de EE.UU. a nombre de la CDC.

La investigación de Martin Woods ayudó a los agentes federales a reconstruir un caso contra Wachovia Bank. De entrada descubrieron que 13 mil millones de dólares de dinero de la droga fueron transferidos por la CDC a cuentas de bancos corresponsales del Wachovia para adquirir aviones destinados al tráfico de drogas de Colombia a México, y reembarque de drogas hacia Estados Unidos. La investigación permitió cuantificar una cantidad asombrosa de ganancias ilegales por un total de 378,4 mil millones de dólares, transferidos al Wachovia por la CDC entre 2004 y 2007.

Pero Wachovia es apenas uno entre varios bancos estadounidenses y europeos que lavan dinero para los carteles latinoamericanos de la droga. Un informe de Robert Oak publicado por EconomicPopulist.org en 2010 y otro reporte de Bloomberg implicaron a tres bancos en lavado de dinero para los narcos: Wells Fargo, HBSC y Bank of America, según la documentación incautada en el DC-9 que transportaba 5,7 toneladas de cocaína. (2)

Se supo que el avión fue comprado por los traficantes con fondos lavados y transferidos por Wachovia Corp. y Bank of America Corp. Los narco utilizaron cuentas del Bank of America en Oklahoma City para comprar tres aviones capaces de transportar hasta 10 toneladas de cocaína, según documentos judiciales mexicanos. American Express Bank International, con sede en Miami, pagó multas en 1994 y 2007 después de admitir que había fracasado en detectar y reportar lavado de dinero de narcotraficantes a través de sus cuentas.

También se denunció que narcotraficantes mexicanos utilizaron empresas ficticias para abrir cuentas en el Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HSBC), el mayor banco de Europa en activos, según una investigación realizada por el Ministerio de Finanzas de México. El HSBC Holdings Plc, apareció en Hong Kong en la época de la colonia británica y en la actualidad tiene sede en Londres.

En diciembre de 2012, el HSBC confirmó que había llegado a un acuerdo con autoridades de Washington para pagar al gobierno de Estados Unidos una multa de 1.900 millones de dólares por un escandaloso lavado de dinero. El presidente ejecutivo del grupo HSBC Stuart Gulliver aceptó la responsabilidad por errores pasados, admitió que sus controles fueron insuficientes, pidió sus disculpas y aseguró que el banco británico invirtió 290 millones de dólares en mejorar sus sistemas para prevenir el lavado de dinero. Con la firma de un acuerdo de enjuiciamiento diferido por el incumplimiento de la Ley de Secreto Bancario en Estados Unidos, la Ley de Comercio con el Enemigo y una variedad de delitos de lavado de dinero, el banco británico obtuvo una especie de libertad condicional.

Por otro lado, el ex presidente del Banco del Vaticano Ettore Gotti Tedeshi fue acusado del blanqueo de 23 millones de euros (unos 27 millones de dólares), mientras que un informe del comité Moneyval del Consejo de Europa (CE) confirmó que la entidad financiera incumple total o parcialmente más de la mitad de las recomendaciones europeas contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

El reporte de Moneyval asegura que la Santa Sede incumple el 51% de sus 45 recomendaciones (en total son 49, pero cuatro no son aplicables en este caso), y advierte que el Vaticano no investiga suficientemente el estatus legal de las personas o intermediarios que realizan determinada operación, ni cumple todas las normas establecidas con el control de las transacciones denominadas poco usuales.

Una de las debilidades del sistema legal vaticano es la ausencia de un seguimiento especial de las relaciones de negocios y transacciones con personas de o en países que no hacen lo suficiente por aplicar los estándares europeos. Moneyval observa que la legislación vaticana no obliga a investigar fondos que pueden estar relacionados con el terrorismo; se limita a las transacciones y no a los fondos, lo cual implica la no obligatoriedad de denunciar depósitos sospechosos de estar conectados o relacionados con planes de organizaciones terroristas.

La Santa Sede contrató los servicios del experto suizo René Brulhart como asesor para la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. El Papa Benedicto XVI instruyó colaborar de manera sistemática al asesor para reforzar la transparencia y confiabilidad en las operaciones del Instituto para las Obras Religiosas (IOR), conocido como Banco Vaticano.

De otra parte, a mediados de octubre de 2012 autoridades de Francia y Suiza revelaron detalles sobre una red de lavado de dinero y otros bienes provenientes del crimen organizado. Los magistrados franceses aseguraron que se trataba de una de las más grandes y sofisticadas bandas de blanqueo de capitales detectadas en el continente europeo en los últimos años.

Un comunicado del ministerio público de Ginebra precisó que los principales organizadores del negocio ilegal son ciudadanos suizos y franceses vinculados con grupos marroquíes. En la operación se decomisó grandes sumas de efectivo, joyas, obras de arte y armas y se detuvo al menos a 20 personas, entre ellas directivos y dueños de empresas y una adjunta de la alcaldía del distrito 13 de París.

El lavado en América

El año pasado la agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA en inglés) admitió que realiza operaciones encubiertas de lavado de dinero del narcotráfico desde 1984, luego de que el diario The New York Times revelara que la agencia ha contrabandeado millones de dólares de ganancias de los cárteles mexicanos, supuestamente con el fin de identificar cómo mueven el dinero los narcotraficantes. El periódico The Houston Chronicle estimó que solo durante la administración de Ronald Reagan los agentes de la DEA habrían lavado unos 100 millones de dólares.

El presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes Darrel Issa solicitó al gobierno información sobre dichas operaciones, y el procurador general adjunto para asuntos legislativos del Departamento de Justicia Ronald Weich le respondió que "desde 1984 el Congreso autorizó a la DEA a usar recursos para realizar ciertas operaciones encubiertas".

Weich aseguró que en 1987 el procurador Edwin Meese autorizó operaciones de esta índole, entre ella la denominada Piscis, que permitió el blanqueo de 116 millones de dólares en Panamá. Sin embargo, el funcionario se negó a brindar mayor información y detalles que "no son apropiados para que sean discutidos públicamente, dado que estas operaciones tocan preocupaciones importantes de seguridad nacional e involucran seguridad de agentes".

El ex fiscal general Eric Holder compareció en una audiencia ante el Comité de Justicia de la Cámara para aclarar aspectos sobre el fallido operativo denominado Rápido y Furioso, que permitió el trasiego ilegal de cerca de dos mil armas a México entre 2009 y 2010, pero no dijo una palabra sobre los escandalosos negociados de los agentes de la DEA. (3)

Lavan más de 3 mil millones de dólares anuales en México

Solo por recursos obtenidos de la exportación y venta de cocaína en México se lavan anualmente 3.465 millones de dólares, estimó la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. El narcotráfico en México puede lavar anualmente en Estados Unidos unos 10 mil millones de dólares procedentes de actividades ilícitas, según un estudio de la Cámara de Diputados mexicana. La DEA asegura que entre 9.200 millones y 10.200 millones de dólares no justifican una fuente legítima. (4)

Por su parte, el Congreso de Estados Unidos estima entre 19 mil millones y 29 mil millones de dólares las ganancias mal habidas que fluyen desde ese país a los cárteles y grupos de la delincuencia organizada en México. Según Organizaciones no Gubernamentales (ONG), cerca del 90% de los dividendos procedentes del narcotráfico se "blanquean" en territorio norteamericano y una tercera parte de los ingresos que generan los cárteles en México suelen reincorporarse a la economía formal.

En los últimos cinco años el gobierno mexicano decomisó al menos 200 millones de dólares provenientes del lavado de dinero e inició 1.356 averiguaciones previas por ese delito, informó la Procuraduría General de la República (PGR). Solo en 2011 se realizaron 351 investigaciones previas, un 15,1% más que las indagatorias de 2010.

El 16 de octubre de 2012, el ex presidente mexicano Felipe Calderón promulgó la Ley de Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y de Financiamiento al Terrorismo, que prevé diversas regulaciones a operaciones comerciales y financieras susceptibles de utilizarse para lavar dinero. (5)

La banca paraguaya en la mira

Los bancos Sudameris, BBVA, Regional y Continental que operan en Paraguay fueron declarados responsables de 6.208 operaciones sospechosas de blanqueo de dinero sucio, posiblemente proveniente del narcotráfico, reveló la Superintendencia del Banco Central de Paraguay. Los cuatro bancos habrían enviado al exterior más de 370 millones de dólares, favoreciendo a empresas ficticias e incumpliendo normativas legales como la identificación de beneficiarios finales de las transferencias.

El Banco Central constató que las entidades bancarias identificadas no reportaron operaciones de las empresas ficticias, todas ubicadas en Ciudad del Este, fronteriza con Brasil y Argentina. Las empresas involucradas son Strong, Braex, Manhattan, Muñe, MH Electrómica y American, las cuales utilizaron la casa de cambio Forex para las remesas al exterior.

En octubre del año pasado la Fiscalía de Delitos Económicos informó que la empresa Strong transfirió al exterior 340 millones de dólares mediante los cuatro bancos implicados. Sin embargo, nuevas evidencias indicaron que otras 10 empresas fantasma, creadas por la consultora Manager, realizaban el mismo tipo de actividad ilegal con la ayuda de los bancos Itapúa, Interfisa, Itaú, Bríos, Finexpar, Amambay y Credicentro, entre otras entidades financieras.

Notas:

1. Proyecto Censurado; Los grandes bancos de Estados Unidos lavan muy bien, pero el Wachovia Bank lava mejor... para los carteles de la droga;la noticia más censurada N. 22; Clarence Walker, "American Banks 'High' on Drug Money: How a Whistleblower Blew the Lid off Wachovia-Drug Cartel Money Laundering Scheme," AlterNet, November 1, 2011,http://www.alternet.org/story/151135/american_banks_'high'_on_drug_money:_how_a_whistleblower_blew_the_lid_off_wachovia-drug_cartel_money_laundering_scheme.
http://www.mediafreedominternational.org/2012/01/26/wachovia-bank-laundered-money-for-latin-american-drug-cartels/ Student Researcher: Alysha Klein (Florida Atlantic University) y Faculty Evaluator: James F. Tracy (Florida Atlantic University). Traducción de Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

2. http://www.economicpopulist.org /content/banksters-laundered-mexican-cartel-drug-money

3. El Grupo de Trabajo para América Latina, el Centro de Estudio para la Política Internacional y otras agrupaciones independientes estadounidenses criticaron a la Casa Blanca y su autoproclamada guerra contra las drogas, la cual se apoya en el argumento de que el narcotráfico amenaza la seguridad nacional. Esas organizaciones sugirieron al gobierno norteamericano poner su "casa en orden" antes de juzgar a otros países. El analista internacional y director del Centro de Investigación, Drogas y Derechos Humanos de Perú Ricardo Soberón denunció el doble rasero del gobierno estadounidense en materia de lucha antidroga, tras recordar que cables secretos del Departamento de Estado norteamericano, difundidos por el portal Wikileaks en 2010, revelaron reconocidos vínculos de militares peruanos con el narcotráfico y cuestionaron la voluntad del gobierno de Lima de combatir ese flagelo.

4. Deisy Francis Mexidor, corresponsal de Prensa Latina en México.

5. La norma establece nuevas obligaciones a las entidades financieras, como bancos y casas de cambio, que deberán tomar medidas para prevenir y detectar operaciones sospechosas. La Procuraduría General de la República y la Secretaría de Hacienda tienen mayores facultades y capacidades para recabar información que les permita cortar el flujo ilícito de dinero. Se creó además una Unidad Especializada en Análisis Financiero, dedicada a la investigación de operaciones relacionadas con recursos de procedencia turbia.

lunes, 14 de enero de 2013

El sistema de sufrimiento que Estados Unidos impone a los pueblos del mundo (1965-2014)





Pham To tenía un aspecto estupendo para sus 78 años de edad (al menos, esa era la edad que él pensaba que tenía). Su cabello era fino, canoso, y le raleaba en las sienes, pero sus ojos eran vivaces y su físico robusto, todo ello resultaba notable teniendo en cuenta por todo lo que había pasado. Le escuché atentamente, como hice siempre tantas veces ante tantas historias similares, pero lo que me relataba estaba más allá de mi capacidad de comprensión. Es probable que también de la de Vds.

Pham To me dijo que los aviones empezaron sus series de bombardeos en 1965 y que los lanzamientos periódicos de artillería se iniciaron también en esa época. Nadie sabrá nunca cuántos civiles murieron en los años que siguieron. "El número es incalculable", me dijo un día de primavera de hace pocos años en un pueblo situado en las montañas del centro del Vietnam rural. "Murió tanta gente".

Y eso sólo fue a peor. Lo que sobrevino a continuación fueron los defoliantes químicos, que arrasaban la tierra. También empezaron a ametrallar a los civiles desde los helicópteros. En 1969, las bombas y la artillería no descansaban ni de día ni de noche. Muchos campesinos huyeron. Algunos se dirigieron hacia las zonas profundas de la montaña, cambiando el terror de una muerte inminente por una lucha diaria de miseria y privación; otros se vieron obligados a dirigirse hacia míseras zonas donde se intentaba reasentar a los refugiados. Los que se quedaban en sus pueblos sufrían aún más cuando aparecían los soldados. Siempre les quemaban las casas. Golpeaban y pateaban a la gente. Disparaban a los hombres cuando corrían presos del miedo. Violaban a las mujeres. Una mañana, los soldados estadounidenses masacraron y liquidaron a veintiuno de sus vecinos. Todo esto representó la Guerra de Vietnam para Pham To, lo mismo que para muchos vietnamitas de las zonas rurales.

Uno, dos... ¿cuántos Vietnam? 


Al principio de la Guerra de Iraq, y durante los años que siguieron, expertos, veteranos, políticos y estadounidenses de a pie se preguntaron si la debacle de EEUU en el Sureste Asiático se estaba repitiendo. ¿Habría " otro Vietnam "? ¿Se convertiría en otro " atolladero "?

Lo mismo puede decirse de Afganistán. Años después del 11-S y como esa guerra también se ha ido a pique, las preguntas sobre el " Vietnam de Obama " empezaron a plantearse cada vez con mayor frecuencia. De hecho, en octubre de 2009, una mayoría de estadounidenses había llegado a creer que estaba " convirtiéndose en otro Vietnam ".

En aquellos años, incluso "Vietnam" mostraba una sorprendente doble analogía , al menos después de que los generales empezaran a leer y citar textos revisionistas sobre esa guerra. Afirmaban, a pesar de todas las apariencias, que el ejército estadounidense había ganado realmente en Vietnam (antes de que los políticos, los medios y el movimiento antibelicista les arrebataran tal triunfo). Esa misma fórmula de éxito, insistían, podría utilizarse para triunfar de nuevo. Y así fue como sacaron a relucir una solución fallida de aquella fracasada guerra: la contrainsurgencia, o COIN (por sus siglas en inglés), como la panacea militar del desastre inminente.

Las comparaciones objeto de debate entre las dos guerras en curso y la guerra que de alguna forma nunca se fue, llenaron de basura los periódicos, revistas e Internet, hasta que David Petraeus, un alto general COINdinista que había escrito su tesis doctoral sobre las "lecciones" de la Guerra de Vietnam, fue llamado para resolver el asunto poniendo a trabajar esas lecciones a fin de ganar las otras dos guerras. Al final, como cabía esperar, las tropas estadounidenses fueron expulsadas de Iraq mientras que la guerra en Afganistán prosigue su marcha hasta este mismo día, aunque sombríamente estancada y complicada ahora con los ataques de " verde sobre azul " o "desde dentro" contra las fuerzas estadounidenses, mientras que el mismo general, que volvió a Washington como director de la CIA para ejecutar guerras clandestinas en Pakistán y Yemen , tuvo que retirarse en desgracia tras un escándalo sexual.

Sin embargo, a pesar de toda la tinta vertida acerca de las " analogías con Vietnam ", prácticamente ninguno de los expertos, historiadores, generales, políticos u otros miembros de las clases intelectualoides se refirió nunca a la Guerra de Vietnam de la misma forma en que lo hizo Pham To. Así fue como se las arreglaron para perder el único paralelismo constante entre las tres guerras desencadenadas por EEUU en los tres lugares: el sufrimiento de los civiles.

En cuanto a todas las diferencias, analogías chapuceras y comparaciones tortuosas, ha habido un hilo conductor en las guerras exteriores de Washington del último medio siglo por el que, al menos en años recientes, los estadounidenses no han mostrado ni el menor interés: la miseria de los nacionales locales. El sufrimiento de los civiles es, de hecho, la característica que define en general las guerras modernas , aunque apenas se mencione en las altas esferas del poder o en los medios dominantes .

Un daño incalculable 


Pham To fue afortunado. Él y Pham Thang, otra víctima y vecino suyo, me dijeron que de las dos mil personas que vivían en su pueblo antes de la guerra, solo trescientas lograron sobrevivir. Los bombardeos, los ametrallamientos, las masacres, las enfermedades y el hambre estuvieron a punto de exterminar todo su asentamiento. "Había tantas personas hambrientas", dijo Pham Thang. "Sin comida, muchos murieron. Otros enfermaron y al no disponer de medicamentos ni atención sanitaria, también murieron. Después estaban los bombardeos y los proyectiles, que se llevaron aún más vidas. Todos ellos murieron como consecuencia de la guerra". 

Dejando a un lado a los que perecieron de enfermedades, hambre o falta de atención sanitaria, al menos 3,8 millones de vietnamitas murieron de forma violenta durante la guerra, según los investigadores del Harvard Medical School y de la Universidad de Washington. La estimación más aproximada que tenemos es que dos millones de ellos eran civiles. Utilizando una extrapolación muy conservadora, esto sugiere que 5,3 millones de civiles resultaron heridos durante la guerra, de un total global de 7,3 millones de víctimas civiles vietnamitas. A esas cifras podrían añadirse aproximadamente 11,7 millones de vietnamitas obligados a huir de sus hogares y convertirse en refugiados, más 4,8 millones rociados con herbicidas tóxicos como el Agente Naranja, aproximadamente entre 800.000 y 1,3 millones de huérfanos de guerra y un millón de viudas de guerra. 

Las cifras son aterradoras, el sufrimiento incalculable, la miseria casi incomprensible para la mayoría de los estadounidenses, aunque quizá no para un iraquí. Nadie sabrá nunca cuántos iraquíes murieron a raíz de la invasión estadounidense en 2003. En un país con una población aproximada de unos 25 millones en aquel momento, una muy debatida investigación - cuyos resultados fueron publicados en la revista médica británica The Lancet- sugería que hasta el año 2006 había habido un " exceso de muertes " violentas de más de 601.000. Otro estudio indicaba que en 2007 habían muerto más de 1,2 millones de civiles iraquíes a causa de la guerra (y de los diversos conflictos internos provocados por la misma). Associated Press registró 110.600 muertes a principios de 2009. Una investigación realizada con familias iraquíes fijaba en junio de 2006 la cifra de muertes violentas en 151.000 . Documentos oficiales hechos públicos por WikiLeaks contaban hasta 109.000 muertes, incluyendo las de 66.081 civiles, entre 2004 y 2009. Iraq Body Count ha recogido hasta 121.220 casos documentados sólo de muertes violentas de civiles. 

Y tenemos también los 3,2 millones de iraquíes internamente desplazados o que tuvieron que huir hacia otras tierras para encontrar solo incertidumbre y privaciones en lugares como Jordania, Irán y Siria, tan asolada ahora por la guerra. En 2011, el 9% o más de las mujeres iraquíes, hasta alcanzar un millón , eran viudas (una cifra que se disparó en los años de la invasión estadounidense). Una investigación reciente halló que entre 800.000 y un millón de niños iraquíes había perdido a uno o a ambos padres, una cifra que no deja de crecer con la continuada violencia que EEUU desató y nunca erradicó. 

En la actualidad, el país que experimentó una inmensa fuga de cerebros de sus mejores profesionales, tiene tan sólo un total de 200 trabajadores sociales y psiquiatras para ayudar a todos los que, armados y desarmados, sufrieron todo tipo de horrores y traumas. (En comparación, en sólo los últimos siete años, la Administración de Veteranos de EEUU ha contratado a 7.000 nuevos profesionales de la salud mental para que traten a los estadounidenses afectados psicológicamente por la guerra).

Seguramente que también muchos afganos podrían relat ar lo que Pham To y millones de víctimas vietnamitas de la guerra soportaron. Desde hace más de treinta años, Afganistán, excepto algún raro período, ha estado en guerra. Todo empezó con la invasión soviética en 1979 y con el apoyo de Washington a algunos de los militantes islámicos más extremistas que se oponían a la invasión rusa del país.

La última reiteración de la guerra allí empezó en 2001 con la invasión estadounidense y de las fuerzas aliadas, y desde entonces se ha llevado las vidas de muchos miles de civiles en bombardeos aéreos y en bombas que estallan junto a las carreteras , en ataques suicidas y ataques de helicópteros , en asaltos nocturnos y odiosas masacres . Innumerables afganos han muerto también al carecer de acceso a los cuidados sanitarios (hay sólo dos doctores por cada 10.000 afganos) y por congelación , incluyendo impactantes noticias de niños congelándose hasta morir en los campos de refugiados el pasado invierno y de nuevo este año. Formaban parte de los cientos de miles de afganos que han sido desplazados internamente durante la guerra. Varios millones más viven como refugiados fuera del país, la mayoría en Irán y Pakistán . De las mujeres que permanecen en el país, la cifra de viudas alcanza los dos millones . Además, se estima que hay ya dos millones de huérfanos afganos. No es de extrañar que el sondeo de Gallup del pasado verano hallara que el 96% de los afganos afirman que están "sufriendo" o "luchando" y sólo el 4% sentían que estaban en situación "boyante".

¿Refugiados estadounidenses en México? 


Para la mayoría de los estadounidenses, este tipo de implacable miseria relacionada con la guerra es incomprensible. Muy pocos han experimentado nunca a nivel personal nada parecido a lo que sus dólares en impuestos han causado en el Sureste Asiático, en el Oriente Medio, en el Suroeste Asiático en los últimos cincuenta años. Y aunque sí que disponemos ya de cifras sorprendentes de pobreza y privaciones, muy pocos son conscientes de lo que es tener que vivir un año de guerra - y no digamos diez, como le ocurrió a Pham To- bajo la constante amenaza de ataques aéreos, fuego artillero y violencia perpetrados por tropas de tierra extranjeras.

No obstante, aunque sea como mero experimento mental, consideremos por un momento cómo podría ser esa situación en términos estadounidenses. Imagínense que EEUU ha vivido una ocupación de una fuerza militar extranjera. Imagínense que hay millones o incluso decenas de millones de civiles estadounidenses muertos o heridos como consecuencia de una invasión y de los enfrentamientos civiles resultantes.

Imagínense un país en el cual unos jóvenes extranjeros, armados hasta los dientes, con uniformes extraños, cascos en la cabeza e imponentes armaduras puedan tirar de una patada la puerta de tu casa en la oscuridad de la noche, gritando cosas en un lenguaje que no puedes comprender. Imagínenselos rebuscando en los cajones, volcando los muebles, manteniéndoles a punta de pistola, amenazando a su marido o a su hijo o a su hermano, y marchándose con él en medio de la noche. Imagínense, asimismo, un país en el que esos extranjeros maten a los "insurgentes" estadounidenses y después les desnuden de forma rutinaria; en el que esas tropas ocupantes se orinen sobre los cadáveres estadounidenses (y graben videos de tal acción); o tomen fotos de las " piezas cobradas "; o les mutilen ; o posen con partes del cuerpo de los estadounidenses muertos; o de vez en cuando - por razones que escapan a su comprensión- se dediquen a matar y violar a sus amigos y vecinos. 

Imaginen por un momento una violencia tan extrema que Vds. y millones como Vds. tienen que escapar de sus hogares e instalarse en míseros campos de refugiados o en los anillos de barrios de chabolas que rodean las ciudades más cercanas. Imaginen que tienen que cambiar su hogar por otro donde no hay electricidad ni calor, que muy posiblemente estará hecho de residuos con un tejado de metal corrugado que produce un estruendo cada vez que llueve. Después imaginen que tienen que vivir allí durante meses, cuando no años.

Imaginen que las cosas van tan mal que deciden cruzar andando la frontera mexicana para vivir una existencia plena de incertidumbre, planteándose siempre si habrá más violencia y más pobreza en la nación anfitriona que hará que les expulsen de ahí de nuevo y si podrán volver a su hogar en EEUU. Imaginen vivir todas esas realidades día tras día durante más de una década.

Después de desastres naturales como el de los Huracanes Katrina o Sandy, cifras reducidas de estadounidenses experimentaron brevemente algo de lo que millones de víctimas de la guerra - vietnamitas, iraquíes, afganos y otros- han tenido a menudo que soportar durante una parte significativa de sus vidas. Pero para todos los que se hallan en las zonas de las guerras de EEUU, no habrá telemaratones , ni conciertos benéficos ni recogida de fondos vía mensajes de texto .

Pham To y Pham Thang tuvieron que enterrar los cuerpos de sus familiares, amigos y vecinos después de que las tropas estadounidenses les masacraran al pasar de patrulla por sus pueblos. Tuvieron que reconstruir sus hogares y sus vidas tras la gu erra con muy, muy escasa ayuda. Una cosa fue tan cierta para ellos como lo ha sido para los iraquíes y afganos traumatizados por la guerra de nuestros días: ninguna luminaria de Hollywood hizo cola para ayudar a recoger fondos para ellos o su pueblo. Y nunca lo harán.

"Perdimos tanta gente, tantas cosas. Y esta tierra se vio también afectada por el Agente Naranja. Has venido a escribir sobre la guerra, pero nunca podrás conocer toda la historia", me dijo Pham Thang. Después se volvió cauteloso. "Ahora, nuestros dos gobiernos, nuestros dos países, viven en paz y armonía. Y nosotros sólo queremos recuperar la vida que teníamos aquí. Sufrimos grandes pérdidas. El gobierno estadounidense debería ofrecer ayuda para que aumentara el nivel de vida local, proporcionar mejor asistencia sanitaria y construir infraestructuras, como mejores carreteras".

No hay duda de que muchos iraquíes y afganos expresarían sentimientos parecidos, a pesar de la última década de debacles estadounidenses construyendo nación en sus zonas de guerra . Quizá incluso le digan el mismo tipo de cosas a un periodista estadounidense dentro de varias décadas.

A lo largo de estos últimos años he entrevistado a cientos de víctimas de la guerra como Pham Thang y creo que tiene mucha razón: Probablemente, nunca conoceré bien qué ocurrió con la vida en esos mundos que se vieron arrasados por las guerras exteriores de EEUU. Y no sólo yo. La mayoría de los estadounidenses nunca se acercan a una zona de guerra e incluso el personal militar de EEUU llega sólo para pasar un tiempo limitado de servicio, y para los corresponsales de guerra y los trabajadores de la ayuda queda siempre abierta por lo general una puerta de salida. Sin embargo, los civiles como Pham To tienen que permanecer allí para los restos.

En los años de Vietnam, hubo al menos un movimiento antibélicista en este país que incluyó a muchos veteranos de Vietnam , que hicieron sinceros esfuerzos para poner de relieve el sufrimiento que sabían estaban soportando los civiles a niveles casi inimaginables . En cambio, en los más de diez años desde el 11-S, con muy raras excepciones , los estadounidenses han permanecido escandalosamente indiferentes ante sus distantes guerras, ignorando por completo todo lo que debía conocerse acerca del sufrimiento causado en su nombre.

Cuando estaba poniendo fin a mi entrevista, Pham Thang me preguntó por el propósito de la última hora y media de preguntas que le había hecho. A través de mi intérprete, le expliqué que la mayoría de los estadounidenses no sabían prácticamente nada del sufrimiento soportado por los vietnamitas durante la guerra y que la mayor parte de los libros escritos sobre esa guerra en mi país también lo habían pasado por alto. Quería, le dije, ofrecer por vez primera a los estadounidenses la oportunidad de oír las experiencias de los vietnamitas normales y corrientes.

"Si el pueblo estadounidense conociera esos hechos, si supieran del sufrimiento que la guerra causó al pueblo de Vietnam, ¿cree Vd. que se compadecerían de nosotros?"

Muy pronto iba a conocer la respuesta a esa pregunta.

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