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miércoles, 17 de julio de 2013

El eterno retorno de "1984". De Winston Smith a Edward Snowden


La pesadilla vislumbrada por George Orwell en su novela tiene cada vez más elementos y personajes similares a la realidad. Tras el escándalo de espionaje estadunidense, las ventas del libro se dispararon en Internet 300%.
© http://asojodcr.blogspot.mx/
El advenimiento de la pesadilla orwelliana ha sido anunciado cíclicamente, en diferentes épocas, desde hace 64 años cuando se publicó la novela 1984. Este 2013, la confirmación de que el gobierno de Barack Obama espía a los ciudadanos del mundo a través de diferentes programas en Internet, revitaliza la obra de George Orwell y la idea del Gran Hermano, del ojo vigilante, que desde la red se ha colado hasta las computadoras personales y teléfonos celulares.

Tanta vigencia tiene la novela del escritor británico, que tras la filtración de Edward Snowden al periódico The Guardian sobre los programas de espionaje las ventas de1984, en su versión digital tan sólo en Amazon, se incrementaron en pocos días entre 300% y 400%.

La evolución del Gran Hermano 

En un principio, fueron los agentes persecutores del Estado, con gabardina y sombrero oscuro, escondidos a la vuelta de la esquina, encendiendo un cigarro como pretexto para bajar y ocultar el rostro, o bien detrás de los pliegos abiertos de un periódico.

Esos mismos agentes vigilantes, dignos de una novela de Chesterton, usaron después cámaras fotográficas, y tal vez instalaron micrófonos imperceptibles para sus víctimas. Años después, los gobiernos de todo el mundo comenzaron a instalar cámaras de video en calles y lugares públicos, so pretexto de mejorar la seguridad de la ciudad.

Una nota publicada en La Jornada en noviembre de 2006 decía en su encabezado: "Viven británicos en la sociedad que vaticinó Orwell en su novela 1984"

El texto, retomado del diario inglés The Independent, mencionaba que Inglaterra era el país más vigilado de Europa, con 4 millones 200 mil cámaras de vigilancia estatales y privadas, tarjetas de crédito que registraban las compras de cinco de cada 10 británicos y un banco de datos genéticos con información de 3.5 millones de personas.

Un estudio mencionado en esa misma nota aseguraba que la imagen de un británico promedio era capturada cada día alrededor de 300 veces durante su camino al trabajo, en centros comerciales y en las horas de comida.

Incluso, el teórico de la comunicación Román Gubern criticó en El eros electrónico que ante "la voracidad acumulativa del sector público hacia datos privados de los ciudadanos (de salud, ingresos, religión, opción sexual, afiliación sindical, etc.), y al ser éstos susceptibles de ser cruzados entre varias bases, destruirían su intimidad y alumbrarían vulnerables 'ciudadanos de cristal', transparentes para los poderes de un inquisitivo Estado orwelliano".

En 2002, La Jornada encabezaba un reporte de sus corresponsales en Estados Unidos, Jim Cason y David Brooks: "Washington, bajo el ojo de Big Brother", en el que hablaba de la instalación del sistema de vigilancia pública más sofisticado del continente americano a partir de videocámaras colocadas en las inmediaciones del Congreso, en edificios públicos y puentes.

La ciudad de México no se quedaba atrás, pues el funcionamiento de cámaras ubicadas en zonas públicas también estaba activo. En 2009, Telmex y la empresa francesa Thales ganaron un concurso para instalar 8 mil aparatos de ese tipo con el objetivo de "mejorar la seguridad" , y en 2011, las videocámaras llegaron al interior de los vagones del Metro.

En ese momento, periodistas y teóricos apocalípticos exclamaban la llegada de la pesadilla orwelliana. Sin embargo, el ojo del Gran Hermano parecía que no había invadido del todo la intimidad, como sí lo había hecho con las telepantallas dentro del departamento de Winston Smith, en1984.

Hubo también la versión burda de 1984 con la llegada de los reality show llamados Big Brother. En 2003, en medio de la euforia mediática que generaron estas series televisivas en el mundo, La Jornada Semanal dedicó dos números enteros a la obra del escritor George Orwell que bien funcionaron como argumentos reivindicativos de su literatura.

Hoy, miles de personas en el mundo han metido a sus habitaciones, hasta la cama y la regadera, y de manera voluntaria, computadoras, tabletas y teléfonos celulares que llevan integrada una camára web. Esto, sin contar los Google glass, los lentes con cámara incluida, conectados a una computadora, y por supuesto, a Internet.

Sin saber que en el año 2013, a través de Google, Apple, Facebook y Microsoft y otros programas spyware los gobiernos iban a tener acceso a las comunicaciones de sus usuarios e incluso, a las cámaras web y micrófonos de computadoras y teléfonos móviles, George Orwell describía así en las primeras páginas de 1984 una escena en el departamento de Winston Smith:

"A la espalda de Winston, la voz de la telepantalla seguía murmurando datos sobre el hierro y el cumplimiento del noveno Plan Trienal. La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por el aparato.

"Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído. Por supuesto, no había manera de saber si le contemplaban a uno en un momento dado.

"Lo único posible era figurarse la frecuencia y el plan que empleaba la Policía del Pensamiento para controlar un hilo privado. Incluso se concebía que los vigilaran a todos a la vez. Pero, desde luego, podían intervenir su línea de usted cada vez que se les antojara.

"Tenía usted que vivir - y en esto el hábito se convertía en un instinto- con la seguridad de que cualquier sonido emitido por usted sería registrado y escuchado por alguien y que, excepto en la oscuridad, todos sus movimientos serían observados".

Durante la primera semana de julio, el hashtag #SonríeTeEstánEspiando se convirtió en Trend Topic en Twitter, luego de que diversos medios publicaron información, según la cual, México estaría entre los países en los que supuestamente opera un programa espía o spyware que se instala en las computadores y celulares móviles, y tiene acceso a la cámara web. Este programa, según los reportes, es de origen inglés, y habría sido vendido únicamente a gobiernos, no a empresas privadas.

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha sostenido que gracias a los programas de espionaje, su gobierno ha conseguido evitar atentados terroristas.

De igual manera, en 1984, había un gran enemigo, Goldstein, del que se hablaba diariamente en las noticias, incluso tenía una sección especial: los Dos minutos del Odio. Nadie sabía donde se escondía ni cuáles eran a ciencia cierta sus planes de resistencia; la información del partido oficial sólo se esforzaba en enfatizar la maldad del gran enemigo Goldstein, y en generar un sentimiento de tipo patriótico y una euforia agresiva en contra de su imagen. Con ese pretexto, las telepantallasse entrometían en cualquier resquicio de la intimidad de los ciudadanos.

Quien dudara de la existencia del gran enemigo Goldstein; de la verdad de las noticias del Diario; de la eterna guerra contra Eurasia; quien tuviera relaciones sexuales sin motivos reproductivos; quien tuviera libros de historia que no hubieran sido publicados por el Ministerio de la Verdad; quien pusiera en duda cualquier aspecto del Gran Hermano, se convertía inmediatamente en blanco de la Policía del Pensamiento, cuya herramienta principal de vigilancia eran las telepantallas.

Incluso la persecución que sufre Winston Smith por la Policía del Pensamiento podría tener cierta similitud con el interés que ha tenido Washington sobre Julian Assange y ahora Edward Snowden, quien tal vez no trabajó para el Ministerio de la Verdad, como Smith, pero sí, para la CIA.

"Esta columna muy posiblemente ya fue revisada por el gobierno de Estados Unidos antes de ser publicada y los lectores de este periódico, al igual que millones de personas en el planeta, que hayan utilizado servicios cibernéticos o telefónicos para comunicarse, ahora tendrán que suponer que también están bajo vigilancia", escribió David Brooks para iniciar su colaboración del pasado 10 de junio.

"Nada era del individuo a no ser unos cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo", escribió George Orwell en su novela 1984.

martes, 9 de julio de 2013

Google lanza globos a la estratosfera para darle Internet a todo el planeta




Los jóvenes de Google X están abocados a darle Internet todo el planeta y específicamente a los dos tercios de la población mundial que no tiene acceso, ya sea porque viven en áreas rurales, pobres o en zonas de desastre donde las comunicaciones estén cortadas.

El proyecto se denomina Loon (loco en inglés, pero también parte de la palabra Balloon que significa globo) y duró cerca de 20 meses. En este primer intento se lanzaron 30 globos de grandes dimensiones repletos de helio con el fin de dar la vuelta al mundo a lo largo del paralelo 40 desde el hemisferio Sur en nueva Zelanda.

Este proyecto es un producto del llamado “Google X”, el laboratorio secreto de Google desde donde han salido, entre otros, las gafas Google Glass y los automóviles que se conducen solos mediante sensores.

Los globos tienen 15 metros de diámetro, poseen paneles solares, y puede conectarse por wifi a cada usuario o a otros globos. El acceso a Internet que emiten los globos en la actualidad es intermitente y se están ajustando algunos detalles del dispositivo.

Sin dudas la empresa Google ha desarrollado una forma nueva de trabajar y su practicas deberían ser tenidas en cuenta algunas dado su exito. Corporaciones, empresarios y dueños de empresas deberían considerar un sistema de trabajo “más distendido” (que utilizan empresas como Google o Pixar) en donde sus empleados sin lugar a dudas despliegan al completo sus habilidades.

Google es un ejemplo de ello a todo nivel, a nivel innovador, produciendo continuamente productos y tecnología de vanguardia, y en el ámbito de la administración de recursos humanos (ver oficinas del Google), brindando a sus empleados beneficios que atentan directamente con su productividad. Si analizamos fríamente los ejemplos antes presentados llegamos a la conclusión que el primer ejemplo es producto del segundo.

Volviendo al tema conspiranoico... sera que el gran hermano por fin sera usado en todo el mundo?

martes, 2 de julio de 2013

El precio de la verdad


© Desconocido
Ex comandante de las fuerzas nucleares de Estados Unidos, ex jefe del Estado Mayor Conjunto, ex consejero militar del presidente Obama, el general Cartwright está siendo acusado de espionaje. Se le imputa haber entregado al New York Times información sobre la guerra secreta contra Irán para evitar así una guerra inútil. 
Mientras la prensa internacional presenta las informaciones de Edward Snowden como revelaciones sobre el programa PRISM y finge descubrir lo que todo el mundo sabe desde hace tiempo, Thierry Meyssan se interesa más bien en el sentido de este acto de rebelión. Y otorga por ello mucha más importancia al caso del general Cartwright, también acusado de espionaje.


¿Qué son los funcionarios estadounidenses, civiles o militares, que se exponen a un mínimo de 30 años de cárcel por haber revelado a la prensa secretos de Estado de su país? ¿Son «denunciantes» que ejercen un contrapoder dentro de un sistema democrático o se trata de «miembros de la resistencia contra la opresión» dentro una dictadura militaro-policiaca? La respuesta no depende de nuestras propias opiniones políticas sino de la naturaleza misma del Estado estadounidense. Y esa respuesta cambia por completo si nos centramos en el caso de Bradley Manning, el joven soldado izquierdista de Wikileaks, o si incluimos el caso del general Cartwright, consejero militar del presidente Obama, sometido a investigación desde el jueves 27 de junio de 2013 bajo la acusación de espionaje.

Se impone aquí un regreso atrás en el tiempo para entender cómo funciona el paso del «espionaje» a favor de una potencia extranjera a la «deslealtad» hacia la organización criminal en la que uno ha trabajado.

Peor que la censura: la criminalización de las fuentes

El presidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz Woodrow Wilson trató de poner en manos del ejecutivo estadounidense el poder de censurar la prensa cuando están en juego la «seguridad nacional» o la «reputación del gobierno». En su discurso sobre el Estado de la Unión correspondiente al 7 de diciembre de 1915, Wilson declaró: «Hay ciudadanos de Estados Unidos ... que han vertido el veneno de la deslealtad en las arterias mismas de nuestra vida nacional, que han tratado de arrastrar al desprecio de la autoridad y de la buena reputación de nuestro gobierno ... de destruir nuestras industrias ... y de denostar sobre nuestra política en beneficio de intrigas extranjeras ... Carecemos de leyes federales adecuadas ... Os exhorto a no hacer menos que salvar el honor y el respeto de la nación por sí misma. Esas criaturas de la pasión, de la deslealtad y de la anarquía deben ser aplastadas.» [1]

A pesar de ese discurso, el Congreso no siguió de inmediato la exhortación del presidente Wilson. Como consecuencia de la entrada en guerra de Estados Unidos, el Congreso votó la Espionage Act, que retomaba los elementos fundamentales de la Official Secrets Act británica. Ya no se trata de censurar la prensa sino de cortarle el acceso a la información, prohibiendo a los depositarios de los secretos del Estado revelar lo que saben. Ese dispositivo legal permite a los anglosajones presentarse como «defensores de la libertad de expresión», cuando en realidad son los peores violadores del derecho democrático a la información, derecho que sin embargo defienden las Constituciones de los países escandinavos.

El silencio, más eficaz que el secreto

Los anglosajones viven así mucho menos informados que los extranjeros sobre lo que sucede en sus propios países. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá lograron mantener en secreto - en su propio territorio - el Proyecto Manhattan, destinado a la concepción de la bomba atómica, a pesar de que 130 000 personas trabajaron en ese proyecto durante 4 años y de que los servicios secretos extranjeros lo habían penetrado ampliamente. ¿Por qué pudieron mantenerlo en secreto? Porque Washington no estaba preparando aquella arma para la guerra que estaba librando en aquel momento sino para la siguiente, o sea para la guerra contra la Unión Soviética. Como ya lo han demostrado los historiadores rusos, en Japón se pospuso la capitulación hasta que se concretó la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, como advertencia dirigida a la URSS. Si los estadounidenses hubiesen sabido que su país disponía de aquella arma, sus dirigentes habrían tenido que utilizarla para acabar con Alemania y no para amenazar al aliado soviético a costa de los japoneses. En realidad, la guerra fría comenzó antes del fin de la Segunda Guerra Mundial [2].

En materia de secreto, es importante señalar que Stalin y Hitler tuvieron conocimiento sobre la existencia del Proyecto Manhattan desde el momento mismo de su inicio, porque ambos tenían agentes donde había que tenerlos. Truman, sin embargo, en su calidad de vicepresidente de Estados Unidos, no fue informado hasta el último momento, o sea después del fallecimiento del presidente Roosevelt.

La verdadera utilidad de la Espionage Act

En todo caso, el espionaje ocupa un lugar secundario en la Espionage Act, como queda demostrado por su forma de aplicación.

En tiempo de guerra, la Espionage Act sirve más bien para castigar las opiniones disidentes. Por ejemplo, en 1919, la Corte Suprema determinó - al pronunciarse sobre los casos Schrenck contra Estados Unidos y Abrams contra Estados Unidos - que el hecho de llamar a la insumisión o a la no intervención en contra de la Revolución Rusa se incluía entre los comportamientos penados por la Espionage Act.

En tiempo de paz, esa misma ley sirve para impedir que los funcionarios hagan público un sistema de fraudes o crímenes cometidos por el Estado, incluso aunque revelen hechos de los que el público ya tenía conocimiento previo pero que no han podido comprobarse hasta el momento de las revelaciones impugnadas.

Bajo la administración Obama ya se ha recurrido a la Espionage Act en 8 ocasiones, lo cual es todo un record en tiempo de paz. No abordaremos en este trabajo el caso de John Kiriakou, el oficial de la CIA que reveló el arresto de Abu Zoubeida y las torturas a las que este fue sometido. Lejos de ser un héroe, Kiriakou es en realidad un agente provocador de la propia CIA cuya misión consiste en hacer creer a la opinión pública la leyenda de las supuestas confesiones arrancadas a Zoubeida, para justificar a posteriorila «lucha contra el terrorismo» [3].

Tampoco abordaremos el caso de Shamal Leibowitz, en la medida en que sus revelaciones nunca se dieron a conocer a la opinión pública. Nos quedan así 6 casos profundamente instructivos sobre el sistema militaro-policiaco estadounidense.

Stephen Jin-Woo Kim confirmó a Fox News que Corea del Norte estaba preparando un ensayo nuclear, a pesar de las amenazas de Estados Unidos contra Pyongyang, una confirmación que en nada perjudicaba a Estados Unidos, aparte de subrayar su incapacidad para imponer obediencia a Corea del Norte. Esa información ya había sido divulgada, en otro contexto, por el célebre periodista estadounidense Bob Woodward sin provocar ningún tipo de reacción.

Thomas Andrew Drake reveló a un miembro de la Comisión de la Cámara de Representantes encargada de los servicios de inteligencia el despilfarro del programaTrailblazer. O sea, se le reprochó haber informado a los parlamentarios encargados de vigilar a las agencias de inteligencia que la NSA (National Security Agency) estaba tirando secretamente por la ventana miles de millones de dólares. El objetivo del programa Trailblazer era buscar la manera de implantar virus informáticos en cualquier computadora o teléfono móvil. Algo que nunca prosperó.

En ese mismo campo, Edward Snowden, empleado de la firma jurídica Booz Allen Hamilton, hizo públicos diversos documentos de la NSA que demuestran el espionaje estadounidense contra China... y también contra los invitados al G20 organizado en Reino Unido. Lo más importante es que demostró la envergadura del sistema militar de escuchas de las comunicaciones telefónicas y a través de Internet, escuchas a las que nadie escapa, ni siquiera el presidente de Estados Unidos. Ahora la clase política estadounidense describe a Snowden como «un traidor a eliminar», únicamente porque sus documentos impiden que la NSA pueda seguir negando ante el Congreso la realización de una serie de actividades de todos conocidas desde hace mucho tiempo.

Bradley Manning, un simple soldado, transmitió a Wikileaks los videos de dos crímenes cometidos por el ejército estadounidense, 500 000 informes de inteligencia de las bases militares estadounidenses en Irak y 250 000 cables sobre los datos de inteligencia recogidos por los diplomáticos estadounidenses durante sus conversaciones con políticos extranjeros. Nada de especialmente importante, pero se trata de una documentación que da al público una idea de los burdos chismes que recoge el Departamento de Estado y que sirven de base a la «diplomacia» de Estados Unidos.

Jeffrey Alexander Sterling es un empleado de la CIA que reveló al New York Times la «Operación Merlin». Pero más sorprendente resulta el caso del general James Cartwright, ex número 2 de las fuerzas armadas de Estados Unidos, ya que fue jefe adjunto del Estado Mayor Conjunto, y también consejero del presidente, tan cercano a este último que en Washington llegaron a llamarlo «el general de Obama». Ahora resulta que este militar de alto rango reveló el año pasado al New York Times la «Operación Juegos Olímpicos» y acaba de abrirse una investigación en su contra, según CNN.

Sterling y Cartwright no creen en el mito israelí sobre «la bomba atómica de los ayatolas». Así que trataron de contrarrestar los intentos israelíes de arrastrar Estados Unidos a la guerra contra Irán. La «Operación Merlin» consistía en hacer llegar a Irán información falsa sobre la fabricación de la bomba atómica. En realidad se trataba de una provocación para que Irán emprendiera un programa nuclear de carácter militar, lo cual justificaría a posteriori la acusación israelí [4]. En cuanto a la «Operación Juegos Olímpicos», esta consistía en introducir los virus informáticos Stuxnet y Flame en los ordenadores de la central iraní de Natanz para provocar problemas en el funcionamiento de esa instalación, específicamente en las centrifugas [5]. El objetivo era, por lo tanto, sabotear el programa nuclear civil iraní. Así que esas revelaciones no perjudicaron los intereses de Estados Unidos sino las ambiciones de Israel.

Una forma de resistencia

Cierta oposición de salón nos presenta a las personas encausadas bajo la Espionage Act como «denunciantes» (whistleblower), como si Estados Unidos fuese hoy una verdadera democracia en la que es posible denunciar ante la ciudadanía los pocos errores que hay que corregir.

Lo que en realidad nos demuestran estos ejemplos es que, en Estados Unidos, desde el simple soldado (Bradley Manning) hasta el número 2 de las fuerzas armadas (el general Cartwright), existen hombres que tratan de luchar como pueden contra un sistema dictatorial cuando se dan cuenta de que forman parte del mecanismo. Ante un sistema monstruoso, lo justo es catalogarlos entre los ejemplos más conocidos de una forma de resistencia, como el almirante Canaris o el conde Stauffenberg.

Notas:

[1] "There are citizens of the United States ... who have poured the poison of disloyalty into the very arteries of our national life; who have sought to bring the authority and good name of our Government into contempt ... to destroy our industries ... and to debase our politics to the uses of foreign intrigue... [W]e are without adequate federal laws... I am urging you to do nothing less than save the honor and self-respect of the nation. Such creatures of passion, disloyalty, and anarchy must be crushed out."

[2] «La Segunda Guerra Mundial podía haber terminado en 1943», «Si no fuera por la toma de Berlín...» y «La Conferencia de Yalta ofrecía una oportunidad que no fue aprovechada», entrevista de Viktor Litovkine con Valentin Faline, Ria-Novosti/Red Voltaire, 30 de marzo, 1º y 12 de abril de 2005.

[3] «Abu Zubeida, el hombre que "delató a al-Qaeda"» y «La tortura que nos ocultan: Lee Hamilton, John Brennan y Abu Zubeida», por Kevin Ryan, Red Voltaire, 19 de enero y 2 de marzo de 2013.

[4] State of War: The Secret History of the CIA and the Bush Administration, por James Risen, Free Press, 2006.

[5] «Obama Order Sped Up Wave of Cyberattacks Against Iran» por David E. Sanger, The New York Times, 1º de junio de 2012. «Did America's Cyber Attack on Iran Make Us More Vulnerable?» por Marc Ambinder, The Atlantic, 5 de junio de 2012. «The rewards (and risks) of cyber war»,por Steve Call, The New Yorker, 7 de junio de 2012. «U.S., Israel developed Flame computer virus to slow Iranian nuclear efforts, officials say», por Ellen Nakashima, Greg Miller y Julie Tate, The Washington Post, 19 de junio de 2012.

lunes, 17 de junio de 2013

El miedo a un supuesto terrorismo convierte a EE.UU. en un país orwelliano


© Portada del libro original
Una pesadilla hecha realidad...
La reciente revelación de la existencia de dos programas secretos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, en inglés) ha atizado un debate en EE.UU. sobre el delicado equilibro entre el derecho a la vida privada y la seguridad nacional.

Durante una audiencia hoy ante el Comité de Asignaciones del Senado, el director general de la NSA, Keith Alexander, insistió en que la vigilancia de registros telefónicos, por un lado, y de datos de millones de usuarios de internet, a través del programa PRISM, han ayudado a conjurar "decenas" de atentados dentro y fuera del país.

Según la Cuarta Enmienda de la Constitución, el Gobierno no puede hurgar en la vida privada de las personas, ni allanar su vivienda o confiscar sus bienes, sin tener una causa razonable y un mandato.

El Gobierno del presidente Barack Obama defiende a la NSA al explicar que la recopilación de datos personales ha sido limitada y ha fortalecido la seguridad nacional.

Que los estadounidenses acepten la intrusión del Estado refleja en parte el impacto que durante años han tenido tanto las redes sociales como la ubicuidad de los dispositivos electrónicos, según algunos expertos.

Con un simple "click" y a velocidad del rayo, los estadounidenses encuentran en sitios como Facebook y Twitter un destino para compartir su última merienda, los detalles más íntimos de su vida privada y hasta la confesión de delitos.

Así, en una cultura donde ya no hay secretos ni escondites, las encuestas sugieren que a muchos poco les importa ser vigilados por el "Gran Hermano".

Harry R. Lewis, profesor de Ciencias de Computación en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Harvard, dijo al diario The Washington Post que no le sorprende la aparente pasividad de los estadounidenses en este caso.

"La gente está tan dispuesta a decir 'caramba, no he hecho nada malo, así es que no me molesta si el Gobierno escudriña las llamadas telefónicas y los correos electrónicos de todo el mundo", afirmó Lewis, coautor de un libro sobre el impacto de la "explosión digital" en la cotidianeidad de los estadounidenses.

Debido a que el espionaje es casi imperceptible -a través de cámaras ocultas en sitios públicos, por ejemplo- la información digital que produce no da al público la idea de que se viola su vida privada, según Lewis.

Una encuesta nacional del Centro de Investigación Pew y el Washington Post indicaron el lunes pasado que el 56% de los estadounidenses considera "aceptable" que la NSA rastree los archivos telefónicos como parte de una investigación antiterrorista.

Aunque la opinión pública está más dividida en torno a la vigilancia de correos y otras actividades en internet para evitar atentados, estas opiniones han permanecido sin cambio desde 2002, según esa encuesta.

Pero la Unión de Libertades Civiles de EE.UU. (ACLU) ha entablado una demanda en Washington contra los directores de varias agencias del Gobierno federal por el programa de los registros telefónicos que la NSA puso en marcha bajo la llamada "Ley Patriota", la ley que fue aprobada sin pestañear por el Congreso un mes después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La ACLU arguye que la recopilación de datos de las llamadas -fecha, hora, y lugar, pero no su contenido-, viola los derechos constitucionales de los estadounidenses a la libertad de expresión, asociación y vida privada.

En ese sentido, una encuesta divulgada hoy por Huffington Post señaló que el 45% de los estadounidenses cree que Obama ha hecho una labor deficiente para proteger sus derechos constitucionales, un 15% la califica "favorable" y un 23% "buena". Solo un 11% la califica de "excelente".

Edward Snowden, el extécnico de la CIA que reveló los programas de la NSA, ha sido vitoreado como un "héroe" por grupos defensores de la libertad de expresión, y vilipendiado como un "traidor" por la clase política.

En todo caso, el escándalo que persigue a la NSA también ha dejado "ganadores": La novela "1984", la obra seminal en la que el ensayista británico George Orwell advierte contra una vigilancia absoluta en un Estado totalitario, se ubica en una lista de los libros más vendidos deAmazon.

Escrita hace 60 años, las ventas de la novela de ciencia ficción, en la que Orwell cristaliza el concepto del "Gran Hermano", se han disparado en un 150% en Amazon, según los datos más actualizados en la página web de la tienda cibernética.

lunes, 10 de junio de 2013

La persona que desenmascaró la vigilancia de EEUU en la red revela su identidad

© Corbis
"Me temo que dentro de meses, años, irá a peor [la vigilancia estatal]", opina Edward Snowden, que reveló que la Agencia de Seguridad de EE.UU. tiene acceso a los datos personales de los clientes de Apple, Microsoft, Yahoo y muchos otros.

Snowden, que se ha convertido en uno de los informantes más famosos de la historia junto a Bradley Manning, es un ex asistente técnico de la CIA y trabajó durante los últimos 4 años en la misma Agencia de Seguridad Nacional. Admite que no siempre se opuso a la política del Gobierno, pero cuando empezó atrabajar en la inteligencia vio muchos casos de violación de la privacidad y no quiso ser parte de ello.

A Edward Snowden "le iba muy bien" a sus 29 años, tenía un salario de unos 200.000 dólares al año, una casa en Hawái donde vivía con su novia y una familia que ama. "Estoy dispuesto a sacrificar todo esto porque no quiero permitir que el Gobierno de EE.UU. destruya la privacidad, la libertad en internet y las libertades básicas de la gente del mundo con esta máquina de vigilancia que está construyendo".

"No quiero que la historia sea sobre mí" 

Snowden comentó que cuando decidió revelar los secretos de la NSA, nunca pensó ocultar su identidad como una opción. Sin embargo, subraya que no quiere la atención de los medios: "No quiero que la historia sea de mi persona. Quiero que sea de lo que el Gobierno de EE.UU. está haciendo". "No quiero esconderme porque sé que no he hecho nada malo", añade.

"Todas mis opciones son malas" 

Snowden, que se encuentra en Hong Kong, desde donde realizó la filtración, sigue las noticias sobre las consecuencias de su acción y no espera que pueda evitar un castigo. "Todas mis opciones son malas", dice, señalando que la CIA lo puede capturar con sus propias manos o asignarlo a otras organizaciones o pagar a las tríadas chinas para hacerlo. "No tengo miedo, porque es la decisión que tomé", añade.

"Será peor"

Lo que teme de verdad Snowden es que todo haya sido en vano. "Lo que más temo es que nada cambie. Que la gente vea que el Gobierno está dispuesto a ganar más poder para controlar aún más a la sociedad en EE.UU. y en todo el mundo, pero no quieran luchar, no quieran hacer que sus representantes defiendan sus intereses", dice Snowden.

"Me temo que dentro de meses, años, irá a peor", señala Snowden. "Me temo que vendrá un nuevo líder que dirá que debido a la crisis, debido a unos peligros imprevistos necesitan más autoridad. Y la gente no se podrá oponer y habrá una tiranía".

martes, 2 de abril de 2013

Tecnología de vigilancia urbana hace realidad la pesadilla distópica de 1984


© Desconocido


Una industria de mapeo de Chicago podría identificar un objeto a ras de tierra con hasta dos centímetros de margen de error, elevando serias dudas sobre la privacidad y uso de dicha información.


Todos conocen la historia: Big Brother, la materialización de la burocracia en la hipermodernidad (traída a la vida en la novela 1984 de George Orwell) es el sistema maestro de vigilancia donde cada movimiento de los ciudadanos está controlado y vigilado las 24 horas del día. Una compañía llamada CityScan podría hacer que esto fuera una realidad cotidiana este mismo año en algunas ciudades.

Orlando Saez es un empresario y director financiero de CityScan. Afirma que la idea de un sistema de mapeo y vigilancia es algo que los gobiernos del mundo ya utilizan en mayor o menos escala, y que su compañía "simplemente lo hará más simple". Todo empezó cuando una empresa de bienes raíces fue contactada por otra empresa de anuncios espectaculares, interesados en colocar publicidad en sus propiedades, en la ciudad de Chicago. La empresa de bienes raíces pasó por un proceso burocrático tremendo intentando sacar el permiso. Eventualmente, dice Saez, vieron que "era más sencillo pedir perdón que pedir permiso".

¿Qué pasaría si el gobierno de una ciudad pudiera monitorear los espacios públicos todo el tiempo utilizando tecnología de mapeo para saber dónde se encuentran todos los anuncios espectaculares ilegales? En Chicago, este problema concreto suma entre 25 y 30% de todos los anuncios, lo que representa una pérdida de la recaudación presupuestaria de la ciudad estimada en unos $2.5 millones de dólares; además de que dicho sistema permitiría eficientar la vigilancia en las 4,300 millas donde dichos anuncios podrían colocarse.

Pero este es sólo uno de los usos posibles de CityScan: mediante un acuerdo estratégico de utilización de la red de mapeo de Nokia, además de la tecnología de localización de Ruettiger, Tonelli & Co., CityScan puede identificar la localización de un objeto "con dos centímetros de margen de error", ya se trate de anuncios espectaculares, signos viales y cualquier cosa que uno quiera encontrar.

En una entrevista con el gerente de social media de CityScan, Matthew Zwiebel, la sola insinuación de que esta tecnología podría producir riesgos para la privacidad de la gente, este contestó: "¿Quieres que mencione a 'Big Brother' o quieres hacerlo tú?", lo que demuestra que la compañía no ha sido ajena a las críticas.

A pesar de esto, CityScan ha atraído hasta $1.5 millones de dólares en capital de riesgo de inversionistas potenciales. Zwiebel afirma que "tener un entendimiento del espacio público y sus estructuras y hacer un inventario de ello es algo que las ciudades ya están haciendo. Nosotros sólo lo hacemos mucho, mucho más fácilmente."

No se trata de dudar de cada nueva tecnología que aparezca, pero en este caso es válido preguntarse por la ética de las personas que en última instancia utilizarán los servicios de CityScan y sobre la información que como ciudadanos permitimos poner a disposición del gobierno. Un ojo en el cielo nos vigila, y tal vez la más nueva encarnación de Big Brother será algo que ya lleva mucho tiempo sobrevolando el planeta: los satélites. Puede ser que el "Gran Hermano" no sea solamente un gobierno o una persona, sino un cúmulo de individuos y empresas tratando de hacer más dinero.

martes, 19 de marzo de 2013

El modelo de dominio que viene: la "democracia blindada"



El modelo de capitalismo "asistencialista" en América Latina, con bancos centrales atestados de dólares y sin distribución social de la riqueza, con pobreza y desocupación estructural, con contratos laborales basura, con subsidios al capitalismo para contener la inflación y los conflictos sindicales, estalla por falta de recaudación.

En resumen, el modelo de capitalismo trasnacional asistencialista en América Latina, con gobiernos convertidos en satélites de un modelo económico "único" nivelado para todo el planeta, con bancos centrales atestados de dólares y sin distribución social de la riqueza, con pobreza y desocupación estructural, con contratos laborales basura, con subsidios al capitalismo para contener la inflación y los conflictos sindicales, está en un proceso de colapso generalizado a causa de la recesión que achica la recaudación y los presupuestos de los gobiernos de la región.

A su vez, el achicamiento del consumo y la desocupación, van a actuar a corto plazo como detonante central de las revueltas sindicales y estallidos sociales que se van a multiplicar y expandir como un virus por toda la región terminando con el proceso de "paz" social y sindical y poniendo en riesgo la "gobernabilidad" del sistema, principalmente en los países más vulnerables al contagio de la crisis, como es el caso de Argentina, Brasil y México, las tres principales economías de la región.

La amenaza de desocupación masiva es el núcleo esencial, el detonante central de los conflictos sociales y sindicales que van a comenzar a extenderse por vía de los bancos y empresas transnacionales que hoy ya están despidiendo masa laboral en América Latina.

Este proceso a su vez, y a medida que avancen los conflictos sociales y sindicales, va a impulsar una profunda reestructuración en la estrategia y en los métodos del control político y social "sin represión" que los gobiernos de la región venían implementando de la mano de las políticas asistencialistas y el poder "blando" de la democracia imperial.

Los ejércitos y las policías regionales, que fueron relegados a un segundo plano por la estrategia de dominio con el "poder blando", van a adquirir un nuevo rol represivo para contener a las protestas violentas causadas por los despidos, las bajas de salarios y la imposibilidad de acceder al consumo elemental para la supervivencia por parte de las mayorías que van a ser desplazadas del mercado laboral y del consumo.

Ya no se va a tratar de la represión militar a la usanza de las viejas dictaduras militares setentistas, sino de un proceso que va a combinar simultáneamente la acción represiva militar con estrategias mediáticas de control social y sin romper el molde del orden constitucional.

"Mano dura" y democracia, con las fuerzas armadas bajo el mando de un gobierno civil desarrollando operaciones de "contrainsurgencia" (como en la favelas de Brasil), y medios de comunicación clasificando y valorizando los conflictos y protestas, situando a los "violentos" de un lado, y a los "pacíficos" del otro.

En otras palabras, la implementación de la "democracia blindada", que viene a realizar una síntesis operativa entre el poder "blando" y el poder "duro" para preservar la gobernabilidad regional, como condición básica para que EEUU y la potencias centrales rediseñen un nuevo proyecto de dominio trasnacional capitalista en América Latina.

martes, 5 de marzo de 2013

Estado policial - Cada vez más menores británicos son obligados a desnudarse por la Policía


© Corbis
En los últimos dos años se registraron más de 43.000 casos de cacheos durante los que los agentes británicos hicieron desnudarse a menores en centros penitenciarios, lo que causa cada vez más indignación entre los defensores de los derechos civiles.

El preso más joven al que sometieron a este tipo de cacheo tenía 12 años de edad. Según los datos oficiales publicados por el diario británico 'The Guardian', sólo en 275 casos los policías lograron encontrar artículos prohibidos. En su mayoría, se trataba de pequeños paquetes de tabaco, pero los delincuentes jóvenes nunca intentaron introducir armas ni drogas, según el periódico.

Se subraya que casi la mitad de estos presos son ciudadanos o residentes del Reino Unido de raza negra o miembros de otras minorías étnicas. Se dio a conocer también que en al menos 50 ocasiones se utilizó la fuerza física para obligarles a desnudarse.

El Consejo de Justicia Juvenil británico declaró que los cacheos sistemáticos de niños detenidos son una práctica indigna que despierta "sentimientos de ira, humillación y ansiedad", mientras que Carolyne Willow, ex coordinadora nacional de la Alianza de Derechos de los Niños de Inglaterra, calificó esta práctica como "un abuso infantil institucionalizado".

Una portavoz del Ministerio de Justicia dijo, por su parte, que este tipo de cacheo se aplica para garantizar la seguridad de los propios menores. "Dicha práctica se realiza sólo cuando es necesario y cuando existe una justificación clara o un riesgo identificado", aseguró.

jueves, 28 de febrero de 2013

Gran Hermano - Corte Suprema de EEUU desestima caso sobre vigilancia electrónica


© Desconocido
La Corte Suprema de Estados Unidos desestimó el martes una demanda presentada por grupos de derechos humanos y otras personas que impugnan un programa de vigilancia electrónica del gobierno federal, creado después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

En una decisión 5 a 4, los jueces dijeron que los demandantes -entre ellos, la filial de Amnistía Internacional en Estados Unidos y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés)- no tenían capacidad legal para llevar el caso debido a que no pudieron probar una afectación personal por el programa de gobierno.

El programa en cuestión es la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), ampliado en 2008 para permitir que las agencias de inteligencia de Estados Unidos controlaran las llamadas telefónicas y los correos electrónicos internacionales, con la esperanza de frustrar potenciales planes terroristas.

Los jueces no indicaron si el programa es o no constitucional, sino si los demandantes pueden presentar su recurso de inconstitucionalidad.

La decisión estuvo dividida según líneas ideológicas: la mayoría conservadora votó a favor de desestimar la demanda y los cuatro jueces moderados votaron en contra.

En el caso, titulado Clapper Vs Amnistía Internacional, el gobierno del presidente Barack Obama pidió al tribunal superior desechar el juicio.

Los abogados del gobierno argumentaron en nombre de James Clapper, director de inteligencia nacional, y sostuvieron que debido a que la vigilancia apunta a extranjeros, los demandantes no tenían legitimación para presentar el juicio.

Los demandantes, que también incluyen a los abogados que representan a los prisioneros en Guantánamo y medios de comunicación, mantuvieron que podían presentar el caso debido a que sus propias comunicaciones privadas también pueden ser interceptadas en la vigilancia electrónica.

"Sostenemos que los demandantes no tienen... derecho porque no pueden demostrar que el daño futuro que supuestamente temen es ciertamente inminente", señaló el fallo de la mayoría, escrito por el juez Samuel Alito.

"Es altamente especulativo si el gobierno inminentemente tendrá como objetivo comunicaciones en las que los demandantes sean parte", escribió Alito.

Un tribunal de apelaciones había fallado anteriormente a favor de los demandantes, declarando que su temor a ser controlados no era "paranoico o irrazonable".

El juez Stephen Breyer, al escribir la opinión disidente, dijo que hay "una alta probabilidad" de que el gobierno vaya a interceptar "al menos alguna de las comunicaciones", que incluyen conversaciones con familiares de los detenidos en Guantánamo, amigos y conocidos de esas personas , y los investigadores, peritos y otros".

miércoles, 13 de febrero de 2013

El Estado policial es real


© Desconocido
La reacción del régimen de Bush al 11-S y la ratificación del régimen de Obama de esa reacción han destruido el gobierno democrático responsable de EE.UU. Se ha concentrado tanto poder irresponsable en el poder ejecutivo que la Constitución de EE.UU. ha dejado de ser un documento aplicable.

Créase o no la historia oficial del 11-S, el resultado es el mismo: el 11-S se utilizó para crear un "guerra contra el terror" sin fin y un Estado policial. Es extraordinario que tantos estadounidenses crean que "no puede suceder aquí", cuando ya ha sucedido.

Hemos vivido una década de evidencia indiscutible de la construcción de un Estado policial:
La Ley PATRIOTA, el espionaje ilegal de los estadounidenses en violación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Exterior, la iniciación de guerras de agresión - crímenes de guerra según el Estándar de Núremberg - basadas en mentiras intencionales, los memorandos legales urdidos por el Departamento de Justicia justificando la violación de leyes interiores e internacionales contra la tortura por el poder ejecutivo, la detención indefinida de ciudadanos estadounidenses en violación de los derechos constitucionalmente protegidos de habeas corpus y de debido proceso, el uso contra acusados en procesos de evidencia secreta y de "testigos expertos" secretos a quienes no se puede "contrainterrogar", la creación de tribunales militares a fin de evadir los tribunales federales, memorandos legales secretos que dan autoridad al presidente para lanzar ciberataques preventivos contra cualquier país sin demostrar que dicho país constituye una amenaza, y el asesinato por parte del régimen de Obama de ciudadanos estadounidenses sin evidencia o debido proceso.
Como si esto no fuera suficiente, el régimen de Obama crea ahora nuevos poderes presidenciales al elaborar leyes secretas, negándose a revelar el razonamiento legal en el cual se basa el poder que se hace valer. En otras palabras, ahora se originan leyes en memorandos secretos del poder ejecutivo y no en leyes del Congreso. ¿Congreso? No necesitamos un maldito Congreso.

A pesar de las leyes que protegen a los denunciantes y a los medios y del Código Militar de EE.UU. que exige que los soldados informen de los crímenes de guerra, algunos denunciantes como el agente de la CIA John Kiriakou, responsables de medios como Julian Assange y soldados como Bradley Manning son perseguidos y procesados por revelar crímenes del gobierno de EE.UU. Los criminales quedan libres y se castiga a los que informan de los crímenes.

La justificación del Estado policial estadounidense es la "guerra contra el terror", una patraña que se mantiene vigente mediante "operaciones encubiertas" del FBI. Hablando normalmente, una operación encubierta es cuando una mujer policía se presenta como prostituta con el fin de comprometer a un "cliente", o un cliente se presenta como narcotraficante o consumidor para comprometer a los adictos o traficantes. La "operación encubierta" del FBI va más allá de esos crímenes sin víctimas que abarrotan las prisiones de EE.UU.

Las operaciones encubiertas del FBI son diferentes. Tampoco hay víctimas ya que nunca tiene lugar una conspiración, pero los agentes del FBI no se presentan como fabricantes de bombas para terroristas que tienen un complot pero carecen de armas. En su lugar, el FBI tiene la conspiración y busca una persona o grupo desafortunado o demente o a un musulmán enfurecido por el último insulto de Washington contra él o su religión. Cuando el FBI ubica su víctima, sus agentes se acercan a la persona seleccionada simulando que son de al Qaida o algo parecido y tientan al perpetrador seleccionado con dinero, la promesa de fama, o con amenazas, hasta que la víctima apoya el complot del FBI y es arrestado.

Trevor Aaronson en su libro, The Terror Factory: Inside the FBI's War on Terrorism [La fábrica del terror: Dentro de la Guerra contra el Terrorismo del FBI], documenta que el FBI ha urdido hasta ahora 150 "conspiraciones terroristas" y que casi todos los demás "casos de terroristas" no están relacionados con el terrorismo, como la inmigración, a la que se ha colgado una acusación de terrorismo. Los 'prenstitutos' de los medios estadounidenses no preguntan por qué, si hay tanto terrorismo real que se necesita una guerra estadounidense contra él, el FBI tiene que inventar y gestionar complots terroristas.

Los medios tampoco preguntan cómo los talibanes, que resisten la invasión estadounidense y el intento de ocupación de Afganistán, combatiendo a la superpotencia EE.UU. hasta llegar a un punto muerto después de 11 años, llegaron a ser designados terroristas. Los medios 'prenstitutos' de EE.UU. tampoco quieren saber cómo los miembros de las tribus en regiones remotas de Pakistán llegan a ser designados “terroristas" merecedores de ataques de aviones teledirigidos [drones] contra ciudadanos, escuelas y clínicas de un país con el que EE.UU. no está en guerra.

En su lugar los medios protegen y perpetran el engaño que ha llevado al Estado policial en EE.UU. Los medios estadounidenses se han convertido en Leni Riefenstahl, como Hollywood con la película de propaganda antimusulmana Zero Dark Thirty. Esta cinta de propaganda es un crimen de odio que propaga la islamofobia. A pesar de todo, es probable que obtenga premios y que hunda a los estadounidenses en la tiranía y en una guerra centenaria en nombre de la lucha contra la amenaza musulmana.

Lo que aprendí hace muchos años como profesor es que las películas son importantes moldeadoras de actitudes estadounidenses.Una vez, después de una explicación exhaustiva de la Revolución Rusa que llevó al régimen comunista, un estudiante alzó su mano y dijo: "Eso no pasa en la película".

Primero pensé que estaba haciendo un chiste divertido, pero luego me di cuenta de que pensaba que la verdad residía en la película, no en el profesor que conocía bien el tema. Desde entonces me he preguntado cómo ha podido sobrevivir tanto tiempo EE.UU. considerando la ignorancia de su población. Los estadounidenses han vivido del poder de la economía de EE.UU. Ahora, cuando ese poder se desvanece, los estadounidenses tendrán que enfrentar la realidad.

Una realidad que les resultará poco familiar.

Algunos estadounidenses afirman que hemos tenido Estados policiales en otros tiempos de guerra y que una vez que se gane la guerra contra el terror se desmantelará el Estado policial. Otros afirman que el gobierno será juicioso en su uso del poder y que el que no haga nada malo no tendrá nada que temer.

Son consuelos de los embaucados. El Estado policial Bush/Obama es mucho más exhaustivo que el de Lincoln, Wilson o Roosevelt, y la guerra contra el terror no tiene fin y ya dura tres veces más que la Segunda Guerra Mundial. El Estado Policial está adquiriendo "derechos de ocupantes ilegales".

Además, el gobierno necesita el Estado policial para protegerse de la obligación de rendir cuentas por sus crímenes, mentiras y derroche de dineros públicos. Se han creado nuevos precedentes de poder ejecutivo en conjunción con la Sociedad Federalista que, independientemente de la guerra contra el terror, propugna la teoría del "ejecutivo unitario", que afirma que el presidente tiene poderes que no están sometidos al control del Congreso y el Aparato Judicial. En otras palabras el presidente, si lo desea, puede ser un dictador.

El régimen de Obama se está aprovechando de esta teoría republicana. El régimen ha utilizado el deseo republicano de un ejecutivo fuerte, sin limitaciones ni controles, junto al factor miedo para completar la creación del Estado policial de Bush/Cheney.

Como Lawrence M. Stratton y yo documentamos en nuestro libro The Tyranny Of Good Intentions, antes del 11-S la ley como protección del pueblo ya iba perdiendo terreno a favor de la ley como arma en manos del gobierno. Si el gobierno quería atraparte había pocas barreras, si es que había alguna, para que un acusado fuera incriminado y condenado por un jurado de cerebros lavados temerosos del crimen.

No puedo decir si el sistema de justicia de EE.UU. ha servido alguna vez mejor la justicia que a la ambición de los fiscales. Ya en los años treinta y cuarenta el Juez de la Corte Suprema de EE.UU. George Sutherland y el Fiscal General Robert Jackson alertaron contra los fiscales que sacrifican "el trato justo para aumentar sus estadísticas de éxito". Ciertamente cuesta encontrar en las filas de los fiscales federales de la actualidad al fiscal de Jackson "quien atempera su celo con gentileza humana, busca la verdad y no víctimas, sirve la ley y no propósitos faccionarios y encara su tarea con humildad".

Basta con considerar la condena injusta del gobernador demócrata de Alabama, Don Siegelman, por lo que fue aparentemente un complot de Karl Rove para librar al Sur de gobernadores demócratas. El régimen "demócrata" de Obama no ha investigado este falso enjuiciamiento ni ha mostrado clemencia hacia su propio inocente. ¿Recordáis la rapidez con la que Bush eliminó la condena a prisión del operador de Cheney que reveló el nombre de una agente encubierta de la CIA? Los demócratas son un partido político atemorizado y cobarde que teme la justicia y forma parte del corrupto Estado policial tanto como los republicanos.

Actualmente el propósito de un procesamiento es servir la carrera del fiscal y la del partido que lo nombra. La carrera de un fiscal depende de las altas tasas de condenas que requieren acuerdos con el fiscal y en las que la evidencia contra un acusado nunca se demuestra ante el tribunal o ante el jurado, y por casos de alto perfil, que pueden lanzar a un fiscal a una carrera política, como lo consigúió Rudy Giuliani con su trampa para incriminar a Michael Milken.

Glenn Greenwald explicó cómo el defensor de la libertad en Internet Aaaron Swartz fue llevado a la muerte por la ambición de dos fiscales federales, la procuradora Carmen Ortiz y el procurador adjunto Stephen Heymann, quienes no sintieron remordimientos al destruir a una persona inocente con acusaciones ridículas e inventadas a fin de progresar en sus carreras.

Es raro que un fiscal sufra alguna consecuencia por presentar acusaciones falsas, por usar conscientemente evidencias falsas, o incluso pagarlas, y por mentir ante el juez y el jurado.

Como pocas veces son responsabilizados, los fiscales emplean métodos ilegales y poco éticos y abusan rutinariamente de su poder. Como los jueces están esencialmente preocupados de despejar sus legajos judiciales, pocas veces se vela por que se haga justicia, lo que explica por qué EE.UU. no solo tiene un mayor porcentaje de ciudadanos en la cárcel que cualquier otro país del mundo, sino también la mayor cantidad absoluta de prisioneros. EE.UU. tiene realmente más ciudadanos en la prisión que la "autoritaria" China que tiene una población cuatro veces mayor. EE.UU., posiblemente el mayor abusador de los derechos humanos de la historia, presenta constantemente acusaciones de violaciones de los derechos humanos contra China. ¿Cuáles son las acusaciones de derechos humanos contra Washington?

En EE.UU. el colapso del derecho ha ido más allá de fiscales corruptos y sus falsas acusaciones. A menos que necesite o desee un juicio exhibicionista, un Estado policial no necesita fiscales y tribunales. Al producir memorandos legales que digan que el presidente puede arrojar a las personas a prisión sin proceso y ejecutarlas sin proceso simplemente mediante la declaración de que algún funcionario en el poder ejecutivo piensa que la persona tiene una posible o potencial conexión con el terrorismo, los amigos de la tiranía del Departamento de Justicia (sic) han dejado de lado la necesidad de tribunales, fiscales y procesos. El régimen de Bush/Obama ha convertido el poder ejecutivo en juez, jurado y verdugo. Todo lo que se necesita es una afirmación sin pruebas de algún funcionario del poder ejecutivo. Es el mal personificado.

Ya no hace falta una evidencia para que el presidente de EE.UU. encarcele de por vida a las personas o las prive de su vida. Un memorando secreto del Departamento de Justicia se ha filtrado a NBC News que revela el razonamiento tiránico que autoriza al poder ejecutivo a ejecutar ciudadanos estadounidenses solo sobre la base de la creencia sin que se requiera evidencia de que son terroristas o están asociados con terroristas.

En el EE.UU de la "libertad y la democracia", el principio legal operativo ya no es que alguien es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. Si el gobierno dice que eres culpable, lo eres. Punto. No se requiere evidencia para liquidarte. Incluso Stalin pretendía tener evidencias.

El gobierno de EE.UU. trabaja paso a paso hacia la determinación de que todos y cada uno de los críticos del gobierno son culpables de suministrar "ayuda y alivio" a "enemigos terroristas" de Washington, lo que incluye al gobierno democrático de Hamás en Gaza. Los únicos críticos eximidos de esta regla que se prepara son los neoconservadores que critican al gobierno de EE.UU. por ser demasiado lento en la represión de sus críticos y "antisemitas" como el ex Presidente Jimmy Carter, que critica la apropiación ilegal de tierras palestinas por parte del gobierno israelí. La mayor parte de Palestina ha sido robada por Israel con la aquiescencia y la ayuda de Washington. Por eso ya no queda nada para una "solución de dos Estados".

No cabe duda alguna de que el robo de Palestina por parte del gobierno israelí es ilegal; sin embargo, Washington, del que Israel depende totalmente, no hace nada respecto al derecho. Derecho, no necesitamos ningún maldito derecho. Washington tiene poder. Poder es derecho. Acostumbraos a esta realidad.

El derecho no solo ha dejado de existir para los palestinos, sino también para los estadounidenses y para las marionetas de EE.UU. de la OTAN el Reino Unido y Europa, residuos lamentables de naciones otrora grandes que ahora son cómplices de los crímenes de Washington contra la humanidad. La Open Society Justice Initiative, una ONG basada en Nueva York, ha publicado un informe que documenta que 54 gobiernos están involucrados en el programa de Washington de entregas extraordinarias y tortura. Veinticinco de los gobiernos que ayudan a Washington a secuestrar, desaparecer y torturar a personas son europeos.

La primera década del Siglo XXI ha presenciado la destrucción de toda la jurisprudencia que se concibió para proteger a los inocentes y vulnerables desde la aparición de la ahora difunta conciencia moral de Occidente. La conciencia moral de Occidente que nunca se aplicó en el exterior. Lo que pasó a la gente en las colonias de Europa y a los habitantes nativos de EE.UU. y Australia es una historia muy diferente.

A pesar de todo, a pesar de su falta de protección de los impotentes, el principio del vigor de la ley fue un principio prometedor. Ahora EE.UU. bajo Bush y Obama, que se parecen como dos gotas de agua, ha abandonado el principio per se.

El Estado policial de Obama será peor que el Estado policial de Bush/Cheney. A diferencia de los conservadores, quienes a veces sospechaban del poder del gobierno, los robots de Obama creen que el poder del gobierno es una fuerza del bien si está en las manos adecuadas. Dado que los partidarios de Obama lo ven como miembro de una minoría oprimida, confían en que Obama no abusará de su poder. Eso es parecido a pensar que como los judíos sufrieron tanto a manos de Hitler Israel será justo con los palestinos.

Glenn Greenwald escribe que "el poder más extremista que algún líder político puede ejercer es el poder de hacer que ejecuten a sus propios ciudadanos sin ninguna acusación o debido proceso, lejos de cualquier campo de batalla. El gobierno de Obama no solo ha ejercido exactamente ese poder en teoría, también lo ha ejercido en la práctica".

Es el poder de un dictador. Que se haya dicho que Sadam Hussein y Muamar Gadafi tenían ese poder formaba parte de su satanización como "brutales dictadores", una justificación para derrocar sus gobiernos y asesinar a los dictadores y a sus partidarios.

Irónico, ¿verdad?, que el presidente de EE.UU. asesine ahora a sus oponentes políticos lo mismo que como Sadam Hussein asesinaba a los suyos. ¿Cuánto falta para que los críticos pasen de la lista de exclusión aérea a la de exterminio?

Paul Craig Roberts fue editor de The Wall Street Journal y secretario asistente del Secretario del Tesoro estadounidense. Es autor de HOW THE ECONOMY WAS LOST , publicado por CounterPunch/AK Press. Su último libro es Economies in Collapse: The Failure of Globalism, publicado en Europa en junio de 2012.

El cese al Fuego en Gaza no detendría que se pueda hacer Regional esto mas adelante

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