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jueves, 5 de diciembre de 2013

El 99 % de la información de Snowden está por publicar, según 'The Guardian'


El director del diario británico The Guardian, Alan Rusbridger, ha asegurado este lunes ante una comisión parlamentaria que todavía está por publicar el 99 % de la información secreta que filtró a los medios el analista de la NSA y la CIA estadounidenses Edward Snowden.
© LM/JV
El director del diario The Guardian, Alan Rusbridger, comparece ante la comisión parlamentaria británica sobre el espionaje.
En el marco de una investigación sobre el papel de los servicios secretos en el Reino Unido, el Comité de Asuntos Internos del Parlamento de Westminster ha interrogado a Rusbridger acerca de la publicación de esos documentos y sobre las acusaciones por parte del Gobierno británico de que el diario ha puesto en riesgo la seguridad nacional.

The Guardian, que Rusbridger dirige desde 1995, ha aireado desde el pasado junio documentos que ponen en evidencia un sistema de espionaje masivo por parte de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) y la colaboración entre aquella y la inteligencia británica.

"Una historia en curso"

Rusbridger, de 59 años, ha afirmado que la publicación de los documentos del exespía estadounidense es una "historia en curso" para su periódico, por lo que ha rehusado revelar dónde se encuentra guardada la información que todavía no se ha hecho pública.

l director del periódico británico ha detallado sin embargo que uno de los archivos con información filtrada por Snowden lo comparte su periódico con el diario estadounidense The New York Times y se encuentra en Nueva York, y ha recordado además que el exanalista de inteligencia entregó también documentos al The Washington Post y a los ciudadanos estadounidenses Glenn Greenwald y Laura Poitras.

"Algunos de esos ficheros no están bajo nuestro control", ha afirmado Rusbridger, que ha subrayado que los documentos en poder del The Guardian se encuentran en un lugar "seguro". Rusbridger ha afirmado además que 850.000 personas en todo el mundo tenían acceso a las bases de datos de las que Snowden, asilado en Rusia con un permiso temporal, obtuvo los documentos que filtró a la prensa.

Sobre las declaraciones de Andrew Parker, jefe del MI5 (servicio de espionaje interior británico), que acusó al The Guardian de haber entregado un "regalo" a los enemigos del Reino Unido, Rusbridger sostuvo que esas recriminaciones son "vagas" y que no se refieren a "ninguna información en concreto".
"Hay algunos países, y generalmente no se trata de sistemas democráticos, en los que la prensa no es libre de escribir sobre estos temas y en los que los servicios secretos dicen a los directores de periódico qué deben escribir", ha señalado Rusbridger.
La seguridad de los agentes de inteligencia

"Ese no es el país en el que vivimos, el Reino Unido", ha dicho el director de The Guardian, que ha subrayado que su periódico "no ha utilizado un solo nombre" en las noticias que ha publicado para no poner en riesgo la seguridad de agentes de inteligencia.

Rusbridger ha señalado también que un alto funcionario del Gobierno británico se puso en contacto con él para pedirle que destruyera la información de Snowden y que diversos diputados han pedido que se inicie un proceso judicial contra él, actitudes que considera "intentos deliberados de intimidación".

El pasado agosto, el periodista reveló que agentes del llamado centro de escuchas británico (GCHQ) se presentaron en las oficinas del rotativo para destruir un disco duro que contenía material confidencial entregado por Snowden, si bien ha subrayado que antes de esa visita había sacado un duplicado de ese material.

jueves, 3 de octubre de 2013

Lavabit cerró porque EE.UU. le pidió espiar a un usuario, probablemente Snowden


El Gobierno de EE.UU. obtuvo una orden judicial para obligar a Lavabit, proveedor de correo electrónico de Edward Snowden, a entregar las claves SSL privadas que protegen todo el tráfico del sitio web, según documentos recién desclasificados.

El 16 del pasado mes de julio el servidor Lavabit, con sede en Texas, se vio obligado a cerrar tras negarse a eludir sus propios sistemas de seguridad para cumplir con las órdenes recibidas del Gobierno de EE.UU. de rastrear la dirección de IP de Internet de un usuario en particular de este servidor.

Según ha informado el diario británico 'The Guardian', algunos detalles del caso se pudieron oír en la cuarta corte del Circuito de Apelaciones de Virginia. Los documentos presentados en el juicio muestran que el 28 de junio Lavabit recibió orden del Gobierno de EE.UU. obligando a la empresa a proporcionar la información de conexión de uno de sus usuarios (esto es, comunicar cada vez que el usuario había iniciado sesión).
Me he visto obligado a tomar una decisión difícil: convertirme en cómplice de los crímenes contra el pueblo estadounidense o abandonar casi 10 años de duro trabajo cerrando Lavabit
El nombre del usuario en cuestión se ocultó entonces, pero los delitos que se investigaban figuran como violaciones de la Ley de Espionaje, lo que, según los expertos, deja pocas dudas sobre que el usuario objetivo era el denunciante de la NSA Snowden.

Ladar Levison, fundador de Lavabit, se negó a cumplir la orden. El representante de Lavabit indicó que el servidor "tenía la capacidad técnica para descifrar la información, pero Lavabit no quería actuar contra su propio sistema".

El 9 de julio, el servidor aún no había cumplido con lo requerido por parte del Gobierno, por lo que los fiscales pidieron una citación contra su fundador para ser juzgado "por desobediencia y resistencia a cumplir órdenes judiciales".

Una semana más tarde, los fiscales obtuvieron una orden de registro exigiendo "toda la información necesaria para desencriptar las comunicaciones enviadas hacia o desde las cuentas de correo de Lavabit, incluyendo los códigos de cifrado y las claves SSL", con las que el FBI podría haber descifrado todas las sesiones de Internet entre los usuarios de Lavabit y el servidor.

El 8 de agosto Levison cerró Lavabit . "Me he visto obligado a tomar una decisión difícil: convertirme en cómplice de los crímenes contra el pueblo estadounidense o abandonar casi 10 años de duro trabajo cerrando Lavabit" , escribió Levison. "Después de un examen de conciencia significativo, he decidido suspender las operaciones", anunció.

Tanto Levison como su abogado están sujetos a una orden de silencio que les impide hablar sobre los detalles del caso. Levison, que con el cierre de Lavabit perdió su fuente de ingresos, ha recaudado ya más de 20.000 dólares para financiar su batalla legal, mientras el caso sigue su curso en los tribunales de apelación.

martes, 2 de julio de 2013

El precio de la verdad


© Desconocido
Ex comandante de las fuerzas nucleares de Estados Unidos, ex jefe del Estado Mayor Conjunto, ex consejero militar del presidente Obama, el general Cartwright está siendo acusado de espionaje. Se le imputa haber entregado al New York Times información sobre la guerra secreta contra Irán para evitar así una guerra inútil. 
Mientras la prensa internacional presenta las informaciones de Edward Snowden como revelaciones sobre el programa PRISM y finge descubrir lo que todo el mundo sabe desde hace tiempo, Thierry Meyssan se interesa más bien en el sentido de este acto de rebelión. Y otorga por ello mucha más importancia al caso del general Cartwright, también acusado de espionaje.


¿Qué son los funcionarios estadounidenses, civiles o militares, que se exponen a un mínimo de 30 años de cárcel por haber revelado a la prensa secretos de Estado de su país? ¿Son «denunciantes» que ejercen un contrapoder dentro de un sistema democrático o se trata de «miembros de la resistencia contra la opresión» dentro una dictadura militaro-policiaca? La respuesta no depende de nuestras propias opiniones políticas sino de la naturaleza misma del Estado estadounidense. Y esa respuesta cambia por completo si nos centramos en el caso de Bradley Manning, el joven soldado izquierdista de Wikileaks, o si incluimos el caso del general Cartwright, consejero militar del presidente Obama, sometido a investigación desde el jueves 27 de junio de 2013 bajo la acusación de espionaje.

Se impone aquí un regreso atrás en el tiempo para entender cómo funciona el paso del «espionaje» a favor de una potencia extranjera a la «deslealtad» hacia la organización criminal en la que uno ha trabajado.

Peor que la censura: la criminalización de las fuentes

El presidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz Woodrow Wilson trató de poner en manos del ejecutivo estadounidense el poder de censurar la prensa cuando están en juego la «seguridad nacional» o la «reputación del gobierno». En su discurso sobre el Estado de la Unión correspondiente al 7 de diciembre de 1915, Wilson declaró: «Hay ciudadanos de Estados Unidos ... que han vertido el veneno de la deslealtad en las arterias mismas de nuestra vida nacional, que han tratado de arrastrar al desprecio de la autoridad y de la buena reputación de nuestro gobierno ... de destruir nuestras industrias ... y de denostar sobre nuestra política en beneficio de intrigas extranjeras ... Carecemos de leyes federales adecuadas ... Os exhorto a no hacer menos que salvar el honor y el respeto de la nación por sí misma. Esas criaturas de la pasión, de la deslealtad y de la anarquía deben ser aplastadas.» [1]

A pesar de ese discurso, el Congreso no siguió de inmediato la exhortación del presidente Wilson. Como consecuencia de la entrada en guerra de Estados Unidos, el Congreso votó la Espionage Act, que retomaba los elementos fundamentales de la Official Secrets Act británica. Ya no se trata de censurar la prensa sino de cortarle el acceso a la información, prohibiendo a los depositarios de los secretos del Estado revelar lo que saben. Ese dispositivo legal permite a los anglosajones presentarse como «defensores de la libertad de expresión», cuando en realidad son los peores violadores del derecho democrático a la información, derecho que sin embargo defienden las Constituciones de los países escandinavos.

El silencio, más eficaz que el secreto

Los anglosajones viven así mucho menos informados que los extranjeros sobre lo que sucede en sus propios países. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá lograron mantener en secreto - en su propio territorio - el Proyecto Manhattan, destinado a la concepción de la bomba atómica, a pesar de que 130 000 personas trabajaron en ese proyecto durante 4 años y de que los servicios secretos extranjeros lo habían penetrado ampliamente. ¿Por qué pudieron mantenerlo en secreto? Porque Washington no estaba preparando aquella arma para la guerra que estaba librando en aquel momento sino para la siguiente, o sea para la guerra contra la Unión Soviética. Como ya lo han demostrado los historiadores rusos, en Japón se pospuso la capitulación hasta que se concretó la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, como advertencia dirigida a la URSS. Si los estadounidenses hubiesen sabido que su país disponía de aquella arma, sus dirigentes habrían tenido que utilizarla para acabar con Alemania y no para amenazar al aliado soviético a costa de los japoneses. En realidad, la guerra fría comenzó antes del fin de la Segunda Guerra Mundial [2].

En materia de secreto, es importante señalar que Stalin y Hitler tuvieron conocimiento sobre la existencia del Proyecto Manhattan desde el momento mismo de su inicio, porque ambos tenían agentes donde había que tenerlos. Truman, sin embargo, en su calidad de vicepresidente de Estados Unidos, no fue informado hasta el último momento, o sea después del fallecimiento del presidente Roosevelt.

La verdadera utilidad de la Espionage Act

En todo caso, el espionaje ocupa un lugar secundario en la Espionage Act, como queda demostrado por su forma de aplicación.

En tiempo de guerra, la Espionage Act sirve más bien para castigar las opiniones disidentes. Por ejemplo, en 1919, la Corte Suprema determinó - al pronunciarse sobre los casos Schrenck contra Estados Unidos y Abrams contra Estados Unidos - que el hecho de llamar a la insumisión o a la no intervención en contra de la Revolución Rusa se incluía entre los comportamientos penados por la Espionage Act.

En tiempo de paz, esa misma ley sirve para impedir que los funcionarios hagan público un sistema de fraudes o crímenes cometidos por el Estado, incluso aunque revelen hechos de los que el público ya tenía conocimiento previo pero que no han podido comprobarse hasta el momento de las revelaciones impugnadas.

Bajo la administración Obama ya se ha recurrido a la Espionage Act en 8 ocasiones, lo cual es todo un record en tiempo de paz. No abordaremos en este trabajo el caso de John Kiriakou, el oficial de la CIA que reveló el arresto de Abu Zoubeida y las torturas a las que este fue sometido. Lejos de ser un héroe, Kiriakou es en realidad un agente provocador de la propia CIA cuya misión consiste en hacer creer a la opinión pública la leyenda de las supuestas confesiones arrancadas a Zoubeida, para justificar a posteriorila «lucha contra el terrorismo» [3].

Tampoco abordaremos el caso de Shamal Leibowitz, en la medida en que sus revelaciones nunca se dieron a conocer a la opinión pública. Nos quedan así 6 casos profundamente instructivos sobre el sistema militaro-policiaco estadounidense.

Stephen Jin-Woo Kim confirmó a Fox News que Corea del Norte estaba preparando un ensayo nuclear, a pesar de las amenazas de Estados Unidos contra Pyongyang, una confirmación que en nada perjudicaba a Estados Unidos, aparte de subrayar su incapacidad para imponer obediencia a Corea del Norte. Esa información ya había sido divulgada, en otro contexto, por el célebre periodista estadounidense Bob Woodward sin provocar ningún tipo de reacción.

Thomas Andrew Drake reveló a un miembro de la Comisión de la Cámara de Representantes encargada de los servicios de inteligencia el despilfarro del programaTrailblazer. O sea, se le reprochó haber informado a los parlamentarios encargados de vigilar a las agencias de inteligencia que la NSA (National Security Agency) estaba tirando secretamente por la ventana miles de millones de dólares. El objetivo del programa Trailblazer era buscar la manera de implantar virus informáticos en cualquier computadora o teléfono móvil. Algo que nunca prosperó.

En ese mismo campo, Edward Snowden, empleado de la firma jurídica Booz Allen Hamilton, hizo públicos diversos documentos de la NSA que demuestran el espionaje estadounidense contra China... y también contra los invitados al G20 organizado en Reino Unido. Lo más importante es que demostró la envergadura del sistema militar de escuchas de las comunicaciones telefónicas y a través de Internet, escuchas a las que nadie escapa, ni siquiera el presidente de Estados Unidos. Ahora la clase política estadounidense describe a Snowden como «un traidor a eliminar», únicamente porque sus documentos impiden que la NSA pueda seguir negando ante el Congreso la realización de una serie de actividades de todos conocidas desde hace mucho tiempo.

Bradley Manning, un simple soldado, transmitió a Wikileaks los videos de dos crímenes cometidos por el ejército estadounidense, 500 000 informes de inteligencia de las bases militares estadounidenses en Irak y 250 000 cables sobre los datos de inteligencia recogidos por los diplomáticos estadounidenses durante sus conversaciones con políticos extranjeros. Nada de especialmente importante, pero se trata de una documentación que da al público una idea de los burdos chismes que recoge el Departamento de Estado y que sirven de base a la «diplomacia» de Estados Unidos.

Jeffrey Alexander Sterling es un empleado de la CIA que reveló al New York Times la «Operación Merlin». Pero más sorprendente resulta el caso del general James Cartwright, ex número 2 de las fuerzas armadas de Estados Unidos, ya que fue jefe adjunto del Estado Mayor Conjunto, y también consejero del presidente, tan cercano a este último que en Washington llegaron a llamarlo «el general de Obama». Ahora resulta que este militar de alto rango reveló el año pasado al New York Times la «Operación Juegos Olímpicos» y acaba de abrirse una investigación en su contra, según CNN.

Sterling y Cartwright no creen en el mito israelí sobre «la bomba atómica de los ayatolas». Así que trataron de contrarrestar los intentos israelíes de arrastrar Estados Unidos a la guerra contra Irán. La «Operación Merlin» consistía en hacer llegar a Irán información falsa sobre la fabricación de la bomba atómica. En realidad se trataba de una provocación para que Irán emprendiera un programa nuclear de carácter militar, lo cual justificaría a posteriori la acusación israelí [4]. En cuanto a la «Operación Juegos Olímpicos», esta consistía en introducir los virus informáticos Stuxnet y Flame en los ordenadores de la central iraní de Natanz para provocar problemas en el funcionamiento de esa instalación, específicamente en las centrifugas [5]. El objetivo era, por lo tanto, sabotear el programa nuclear civil iraní. Así que esas revelaciones no perjudicaron los intereses de Estados Unidos sino las ambiciones de Israel.

Una forma de resistencia

Cierta oposición de salón nos presenta a las personas encausadas bajo la Espionage Act como «denunciantes» (whistleblower), como si Estados Unidos fuese hoy una verdadera democracia en la que es posible denunciar ante la ciudadanía los pocos errores que hay que corregir.

Lo que en realidad nos demuestran estos ejemplos es que, en Estados Unidos, desde el simple soldado (Bradley Manning) hasta el número 2 de las fuerzas armadas (el general Cartwright), existen hombres que tratan de luchar como pueden contra un sistema dictatorial cuando se dan cuenta de que forman parte del mecanismo. Ante un sistema monstruoso, lo justo es catalogarlos entre los ejemplos más conocidos de una forma de resistencia, como el almirante Canaris o el conde Stauffenberg.

Notas:

[1] "There are citizens of the United States ... who have poured the poison of disloyalty into the very arteries of our national life; who have sought to bring the authority and good name of our Government into contempt ... to destroy our industries ... and to debase our politics to the uses of foreign intrigue... [W]e are without adequate federal laws... I am urging you to do nothing less than save the honor and self-respect of the nation. Such creatures of passion, disloyalty, and anarchy must be crushed out."

[2] «La Segunda Guerra Mundial podía haber terminado en 1943», «Si no fuera por la toma de Berlín...» y «La Conferencia de Yalta ofrecía una oportunidad que no fue aprovechada», entrevista de Viktor Litovkine con Valentin Faline, Ria-Novosti/Red Voltaire, 30 de marzo, 1º y 12 de abril de 2005.

[3] «Abu Zubeida, el hombre que "delató a al-Qaeda"» y «La tortura que nos ocultan: Lee Hamilton, John Brennan y Abu Zubeida», por Kevin Ryan, Red Voltaire, 19 de enero y 2 de marzo de 2013.

[4] State of War: The Secret History of the CIA and the Bush Administration, por James Risen, Free Press, 2006.

[5] «Obama Order Sped Up Wave of Cyberattacks Against Iran» por David E. Sanger, The New York Times, 1º de junio de 2012. «Did America's Cyber Attack on Iran Make Us More Vulnerable?» por Marc Ambinder, The Atlantic, 5 de junio de 2012. «The rewards (and risks) of cyber war»,por Steve Call, The New Yorker, 7 de junio de 2012. «U.S., Israel developed Flame computer virus to slow Iranian nuclear efforts, officials say», por Ellen Nakashima, Greg Miller y Julie Tate, The Washington Post, 19 de junio de 2012.

jueves, 27 de junio de 2013

Correa sobre el caso Snowden: "El orden mundial no sólo es injusto, es inmoral”

Fuente: RT Noticias

Publicado: 27 jun 2013 | 11:01 GMT Última actualización: 27 jun 2013 | 11:50 GMT
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, respondió duramente a las críticas a su país lanzadas por la prensa de EE.UU. por considerar la petición de asilo realizada por Edward Snowden, quien desveló el programa de espionaje de la NSA.
"¡Vaya descaro! ¿Se dan cuenta del poder de la prensa internacional?", dijo Correa en Twitter. "Han logrado centrar la atención en Snowden y en los 'malvados' países que lo apoyan, haciéndonos olvidar las terribles cosas que denunció contra el pueblo norteamericano y el mundo entero. El orden mundial no sólo es injusto, es inmoral". 

El mandatario realizó estas declaraciones en respuesta a un artículo del 'Washington Post' que se refería a Correa como "el líder autocrático del pequeño y empobrecido Ecuador". El diario también acusó a Ecuador de criticar las políticas de Washington mientras "se beneficia" de los acuerdos de libre comercio con EE.UU. 
Han logrado centrar la atención en Snowden y en los 'malvados' países que lo apoyan, haciéndonos olvidar las terribles cosas que denunció contra el pueblo norteamericano y el mundo entero. El orden mundial no sólo es injusto, es inmoral  
Legisladores estadounidenses amenazaron esta semana a Ecuador con bloquear la renovación de las preferencias arancelarias si otorga el asilo político a Edward Snowden. 

"Si se le concede el asilo en Ecuador a Snowden, lideraré los esfuerzos para impedir la renovación del acceso libre de aranceles de Ecuador bajo el GSP y también me aseguraré de que no haya oportunidad alguna para la renovación del ATPDEA", aseguró el senador demócrata Robert Menéndez, quien también es presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. 

Por su parte, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, afirmó a su vez que si Snowden le pidiera asilo a su país "casi seguro" se lo daría e hizo un llamamiento al mundo para "proteger al muchacho para que no sea capturado y asesinado y pueda seguir diciendo verdades". 

martes, 25 de junio de 2013

Vladimir Putin a Barack Obama-Rusia no extraditará a Edward Snowden



Bueno, el presidente Obama acaba de conseguir otra patada en la tripa de parte de Rusia.
El presidente Vladimir Putin dice que Edward Snowden, el chivato de la NSA no será entregado al gobierno de los EE.UU. ya que él no violó ninguna ley en Rusia.
Snowden dijo que estaba en la zona de tránsito en un aeropuerto de Moscú. Dijo tambien que cualquier acusación a Rusia, relacionados con Snowden son "tonterías".

En declaraciones a los periodistas en Finlandia, Putin dijo que no existe un tratado de extradición intermediarios Rusia y los EE.UU.. Dijo que aussi Snowden Acerca no cometió ningún delito en el territorio de Rusia.

"Snowden es una persona libre. Cuanto antes se decida su destino final, el mejor es para él y Rusia ", dijo Putin.

Tambien expresó su esperanza de que la saga Snowden no tendría ningún efecto en las relaciones de negocios intermediarios Rusia y los EE.UU..
Fuente: Russia Today

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