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jueves, 3 de octubre de 2013

El fin del colonialismo francés


El presidente ruso Vladimir Putin acaba de escribir en el New York Times que en Siria están enfrentándose el Estado y el yihadismo internacional. En el mismo momento, el presidente francés Francois Hollande afirma en entrevista concedida a la televisión de su país que es una guerra por la democracia. La continuación de su razonamiento, con un campo de batalla donde se mueven tres bandos, demuestra su error. Detrás de sus contradicciones retóricas, lo que está en juego en Siria es el fin del colonialismo.

En junio de 2012, durante la conferencia de Ginebra 1, Estados Unidos y Rusia decidieron repartirse el Medio Oriente sobre las ruinas de los acuerdos Sykes-Picot de 1916. Lo que se presentaba al mundo como la voluntad de alcanzar una paz justa y duradera significaba en realidad el regreso a un mundo bipolar, como en tiempos de la Unión Soviética, y excluir de la región a británicos y franceses.

Aquel proyecto podía parecer ilusorio. Sin embargo, 14 meses más tarde, está empezando a concretarse.

Hasta ahora, los europeos habían maniobrado bien. En noviembre de 2010, el entonces presidente francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro británico James Cameron firmaban el Tratado de Lancastar House en el que Francia y el Reino Unido ponían en común sus fuerzas de proyección, o sea sus fuerzas coloniales. Conforme a lo pactado con Washington, los dos países esperaban el inicio de la «primavera árabe» para fomentar disturbios en Libia y Siria. A sus agentes libios, les entregaban la bandera el ex rey Idriss, colaborador de los británicos. Y al Ejército Sirio Libre lo cubrieron con la bandera del mandato francés. Bastaba con ver ambos símbolos para darse cuenta de que aquellos movimientos supuestamente revolucionarios sólo eran fantoches fabricados por los antiguos ocupantes.

Con ayuda de Qatar y de Arabia Saudita, lograron sembrar la confusión en los dos países seleccionados como blancos. Una parte de las fuerzas que se oponían a Muammar el-Kadhafi y a Bachar al-Assad se sumaban temporalmente a los yihadistas de la OTAN. La Yamahiria libia sucumbió a los bombardeos - por falta de alianzas internacionales. Pero Siria no fue bombardeada y resistió. El problema se había modificado. Ya no se trataba de echar por tierra las instituciones sino de optar por un futuro. Los malentendidos fueron disipándose poco a poco. Actualmente, como en todas las guerras, sólo quedan dos bandos: el Estado laico y el yihadismo internacional.

Lo mismo sucedió durante la Segunda Guerra Mundial. Charles de Gaulle se vio aislado cuando lanzó su llamado del 18 de junio de 1940. Muy pocos fueron los franceses que respondieron entonces a su llamado. Unos pensaban que la guerra ya estaba perdida, aún antes de su inicio. Otros no toleraban el carácter autocrático del líder. Pero 4 años más tarde, el general disponía del respaldo del 95% de los franceses, porque era el hombre que los estaba conduciendo a la victoria y también porque había sabido unificar las diferentes sensibilidades políticas en torno a su persona.

Y Francia no sabe qué hacer ahora que el presidente Assad reúne a la inmensa mayoría de los sirios en torno a su persona. En una entrevista al canal de televisión TF1, el presidente Francois Hollande afirmó que el objetivo de la guerra de Siria es la democracia. Según él, los occidentales tendrían entonces que poner en el poder a los demócratas sirios, o sea - precisó - ni Bachar al-Assad ni los yihadistas. Ese análisis absurdo equivale a decir que hay tres bandos en el campo de batalla. La verdad es que no hay más que dos y que los demócratas se han puesto del lado del Estado sirio, o sea con el presidente Assad.

Ese es, en el fondo, el alcance internacional que tiene esta guerra: la colonización ya carece de sentido en el siglo XXI. Si Estados Unidos y Rusia quieren repartirse la región en zonas de influencia, como su estatus les permite hacerlo, tendrán que hacerlo según principios diferentes a los que hace un siglo adoptaron británicos y franceses. Tendrán que razonar en términos de alianza y no de dominación.
Fuente:
Al-Watan (Siria)

Thierry Meyssan
: Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa.

Última obra publicada en español:

La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

viernes, 15 de marzo de 2013


El siguiente video presenta infografía sobre la distribución de la riqueza en Estados Unidos, destacando tanto la desigualdad y la diferencia entre la percepción de la desigualdad y los números reales. La realidad a menudo no es lo que pensamos que es:

A medida que la ocupación de Wall Street por cientos de manifestantes entraba en su tercera semana - y las protestas se extendieron a otras ciudades como Boston y Los Angeles - Los manifestantes han aprobado un nuevo eslogan: ". Nosotros somos el 99% " Este lema se refiere al carácter económico de lucha entre el 99% de los estadounidenses y el 1% de los estadounidenses más ricos, que cada vez más acumulan una mayor proporción de la riqueza nacional en detrimento de la clase media.

Puede sorprenderlo a usted exactamente lo rico que son este 1% de los estadounidenses. ThinkProgress ha reunido cinco hechos acerca de esta clase de súper ricos estadounidenses:

1.- El 1 por ciento de los estadounidenses posee el 40 por ciento de la riqueza de la Nación: Como el premio Nobel Joseph Stiglitz señala, los más ricos de este 1% de los estadounidenses poseen el 40% de la riqueza de la nación. El sociólogo William Domhoff ilustra esta disparidad de riqueza utilizando las cifras de 2007, donde el 1% posee la propiedad del 42 por ciento de la riqueza financiera del país (con un valor neto total menos el valor de su casa). ¿Cuánto cuesta lo que posee el 80% de los que están en el nivel inferior? Sólo el 7 por ciento:

Como señala Stiglitz, esta disparidad es mucho peor de lo que era en el pasado, tan sólo hace 25 años el 1% de la propiedad del 33% de la riqueza nacional.

2. El 1 por ciento de los estadounidenses llevan a sus el 24 por ciento de la renta nacional: mientras los más ricos del 1% de los estadounidenses llevan a la casa casi una cuarta parte del ingreso nacional hoy, en 1976 se llevaban a casa sólo un 9% - es decir, su participación en el ingreso nacional se ha triplicado en apenas tres décadas.

3. El 1% de los estadounidenses son propietarios de la mitad de las existencias del país, bonos y fondos mutuos: El Instituto de Estudios Políticos ilustra esta enorme disparidad en la propiedad de la inversión financiera, y señaló que el 50% de los estadounidenses tienen sólo 0.5% de estas inversiones:

4. El 1% de los estadounidenses tienen el 5% de la deuda personal de la Nación:
Utilizando las cifras de 2007, el sociólogo William Domhoff señala que el 1% tiene un 5% de la deuda personal del país, mientras que la parte inferior del 90% tienen un 73% del total de la deuda:

5. El 1% está tomando más de los ingresos de la Nación que en cualquier otro momento desde la década de 1920: no sólo ese 1% son los más ricos de los estadounidenses que se llevan a casa una porción enorme de la renta nacional, pero su participación en estos ingresos es mayor que en cualquier otro momento desde la Gran Depresión, como el Centro de Prioridades Presupuestarias y de Política ilustra en este gráfico con los datos de 2007:


Comentario: Como la profesora Elizabeth Warren ha explicado, "no hay nadie en este país que se hizo rico por su cuenta. Nadie ... Una parte del contrato social subyacente es tomar una parte, y luego devolver el favor para el próximo que venga. Cada vez más, eso no se está produciendo, dando a los manifestantes amplias razones para salir a la calle".

martes, 19 de febrero de 2013

Noruega condena a ruandés por genocidio



© Desconocido
Este viernes, una corte en Noruega sentenció a Sadi Bugingo a pasar 21 años en prisión a causa de su participación en el genocidio de Ruanda hace dos décadas; se le considera cómplice en la muerte de entre mil y dos mil personas.

A pesar de que no fue acusado de asesinar personalmente a ninguna de las víctimas, el juez sostuvo que él se aseguró de que se llevarán a cabo las órdenes de muerte.

Por su parte, Bugingo, que ha vivido en Noruega por más de diez años, negó durante el juicio cualquier participación en la muerte de al menos 800 mil ruandeses, sin embargo, la sentencia se apoyó en los diversos testimonios que lo relacionan con el caso.

El hombre de 47 años presuntamente participó en tres episodios ocurridos en abril de 1994 en la prefectura de Kibungo (sudeste de Ruanda), en los que murieron al menos dos mil personas, la mayoría de la etnia tutsi.

Al respecto, el magistrado principal, Petter Madso, rechazó la apelación del acusado durante la lectura de la sentencia para justiciar la pena, misma que coincide con la solicitada por la Fiscalía.

Este caso es el primer proceso por genocidio en la historia de Noruega a pesar de que al acusado no se le pudo aplicar el artículo sobre crímenes contra la humanidad del Código Penal noruego, mismo que fija penas de hasta 30 años de cárcel y que fue introducido luego de que se cometieran los delitos.

El cese al Fuego en Gaza no detendría que se pueda hacer Regional esto mas adelante

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