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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Amaro Gómez-Pablos se reúne con miembros de Al Qaeda en sesgado reportaje sobre Siria


En un reportaje de marcado corte sensacionalista y sesgo en favor de los rebeldes patrocinados por Occidente, el equipo de Informe Especial liderado por Amaro Gómez-Pablos se reunió - al parecer sin saberlo - con miembros de la organización terrorista Al Qaeda, contribuyendo al mismo tiempo en el esfuerzo de demonización mediática del gobierno sirio que, tras dos años de desestabilización, se prepara para recibir un ataque militar por parte de Estados Unidos, último recurso para derrocar al régimen.
Gómez-Pablos se reúne con terroristas

A pesar de que el ingreso a Siria puede hacerse sin problemas consiguiendo una visa para dichos efectos, el equipo de TVN [Televisión Nacional de Chile] prefirió ingresar ilegalmente - al igual que muchos periodistas occidentales - a través de la frontera con Turquía, principal punto de entrada de los grupos rebeldes patrocinados por Occidente y las monarquías del Golfo.

De esta forma, Amaro Gómez Pablos ingresó a Siria con apoyo de los rebeldes y sólo visitó sectores del país controlados por ellos.

A los pocos minutos de ingresar se observa al equipo compartiendo una comida con algunos rebeldes. Uno de ellos porta el distintivo delEstado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), que precisamente es uno de los brazos de la organización terrorista Al-Qaeda que están operando dentro de Siria. Posteriormente se ve cómo el equipo de TVN es trasladado en un jeep, acompañados por otro sujeto con la gorra del ISIS.


El equipo de TVN cena con un grupo de rebeldes, entre ellos, un miembro del ISIS.
El ISIS es liderado por Abu Bakr al-Baghdadi y es una rama de Al-Qaeda en Irak (AQI). El otro grupo que jura afiliación con la organización terrorista es el Jabhat Al Nusra. Jabhat al-Nusra, liderado por Abu Mohammed al-Golani, ha sido responsable de ataques contra instalaciones militares, autopistas y atentados suicidas en zonas civiles así como del asesinatos de funcionarios. Si bien ambas organizaciones operaban juntas inicialmente, hoy se encuentran enfrentadas por problemas de liderazgo.

Tras el incidente con armas químicas el 21 de agosto, estos grupos reconocieron estar en poder de armamento químico y amenazaron con perpetrar otros ataques en contra de minorías religiosas como los alauíes. En mayo, una docena de miembros del Jabhat al-Nusra fueron capturados por la policía turca en posesión de 2 kilos de gas sarín cuando estos se disponían a cruzar la frontera hacia Siria.

De acuerdo con testimonios recogidos en Goutha por la periodista de la Associated Press, Dale Gavlak, el mismo Jabhat al-Nusra pudo haber estado detrás del ataque del 21 de agosto, utilizando armamento proporcionado por Arabia Saudí.

Aunque en la entrevista, el general Idris (jefe del Ejército Libre Sirio) declara que los grupos islamistas son un "dolor de cabeza" para los rebeldes, la misma Coalición Nacional Siria a la que Idris pertenece y 29 grupos afiliados a ella protestaron cuando el gobierno estadounidense designó a los islamistas como una "organización terrorista".

De hecho, estos grupos firmaron una petición que no sólo condenó la designación de los Estados Unidos, sino que señalo que "todos somos al-Nusra", e instó a sus partidarios levantar la bandera de al-Nusra (que es la bandera de Al Qaeda), reconociendo que los grupos afiliados a al-Qaeda son "una de las unidades más poderosas y eficaces en la insurgencia siria".

¿Habrá tenido en cuenta estos detalles el equipo de TVN a la hora de reunirse con los rebeldes que pintó como luchadores por la libertad? ¿Sabían que estaban compartiendo con integrantes de una organización terrorista?

Se hizo un esfuerzo por intentar marcar una línea entre rebeldes "buenos" y "malos" al presentar el testimonio del sacerdote Rodrigo Miranda, quien desde Alepo dio cuenta de las atrocidades cometidas por los rebeldes.

Este explicó que los insurgentes "arrasaron con absolutamente todo, murieron muchos civiles. No era una zona militar, era un barrio residencial; es un barrio popular por así decirlo". El principal problema serían los francotiradores.

"Han recrudecido las cosas contra los cristianos acá en Siria... un gran sector de los rebeldes son fundamentalistas que directamente tratan de eliminar todo lo que no sea de ellos", declaró, haciendo alusión al secuestro y asesinato de sacerdotes por parte de las milicias islamistas.

A diferencia de Amaro Gómez Pablos, el corresponsal colombiano William Parra concluyó a la luz de los acontecimientos que la mayoría de los rebeldes son efectivamente fundamentalistas despiadados. "En una ocasión vi un retén de rebeldes que eran todos libios, degollaron a varios periodistas sirios y a las mujeres les obligaban a ponerse el pañuelo islámico" explicó al periódico español Público al relatar su experiencia en Alepo.

"En una ocasión estábamos grabando y comenzaron a dispararnos, pasaban las familias con mujeres y niños y les disparaban. Pude comprobar cómo disparan de forma indiscriminada, vi cómo abatían a una mujer y nadie podía acercarse a socorrerla", agregó.

Salim Idris, líder de la "revolución" siria

El brigadier general Salim Idris, al mando del Ejército Libre Sirio (ELS), es presentado como líder de los revolucionarios sirios. Sin embargo, hay algunos detalles que Gómez Pablos y su equipo aparentemente pasaron por alto a la hora de entrevistarlo.

Por ejemplo, Idris estaría vinculado al secuestro de un grupo de peregrinos libaneses dentro de Siria. El escándalo estalló cuando John McCain, neoconservador republicano que también trabajó en la desestabilización de Libia, ingresó ilegalmente desde Turquía a territorio sirio para reunirse con Idris y otros cabecillas del Ejército Libre Sirio.

Las fotografías del encuentro revelaron que el senador estadounidense aparecía junto a Abu Youssef y Mohamed Nour, acusados del secuestro de los 11 peregrinos libaneses en Mayo de 2012. McCain habría realizado el viaje con el visto bueno de la administración Obama.

El general Idris junto a John McCain y los secuestradores de los peregrinos libaneses.
De acuerdo a Michel Chossudovsky, el líder del ELS trabajaría como "enlace" entre el Pentágono y las facciones islamistas que operan dentro de Siria, ya que "está en contacto permanente con los comandantes militares de Al Nusra".

Como explica Chossudovsky, el general Idris, actuando a nombre del Pentágono, "canaliza dinero y armas a los terroristas. Este modelo de apoyo a Al Nusra es similar al aplicado en Afganistán en la década de 1980 a través del cual el gobierno militar paquistaní del general Zia Ul Haq abasteció a los yihadistas "combatientes de la libertad" en el apogeo de la guerra afgano-soviética."

Demonizando a Siria como paso previo a la intervención militar

Además de no proveer al televidente con elementos suficientes para contribuir a la contextualización del conflicto, el reportaje de TVN presenta una postura marcadamente sesgada en favor de los rebeldes, sin considerar en ningún momento la posición del gobierno sirio ni de sus partidarios. Ni siquiera fueron capaces de visitar áreas fuera del control de los rebeldes - probablemente por haber ingresado ilegalmente al país.

Por otro lado, la falta de rigurosidad antes expuesta - que va desde estas omisiones hasta reunirse sin saberlo con miembros de las organizaciones terroristas que minutos después denunciarían en el mismo reportaje - demuestra el poco interés que tuvo el equipo por llegar a la verdad.

Buscando impactar al espectador, se abandonó todo interés por ofrecer una panorámica adecuada, optando por un reportaje de corte sensacionalista tipo CNN, que no ayuda más que a la demonización del gobierno sirio. De esta forma, Informe Especial sirve a la agenda de intervención imperial que de concretarse puede tener consecuencias catastróficas no sólo para la región sino que para el mundo en su conjunto.

Contribuye a darle legitimidad a una guerra de agresión que no cuenta con el apoyo de la opinión pública mundial, ni siquiera dentro de la población de las potencias occidentales, como demostró el rechazo de Gran Bretaña a la intervención y el que Obama haya sido forzado a consultar ante el congreso estadounidense su decisión de atacar.

Y lo que es más triste, el reportaje echó mano a uno de los recursos más bajos del periodismo sensacionalista: aprovecharse del sufrimiento de niños para conmocionar y manipular las conciencias de los chilenos.

"Siria: lágrimas de sangre", se presenta como la última demostración del deplorable estado de la prensa chilena en materias internacionales. Una prensa que rara vez toma más de un minuto en los noticiarios para dar cuenta de la realidad global, y sólo se toma la molestia cuando desea ganar más rating.

martes, 3 de septiembre de 2013

Entrevista a William Parra: "Me impresionó ver una bandera de Al Qaeda en la base militar de los rebeldes en Siria"


El periodista colombiano William Parra, que pasó dos meses en el frente de guerra sirio como enviado especial de Telesur, narra su experiencia y su sorpresa de descubrir que los combatientes a los que apoya Occidente son implacables islamistas fanáticos.


El reportero colombiano William Parra.
Julio y agosto de 2012 fueron uno de los periodos de mayor enfrentamiento entre el Ejército de Bashar al Asad y los rebeldes. Aunque en aquellas fechas la capital, Damasco, estaba tranquila, los combates se desarrollaban en Alepo, donde tropas de los dos bandos se disputaban a tiros cada calle y cada edificio. Fueron fechas -y lo siguen siendo- donde la información que llegaba a occidente de esa guerra era peor que confusa. Ni el gobierno ni los rebeldes facilitaban el trabajo a los periodistas por lo que las mentiras y las manipulaciones estaban a la orden del día. Para unos, Siria se encontraba bajo la bota de un cruel dictador y un pueblo se había levantado en armas; para otros, mercenarios financiados por potencias extranjeras junto a terroristas islámicos querían derrocar a un presidente que se había mostrado firme frente a Estados Unidos y leal a las luchas palestinas y antiimperialistas.

Durante esas fechas, el periodista colombiano William Parra estuvo en Siria al frente de un equipo de televisión de Telesur, el canal público multinacional con sede en Caracas. Durante sus informaciones diarias los periodistas no deben hablar de cómo deben hacer su trabajo o las dificultades que encuentran, deben limitarse a contar y explicar la guerra. Tampoco tienen por costumbre detallar el funcionamiento del resto de medios de comunicación, y mucho menos criticarlos. Pero cuando han abandonado el lugar de los hechos y el debate en torno a lo que es verdad y mentira en la guerra de Siria y el comportamiento de los medios es tan agitado, el testimonio de un periodista honesto que vivió directamente los acontecimientos resulta tan valioso como necesario.

¿Cómo entráis en Siria y cuál es vuestra primera experiencia?

Entramos con un visado de diez días emitido por la embajada siria en Caracas. Después lo renovaría dentro de Siria. Nuestra cobertura comienza con tres días en Damasco. Un equipo integrado por un cámara venezolano, un traductor sirio y yo visitamos un campo de refugiados palestinos, bajo control del Frente Popular de Liberación de Palestina, donde cayeron numerosos morteros procedentes de los rebeldes. El ambiente es hostil, los palestinos han comprobado que poco después de recibir la visita de los periodistas vienen los bombardeos. Es evidente que había muchos espías infiltrados como periodistas. Observamos una estación policial bombardeada pero también muchos civiles, un hombre le cuenta que le mataron dos hijos y necesitó que pasaran cinco días para encontrar el momento tranquilo para enterrarlos.

¿Qué periodistas viste en Siria? ¿Percibiste suficiente presencia de medios en el conflicto? 

Sinceramente, en Damasco solo vi, ya cuando me iba, un equipo de Televisión Española y a unos japoneses. Y en el lugar donde de verdad se desarrollaban los combates, en Alepo, al británico Robert Fisk. Casi todos estaban y escribían desde Turquía. El asunto funcionaba así. Los rebeldes se entrenaban y refugiaban en Turquía, donde tenían sus bases. Allí tenían a los periodistas, los llevaban de excursión algún rato a Alepo, recogían algún testimonio de algún civil y se volvían a Turquía. Imagina el rigor y libertad del testimonio de ese civil que lo está entrevistando un periodista rodeado de milicianos rebeldes.

¿Simplemente se refugiaban en Turquía o consideras que ese país les estaba ayudando?

Los propios rebeldes nos reconocían que Turquía les daba ayuda y refugio. Incluso les proporcionaba medicamentos y algunos armamentos.

También se decía que algunos periodistas no lo eran o estaban con otra intención que no era la de informar

Te cuento un ejemplo muy elocuente. Estando yo en Siria murió en un tiroteo una periodista japonesa que viajaba en un coche con los rebeldes. Primero se dijo que mataron a cuatro periodistas, luego que se trataba de un muerto y tres desaparecidos. No es fácil comprender cómo en un tiroteo muere uno y tres desaparecen. Al final allí se supo que los "desaparecidos" que iban con la periodista japonesa eran tres generales japoneses. El Ejército sirio reconoció que disparó al vehículo donde viajaban porque formaba parte de un convoy rebelde, al final Japón no montó mayor escándalo y no se habló más del asunto. Si de verdad hubieran muerto cuatro periodistas, como dijeron, se hubiera organizado más lío, de modo que todos prefirieron no remover el tema.

En otras ocasiones comprobabas cómo mentían. Recuerdo estar viendo la televisión Al Jazira decir que el Ejército sirio estaba bombardeando la zona en la que precisamente nosotros estábamos en ese momento tan tranquilos, allí no pasaba nada. Salía en pantalla un periodista que decía que estaba en Alepo y, a continuación, aparecían unas imágenes muy precarias y movidas, como grabadas con un móvil. Era una cosa absurda: si tenían una cámara adecuada para grabar al periodista hablando, deberían tenerla para captar también las imágenes del bombardeo. En otra ocasión emitieron unas imágenes que decían eran de la llegada de los rebeldes a un barrio donde los civiles les recibían con vítores y aplausos; fuimos allí y no había nada.

¿Te podías mover con facilidad por la zona de conflicto? ¿Cómo se comportaba cada una de las partes?

El Ejército nos dejaba pasar porque nuestro medio era de Venezuela, Telesur. El problema era con los rebeldes. No podíamos mostrar ni permisos ni pasaportes venezolanos, ellos consideraban que el Gobierno de Venezuela apoyaba al presidente sirio. Sólo yo podía ser aceptado porque mi pasaporte es colombiano, y yo les decía que el Gobierno colombiano les apoyaba.

El principal problema es que no podíamos enviar las notas desde Alepo, no nos dejaba el Gobierno sirio. Debíamos volar a Damasco y lo más peligroso era ir al aeropuerto. En Alepo, en la zona controlada por el Gobierno, nos dejaban mover con total libertad para ir donde quisiéramos. Cuando tropezabas con los rebeldes era más peligroso, mataban a cualquier periodista que no fuera desde Turquía. Como ya te dije, nosotros nos libramos porque nos presentábamos como colombianos. Al final, mi cámara venezolano y mi traductor sirio apenas se podían mover y debía ser yo el que más se movía. En una ocasión vi un retén de rebeldes que eran todos libios, degollaron a varios periodistas sirios y a las mujeres les obligaban a ponerse el pañuelo islámico.

Lo más peligroso eran los francotiradores rebeldes. En una ocasión estábamos grabando y comenzaron a dispararnos, pasaban las familias con mujeres y niños y les disparaban. Pude comprobar cómo disparan de forma indiscriminada, vi cómo abatían a una mujer y nadie podía acercarse a socorrerla.

¿Cuéntame más de cómo eran los rebeldes?

Eran muy jóvenes, en torno a 18 años, e incluso menores, de 16 años. Nunca vi mujeres. No vi un solo rebelde que no fuese un fundamentalista islámico.

Disculpa que te interrumpa, ¿entonces no hay ningún grupo opositor en Siria que no sea islamista?

Sin duda hay opositores de izquierda, pero esos no tienen presencia en el bando armado. Cuando tomaban un barrio, sacaban a los niños de los colegios y allí montaban sus bases. En una ocasión visitamos una de sus bases, conocí al que tenía rango de comandante y nos enseñó su armamento, que incluía ametralladoras. Me impresionó ver una bandera de Al Qaeda en una de las salas. Para ellos Al Asad es un infiel. En su discurso no dejaban de pedir el apoyo de Estados Unidos y de Europa. No quería darnos la entrevista, pero le dije que yo era colombiano y que Colombia era amiga de Israel y le pareció bien.

También me dijeron que tenían preso a "un perro de Al Asad", es decir, a un soldado enemigo. Nos llevaron a visitarlo. Nos conducían atravesando viviendas en las que habían perforado las paredes que las dividían. Llegamos a un lugar donde tenían a cuatro detenidos y sacaron a uno de ellos que era evidente que llevaba varios días sin comer y había sido golpeado y torturado. El soldado le golpeaba y nos decía que le preguntáramos. ¿Pero qué le íbamos a preguntar a ese desgraciado en esas condiciones? ¿Qué nos podía contar que fuera fiable?

Nos invitó a quedarnos esa noche en la base, nos enseñó una habitación donde, dijo, se quedaba un equipo de la agencia AFP que les acompañaban a todo. En ese momento no estaban los periodistas y se los esperaba de un momento a otro. Pensé que, en cuanto volvieran, les dirían que Telesur era un medio venezolano y nos matarían, por lo que optamos por despedirnos amablemente.

Entrevistamos a algunos civiles que estuvieron en zonas controladas por los rebeldes. Nos decían que lo primero que les hacían era cortarles la luz y luego les cerraban la panadería del barrio, su principal alimento, si no colaboraban. El discurso de los rebeldes siempre era islámico y predominaban los extranjeros, principalmente libios, tunecinos y qataríes. Se trata de grupos muy fraccionados, ellos aspiran a que la OTAN bombardee algo y entonces ellos puedan entrar y repartirse el poder en esa zona. Su modo de actuar en Alepo ha provocado que los partidarios de Al Asad hayan pasado del 60 al 80 %, porque veían que bajo el Gobierno sirio al menos las diferentes comunidades convivían.

Entonces, ¿me estás contando que unos grupos armados que actúan bajo bandera de Al Qaeda consiguen refugio de un Gobierno que pertenece a la OTAN y que tiene como periodistas empotrados a un equipo de una agencia de noticias francesa? 



Y los soldados gubernamentales, ¿cómo eran?

Llamaba la atención que iban mal uniformados, sin embargo todos tenían su fusil y disponían de artillería. Sin duda, los rebeldes estaban mejor uniformados. No recurrían a bombardeos desde el aire, su recurso eran los tanques.

En uno de los retenes militares oficiales en Alepo nos dijeron que no podíamos continuar porque teníamos un permiso pero era para Damasco, no para Alepo. Insistí con el oficial al mando y éste, un teniente, me dijo que me dejaría pasar si lo entrevistaba para que hablase sobre Chávez, en inglés. Así es como pudimos continuar.

Los soldados gubernamentales me parecieron totalmente convencidos de su lucha y con una moral impresionante. A uno de ellos le vi una chapa del Che, les puse una canción sobre el Che que tenía en el celular y todos se pusieron a cantar. Al final el soldado le regaló la chapa al camarógrafo.

¿Qué era lo que más te impresionaba de ese conflicto?

Era estremecedor escuchar a los soldados sirios y a la población gritar "Alá, Siria, Asad y nada más". Por su parte los rebeldes cuando abatían a alguien gritaban "Alá es grande". Era espeluznante escuchar los tiroteos alternados con gritos de Alá es grande, indicando otro muerto más.

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