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jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Estamos preparados para hacer frente a un incidente nuclear grave?


¿Estamos preparados para hacer frente a un incidente nuclear grave?. Este interrogante tendrá una respuesta oficial y con datos recientes dentro de tres días, una vez que finalice el Simulacro Europeo de emergencia nuclear "Curiex 2013" que ha dado comienzo hoy en torno a la central de Almaraz.
© EFE
Se trata del primer simulacro nuclear de gran envergadura que tiene lugar en España y en él participan numerosos medios nacionales y procedentes de Francia, Portugal, Bélgica, Italia y Marruecos, a la vez que se han desplazado observadores de la Unión Europea, Argelia, Israel y Rusia.

Solo por parte española están implicados 208 agentes de la Policía Nacional, 346 de la Guardia Civil, y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), Ejército de Tierra y Aire, bomberos, voluntarios de Protección Civil, junto a helicópteros, vehículos de intervención, laboratorios de descontaminación y de caracterización nuclear, y unidades de vigilancia radiactiva medioambiental.

Según el guión previsto, a primera hora de esta mañana saltó la alarma. Se había producido un accidente en la Central Nuclear de Almaraz (Cáceres) por la caída del suministro eléctrico, activándose el Plan de Emergencia Nuclear Exterior a la Central Nuclear de Almaraz (PENCA).

A la vista de la posible evolución de la emergencia, y teniendo en cuenta las recomendaciones del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), se ha declarado la Situación 1 en los doce municipios más cercanos a la central nuclear, aquellos que forman parte de la Zona I del Plan PENCA, por estar en un radio no superior a los 10 kilómetros de distancia de la Central Nuclear de Almaraz.

Estas localidades son Almaraz, Belvís de Monroy, Casas de Miravete, Casatejada, Higuera, Mesas de Ibor, Millanes de la Mata, Romangordo, Saucedilla, Serrejón, Toril y Valdecañas de Tajo.

En un primer momento, los vecinos han recibido instrucciones a través de la megafonía exterior. Estas recomendaciones básicas son permanecer confinado en el domicilio o en lugar cerrado, cerrando puertas y ventanas y cubriendo con paños húmedos las posibles rendijas.

Belén Delgado es trabajadora municipal y aunque ella conoce cuál es el protocolo que debe seguir en una emergencia nuclear considera que la población no está preparada. "Pero ni en Almaraz ni en ningún pueblo, porque una cosa es que sepamos dónde tenemos que ir pero otra cosa es enfrentarse a una situación de peligro real", ha asegurado a Efe.

Belén, al igual que otros muchos vecinos de Almaraz es partidaria de que este tipo de simulacros se repitan con mayor asiduidad, ya que el último de estas características tuvo lugar en 2001.
"Yo espero que no pase nunca pero, aunque vivamos sin miedo, lo cierto es que tenemos una central al lado", ha agregado.
Francisco Moreno, junto con otras 180 personas, entre ellas 69 niños, ha sido algunos de los vecinos que han sido evacuados hasta Plasencia (Cáceres), localidad donde se ha establecido una de las estaciones de clasificación y descontaminación.
"He acudido al punto de encuentro y ahora nos llevan a Plasencia mientras otros vecinos se han quedado en sus casas confinados hasta que las autoridades vengan a recogerles", ha indicado, apresurándose a matizar que "esto en el caso de que la alerta fuera real".
Otro de los focos de atención prioritarios en Almaraz ha sido el colegio San Andrés de la localidad. Su director, Alfredo Marcos, ha puesto de manifiesto que los alumnos sí están preparados para enfrentarse a este tipo de emergencia porque lo tienen perfectamente asumido y, además, disponen de información suficiente.

Laura Carretero, alumna de diez años lo corrobora. "Tenemos que cerrar puertas, persianas y no nos podemos poner nerviosos ni tener miedo, porque los nervios no nos dejarán hacer nada", ha apuntado.

La declaración de la situación ha supuesto el establecimiento del control de accesos a los municipios, tanto perimetrales como internos, lo que significa que se ha restringido de forma parcial o total el acceso de personas y vehículos no autorizados a dichas localidades.

martes, 12 de noviembre de 2013

"Otro terremoto en Fukushima provocaría la evacuación de EE.UU. y el adiós a Japón"


El galardonado científico David Suzuki ha hecho constar en una charla pública que en caso de que haya otro terremoto de magnitud siete o superior, provocaría una evacuación completa de América del Norte y el "adiós a Japón".
© AFP / Corbis / RT
"He visto un estudio que dice que si en realidad la cuarta planta colapsa por un terremoto y las varillas quedan expuestas, es el adiós a Japón y todo el mundo en la costa oeste de América del Norte debe ser evacuardo", señaló Suzuki en una intervención que quedó grabada en video y fue publicada en Youtube.

Galardonado con 16 premios académicos importantes y conductor de una popular serie de CBS titulada 'La naturaleza de las cosas', Suzuki fue orador titular en un simposio científico sobre ecología del agua en la Universidad de Alberta, EE.UU. Pero en vez de limitarse a discutir los ecosistemas marinos o de agua dulce, Suzuki lanzó una advertencia muy seria sobre el futuro de Fukushima y sus consecuencias potenciales para todo el planeta.

Hablando específicamente de la naturaleza de la bomba de tiempo que hace tictac en Fukushima, Suzuki reiteró que la planta es quizás la mayor amenaza para la humanidad y el planeta a la que nos enfrentaremos en un futuro inmediato.

"Fukushima es la situación más terrible que me pueda imaginar", dijo antes de profundizar en el tema. "Tres de las cuatro plantas fueron destruidas en el terremoto y el tsunami. La cuarta resultó dañada de tal forma que el temor es que, si hay otro terremoto de magnitud siete o mayor, ese edificio colapsaría desatando un infierno. Y la probabilidad de un terremoto de este tipo en los próximos tres años es más del 95%", agregó Suzuki.

Otra gran amenaza surge del plan de extracción del combustible radiactivo de la planta afectada. La compañía encargada de la planta nuclear de Fukushima, Tepco, ha anunciado que pronto comenzará a intentar la extracción de más de 1.200 bloques usados de combustible nuclear de una piscina de enfriamiento.

Los científicos en todo el mundo han advertido desde hace más de dos años de los peligros y las consecuencias a nivel global que puede acarrear este proceso que tendría lugar cerca del reactor número 4, el más afectado por el tsunami de 2011.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Fukushima vertió tras el tifón 1.130 toneladas de agua tóxica

© Reuters
El río Yura invadió las viviendas en Fukuchiyama, Kioto.
La tormenta «Man-yi» dejó tras de sí al menos tres muertos y cinco desaparecidos.

El operador de la accidentada central de Fukushima vertió al mar 1.130 toneladas de agua con bajos índices de radiactividad ante el temor de que las fuertes lluvias provocadas por el paso del tifón Man-yi agravaran la acumulación de líquido en la planta.

Tokyo Electric Power (TEPCO) vertió ayer al Océano Pacífico aproximadamente un total de 8,85 millones de bequereles de agua contaminada de lluvia acumulada alrededor de los tanques de almacenamiento de la planta, informó hoy la operadora.

Según TEPCO, el agua vertida, que cuenta con sustancias como el estroncio, alberga índices radiactivos inferiores al límite permitido, en concreto con un máximo de 24 becquereles por litro, por debajo de los 30 permitidos.

Los técnicos de Fukushima tomaron la decisión de verter este agua ante el temor de que el paso del tifón incrementara considerablemente su volumen y agravara la acumulación de agua contaminada en la planta.

500.000 evacuados

El tifón, que pasó ayer por el archipiélago, generó lluvias torrenciales sin precedentes y vientos de más de 160 kilómetros por hora, según la agencia meteorológica nipona, provocando hasta el momento 3 muertos, cinco desaparecidos, 500.000 residentes evacuados y unos 140 heridos.

El agua vertida por TEPCO ante la llegada del tifón se encontraba acumulada entre las cisternas y unas barreras construidas precisamente para evitar la salida de posibles filtraciones al exterior.

En total, TEPCO cuenta con cerca de 1.000 tanques de almacenamiento en la central, en los que acumula el agua que usa para enfriar los reactores.

Actualmente el principal problema para los cerca de 3.500 empleados que a diario trabajan en Fukushima es la acumulación de líquido en los sótanos de la planta debido a la filtración de los acuíferos bajo la planta.

Se cree que debido a esa acumulación unas 300 toneladas diarias van a parar al océano Pacífico.

Por su parte, el Gobierno anunció hoy que el próximo jueves el primer ministro, Shinzo Abe, visitará la central para valorar los progresos en la planta y analizar las medidas para reducir los vertidos al mar.

Se tratará de la primera visita de Abe desde diciembre, cuando acudió a la maltrecha central nuclear tras ganar las elecciones generales y asumir el poder.

martes, 13 de agosto de 2013

TEPCO dice que el muro subterráneo es incapaz de frenar el vertido de agua contaminada al mar


© EPA
Agua subterránea radiactiva de Fukushima sobrepasa su muro aislante al mar.
La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), encargada de gestionar la central nuclear Fukushima-1, ha afirmado este sábado que el muro subterráneo construido para frenar el vertido de agua contaminada al mar es incapaz de frenar el flujo de agua radiactiva.

Ingenieros de la compañía comenzaron a edificar el muro para evitar el vertido, si bien se ha confirmado que el nivel de agua es superior a la altura máxima del mismo, según ha informado la cadena de televisión pública japonesa, NHK.

La principal alternativa es construir una especie de "muro helado" alrededor de Fukushima-1 que sea impermeable a los vertidos radiactivos y reforzarlo con una capa superficial para impedir que el agua de lluvia cale en el subsuelo.

Sin embargo, se trata de un proyecto muy complejo y costoso --unos 40.000 millones de yenes (unos 309 millones de euros)--, por lo que aún está en el aire, a la espera de que reciba el visto bueno de las autoridades locales, regionales y del Gobierno.

El miércoles, el Gobierno de Japón reveló que diariamente se vierten al océano Pacífico 300 toneladas de agua radiactiva desde la central nuclear, cantidad suficiente para llenar una piscina olímpica en una semana.

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria explicó que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.

Las autoridades niponas aseguraron que las 700 toneladas restantes no están contaminadas. Aún así, de ellas, 300 consiguen llegar al océano, mientras que las otras 400 se acumulan en los sótanos de los reactores uno y cuatro.

Los problemas en Fukushima-1 se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

martes, 16 de julio de 2013

La situación en Fukushima: la Seguridad Nacional depende de la inseguridad de sus ciudadanos


Traducido por Noticias de Abajo
© http://fukushima-diary.com
“Mis compatriotas no nacieron para ser cobayas de laboratorio. Esto se lo debemos a personas codiciosas, como el Primer Ministro”.
El material radiactivo de los tres reactores en los que se produjo la fusión del núcleo permanece en su lugar, pero nadie sabe la cantidad de material radiactivo que hay, ni la cantidad de uranio y de plutonio que contienen, ni nadie sabe del peligro constante que esto supone.

Para evitar que el combustible nuclear sea utilizado en la fabricación de armas nucleares, la Agencia Internacional de la Energía Atómica de la ONU solicita a cada país un informe periódico sobre la cantidad de combustible nuclear que hay en sus centrales nucleares. En Fukushima esto resulta imposible actualmente, saber el combustible que hay en los núcleos de los tres reactores en los que se produjo la fusión.

La utilización de este material para la fabricación de armas resulta imposible, ya que los niveles de radiactividad son tan altos que producirían la muerte de cualquiera que se acercase a ellos, de modo que siguen en su lugar. Por otro lado, sería necesario saber su cantidad y saber si pueden retirarse de los reactores, pero no se dispone de una tecnología adecuada que permita esto.

El enfriamiento de los núcleos de los reactores impide que ardan, pero se produce agua radiactiva

La Agencia Japonesa de la Energía Atómica colabora con los Estados Unidos para desarrollar la tecnología necesaria. Se espera poder utilizarla dentro de una década. La Agencia Japonesa solicitó esta colaboración para desarrollar nuevas tecnologías después de que una iniciativa similar fuese llevada a cabo por los Estados Unidos para ver el estado del núcleo fundido del reactor de Three Mile Island, accidentado en 1979.

Mientras, la Empresa propietaria de la central de Fukushima, Tokyo Electric Power Company (TEPCO), mantiene los tres núcleos fundidos y las barras de combustible sumergidos en agua de refrigeración para que el material radiactivo no se sobresaliente, y que por lo tanto no arda, residuos radiactivos son esparcidos por el viento y contaminan el agua.

En todo el mundo se utilizan unas piscinas estancas donde se acumula el combustible nuclear, algo que también se hacía en Fukushima antes del terremoto y tsunami de 2011. Pero ahora las estructuras del reactor no son estancas y TEPCO ha inyectado millones de litros de agua fría y menos contaminada en esas estructuras, y es algo que tiene que seguir haciendo.

El agua radiactiva supone un peligro y tiene que almacenarse en algún lugar

El agua utilizada para enfriar el combustible nuclear y los residuos radiactivos se vuelve radiactiva, como también queda contaminada el agua subterránea donde se infiltra el agua procedentes de las estructuras no estancas de la central. Esta agua radiactiva sigue llegando al Océano Pacífico en cantidades variables, que, según TEPCO, trata de contener.

El pasado 7 de mayo, Japan Times informó de que TEPCO había instalado 290 grandes estanques de almacenamiento en Fukushima, lo suficientemente grandes como para contener 78 millones de galones de agua radiactiva (290.000 toneladas), y otros 25 millones de galones de agua todavía no recogidos. Fukushima genera cada día 100.000 galones de agua radiactiva (400 toneladas de agua).

TEPCO estima que cada día se filtran en las aguas subterráneas unos 54.000 galones de agua. En mayo de 2012, el Gobierno japonés ordenó a TEPCO la construcción de un muro profundo en torno a la planta para mantener las aguas subterráneas a salvo, pero es un plan que no podría estar listo hasta principios de 2015.

TEPCO está ampliando la capacidad de almacenamiento a 1,9 mil millones de galones en las áreas cercanas a la central. Si bien esto puede ser suficiente para los próximos tres años, el lugar se está quedando sin espacio de almacenamiento. Además, algunos de los estanques de almacenamiento han comenzado a sufrir filtraciones de agua contaminada al suelo.

En el negocio nuclear, la verdad tiene una vida media limitada 

Para hacer frente a estas dificultades, TEPCO ha propuesto el tratamiento del agua para eliminar la radiactividad, y a continuación enviarla al Océano Pacífico. Hay una fuerte oposición a este plan, en especial por parte de los pescadores.

En julio de 2012, ya algunas autoridades informaron a la gente de que los peces del Pacífico eran seguros para su consumo, pero los datos que recoge la Agencia de Pescad de Japón muestran todo lo contrario. Según se informa es una web canadiense, straight.com de Vancouver:
"Los datos muestran que, lejos de desaparecer la radiactividad con el tiempo, a pesar de lo dicho por las autoridades gubernamentales, los niveles de radicación en Fukushima se han mantenido obstinadamente altos en los peces."
En julio de 2012, el promedio de contaminación en el pescado fue de 65 becquerelios de cesio por kg. Eso representa un nivel más alto que los 5 Bq/kg que se encontraron en el pescado en los días posteriores al accidente nuclear de marzo de 2011, antes de que el cesio se hubiese esparcido a través de toda la cadena alimenticia de la región. En algunas especies, los niveles de radiación son incluso más altos que el año pasado".

Lo que sabemos queda eclipsado por lo que no sabemos sobre la radiactividad 

En marzo de 2013, los investigadores de la Stanford University Hopkins Marine Station publicaron un informe sobre el atún rojo capturado en las costas de California y los niveles presentes de cesio radiactivo. En el informe se recoge que el atún rojo está contaminado en su totalidad, sin que ninguno de ellos esté libre de cesio radiactivo. El Informe no aborda cuestiones de cómo el cesio se acumula en el atún y de si aparecía también en otras especies.

Un aspecto importante de esta investigación es que: "El trabajo apoya la idea de que los isótopos radiactivos de Fukushima se pueden utilizar para determinar de manera fiable los movimientos transoceánicos, desconocidos hasta ahora, del atún de aleta azul del Pacífico. Esta información puede ser utilizada para prevenir la sobrepesca del atún".

Atún contaminado, algas contaminadas 

Según informaba Two Rivers Tribune:
"En la costa de California hay un bosque de algas situada en aguas profundas, Corona del Mar, que ahora presenta una concentración de radiación 250 veces más altas que los niveles encontrados en las algas antes del accidente nuclear. Un artículo de investigación publicado en Scientific American dice que la radiación se ha acumulado en el pescado que comía en las zonas cercanas a las algas... Actualmente no se está realizando ninguna investigación sobre el efecto en los peces y su descendencia y el incremento en los niveles de radiación que se está observando...

El Gobierno japonés ha prohibido tanto la venta en el interior como la exportación de la mayoría de las especies de peces que se capturan en las costas de Fukushima. Los niveles de radiación siguen aumentando dos años después del accidente nuclear. En enero de 2013 los niveles de cesio medidos sobrepasaban en 2450 veces el límite que se considera seguro para el consumo humano. Los niveles de estroncio superaban en 240 veces el límite legal".
¿No se tratará de encubrimiento si las autoridades no dan una información útil? 

Al parecer no se están realizando mediciones de la radiación global, ni por las Agencias estadounidenses ni canadienses, ni por ningún otro país que se ha visto afectado directamente por la radiación. Tampoco los organismos internacionales están realizando esta labor.

La Global Monitoring Division of the Earth System Research Laboratory of the National Oceanic & Atmospheric Administration (NOAA) del U.S. Dept. of Commerce, controla los niveles globales de "dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, óxido nitroso, el ozono en la superficie y en la estratosfera, compuestos halogenados, incluyendo los que reemplazaron a los CFC, gases de azufre, aerosoles, radiación solar e infrarrojos".

La fabricación de armas nucleares y la generación de energía nuclear emiten radiación ionizante a la atmósfera de forma continua. El sitio web de la NOAA habla de cinco programa de seguridad diferentes relacionados con las radiaciones ionizantes. Pero si la NOAA da datos de la radiación ionizante en la atmósfera, esta información no es fácil de encontrar.

¿Qué pasa, que la Seguridad Nacional depende la inseguridad de los ciudadanos? 

Buscando en el sitio web de la NOAA los datos de estroncio-90 o del cesio-37 ( productos más comunes y más graves que se generaron en el accidente de Fukushima, con una vida media de 30 años) encontramos algunos datos, y el comienzo son prometedores:
"El laboratorio de Mediciones Ambientales (EML) ha mantenido una red mundial de centros de control durante casi 40 años. Por medio del apoyo de CMDL, American Samoa (SMO) y Mauna Loa (MLO), la red se creó para investigar el transporte y destino de la radiactividad producida por las pruebas atmosféricas de las armas nucleares. El estroncio-90 era el radionucleótido de interés primario debido a la alta cantidad liberada y a sus propiedades físicas y químicas, de modo que se convirtió en una preocupación para la salud humana".
Pero esta declaración de intenciones procede del año 1996 y no incluye datos posteriores a 1996.

Dice la ONU que las dosis de radiación no han sido perjudiciales hasta ahora 

El mes de febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) de las Naciones Unidas, publicó un Informe de evaluación de casi 200 páginas sobre los riesgos para la salud de las catástrofe de Fukushima, Primer análisis de los efectos globales sobre la salud por exposición a la radiación de Fukushima. En un comunicado de prensa emitido en Ginebra, la OMS llegaba a la siguiente conclusión: "para la población en general, de dentro y fuera de Japón, las previsiones de riesgo son bajas y no se prevén aumentos en la tasa de cáncer por encima de las tasas de referencia".

Utilizando los datos de estimación preliminares para hacer sus predicciones, la OMS también dice: "el riesgo estimado de desarrollar cánceres específicos en ciertos grupos de la población en la prefectura de Fukushima ha aumentado, lo cual requiere un seguimiento a largo plazo y un examen continuo de la salud de estas personas".

El comunicado cita a la Dra. Angelika Trischer, doctora interina de la OMS, especializada en alimentación y zoonosis, que dijo: "Además de reforzar los servicios médicos, se debe continuar con el control ambiental, en particular del agua y los alimentos, respetando las normativa existente, intentando reducir la exposición a la radiación en el futuro".

Y el informe de la OMS, señala que " el impacto psicosocial del accidente de Fukushima puede tener consecuencias para la salud y el bienestar. Esto no debe ser ignorado, como parte de la respuesta global".

Y el desmantelamiento de Fukushima, si es que empieza alguna vez, llevará décadas.

De acuerdo con el periodista de Natural News Ethan Huff, la falta de una información fiable, por lo menos en Japón, puede no ser tanto culpa del Gobierno sino de los grandes medios de comunicación:
"Los nuevos datos publicados por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón (MHLW) muestran una vez más que el desastre nuclear de Fukushima está lejos de haber finalizado. A pesar del completo bloqueo informativo sobre la situación actual, los niveles de cesio-137 y de cesio-134 son lo suficiente altos a una distancia de unos 362 kilómetros de Fukushima como para que los residentes superen el límite anual de radiación en unos pocos meses, o incluso en sólo unas semanas.

Según Fukushima-diary.com, que informa diariamente sobre el desastre de Fukushima, el arroz y las mandarinas producidas en la prefectura de Shizuoka tienen niveles altos de cesio-137 y cesio-134".
Mientras tanto, en las últimas semanas, presuntamente TEPCO ha vertido agua contaminada al Pacífico, anunciando que los niveles de radiación el agua del mar cerca de Fukushima ha alcanzado niveles récord, debido probablemente a la filtración de agua radiactiva.

En el sitio web Energy News, los trabajadores dicen que la situación de los cuatro reactores puede empeorar. Si bien hay planes de emergencia para tres de los reactores, el cuarto reactor, el número 2, tienes unos niveles de radiación tan intensos que un trabajador dijo que en caso de emergencia es probable que se pierda el control incluso antes de que un equipo esté preparado para afrontarla.

Otro dijo: "No tenemos ni idea de la situación del reactor número 2".
Fuente: http://dissidentvoice.org/2013/07/more-than-two-years-after-the-initial-meltdowns-fukushima-is-still-snafu/#more-49701

William M. Boardman tiene más de 40 años de experiencia en el teatro, la radio, la televisión y la prensa escrita, y 20 años en el poder judicial, en Vermont. Ha recibido diversos honores, incluida la propuesta para la concesión de un Emmy de la Academia de Televisión, Artes y Ciencias.

Este artículo se publicó por primera vez en: Reader Supported News

martes, 19 de marzo de 2013

Hallan en Fukushima un pez con un nivel de radiactividad 7000 veces superior a la norma



© Corbis/RT
Según la compañía Tokyo Electric Power (TEPCO), operadora de la central nuclear Fukushima-1 siniestrada por el tsunami de 2011, los análisis revelaron que el pez capturado cerca de la central nuclear siniestrada presentaba una cantidad del cesio equivalente a 740.000 becquereles por kilo, el mayor índice de contaminación registrado en la zona hasta la fecha. El límite máximo permitido en marisco y pescado para que no se considere dañino para la salud humana es de 100 becquereles por kilo.

El pez fue recogido como parte de las operaciones que la operadora de la planta ha puesto en marcha para retirar aquellos animales marinos que se encuentran en las aguas frente a la central. Para ello, TEPCO ha colocado una red en el fondo del puerto de la central para impedir que los peces con sedimentos altamente contaminados puedan salir a mar abierto.

La actividad pesquera en la prefectura está prohibida en estos momentos, al igual que el consumo de leche, carne, setas y legumbres procedentes de allí. El presidente del Comité de Política Energética de Japón y el titular de la Comisión Independiente de Investigación deldesastre de Fukushima, Koichi Kitazawa, calcula que los niveles de radiactividad en Fukushima permanecerán altos a lo largo de todo el siglo, y que solo dentro de cien años las condiciones volverán a ser habitables en la zona.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Fukushima se quedará sin trabajadores


© Desconocido
Japón prometió desmantelar los reactores nucleares dañados por el terremoto y el tsunami en Fukushima. Pero Hiroyuki Watanabe, concejal de la ciudad de Iwaki, a 30 kilómetros del lugar de la tragedia, recibió con recelo el anuncio, el día que se cumplieron dos años de la tragedia.

"Veo que las dificultades en Fukushima aumentan, no disminuyen. Uno de los mayores problemas que afronta el país es la falta de trabajadores calificados que puedan hacer frente a los enormes desafíos que tenemos por delante", dijo a IPS este lunes 11.

La ciudad de Iwaki se ubica en la prefectura de Fukushima, la que el 11 de marzo de 2011 se llevó la peor parte del desastre en cadena: terremoto, tsunami y accidente nuclear.

En esa ciudad también se encuentra J-Village, excentro de entrenamiento de fútbol y actual entrada a la zona que rodea la planta nuclear.

Unos 3.000 trabajadores van todos los días desde el nuevo campamento base hasta donde están los reactores dañados. Se ponen un traje que los protege de la radiación y se suben a los autobuses que demoran casi una hora en llevarlos al lugar de trabajo.

Watanabe dijo que debe luchar por los derechos de esos trabajadores que pasan ocho horas al día en un entorno peligroso.

"Están en riesgo de contaminación radiactiva. Son empleados de compañías que no los tratan bien en lo que respecta a las condiciones laborales y salariales. Mi trabajo es protegerlos y asegurarme de que sus empleadores y el gobierno los tratan bien", arguyó.

Watanabe, miembro del Partido Comunista de la asamblea local, no es el único con esa posición. Los problemas cada vez más difíciles en la lucha de Japón por resolver la situación de los reactores dañados hicieron que los sindicatos crearan organizaciones separadas para atender las cuestiones específicas que atañen a los empleados de la planta nuclear.

Keiji Watanabe, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Generales, dijo que urge crear una protección sólida para empleados de ese sector. El desmantelamiento de la planta podría llevar cuatro décadas. 

"La grave situación en Fukushima, así como los posibles accidentes en otras plantas nucleares de Japón, requerirán del trabajo de decenas de miles de hombres y mujeres en las próximas décadas", dijo a IPS este sindicalista, sin vinculo familiar con el concejal de igual apellido.

"Esta situación sin precedentes nos despertó a la terrible necesidad de crear unidades que puedan lidiar con las cuestiones laborales que surjan", añadió.

Una de las grandes críticas de los sindicalistas es la falta de normas claras para los trabajadores nucleares. Actualmente, los empleados, divididos según su calificación profesional y su edad, son contratados por cientos de empresas subcontratadas por Tokyo Electric Power (Tepco), operadora la planta de Fukushima.

Varios trabajadores de esas empresas subcontratadas denunciaron el sistema de "comisiones" de las agencias de empleo temporal.

Como asignación especial, se agregan 90 dólares diarios al salario del personal temporal contratado para limpiar los desechos radiactivos y realizar trabajos de reparación.

Pero según Hiroshi Goto, quien trabajó en el reactor de Fukushima Dai Ichi, los empleadores les deducen 50 por ciento de sus ingresos.

"Es intolerable", dijo Goto a la conocida revista mensual Sekai. Los trabajadores no saben reclamar mejores condiciones laborales a Tepco.

La presión sindical hizo que Japón fijara estándares estrictos de contaminación nacional. Esas condiciones harán que escaseen los trabajadores, pues muchos de ellos tendrán que dejar de trabajar para cuidar su salud.

Las difíciles condiciones de empleo ya causaron un rápido descenso en el personal dispuesto a trabajar en Fukushima.

La mayoría de los 3.000 empleados de los reactores son residentes de la zona de Fukushima que perdieron su empleo en el sector agrícola por la contaminación del suelo, alertó Watanabe, concejal de Iwaki.

"La mayoría son personas mayores que necesitan un trabajo para sobrevivir, y eso podría obligar a Japón a importar mano de obra para cubrir la inminente crisis", apuntó.

En este contexto, el conservador primer ministro, Shinzo Abe, anunció que los reactores nucleares se volverán a utilizar una vez que se haya confirmado su seguridad para que el país recupere estabilidad en el suministro de energía.

En este país, 30 por ciento del suministro eléctrico procede de la energía nuclear.

Mientras, casi 60.000 residentes de Fukushima siguen sin poder volver a sus hogares y sin perspectivas de poder hacerlo debido a los trabajos de limpieza.

"Dos años después del colapso de Fukushima, todavía buscamos respuestas para allanar el camino hacia el futuro. La situación sigue siendo una lección de pesadilla para Japón", concluyó el concejal Watanabe.

lunes, 11 de marzo de 2013

Dos años después de Fukushima


© Desconocido
Una catástrofe que cambió el mundo...
La triple catástrofe del 11 de marzo de 2011 constituyó un importante punto de inflexión en la historia contemporánea de Japón, pero su alcance político no es unívoco. Marcó una ruptura radical en la visión que muchos japoneses tenían de las autoridades y las instituciones de su país y dio lugar a una revuelta ciudadana profundamente progresista. Ahora bien, todo esto se produjo en medio de una profunda inestabilidad de la situación geopolítica de Asia oriental: al sentimiento popular de inseguridad se le añadió una gran incertidumbre sobre la evolución de la relación de fuerzas entre las distintas potencias regionales, la cual suscitó el renacimiento de movimientos militaristas y nacionalistas reaccionarios.

El terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011 tuvieron fuertes implicaciones sociales y económicas, sobre todo en el área directamente afectada, el nordeste de Japón, donde la mayoría de la población afectada se encuentra impotente y muy dependiente. Las redes institucionales, sociales y familiares tradicionales han saltado por los aires. El choque psicológico es profundo, debido a la desaparición física de espacios comunitarios (pueblos, barrios...), la pérdida de seres queridos, la ausencia de información fiable, la soledad y el sentimiento de no tener ya ningún control sobre el futuro. Frente a la enorme impotencia administrativa que ha mostrado el Estado durante estos tiempos de crisis, las organizaciones militantes regionales (sindicatos, asociaciones...) han realizado un trabajo notable para ofrecer los primeros auxilios y generar una actividad colectiva hacia los refugiados. Para llevarla a cabo han contado con el apoyo de redes nacionales e internacionales, pero sus recursos ante la amplitud de la catástrofe son, a todas luces, limitados. El movimiento obrero japonés, por su parte, está muy debilitado y burocratizado para implicar al conjunto del país en los retos que ha puesto encima de la mesa la catástrofe.

En este contexto y dada la extrema gravedad del accidente en la central de Fukushima la cuestión nuclear dominó la escena política en el periodo posterior al 11 de marzo.

El consenso pronuclear que existía hasta entonces en Japón, saltó por los aires. Las confesiones realizadas por las personalidades implicadas en este sector económico y la publicación de documentos inéditos mostraron que ese consenso estaba basado en mentiras, corrupción y la complicidad del sector público con el privado; en la negación de los riesgos relacionados con la radioactividad y con la posibilidad de graves accidentes. Las mentiras continuaron incluso durante y después de la catástrofe, hasta el punto de que las madres de las zonas contaminadas no sabían qué precauciones adoptar para proteger a sus hijos (más sensibles que las personas adultas a las dosis de radiación relativamente bajas). Antes del accidente los colectivos ciudadanos contra las centrales tenían, sobre todo, un carácter local. Tras el accidente, el movimiento antinuclear ha adquirido una dimensión nacional que, en ocasiones, ha llegado a movilizar a decenas de miles de personas, cosa que nunca antes se había visto en el archipiélago. Por razones diversas, una tras otra, las centrales nucleares fueron parando su actividad y en mayo de 2012 no había ninguna en funcionamiento. En julio, Naoto Kan, Primer Ministro en el momento de la catástrofe, se manifestó a favor de un Japón sin nucleares.

En 2012, muchos sondeos otorgaban una amplia mayoría a favor de una salida de la energía nuclear. Sin embargo, a principios de febrero de 2013, los sondeos mostraron que el 56% era favorable a una política de relanzamiento de las centrales, tal y como pregona el nuevo gobierno de Shinzo Ave. ¿A qué se debe este cambio?

Inestabilidad regional y contraofensiva nuclear

Tras la catástrofe de Fukushima, el lobby nuclear se puso a la defensiva. La evolución de la situación en Asia Oriental le ha dado la ocasión de retomar la ofensiva. El lanzamiento de misiles norcoreanos, aunque algunos fueran fallidos, alimentó el miedo a una amenaza militar. Y, sobre todo, el conflicto de soberanía con China se agudizó. Tokio administra las islas Senkaku (en japonés) o Diaku (en chino). Pekín rechazó siempre que Japón las anexionara pero, hacía décadas, los dos gobiernos evitaban hacer de esta cuestión un "punto caliente" de sus relaciones.

Los llamados "puntos calientes" territoriales se encontraban (y se encuentran aún) más al Oeste: China reivindica, con un fuerte despliegue militar, las islas Parecels y Spratley contra el Vietnam, Malasia, Brunei, Filipinas..., pero se mantenía discreta en la delimitación de sus fronteras marítimas con Japón.

En setiembre de 2012, Tokio abrió la gran caja de pandora: el gobierno "nacionalizó" las islas Senkaku, que estaban en manos de un propietario privado. Pekín reaccionó enviando a la zona navíos y aviones, y declarando después que quería cartografiar el micro-archipiélago... La tensión subió de tono cuando el gobierno japonés acusó a un barco de guerra chino de haber apuntado con su radar de ataque a uno de sus destructores.

Esto no quiere decir que vayamos hacia una guerra entre potencias, pero sí que estamos ante un conflicto territorial activo, que va a durar.

Si lo que hasta ahora estaba circunscrito al marco diplomático se convierte en un conflicto explosivo, es debido a que cada Estado codicia las riquezas sub-marinas del Mar de la China Meridional. Y también porque cada uno de ellos tiene interés en alimentar un nacionalismo de gran potencia: tanto por razones internas (desviar la atención de la crisis social), como porque las relaciones de fuerza están en plena evolución. China se reafirma como potencia militar y no quiere verse bloqueada por una "primera línea de islas" que va desde Senkaku/Diaku hasta Spratley y Paracels. Los Estados Unidos refuerzan la presencia de la VII Flota. Sin embargo, Tokio no tiene asegurado que la protección de Washington continuará indefinidamente.

En ese contexto, por primera vez se oyen voces autorizadas de Japón declarando, de forma más o menos explícita, que el archipiélago debería dotarse de armas nucleares. Está a punto de caer un tabú fundamental de este país que, en 1945, vivió en propia carne los crímenes contra la humanidad de Hiroshima y Nagasaki. Cada vez se evoca más la supresión del Art. 9 de la pacifista Constitución nipona que consigna su renuncia a la guerra. Se adoptan medidas concretas (y se anuncian otras nuevas) orientadas a acrecentar el poder militar de las "fuerzas de autodefensa": incremento del presupuesto militar, redespliegue de cazas F-15, puesta en órbita de un satélite óptico de gran precisión, etc.

El lobby nuclear argumenta que quien quiera la seguridad energética en estos tiempos turbulentos, debe querer la energía nuclear para no depender de las vías de aprovisionamiento marítimas. Al igual que quien quiere la bomba: la industria nuclear "civil" proveerá las materias fisibles necesarias a los militares. Esta campaña alarmista ha tenido éxito entre la población japonesa.

Confrontada a esta nueva situación, la izquierda civil japonesa realizó un llamamiento para que cada país de la región se opusiera al incremento de los nacionalismos xenófobos y militaristas. Denuncia la voluntad de recurrir a una historia mitificada para apropiarse de islotes deshabitados. Platea una gestión compartida de los mares en interés de los pueblos y respetando las exigencias ecológicas.

Se han conformado dos bloques políticamente opuestos, lo que constituye toda una novedad. De un lado, el lobby nuclear, las corrientes militaristas y en general la derecha nacionalista. De otro, el movimiento antinuclear (civil), los últimos supervivientes de Hiroshima/Nagasaki o quienes les representan (los alcaldes), los pacifistas que defiendes la Constitución, la población que lucha en la isla de Okinawa contra las bases estadounidenses, personalidades como el premio Nobel de Literatura Kenzaburo Oe... Sin embargo, el movimiento antinuclear nipón se enfrenta a una situación política difícil para la que no estaba preparado.

A falta de una alternativa política a la izquierda, el rechazo de la energía nuclear tras Fukushima fue capitalizada en el terreno electoral por los partidos de centro-derecha, que pronto cayeron en desgracia por su incompetencia. Se consolidan nuevas formaciones políticas populistas de derecha radical; primero en la región de Osaka y después en Tokio. Por el momento, es el Partido Liberal Demócrata, partido mayoritario de la post-guerra, el que ha reconquistado el poder con Shinzo Abe. Se ha beneficiado de la abstención de los sectores desencantados de la población, de una bien amañada reputación de buen gestor y de trasladar para después de la campaña electoral las malas noticias ,como la firma Tratado transpacífico de Libre Cambio, cuyos efectos sociales serán desastrosos.

Internacionalización del movimiento antinuclear

No hay posibilidad de que la central de Fukushima vuelva a la normalidad. La crisis nuclear va para largo.

El movimiento ciudadano del archipiélago continúa luchando día a día: piquetes ante la sede de Tepco (el operador de Fukushima), denuncias de las víctimas, oposición a la reapertura de las centrales... En noviembre pasado, Japón acogió la segunda conferencia internacional para un mundo libre de nucleares. En él se tejieron estrechos vínculos entre las luchas que se desarrollan en diversos países de la región, como en Corea del Sur o India. Por primera vez, el Fórum Popular Asia-Europa realizó una declaración a favor de abandonar la energía nuclear. Y en marzo de 2013 están convocadas numerosas movilizaciones en torno al segundo aniversario de la catástrofe.

La onda de choque de Fukushima continúa ampliándose.

jueves, 28 de febrero de 2013

Aumenta el riesgo de cáncer en las poblaciones más cercanas a Fukushima


© KIM KYUNG HOON / REUTERS
Asegura que para el resto de la población nipona y para la población mundial no hay riesgo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido este jueves de que existe un mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer entre los japoneses que se vieron más afectados por el accidente nuclear de Fukushima en marzo de 2011, si bien el riesgo para la salud de la población nipona en general y de la mundial en su conjunto es mínimo.

La agencia de la ONU ha publicado este jueves un informe realizado por expertos internacionales sobre los riesgos para la salud vinculados por la tragedia de Fukushima, provocada por el terremoto y posterior tsunami que afectó esta región japonesa el 11 de marzo de 2011.

Estos expertos han llegado a la conclusión de que para la población en general, tanto en Japón como en el resto del mundo, los riesgos que se predicen para la salud "son bajos y no se han observado incrementos en las cifras de cáncer por encima de lo normal".

Sin embargo, "el riesgo estimado para algunos cánceres específicos en ciertos estratos de la población de la prefectura de Fukushima ha aumentado", de ahí el que sea necesario "vigilancia continuada a largo plazo y revisiones médicas de estas personas".

La directora de Salud Pública y Medioambiente de la OMS, Maria Neira, ha explicado que "el desglose de los datos en base a la edad, el sexo y la proximidad con la central nuclear muestra un mayor riesgo de cáncer para las personas que residen en las zonas más contaminadas". "Fuera de ellas, incluso dentro de la prefectura de Fukushima, no se prevén incrementos de la incidencia del cáncer", ha precisado.

Así, según la OMS, se prevé un 4 por ciento más de todos los cánceres en órganos entre las mujeres que se vieron expuestas cuando eran niñas, quienes también tendrán un 6 por ciento más de riesgo de contraer cáncer de pecho.

Este grupo de población tendrá también un 70 por ciento más de probabilidades de contraer cáncer de tiroides --normalmente el riesgo de este tipo de cáncer es de un 0,75 por ciento--. En cuanto a los hombres que se vieron expuestos al accidente nuclear en su infancia, tendrán un 7 por ciento más de riesgo de contraer leucemia.

Trabajadores de Fukushima

En cuanto a los trabajadores de los servicios de emergencia que trabajaron en la central tras la tragedia, se estima que"unos dos tercios" de ellos tienen riesgo de contraer cáncer con las mismas probabilidades que el resto de la población, mientras que el tercio restante tiene un mayor riesgo.

Por otra parte, el informe, que consta de 200 páginas, señala que no se prevé un aumento del número de abortos, partos de niños muertos y otros problemas mentales y físicos que pueden afectar a recién nacidos tras el accidente debido a la radiación.

Asimismo, los expertos también han analizado el impacto psicosocial que podría tener sobre la salud y el bienestar el accidente nuclear. En este sentido, la OMS ha incidido en que este aspecto no debe ignorarse en el marco de la respuesta global.

Según Neira, "es necesario una vigilancia sanitaria a largo plazo de las personas con mayor riesgo, así como que se preste el seguimiento médico necesario y servicios de apoyo".

"Además de reforzar el apoyo médico y los servicios, es necesario un seguimiento medioambiental, en particular de los alimentos y el agua, con el fin de reducir la potencial exposición a la radiación en el futuro", ha indicado por su parte la directora en funciones del Departamento de Seguridad Alimentaria de la OMS, Angelika Tritscher.

martes, 19 de febrero de 2013

Hallan cambios tiroideos en casi la mitad de los niños de Fukushima


© flickr.com/SimplyInfo
Más de un 40% de los niños examinados tras el desastre nuclear de Fukushima, en Japón, tienen anormalidades tiroideas, según un nuevo estudio.

El décimo informe de las autoridades sanitarias de la prefectura de Fukushima reveló cambios en la glándula tiroides en el 44,2% de los 94.975 niños observados.

La cantidad de anormalidades diagnosticadas se ha incrementado con el paso del tiempo y 10 niños son sospechosos de padecer cáncer de tiroides como resultado de la exposición radiactiva.

El miércoles pasado, el Gobierno de la prefectura afirmó que a dos personas que eran adolescentes durante la catástrofe en marzo de 2011 se les descubrió cáncer de tiroides, lo que aumenta a tres la cantidad de casos formalmente confirmados. Los tres están convaleciendo tras ser sometidos a cirugías.

Kazuo Sakai, investigador del Instituto Nacional de Radiología, afirmó que "suelen trascurrir varios años tras la exposición a la radiación antes de que se diagnostique el cáncer".

El terremoto del 11 de marzo de 2011, uno de los más fuertes jamás registrados, provocó un devastador tsunami causando unas 20.000 muertes y reduciendo a varias localidades a escombros.

El desastre natural produjo destrucción y el subsiguiente derrame de aguas radiactivas en la central nuclear de Fukushima, consecuencias que persistirán durante varias decenas de años, según las estimaciones.

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