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viernes, 20 de diciembre de 2013

Maíz, censura y corrupción en la ciencia


En 2012, un equipo científico liderado por Gilles-Éric Séralini publicó un artículo mostrando que ratas de laboratorio alimentadas con maíz transgénico de Monsanto, durante toda su vida, desarrollaron cáncer en 60-70 por ciento (contra 20-30 por ciento en el grupo de control),además de problemas hepato-renales y muerte prematura. Ahora, la revista que lo publicó se retractó, en otra muestra vergonzosa de corrupción en los ámbitos científicos, ya que las razones esgrimidas no las aplica a estudios iguales de Monsanto. El editor admite que el artículo de Séralini es serio y no peca de incorrecto, pero que los resultados no son concluyentes, algo que atañe a gran cantidad de artículos y es parte del proceso de discusión científica.


La retractación viene luego de que la revista contratara como editor especial a Richard Goodman, un ex funcionario de Monsanto, y como corolario de una agresiva campaña de ataque contra el trabajo de Séralini, orquestado por las trasnacionales. El caso recuerda la persecución que sufrió Ignacio Chapela cuando publicó en la revista Nature que había contaminación transgénica en el maíz campesino de Oaxaca.

En otro contexto, pero sobre el mismo tema, Randy Schekman, galardonado con el Nobel de Medicina 2013, al recibir el premio llamó a boicotear a las publicaciones científicas "como Nature, Science y Cell", (y podría haber incluido a la que ahora retractó a Séralini) por el daño que le están haciendo a la ciencia, al estar más interesados en impactos mediáticos y ganancias que en la calidad de los artículos. Schekman aseguró que nunca más publicará allí y llamó a publicar en revistas de acceso abierto, con procesos transparentes. Se suma a otras denuncias sobre la relación incestuosa de las industrias con este tipo de revistas, para lograr la autorización de productos a través de publicar artículos científicos.

El estudio de Séralini es muy relevante para México, porque las ratas fueron alimentadas con maíz 603 de Monsanto, el mismo que las trasnacionales solicitan plantar en más de millón de hectáreas en el norte del país. Si se aprobara, este maíz entraría masivamente en la alimentación diaria de las grandes ciudades del país, cuyas tortillerías se abastecen principalmente en esos estados. Como México es el país donde el consumo humano directo de maíz es el más alto del mundo y durante toda la vida, el país se convertiría en una repetición del experimento de Séralini, con gente en lugar de ratas, con altas probabilidades de desarrollar cáncer en algunos años, en un lapso de tiempo suficiente para que haya cambiado el gobierno y las empresas nieguen su responsabilidad, alegando que fue hace mucho y no se puede demostrar el maíz transgénico como causa directa.

El artículo de Séralini fue publicado en la revista Food and Chemical Toxicology, luego de una revisión de meses por otros científicos. A horas de su publicación y en forma totalmente anticientífica (no podían evaluar los datos con seriedad en ese tiempo) científicos allegados a la industria biotecnológica comenzaron a repetir críticas parciales e inexactas, curiosamente iguales, ya que provenían de un tal Centro de Medios de Ciencia, financiado por Monsanto, Syngenta, Bayer y otras multinacionales.

Para retractar el artículo, ahora se alega que el número de ratas del grupo de control fue muy bajo y que las ratas Sprague-Dawley usadas en el experimento tienen tendencia a los tumores. Omiten decir que Monsanto usó exactamente el mismo tipo y la misma cantidad de ratas de control en un experimento publicado en su revista en 2004, pero sólo por 90 días, reportando que no había problemas, logrando la aprobación del maíz Mon603. Séralini prolongó el mismo experimento y lo amplió, durante toda la vida de las ratas, y los problemas comenzaron a aparecer a partir del cuarto mes. Queda claro que la revista aplica doble estándar: uno para Monsanto y otro para los que muestran resultados críticos.

El equipo de Séralini explicó que el número de ratas usadas es estándar en OCDE en experimentos de toxicología, pero para estudios de cáncer se usan más. Pero su estudio no buscaba cáncer, sino posibles efectos tóxicos, lo cual quedó ampliamente probado. El mayor número de ratas en estudios de cáncer es para descartar falsos negativos (que haya cáncer y no se vea), pero en este caso la presencia de tumores fue tan grande que incluso para esa evaluación sería suficiente. Igualmente su equipo señaló desde el inicio que se deben hacer más estudios específicos de cáncer.

A nivel global hay varios comunicados firmados por cientos de científicos defendiendo el estudio de Séralini, pero en México la Cibiogem (comisión de bioseguridad) haciendo gala de su falta de objetividad y compromiso con la salud de la población, solamente publica el lado de la controversia que favorece a las trasnacionales, ignorando las respuestas de numerosos científicos independientes.

Esto es más preocupante ya que el gobierno afirma que la liberación de maíz transgénico en México se decidirá por criterios científicos. Sin embargo, consulta solamente a científicos como Francisco Bolívar Zapata, Luis Herrera Estrella, Peter Raven y otros que tienen conflictos de interés por su relación con la industria biotecnológica. El tema del maíz en México excede los aspectos científicos, pero cualquier consulta debe ser abierta y con científicos que no tengan conflictos de interés. Por ejemplo, tomar en cuenta los documentos de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, apoyados por más de 3 mil científicos a nivel mundial.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El Rey Maíz - El cultivo subsidiado, líder de la comida rápida



Los Estados Unidos es el principal consumidor per cápita de maíz en el mundo. Como se explica en el libro llamado The Omnivore's Dilemmade Michael Pollan, el jarabe de maíz de alta fructosa y otros derivados del maíz se las ingenian para llegar a casi todo tipo de alimento procesado ​​en el mercado.

En los Estados Unidos el maíz es uno de los cuatro principales cultivos alimentarios más fuertemente subsidiado, por lo que los agricultores tienen todas las razones para cultivarlo.

Por desgracia, debido que el maíz es un grano, que se convierte en azúcar muy rápidamente y por lo general aumenta su resistencia a la insulina si se consume regularmente. Los niveles de insulina elevados a su vez están vinculados con las crónicas enfermedades degenerativas, desde la obesidad y diabetes hasta el envejecimiento prematuro.

Para empeorar las cosas, la gran mayoría del maíz estadounidense también es transgénico o modificado genéticamente para producir latoxina Bt (un pesticida que mata a los insectos al hacer explotar sus estómagos), y es consumido por usted.

Ahora, los estudios demuestran que, a diferencia de las garantías de la industria, está toxina Bt integrada sobrevive el viaje a través de su sistema digestivo, y desarrolla alergias a una amplia variedad de sustancias. Esto es un gran contraste a la toxina Bt producida naturalmente que se descompone rápidamente en el medio ambiente y nunca llega a su estómago.

Cuando el maíz se convirtió en Rey, se originó el mercado de comida rápida

El documental presentado, King Corn,1 sigue a dos amigos de la universidad, Ian Cheney y Curt Ellis, mientras emprenden sus conocimientos sobre el maíz - la manera en que se cultiva y cómo termina en muchos de nuestros alimentos. Como se indica en la sinopsis de la película:
"Con la ayuda de vecinos amistosos, las semillas transgénicas y potentes herbicidas, plantan y cultivan en una hectárea de tierra en Iowa grandes cantidades de los granos más productivos y con mayor subsidio en los Estados Unidos. Pero cuando tratan de seguir los rastros de maíz en el sistema alimentario, descubren preguntas preocupantes sobre la forma en que comemos y la forma en que cultivamos".
Lejos de proporcionarnos una nutrición esencial, las normas agrícolas de Estados Unidos contribuyen al deterioro de la salud de los estadounidenses y empeora la epidemia de obesidad que ya está fuera de control. Los subsidios agrícolas actuales proporcionan jarabe de maíz de alta fructosa, comida rápida, comida chatarra, carne de bovino criados en CAFO (operaciones concentradas de alimentación animales), monocultivo, y una serie de otros contribuyentes no saludables de nuestra dieta contemporánea.

Y como dice la película, si usted intentara cultivar maíz sin la asistencia del gobierno, prácticamente perdería todo su dinero. Los subsidios agrícolas son los que mantiene vivo al negocio de este ingrediente alimentario barato. En resumen, como se revelo en un reciente trabajo de investigación:2
"Pagos emitidos por el gobierno han distorsionado los mercados agrícolas hacia la sobreproducción de mercancías, que son los ingredientes básicos de los alimentos procesados y cargados de energía."
¿Sabe usted que cantidad de maíz consume todos los días?

Una estimación conservadora3 del consumo de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) sugiere que las personas que viven en Estados Unidos mayores de dos años de edad consumen un promedio de 132 calorías al día de JMAF, el 20 por ciento de los consumidores ingieren un promedio de 316 JMAF al día. Esto está destinado a ocasionar importantes consecuencias para la salud.

Para un excelente análisis científico sobre la fructosa, lo invito a leer el informe titulado: "Fructose, Weight Gain, and the Insulin Resistance Syndrome,4 publicado en una de mis revistas nutricionales favoritas, American Journal of Clinical Nutrition. Le proporcionara información sobre los principales problemas asociados con este endulzante. Otras estadísticas incluidas en la película incluyen los siguientes:
  • Durante los últimos 15 años, los contribuyentes han pagado a los productores de maíz más de 77 billones de dólares en subsidios, sí billones con "b"
  • Más del 75 por ciento de los subsidios agrícolas solo los obtiene el 10 por ciento de los agricultores de los Estados Unidos
  • Desde finales de 1970, el precio real de las frutas y vegetales se han incrementado en un 30 por ciento, mientras que el precio de la soda ha disminuido en un 34 por ciento
Según un informe5 del 2011 realizado por la organización no lucrativa U.S. PIRG llamada "Apples to Twinkies", cada año, sus impuestos (en la forma de subsidios a la agricultura) le permitirían comprar 19 Twinkies, ¡pero solo una cuarta parte de una deliciosa manzana!

Hasta la fecha, los funcionarios de salud pública han tenido poco que decir sobre esto, sin embargo, parece bastante claro que deberían. El programa de subsidios agrícolas de Estados Unidos está completamente al revés, subsidiando comida chatarra en una oficina federal, mientras que al otro lado de la sala de otro departamento está financiando una campaña contra la obesidad. Esta hipocresía demuestra lo estropeado y derrochado que está nuestro sistema normativo.

Lo peor de todo, la ley agrícola crea un bucle de retroalimentación negativa que perpetúa una muy rentable dieta americana estándar, por lo que el gobierno estadounidense, está en esencia, subsidiando la obesidad y las enfermedades crónicas. Con la reforma de ley de la agricultura en el 2013 programada para terminar a finales de septiembre de 2013, esto podría ser un momento clave para implementar cambios políticos importantes en un futuro próximo.

Rediseñar el sistema podría ayudar a combatir la obesidad y proteger el medio ambiente

Ha llegado el momento para el cambio, y rediseñar el sistema podría ayudarnos a avanzar hacia una recuperación económica y nutricional. Si subsidiamos a los agricultores, subsidiémoslos de manera que ayuden a restaurar la salud de los ciudadanos estadounidenses y de nuestra tierra - programas que podrían subsidiarse por sí solos al reducir los costos de atención medica que son su resultado.

Hace dos años, Mark Brittman del New York Times6 argumentó que el dinero utilizado para subsidios podría ser fácilmente utilizado para ayudar a que los pequeños agricultores compitan en el mercado en un número de maneras. Por ejemplo, los fondos podrían ser utilizados para:
  • Financiar la investigación e innovación de la agricultura sostenible
  • Crear incentivos para atraer a nuevos agricultores
  • Evitar el desarrollo urbano
  • Ayudar a agricultores que actualmente cultivan frutas y vegetales sin subsidiados, así como proporcionar incentivos a los agricultores de los productos básicos de monocultivo (maíz, soya, trigo, arroz) para convertir algunas de sus operaciones en alimentos más deseables
  • Nivelar el campo agrícola para que los agricultores de tamaño medio puedan competir más favorablemente con la agroindustria como proveedores de los supermercados locales
FoodCorps está convirtiendo los campos de maíz en huertos escolares

Curt Ellis co-desarrollador de King Corn también es Co-Fundador y Director Ejecutivo de la organización nacional no lucrativa de FoodCorps, la cual creó la ingeniosa idea de convertir hectáreas de maíz en escuelas agrícolas:
"FoodCorps recluta líderes de servicio público se tiempo completo por un año en escuelas públicas sobrepobladas y con bajos recursos. Los miembros del servicio ofrecen educación alimentaria y nutricional que enseña a los niños lo que son los alimentos saludables, construir y cultivar huertos escolares que involucra tanto a niños como a padres en el cultivo de alimentos frescos en el patio de la escuela, y juntarse con los agricultores y cocineros con el fin de vender alimentos saludables y de alta calidad para los desayunos escolares".
Desde mediados de agosto de 2012, FoodCorps ha comenzado 411 proyectos de huertos en 10 estados con la ayuda de cerca de 3,300 voluntarios de la comunidad, y se han cosechado cerca de 29,600 libras de productos frescos para las escuelas locales. Para obtener más información sobre el programa, por favor visite el sitio web FoodCorps.7

Apoye a las pequeñas granjas con una Ley Agrícola que funcione

Si no le gusta la idea de que sus impuestos llenen los bolsillos de las corporaciones ricas que inundan el mercado de las bebidas azucaradas y los alimentos procesados ​​cargados de JMAF, una sus fuerzas con las organizaciones que están trabajando activamente por un cambio positivo. Estas son tres acciones diferentes que puede tomar:
  • El Environmental Working Group ha iniciado una petición invitando al Congreso a promulgar una ley agrícola que proteja a los agricultores familiares que ayudan a proteger el medio ambiente y la salud pública. Por favor tome un momento para fírmela ahora.
  • Regístrese con la Coalición Nacional de Agricultura Sostenible para mantenerse informado de las alertas de noticias y la acción en relación con la Ley Agrícola de 2013.
  • Únase con Food Democracy Now, una organización co-fundada por eldirector de King Corn Aaron Woolf.
Por supuesto, también puede expresar su opinión todos los días con su bolsillo, apoyando a las pequeñas granjas familiares de su área. No importa que solo compre uno o dos artículos en el mercado local de agricultores, en lugar de comprar en supermercados, esas compras pequeñas ayudan bastante.

Diga no a los productores de alimentos chatarra al no comprarlos, y regrese a los tiempos de antes donde comían productos orgánicos, alimentos frescos reales, enteros, carnes de animales criados de forma sostenible, sin crueldad, leche y huevos orgánicos (sin procesar). Alimentarse de esta manera le ayudara a vivir por más tiempo y saludable, mientras que la típica alimentación estadounidense lo podría encaminar hacia la obesidad y las enfermedades crónicas.

Referencias

1. Kingcorn.net
2. American Journal of Preventive Medicine September 2013, Vol. 45, No. 3
3. American Journal of Preventive Medicine September 2013, Vol. 45, No. 3
4. American Journal of Clinical Nutrition November 2002: 76(5); 911-922
5. PIRG, Apples to Twinkies, September 2011 (PDF)
6. NYTimes.com March 1, 2011
7. Foodcorps.org 

martes, 16 de julio de 2013

Comparación entre los rendimientos de los cultivos en Estados Unidos y Europa


Resistencia, rendimientos, uso de pesticidas y diversidad genética, todo mucho peor que los cultivos no transgénicos de Europa.
© Desconocido
Un nuevo estudio muestra que el sistema básico de cultivo del Medio Oeste de los Estados Unidos, donde predominan los cultivos modificados genéticamente, se está quedando atrás con respecto a otras regiones de desarrollo económico y tecnológico similares. Europa Occidental, por ejemplo, supera a los Estados Unidos ( y Canadá) en cuanto a rendimientos, el uso de pesticidas, la diversidad genética y la resiliencia de los cultivos, así como el bienestar de los agricultores.

El estudio, dirigido por Jack Heinemann de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, es una dura crítica a este modelo a gran escala, el monocultivo en los Estados Unidos, el mayor productor mundial de maíz según los registros que se tienen desde 1961, confiando en producir cada vez más ante una población en aumento (1). Esto es una advertencia para el Ministro de Alimentación y Agricultura del Reino Unido Owen Paterson, que propone la introducción de los cultivos transgénicos en el Reino Unido (2).

Comparación entre el rendimiento en Europa y el Medio Oeste estadounidense

Los datos del rendimiento del maíz, la colza, la soja y el algodón se obtuvieron de la base de datos de la organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), de Estados Unidos, Canadá y los siguientes países europeos: Austria, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Alemania, Países Bajos y Suiza. Se utilizaron los registros desde 1961 a 2011, mientras que los datos de 2011 y 2012 se incluyeron por medio de proyecciones y estadísticas adicionales. Se realizaron análisis de covarianza (estadísticas ANCOVA) para comprobar si el rendimiento difería significativamente entre localidades, años, porcentaje de cultivos transgénicos y cualquier otro tipo de interacción.

Primero se compararon la colza y el maíz, que tienen agroecosistemas similares (latitud, temporada de cultivo y sistemas agrícolas comparables en acceso a la biotecnología...). La principal diferencia entre los dos continentes es que los Estados Unidos está saturado de variedades transgénicas, en comparación con su casi total ausencia en Europa Occidental. Entre 1961 y 1986, el rendimiento medio de los cultivos de maíz en los Estados Unidos fue de 5700 kg por hectárea, más que en Europa, que fue de 5438 kg por hectárea. Sin embargo, después de 1986, se produjo un cambio significativo en el rendimiento entre las regiones comparadas. En Europa Occidental el promedio fue de 8290 kg por hectárea, algo por encima de los 8284 en los Estados Unidos ( véase el cuadro 1, expresado en hectogramos). Esto viene a decirnos que los cultivos transgénicos no han supuesto ningún beneficio para los Estados Unidos, contrariamente a lo que se ha dicho, y el aumento de los rendimientos en ambas regiones se debe a una mejora de la gestión y del cultivo convencional (véase la figura 1).

Cuadro 1: Datos del rendimiento del maíz y la colza en los Estados Unidos (Canadá) y en Europa. Rendimiento expresado en hectogramos por hectárea.

Figura 1: Los datos de rendimiento del maíz muestran un mayor aumento en Europa en comparación con los Estados Unidos, a pesar de que en Europa se cultivan muy poco las variedades genéticamente modificadas.
Además, la diferencia entre el potencial estimado de rendimiento y el rendimiento real, brecha de rendimiento, es menor en Europa. Durante el período de 1961-2010, los Estados Unidos alcanzaron unos promedios de rendimiento significativamente más amplios, pero si se tiene en cuenta la interacción entre año y ubicación, se observa un aumento más pronunciado en el rendimiento del maíz en Europa en los últimos años, algo coherente con unos mayores rendimientos en Europa que en los Estados Unidos, a pesar de que aquí se utilizan cultivos transgénicos. Los datos de rendimiento a partir de 2011, y los rendimientos proyectados para 2012, revelan una tendencia a la baja en los Estados Unidos en comparación con Europa. Las fluctuaciones en los rendimientos son más acusadas en los Estados Unidos, un signo de resistencia a los factores de estrés ambiental, que también pueden desencadenar cambios importantes en los precios de los productos agrícolas.

La colza ( o canola) muestra un patrón similar cuando se comparan los rendimientos obtenidos en Canadá, el siguiente país en adoptar los cultivos transgénicos después de los Estados Unidos, con los rendimientos obtenidos en Europa. El rendimiento medio ha sido siempre menor en Canadá, con unos 1100 kg por hectárea durante le período 1961-1985, y una diferencia promedio aún mayor entre 1986 y 2010, período en el que aparecen los cultivos transgénicos en Canadá, pero no en Europa, con 1730 kg por hectárea. Los rendimientos del trigo han aumentado de manera constante en ambas regiones, pero aumentan a mayor ritmo en Europa. En ninguna región crece el rendimiento del trigo transgénico, subrayando una vez más que el incremento en los rendimientos en los últimos años no depende de las tecnologías de modificación genética y que las tecnologías utilizadas en Europa están mostrando una mayor productividad que en los Estados Unidos.

Baja diversidad genética en los cultivos estadounidenses

A pesar de su tamaño, los agroecosistemas de los Estados Unidos tienen niveles muy bajos de diversidad genética, con el 80 al 85% del maíz, por ejemplo, basado en la modificación del citoplasma T, en la década de 1980. Muchos cultivos básicos han visto disminuir las variedades anteriormente existentes. Como señala la FAO, China pasó de poseer 10.000 variedades de trigo en 1949 a 1000 en 1970, mientras que los Estados Unidos ha perdido el 95% de las variedades de coliflor, el 91% de las variedades de maíz, el 94% de las del guisante y el 81% de las variedades de tomate que poseía el siglo pasado.

Las fuerzas económicas y legislativas siguen promoviendo la uniformidad. La política agrícola de los Estados Unidos afecta a la sostenibilidad : en la innovación ( con la aplicación y desarrollo de las licencias y derechos de propiedad intelectual); y las subvenciones públicas. Las subvenciones aumentan con una mayor superficie de cultivo, con lo que se promociona el monocultivo. Esto supondría una reducción en el coste del control de plagas, en la cosecha y la mecanización, lo cual también ha sido el impulsor de los cultivos transgénicos. Con los enormes subsidios agrícolas otorgados a las explotaciones agrícolas, los Estados Unidos puede vender los cultivos básicos como el maíz, el trigo, el azúcar y la leche a un 73, 67, 44 y 61% del precio de coste en el mercado mundial, lo que probablemente socave la aparición de más sistemas sostenibles de producción. La baja diversidad en los cultivos ha llevado históricamente a una incertidumbre en la producción de alimentos y en los precios.

La enorme producción a la que han llegado los cultivos básicos ha supuesto en contra una reducción en las variedades de semilla de las que pueden disponer los pequeños agricultores y los agricultores más pobres, así como los agricultores de producción ecológica. Mientras, los cultivos básicos son utilizados a gran escala por las industrias no alimentarias, utilizándose para producir cosméticos o medicamentos, por ejemplo, desodorantes, antibióticos, tabaco, combustibles, pastas y adhesivos, productos textiles, materiales de construcción o disolventes, entre otros. El control que ejercen las grandes Corporaciones sobre estos cultivos tienen consecuencias más allá de las fronteras nacionales.

Los Estados Unidos ha pasado de un sistema basado en el ahorro y el intercambio público de semillas entre grandes y pequeños agricultores en el siglo XIX, a uno basado en las patentes y la protección de las patentes de las distintas variedades, semillas que no pueden guardarse para la próxima plantación. La aparición de variedades híbridas en la década de 1970, con su consiguiente patente biológica y sin que los rasgos se transmitan a las siguientes generaciones, ha dado el control de las semillas a las grandes empresas, que mantienen la patente legal sobre las mismas. Esto ha llevado a la desaparición de muchos empresas de semillas a pequeña escala... Las patentes sobre los cultivos transgénicos están ampliando esta tendencia. Reservar semillas de soja era algo común hasta que aparecieron los cultivos modificados genéticamente, que quedaron bajo el control de las patentes en la década de 1990.

Esta concentración en manos de las Empresas conduce a una pérdida en la agrodiversidad. La epidemia de tizón en la hoja de maíz de 1970 es un claro ejemplo de la falta de diversidad genética, lo que supone un riesgo para la seguridad alimentaria, dejando al descubierto los peligros y la insostenibilidad de la práctica del monocultivo y la uniformidad genética.

¿Qué ha pasado con la diversidad de semillas como resultado del desarrollo de las innovaciones agrícolas en los Estados Unidos? Si miramos el catálogo que Monsanto envió al Departamento de Justicia ante la investigación por la investigación antimonopolio de la industria de semillas de Estados Unidos, el equipo de Heinemann analizó el número de variedades de semillas que se ofertaban. Encontraron que la base genética del maíz era mucho más estrecha que lo que parecía en principio por los nombres y números que tenían asignados. Hay una única variedad de maíz, Redd Dent Yellow, que supone el 47% de la reserva genética que se utiliza para crear variedades híbridas. El germoplasma se limita a 7 líneas puras de donde salen casi todo el maíz estadounidense. Hallazgos similares se han observado en las variedades de soja, con una disminución del 13% entre 2005 y 2010 en el número de variedades que se pueden cultivar. Una disminución en la biodiversidad es consistente con la disminución de los rendimientos en la última década, más o menos, con fenómenos adversos, tales como altas temperaturas y sequía. Las predicciones de los rendimientos para el maíz y la soja para 2012 son las más bajas desde 2003.

Con esta preocupante tendencia en la disminución de los rendimientos se produce un aumento de la dependencia mundial en el consumo de calorías procedentes de los cereales. Aunque en el mundo se producen más calorías procedentes de los alimentos que en 1970, la proporción de calorías derivadas del maíz aumentó un 4% en 1970, frente al 5% de 2007. Esta fuerte dependencia hacia un cultivo muestra la gran inestabilidad y la falta de sostenibilidad debido a estrés por factores bióticos y abióticos. Esto supone un claro contraste con los avances agroecológicos realizados sobre la base de una mayor diversidad en los cultivos de arroz, con menor uso de plaguicidas y mayores ingresos de los agricultores. La alternancia del cultivo del maíz y el tabaco, el maíz con la caña de azúcar, el maíz con las patatas y trigo con habas, ha demostrado que aumenta los rendimientos de al menos uno de los cultivos, o incluso los rendimientos globales, así como la reducción en las plagas (3).

Mayor uso de plaguicidas en los Estados Unidos

El uso de plaguicidas ha aumentado en su conjunto desde que aparecieron los cultivos transgénicos (véase [4] Study Confirms GM Crops Increase Pesticide Use, SiS 56), en gran parte debido a que se ha introducido los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida Roundup de Monsanto. El uso de insecticidas ha disminuido ligeramente, pero este resultado queda eclipsado por el aumento en el uso de herbicidas. Esto coincide con la introducción de los cultivos Bt modificados genéticamente que producen un insecticida ( que no está incluido en la lista oficial de los plaguicidas que se emplean). Sin embargo, en Europa se ha observado una disminución en el uso de plaguicidas en el mismo período. En los Estados Unidos en 2007, el uso de herbicidas creció en un 108% desde los niveles de 1995., mientras que el uso de insecticidas se redujo al 85% de los niveles de 1995. En Europa, sin embargo, se observaron reducciones más impresionantes: Francia redujo su uso hasta el 94% de los niveles de 1995 y el uso de insecticidas químicos al 24% de los niveles de 1995. En el año 2009, herbicidas y pesticidas se redujeron al 82% y al 12% de los niveles de 1995. Se observan tendencias similares en Suiza y Alemania.

Los agricultores sometidos al sistema del monocultivo

Otro perjuicio del sistema de monocultivos ha recaído en los agricultores. El número de explotaciones ha disminuido desde su máximo de 1935, con la pérdida de 2 millones de explotaciones en el año 2007, a pesar de que la cantidad de superficie cultivada sigue siendo la misma. En el caso del maíz, el 69% se cultiva en grandes o muy grandes explotaciones, como señala la USDA, es decir, con unas ventas de más de 250.000 y 500.000 dólares respectivamente. Por otro lado se encuentra la incapacidad de los agricultores para innovar y producir nuevas variedades, debido a la monopolización del mercado de semillas y los derechos de propiedad intelectual, que han abolido prácticamente los programas públicos de mejora de semillas. Como señalan los autores (1): "La pérdida de experimentación por parte de los agricultores probablemente produzca una falta de resistencia y adaptación al cambio climático, los desastres naturales o como resultado de los conflictos". El sistema de cultivos transgénicos, con sus acuerdos de patentes de propiedad intelectual y desarrollo comercial, ha contribuido a laconcentración del mercado de semillas, como se observa en las variedades de soja que se plantan hoy en día: un 0,5% de las variedades de soja fueron desarrolladas por el sector público en 2007, en comparación con el 70% de 1980. Los precios de las semillas han aumentado en un 140% desde 1994. El cambio climático está afectando a los rendimientos globales de la soja desde los años 1980 y 1990, sin que haya evidencias de que las patentes biológicas hayan aumentado la resistencia de los cultivos

Una advertencia para los Estados Unidos y el resto del mundo

Las lecciones de la epidemia de 1972 de la roya de la hoja de maíz todavía parecen no haberse aprendido. El Comité para la vulnerabilidad genética de los principales cultivos del Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos, en su momento planteó la siguiente pregunta: "¿Que uniformidad genética existe en los cultivos de los que depende la nación y qué vulnerabilidad tienen ante las epidemias? La respuesta fue que la mayoría de los principales cultivos tienen "una gran uniformidad genética y por lo tanto son vulnerables y es el resultado de la política legislativa y económica del Gobierno".

Los autores recomiendan una serie de estrategias que deben ser llevadas a cabo por los Estados Unidos para que de nuevo sea un enorme reservorio de semillas y sus variedades, en lugar del actual sistema antidemocrático e insostenible, al que están sometidos los agricultores estadounidenses y del resto del mundo.

Tres sugerencias principales se incluyen: la elaboración de estadísticas anuales sobre la diversidad genética junto con los factores de estrés ambiental, para así obtener una imagen de la resistencia de los cultivos y su rendimiento: en segundo lugar, el fomento de la biodiversidad a través de políticas, por ejemplo, mediante subvenciones; en tercer lugar, en lugar de mirar solamente los rendimientos de los cultivos, la meta debiera ser la de seleccionar los cultivos son rendimientos sostenibles a largo plazo.

Los cultivos transgénicos, que es la versión extrema de la agricultura industrial, está obstruyendo el paso a métodos más sostenibles para la producción de alimentos, con una reducción de los rendimientos, pero asociándose también con efectos sobre la salud humana e impactos ambientales negativos, como se señala en Ban GMOs Now - Special ISIS Report [5]. Para aumentar el rendimiento de las cosechas, proteger el medio ambiente y proteger la salud de los ciudadanos de todo el mundo, los cultivos transgénicos deben ser prohibidos.

Referencias:
  1. Heinemann JA , Massaro M, Coray DS, Agapito-Tenfen SZ, Wen JD. Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest. International Journal of Agricultural Sustainability 2013, http://dx.doi.org/10.1080/14735903.2013.806408
  2. "Owen Paterson: UK must become global leader on GM crops", Guardian.com http://www.guardian.co.uk/environment/2013/jun/20/owen-paterson-uk-global-leaders-gm-crops 26th June 2013-06-26
  3. Lee EA & Tracy WF. Modern maize breeding. In: J. Bennetzen and S. Hake, eds. Handbook of maize: genetics and genomics. New York, NY: Springer, 141 - 160
  4. Sirinathsinghji E. Study Confirms GM crops lead to increased Pesticide Use.Science in Society 56, 8-10, 2012
  5. Ho MW & Sirinathsinghji E. Ban GMOs Now. Health and Environmental Hazards Especially in Light of the New Genetics. ISIS Special Report, 2013. http://www.i-sis.org.uk/Ban_GMOs_Now.php
Fuente: http://www.i-sis.org.uk/US_Staple_Crop_System_Failing_from_GM_and_Monoculture.php

lunes, 17 de junio de 2013

Corrupción de la Ciencia: el asunto Goodman: Monsanto intentando controlar las publicaciones científicas




© Desconocido
Richard E. Goodman en la Universidad de Nebraska
Richard Smith, ex editor de la revista British Medical Journal, bromeaba sobre su revista rival,The Lancet, y decía que en un lugar de realizar revisiones científicas lo que hacía era tirar un montón de papeles por las escaleras y las que llegaban al final era lo que se publicaba. En otra ocasión, Smith se enfrentó al reto de publicar en la revistaBritish Medical Journal aquellos artículos que habían sido retirados después de una revisión por pares para ver si alguien se daba cuenta. Respondió: ¿Cómo saben que no lo he hecho ya?

Como se desprende de lo que acabamos de contar de Robert Smith, los editores de las revistas tienen mucho poder e influencia en la Ciencia, teniendo oportunidades para el abuso. La Industria Biotecnológica sabe todo esto, e intenta influir y controlar las publicaciones científicas.

A veces cuentan con la cooperación voluntaria de los editores, que puede ser de forma descarada. En 2009, se descubrió que la editorial científica Elsevier estaba publicando una revista médica, con su comité editorial y todo, en la que aparecían artículos que hacían publicidad de la empresa farmacéutica Merck. Merck le proporcionaba los documentos, Elsevier los publicaba, y los médicos los leían, sin saber que la revista The Australasian Journal of Bone and Joint Medicine era simplemente un osito de peluche.

En septiembre de 2012 la revista científica Food and Chemical Toxicology (FCT) publicó un estudió que produjo una convulsión internacional (Séralini et al. 2012). El estudio, dirigido por el profesor Gilles-Eric Séralini de la Universidad de Caen, Francia, sugería que un maíz transgénico de Monsanto y el herbicida Roundup planteaban graves riesgos para la salud. El estudio de alimentación que se prolongó durante dos años encontró que las ratas alimentadas tanto con el maíz transgénico como con pequeñas cantidades de Roundup, provocaba daños orgánicos graves y un aumento en la tasa de tumores y muerte prematura. Tanto el maíz transgénico NK603 como Roundup están producidos por Monsanto. Corinne Lepage, ex Ministra de Medio Ambiente de Francia, afirmó que tal estudio era "una bomba".

Posteriormente se inició una campaña para desacreditar el estudio en los medios de comunicación y obligar a la revista a que se retractase de la publicación de dicho estudio. Muchos de los que enviaron comunicaciones a FCT ( que es publicada por Elsevier) tenían conflictos de interés con la Industria de los Transgénicos y formaban parte de grupos de presión, aunque este punto no se reveló públicamente.

La revista no se retractó de la publicación del estudio. Pero sólo unos meses más tarde, a principios de 2013, el Consejo de Redacción de FCT contrató a un nuevo "Editor asociado a la Industria de la Biotecnología", Richard E. Goodman. Se ocupó así un enclave estratégico para seguir el asunto Séralini.

Richard E. Goodman es profesor en Food Allergy Research and Resource Program, de la Universidad de Nebraska. Pero también un ex empleado de Monsanto, compañía en la que estuvo trabajando desde 1997 a 2004. En Monsanto trabajaba sobre la alergenicidad de los cultivos transgénicos y publicó varios artículos sobre cuestiones de alergenicidad y seguridad alimentaria de los transgénicos (Goodman y Leach 2004).

Goodman no tuvo relación, que se sepa, con la revista hasta febrero de 2013. Su nombramiento fue por la vía rápida, y se plantean algunas preguntas sobre la ocupación de este puesto en el Consejo de Redacción. ¿Intenta Monsanto decidir cuáles son los documentos sobre Biotecnología que se deben publicar en FCT? ¿Es un intento por parte de Monsanto y de la Industria Biotecnológica de controlar las publicaciones científicas?

Equiparar una revista científica con la Ciencia puede parecer una exageración. Pero una publicación revisada por pares, para la mayor de los científicos, es Ciencia. Una vez que un artículo se publica en una revista académica sirve de modelo, sea sobre la tectónica de placas o la estructura del ADN. El resto de la investigación, sin importar lo innovador que sea, es irrelevante. Un científico hizo una vez una observación mordaz sobre los datos de seguridad de la Industria Biotecnológica, que se consideran confidenciales, y en los que se basa la aprobación de productos químicos y de los alimentos transgénicos: "Si no se publican, no existen".

La conexión de Goodman con ILSI

La conexión con Monsanto del nuevo guardián de la Biotecnología en FCT no es la única. Goodman tiene una activa y continua participación en ILSI (Instituto Internacional de Ciencias de la Vida). ILSI está financiado por las grandes empresas de transgénicos y de Agroquímicos, como Monsanto. Dice elaborar métodos para la evaluación de riesgos de los alimentos transgénicos y contaminantes químicos, que después forman parte de las regulaciones gubernamentales.

ILSI se describe a sí misma como de interés público y sin ánimo de lucro, pero la infliltración en las Agencias de Regulación y su influencia sobre la política de evaluación de riesgos es algo muy controvertido tanto en América del Norte como Europa. En el año 2005, los sindicatos escribieron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) protestando sobre la influencia de ILSI en la aprobación de las normas sanitarias internacionales y de suministro de alimentos y agua. Como resultado, la OMS prohibió a ILSI participar en actividades de la OMS relacionadas con las normas de seguridad, debido a las fuentes de financiación. Y en Europa, en 2012, Diana Banati, por entonces jefe de la junta directiva de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), tuvo que dimitir por su participación no revelada en ILSI (Robinson et al. 2013).

El nombramiento de Goodman para el Consejo de Redacción de FCT es sorprendente, porque de hecho la revista ya cuenta con expertos en seguridad de los alimentos transgénicos. De los cuatro jefes de redacción, José L. Domingo es profesor de Toxicología y Salud Ambiental y autor de dos revisiones completas de los estudios sobre inocuidad de los alimentos transgénicos (Domingo 2007, Domingo y Bordonaba 2011). Ambas revisiones se mostraban escépticas con la tesis de que los transgénicos son seguros. En consecuencia, no está nada claro por qué FCT necesita un "Editor asociado de Biotecnología", pero está claro que Monsanto tiene interés en asegurarse que el asunto Séralini no vuelva repetirse.

El caso Paul Christou

FCT no es la única revista académica que parece haber caído en los intereses comerciales. Después de la campaña que se inició para conseguir que FCT se retractase de la publicación del estudio de Séralini, la revista Transgenic Research publicó una dura crítica del estudio y de los propios investigadores (Arjo et al., 2013). El principal autor de la crítica fue Paul Christou.

Christou y otros coautores dijeron del Editor de FCT que la publicación de estudio de Séralini suponía "una violación clara y flagrante de las normas de publicación científica". Insistieron en que el editor de la revista debía retractarse de la publicación de este estudio "en base a unos claramente erróneos y las fuertes evidencias de una mala conducta científica y de un abuso del proceso de revisión por pares. Incluso una retracción completa del artículo de Séralini no va a limpiar Internet de las imágenes de las ratas con inflamaciones tumorales".

Estos mismos autores insistieron en que el estudio de Séralini era fraudulento, que los investigadores no habían analizado los datos de una manera objetiva, y que el tratamiento dado a los animales durante el experimento fue inhumano.

No es la primera vez que Christou ataca los estudios científicos que plantean dudas sobre los cultivos transgénicos. En 2001, Ignacio Chapela y David Quist, de la Universidad de California, Berkeley, publicaron en la revista Nature que las variedades de maíz indígena mexicano estabancontaminados con genes transgénicos (Quist y Chapela, 2001). Este problema era, y sigue siendo, muy controvertido, ya que México es el centro genético del maíz. En paralelo con los ataques recibidos por el estudio de Séralini, se produce en Internet otra campaña contra Chapela y Quist, exigiendo también que la revista Nature se retracte de su publicación. Entonces Christou, cuando estaba en pleno ataque al estudio de Séralini, ataca también el de Chapela y Quist en un artículo titulado "No hay evidencias científicas creíbles para respaldar las afirmaciones de que el ADN transgénico haya contaminado las variedades tradicionales de maíz en Oaxaca, México" (Christou, 2002).

En respuesta a la campaña, el editor de la revista Nature, Philip Campbell, solicitó a Chapela y Quist más datos, y se preparó otra nueva revisión por pares. Sólo hubo un apoyo dentro del grupo de tres para que se produjese esa retracción, y nadie había presentado datos ni análisis que contradijeran los hallazgos de Chapela y Quist. Sin embargo, Nature afirmó: "Las pruebas disponibles no son suficientes para justificar la publicación del artículo original".

Algunas investigaciones posteriores realizadas con diferentes muestras encontraron genes transgénicos en las variedades indígenas de maíz mexicano ( Piñeyro-Nelson et al. 2009), mientras que otros no los encontraron (Ortiz-García et al. 2005).

Paul Christou por el contrario, no tenía ningún problema en que se le publicase una de sus críticas sobre la investigación transgénica. Es el editor en Jefe de la revista. Al igual que Goodman, Christou mantiene relaciones con Monsanto. Monsanto compró la compañía de semillas transgénicas Agracetus ( el antiguo jefe de Christou) y Monsanto tiene ahora patentes para la producción de cultivos modificados genéticamente, de los que Christou figura como inventor. Es una práctica normal normal señalar en los artículos científicos los conflictos de interés, pero Christou no los dio a conocer en su crítica al estudio de Séralini.

El asunto Ermakova

No sólo los editores pueden impedir la publicación de investigaciones en su revista que muestran los problemas con los cultivos transgénicos, sino que pueden bloquear su publicación en otras. En 2007, la revista académica Nature Biotechnology publicó un ataque al trabajo de la científica rusa Irina Ermakova (Marshall, 2007). Habían encontrado un retraso en el aumento del peso, mayor mortalidad y disminución de fertilidad en las ratas alimentados con soja transgénica tolerante al glifosato durante varias generaciones (Ermakova, 2006; Ermakova, 2009).

El editor de la revista Nature Biotechnology, Andrew Marshall, se puso en contacto con Ermakova, invitándola a responder a las preguntas sobre sus conclusiones, que sólo había expuesto en conferencias. Le dijo que tenía "la oportunidad de presentar sus opiniones y conclusiones, en lugar de que todo fuese por referencias". Ermakova estuvo de acuerdo.

Lo que siguió a continuación fue irregular y engañoso. El editor envió a Ermakova una serie de preguntas sobre su investigación, a las que ella respondió. Al cabo de un tiempo recibió lo que pensaba iba a ser su artículo, con la inclusión de su autoría.

Sin embargo, el artículo que finalmente fue publicado era muy diferente. En lugar de aparecer el nombre de Ermakova aparecía el de Marshall.En cada una de las respuestas que había dado Ermakova a las preguntas aparecía una larga crítica realizada por cuatro científicos protransgénicos (Marshall, 2007). La prueba enviada a Ermakova no incluía estos comentarios críticos. Se le negó posteriormente en la revista la oportunidad de ejercer la misma práctica. En la redacción final del artículo el editor de la revista conservó las referencias de los críticos, eliminando muchas de las de Ermakova, lo que daba la impresión de que sus afirmaciones estaban infundadas.

El tratamiento dado a Ermakova en Nature Biotecnology fue criticado por muchos científicos y en muchos medios de comunicación. Harvey Marcovitch, ex editor de una revista científica, y ahora director de la Comisión de Ética de las Publicaciones (COPE), que establece las normas éticas de las revistas académicas, comentó lo siguiente: "Es algo con lo que nunca me había encontrado". Y a pesar de decir que había cosas muy sorprendentes, no estuvo dispuesto a especular sobre lo que había pasado: "Quizás el editor estaba probando un nuevo tipo de redacción de los artículos, sin tenerlo todo planeado, o quizás es que hubo una especie de conspiración o como quieran llamarlo".

El Dr. Brian John, de GM-Free Cymru fue más contundente: "Estas publicaciones académicas sensacionalistas dan lugar a engaño, a la mentira, a la hipocresía y a una mala praxis editorial".

En medio de este alboroto, el editor Marshall mantuvo un intercambio de correos electrónicos con Ermakova. Se demostró que lejos de haber solicitado los comentarios a los cuatro científicos protransgénicos, estos por propia iniciativa se habían dirigido a la revista para exponer su crítica, y ninguno de ellos era toxicólogo. Los críticos se seleccionaron a sí mismos para juzgar la publicación de Ermakova, que nunca apareció en la forma en la que ésta lo había redactado, como errónea.

Nature Biotechnology tampoco reveló los conflictos de interés en los caían los críticos de Ermakova: Bruce Chassy, autor de dos publicaciones en ILSI,que definían metodologías para la evaluación de riesgos de los cultivos transgénicos, que posteriormente fueron incluidos en las directrices de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria; Vivian Moses, que fue presidenta de GropGen, un lobby del sector de los transgénicos que tiene a Monsanto entre sus patrocinadores; L. Val Giddings, consultor de la Industria, descrito como ex miembro de la Organización de la Industria Biotecnológica (BIO), de que Nature Biotechnology omitió decir que ocupaba un alto cargo en BIO, Vicepresidente para la Alimentación y la Agricultura, y que entre los financiadores de BIO se encontraban empresas relacionadas con los cultivos transgénicos, como Monsanto, Dow y DuPont; el último de los críticos era Alan McHughen, que desarrolló para Monsanto un lino transgénico denominado Triffid, que en 2009 se descubrió había contaminado los suministros de lino que llegaban a Europa desde Canadá. Si se hubieran dado a conocer estos conflictos de interés, los lectores podrían haber juzgado de una forma diferente la crítica a Ermakova.

Estos ejemplos muestran que existe una amenaza real de la Industria a las revistas científicas. Las posibilidades que tienen los investigadores de publicar estudios críticos son cada vez menores. Esto es especialmente cierto en las revistas que tienen un mayor prestigio o impacto en los medios o que influyen en la opinión pública. Por otro lado, son pocas las Instituciones Científicas que apoyan a los investigadores que discrepan de los puntos de vista de la Industria, como ocurrió con Chapela y la Universidad de Berkeley, que trató de negarle su plaza de profesor después de la publicación del controvertido estudio sobre el maíz. Incluso se les niega el acceso a las fuentes de financiación. Casi toda la financiación para la investigación en bioseguridad llega a los investigadores que mantienen vínculos con la Industria.

Esto afecta directamente a la calidad de los estudios que se realizan. Una reciente revisión de la literatura científica encontró que la mayoría de los estudios que concluyen que los alimentos transgénicos son tan seguros como los no transgénicos, habían sido realizados por empresas que los promovían o estaban asociadas a ellas (Domingo y Bordonaba, 2011). No es casualidad que Noruega, un país que no está presionado por la Industria Agrotecnológica, albergue la única entidad pública del mundo que realiza investigaciones sobre las consecuencias sociales, para la salud y el medio de la Ingeniería Genética.

Hay diferentes formas de mitigar o neutralizar la influencia de la Industria que trata de bloquear los estudios científicos independientes que se muestran críticos. La primera forma es la transparencia en la publicación. Los editores de revistas deben adoptar las directrices de la COPE y publicar todos los conflictos de interés existente entre su personal y los editores.

Así mismo, de conformidad con lo estipulado por la COPE, los revisores deben seleccionarse para que no existan conflictos de interés. Si esto resulta imposible debido a la existencia de patentes y fondos de investigación aportados por la Industria, se debe tener cuidado a continuación de seleccionar un panel equilibrado que represente los diferentes puntos de vista. FCT es miembro de la COPE, pero no publica información sobre los conflictos de interés de los editores, y la cita de Goodman sobre Domingo demuestra poco interés en solventarlo.

Es posible que sea necesario examinar de forma crítica el concepto de revisión por pares. Las limitaciones de las opiniones de los expertos, ya sean a nivel individual o en grupo, son de sobra conocidas en el campo de la Medicina basada en evidencias. Para solucionar este problema, organismos sin ánimo de lucro, como Cochrane Collaboration, han desarrollado metodologías sistemáticas y transparentes para revisar y evaluar la eficacia de las diferentes intervenciones médicas. El objetivo es permitir a los profesionales tomar decisiones clínicas bien fundamentadas. Los criterios de revisión se establecen de forma transparente, por lo que hay menos posibilidades de sesgo en la evaluación de los estudios. Cuando hay desacuerdos, el fácil identificar y resolver el problema. Cochrane también elabora normas para prevenir conflictos de interés entre los revisores y la junta editorial.

El enfoque Cochrane es muy respetado y sus lecciones sobre la Medicina basada en evidencias, los conflictos de interés, y la resistencia a la presión de la Industria, se están aplicando en otros campos, como el de la exposición ambiental peligrosa (Woodruff et al. 2011). No hay razón para que las revistas científicas, incluyendo aquellas que publican artículos sobre investigación en torno a los transgénicos, no puedan utilizar métodos similares para evaluar sus documentos, de modo que tengan un menor protagonismo aquellos expertos que se vean envueltos en conflictos de interés.

Aplicar este tipo de políticas supondría un fuerte apoyo entre la comunidad científica independiente. Pero este apoyo no puede existir fuera de la investigación médica.

FCT nombró a Goodman, un ex empleado de Monsanto y conocido defensor de los puntos de vista de la Industria, nombramiento que se hizo justamente después de la publicación del polémico artículo muy crítico con los productos de Monsanto. Los directivos de FCT pasaron por alto el ascenso gradual desde dentro.

Mientras tanto, otras dos revistas científicas destacadas han servido como plataforma para que sus editores sigan generando actitudes abusivas y poco científicas, sin ninguna repercusión en su línea editorial. Marshall sigue siendo editor de Nature Biotechnology. El hecho de que los editores de revistas tengan este comportamiento, sugiere poco apoyo a la investigación independiente, y que la rendición de cuentas dentro del mundo de la edición científica apenas existe.

Es poco probable que las revistas científicas aborden los defectos de la publicación científica. Para ello habría que enfrentarse a un acuciante problema: que la Ciencia Académica hace caja de la explotación de los conflictos de interés. Se ha convertido de hecho en un modelo de negocio subyacente en el campo científico. Las Universidades ofrecen asesoramiento independiente a los Gobiernos, mientras reciben fondos de las empresas de investigación. Las Empresas no dan ese dinero para generar un nuevo conocimiento, sino por la influencia que comporta.

Este tipo de incentivos también se realizan a nivel personal. Los científicos ocupan puestos académicos financiados por los contribuyentes, mientras se benefician de las patentes, reservas y labores de consultoría. Si las revistas y las Agencias Gubernamentales tomasen cartas en el asunto para resolver los conflictos de interés, las empresas no destinarían ese dinero para la investigación, porque los científicos que reciben fondos de parte de la Industria perderían influencia.

Pero si las revistas científicas no encuentran una forma de nivelar la publicación de estudios críticos, los pocos científicos que todavía son capaces de llevar a cabo una investigación independiente de interés público pueden empezar a buscar modelos alternativos de publicación: revisión por pares pública o investigación de código abierto... Tales enfoques de colaboración podrían incluso revitalizar la publicación científica.

A menos que se produzca una reforma radical, la publicación revisada por pares, de la que muchos dicen es la característica definitoria de la investigación, necesita de enormes cambios, Desde su origen como garantía de calidad e independencia, se ha convertido en un instrumento a través del cual sólo hay una visión, con un casi total control. Richard E. Goodman, nuevo Editor Asociado de FCT sobre Biotecnología, tiene ahora la oportunidad de tirar por la escalera sólo aquellos documentos marcados como "aprobados por el sector".

Referencias:

Arjo G, et al. (2013). Plurality of opinion, scientific discourse and pseudoscience: an in depth analysis of the Séralini et al. study claiming that Roundup Ready corn or the herbicide Roundup cause cancer in rats. Transgenic Research 22: 2 255-267

Christou P (2002). No credible scientific evidence is presented to support claims that transgenic DNA was introgressed into traditional maize landraces in Oaxaca, Mexico. Transgenic Research 11: iii - v

Domingo JL (2007). Toxicity studies of genetically modified plants: a review of the published literature. Crit Rev Food Sci Nutr 47(8): 721-733

Domingo JL and JG Bordonaba (2011). A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Environ Int 37: 734 - 742.

Ermakova I (2006). Genetically modified soy leads to the decrease of weight and high mortality of rat pups of the first generation. Preliminary studies. Ecosinform. 2006;1:4 - 9.

Ermakova I (2009). [Influence of soy with gene EPSPS CP4 on the physiological state and reproductive function of rats in the first two generations] [Russian text]. Contemporary Problems in Science and Education 5:15 - 20.

Marshall A (2007). GM soybeans and health safety - a controversy reexamined. Nat Biotechnol 25: 981 - 987.

Ortiz-Garcia S, et al. (2005). Absence of detectable transgenes in local landraces of maize in Oaxaca, Mexico. Proceedings of the National Academy of Sciences 102: 18242.

Pineyro-Nelson A, et al. (2009). Transgenes in Mexican maize: molecular evidence and methodological considerations for GMO detection in landrace populations. Mol Ecol 18(4): 750-761.

Quist D and IH Chapela (2001). Transgenic DNA introgressed into traditional maize landraces in Oaxaca, Mexico. Nature 414(6863): 541-543.

Robinson, C, et al. (2013). Conflicts of interest at the European Food Safety Authority erode public confidence. J Epidemiol Community Health.doi:10.1136/jech-2012-202185.

Séralini GE, et al. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology 50(11): 4221-4231.

Woodruff TJ, et al. (2011). An evidence-based medicine methodology to bridge the gap between clinical and environmental health sciences. Health Aff (Millwood) 30(5): 931-937.

miércoles, 12 de junio de 2013

Advierten que es nocivo el jarabe de maíz, presente en muchos alimentos de consumo masivo

"El alto consumo de fructosa puede causar una disminución en la insulina sensibilidad y como consecuencia intolerancia a la glucosa e insulina resistencia, que son factores predisponentes de la diabetes", aseguró a Télam Vanina Petrele, jefa de residentes del Departamento de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas, de la ciudad de Buenos Aires.
La especialista señaló que "estos factores tienen que ver con la mala alimentación", y en este sentido recomendó "disminuir el consumo de bebidas azucaradas, galletitas dulces o productos industrializados que contengan jarabe de maíz".

El jarabe de maíz está presente en una gran gama de productos como yogures enteros y descremados; gaseosas, refrescos de cola, jugos azucarados, aguas saborizadas, panes tipo lactal o de hamburguesas, grisines, cereales, galletitas de agua, tostaditas, barras de cereal, galletitas dulces, mermeladas, ketchup, postres para bebes y niños y alfajores.

También tienen este producto las carnes procesadas como fiambres y salchichas, batidos, helados, frutas y verduras procesadas, salsa de tomate, salsa para pizza y barbacoa

"En algunas ocasiones es preferible el consumo de un producto no dietético y disminuir los productos industrializados", dijo Petrele tras hacer hincapié en la importancia de educar a la población para que aprenda a elegir alimentos leyendo las etiquetas. En este sentido, destacó que:
"Lo que hay que saber es que en algunos productos dietéticos o light en los que se usa un edulcorante no nutritivo que no aporta calorías, se le agrega jarabe de maíz para mejorar el sabor".
"El jarabe de maíz es glucosa que se obtiene del almidón, y la industria lo utiliza porque es barato producirlo".
Petrele añadió que "en nuestra población no hay un estudio sobre esta temática, pero en Estados Unidos el 80 por ciento de la fructosa ingerida en la dieta proviene de alimentos con agregado de jarabe de maíz, y justamente lo malo es esa fructosa que agrega la industria para endulzar".

Por su parte, la fundación DAAT, que se especializa en el tratamiento de la obesidad y la diabetes realizó un estudio en el que destaca que "el jarabe de maíz es un ingrediente altamente nocivo para la salud que además genera adicción", que se relaciona directamente con la diabetes y la obesidad.

La obesidad está caracterizada como una patología con características de epidemia global, al igual que la diabetes que afecta a 366 millones de personas en todo el mundo, de los cuales el 46 por ciento tiene entre 40 y 59 años, según datos de la International Diabetes Federation, que consignó la fundación.

En este marco, destacó que "existen varios trabajos que muestran relación evidenciada entre el aumento del consumo del jarabe de maíz en la dieta occidental, y la presencia de diabetes, aumento de los valores del colesterol, hígado graso no alcohólico o inflamación hepática, aumento del acido úrico".

El consumo de este producto, cuyas siglas son JMAF y en inglés HFCS, "aumenta paralelamente a la epidemia mundial de obesidad y diabetes", señala tras añadir que este jarabe estimula la vía del placer a nivel del sistema nervioso central "por lo que crea habituación y posiblemente dependencia y adicción".

La fundación precisó asimismo que los fabricantes de este jarabe "quieren que su producto, de consumo masivo desde que en los años 80 se disparara el precio del azúcar tradicional, pase a llamarse azúcar de maíz, algo que los productores de caña de azúcar consideran un engaño al consumidor, además de un robo de identidad"

Según fuentes del organismo "Argentina se encuentra en el séptimo lugar en el mundo dentro de una escala comparativa de consumo de JMAF entre 43 países con 7,67 kg/persona/año", en tanto el primer puesto lo ocupa Estados Unidos".

lunes, 10 de junio de 2013

Base de datos que ofrece el panorama a nivel mundial de los daños producidos por los transgénicos

© Google Maps

GMOEvidence (
http://gmoevidence.com/) tiene en su sitio web un recurso que muestra el daño producido por los transgénicos y el herbicida Roundup en países de todo el mundo. La mayoría de los cultivos transgénicos están diseñados para tolerar el herbicidaRoundup.

Las evidencias de los daños causados por los transgénicos y Roundup se encuentran diseminadas en miles de páginas de información. Los administradores de este nuevo sitio web GMOEvidence, han rastreado por todos ellos para crear así una base de datos fácil de usar, diseñada con la ayuda de SustainablePulse http://sustainablepulse.com/ ).

GMOEvidence ha localizado documentos con información de investigaciones científicas y trabajo de campo, todos ellos publicados en la red, para así crear una amplia biblioteca que pone a disposición de las personas que la quieran consultar la información con los daños causados por los transgénicos y Roundup, todo ello reunido en un sólo sitio.

GMOEvidence incluye trabajo de científicos tan respetados como el Profesor Gilles-Eric Séralini y de sus colegas del CRIIGEN y laUniversidad de Caen, incluyendo su más reciente investigación de referencia sobre los transgénicos y Roundup. Otros científicos de los cuales también se ofrece su trabajo son Arpad Pusztai. Jack Heinemann y Andrés Carrasco.

Casos de especial interés son los defectos de nacimiento presentados por los lechones alimentados con soja transgénica en Dinamarca, las enfermedades producidas por el polen transgénico en Filipinas, la infertilidad de los cerdos en Iowa, y defectos de nacimiento en humanos, que se ha asociado con la fumigación de herbicidas en la soja transgénica en Argentina.

Fuente: http://www.gmwatch.org/index.php?option=com_content&view=article&id=14891:database-of-gmo-evidence-gives-worldwide-picture-of-harm

Las semillas mutantes de maíz y el Santuario transgénico de Monsanto en San Luis, Argentina

© Archivo Vanguardia
La multinacional produce actualmente tres semillas de maíz que comercializa en la Argentina. Una es el Maíz MON810, semilla al que han injertado genes transgénicos a través de bombardeo con micropartículas, logrando que las plantas que se generan de estas semillas, mientras estén vivas, en muchas de sus células, secrete una proteína tóxica para insectos lepidópteros (mariposas) que atacan estos cultivos: es la toxina Bt, procedente del bacilo turingiensis ( un bacillo de la tierra y que naturalmente produce esta proteína-toxina para poder competir con gusanos, también de la tierra, ya que ambos grupos se alimentan de residuos orgánicos de los suelos), en el ambiente naturalmente hay pequeñísimas cantidades de estas toxinas Bt producidas por los bacilos.

El maíz MON810 contiene entre otros genes implantados, genes que convierten en resistentes a los antibióticos de uso común en medicina humana (resistencia a aminoglucócidos) utilizados como marcadores del proceso de manipulación. La Unión Europea prohibió el ingreso de esas semillas a su territorio en 2004, a través del art. 2 de la Directiva 18/ 2001 del Parlamento Europeo y del Consejo Ejecutivo de 12 de marzo de 20011 por ser una amenaza para la salud pública (el Ministerio de Salud argentino parece que nunca se dio cuenta de ello).

Paralelamente muchos países de Europa denunciaron el impacto ambiental que estas plantas venenosas de maíz generan, al secretar insecticidas (como la toxina Bt) todo el tiempo durante el que están vitales, como si fueran una usina permanente de insecticidas; ocasionando un impacto en la biodiversidad mucho mayor a la que generan las fumigaciones esporádicas con insecticidas, las que ejercen sus efectos venenosos durante 2 o 3 días después de la aplicación, mientras que la secreción de la toxina por la planta se prolonga varios meses y sus efectos sobre el ambiente también.

Últimamente científicos canadienses detectaron la toxina Bt en sangre de cordón umbilical de niños recién nacidos y en la sangre de mujeres embarazadas, confirmando la amplísima contaminación generada por este tipo de cultivo. Es preciso reconocer que esta toxina no es inocua para los humanos, por lo que la preocupación médica está aumentando [2].

En la Argentina el maíz MON810 se conoce como MaízGard® (MG) y se utiliza desde 1998 comercializado por la firma deMonsanto Dekalb. En 2004 Monsanto incorporó un maíz resistente a glifosato. Es el Maíz NK603 aquí conocido como Roundup Ready Maíz [2]. Esta semilla permitió rociar con glifosato los cultivos de maíz y también a la población rural vecina del cultivo, con las consecuencias ya conocidas, sobre todo por los vecinos de Bº Ituzaingo de Córdoba.

La ventaja de esta semilla es que se puede fumigar con glifosato los cultivos de maíz de manera de que no crezcan plantas entre los surcos, entonces el maíz progresaría fuerte y alto sin competencias por el sol, el agua o los nutrientes del suelo. Pero glifosato no es atóxico como todavía afirma Monsanto, ni se puede tomar un vaso lleno de Roundup como propone el Ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación Lino Barañao, el glifosato produce cáncer, malformaciones y es disruptor endócrino3. Incluso recientemente se publicó una prueba independiente de seguridad biológica de este maíz NK603 en ratones a largo plazo y la tasa de cáncer que presentaron los animales alimentados con este maíz de Monsanto y con glifosato fue muy pero muy superior a la que presentaban el grupo de animales alimentado con maíz orgánico (normal) [4].


El nuevo maíz mutante de Monsanto 


En agosto de 2012 el gobierno nacional, aprobó nuevas semillas manipuladas por las grandes empresas de biotecnología y agrotóxicos, entre ella una de Monsanto y Dow: el maíz MON89034 x TC1507 x NK603. Esta es una versión mejorada del maíz Bt (MON810), aquel que generaba una toxina que permanentemente mataba a algunos insectos perjudiciales para el cultivo. Ahora el nuevo mutante de maíz no sólo genera un veneno Bt sino que sintetiza tres, tres toxinas diferentes, que se secretan todo el tiempo. El nuevo maíz (si aún se le puede llamar así) es capaz de matar todo tipo de orugas y gusanos de mariposas que traten de anidar en sus chalas, hojas o espigas, y ahora también es capaz de exterminar a las vaquitas de San Antonio, un coleóptero que suele anidar en su raíz (según los anuncios oficiales).

Este nuevo maíz, que según anuncio la Presidenta Fernández de Kirchner durante su encuentro con los líderes de Monsanto en Junio del año 2012 en Washington, USA, se llamaría comercialmente: "Intacta".

También quedará intacto bajo la lluvia de glifosato, para el que tiene dos genes injertados ajenos al genoma del maíz, que le darán la capacidad de sobrevivir a esa nube tóxica. Además será resistente a un segundo herbicida: el glufosinato de amonio que comenzará a llover sobre los 12 millones de personas que viven en las zonas de cultivos transgénicos del país. Como las plantas silvestres se están manifestando resistentes al glifosato (crecen yuyos entre las hileras de maíz transgénico) se intenta ahora agregar otro herbicida a la mezcla de agrotóxicos que aplican a los cultivos, en este caso glufosinato, no menos tóxico que glifosato).

El maíz que Monsanto cultivará en San Luis y preparará en Malvinas Argentinas vendrá a generar niveles de contaminación y daño ambiental nunca imaginados

Pensar que muchos países desarrollados rechazan al maíz que produce una sola toxina Bt, y nosotros autorizamos y cultivaremos un maíz que tiene tres venenos Bt, cuyo impacto es desconocido y que fue autorizado por la CONABIA y el SENASA en base al principio de equivalencia sustancial de transgénico con orgánico; equivalencia que imaginan hipotéticamente, pero que no demuestran, y afirman como real con temeraria irresponsabilidad (Resolución Nº 382/2012, Ministerio de Agricultura de la Nación) [5].

Intacta, el nuevo maíz mutante de Monsanto, significará una escalada más en la carrera por aumentar la cantidad de herbicidas con los que se bañan nuestros campos; hoy Argentina consume 280 millones de litros-kg de glifosato por año, glufosinato lo acompañará rápidamente aportando su propia y reconocida toxicidad en humanos; y la realidad demostrará como es falso el argumento de que estos manipuleos genéticos disminuyen el uso de agrotóxicos; no estamos disminuyendo agrotóxicos, estamos incorporando nuevos [6].

La experiencia nacional demuestra que desde que se aprobó la soja RR no deja de crecer el consumo de venenos agrarios; con venenos es imposible impedirle a la naturaleza penetrar en los extensos monocultivos con plantas (malezas) e insectos que se adaptan a los agrotóxicos; esta pelea contra la naturaleza sólo le conviene a las empresas de biotecnología que inventan una solución falsa y dañina todos los años para sostener su negocio, el monocultivo extensivo es insustentable. Además Intacta tiene la ventaja, para Monsanto, de ser híbrido, nadie podrá guardarlo para volver a sembrarlo porque ya no vuelve a crecer; inevitablemente contaminará genéticamente a otros maíces vecinos y las empresas multinacionales cobrarán derechos de propiedad genéticas a los productores; ya nada será como antes.

Este maíz no es recomendable para alimento humano, en poco tiempo no podrá convertirse en mazamorra o en locro, maicena o polenta, este es un maíz pensado supuestamente para forraje de animales, aunque en Estados Unidos y en Europa cada vez es más fuerte el reclamo contra estos "alimentos" por la gran cantidad de animales que abortan sus crías o presentan rendimientos pobres [7]. En poco tiempo quedara reconocido que este maíz mutante solo servirá para generar biocombustible.


San Luis: el Santuario transgénico de Monsanto


Para generar estas semillas se realiza entrecruzamiento convencional de distintas especies de maíces transgénicos, intercalando líneas o surcos de plántulas de distintas características. Como el maíz es de polinización abierta y anemófila, propensa al cruzamiento, requiere polen de otra planta; se busca que se entrecrucen las especies y generen así el nuevo maíz acumulando las características genéticas de los precursores. Este proceso necesita un control muy cerrado y escasas posibilidades de contaminación genética por otras siembras.

Monsanto encontró el santuario ideal para reproducir sus semillas transgénicas de maíz venenoso en el Valle de Conlara en el norte de San Luis. En esa zona rodeada por montañas existe un clima muy estable y predecible, con escasas lluvias que pueden alterar la reproducción del maíz, viento adecuado y sobretodo un ambiente controlado. Esta zona posee aguasubterránea de calidad y cantidad suficiente, desde el riquísimo acuífero subterráneo del valle que se encuentra a 60 o 150 metros de profundidad. El Estado de San Luis ofrece disposición de energía eléctrica suficiente para que puedan funcionar las enormes bombas de extracción que proveen agua a inmensos sistemas de riego por pivot de 600 a 900 metros de extensión.

Rutas de acceso y comunicación de calidad e incluso un aeropuerto internacional para los ejecutivos y técnicos de Monsanto que proceden de EEUU, fueron ya construidos por el gobierno de San Luis.

Como el acuífero se extiende hacia el norte penetrando en Córdoba, a la zona del oeste de Villa Dolores, allí también Monsanto estaría arrendando campos previamente apoderados por la firma Cresud, experta en especulación inmobiliaria.

La producción de semillas requiere trabajo manual intensivo (sobretodo el despanojado), hay momentos en que algunas inflorescencias o panojas (espigas) de una líneas de plantas tiene que ser extraídas manualmente y ese trabajo lo hacen más de 2500 trabajadores golondrinas por año, contratados precariamente en forma estacional para trabajar en 17000 ha según algunos cálculos (en San Luis, Bs As, Córdoba y ahora extendiéndose a Catamarca). Son públicos los episodios de trata de personas y trabajo esclavo que compromete a Monsanto en Provincia de Bs As, que lesionan la dignidad humana. 

También trascendió que la explotación laboral de empresas multinacionales semilleras y cerealeras, como NIDERA, PIONEER, MONSANTO, y la nacional DON MARIO, se concreta a través de otra multinacional: MANPOWER, y su subsidiaria RURAL POWER: proveedora de trabajadores temporarios que son reclutados en provincias del noroeste o en Bolivia (como ejemplo esta el Sr. Emilio Jimenez delegado de estas agencias "esclavistas" en Atamisqui, Santiago del Estero. Alrededor de 300 plantas despanojadas generan una bolsa de semillas de maíz (entre 60 y 80 mil semillas necesarias para sembrar una ha), las bolsas son vendidas a entre 100 y 150 u$s y el costo laboral es de 2 u$s, la explotación económica es abismal [8], sin considerar los riesgos para la salud del trabajador de los que nadie se hace responsable, menos que nadie la obra social del cómplice gremio de los peones rurales. Es de destacar que una bolsa de granos de maíz, no para semillas, tiene un precio de 80 a 100 pesos y la bolsa para semillas cuesta más o menos lo mismo pero en dólares.

El trabajo es duro y con grandes riesgos de contaminación, no se puede escatimar esfuerzos físicos y químicos en la producción de semillas. Los jóvenes de la zona ya tuvieron sus experiencias de severas cefaleas, vómitos, descomposturas, convulsiones, etc. y rechazan las ofertas de empleo en las semilleras.

Estos sembradíos reciben aplicaciones de agrotóxicos mucho más intensamente que los cultivos de maíz para forraje. Nada debe alterar la posibilidad de generar las semillas más óptimas y de esta manera la exposición de los operarios, como así también de la población del Valle de Conlara, es extrema. La mayoría de las aplicaciones se realizan por vía aérea según comentan los médicos del Valle, la dispersión de los venenos es máxima e incontrolable y se multiplican los casos de cánceres y niños con malformaciones congénitas.

En conclusión, la semilla INTACTA, el nuevo maíz mutante de Monsanto, que se cultivara en San Luis y preparará en Malvinas Argentinas, es una verdadera amenaza a la salud humana y al ambiente general de nuestro país. El maíz es el alimento que permitió a los humanos progresar a través de 7000 años en América, su semilla es convertida ahora a través de biotecnología en un asesino serial capaz de resistir la lluvia combinada de venenos en fumigaciones aéreas o terrestres sistemáticas, que matarán a todas las plantas cercanas al cultivo menos al nuevo mutante; y será también una usina permanente de toxinas insecticidas cuya consecuencias ambientales en nuestro delicado equilibrio ecológico-sanitario (recordar epidemia de dengue 2009) serán irreparables. Con esta base de información se debería desencadenar la aplicación inmediata del principio de precaución de la legislación ambiental y frenar el proyecto Intacta de Monsanto.


Soja y maíz Intacta y mercados cerrados


Monsanto también tiene desarrollada una semilla de soja Intacta de similares "aptitudes" que la de maíz, la soja Intacta también fue autorizada por el gobierno nacional con la misma falta de certezas. Todavía no se comercializa y se siembra masivamente porque no tiene mercado; es decir, los compradores a nivel internacional, sobretodo China, no la aceptan como producto y el lobby de la empresa sobre el gobierno chino es intensísimo en estos momentos. Una vez aceptado por China y otros países asiáticos, Brasil y Argentina empezaran a sembrar intensamente maíz y soja Intactas y consecuentemente a fumigar también intensamente con glifosato y glufosinato a sus poblaciones rurales.


Las falsedades de la necesaria-necesidad de avanzar con el proyecto Intacta de Monsanto


El supuesto mayor rendimiento de los cultivos transgénicos

Los pregoneros de la biotecnología y el uso masivo de agrotóxicos sustentan sus "convicciones" en que el aumento de la producción de granos de los últimos 15 años se sostiene en esos productos, sin embargo las evaluaciones independientes de los investigadores, sobretodo norteamericanos lo desmienten. Incluso las estadísticas oficiales de más de una década en Estados Unidos (por lejos el mayor productor de transgénicos a nivel global) muestran que en promedio, los cultivos transgénicos producen menos que los cultivos convencionales, y que en conjunto, usan mucho más agrotóxicos. Pero el dato más significativo es que el aumento total de rendimiento de maíz en esos años en todo Estados Unidos fue de 13 por ciento y el 75-80 por ciento del aumento se debió a variedades y enfoques de producción no transgénicos. Resumiendo: si no se hubieran sembrado transgénicos en Estados Unidos, el total de producción de maíz hubiera sido mayor. ¿Por qué los agricultores de Estados Unidos y de Argentina siguieron sembrando transgénicos aunque tengan menor rendimiento y la semilla sea más cara? No tuvieron otra opción: las trasnacionales de transgénicos (que también son las mayores de venta de agrotóxicos) controlan a su vez la mayoría del mercado de otras semillas comerciales, que hay que multiplicar cada año para su venta. Las empresas sólo multiplican las que quieren vender, que son transgénicas, porque aumentan la dependencia del agricultor, aumentan la venta de sus agrotóxicos [9,10].

La supuesta falta de alimentos para cubrir las demandas mundiales

El segundo argumento apela a la moral colectiva, a la necesidad de que nos "sacrifiquemos" aumentando la producción de alimentos porque el mundo "tiene" hambre. La FAO (Organización para la Agricultura y los Alimentos de la ONU) anunció ya en el año 1986 que se producían alimentos suficientes para toda la población mundial [11] y partir de ese año la producción de alimentos superó permanentemente al crecimiento de la población mundial. Pero es claro que muchos millones de personas siguieron pasando hambre.

En 2011 la ONU anunció que la población mundial llego a 7000 millones de habitantes y que de todos ellos 1000 millones están hambrientos; pero también demostró que 1500 millones de personas son obesas, a los que la propaganda del mercado de alimentos induce a comer de más y mal, muy mal. Simultáneamente la FAO informó que actualmente se tiran sin consumir 1300 millones de toneladas de alimentos que podrían cubrir las necesidades de 2.000 millones de personas [12,13]. La persistencia del hambre es porque hay personas que no pueden pagar por su comida; los alimentos se distribuyen por un mercado capitalista controlado por grandes grupos multinacionales encabezados por Monsanto; no faltan alimentos a nivel mundial, el hambre es consecuencia de la inequidad del sistema; el aumento de la producción de granos con la consecuente destrucción de la naturaleza (agua, suelos biodiversidad), apropiación de tierras, desalojos de campesinos, exterminio de pueblos originarios, concentración de la riqueza, etc. solo está cimentada en la búsqueda de maximizar las ganancias de los grupos que dominan el de los alimentos, sus socios locales y los gobiernos asociados. Es decir, no sobran alimentos, se distribuyen mal, porque el mercado de alimentos no busca que cada uno pueda comer, su objetivo exclusivo es ganar dinero. 

Este proyecto de maíz mutante y venenoso de Monsanto ocasionara graves consecuencias directas ambientales y sanitarias al Valle de Conlara en San Luis, donde se cultivaran las semillas y a Malvinas Argentinas en Córdoba donde una factoría de Monsanto acondicionara las semillas. E indirectamente acentuarala dependencia de insumos controlados monopólicamente, intoxicará con nuevos venenos (glufosinato y toxinas Bt) a enormes zonas de nuestro país afectando la salud de las poblaciones rurales y deteriorando la biodiversidad. Malvinas Argentinas, un humilde pueblo trabajador cercano a la Ciudad de Córdoba, caracterizado por sus carencias y la dignidad de sus habitantes, no merece convertirse en la factoría de este temible maíz venenoso. La historia de las factorías de Monsanto en todo el mundo sólo refieren contaminación, dolor y muerte; no queremos eso para Malvinas Argentinas y tampoco queremos que sea cómplice de este negocio macabro que impulsan Monsanto y los gobiernos de los estados nacional, provincial y municipal, deslumbrados por el productivismo extractivista de corto plazo.

El Valle de Conlara de San Luis es un lugar paradisiaco, entre las sierras comechingonas al este y las sierras centrales al oeste, con tradición turística y comunidades campesinas que conservaron las ricas características de la naturaleza del Valle. El gobierno de San Luis empezó a instalar la infraestructura necesaria para que sea explotado por Monsanto cuando confirmaron la riqueza del acuífero del lugar. Para imaginar el futuro del valle hay que conocer como quedaron los lugares donde Monsanto se instaló en EEUU, en Europa, o en Asia. No queremos ese destino para Conlara..
Referencias:

1- DIRECTIVA 2001/18/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 12 de marzo de 2001 sobre la liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente y por la que se deroga la Directiva 90/220/CEE del Consejo. http://eurlex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2001:106:0001:0038:ES:

2- Toxinas peligrosas de maíz genéticamente modificado que se encuentra en la sangre de mujeres y fetos.
http://translate.google.com/translate?sl=en&tl=es&js=n&prev=_t&hl=es&ie=UTF-8&layout=2&eotf=1&u=http%3A%2F%2Farticles.mercola.com%2Fsites%2Farticles%2Farchive%2F2011%2F10%2F06%2Fdangerous-toxins-from-gmo-foods.aspx%3Fe_cid%3D20111006_DNL_art_3

3- El Glifosato no es agua con sal. http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/el-glifosato-no-es-agua-con-sal/

4- Toxicidad a largo plazo de Roundup y del maíz modificado genéticamente para resistir al Rounduphttp://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/toxicidad-a-largo-plazo-de-roundup-y-del-maiz-modificado-geneticamente-para-resistir-al-roundup/

5- Resolución Nº 382/2012, Ministerio de Agricultura de la Nación.http://www.boletinoficial.gov.ar/Content/Xml/Avisos/01/2012/07/25/4355432.xml

6- No estamos eliminando agroquímicos, estamos introduciendo nuevos. A. Carrasco.http://www.puntal.com.ar/v2/article.php?id=100501

7- Los efectos del glifosato (Roundup®) en los suelos, los cultivos y los consumidores: las nuevas enfermedades en el maíz y la soja GM y en los animales alimentados con ellas. http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/los-efectos-del-glifosato-roundup-en-suelos-cultivos-y-consumidores-nuevas-enfermedades-en-maiz-soja-gn-y-animales-alimentados-con-ellas/

8- Sobreexplotados rurales. TRABAJO AGROPECUARIO EN CONDICIONES DE SERVIDUMBREhttp://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-5011-2011-03-06.html

9- Transgénicos, ¿producen o no? http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/transgenicos-producen-o-no/

10- Los cultivos con Organismos Geneticamente Modificados no tienen mejores rendimientoshttp://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/evaluando-la-contribucion-de-los-rasgos-geneticamente-modificados-al-rendimiento-de-los-cultivos-%C2%BFadopcion-o-alternativas-para-la-politica-agricola/ 

11- Stauber JC, Fonti D, Heinzmann M. Estudios interdisciplinarios sobre ambiente y producción de alimentos. Centro de Bioética de la Universidad Católica de Córdoba Editorial de la UCC. 2012-09-14

12- Global food losses and food waste. FAO-ONU Düsseldorf, Germany. 2011http://www.fao.org/docrep/014/mb060e/mb060e00.pdf

13- 1300 millones toneladas de alimentos se tiran a la basura. http://www.gastronomiaycia.com/2011/07/10/1-300-millones-de-toneladas-de-alimentos-se-tiran-a-la-basura/

EcoPortal.net

Red Universitaria de Ambiente y Salud - Médicos de Pueblos Fumigados www.reduas.fcm.unc.edu.ar

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