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martes, 30 de julio de 2013

¿Por qué los verdaderos delatores ya no pueden existir?


Para muchos, este escándalo del espionaje-gobierno-delator-NSA es difícil de digerir. En un nivel, también soy un idealista. Me gustaría creer que un solitario delator pueda dar un buen golpe al eje NSA/CIA/Mossad. Pero sé que no es posible. A la gente se le hace enormemente difícil aceptar que el mundo actual es tan implacablemente corrupto que la verdadera extensión de esta corrupción no puede ser expuesta y contrarrestada por ningún delator.

Edward Snowden está concientemente jugando su parte en una deliberada operación psicológica para erigir una pantalla de humo sobre lo que realmente está sucediendo, o ha sido involuntariamente engañado por sus amos para hacer esto. (Lo último es lo más probable). Uno no puede dar un buen golpe contra esta gente. Saben todo y pueden rastrear todo, desde hace décadas, y solo permiten que se haga público aquello que ellos aprueban.

Claramente querían que el mundo se enterara de PRISMA y todas esas cosas. Funciona como una especie de sangrado, hacer que el público crea que todavía tiene voz y voto en el funcionamiento de eso que llamamos vida sobre la Tierra, cuando en realidad es exactamente lo opuesto. Ellos crean la filtración, se recuestan y observan la indignación, luego se establece un comité gubernamental para investigar. Luego ese comité (que está lleno de títeres para que no se llegue al fondo de la cuestión) demora un año en llevar a cabo su tarea - y para cuando pasó todo ese tiempo la mayoría de la gente se ha olvidado de qué se trataba tanto alboroto. Luego el comité descubre que hubo ciertas irregularidades que serán subsanadas con alguna simbólica ley.

Mientras tanto, detrás de escenas todo salió sin problemas y, de hecho, más profundamente. Y muy pocos lo notan o ni siquiera les importa.

Cualquiera que se haya tomado el tiempo de investigar todo esto verá que lo que digo es verdad. Esto no es una "teoría conspirativa". Así son las cosas. Verás, las personas que dominan el mundo dominan ambas caras del espectáculo. Dominan a los malos (lo cual todos lo sabemos) pero también dominan a los buenos que se oponen (que comparativamente muy pocos se dan cuenta). Hace cien años nos dijeronque así es cómo ellos dominarían las cosas. Y así es como funcionan hoy en día.

Por ejemplo, son dueños de organizaciones como Amnistía Internacional. Por ello es que realmente nunca se arriesgan a luchar por las verdaderas opresiones en el mundo, ni se oponen a las guerras en serie que EEUU crea. Hacer como si estuvieran a la vanguardia de la alfabetización y los derechos de la mujer (porque está de moda y es aceptable para las masas) en un país que está siendo bombardeado de regreso a la edad de piedra (y sin decir absolutamente nada sobre eso) ¡es la máxima pantalla de humo!

Quienes Detentan el Poder controlan ambos lados para poder mantener el teatro y preservar el status quo. Otro ejemplo de este control de ambos lados: la CIA ha estado detrás de la mayoría de los grandes cultos en el mundo en las últimas décadas (como parte del desarrollo de su programa de control mental). Y así y todo la CIA también es la fuerza detrás de las mayores organizaciones anti-culto tales como la Cult Awareness Network. Así es como trabajan.

Por ello Bin Laden era un funcional de la CIAPor ello llevaron a Obama a la presidencia. Controlar ambos bandos. Esa es la clave. Ayudar a otros a ver esta táctica es el mayor desafío imaginable. Infiltrar e incluso hacerse con el control del otro bando es una táctica de guerra normal y aceptada. Y esta ES la guerra en la que estamos involucrados. No tengan dudas de ello. La gente dice que espera una Tercera Guerra Mundial. Esta ES la Tercera Guerra Mundial. Es una guerra encubierta dirigida por un vasto ejército global oculto de espías y contratistas paramilitares que simplemente controlan todo. La información que recibes, tus periódicos, tu info-entretenimiento televisivo, tu gobierno, tu sistema financiero, tus industrias de defensa, tus compañías farmacéuticas, la comida que comes, el agua que bebes - cielos, ¡incluso controlan el mercado internacional de drogas ilegales! Y ridiculizarán a cualquiera que se atreva a exponer esto. (También te matarán si ellos creen que eres lo suficientemente influyente como para representar una molestia a ellos).

Toda esta información está libremente disponible para que incluso un chimpancé pueda investigarla y entenderla. Pero ellos saben que la gran mayoría de los ciudadanos no se molestarán en hacer ese trabajo o que si lo hicieran no lo creerían. Y así continúa el show. Entendiblemente, la gente quiere creer que los delatores existen, como Edward Snowden y Julian Assange. Lo siento, pero son meramente marionetas que realmente no exponen nada que no sea ya parte del dominio público, si observas cuidadosamente.

Existen con el objetivo de generar un sentido de "indignación controlada" (por ello la analogía del "sangrado") y apoyar la inexperta conciencia social de personas que nunca harán realmente nada sobre la información expuesta (cuando, en realidad, ¡debería llevar a una revolución total!) más que compartir una imagen en Facebook de esos muchachos y diciéndonos que los apoyemos.

Mientras tanto, los maestros titiriteros se recuestan en sus sillones y sonríen con un gesto de engreída satisfacción.

Y el show continúa...

miércoles, 17 de julio de 2013

El eterno retorno de "1984". De Winston Smith a Edward Snowden


La pesadilla vislumbrada por George Orwell en su novela tiene cada vez más elementos y personajes similares a la realidad. Tras el escándalo de espionaje estadunidense, las ventas del libro se dispararon en Internet 300%.
© http://asojodcr.blogspot.mx/
El advenimiento de la pesadilla orwelliana ha sido anunciado cíclicamente, en diferentes épocas, desde hace 64 años cuando se publicó la novela 1984. Este 2013, la confirmación de que el gobierno de Barack Obama espía a los ciudadanos del mundo a través de diferentes programas en Internet, revitaliza la obra de George Orwell y la idea del Gran Hermano, del ojo vigilante, que desde la red se ha colado hasta las computadoras personales y teléfonos celulares.

Tanta vigencia tiene la novela del escritor británico, que tras la filtración de Edward Snowden al periódico The Guardian sobre los programas de espionaje las ventas de1984, en su versión digital tan sólo en Amazon, se incrementaron en pocos días entre 300% y 400%.

La evolución del Gran Hermano 

En un principio, fueron los agentes persecutores del Estado, con gabardina y sombrero oscuro, escondidos a la vuelta de la esquina, encendiendo un cigarro como pretexto para bajar y ocultar el rostro, o bien detrás de los pliegos abiertos de un periódico.

Esos mismos agentes vigilantes, dignos de una novela de Chesterton, usaron después cámaras fotográficas, y tal vez instalaron micrófonos imperceptibles para sus víctimas. Años después, los gobiernos de todo el mundo comenzaron a instalar cámaras de video en calles y lugares públicos, so pretexto de mejorar la seguridad de la ciudad.

Una nota publicada en La Jornada en noviembre de 2006 decía en su encabezado: "Viven británicos en la sociedad que vaticinó Orwell en su novela 1984"

El texto, retomado del diario inglés The Independent, mencionaba que Inglaterra era el país más vigilado de Europa, con 4 millones 200 mil cámaras de vigilancia estatales y privadas, tarjetas de crédito que registraban las compras de cinco de cada 10 británicos y un banco de datos genéticos con información de 3.5 millones de personas.

Un estudio mencionado en esa misma nota aseguraba que la imagen de un británico promedio era capturada cada día alrededor de 300 veces durante su camino al trabajo, en centros comerciales y en las horas de comida.

Incluso, el teórico de la comunicación Román Gubern criticó en El eros electrónico que ante "la voracidad acumulativa del sector público hacia datos privados de los ciudadanos (de salud, ingresos, religión, opción sexual, afiliación sindical, etc.), y al ser éstos susceptibles de ser cruzados entre varias bases, destruirían su intimidad y alumbrarían vulnerables 'ciudadanos de cristal', transparentes para los poderes de un inquisitivo Estado orwelliano".

En 2002, La Jornada encabezaba un reporte de sus corresponsales en Estados Unidos, Jim Cason y David Brooks: "Washington, bajo el ojo de Big Brother", en el que hablaba de la instalación del sistema de vigilancia pública más sofisticado del continente americano a partir de videocámaras colocadas en las inmediaciones del Congreso, en edificios públicos y puentes.

La ciudad de México no se quedaba atrás, pues el funcionamiento de cámaras ubicadas en zonas públicas también estaba activo. En 2009, Telmex y la empresa francesa Thales ganaron un concurso para instalar 8 mil aparatos de ese tipo con el objetivo de "mejorar la seguridad" , y en 2011, las videocámaras llegaron al interior de los vagones del Metro.

En ese momento, periodistas y teóricos apocalípticos exclamaban la llegada de la pesadilla orwelliana. Sin embargo, el ojo del Gran Hermano parecía que no había invadido del todo la intimidad, como sí lo había hecho con las telepantallas dentro del departamento de Winston Smith, en1984.

Hubo también la versión burda de 1984 con la llegada de los reality show llamados Big Brother. En 2003, en medio de la euforia mediática que generaron estas series televisivas en el mundo, La Jornada Semanal dedicó dos números enteros a la obra del escritor George Orwell que bien funcionaron como argumentos reivindicativos de su literatura.

Hoy, miles de personas en el mundo han metido a sus habitaciones, hasta la cama y la regadera, y de manera voluntaria, computadoras, tabletas y teléfonos celulares que llevan integrada una camára web. Esto, sin contar los Google glass, los lentes con cámara incluida, conectados a una computadora, y por supuesto, a Internet.

Sin saber que en el año 2013, a través de Google, Apple, Facebook y Microsoft y otros programas spyware los gobiernos iban a tener acceso a las comunicaciones de sus usuarios e incluso, a las cámaras web y micrófonos de computadoras y teléfonos móviles, George Orwell describía así en las primeras páginas de 1984 una escena en el departamento de Winston Smith:

"A la espalda de Winston, la voz de la telepantalla seguía murmurando datos sobre el hierro y el cumplimiento del noveno Plan Trienal. La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por el aparato.

"Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído. Por supuesto, no había manera de saber si le contemplaban a uno en un momento dado.

"Lo único posible era figurarse la frecuencia y el plan que empleaba la Policía del Pensamiento para controlar un hilo privado. Incluso se concebía que los vigilaran a todos a la vez. Pero, desde luego, podían intervenir su línea de usted cada vez que se les antojara.

"Tenía usted que vivir - y en esto el hábito se convertía en un instinto- con la seguridad de que cualquier sonido emitido por usted sería registrado y escuchado por alguien y que, excepto en la oscuridad, todos sus movimientos serían observados".

Durante la primera semana de julio, el hashtag #SonríeTeEstánEspiando se convirtió en Trend Topic en Twitter, luego de que diversos medios publicaron información, según la cual, México estaría entre los países en los que supuestamente opera un programa espía o spyware que se instala en las computadores y celulares móviles, y tiene acceso a la cámara web. Este programa, según los reportes, es de origen inglés, y habría sido vendido únicamente a gobiernos, no a empresas privadas.

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha sostenido que gracias a los programas de espionaje, su gobierno ha conseguido evitar atentados terroristas.

De igual manera, en 1984, había un gran enemigo, Goldstein, del que se hablaba diariamente en las noticias, incluso tenía una sección especial: los Dos minutos del Odio. Nadie sabía donde se escondía ni cuáles eran a ciencia cierta sus planes de resistencia; la información del partido oficial sólo se esforzaba en enfatizar la maldad del gran enemigo Goldstein, y en generar un sentimiento de tipo patriótico y una euforia agresiva en contra de su imagen. Con ese pretexto, las telepantallasse entrometían en cualquier resquicio de la intimidad de los ciudadanos.

Quien dudara de la existencia del gran enemigo Goldstein; de la verdad de las noticias del Diario; de la eterna guerra contra Eurasia; quien tuviera relaciones sexuales sin motivos reproductivos; quien tuviera libros de historia que no hubieran sido publicados por el Ministerio de la Verdad; quien pusiera en duda cualquier aspecto del Gran Hermano, se convertía inmediatamente en blanco de la Policía del Pensamiento, cuya herramienta principal de vigilancia eran las telepantallas.

Incluso la persecución que sufre Winston Smith por la Policía del Pensamiento podría tener cierta similitud con el interés que ha tenido Washington sobre Julian Assange y ahora Edward Snowden, quien tal vez no trabajó para el Ministerio de la Verdad, como Smith, pero sí, para la CIA.

"Esta columna muy posiblemente ya fue revisada por el gobierno de Estados Unidos antes de ser publicada y los lectores de este periódico, al igual que millones de personas en el planeta, que hayan utilizado servicios cibernéticos o telefónicos para comunicarse, ahora tendrán que suponer que también están bajo vigilancia", escribió David Brooks para iniciar su colaboración del pasado 10 de junio.

"Nada era del individuo a no ser unos cuantos centímetros cúbicos dentro de su cráneo", escribió George Orwell en su novela 1984.

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