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jueves, 2 de mayo de 2013

Últimos avances en nutrición: grasas por carbohidratos


Después de revisarse la evidente evidencia científica, valga la redundancia, ya es hora que los nutricionistas expertos en la salud pública empiecen a advertir que los problemas en nuestras dietas, y por los cuales se transforman eventualidades como ver a alguien con severo sobrepeso en algo más que habitual, no son las grasas sino los carbohidratos.
© Desconocido
El Dr. Willet [1] advierte de esto mismo, apoyándose en los típicos experimentos considerando los lípidos sanguíneos y el peso en grupos de personas con sobrepeso y dislipidemias o diabetes tipo II comparando las dos dietas. Una es la alta en carbohidratos tradicional y la otra es la baja en carbohidratos y alta en grasa. Lo importante a nivel de divulgación es que el artículo se pudo leer en Los Angeles Times, periódico importante en EEUU e internacionalmente.

Hay que decir que por las pinceladas que se dan en cómo eran los estudios referenciados, el doctor Willet sigue con la idea de que la grasa saturada es mala. Sigue bajo el mito. Es difícil romper moldes tan fácilmente después de tanta opresión y una educación anti-grasa animal. Casi parece que hablo de política, pero se trata de un problema de salud pública y, en realidad, es el Estado quien ha impulsado un desmesurado consumo de carbohidratos y ahora debe rectificar con pulso y maña para no caer en descrédito por el cambio tan radical en las recomendaciones, aunque este tiento y saber del comunicador ya corresponde a otros profesionales.

Cabe mencionar una vez más, y siempre que hablamos de las grasas saturadas y del colesterol, al Dr. Ranvskov, a continuación podemos leer una entrevista muy interesante [2]. Nos viene a hablar de los beneficios de recortar carbohidratos en la dieta y suplirlos por grasa y sobre los mitos del colesterol que, quizás, sea su mayor aportación quitando la mitología que se cierne sobre este "biomarcador". Resalta que el LDL, el famoso colesterol malo, no es malo de por sí y, de hecho, el error está en considerar su cantidad y no su densidad, porque según los estudios a los que este doctor se refiere y otros investigadores, el colesterol en tanto en cuanto las partículas del nombrado LDL sean más pequeñas son más aterogénicas siendo, con cierto tamaño, inocuas. Se ha comprobado como una dieta alta en grasa animal aumenta la densidad del colesterol, del LDL y también del HDL, por cierto del que nadie duda de sus beneficios y goza de buena fama.

Así que, si bien la dieta alta en grasa puede dirigir nuestro nivel de LDL al alza, también aumenta su densidad, siendo este benigno y hasta, más que eso, una solución y no un problema. Se desmiente la base por la cual en la salud pública no se recomienda la grasa saturada ya que, añado yo, los estudios se basan en marcadores indirectos sobre el colesterol, los cual no consideran su densidad sino su cantidad y, por tanto, la grasa saturada sale como la mala de la película, pero no hay evidencia sólida, con estudios sobre efectos directos contra la grasa saturada aislada, pero sí al contrario.

Hemos dado un paso más en la difusión de estas ideas e información sobre la nutrición y, en concreto, la salud. Poco a poco.

Comentario: Para el lector interesado en esta alimentación a base de grasas y cero carbohidratos, SOTT recomienda fuertemente la lectura en el foro cassiopaea.org del hilo Dieta Cetogénica: camino hacia la transformación, donde podrá conocer y aprender de la experiencia de quienes han experimentado con esta extraordinaria "forma de alimentarse".

También puede informarse más acerca de la Dieta Cetogénica leyendo estos artículos:

La cetosis es el estado fisiológico óptimo para el ser humano

¡Gracias Cetosis! (Parte 1)

¡Gracias Cetosis! (Parte 2)

¡Gracias Cetosis! (Parte 3)

De manera adicional recomendamos la lectura de nuestro Enfoque Sott sobre la dieta paleolítica:

La dieta paleolítica revisada

Y el libro La solución paleolítica de Robb Wolf

lunes, 29 de abril de 2013

Mala ciencia: científicos tontos


Desgraciadamente tenemos una comunidad médica y una ciencia totalmente mala y perdida.
He recibido una serie de preguntas sobre un estudio reciente, el título oficial de este es "El camino a la diabetes a través de la atenuación de la glicosilación de células beta pancreáticas y el transporte de glucosa", pero el titulo oficial en la red suele sonar algo así: "La Dieta alta en grasas causa diabetes".

Lo único que he visto mas popularizado en los medios de comunicación, sólo para ser demostrado posteriormente lo contrario, sería un título como: "El final de los tiempos se acerca".Por supuesto, alguien con la ultima predicción bien puede obtener el derecho de estar en lo cierto y sólo veremos un ejemplo, pero en el caso del primero... bueno,estas tonterias nunca van a desaparecer.

Hoy vamos a observar una serie de variables para ayudar a la gente a recuperarse de una manera mas fácil y eficaz de este desastroso concepto. Vayamos a fondo a examinar "la dieta alta en grasas" que están alimentando a estos ratones en el estudio. Leamos bien los puntos del documento:

A los ratones se les proporciono con una dieta estándar (16,4% de proteína, carbohidratos y grasa 73.1% 10,5% con 4,07 kcal g-1; Research Diets D12329,) o una dieta alta en grasa (16,4% de proteínas, carbohidratos 25,5% y 58,0% grasa con 5,56 kcal g-1; D12331, Dietas de Investigación).
En la ciencia nos gusta mantener las variables constantes, de lo contrario, no es ciencia, es vudú. Ahora, tenemos algunos problemas inherentes al alterar proporciones de macro nutrientes y como aquí tenemos tres macros, si ajustamos uno, por lo general, ajustamos todos. ¿Qué consecuencias hormonales podría tener esto ? Más importante aún, ¿qué tanta comida los animales comieron en realidad? No lo sabemos, el diseño del estudio no estaba en un formato "observacional", así que no sé si tenemos la confusión de una diferencia significativa en la ingesta total de calorías entre los dos grupos. Varios otros documentos de referencia que más adelante proporciono recaudan información recopilada en un formato observacional, por lo que si se puede y debio hacerse. Lo que vemos es una tendencia interesante por parte de los autores del estudio. Esta frase que me llama la atención y que se encuentra en la introducción del documento (que se repite una docena de veces en todo el documento):
Una dieta alta en grasa o de estilo occidental que conduce a la obesidad es evidentemente un factor predisponente en la susceptibilidad a la enfermedad y el onset 5

5. Parillo, M. & Ricardi, composición G. La dieta y el riesgo de diabetes tipo 2: la evidencia epidemiológica y clínica. Fr. J. Nutr. 92, 7-19 (2004).
Entonces, ¿qué es una dieta rica en grasas o una dieta occidentalizada? Tenemos ejemplos de culturas que hacen una dieta alta en grasas y que se están alejando cada vez mas de las fuentes tradicionales de alimentos y están desarrollaron diabetes (como los Inuit) y luego tenemos culturas con dietas bajas en grasa que están en transición a una mayor ingesta de grasas y estan desarrollando enfermedades de la civilización actual ( como los Kitavans). También puedo pensar en situaciones QUE NO ESTAN RELACIONADAS CON LA DIETA y que inducen a la resistencia a la insulina (ya hablaremos de eso más tarde), pero vamos a echar un vistazo a lo que realmente se les alimentó a los ratones. Haz clic en los enlaces de abajo y lee la composición de las dietas de laboratorio con la que fueron alimentados:

Con poca grasa, dietas D12329 Investigación

Alta en grasa D12331, Research Diets

En ambos casos se tiene:

Caseína, que se conoce por ser insulinogénica /y por tener propiedades proinflamatorias.

Maltodextrina, probablemente derivada del maíz y no hay mucho sucediendo con respecto a los micronutrientes.

Aceite de maíz- concentrado en ácido linoleico, que es conocido por promover la patología del hígado y la resistencia a la insulina, muy pocos n-3, con excepción del ácido alfa-linolénico... no es nuestra mejor opción para n-3, ya seamos ratones u hombres.

El aceite de coco - o grasa saturada, principalmente en forma de ácido láurico. Probablemente la mejor parte de la comida.

Como se verá más adelante, la comida estándar del ratón (aun la dieta alta en carbohidratos) es tan insalubre que es a menudo difícil de mantener con vida a los ratones a través del estudio.

Ahora, la dieta alta en grasa está diseñada para promover un desarreglo metabólico y la diabetes tipo 2. Fue diseñada para este propósito, y es bien sabido que una dieta alta en grasas induce a la diabetes tipo 2 en ratones.

Oh, pero espera! Una dieta alta en grasas sólo induce la diabetes tipo 2 en los ratones cuando una cantidad substancial de carbohidratos está presenteUna dieta cetogénica no hace tal cosa. De hecho, una dieta cetogénica en ratones ha demostrado una serie de beneficios relacionados con las complicaciones de la diabetes tipo 2 , degeneración neurológica y otras condiciones.

Vale la pena mencionar que cuando leas la sección de métodos anexa en el documento, verás que los investigadores tuvieron que sacrificar muy temprano a los ratones que se estaban muriendo (AIN-93M) ... en una dieta alta en carbohidratos ! O, ¿es que fueron los carbohidratos? O tal vez fue el azúcar, el ácido linoleico, la caseína ... ya sabes, todos esos alimentos que los ratones nunca evolucionaron para comer ...

Ahora vemos alteración de la sensibilidad sistémica a la insulina en cetosis ... ¿es esto algo malo?

No.

Es completamente normal que la glucosa limitada se salve para que el cerebro la utilice durante la cetosis.

Por lo tanto, la hipótesis es clara: "una dieta alta en grasas causa diabetes tipo 2″, PERO cuando subimos la cantidad de grasa, la diabetes tipo 2 ... desaparece. Esta es una falla por parte de los científicos, en muchos niveles.

Esto es lo que estas personas han hecho:
1-Alimentaron una dieta que saben que causa resistencia a la insulina a sus ratones (sin el seguimiento de la cantidad de alimento ni en el control de lo que los ratones comieron). Una ciencia holgazana (poco rigurosa si somos mas gentiles) y con evaluadores descuidados ... esto ni siquiera se discute en la sección de limitaciones).

2- Inducida (la dieta alta en grasas) por la diabetes tipo 2 en ratones, se dice, y luego se realizan varios estudios de expresión génica que indican la alteración de la glucosa que se detecta en el páncreas (y puedo apostar que lo mismo ocurre en el cerebro y el hígado, sin embargo, no mencionan o proporcionan estos mecanismos alternos)

3- Vieron los genes correlativos en los seres humanos que sufren de diabetes tipo 2 y encontraron déficit similar.

4- Terminaron por echarle la culpa a una dieta alta en grasas por causar la resistencia a la insulina a pesar de que existe una dieta cetogénica (una dieta muy alta en grasas) no hace tal cosa.
Y de alguna manera estas personas se hacen publicas??!!

Ahora, puedo inducir la resistencia a la insulina a través de un número de medios no dietéticos, incluyendo la privación del sueño, la septicemia y la lesión. No es sorprendente que cuando nos fijamos en algunos de los mecanismos del gen FOX2A esta gente se mira en el documento original que dio lugar a este post y se ve afectada por septicemia. En este caso se trata de los hepatocitos (células del hígado) y en el documento original, los investigadores estaban buscando en las células pancreáticas, pero como la resistencia a la insulina tiende a progresar de una manera sistémica, y puesto que sabemos que el hígado es un actor clave en esta historia de las regulaciones de la glucosa ... Apuesto a que es la misma historia en ambos tejidos.

Que este documento haya sido publicado,y que estas personas incluso se hicieron las preguntas y procedieron a intentar responder a ellas de la forma en la que lo hacen es francamente impactante. Es también la razón por lo cual AHS11 (Ancestral Health Society 2011) fue tan condenadamente importante, porque desgraciadamente tenemos una comunidad médica y una ciencia totalmente mala y perdida. No están operando dentro de un marco evolutivo y este es el desastroso resultado producido. En este punto me gustaría ir tan lejos como para decir que raya en la negligencia o conducta que requiere litigio cuando los investigadores se dan por vencidos épicamente y los medios de comunicación luego corren con la noticia.

Y como no tengo pelos en la lengua ni con los investigadores y medios de comunicación, ahora me voy a dar el lujo de contestarle a algunos de ustedes/vosotros. Uno de los mensajes mas claros que recibí en respuesta a este articulo decía esto:

"Robb, ¿has leído este artículo? ¿Cuál es tu opinión al respecto? Yo solía comer una dieta alta en carbohidratos, basada ​​en cereales durante años y estaba enfermo. Desde que me he convertido a un estilo de vida paleo he perdido 65 libras y lo que sospecho es una enfermedad autoinmune ,se ha ido!!! ... pero... ¿hay algo que este documento diga que se refiera a mí? "

Estoy a favor de cuestionar nuestras creencias profundamente mantenidas, y hacer todo lo posible cuando es necesario, pero tengo una buena cantidad de fe en nuestra experiencia personal. En el caso de nuestro hábitos alimenticios y de estilo de vida se ve un beneficio a lo largo de este modo de vida paleo / primal que nos hace mirarnos, sentirnos y funcionar mejor. Mis marcadores biológicos de la salud y la enfermedad van en una dirección favorable.

NO SE DIGA MAS. Ahora VAYAMOS EN PAZ Y A DISFRUTAR LA VIDA!

En el nivel macro, no necesitamos mucho más que eso y hasta que la comunidad de investigación más amplia, finalmente se convenza de la perspectiva de la biología evolutiva ellos tendrán ofertas limitadas que no serán francamente peligrosas para nuestra salud y bienestar. Este trabajo es un buen ejemplo.

Comentario: Las necesidades de hidratos de carbono para el ser humano es de cero. Es decir, no hay tal cosa como un hidrato de carbono esencial. Por lo contrario, existen amino ácidos (de las proteínas) y ácidos grasos (de las grasas) esenciales. Es decir, debemos consumirlos o sí o sí para nuestra subsistencia. La madre naturaleza en su infinita sabiduría no hizo tal cosa como un hidrato de carbono esencial.

Durante cientos de miles de años, nuestros ancestros practicaron la caza y el arreado, con una alimentación baja en carbohidratos. No necesariamente descartaban los carbohidratos o los consideraban poco saludables, probablemente fue más debido a que hemos pasado la mayor parte de nuestra historia evolutiva en condiciones de una era de hielo en las que los vegetales y frutas simplemente no estaban disponibles, y donde lo estaban, eran muy diferentes a las frutas y verduras disponibles hoy en día. El hecho es que nuestros cuerpos están diseñados, han evolucionado, para vivir y sobrevivir sin consumir carbohidrato alguno, mientras haya cantidades de nutritivas proteínas y grasas disponibles, y agua para beber. Estudios de excrementos humanos fosilizados de entre 300 mil a 50 mil años atrás, han revelado esencialmente una total falta de material vegetal en la alimentación de las muestras analizadas.

La dieta cetogénica constituye una auténtica senda para la transformación de nuestro cuerpo y nuestra mente. Para el lector interesado, SOTT recomienda fuertemente la lectura en el foro cassiopaea.org del hilo Dieta Cetogénica: camino hacia la transformación, donde podrá conocer y aprender de la experiencia de quienes han experimentado con esta extraordinaria "forma de alimentarse".

También puede informarse más acerca de la Dieta Cetogénica leyendo estos artículos:

La cetosis es el estado fisiológico óptimo para el ser humano

¡Gracias Cetosis! (Parte 1)

¡Gracias Cetosis! (Parte 2)

¡Gracias Cetosis! (Parte 3)

De manera adicional recomendamos la lectura de nuestro Enfoque Sott sobre la dieta paleolítica:

La dieta paleolítica revisada

Y el libro La solución paleolítica de Robb Wolf

miércoles, 10 de abril de 2013

Cetosis y desempeño deportivo (o impacto de las dietas bajas en carbohidrato en tu rendimiento)



Stephen McCain, gimnasta olímpico que ha sido notorio por llevar una dieta baja en carbohidratos y competir al más alto nivel.
Después de introducir el concepto de Cetosis (Parte I) y explicar en más detalle cómo debes alimentarte para lograr este beneficioso estado (Parte II), hoy toca hablar del impacto que la cetosis tiene en el rendimiento deportivo.

Si bien hablo de cetosis, la mayoría de las conclusiones son extrapolables en general a dietas bajas en carbohidrato y moderadas/altas en grasa, aunque no se siga estrictamente una dieta cetogénica.

Para hacer un análisis más correcto, tenemos que separar las actividades anaeróbicas de las aeróbicas, y así entender bien cómo influye la cetosis en tu rendimiendo en cada una de ellas.

Actividades anaeróbicas, basadas en fuerza

Entendiendo cómo funcionan los sistemas energéticos de nuestro cuerpo, parece lógico pensar que para realizar actividades explosivas (alta intensidad y corta duración), una dieta cetogénica no es detrimentral. Su ejecución no depende en gran medida de la carga de glucógeno de los músculos, y estas actividades en general son favorecidas por un mejor ratio peso/fuerza, lo cual se consigue con una dieta cetogénica.

Como ejemplo recomiendo revisar este estudio, que concluye que los deportistas que siguieron una dieta cetogénica durante 30 días experimentaron pérdidas de grasa manteniendo su fuerza. Es una muestra pequeña, de sólo 8 gimnastas, pero es fácil encontrar resultados similares. Hay incluso casos como Stephen McCain, gimnasta olímpico (de la foto superior), que ha sido notorio por llevar una dieta baja en carbohidratos (no necesariamente cetogénica) y competir al más alto nivel. Creo que dentro de unos años no será la excepción, sino la norma.

Al seguir una dieta cetogénica,la carga de glucógeno en los músculos tiende a ser menor, lo cual parece que no es un problema para actividades de corta duración basadas en fuerza. Podríamos pensar sin embargo que una menor carga de glucógeno al iniciar una competición de resistencia sí es un factor limitante... ¿pero es realmente así?.

Actividades aeróbicas, basadas en resistencia

Es un dogma comúnmente aceptado que nuestro cuerpo requiere muchos carbohidratos para realizar actividades de resistencia. Durante las últimas décadas, incontables investigadores deportivos se han dedicado a diseñar mecanismos para optimizar la absorción de carbohidrato antes y durante las competiciones, dando lugar a todo tipo de sustancias artificiales que supuestamente nos permiten mantener nuestros niveles de glucógeno (bebidas deportivas, gels, carbohidratos sintéticos...).

En contraposición a esta creencia, está cobrando fuerza recientemente una corriente más natural, más coherente con nuestra evolución, que pretende eliminar nuestra dependencia de una fuente continua de carbohidratos (inexistente durante gran parte de nuestra historia). Esta corriente defiende que la clave es optimizar el acceso a nuestras reservas de grasa durante la actividad física, preservando nuestro preciado glucógeno. Tenemos dos "tanques" de energía, uno almacena 2.000 calorías aproximadamente en forma de glucógeno, y otro más de 100.000 calorías en forma de grasa.

Si conseguimos que nuestro organismo obtenga la mayor parte de su energía del segundo tanque, lograremos mejorar nuestra resistencia, especialmente en competiciones muy largas. No debería ocurrir que a la tercera hora de carrera un atleta se sienta completamente sin energía por haber agotado el glucógeno, cuando todavía le quedan decenas de miles de calorías en el otro tanque.

© Fitness Revolucionario
El problema de los atletas con alta dependencia de carbohidrato es que no pueden acceder fácilmente a estas reservas. Recuerda que cuando hay un nivel alto de insulina en sangre (producida principalmente por la ingesta de carbohidratos), disminuye enormemente la capacidad del cuerpo para metabolizar grasas.

Durante una competición de resistencia, nuestro cuerpo consume constantemente una mezcla de carbohidrato (glucógeno) y grasa. Cuando realizas ejercicios de baja intensidad, nuestro cuerpo utiliza principalmente grasa para obtener la energía necesaria. A medida que aumentas la intensidad y duración del ejercicio, aumenta el porcentaje de energía procedente de glucógeno. La siguiente gráfica refleja esta relación.

La línea azul representa el % de hidrato de carbono (glucógeno) utilizado en función de la intensidad del ejercicio (medida como % de la frecuencia cardíaca máxima) para un atleta con una dieta alta en carbohidrato, y la línea roja lo mismo para alguien con una dieta cetogénica (o muy baja en carbohidrato).

Los números son aproximados y las curvas pueden variar mucho en función de cada persona, pero lo que pretendo ilustrar es que a medida que aumenta la intensidad, el porcentaje de glucógeno consumido va en aumento (y disminuye por tanto el de grasa), representando prácticamente el 100% a máxima intensidad. Lo que permite una dieta cetogénica es 'bajar' esa curva, reduciendo la dependencia del glucógeno y aprovechando mejor el super-tanque de grasa que todos tenemos (aunque algunos podrían vivir con menos capacidad en este tanque).

© Fitness Revolucionario
En una competición de larga duración, como una maratón, podemos considerar que la mayor parte del tiempo la intensidad estará entre el 70 y 80% del máximo. A esta intensidad, un atleta con una dieta alta en carbohidrato (línea azul) estará obteniendo según la gráfica de ejemplo casi un 80% de energía del pequeño tanque de glucógeno, y sólo un 20% del gran tanque de grasa. Sin embargo, un 'atleta bajo en carbohidratos' (línea roja) estará consumiendo únicamente un 50% de energía en forma de glucógeno, por lo que puede compensar sobradamente haber partido la carrera con un tanque de glucógeno más pequeño.

Estos números son inventados (viva el rigor científico), y en cada caso particular las diferencias pueden variar significativamente. Pero analicemos el caso de un experimento personal (n=1) realizado por Peter Attia, donde las mejoras son todavía más dramáticas. Attia compara su desempeño siguiendo una dieta tradicional basada en hidratos de carbono, con el obtenido después de adaptarse a una dieta cetogénica.

Los resultados son:
  • Aumenta el umbral aeróbico, o momento en el que el glucógeno se convierte en la principal fuente de energía. Con dieta alta en carbohidrato este umbral se cruza a104 ppm (pulsaciones por minuto), con una dieta cetogénica aumenta hasta 162 !!.
  • A un nivel de intensidad del 60% (en este caso medido como porcentaje del VO2 max, o máxima capacidad aeróbica), con una dieta alta en carbohidrato quemaba 95% de glucógeno y sólo un 5% de grasa, pero con una dieta cetogénica depende únicamente un 22% del glucógeno, quemando grasa en un 78%. Esto le da una ventaja increíble en términos de resistencia.
  • Aumenta el umbral anaeróbico, o intensidad a partir de la cual la acumulación de ácido láctico es mayor que la que el organismo puede eliminar, pasando de 3.100 a 3.800 ml/min (VO2). Peter dice en el artículo que no tiene claro por qué se produce esto. Mi especulación, por los estudios que he leído, es que los cuerpos cetónicos mejoran los transportadores monocarboxilatos, involucrados en la "limpieza" del ácido láctico, por lo que la cetosis podría mejorar este umbral.
  • El VO2max disminuye de 4.960 ml/min a 4.350 ml/min. En este punto de potencia máxima la dependencia del glucógeno es total (extremo derecho superior de la gráfica), por lo que es lógico que en el atleta cetogénico, con un tanque menor de glucógeno, este número empeore. Es decir, la potencia generada a máxima intensidad, es menor. Hay que considerar que esta potencia es sostenible durante tiempos muy cortos, por lo que no creo que esto sea un factor relevante para un atleta de resistencia, pero sí para distancias medias, de menos de unos pocos Km.
Resultados muy parecidos obtiene este estudio, donde se comparó el desempeño de 5 ciclistas siguiendo una dieta alta en carbohidratos (74% carbohidrato, 12% grasa) con el desempeño de esos mismos ciclistas después de 2 semanas de una dieta cetogénica (70% grasa, 7 % carbohidrato). En actividades intensas, apenas hubo diferencia en el tiempo máximo de ejercicio, ni en el % de uso de glucogéno. Sin embargo, en actividad prolongada de intensidad media (como una carrera de resistencia), el tiempo hasta la fatiga fue significativamente mayor con la dieta cetogénica, al consumir más energía en forma de grasa, limitando el consumo de glucógeno.

Otro aspecto relevante es que las dietas bajas en carbohidratos son anti-inflamatorias, reducen el estrés oxidativo durante el ejercicio, mejoran la capacidad antioxidante, y por tanto favorecen la recuperación.

Conclusiones

La cetosis ha estado tradicionalmente asociada al tratamiento de problemas neurológicos (como la epilepsia) o se ha utilizado como medida de choque para la pérdida de peso. No abundan por tanto los estudios sobre cetosis y rendimiento deportivo, y algunos de los que hay no son demasiado representativos (dietas mal diseñadas, insuficiente tiempo de adaptación...).

A pesar de esto, la ciencia respalda las conclusiones lógicas a las que se puede llegar entendiendo bien cómo funciona nuestro organismo,cuestionando claramente la creencia popular de que una dieta alta en carbohidratos es necesaria para soportar una actividad física prolongada.

Dicho esto, ¿te recomendaría una dieta cetogénica si eres un atleta de competición y quieres rendir al máximo en determinadas pruebas? No necesariamente. Probablemente tu desempeño sea mejor con una dieta general baja en carbohidratos (con ciertos períodos de cetosis) pero considerando cargas estratégicas de carbohidrato en momentos clave, como explico en un artículo anterior.

Sin embargo, cada vez parece más claro que seguir justificando dietas de 60-70% de carbohidrato para soportar una actividad física intensa es un error, y que una dieta baja en carbohidratos puede darte no sólo una ventaja importante en competencias de larga duración, sino también ayudarte a minimizar los problemas asociados a unos niveles constantemente elevados de insulina.

Comentario: La cetosis ha beneficiado enormemente a muchas personas con enfermedades crónicas como la epilepsia, diabetes mellitus, obesidad, enfermedades neurodegenerativas y hasta cáncer por mencionar solo unas. De nuevo, al parecer la programación de los hidratos de carbono está más enraizada de lo que aparece.

Las necesidades de hidratos de carbono para el ser humano es de cero. Es decir, no hay tal cosa como un hidrato de carbono esencial. Por lo contrario, existen amino ácidos (de las proteínas) y ácidos grasos (de las grasas) esenciales. Es decir, debemos consumirlos o sí o sí para nuestra subsistencia. La madre naturaleza en su infinita sabiduría no hizo tal cosa como un hidrato de carbono esencial.

Durante cientos de miles de años, nuestros ancestros practicaron la caza y el arreado, con una alimentación baja en carbohidratos. No necesariamente descartaban los carbohidratos o los consideraban poco saludables, probablemente fue más debido a que hemos pasado la mayor parte de nuestra historia evolutiva en condiciones de una era de hielo en las que los vegetales y frutas simplemente no estaban disponibles, y donde lo estaban, eran muy diferentes a las frutas y verduras disponibles hoy en día. El hecho es que nuestros cuerpos están diseñados, han evolucionado, para vivir y sobrevivir sin consumir carbohidrato alguno, mientras haya cantidades de nutritivas proteínas y grasas disponibles, y agua para beber. Estudios de excrementos humanos fosilizados de entre 300 mil a 50 mil años atrás, han revelado esencialmente una total falta de material vegetal en la alimentación de las muestras analizadas.

La dieta cetogénica constituye una auténtica senda para la transformación de nuestro cuerpo y nuestra mente. Para el lector interesado, LaGranjaHumanaJL recomienda fuertemente la lectura en el foro cassiopaea.org del hilo Dieta Cetogénica: camino hacia la transformación, donde podrá conocer y aprender de la experiencia de quienes han experimentado con esta extraordinaria "forma de alimentarse".

También puede informarse más acerca de la Dieta Cetogénica leyendo estos artículos:

La cetosis es el estado fisiológico óptimo para el ser humano

¡Gracias Cetosis! (Parte 1)

¡Gracias Cetosis! (Parte 2)

¡Gracias Cetosis! (Parte 3)

De manera adicional recomendamos la lectura de nuestro Enfoque de LaGranjaHumanaJL sobre la dieta paleolítica:

La dieta paleolítica revisada

Y el libro La solución paleolítica de Robb Wolf

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