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lunes, 2 de diciembre de 2013

Cirujano reconocido mundialmente expone la verdadera causa de las enfermedades cardíacas





Dr. Dwight Lundell
EmpoderaSalud
mie, 20 nov 2013 08:45 CST






Dr. Dwight Lundell es jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el Banner Heart Hospital, Mesa, AZ. Recientemente dejó la cirugía para centrarse en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardíacas. Es el fundador de Healthy Humans Foundation, que promueve la salud humana mediante un enfoque que ayude a las Corporaciones a promover la salud. Es también autor de The Cure for Heart Disease y The Great Cholesterol Lie.Nosotros los médicos con toda nuestra formación, conocimientos y autoridad, a menudo adquirimos un gran ego que nos hace difícil admitir que estamos equivocados. Así que, aquí está. Admito estar equivocado. Como cirujano cardíaco con 25 años de experiencia, con más de 5000 cirugías realizadas a corazón abierto, hoy ha llegado el momento de reparar el daño con hechos médicos y científicos.

Durante muchos años me capacité con otros médicos etiquetados como "formadores de opinión". Bombardeados con literatura científica, asistiendo de forma continua a seminarios, los creadores de opinión hemos insistido en que las enfermedades del corazón son el resultado del simple hecho de tener niveles de colesterol muy elevados en la sangre.

La única terapia aceptada era prescribir medicamentos para bajar el colesterol y una dieta muy restringida en grasas. Insistimos que esto último sin duda disminuiría el colesterol y las enfermedades cardíacas. Cualquier desviación de estas recomendaciones se consideraba una herejía y podía resultar en una mala práctica médica.

¡No está funcionado!

Estas recomendaciones ya no son ni científicamente ni moralmente defendibles. El descubrimiento hace unos años atrás de que la inflamación en la pared arterial es la causa real de la enfermedad cardíaca,
está dando lugar lentamente a un cambio de paradigma en cómo se tratarán las enfermedades cardíacas y otras dolencias crónicas.

Las recomendaciones dietéticas establecidas desde hace mucho tiempo han creado epidemias de obesidad y de diabetes, consecuencias que empequeñecen cualquier otra plaga en la historia en términos de mortalidad, sufrimiento humano y de graves consecuencias económicas.

A pesar de que el 25% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas, y a pesar del hecho de que hemos reducido la cantidad de grasa presente en nuestra dieta, más personas morirán por enfermedades que afectan al corazón.

Las estadísticas de la American Heart Association indican que 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, que 20 millones padecen diabetes y 57 millones pre-diabetes. Estos trastornos están afectando cada vez a personas más jóvenes, en mayor número cada año.

En pocas palabras, sin inflamación en el cuerpo, no es posible que se acumule colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen enfermedades cardíacas y ataques. Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo. Es la inflamación lo que hace que el colesterol quede atrapado.

La inflamación no es complicada- se trata simplemente de una reacción natural del cuerpo ante invasores extraños tales como bacterias, toxinas o virus. El ciclo de la inflamación es una forma de proteger al cuerpo ante invasores bacterianos y virales. Sin embargo, si exponemos al organismo de forma crónica a daños por toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está diseñado para procesar, ocurre una condición llamada inflamación crónica.

¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada y en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe que causan daño corporal? Bueno, quizás los fumadores, pero al toman esa decisión de manera voluntaria.

El resto nos limitamos a seguir la dieta recomendada que es baja en grasas y alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que estamos causando repetidos daños a nuestros vasos sanguíneos. Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebrovasculares, a la diabetes y la obesidad.

Permítanme repetir eso: la lesión e inflamación de nuestros vasos sanguíneos está causada por una dieta baja en grasas, algo recomendado durante años por la medicina convencional.

¿Cuáles son los mayores culpables de la inflamación crónica? En pocas palabras, la sobrecarga de hidratos de carbono simples y procesados (azúcar, harina y todos los productos derivados) y el exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.

Visualiza lo siguiente: un cepillo duro que se frota repetidamente sobre la piel hasta que ésta se enrojece y casi sangra. Mantienes esto varias veces al día, diariamente durante 5 años. Si pudieses tolerar este cepillado doloroso, se produciría sangrado, hinchazón de la zona infectada que cada vez sería peor a medida que repite la agresión. Esta es una buena forma de visualizar el proceso inflamatorio que podría estar pasando en tu cuerpo ahora mismo.

Independiente de dónde se produzca el proceso inflamatorio, bien interna o externamente, es lo mismo. He observado el interior de miles y miles de arterias. Una arteria enferma se ve como si alguien hubiese cogido un cepillo y lo hubiese frotado varias veces contra las paredes. Varias veces al día, todos los días, los alimentos que comemos producen pequeñas lesiones, sobre las que se producen otras, causando que el cuerpo responda de forma continua con inflamación.

A pesar de que resulta tentador el sabor de unos pasteles, nuestros cuerpos responden de forma alarmante, como si un invasor extraño llegara declarando la guerra. Los alimentos cargados con azúcar y carbohidratos simples, o procesados con omega-6 para una mayor vida útil han sido uno de los pilares de la dieta norteamericana oir seis décadas. Estos alimentos han estado envenenando lentamente a todos.

¿Cómo comiendo un simple dulce produce una cascada inflamatoria que hace que te enfermes?

Imagínate derramando miel en tu teclado y tienes una representación visual de lo que ocurre dentro de la célula. Cuando consumimos hidratos de carbono simples tales como el azúcar, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente. Como respuesta, el páncreas secreta insulina, cuya misión principal es que el azúcar ingrese a todas las células donde se almacena para energía. Si la célula está llena y no necesita glucosa, es rechazada para evitar una disfunción de los procesos que se llevan a cabo en su interior.

Cuando tus células rechazan el exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre produciendo más insulina, y la glucosa se almacena en forma de grasa.

¿Qué tiene que ver todo esto con la inflamación? La cantidad de azúcar en sangre es controlada en unos rangos muy estrechos. Las moléculas de azúcar extras se unen a una variedad de proteínas que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos. Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación. Cuando sube tu nivel de azúcar en sangre varias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de tus vasos sanguíneos.

Si bien no puede observarlo, puedes estar seguro de que ocurre así. Lo ví en más de 5000 pacientes sometidos a cirugía durante los 25 años que llevo ejerciendo. Todos ellos tenían un denominador común: la inflamación de las arterias.

Volvamos al asunto de los pasteles. Ese producto de inocente aspecto, no sólo contiene azúcar, sino que también está elaborados con ácidos grasos omega-6, tales como los provenientes de la soja. Las patatas fritas se fríen con aceite de soja; muchos alimentos procesados se fabrican con ácidos grasos omega-6 para que tengan más larga duración. Mientras que las grasas omega-6 son esenciales- son parte de la membrana celular controlando lo que entra y sale de la célula- deben estar en equilibrio con los omega-3.

Si este equilibrio se rompe por el consumo excesivo de ácidos grasos omega-6, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.

Hoy en día, la dieta tipo Americana suele producir un desequilibrio muy grande entre estos dos tipos de ácidos grasos. La relación de desequilibrio puede estar en torno a 15:1, o incluso a 30:1 en favor de los ácidos grasos omega-6. Esta es una enorme cantidad de citoquinas causando inflamación. En el ambiente alimenticio de hoy, una proporción de 3:1 sería óptimo y saludable.

Para empeorar aún más las cosas, el sobrepeso que estás acarreando por comer estas comidas produce una sobrecarga de células grasas que vierten grandes cantidades de productos químicos pro-inflamatorios, lo que se suma a las lesiones causadas por los altos niveles de azúcar en sangre. El proceso que comenzó con un pastel se convierte en un círculo vicioso que con el tiempo genera enfermedades cardíacas, hipertensión arterial, diabetes, y por último, Alzheimer, si el proceso inflamatorio continúa.

No se escapar del hecho de que cuanto más alimentos procesados consumimos, más se dispara la inflamación poco a poco cada día. El cuerpo humano no puede procesar, ni fue diseñado para consumir, alimentos envasados con azúcar y remojados en ácidos grasos omega-6.

No hay otra solución para disminuir la inflamación que consumir alimentos lo más cercano posible a su estado natural. Para reconstruir músculos, consume más proteínas. Elige carbohidratos complejos, tales como los presentes en coloridas frutas, verduras. Reduce o elimina el consumo de los ácidos grasos omega-6 que causan inflamación, tales como el aceite de maíz y soja, y los alimentos procesados que se han elaborado con estos aceites.

Una cucharada de aceite de maíz contiene 7,280 mg de ácidos grasos omega-6; la soja 6,949 mg. En vez de eso, utiliza aceite de oliva o mantequilla, procedente de animales alimentados con pasto.

Las grasas animales contienen menos del 20% de omega-6 y son mucho menos propensas a producir inflamación que los aceites poliinsaturados, supuestamente saludables. Olvida la "ciencia" que te han metido en la cabeza por décadas. La ciencia que las grasas saturada por sí solas producen enfermedades cardíacas no es cierto. La ciencia que las grasas saturadas aumentan el colesterol es también muy débil. Desde que sabemos que el colesterol no es la causa de enfermedades cardíacas, la preocupación por las grasas saturadas es aún más absurda hoy en día.

La teoría del colesterol llevó a recomendar alimentos sin o con poca grasa, lo que trajo consigo la creación de los alimentos que están causando esta epidemia de inflamación. La medicina convencional cometió un tremendo error cuando aconsejó a la gente que evitara las grasas saturadas en favor de los alimentos ricos en ácidos grasos omega-6. Ahora tenemos una epidemia de inflamación arterial, la que conduce a enfermedad cardíaca y otros asesinos silenciosos.

Lo que puedes hacer es elegir alimentos no elaborados. Eliminando los alimentos que producen inflamación y añadiendo los nutrientes esenciales presentes en los alimentos frescos no procesados, revertirás años de daño en tus arterias y en todo su cuerpo casuado por el consumo de la típica dieta americana.

Comentario: Para más información vea:
El mito sobre el colesterol que está dañando su salud
Ya es oficial - Es hora de abandonar las nocivas pautas alimenticias bajas en grasa
Mitos y verdades sobre nutrición
La guía DEFINITIVA del colesterol (Vídeo)
Más evidencias sobre la necesidad de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas
El colesterol: ¿el gran enemigo?
Día del colesterol: Cómo se crea un "Día de..." de la nada
Mitos y verdades sobre el colesterol, y las enfermedades cardiovasculares
La hipótesis de los lípidos: El mito desmitificado

jueves, 31 de octubre de 2013

Epidemia de obesidad en EE.UU., generada por la "codicia" de las multinacionales


En 2030 más de la mitad de los estadounidenses podrían ser obesos, lo que le costará a la economía del país unos 500.000 millones de dólares. Sin embargo, la industria de la alimentación hace todo lo posible para mantener 'enganchada' a la sociedad.
© AFP / Justin Sullivan
Con uno de cada tres adultos clínicamente obeso y el 40% de los niños con sobrepeso, EE.UU. es 'el país más gordo' del mundo. La nación estadounidense se enfrenta a una creciente crisis de salud pública. Según los expertos, eso se reflejará aun más en las próximas dos décadas cuando aumente drásticamente el número de casos de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer en un país que ya tiene un sistema sanitario sobrecargado y a punto de colapsar.

Sin embargo, los fabricantes de alimentos, que se interesan solo ​​en mantener a los clientes y aumentar al máximo sus beneficios, parece que no ven o no quieren ver problemas de salud pública.

"Lo que hicieron estos científicos de los alimentos es crear en el laboratorio estos elementos químicos que son muy dulces, muy grasos y muy salados. Y lo llaman el punto de la felicidad. Pero eso significa que crearon alimentos adictivos que al llegar a los consumidores les enganchará y van a tener ganas de volver a por más y más alimentos de este tipo", dijo a RT Elizabeth Kucinich, del Comité de Médicos para una Medicina Responsable.


Entre tanto, la iniciativa de las autoridades de Nueva York de prohibir la venta de bebidas azucaradas y gaseosas en esa ciudad no encontró apoyo entre las multinacionales. En ese entonces los representantes de empresas como Coca Cola o McDonalds defendieron que esta decisión no es una forma eficaz para hacer frente al problema del sobrepeso, y que restringe la libertad de elección de los consumidores.

Además de los productos azucarados, gran preocupación de los expertos en nutrición se debe a la caseína o beta-lactoglobulina, una proteína de la leche utilizada en los alimentos procesados que también tiene cualidades adictivas.
"La caseína es una proteína de la leche. Cuando entra en nuestro sistema digestivo, se convierte en casomorfina, un derivado de la morfina, por tanto con propiedades opioides. Estimula un poco nuestro cerebro y nos da placer", explicó a RT Kenneth Kendrick, una de las defensoras de los derechos de los consumidores.

En opinión de Kendrick, la razón por la cual los alimentos en EE.UU. se elaboran llenos de estos ingredientes químicos adictivos es "la codicia". "Ellas (multinacionales) deliberadamente buscan hacer los productos más adictivos porque eso impulsa las ventas y seguirá impulsando generaciones de ventas", dice.

Comentario: Y para más información acerca de nuestra investigación con respecto a la alimentación, la salud y las epidemias de las "enfermedades de la civilización", sugerimos la lectura de los excelentes artículos de la Dra. Gabriela Segura:

La dieta cetogénica - Una visión general
La dieta paleolítica revisada
La epidemia de obesidad, cortesía de la industria agrícola
Alimentación moderna vs. alimentación sana, fuentes de toxicidad, el rol de las reacciones inflamatorias y las sensibilidades alimentarias en las enfermedades crónicas, modernas o idiopáticas
Enterrando la Hipótesis Vegetariana

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Sobre el azúcar:

Entrevista al Dr. Lustig (II) El azúcar es como la cocaína.
Entrevista al Dr. Lustig (III) No necesitas azúcar para vivir.
Exitotoxina: el uso de éstas sustancias como aditivos alimentarios y sus perjuicios sobre la salud humana
"El azúcar es la droga más peligrosa de la historia"
Un experto alerta de la toxicidad y adicción de los carbohidratos
No son las grasas, es el azúcar quien está causando la epidemia de obesidad
El veneno más dulce de todos, el azúcar
El lado amargo del azúcar

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Además, el gluten no solo es extremadamente dañino para aquellos que son intolerantes, sino que también representa un envenenamiento lento y seguro para cualquier persona promedio. El pan nuestro de cada día de nuestra "grandiosa" civilización moderna tiene un poder adictivo equivalente al de la heroína gracias a las proteínas en el trigo y otros granos que contienen gluten. Para más información no se pierda:

El lado oscuro del trigo - Nuevas perspectivas sobre la enfermedad celíaca y la intolerancia al trigo
Abriendo la caja de Pandora: el rol crítico de la lectina de trigo en la enfermedad humana
Dejar el gluten, un indiscutible beneficio

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Asimismo les aconsejamos leer estos artículos acerca de los productos lácteos: _____

Y para más información sobre el aspartame y el glutamato monosódico(MSG), sugerimos la lectura siguiente:

martes, 29 de octubre de 2013

MSG: Acaso, este asesino silencioso se encuentra escondido en su alacena



El glutamato monosódico (MSG por sus siglas en inglés) es un potenciador de sabor que es añadido a miles de alimentos que usted y su familia comen regularmente. También es uno de los peores aditivos alimentarios del mercado. El MSG es una excitotoxina, lo que significa que sobreexcita su células hasta el punto de dañarlas o matarlas, causando daño cerebral en diferentes grados e incluso podría desencadenar o empeorar trastornos del aprendizaje
Un asesino común y silencioso que daña su salud aún más que el alcohol, la nicotina y muchas otras drogas, podría estar escondido en su alacena justo en este momento.


Comentario: Para una perspectiva más realista y objetiva de la nicotina, vea

Nicotina para recuperar la memoria
Nicotina - El antídoto para Zombies

Se trata del glutamato monosódico,1 (MSG por sus siglas en inglés), un potenciador de sabor que es ampliamente conocido por ser añadido a la comida china, pero que en realidad es añadido a miles de alimentos que usted y su familia comen regularmente, especialmente si usted es como la mayoría de los estadounidenses y la mayoría de los alimentos que consume son alimentos procesados o de restaurantes.

El MSG es uno de los peores aditivos alimentarios en el mercado y es utilizado en sopas enlatadas, galletas, carnes, aderezos para ensalada, comidas congeladas y mucho más. Se encuentra en su supermercado y restaurantes locales, en la cafetería de la escuela de sus hijos y sorprendentemente, incluso en las fórmulas infantiles y alimentos para bebé.

El MSG es más que un simple condimento como la sal y la pimienta, mejora el sabor de los alimentos, haciendo que las carnes procesadas y las comidas congeladas tengan un sabor fresco y huelan bien, que los aderezos para ensalada y los alimentos enlatados sean más sabrosos .

Aunque está bastante claro que el MSG beneficia a la industria alimentaria, este aditivo alimenticio podría estar causando un lento y silencioso daño a su salud.

¿Qué es exactamente el MSG?

Tal vez recuerde cuando el polvo de MSG llamado "Accent" llegó al mercado de los Estados Unidos por primera vez. Bueno, esto fue hace muchas décadas, en 1908, cuando se inventó el glutamato monosódico. El inventor fue Kikunae Ikeda, un hombre japonés que identificó una sustancia natural potenciadora de sabor de las algas.

Tomando un poco de esta sustancia, fueron capaces de crear el MSG, un aditivo hecho por el hombre, entonces él y su compañero crearon Ajinomoto, que en la actualidad es una de las productoras de MSG más grandes del mundo (y curiosamente también fabrica medicamentos).2

Químicamente hablando, el MSG está compuesto por un 78 por ciento de ácido glutámico libre, un 21 por ciento de sodio y hasta un 1 por ciento de contaminantes.3

Es un grave error pensar que el MSG es un condimento o "ablandador de carne". En realidad, el MSG tiene muy poco sabor, sin embargo cuando come MSG, piensa que el alimento que está comiendo tiene más proteína y mejor sabor. Logra esto engañando a su lengua, utilizando uno de los cinco sabores básicos pero poco conocido: el umami.

El umami es el sabor del glutamato, que es un sabor saldado que se encuentra en muchos alimentos japoneses, el tocino y también en el aditivo alimentario tóxico, el MSG. Es gracias al umami que para muchas personas los alimentos con MSG tienen un mejor sabor que los alimentos que no lo tienen.

Este ingrediente no era algo común en los Estados Unidos hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los militares estadounidenses se dieron cuenta que las raciones japonesas eran mucho más sabrosas que las raciones estadounidenses debido al MSG.

En 1959, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos etiquetó al MSG como "Generalmente Reconocido como Seguro" (GRAS por sus siglas en inglés) y se ha mantenido así desde entonces. Sin embargo, era una señal evidente cuando tan sólo 10 años después una enfermedad conocida como "Síndrome del Restaurante Chino" entró a la literatura médica, describiendo numerosos efectos secundarios, que van desde entumecimiento hasta taquicardia, experimentados por las personas después de comer MSG.

En la actualidad, ese síndrome es llamado "Conjunto de Síntomas del MSG", que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) identifica como "reacciones a corto plazo" del MSG. A continuación hablaremos más sobre esas "reacciones".

Por qué el MSG es tan peligroso

Una de las mejores descripciones de los verdaderos peligros del MSG proviene del Dr. Russell Blaylock, un neurocirujano certificado y autor del libro "Excitotoxins: The Taste that Kills." En el libro explica que el MSG es una excitotoxina, lo que significa que sobreexcita sus células hasta el punto de dañarlas o matarlas, causando daño cerebral en diferentes grados- e incluso desencadenando o empeorando trastornos de aprendizaje, Alzheimer, Parkinson, Lou Gehrig y más.

Parte del problema también es que el ácido glutámico libre es el mismo neurotransmisor que su cerebro, sistema nervioso, ojos, páncreas y otros órganos utilizan para iniciar ciertos procesos en su cuerpo.4 Incluso la FDA señala:

"Estudios han demostrado que el cuerpo utiliza el glutamato, un aminoácido, como un transmisor de los impulsos nerviosos en el cerebro y que también hay tejidos sensible al glutamato en otras partes del cuerpo.

La función anormal de los receptores de glutamato ha sido relacionada con ciertas enfermedades neurológicas, como el Alzheimer y la corea de Huntington. Inyecciones de glutamato en animales de laboratorio han dado como resultado daño en las células nerviosas del cerebro."5

Aunque la FDA continúa diciendo que consumir MSG de los alimentos no causa estos efectos nocivos, muchos otros expertos afirman lo contrario.

De acuerdo con el Dr. Blaylock, se han encontrado que numerosos receptores de glutamato tanto en el sistema de conducción eléctrico del corazón como en los músculos del mismo. Esto puede ser dañino para su corazón e incluso podría explicar las muertes súbitas que algunas veces se han visto entre los atletas jóvenes.

Él dice:

"Cuando el exceso de excitotoxinas transmitidas por los alimentos, como el MSG, la proteína hidrolizada, proteína de soya aislada y concentrada, saborizante natural, caseinato de sodio y aspartato del aspartame, son consumidas, estos receptores de glutamato son estimulados en exceso, produciendo arritmias cardíacas. 

Cuando las reservas de magnesio son bajas, como podemos ver en los atletas, los receptores de glutamato también son tan sensibles que incluso niveles bajos de estas excitotoxinas pueden causar arritmias cardiacas y muerte."6

Muchos otros efectos secundarios que también han sido relacionados con el consumo regular de MSG, incluyen:
  • Obesidad
  • Daño en los ojos
  • Dolores de cabeza
  • Fatiga y desorientación
  • Depresión
Además, incluso la FDA admite que las "reacciones a corto plazo" conocidas como Conjunto de Síntomas del MSG pueden ocurrir en ciertos grupos de personas, principalmente en aquellas personas que consumen "grandes dosis" de MSG o en las personas con asma.7

De acuerdo con la FDA, el Conjunto de Síntomas del MSG puede abarcar síntomas como:
  • Entumecimiento
  • Sensación de ardor
  • Hormigueo
  • Presión facial u opresión
  • Dolor de pecho o dificultad para respirar
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas
  • Taquicardia
  • Somnolencia
  • Debilidad
Nadie sabe a ciencia cierta cuantas personas podrían ser "sensibles" al MSG, pero los estudios realizados en la década de 1970 sugieren que del 25 al 30 por ciento de la población estadounidense era intolerante al MSG- a niveles que se encuentran en los alimentos. Dado a que el uso del MSG se ha expandido dramáticamente desde entonces, en la actualidad se estima que más del 40 por ciento de la población podría verse afectada.8

Cómo determinar si sus alimentos contienen MSG

Los fabricantes de alimentos no son estúpidos y se han dado cuenta del hecho de que personas como usted quieren evitar este desagradable aditivo alimentario. Como resultado, ¿cree que hayan respondido eliminando el MSG de sus productos? Bueno, muy pocos lo hicieron, pero la mayoría de ellos sólo trató de "limpiar" sus etiquetas. En otras palabras, trataron de esconder el hecho de que el MSG es uno de sus ingredientes.

¿Cómo lo hicieron? Utilizando nombres que usted nunca relacionaría con el MSG.

Bueno, los fabricantes de alimentos son obligados por la FDA a colocar en su lista de ingredientes de sus alimentos el "glutamato monosódico", pero no son obligados a poner en la etiqueta ingredientes que contienen ácido glutámico libre, a pesar de que este es el ingrediente principal del MSG.

Existen más de 40 ingredientes etiquetados que contienen ácido glutámico,9 pero usted no puede saberlo solo por sus nombres. Además, en algunos alimentos el ácido glutámico se forma durante el procesamiento y, le repito, las etiquetas en los alimentos no le permiten saber esto a ciencia cierta.

Consejos para mantener el MSG lejos de su alimentación

En general, si un alimento está procesado, entonces puede asumir que contiene MGS (o uno de sus pseudo-ingredientes). Llevar una alimentación a base de alimentos enteros y frescos es la mejor manera, de no ser que la única, que le garantiza evitar esta toxina.

El otro lugar en donde necesitará cuidarse del MSG es en los restaurantes. Puede preguntarle al mesero cuál de sus platillos de menú no contienen MSG y pedir que no agreguen MSG en su comida, pero por supuesto que el único lugar en el que puede estar completamente seguro de que sus comidas no contengan MSG es en su propia cocina.

Para estar seguro, debería saber de qué ingredientes debe evitar en sus alimentos empacados. Aquí está la lista de ingredientes que SIEMPRE contienen MSG: 

Estos ingredientes POR LO GENERAL contienen MSG o crean MSG durante el procesamiento:10

Así que si usted no come alimentos procesados, por favor recuerde que debe estar al pendiente de todos estos nombres ocultos para el MSG.

Elija ser libre de MSG

Tomar la decisión de evitar el MSG en su alimentación lo más que le sea posible es una sabia elección para cualquier persona. Si bien es cierto que preparar alimentos en casa toma un poco de planeación y tiempo en la cocina utilizando ingredientes frescos y cultivados localmente. Pero el hecho de saber que su alimento es puro y libre de aditivos tóxicos como el MSG bien hace que todo valga la pena.

Además, elegir alimentos enteros le dará un excelente sabor y mayor valor para su salud que cualquier alimento procesado cargado con MSG que pueda encontrar en su supermercado.

Fuentes y referencias

Vea Todas las Referencias

martes, 13 de agosto de 2013

Mitos y verdades sobre el colesterol, y las enfermedades cardiovasculares


© Desconocido
Que el colesterol es malo y provoca enfermedades del corazón es una de las creencias populares más arraigadas en las cabezas del ciudadano medio, y por desgracia también en las de muchos médicos.

Las empresas farmacéuticas hacen todo lo posible por mantener viva esta idea. No en vano las estatinas (fármacos para disminuir el colesterol) son el medicamento más vendido, y representan billones en ventas para esta industria. Además, cuando te recetan estatinas suelen incluir otros fármacos para mitigar los efectos secundarios que producen (win-win para las farmacéuticas, lose-lose para la mayoría de las personas que las toman, que pierden su dinero, y en muchos casos, su salud).

Por otra parte, están los 'escépticos del colesterol', que se limitan a citar muchos estudios donde se demuestra que no hay relación entre los niveles de colesterol y las muertes por enfermedad cardiovascular, sosteniendo por tanto que no debemos prestar ninguna atención a los análisis de colesterol, y simplemente atribuyen las enfermedades coronarias a procesos inflamatorios. Hay bastante de cierto en esto, y de hecho yo voy a citar varios de estos estudios, pero creo que es una visión limitada, que tampoco ayuda a entender el problema.

La realidad es más compleja. Y aunque todavía no conocemos todos los factores en juego, sabemos suficiente como para desmentir la visión tradicional. También sabemos suficiente para reconocer que sí hay relación entre ciertos aspectos del colesterol y las enfermedades del corazón, pero no la relación que muchos piensan.

Quizá no sea un tema muy popular ni es de lo que más me gusta escribir, pero es importante. Las enfermedades coronarias son el factor de muerte principal en los países desarrollados , y las recomendaciones nutricionales (y farmacológicas) oficiales para reducir el colesterol están matando gente; así de duro, así de cierto.

La paranoia ha llevado a que la mayor parte de la población piense que el colesterol es malo, y que cuanto menos tengan mejor. Esta falsa creencia deriva muchas veces en intentar tratar una enfermedad inexistente, con medicamentos que tienen serios efectos secundarios, y condietas que muchas veces sólo aumentan el riesgo.

El tema da como para escribir un libro, pero intentaré resumirlo en dos artículos. Hoy explico por qué la visión tradicional es equivocada, y cuál es la relación real entre el colesterol y la enfermedad cardiovascular. En el próximo artículo hablaré de qué información es relevante a la hora de hacerse un análisis de sangre, y algunas recomendaciones para minimizar los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Como siempre, empecemos por el principio, entendiendo qué es el colesterol, y cómo circula por nuestro cuerpo.

El colesterol y las lipoproteínas: una diferencia muy importante

Ya he hablado brevemente de la importancia del colesterol. Es un compuesto vital para el organismo, con el sentido literal de vital. Sin colesterol, te mueres. Todas las células de tu cuerpo están cubiertas de una membrana formada principalmente por colesterol, y es necesario para el buen funcionamiento del cerebro. De hecho, la dificultad para sintetizar colesterol es una patología congénita (conocida como Síndrome de Smith-Lemi-Opitz), y tiene como probables resultados retraso mental, falta de musculatura, autismo... (da gracias por tu colesterol!).

El colesterol sintetiza además las hormonas sexuales (estrógenos y testosterona), vitamina D (que es técnicamente una hormona) y también es un compuesto clave para la bilis.

Por algo el primer alimento que probamos tras nacer, la leche materna, es alta en colesterol (malvadas madres que intentan darle un ataque al corazón a sus hijos!!! ).

Una de las primeras confusiones, y algo muy importante para entender la naturaleza de las enfermedades cardiovasculares, es la diferencia entre el colesterol y las lipoproteínas.

Ahora que sabes que el colesterol es fundamental, y que cada una de tus células lo requiere, entenderás que tu cuerpo deba llevar este colesterol a todos los tejidos de tu organismo. Para realizar el transporte, a través de la sangre, el colesterol se 'empaqueta' en lipoproteínas.

Imagínate un río, a lo largo del cual se han ido asentando diferentes pueblos, abastecidos desde las fábricas de cierta mercancía, utilizando dos tipos de barco para el transporte: uno para hacer llegar la mercancía a los pueblos, y otro para retirar la mercancía no utilizada y regresarla a la fábrica para su reciclado.

Pues bien, podríamos decir que las fábricas son los diferentes puntos donde se sintetiza colesterol (como el intestino o el hígado), el colesterol es la mercancía que viaja por el río (que todos los pueblos necesitan), y las lipoproteínas son los barcos que la transportan. La LDL (lipoproteína de baja densidad) se encarga de llevar el colesterol a las células, y la HDL (lipoproteína de alta densidad) se encarga de recoger el colesterol sobrante para devolverlo al hígado.

Explicado así, parece claro que en este proceso no hay nadie 'malo'. Cada uno realiza su función, en una búsqueda constante del equilibro por parte de nuestro cuerpo.

Hay otros conceptos que necesitamos entender antes de continuar:
  • LDL-P: número total de partículas LDL (o número de 'barcos' que llevan la mercancía a los pueblos).
  • LDL-C: colesterol LDL total (o carga total que transportan los barcos de abastecimiento).
  • HDL-P: número total de partículas HDL (o número de 'barcos' que recogen la mercancía sobrante).
  • HDL-C: colesterol HDL total (o carga total que transportan los barcos de recolección).
Cuando hablamos de colesterol alto o bajo en los análisis, nos referimos al HDL-C y LDL-C, con especial foco en el LDL-C ya que le ha tocado ser el 'malo de la película'. Sin embargo debemos prestar más atención al número de partículas (LDL-P). Aguanta un poco, pronto descubrimos el misterio.

Hilando más fino, cuando hablamos de LDL-P, en realidad podríamos separarlo en categorías, en función del tamaño de la partícula (es como si hubiera diferentes tamaños de barco LDL), ya que como veremos, el tamaño importa.

Mitos y verdades

Mito 1: Comer colesterol aumenta el colesterol

El propio Ancel Keys, el padre de la teoría de que las grasas saturadas generan enfermedades coronarias, decía en 1997: "No hay ninguna conexión entre el colesterol que ingerimos en la dieta y el colesterol en la sangre, salvo que seas un conejo". Hacía mención a estúpidos experimentos en conejos, quienes desarrollaron aterosclerosis tras ser alimentados con dietas altas en colesterol. Por absurdo que parezca, y a pesar de que los conejos son vegetarianos y no pueden metabolizar el colesterol como nosotros, este tipo de experimentos siguen teniendo un gran impacto en nuestras creencias actuales.

Casi todos los estudios posteriores, tanto en ratas (estudio) como en humanos (estudio), no encuentran relación entre la ingesta de colesterol y el colesterol en sangre (y en muchos casos mejora el perfil lípido general, al reducirse los triglicéridos y aumentar el HDL). Hay algunos individuos que son más sensibles y su colesterol sí aumenta, pero sin aumentar el riesgo de enfermedad, como explico más adelante. A pesar de esto, se sigue recomendando limitar la ingesta de colesterol a no más de 300mg por día.

Nuestro cuerpo tiene un sofisticado sistema de regulación de colesterol, que ajusta la síntesis de colesterol para producir el que necesita. Cuanto más incluyas en la dieta, menos produce, y al revés. Así que no le tengas miedo a los huevos ni a la mantequilla.

Mito 2: Las grasas saturadas aumentan el colesterol

En muchas personas esto sí es cierto, pero por lo general aumentan más el HDL (que tiene un rol protector) que el LDL. Lo importante sin embargo es que no aumentan la enfermedad coronaria. Si remplazas esas grasas saturadas por carbohidratos, que mucha gente ha hecho siguiendo recomendaciones de sus doctores, sí aumenta el riesgo. Ups!.

La teoría de las grasas y la enfermedad coronaria se la debemos principalmente a Ancel Keys, y a su famoso estudio de los 7 países. En este estudio, Keys dibujaba una perfecta curva ascendente que correlaciona la ingesta de grasas saturadas con la mortalidad por enfermedad coronaria. Recordemos que la correlación no implica causalidad.

Pero si en vez de seleccionar estos 7 países, mostramos los 22 de los que el señor Keys tenía información, la foto es bastante diferente. Ya es más difícil trazar una línea recta por estos puntos.

Y no es que este 'engaño" se haya descubierto recientemente. Muchos científicos de la época se burlaron de Keys y de sus métodos. Irónicamente alguien propuso utilizar únicamente a Finlandia, Irlanda, Suiza, Alemania y Noruega, con lo que se obtendría justamente la gráfica inversa, concluyendo que cuanta más grasa saturada se consuma, menor es el riesgo de mortalidad. Incluso dentro de cada país la teoría tampoco se sostenía. Por ejemplo varias poblaciones dentro de Finlandia tenían consumos muy similares de grasa saturada y niveles totalmente diferentes de enfermedad cardiovascular. O no se explicaría el caso de las islas griegas, Creta y Corfú, con consumos similares de grasas saturadas, pero con una mortalidad por enfermedad cardiovascular 17 veces mayor en Corfú que en Creta.

Por desgracia, Ancel Keys era miembro del comité de asesores del American Heart Association, e hizo valer sus contactos para promover la recomendación de reducir las grasas saturadas. Estas recomendaciones se introdujeron por primera vez a principios de los años 60, perdurando con pocos cambios hasta la fecha.

Por la misma época, otro reconocido médico, John Yudkin, de la Universidad de Londres, identificó que el factor dietético que mejor correlacionaba con enfermedades coronarias era el azúcar, y no la grasa. Hoy sabemos que esta teoría es mucho más acertada, pero lamentablemente el miedo a la grasa saturada estaba ya tan incrustado en nuestro cerebro que la 'teoría del azúcar' quedó relegada al olvido. Como consecuencia, muchos padres se preocupan de que sus hijos no coman grasa, pero no ven problema en que se atiborren de azúcar con los cereales del desayuno.

Ni mucho menos el azúcar es el culpable único de las enfermedades cardiovasculares, el problema es más complejo. Pero que las pobres grasas hayan cargado (y sigan cargando) con la culpa todos estos años es una injusticia histórica. Espero que algún día nos puedan perdonar .

Mito 3: El colesterol provoca enfermedades cardiovasculares

La realidad es que hay poca relación (en muchos casos ninguna) entre el nivel total de colesterol y la aterosclerosis. Incluso hay poca relación entre el colesterol LDL total (supuestamente 'malo') y estas enfermedades.

Si se analizan los estudios en los que se basa la teoría clásica del colesterol, es para echarse a llorar. En un estudio de casi 140.000 individuos, ingresados por enfermedad cardiovascular, sus niveles de colesterol LDL total (LDL-C) estaban por debajo de 100 mg/dL en casi la mitad de los casos, es decir, un nivel considerado 'no peligroso'. Sin embargo, en vez de pensar "Hmm, quizá no hay una relación tan clara como creemos entre el nivel de colesterol LDL y la enfermedad cardiovascular", la conclusión del estudio es "Quizá debamos revisar las guías actuales para proponer tratamientos con niveles más bajos de LDL". ¿Sabes quién está detrás del estudio? La mega-farmacéutica Merck. ¿Y qué ganan al manipular las conclusiones del estudio? Que más médicos recomienden sus fármacos a gente que no los necesita.

Otro estudio no encuentra asociación entre el nivel de colesterol y la mortalidad por enfermedad cardiovascular. En el caso de las mujeres, un nivel de colesterol elevado tiene incluso un rol protector (estudio).

Otro estudio identifica una correlación inversa entre colesterol y mortalidad en adultos mayores. Lo que indica el estudio es que generalmente el colesterol disminuye con la edad, y aquellos en los que disminuye más rápido, mueren antes. Si tienes más de 60 años y tu colesterol empieza a bajar rápidamente, no te alegres tanto.

Si analizamos los niveles de colesterol de diferentes países/poblaciones y las muertes por enfermedad del corazón, no encontramos ninguna relación.

Este tipo de estudios (y cientos similares) han llevado a muchos a pensar que "el colesterol no importa". Durante mucho tiempo, a la luz de estos estudios, yo también era de esta opinión. Sin embargo, hoy sabemos que las sospechas del colesterol no estaban totalmente infundadas. Sí hay relación, pero no es la que muchos piensan(que cuanto más alto peor), y por desgracia, los análisis tradicionales de sangre nos dan poca información que ayude a tomar decisiones sobre un tema tan relevante como medicarse. Por si fuera poco, el LDL que reflejan normalmente los análisis de sangre es calculado (no medido), a partir del HDL, triglicéridos y colesterol total. Para ello utilizan una fórmula que además tiende a mostrar un resultado mayor al real en personas con una alimentación baja en carbohidratos.

Entonces ¿cuál es la relación entre el colesterol y la aterosclerosis?

La aterosclerosis empieza cuando el colesterol se infiltra bajo las paredes de una arteria (endotelio), desencadenando una serie de procesos inflamatorios que pueden derivar en la acumulación de placa y potencialmente, con el tiempo, en la obstrucción de la arteria.

La única forma en la que llega una partícula de colesterol a infiltrarse bajo la pared arterial es si una lipoproteína LDL la pone ahí, y por eso la fama de colesterol malo. Siguiendo con la analogía anterior del río, es como si un barco, en vez de seguir circulando por el canal, se estrella contra un borde. Esto genera un proceso oxidativo, con la consiguiente inflamación, que ahora sabemos es el origen de la enfermedad.

Nuestro sistema inmunológico (el equivalente a la patrulla del río) detecta el "accidente", y envía agentes para resolver el problema. Al lugar de los hechos acuden los macrófagos (literalmente 'grandes comedores'), que en el propio proceso de arreglar el desperfecto (engullendo el colesterol oxidado), aumentan de tamaño. Muchas veces, esto soluciona el incidente, y no hay mayores problemas. Pero si estos 'accidentes' se repiten de manera constante, el crecimiento de los macrófagos puede ser excesivo, llegando incluso a 'reventarse', volcando su contenido en las paredes arteriales, y derivando finalmente en la formación de placa. El proceso es algo más complicado, pero quédate con la idea de que el propio sistema inmunológico empeora la situación al luchar contra una inflamación constante.

Si bien todavía no sabemos con certeza por qué se produce esta 'violación' de las paredes arteriales (o por qué se estrellan los barcos), lo que sí sabemos es que el mejor predictor de riesgo de que se produzcan estos accidentes no es el colesterol LDL total (LDL-C), sino el número de partículas que viajan (LDL-P) y el tamaño de las mismas. En muchos casos navega una carga alta de mercancía (LDL-C) en relativamente pocos barcos grandes, y la probabilidad de que alguno se estrelle contra los bordes es muy baja. Y si ocurre, los macrófagos suelen hacer un buen trabajo, retirándolo de ahí sin víctimas.

Dicho de otra manera, cuantos más barcos tengas, y más pequeños sean, mayor es tu riesgo, independientemente de cuánta mercancía llevan estos barcos.

Generalmente hay relación entre el número de partículas (LDL-P) y el tamaño de las mismas. Si las LDL-P son principalmente de tamaño pequeño, tu cuerpo necesitará más para transportar el colesterol necesario, y por tanto aumenta el número de partículas (más detalle).

Los análisis tradicionales, y éste es el gran problema, miden el LDL-C, no el LDL-P. A veces hay relación entre ambos números, y otras muchas veces no (siendo estrictos ni siquiera miden el LDL-C; como decía antes, lo calculan).

Los triglicéridos empeoran el problema

Otro factor que obliga a tu cuerpo a producir más partículas (LDL-P), es el aumento de triglicéridos, que también son transportados en estas lipoproteínas (son parte de la mercancía que viaja en los barcos). Si reduces el número de triglicéridos, necesitarás menos partículas de transporte (menos barcos), y por tanto minimizas el riesgo.

¿Y cómo reduces los triglicéridos? reduciendo la ingesta de carbohidratos refinados, azúcar y fructosa. Hmm, o sea ¿que los villanos que producen síndrome metabólico (obesidad, resistencia a la insulina, presión arterial elevada...) son los mismos que contribuyen a la enfermedad cardiovascular? Bingo!. De hecho, tu nivel de desajuste metabólico es mucho mejor predictor de tus posibilidades de desarrollar enfermedad de corazón que tu nivel de colesterol, con diferencia (estudio). Por eso un análisis de sangre tradicional, que no considere tu perfil metabólico, dice poco.

También sabemos que las grasas tienden a generar partículas LDL de mayor tamaño (potencialmente menos dañinas) mientras que los carbohidratos (especialmente los refinados) tienden a generar partículas LDL más pequeñas, y peligrosas (aparte de aumentar los triglicéridos).

Las estatinas, ¿está justificado su uso?

Las estatinas reducen el colesterol, de eso no hay duda, pero a día de hoy no hay pruebas concluyentes de que reduzcan de manera relevante la mortalidad (estudio). Un metaanálisis de 14 estudios concluye que la evidencia para afirmar que las estatinas reducen la mortalidad en personas sin enfermedad cardiovascular es muy limitada y deben prescribirse con cautela. Y recordemos, ésta es la gallina de oro de las farmacéuticas, su droga más vendida.

Consideremos también que hay un sesgo claro, ya que las farmacéuticas intentan dar todo el bombo posible a los estudios que demuestran algún dato positivo. Muchos estudios con resultados negativos nunca ven la luz del día.

Lo que sí es real son los efectos secundarios que pueden producir estos fármacos:
  • Impacto en la función cognitiva y la memoria (estudio). Esto es lógico si pensamos que el cerebro alberga buena parte del colesterol total.
  • Riesgo de problemas musculares (estudio).
  • Mayor riesgo de desarrollar diabetes (estudio).
  • La forma en la que las estatinas interfieren con la síntesis del colesterol impacta en la producción de Coencima Q-10 (CoQ10), que tiene un rol clave en la producción de energía celular, y es fundamental para el buen funcionamiento del corazón. En algunos estudios que asocian la ingesta de estatinas con un (paradójico) aumento de muertes por enfermedad cardiovascular, se cree que el problema es éste. Hoy suelen recomendar un suplemento de CoQ10 a los que toman estatinas.
No estoy diciendo que nunca se deban tomar estos medicamentos. Es una decisión personal que hay que analizar con un médico, pero si atendemos a los estudios, sólo tendría sentido tomarlas en personas que ya han desarrollado claramente enfermedad cardiovascular, incluso que hayan sufrido previamente algún evento cardíaco. En otro caso, probablemente el daño sea mayor que el beneficio.

Muchos especulan que cuando funcionan, el motivo no es que reduzcan el colesterol, sino su efecto anti-inflamatorio en el organismo.

Conclusiones

Uf, éste es el artículo más largo que he escrito en toda la historia de Fitness Revolucionario. Mis disculpas, como diría Blaise Pascal, no he tenido tiempo de hacerlo más corto. Si eres de los que se aburren con largas narrativas, resumo los puntos clave:
  • Los análisis de sangre tradicionales, que indican el colesterol total, así como el colesterol HDL-C y LDL-C (calculado), dan poca información. Recetar medicamentos sólo porque el colesterol total está alto, me parece una imprudencia médica.
  • Los triglicéridos, que sí obtienes de un análisis normal, son un factor de riesgo importante. Se pueden reducir fácilmente con una dieta baja en carbohidratos.
  • El nivel de inflamación, que es fácil de medir (como explicaré el próximo día), también da información relevante sobre el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.
  • Lo realmente importante es el número de partículas LDL (LDL-P) y el tamaño de las mismas, más que el colesterol total o colesterol LDL (LDL-C).
  • Tu salud metabólica es un buen predictor de tus probabilidades de desarrollar aterosclerosis.
  • Las estatinas reducen el colesterol, pero no la mortalidad, salvo en personas que ya han desarrollado enfermedad cardiovascular. La gran mayoría de personas que las toman, no las necesitan.
El próximo día hablaré más en detalle sobre qué información de los análisis es relevante, que otros análisis (mucho más completos) existen si crees que tienes riesgo, y algunas recomendaciones generales para disminuir tus probabilidades de desarrollar problemas coronarios.

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