Uno de los asuntos centrales que nos encadena a nosotros mismos es el conformismo y la defensa del propio statu quo. Pero el statu quo personal y colectivo no se basa únicamente en las posesiones y el modus vivendi de cada persona, sino que, más esencial aún, el statu quo y la defensa del mismo están fundamentados en los aspectos psicológicos que nos conforman como individuos.
Comentario: Es posible leer el primer artículo de esta serie aquí: Encadenados a nosotros a mismos
Como hemos comentado en varias ocasiones, nuestras percepciones y condicionamientos forman la realidad que vivimos, e independientemente de si esa realidad vivida es perjudicial o no, crea en nosotros una comodidad psicológica que nos arraiga, y así transitamos por la vida de una forma limitante, opaca y sin una perspectiva abierta.
El statu quo particular es como un vicio, y por este motivo las personas intentan salvaguardarlo independientemente de sus características. Justificaciones falaces y pensamientos deseosos instauran un modelo de vida subjetivo que no permite la más mínima posibilidad de ver más allá de los parámetros que configuran la rutinaria particularidad de cada uno.
Nos habituamos a un tipo de vida muy concreto, en el que las percepciones y experiencias son repetidas constantemente, creándose así dicho confort psicológico. La fuerza de la costumbre tiene un calado muy profundo en la psique humana.
El mecanismo psíquico del conformismo - adaptación, recompensa y castigo.
Este conformismo y tendencia a aferrarnos al statu quo y defenderlo, está condicionado por una serie de mecanismos psíquicos que buscan el orden y la estabilidad física y psíquica.
Nuestro cuerpo (y por lo tanto, nuestra mente) están constantemente buscando la estabilidad, también referida como homeostasis.Esto significa que nuestro organismo responde automáticamente a los estímulos, tanto internos como externos, buscando cierto tipo de equilibrio que se perciba como reconfortante. Hablamos entonces de una tendencia a escapar de cualquier tipo de estrés.
Si bien este "escape" no tiene nada de malo en sí mismo, pues constituye un mecanismo de supervivencia, también nos lleva a cometer errores de razonamiento, de los cuales hablaremos más adelante. Además, en conjunto con un sistema que estimula el conformismo y la creación de individuos autómatas inconscientes, la tendencia a aferrarnos a este orden y estabilidad llega a un extremo poco saludable, si es nuestra intención liberarnos de la prisión en la que estamos; somos prisioneros voluntarios, aterrorizados con la mera idea de romper ese orden establecido.
A propósito de esta tendencia innata a buscar reducir cualquier forma de estrés, cabe mencionar un estudio que nos muestra cómo las ideas calcificadas en nuestro sistema de creencias/ideologías/formas de ver el mundo, pueden realmente condicionarnos a tal punto que no somos capaces (o al menos, nos resulta bastante difícil) de cambiar nuestras ideas preconcebidas, y literalmente sentimos dolor cuando nuestro modo de ver y comprender el mundo es amenazado.
Respecto a esto, Laura Knight-Jadczyk dice:
Volviendo al asunto del orden social establecido, esquematizando brevemente lo que puede ser un statu quo general, podemos enumerar algunos parámetros que lo configuran:
- Satisfacer la necesidad de comer
- Tener un hogar
- Formar una familia estandarizada (cuidado de los hijos - escolarización, manutención-, tener deudas, etc.)
- Ir en consonancia con la tendencia social del momento; moda, ideologías, creencias surgidas de la mass media - desde las "noticias" pasando por distracciones como los deportes, programas de prensa rosa, concursos y demás-
A estas características comunes le podemos añadir las actividades particulares de cada uno, pero en líneas generales, estos cuatro parámetros suelen ser los típicos que van formando un statu quo particular a medida que pasa el tiempo. Dicho condicionamiento proviene de:
- La Etapa de escolarización
- "Herencia psicológica" familiar y del entorno cercano que condiciona la particularidad individual
- Tendencia social que nos lleva al gregarismo
- Experiencias vividas, cuyo aprendizaje y enfoque dependen de los tres parámetros anteriores.
La etapa de escolarización
En la etapa de escolarización el niño recibe una serie de "enseñanzas" que supuestamente lo preparan para tener una buena vida dentro de la sociedad una vez son adultos. La escuela es una granja; los niños son preparados para formar parte del engranaje de una sociedad que prima por los intereses de la minoría psicopática y patológica. Comenta John Taylor Gatto en "La historia secreta del sistema educativo":
Y añade:
Y todo esto empieza a generar un statu quo particular a la vez que gregario.
Constatamos que "la escuela es la época ideal para influir en actitudes" cuando apelamos a los comunes errores de razonamiento de la masa social. El ser humano es condicionado de tal manera para que tenga la imperiosa necesidad de creer en un dogma - religioso, científico, gubernamental, ideológico, etc.-, y por tanto se agarra a ésa creencia que sustenta su modelo de vida para continuar en su zona de confort.
Errores de razonamiento
Algo muy común en el momento de defender una creencia, es recurrir a una autoridad que se considera indiscutiblemente veraz. A este razonamiento falaz se le conoce como argumento ad verecundiam o argumento de la autoridad reverenda. Esta actitud viene a raíz de la necesidad psicológica de agarrarse al dogma impuesto. Se utiliza también para implantar una creencia que quiere imponerse. Como ejemplos típicos, y como ya sabe el lector de Sott, muy discutibles, son:
"Fumar es malo, porque muere mucha gente de cáncer de pulmón por culpa del tabaco, lo dicen las autoridades."
"Las grasas son malísimas, y están relacionadas con todo tipo de enfermedades y suben el colesterol. Los médicos lo dicen."
Formas de justificar un argumento pobre:
"Esto lo saben hasta los niños."
"Lo dicen prestigiosos científicos de..." (una universidad famosa, un centro de investigación, etc)
"Si lo dice "x", es que es verdad."
Dicen, dicen y dicen. La cuestión es: ¿Cómo sabemos realmente que lo que aseguran dichas "autoridades" es cierto? Solemos aceptar las cosas tal y como nos vienen de las fuentes que convenientemente se consideran fiables. Eso borra por completo la capacidad de discernimiento, de pensar críticamente. Y es aquí dónde radica la problemática a la hora de aceptar una información. Y es que verdaderamente, por mucho que cueste creerlo, somos muy manipulables.
Añadiremos que hay otro recurso falaz utilizado por las autoridades - aunque muchas personas lo utilizan- para convencer y manipular a las masas. Y este es el sofisma patético.
Los grupos e individuos que utilizan el sofisma patético apelan a las emociones del oyente o lector para exaltarlo y convencerlo de que tome una postura o que actúe de una manera. Como el ser humano, generalmente, centra sus percepciones y actuaciones en base a sus emociones, el sofisma patético es una herramienta muy poderosa que utilizan los grupos de poder para conseguir sus metas, anular el pensamiento crítico y continuar operando impunemente. La demagogia es un ejemplo.
Además su uso no justifica los actos o creencias del que lo utiliza, no existe una argumentación sólida en sus alegatos; simplemente es una intromisión a la sensibilidad humana para manipularla. Para obtener ejemplos clarísimos de sofisma patético, podemos ver cualquier discurso de Hitler.
Del sofisma patético surgen muchos tipos de falacias lógicas. Ser consciente de este tipo de apelaciones sofísticas nos protege de la manipulación.
La necesidad de la desilusión
Lo esencial para desprogramarnos de tal condicionamiento y volubilidad psicológica, es la disposición a no dar nada como hecho, incluso aquellas cosas que forman los pilares básicos de nuestras creencias. P.D. Ouspensky, en su obra Tertium Organum, dice:
Por consiguiente, es necesario estar dispuesto a romper con todas aquellas creencias a las que hemos dado la categoría de axioma durante toda nuestra vida. Estar dispuesto a desilusionarse nos aporta un avance muy positivo en nuestra curva de aprendizaje y conocimiento sobre nosotros mismos y la Realidad Objetiva. Tim Trepanier escribe en su artículo "La necesidad de la desilusión":
Tan sólo los choques pueden despertarnos. Luchar con nuestros errores cognitivos, nuestras barreras psicológicas, es decir, con nuestras ilusiones, producen constantes choques en todo nuestro Ser porque se empieza a generar tal ruptura dentro de nosotros que provoca el hundimiento de los cimientos más fuertes que configuraban nuestra percepción de la Realidad.
En ése punto de ruptura con la realidad subjetiva, en la que nuestra percepción inicia una transformación profunda, las herramientas para construir dentro de nosotros una estructura psicológica más fuerte, abierta y Realista pueden comenzar a desarrollarse más contundentemente que antes, porque los filtros cognitivos y nuestras proyecciones psicológicas que antes nos condicionaban sobremanera ya no tienen tanta fuerza sobre nosotros como antes.
Lo importante es mantener ése nuevo estado de Ser que comienza a desarrollarse una vez aceptamos la desilusión como primer paso en nuestro camino al desarrollo interno. Es necesario crear dentro de nosotros un centro de gravedad que gire en torno a la Verdad con el que desarrollar nuestras capacidades potenciales para aprender y actuar en pos de la ayuda a los demás. El centro de gravedad es la sede del discernimiento entre la Verdad y la mentira, la Creación y la Entropía, la expansión y la contracción del Conocimiento. Solo si aprendemos a discernir con Conocimiento actuaremos en consecuencia según cada situación lo requiera.
Álvaro González es miembro editor de Sott desde 2011. Colabora y escribe artículos para Sott relacionados con el desarrollo de las capacidades del ser humano y también sobre la Patocracia.
Su interés es la Verdad y ayudar a difundirla. Su pasión es la lectura, la escritura y la música de G. I. Gurdjieff
Su interés es la Verdad y ayudar a difundirla. Su pasión es la lectura, la escritura y la música de G. I. Gurdjieff
Yasmin es una joven editora de Sott de Paraguay. Estudió algo de Psicología en la Universidad, pero disfruta más aprendiendo sobre diversos temas de manera autodidacta en su casa, así como de aprender y practicar diferentes tipos de arte y andar en su bici. Una de sus frases favoritas es la H. D. Thoreau: "Rather than love, than money, than fame, than fairness, give me truth." ("En vez de amor, dinero, fama, hermosura/rectitud/justicia, dame la verdad.")

